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FUENTES ESCRITA Y NUMISMATICA ucm
Tipo: Apuntes
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1. Nociones generales de numismática. La moneda es una fuente documental de primer orden para la historia. Gracias a ella podemos obtener un testimonio de la época y del momento en el que se fabricó. Los acontecimientos históricos siempre quedan reflejados en la moneda. No siempre están elaboradas en metal. De una moneda se pueden extraer los siguientes datos: Nombre del gobernante político o del estado emisor. Régimen político del país emisor. Situación económica del país emisor. Acontecimientos histórico-políticos y sociales bajo las cuales se fabricó. El estilo artístico imperante en el momento en el que se fabricó. El grado de desarrollo tecnológico del país emisor. Ejemplo de moneda: 20 reales de vellón de Fernando VII. El término numismática , desde el punto etimológico proviene del griego “nomos”, el cual significaba uso o costumbre. De este vocablo derivó un término el cual era entendido como moneda. En el mundo romano, el vocablo que se impuso para denominar a las piezas metálicas fue el de Moneta. Las primeras monedas romanas se fabricaron en el Templo de Juno Moneta (construido en la cumbre norte del Capitolio). La numismática (desarrollada durante el siglo XIX) es entendida como la ciencia auxiliar que trata del conocimiento de las monedas y medallas principalmente antiguas. Durante el siglo XX, Ernest Babelón dio una definición más compleja: Es la ciencia que comprende el estudio de las monedas en todos sus aspectos y todo lo que con ellas se relaciona; estudia estos monumentos tanto en ellos mismos como en los documentos escritos que a ellas se refieren en cuestiones económicas, legislativas, metrológicas, artísticas, mitológicas, cronográficas. Estamos hablando de una de las fuentes más importantes para el estudio de la evolución económica de las sociedades civilizadas (no solo de la arqueología). A mediados del siglo XX se matiza su definición (Löehr, Mateu y Llopis). La numismática es una ciencia autónoma con carácter peculiar entre lo histórico- arqueológico y la historia económica (que se encarga del estudio de las monedas en todos sus aspectos). El único objeto de estudio es la moneda. La finalidad de esta ciencia es poner en contacto al investigador con todos los datos que esta pieza puede aportarle. La moneda se estudiará desde todos sus puntos de vista y se deberá contemplar dentro del contexto histórico en el que fue fabricada. Hay diferentes métodos de análisis para el estudio de este objeto:
Análisis metalográficos : Estudian la composición metálica de un conjunto de monedas. Análisis metrológicos : Estudian los pesos de las monedas pertenecientes a un mismo taller monetario. Se observa si el peso es similar o hay variaciones. En este análisis se emplean Histogramas. Análisis de dispersión geográfica y circulación monetaria. A través de los hallazgos monetarios se analizan las distintas zonas de dispersión y de circulación de un tipo de moneda determinado. Análisis de secuencias o enlaces de cuños. Estudian el proceso de producción de un conjunto de monedas salidas de un mismo taller monetario, intentando averiguar cuáles fueron las primeras en elaborarse y cuáles fueron las últimas. Análisis del tipo documental: Estudian cualquier tipo de documento escrito relacionado con la emisión, fabricación, legislación y circulación de la moneda a lo largo de la historia. Esta ciencia independiente está relacionada con otras disciplinas como la economía, la arqueología y la historia del arte: La economía : La moneda es un elemento económico ya que refleja los vaivenes de la economía del estado emisor (moneda devaluada = delicada situación económica). La historia del arte : Las monedas reflejan un estilo artístico concreto encuadrado dentro de un periodo histórico determinado. Su análisis permite encuadrarlas dentro de determinadas escuelas artísticas. Gracias a su estudio se ha podido ubicar antiguos monumentos que ya han desaparecido (faro de Alejandría, Templo de Juno) o han variado en gran medida. La arqueología : En ocasiones en las excavaciones aparecen estos objetos. Las monedas pueden ser fundamentales para fechar otros objetos del conjunto. La moneda proporciona un conocimiento complementario al yacimiento arqueológico, a su vez el contexto arqueológico ofrece muchos datos para identificar de mejor manera la moneda encontrada. La epigrafía : El vínculo de unión entre ambas disciplinas es la escritura. La mayor parte de las monedas, poseen signos escritos en sus leyendas. Estas leyendas pueden ser objeto de estudio de la epigrafía, al presentar diversos estilos de escritura.
