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Diálogo de Fedro: El Amor y la Retórica, Resúmenes de Historia antigua

En este documento se presenta el diálogo filosófico de platón entre sócrates y fedro, donde se abordan temas relacionados con el amor, la retórica y la importancia de saberse a sí mismo. Lisias participa con un discurso sobre las diferencias entre quien ama y quien no ama, mostrando características de ambos tipos de personas. El texto también incluye comentarios de sócrates sobre el mito de amor y su propia reflexión sobre el concepto de amor.

Tipo: Resúmenes

2018/2019

Subido el 15/04/2022

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FEDRO, PLATÓN (227A-242B)
Los dos protagonistas de este diálogo son Sócrates-como en la mayoría de los diálogos
platónicos- y Fedro.
El diálogo comienza con una de las ideas que perseguirá muchas de las obras de Platón,
lo erótico, el amor y la importancia de la retórica, sobre todo este último concepto lo
veremos muy bien reflejado con el personaje de Lisias, un logógrafo que también se
dedico a escribir discursos judiciales, el más conocido es el discurso Fúnebre de Pericles.
A través de Fedro podemos escuchar el discurso que recitó Lisias sobre las diferencias
entre quién ama y quien no ama, entre el amado y el no amado.
Pero antes de adentrarse en las propias palabras de Lisias, Fedro parece comentarle un
mito a Sócrates, el cual según Sócrates aquel mito carece de credibilidad, y no tan solo
aporta esto, sino que además Sócrates añade que no piensa preocuparse por cuestiones
de ese tipo si ni tan siquiera se conoce a mismo, una idea que perseguirá la obra
filosófica de Platón, la cual se basa en ser consciente uno mismo de que no se sabe
muchas cosas, y por ahí se puede empezar para conseguir alcanzar la verdad.
Esta idea parece pasar totalmente desapercibida para el lector, cuando en realidad tiene
una gran carga filosófica que nos ayuda a conocer más ideas nuevas que concebía Platón
a través de la voz de Sócrates.
Ahora, comentaremos el discurso de Lisias. Lisias nos presenta dos tipos de personas,
aquellos que aman y aquellos que no aman.
A lo largo del discurso podemos ver como Lisias expone las diferencias entre estos dos
tipos de hombres.
Una primera diferencia que nombra en una de las primeras frases es: “A los amantes les
llega el arrepentimiento del bien que hayan podido hacer, tan pronto como se les aplaca
su deseo.”
Aquí observamos como aquellos que aman dan todo por el amado pero cuando este amor
no es correspondido les llega el sentimiento de arrepentimiento.
Más tarde, se expone la actitud de los que no aman, cito textualmente; “Pero, a los otros,
no les viene tiempo de arrepentirse. Porque no obran a la fuerza, sino libremente, como si
estuvieran deliberando, más y mejor, sobre sus propias cosas, y en justa y propia medida”
Esta parte es sumamente interesante, dado que aquí se define al que ama por los rasgos
que no posee, es decir, el que no ama parece tener mucha más cordura que el que ama,
estos parecen menos libres que los que no aman. El amor en este fragmento parece ser
algo incluso negativo, como si el amor dominase a los propios mortales.
Párrafos más adelante hemos podido comprobar la afirmación que hemos hecho antes de
que los enamorados pierden la cordura;Porque ellos mismos reconocen que no están
sanos, sino enfermos, y saben, además, que su mente desvaría, pero que bien a su
pesar, no son capaces de dominarse.” Los que aman han dejado de poseerse a
mismos, están totalmente centrados en sus amados, harían cualquier cosa por ellos. Por
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FEDRO, PLATÓN (227A-242B)

