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Asignatura: Psicología del Aprendizaje, Profesor: Luis Lucio Lobato Rincón, Carrera: Psicología, Universidad: UCM
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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A raíz de un estudio anterior en el que se demuestra que los niños imitan con facilidad las respuestas de los modelos adultos en su presencia (Bandura y Huston, 1961) surge este nuevo experimento cuyo objetivo es el estudio del comportamiento de los niños por imitación de los modelos adultos en ausencia de éste. El experimento consiste en la visualización de un video en el que aparece un adulto que agrediendo a un muñeco hinchable a la vez que tenía con él un comportamiento hostil. Después trataban de medir cuanto habían aprendido del video.
El objetivo del estudio trata de demostrar como los niños aprenden e imitan las conductas agresivas de los modelos adultos cuando se encuentran expuestas a ellas en comparación con niños que no han presenciado este tipo de conductas. Los niños aprenden a ser violentos de los adultos y su entorno. Si no son expuestos a conductas verbales, físicas y emocionalmente agresivas, los niños no van a ser agresivos.
Las hipótesis que proponía este experimento eran:
Los niños que presencien conductas agresivas por parte de un adulto tendrán más posibilidades de imitar esta conducta incluso en la ausencia del model adulto. Los niños imitan más la conducta cuando el modelo a seguir es alguien de su mismo sexo. Esto es debido a que los padres premiaban las conductas que están categorizadas como correctas según el sexo. Por ejemplo que un niño reciba una recompensa por realizar una tarea como coser considerada como femenina es poco probable. Los niños expuestos a modelos agresivos reproducirán más actos agresivos que los que no han sido expuestos a conductas agresivas. El grupo expuesto a conductas no agresivas mostrará poca o nula agresividad. Los niños expuestos a un modelo agresivo masculino están más predispuestos que las niñas a la agresión. Ya que en la sociedad está más tolerado el comportamiento agresivo en niños que en niñas.
Metodología
En este estudio los sujetos escogidos fueron 36 niños y 36 niñas comprendidos entre edades de 36 a 79 meses. Los modelos adultos fueron un hombre y una mujer.
El experimento se organizó de esta manera:
Se hizo de esta manera para precisar los resultados del experimento y el tratamiento posterior. Los niños también fueron calificados por personas familiarizadas con ellos en cuatro escalas medidas con puntuaciones entre 1 y 5. Estas escalas medían: la agresión física, agresión verbal, agresión hacia objetos inanimados e inhibición agresiva (capacidad para inhibir reacciones agresivas ante una alta instigación).
Para el experimento contaban con una sala experimental en la que en una esquina con los juguetes habituales del sujeto y una mesa donde había papeles y pegatinas llamativas para pegar en una escena pastoral, en la esquina contraria había una zona habilitada con una mesa y una silla en la que se encontraba un juego Tinker de construcción, un mazo y un muñeco Bobo inflado. Los niños eran acompañados a la sala por el modelo adulto de manera individual.
En el grupo dos el sujeto se sentó en una esquina de la habitación, con unos cuantos juguetes y actividades llamativas, como libros de calcomanías y pintura. El adulto se sentó en la otra esquina de la habitación con algunos juguetes, además de un muñeco Bobo y un mazo. Al niño no se le permitió jugar o interactuar con estos juguetes.
Para los niños del grupo uno, después de un minuto de jugar con los juguetes, el adulto comenzaría a atacar verbal y físicamente al muñeco durante un período de 10 minutos.
El grupo de control, se sentó en la sala durante diez minutos sin la presencia de ningún adulto.
La siguiente fase del experimento consistía en llevar a cada niño a otra sala con juguetes interesantes para ellos pero no se les permitió jugar con ellos, esto buscaba incrementar los niveles de frustración.
Se midió la agresión física, la agresión verbal y las veces que se utilizaba el mazo para otras formas de agresión que no fueran hacia el muñeco. Durante estos experimentos había una presencia constante del modelo, y para influir lo menos posible en la conducta de los niños se mantenía de una forma muy discreta.