2. Elementos materiales de las monedas metálicas. Las monedas poseen una serie de elementos que afectan al propio material del que está fabricada la pieza. Estos elementos son el material , la talla y la ley. Los materiales utilizados tradicionalmente para elaborar una moneda han sido el oro, la plata, el cobre y el bronce. No obstante, también tienen importancia las aleaciones (vellón = cobre + plata). En el siglo XX se introdujeron nuevos materiales y aleaciones, además en las últimas décadas se incorporó en monedas el sistema de capas múltiples.
Moneda que posee un cospel o alma de metal pobre (normalmente cobre) recubierta de una película de plata o de oro. Se emite en ocasiones muy especiales, coincidiendo normalmente con crisis económicas. Posición de cuños o axis de una moneda: Dato técnico que indica la disposición de los elementos del reverso de una moneda en relación a los del anverso. Para obtener este dato, hay que imaginar que la moneda está atravesada por un eje vertical. Es entonces cuando se debe sostener la moneda con dos dedos, y suponiendo que el eje del anverso apunta a las 12h, se gira la moneda y se comprueba hacia qué hora mira el diseño del reverso. Actualmente se expresa en términos horarios , empleando como referencia, los cuadrantes de la esfera del reloj, aunque en ocasiones puede indicarse mediante flechas. Marcas de las monedas metálicas.
1. Marca de valor : Durante la Edad Antigua para identificar el valor de una moneda se utilizaron ocasionalmente puntos, marcas, letras o símbolos. La costumbre de reflejar la marca de valor se impuso definitivamente en la Edad Moderna y Contemporánea, consistiendo normalmente en una cifra. Ejemplo: En los denarios romanos, X significaba 10 ases de bronce. 2. Marca de ceca o de taller monetario. Su marca suele consistir en la inicial o abreviatura del nombre de la ciudad donde se encontraba el taller monetario. En ocasiones también se han empleado símbolos parlantes (acueducto de Segovia para la ceca de Segovia, concha o venera para la Coruña, etc.). 3. Marca de ensayador. Los ensayadores eran los trabajadores de las casas de moneda que tenían por oficio ensayar los metales para verificar su ley o contenido intrínseco. Su marca solía consistir en la inicial de su nombre o apellido. En ocasiones también se emplearon símbolos parlantes. 4. Marca de grabador. Artista responsable del diseño de la moneda, denominado también “abridor de cuños”. En ocasiones las monedas pueden presentar marcas, signos o figuras, estampadas posteriormente a la propia acuñación de la moneda. Son los resellos y contramarcas, los cuales se estampan sobre las monedas mediante punzones y calentando previamente la moneda. Resello. Punzón o marca estampada sobre una moneda para adjudicarla un nuevo valor, se trata de una marca oficial (estatal). En ocasiones los resellos se han utilizado para poner de nuevo en circulación piezas que han sido fabricadas y han circulado anteriormente en otro país. Ejemplo: real de a ocho americano (1791).
Contramarca. Marca o punzón estampado sobre una moneda con una finalidad propagandística o publicitaria. Se trata de una marca no oficial, de carácter particular o privado. Pueden tener carácter reivindicativo, satírico o comercial.
La administración de las casas de moneda. Desde la Antigüedad, las cecas se han caracterizado por una jerarquización en forma piramidal y rígida de tal manera que desde un director o jefe se han distribuido una serie de cargos y trabajadores. Este personal de las cecas cuenta con un sistema organizativo que nos ha llegado hasta hoy, con términos de origen latino (no caen los nombres en el examen): Officinatores. Jefe de los talleres monetarios. Nummularii. Cajeros. Llevaban la cuenta de la moneda labrada y se encargaban de su custodia. Signatores o grabadores. Encargados de abrir los cuños. Aequatores. Encargados de determinar por ensaye el fino de las monedas. Flaturarii. Fundidores. Suppostores. Encargados de colocar el cospel (disco de metal liso sin ningún tipo de diseño) entre los cuños. Malleator. Encargado de dar el golpe con la maza. Durante la Edad Media y Moderna se mantiene la diversificación y la jerarquización en la administración de las cecas, pero con una nueva terminología para referirse a los trabajadores: Tesorero. Máximo responsable de la casa de la moneda. Entre sus atribuciones figuraban la de nombrar o destituir a los restantes trabajadores de la ceca. Durante la Edad Media este cargo fue conocido como el de Maestro de la Moneda. Ensayador. Encargado de comprobar la ley o pureza del oro y de la plata de las monedas. Estaba obligado a controlar la última moneda fabricada. Cada moneda siempre tenía que llevar una marca de quién lo había ensayado. Juez de balanza. En el período medieval Maestro de Balanza o Balanzario, es el encargado de las operaciones de peso, tanto del metal como de las monedas acuñadas. Fundidor. Encargado de fundir los metales adquiridos a los mercaderes. Grabador, entallador o abridor de cuños. Encargado de preparar los punzones y abrir los cuños para la fabricación de las monedas. Capataces. Eran los empleados encargados de recibir los metales amonedables, de manos del maestro de la Balanza y de prepararlos para su acuñación.
