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Fricativa prepalatal sorda, Apuntes de Filología hispánica

Asignatura: Fonetica historica, Historia de la lengua II, Profesor: Mancho Mancho, Carrera: Filología Hispánica, Universidad: USAL

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 05/08/2013

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TEMA 1
LA EVOLUCIÓN DE LAS LENGUAS. EL CAMBIO LINGÜÍSTICO
Lo primero que debemos hacer es plantearnos por qué cambian las lenguas,
debido ello al carácter cambiante de las mismas; forma parte de su esencia. Postulará
Humboldt en el siglo XIX que las lenguas son puro dinamismo y energía, destacando el
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TEMA 1

LA EVOLUCIÓN DE LAS LENGUAS. EL CAMBIO LINGÜÍSTICO

Lo primero que debemos hacer es plantearnos por qué cambian las lenguas, debido ello al carácter cambiante de las mismas; forma parte de su esencia. Postulará Humboldt en el siglo XIX que las lenguas son puro dinamismo y energía, destacando el

carácter connatural de las lenguas vivas. Si una lengua no posee ese motor, entonces estará acabada, muerta; como es el caso del latín.

Esto viene a darnos cuenta de que la lengua se fundamenta en el cambio lingüístico, producido en el ‘hablar’, que es lo que promueve ese cambio. El cambio lingüístico es, así, la manifestación de la creatividad del lenguaje a través de las lenguas. El hablante reproduce esquemas de habla ya conocidos y repeticiones de modelos anteriores, pero también se producen innovaciones en todo acto de habla. De esta forma, el lenguaje cambia en todos los niveles.

Otra pregunta que también debemos plantearnos es para qué cambian las lenguas, cuál es la finalidad de este cambio lingüístico. La respuesta se extrae de la teleología de las lenguas, pues los cambios se producen en todos los niveles lingüísticos, aunque quizá, donde más se note sea en el léxico.

En el español medieval, por ejemplo, encontramos que sus formas se encontraban muy cercanas a las de otras lenguas romances, como el francés. La evolución experimentada por el español se produce a todos los niveles, tanto semántico como morfológico u otros; pero nosotros nos centraremos en su estudio fónico. Sabemos cómo se pronuncia a través de las grafías. Y este cambio fónico se produce en el habla concreta de los hablantes, bien sea por motivos de expresividad o comodidad. De cualquiera manera, en todo acto de habla hay rasgos que son detectables como propios de una sociedad y cultura concreta. Así, los hablantes normalmente aíslan los rasgos individuales y optan por los concebidos como ‘correctos’ socialmente;

En conclusión, si un rasgo individual comienza a promoverse y acaba aceptándose, nos encontraremos ante el comienzo de un cambio lingüístico, por lo que este cambio, en definitiva, se produce a través de una innovación.

Y esto último nos lleva también a dar cuenta de que para que este cambio se produzca debe, así, ser adoptado por todos los hablantes de una comunidad lingüística. Además, toda adaptación supone una selección, que debe responder a una serie de necesidades de los hablantes. Por ello, la pregunta primordial que debemos hacernos llegados a este punto es por qué se produce este cambio, que responder tanto a necesidades estilísticas o funcionales, entre otras.

Un ejemplo de necesidad funcional sería:

/s/ ~ /ŝ/ /X/ (siglo XVII)

Fricativa prepalatal sorda

Este cambio se debe al trasvase del margen de seguridad en los alveolos, cambiando el fonema; pues, ante todo, el sistema fónico de una lengua debe ser

Cantabria (Alto Ebro Castellano). En el siglo XI estos eran condados dependientes del reino de León y para los leoneses esta nueva pronunciación era rústica y dialectal, en tanto que marcada negativamente. Este cambio comenzará a permear en las capas sociales, llegando hasta la corte castellana, donde se tomará como un rasgo dialectal pero no ya rústico. En el siglo XIII, con la Reconquista –que recordemos que es castellana y no leonesa, con Fernando III- se expandirá hacia el sur llegando hasta Huelva.