Los dos protagonistas de este diálogo son Sócrates-como en la mayoría de los diálogos platónicos- y Fedro. El diálogo comienza con una de las ideas que perseguirá muchas de las obras de Platón, lo erótico, el amor y la importancia de la retórica, sobre todo este último concepto lo veremos muy bien reflejado con el personaje de Lisias, un logógrafo que también se dedico a escribir discursos judiciales, el más conocido es el discurso Fúnebre de Pericles. A través de Fedro podemos escuchar el discurso que recitó Lisias sobre las diferencias entre quién ama y quien no ama, entre el amado y el no amado. Pero antes de adentrarse en las propias palabras de Lisias, Fedro parece comentarle un mito a Sócrates, el cual según Sócrates aquel mito carece de credibilidad, y no tan solo aporta esto, sino que además Sócrates añade que no piensa preocuparse por cuestiones de ese tipo si ni tan siquiera se conoce a sí mismo, una idea que perseguirá la obra filosófica de Platón, la cual se basa en ser consciente uno mismo de que no se sabe muchas cosas, y por ahí se puede empezar para conseguir alcanzar la verdad. Esta idea parece pasar totalmente desapercibida para el lector, cuando en realidad tiene una gran carga filosófica que nos ayuda a conocer más ideas nuevas que concebía Platón a través de la voz de Sócrates. Ahora, comentaremos el discurso de Lisias. Lisias nos presenta dos tipos de personas, aquellos que aman y aquellos que no aman. A lo largo del discurso podemos ver como Lisias expone las diferencias entre estos dos tipos de hombres. Una primera diferencia que nombra en una de las primeras frases es: “ A los amantes les llega el arrepentimiento del bien que hayan podido hacer, tan pronto como se les aplaca su deseo.” Aquí observamos como aquellos que aman dan todo por el amado pero cuando este amor no es correspondido les llega el sentimiento de arrepentimiento. Más tarde, se expone la actitud de los que no aman, cito textualmente; “Pero, a los otros, no les viene tiempo de arrepentirse. Porque no obran a la fuerza, sino libremente, como si estuvieran deliberando, más y mejor, sobre sus propias cosas, y en justa y propia medida” Esta parte es sumamente interesante, dado que aquí se define al que ama por los rasgos que no posee, es decir, el que no ama parece tener mucha más cordura que el que ama, estos parecen menos libres que los que no aman. El amor en este fragmento parece ser algo incluso negativo, como si el amor dominase a los propios mortales. Párrafos más adelante hemos podido comprobar la afirmación que hemos hecho antes de que los enamorados pierden la cordura; “ Porque ellos mismos reconocen que no están sanos, sino enfermos, y saben, además, que su mente desvaría, pero que bien a su pesar, no son capaces de dominarse.” Los que aman han dejado de poseerse a sí mismos, están totalmente centrados en sus amados, harían cualquier cosa por ellos. Por

otra parte, son incapaces de tomar buenas decisiones, tienen arruinada su propia voluntad. Vemos otra característica que ejecutan los amados, apartan a cualquiera del lado de su amado por temor a que otros puedan darle riquezas o cosas que el amado no pueda darle. Realmente vemos actitudes profundamente celosas y negativas. Luego, Lisias parece comentar otro tipo de amor, el puramente sexual, el del deseo carnal. Este tipo de amor ocurre antes de conocer el carácter de la persona que te atrae. Lisias vuelve a poner en un mal lugar a aquellos que aman alocadamente; “Porque mira qué cosas son las que el amor manifiesta: cuando tienen mala suerte, les parece insoportable lo que a otros no daría pena alguna, mientras que un suceso afortunado que, por cierto, no merece ser tenido por algo gozoso desencadena, necesariamente, sus alabanzas. En definitiva, que hay que compadecer a los amados más que envidiarlos.” Hay que compadecer a los amados, hay que sentir lástima por ellos porque amar, según Lisias, es una condena. El amor es una enfermedad. Pero no solo habla del enamoramiento, también habla de vínculos como la amistad, la cual no tiene porque llegar a culminar con el amor más romántico. La amistad es importante, señala Lisias. Hay que comprender que el término “amor” no tenía tantas concepciones diferentes como se tiene ahora, la amistad en aquella época era también se consideraba amor. Ya acabado el discurso, Fedro parece preguntarle a Sócrates que le ha parecido las palabras empleadas por Lisias. Sócrates parece sentirse bastante reticente ante el discurso. Ahora el diálogo parece dar un giro cuando Fedro le ofrece a Sócrates a que haga él mismo un discurso sobre el amor. Sócrates se adentra de lleno en la cuestión de qué es el amor pero se adentra de la manera más retórica posible, propia de la sofistica, discursos que apelan directamente a las emociones sin ser racionales, la pretensión que no sigue la filosofía. Sócrates empieza exponiendo que en todos nosotros existen dos principios en cuanto como sentimos el amor; uno es el simple gozo carnal y el otro-el mejor- el que reflexionamos y mantenemos una opinión sobre él. El primer principio predomina el desenfreno del hombre, pero más tarde nos daremos cuenta que Sócrates no parecía hablar únicamente del deseo sexual, ahora habla de cualquier placer que nos cause desenfreno. Cualquier apetito deja de ser racional, son impulsos que no dan paso al control racional. Lo interesante del discurso de Sócrates es que parece, en un primer momento, dejar en un mal lugar lo que entendemos por Amor, como algo realmente negativo. Esta actitud de Sócrates es totalmente irreconocible en él, Sócrates no piensa para nada lo que está contando, ya que el amor-entendido por mayoría en la Grecia clásica- es algo divino, es algo que no se debía de criticar, el amor es Eros. A modo conclusión, en este diálogo no solo disfrutamos de la manera poética que puede llegar a alcanzar Platón, deja de ser aquel filósofo de la Teoría de las Ideas, aquel