Ventajas:
Inconvenientes
Recibe críticas:
El experimento tiene limitaciones metodológicas ya que el muñeco tras ser derribado volverá a recuperarse, solo sirve como diana. Por lo tanto podríamos decir que el niño solo la agrede por diversión y no por una conducta agresiva por imitación como diría Bandura.
Tras este estudio mi conocimiento y visión ha evolucionado de manera que he comprendido que el aprendizaje de los niños empieza en casa, con el conocido “aprendizaje primario”. Comenzamos aprendiendo conductas de nuestros padres mediante la observación y las imitamos, a medida que vamos creciendo los modelos cada vez son más: amigos, personas famosas… Los niños que sufren violencia y que conviven con ella tienen más tendencia a repetir conductas agresivas en un futuro. Durante la infancia no somos capaces de discriminar entre lo que es bueno o malo por eso tomamos como modelo referencial a nuestros padres que nos enseñarán que es lo correcto o no.
Observación:
Queremos estudiar si los niños que ven leer a sus padres con más frecuencia estarán mucho más interesados en hacerlo que aquellos niños que nunca ven a sus padres leer libros. Además queremos averiguar si a un niño que dice “no gustarle leer” y que nunca ha visto a sus padres hacerlo puede comenzar a gustarle comenzando a ver leer libros a sus tutores frecuentemente.
Hipótesis
-Los niños que ven leer a sus padres lo hacen con más frecuencia que los que nunca les ven leer y además disfrutan de la actividad.
-Los niños que no disfrutan de la actividad de leer pueden cambiar de opinión si ven a sus modelos adultos disfrutar de ella.
Experimentación
Durante un mes se experimentó en varios núcleos familiares para ver la influencia de los padres sobre los hijos. Los núcleos familiares eran de estos tipos:
En el núcleo familiar de tipo 1 los niños afirmaban que les gusta leer y que lo hacían ocasionalmente, en el núcleo familiar de tipo 2 los niños únicamente leían por obligación lecturas obligatorias para el colegio y sin disfrutar de la actividad y en el núcleo familiar de tipo 3 los niños leían muy rara vez y mostraban una indiferencia hacia la actividad.
El experimento consistía en observar durante un mes a las familias guiadas por unas normas para ver la evolución de los niños. A las familias de tipo 1 se les pidió que continuaran así para ver si en algún momento los niños perdían el interés y a las familias de tipo 2 y tipo 3 a los padres se les pidió que se comportarán como la familia tipo 1 para comprobar si los niños comenzaban a mostrar un mayor interés por esta actividad.
Transcurrido el mes las familias de tipo 1 no variaron, en la familia tipo 3 los niños cada vez se asimilaban más a los de las familias de tipo 1. En cuanto a las familias de tipo 2 muchos de los padres no fueron capaces de ser constantes por lo que muchas familias se convirtieron a familias de tipo 3; las constantes, en cambio habían conseguido que sus hijos desarrollaran un gusto por la lectura.
Conclusiones
Si los padres no leen o sus hijos no les ven leer, difícilmente podrán convencerles de que se lo van a pasar bien leyendo. Las personas a las que les gusta leer normalmente han tenido algún familiar que les ha transmitido esa pasión.
-La lectura no debe darse siempre en soledad, muchas veces comprenden mejor la historia cuando se la leen sus padres.
-No se debe interrogar al niño constantemente con un “¿Qué has leído?” porque convierte el placer en un examen.
-No se debe convertir la lectura en un trabajo para conseguir un premio. Por ejemplo: “Hasta que no acabes ese capítulo no puedes jugar.”
-No se le debe obligar a leer clásicos, debe escoger sus propios libros y nunca se le debe hacer sentir culpable por no terminar un libro que no le gustó.
Link del artículo tratado: http://psychclassics.yorku.ca/Bandura/bobo.htm