Y ya en el siglo XV será cuando Nebrija publicará en Salamanca su gramática y los primeros diccionarios bilingües, en los que define las letras y su pronunciación en la ordenación de la macroestructura de los mismos. Al definir la h, sirviéndose de los modelos latinos, dirá que en unos casos se pronuncia (como en homo ), mientras que en otros se hace ‘hiriendo’ la garganta, como en hazer.

Nebrija se encontrará de esta forma con que la h latina ya no se pronunciaba, tras lo que acudirá a modelos sociolingüísticos diciendo equivocadamente que aquel cambio se produjo por influjo árabe. Establecerá la norma de esta pronunciación, haciéndola culta y fijándose como norma andaluza por el propio Nebrijja, que recordemos que era sevillanoñy.

Sin embargo, esta aspiración decaerá en la segunda mitad del siglo XV en el norte, donde no se producirá. Una vez que herede el reino Carlos I y aprenda español, centrará la corte en Toledo –donde se encuentran los grandes autores de la época, como Valdés, Boscán o Garcilaso-, los cuales recuperarán esta aspiración en la primera mitad del siglo XVI.

Por otro lado, en el reino de Felipe II –natural de Valladolid, donde no se daba esta aspiración- la Corte pasará a instalarse en Madrid, de manera que esta perderá la aspiración, extendiéndose a toda la Península; tan solo se mantendrá en algunas zonas dialectales, como Cantabria, sur de Salamanca, Extremadura y Huelva. De igual manera acabará perdiéndose también en estas zonas.

Observamos, así, que el cambio es instantáneo, pero su generalización extensiva tardó siglos. Además, hemos perdido la f inicial tan solo en determinados contextos, pues la conservamos, por ejemplo, en f + consonante o en f + Ŏ.

Por lo tanto, el cambio aparecerá en todas las palabras con el mismo contexto lingüístico ffkpc –fonético-; se trata esta, entonces, de la generalización intensiva.

Eugenio Coseriu explicará en la obra Sincronía y Diacronía la importancia del pasado de las lenguas y su evolución. Los cambios se producen en el habla, suponen el resultado de la creatividad lingüística del hablante. Introducen, además, modificaciones a la hora de hablar y si esta innovación responde a necesidades estilísticas, puede ser también adoptada por el oyente. Ya comienza de esta forma el mecanismo del cambio, que tendrá que generalizarse a todas las clases sociales.

1. TIPOLOGÍA DE LOS CAMBIOS

1.1. CAMBIOS ESPONTÁNEOS/CONDICIONADOS

Cambios espontáneos. Un cambio espontáneo supone que se produzca sin ningún tipo de interferencia, que no guarda relación con el condicionamiento de sonidos, sino que forma parte del hablante. La diptongación [ E > jé ], por ejemplo, es uno de estos tipos de cambios, en la que una e tónica breve latina acaba dando el diptongo ie [E > ę > jé], tal y como ocurre en las siguientes palabras:

  • PEDEM > pie
  • FĔSTA > fiesta. Aquí tenemos una diferencia respecto a otras lenguas románicas como el francés, en el que dará fête.
  • ŎVUM > huevo. En este caso, la h aparece como refuerzo consonántico de la diptongación.
  • MĔLE > miel
  • SĔPTEM > siete

Observamos en estos ejemplos que la diptongación se da tanto en una sílaba simple (mele) como en una sílaba trabada (festa), pues en español diptongan ambas; en cambio, en el italiano o el francés no hay diptongación en sílaba trabada (sept, sette).

Cambios condicionados. Son aquellos que se producen por la interferencia de un sonido, el cual intervendrá en la evolución de otro.

