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Franz joseph gall (1758-1828) estableció la frenología como una disciplina científica para determinar las funciones del cerebro y sus diferentes partes. Después de establecer los principios básicos, gall introdujo el estudio del cerebro humano y animal, la observación de las formas de las cabezas y el lenguaje natural, y desveló los defectos de las teorías filosóficas sobre las facultades morales e intelectuales. La frenología ha sido fundamental en la comprensión de la organización del cerebro y su relación con las funciones mentales.
Tipo: Apuntes
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La frenología (1825)
Habiendo determinado las funciones del sistema nervioso, del tórax, abdomen, columna vertebral y de los cinco sentidos todavía permanece la gran dificultad de determinar las funciones del cerebro y de sus diferentes partes… He establecido el hecho, a través de un gran número de pruebas -negativas y positivas- y de refutar las más importantes objeciones, de que sólo el cerebro tiene la gran prerrogativa de ser el órgano de la mente. A través de algunas investigaciones sobre el grado de inteligencia que posee el hombre y los animales llegamos a la conclusión de que la complejidad del cerebro de los animales guarda a una proporción con sus propensiones y facultades, que las diferentes regiones del cerebro están dedicadas a diferentes clases de funciones y que, finalmente, el cerebro de cada especie de animales, el hombre incluido, está formado por la unión de tantos órganos particulares como cualidades morales y facultades intelectuales distintas existen esencialmente.
Las disposiciones morales e intelectuales son innatas; su manifestación depende de su organización; el cerebro es exclusivamente el órgano de la mente; el cerebro está compuesto de tantos órganos particulares y órganos independientes como poderes fundamentales de la mente existen. Estos cuatro principios incontestables forman las bases de toda la fisiología del cerebro.
Habiendo sido perfectamente establecidos estos principios, fue necesario preguntarse hasta qué punto la inspección de la forma de la cabeza, o cráneo, representa un medio de averiguación de la existencia o ausencia, y del grado de desarrollo, de ciertas partes cerebrales y, consecuentemente, de la presencia o ausencia de debilidad o energía de ciertas funciones. Fue necesario igualmente indicar el medio para averiguar las funciones de las regiones cerebrales particulares, o asiento de los órganos y, finalmente, fue indispensable distinguir entre las cualidades y facultades primitivas fundamentales y sus atributos.
Después de esto, me encontré en condiciones de introducir a mis lectores en el santuario del alma y del cerebro y de contar la historia del descubrimiento de cada poder moral e intelectual originario, de su historia natural en un estado de salud o de enfermedad, así como numerosas observaciones en defensa del lugar donde sus órganos se asientan.
El examen de las formas que tienen las cabezas de las gentes de diferentes naciones, la demostración de la futilidad de la fisonomía, la teoría del lenguaje natural, o patonomía, añadió nuevo peso a las verdades precedentes.
El completo desarrollo de la fisiología del cerebro ha desvelado los defectos de las teorías de los filósofos sobre las facultades morales e intelectuales del hombre y ha hecho posible una filosofía del hombre basada en su propia organización y, en consecuencia, la única en armonía con la naturaleza.
La fisiología del cerebro está enteramente fundada en observaciones, experimentos e investigaciones, mil veces repetidas, sobre el hombre y los animales inferiores. Aquí los razonamientos no tienen más que hacer que apoderarse de los resultados y deducir los principios que emanan de los hechos; y esto es tan así que numerosas proposiciones -aunque a menudo subversivas respecto a las nociones comúnmente aceptadas- nunca se han opuesto o han sido inconsistentes unas con otras. Todo muestra conexión y armonía; cada cosa se ilustra y se confirma mutuamente. La explicación del más abstruso fenómeno de la vida moral e intelectual del hombre y los animales ya no es un pasatiempo practicado por teorías infundadas; las más secretas causas de las diferencias en el carácter de las especies, naciones, sexos, edades, desde el nacimiento a la senectud, son desveladas; el trastorno mental ya no está vinculado a un espiritualismo que no se sostiene; el hombre, finalmente, como ser indescifrable, se llega a conocer; la organología compone y descompone, pieza a pieza, sus propensiones y talentos. Todo esto ha fijado nuestras ideas sobre su destino y la esfera de su actividad; y ha llegado a ser una fructífera fuente con aplicaciones de la mayor importancia en medicina, filosofía, jurisprudencia, educación, etc.
Bibliografía GALL, E. (1978). On the functions of the brain and each of its parts. En R. J. Herrnstein y E. G. Boring (eds.). A source book in the history of psychology. Cambridge: Harvard University Press (6.a ed.) (pp. 219-220). Trad A. Ferrandiz.
Lecturas recomendadas BORING, E. G. (1978). Historia de la psicología experimental. México: Trillas. Una exposición breve, aunque completa, sobre la contribución de la frenología a la psicología puede hallarse en el capítulo 3 (pp. 71-81). YOUNG, R. M. Gall and phrenology: Speculation versus observation versus experiment. En Mind. Brain and adaptation in the nineteenth century (cerebral localization and its biological context from Gall to Ferrier). Nueva York: Oxford University press, 1990 (pp. 9-53). Un texto ejemplar por su claridad y rigor histórico.