La presencia de sonidos palatales como la ch condiciona la diptongación [o > O > WÉ], al igual que ocurría anteriormente

OVUM

OSSUM

PORTA

PONTE

Así, con ue inicial siempre es necesario un refuerzo consonántico que se representa gráficamente con una h. En cambio, en un caso como el de OCTU > ocho vemos que no hay diptongación, debido ello a que ante palatal esta nunca se dará.

De esta forma, hay condicionamientos que no son tan regulares, como es el contacto de sonidos nasales ante vocal, por ejemplo plein [E] pleine, quedando la vocal nasalizada.

  • CATA > cada

Todos son, por tanto, ejemplos de esta economía del lenguaje de los hablantes, pues tal y como podemos observar en estos casos las geminadas se reducen y las sordas se sonorizan.

PSICOLÓGICAS. Frente a las causas mecánicas, existen otras que serán de carácter psicológico –también llamadas analógicas-, caracterizadas por la intervención del hablante en ellas.

Es el caso, por ejemplo, de HIBĔRNUM , que mientras que en francés evoluciona normalmente ( hiver ), en español los hablantes han colocado una epéntesis nasal ( i n vierno ), pues el prefijo in- aparece con mucha frecuencia en el español y, por tanto, se produce este cambio por analogía, como vemos también en EMENDARI > e n mendar.

1.3. FENÓMENOS DE SANDHI

Este tipo de fenómenos son cambios de enlaces dados en las fronteras de las palabras y que nos servirán más adelante para explicar el fenómeno del betacismo. El más común es la liaison francesa, como por ejemplo:

Un grand homme ≠ Une grande femme

/t/

1.4. LENICIÓN

Este tipo de cambios implican un debilitamiento, un ablandamiento articulatorio. El proceso de lenición solo se da en la Romania Occidental, de manera que no afectará ni al italiano ni al rumano. Veamos algunos ejemplos:

  • SICCARE > secar (Ya no es geminada; se simplifica)
  • SECARE > segar (Para evitar la confusión con SICCARE, se sonorizará la consonante; algo que ocurrirá en todos los órdenes, tanto labial, como dental y velar)
  • REGALEM > real (Como ya es sonora, lo que hace es relajarse más aún hasta desaparecer).
  • CIPPU > [θépo]
  • CĬRU > [sébo]
  • CABALLUS > [ka 1 D6 Ca 1 E3 Do]
  • RIVUM > [rio]

Se trata este proceso de lenición, entonces, de un cambio sistemático.

1.2.2. CAUSAS EXTRALINGÜÍSTICAS

1.2.2.1. CAUSAS ETNOGRÁFICAS: SUSTRATO Y SUPERESTRATO

CAUSAS DE SUSTRATO. Entendemos por sustrato aquella lengua que ha sido dominada por otra, pero que los hablantes –bilingües-, han mantenido ambas. Destaca el celta, fundamentalmente por el grupo consonántico –KT. Hubo una época de bilingüismo antes de imponerse el latín, de forma que los celtas aprendían este con los hábitos articulatorios de su lengua, el celta. Durante el dominio del latín seguirán manteniendo esos rasgos articulatorios, dando origen a algunos fenómenos que proceden de estas lenguas de sustrato. Veamos el ejemplo más destacado en este apartado, que es el de la evolución de la palabra latina nocte.

En la Romania Oriental (italiano y rumano) se producirá un fenómeno de asimilación progresiva (notte, en italiano), mientras que en la Romania Occidental ocurrirá algo totalmente distinto: [-kt- > jt > it], con ejemplos como boas noites en portugués o bonne nuit en francés. En castellano se cerrará la vocal (o breve) para impedir la diptongación por influencia de yod: nocte > noite > noche.

CAUSAS DE SUPERESTRATO. Entendemos por superestrato la situación en la cual una lengua se superpone a otra, que será la que permanezca, pues un pueblo puede vencer a otro en el aspecto político, pero no en el lingüístico. De esta forma, nos referiremos con las lenguas de superestrato a aquellas de los pueblos dominantes políticamente, pero no lingüísticamente hablando.

En el caso del español tenemos el superestrato árabe y el germánico, cuyo influjo más directo reside en el léxico.

Superestrato germánico. BELLUM (guerra) será sustituida por WERRA (/ uerra/), procedente del germánico.

Superestrato árabe. OLEUM > aceite (esp.) ~Doblete léxico con OCULUM. Los arabismos del español se caracterizan por la incorporación masiva del artículo a-/al- (azúcar > fr. Sucre, it. Zucchero)

de unión por el que surgirá un precapitalismo burgués tanto en el comercio como en las ciudades. Estas clases francas apocopaban, de ahí que esté bien visto este fenómeno durante el siglo XII y la primera mitad del XII. Pero Alfonso X tendrá ciertas aspiraciones imperiales en el siglo XIII que no serán satisfechas, volviendo a España y publicando, en 1276, la Ochava esfera. Este rey corregía por sí mismo los textos; correciones entre las cuales se encontraba la reposición de la –e. La apócope de los clíticos (como dixom), sin embargo, se mantendrá hasta el siglo XIV.

1.2.2.4. CAMBIO FONÉTICO / CAMBIO FONOLÓGICO

Un cambio puede afectar a un sonido en un acto de habla, pero no siempre llega a afectar al plano de la lengua. Así, un cambio fonético puede tardar siglos, como es el caso de [ –ĔLLUM > jélo > ilo]. Esta reducción se consideraba ya vulgar cuando surge en el siglo XII, y tendrá que expandirse desde lo rural al resto; aunque como decimos tardará siglos en afincarse.

Lo que caracteriza a un cambio fonético , entonces, es que afecta a un sonido y no influye en la estructura fonológica de una palabra, mientras que el cambio fonológico incide en la reorganización de un sistema fonológico. De esta forma, hay cambios que trascienden al sistema –lo que entenderemos por mutación fonológica -, pues el sistema se ve alterado y debe reajustarse, ya que lo importante de un sistema fonológica es la red de relaciones de sus elementos. A tenor de ello, tendremos tres tipos distintos de mutación fonológica:

  1. Fonologización. Un cambio fonético provoca el surgimiento de una nueva posición fonológica. Por lo general, un alófono que trasciende y alcanza la categoría de fonema; por tanto, se crea una nueva oposición fonológica con ello. Por ejemplo:

/Ŝ/

[K’] /Ŝ/ /θ /

/K/ / 1 E9 0/

[K] /K/

Como podemos observar, tenemos un fonema donde antes solo había una variante; se trata esto, pues, de una fonologización. Lo que en latín fue un alófono, ha pasado a ser un fonema en castellano. El fonema /K/ aparece en palabras como CUPPA, mientras que el fonema / θ/ lo hará en otras como FACERE, por ejemplo.

  1. Desfonologización. Se trata de la pérdida de un fonema con el fin de suprimir una diferencia fonológica entre dos fonemas. Por ejemplo, en la Edad Media existían dos tipos de sibilantes:
  1. Transfonologización. No hay ni pérdida ni incorporación, como en los anteriores, sino que supone un cambio de orden, por lo que el sistema fonológico debe reubicarse, reordenarse.

3. CRONOLOGÍA DE LOS CAMBIOS

Cronología absoluta es cuando tenemos testimonios documentales y certeza de esa cronología; por ejemplo, el fonema /X/ en el siglo XVII. En las gramáticas y diccionarios aparecen comparaciones con otras lenguas con respecto a la pronunciación (en torno a 1650, en plena mitad del siglo XVII). Nebrija atestiguará la aspiración de la h. La mayoría de las veces tendremos que hablar de cronología relativa. La grafía h se generalizará con la segunda edición de La Celestina.

Un fenómeno sirve de hito para la datación de otro (cronología relativa)