2.2 Edad Media (Acuñación a martillo). Durante la Edad Media se mantiene la acuñación a martillo, pero el proceso de obtención de los cospeles experimenta una modificación. Para la obtención de éstos el metal se fundía en unos moldes alargados denominados rieleras de los que se extraían al enfriarse unas tiras metálicas denominadas rieles. A continuación, se reducía el espesor de cada uno de los rieles a base de golpes de martillo. Finalmente, del riel se recortaban cuadrados, siendo recortados estos en sus esquinas para conferirles una forma redondeada. En un taller medieval de fabricación de moneda hallamos diferentes fases de producción y operaciones. En ellos, un obrero reduce el espesor del riel, otro recorta los cospeles, otro redondea y golpea los cospeles y otro acuña dicha moneda. 2.3 La Edad Moderna (Acuñación mediante prensa de volante o Balancín). A principios del siglo XVI se creará una máquina capaz de acuñar moneda metálica, influida por la revolución tecnológica de dichos siglos, en pleno Renacimiento italiano. Estamos hablando de la presa de volante. Esta presa, estaba constituido por una gruesa peana o base unida a dos pilares que formaban la caja o armazón y que estaban unidos entre sí por dos o más piezas horizontales a modo de puentes. En el interior de la caja o armazón iba instalado un tornillo de prensa, que se accionaba en su parte superior mediante un largo brazo horizontal o balancín, rematado en sus extremos por dos grandes bolas de plomo. En el centro de la peana o base se colocaba el cuño o troquel inferior o fijo, sobre el que a su vez se colocaba el cospel. Al accionar el volante o palanca superior, el tornillo de prensa descendía junto con el cuño superior o móvil. La fuerte presión ejercida entre ambos cuños permitía acuñar la moneda. La primera prensa de volante fue utilizada en Roma en 1506 por el artista florentino Bramante para acuñar bulas papales en plomo. Pero fue en 1530 cuando el escultor y medallista Benvenuto Cellini consiguió labrar monedas de oro para el papa Clemente VII con otra prensa similar. Hacia mediados del s. XVI, en Alemania se crea otro ingenio capaz de labrar monedas: El ingenio o prensa de Laminación o de rodillos , que difería de la de balancín tanto en su diseño como en su funcionamiento. El sistema de laminación se basaba en el empleo de dos rodillos de acero colocados en posición horizontal y se desarrollaba a lo largo de varias fases. Entre los rodillos se introducir el riel, el cual era arrastrado y adelgazado por ellos. y con una pequeña separación entre ellos, que giraban mediante grandes engranajes de madera. Los rieles convertidos en láminas se pasaban a otra sala, donde se encontraban las Prensas de Laminación de monedas. Estas prensas estaban dotadas de dos rodillos
similares, aunque en este caso tenían grabados los diseños de la futura moneda en hueco. Entre los rodillos se hacía pasar la lámina de metal y al girar estos accionados por la fuerza hidráulica de un río o por unas caballerías, los diseños resultaban estampados. Las láminas de metal con las estampaciones de las futuras monedas repetidas en ambos lados se recortaban finalmente con unas máquinas recortadoras. La difusión de las dos prensas por Europa. Durante la segunda mitad del siglo XVI los dos tipos de prensas comenzaron a extenderse por diferentes ciudades y cortes de Europa. En Francia el volante se introdujo en 1551 y en Inglaterra en 1561. En España, las relaciones entre Felipe II y Fernando de Austria favorecieron la instalación de la prensa de laminación en 1585. El lugar elegido para su instalación fue la ciudad de Segovia, donde se edificó un nuevo taller monetario que recibió el nombre de Real Ingenio o Real Casa de la Moneda de Segovia. En junio de 1585 llegó un convoy desde Hall (El Tirol) con las piezas y maestros monederos. Las prensas de laminación instaladas allí harían uso de la fuerza hidráulica del río Eresma. En esta ubicación, llegaron a existir hasta cinco ingenios de laminación de rieles accionados por ruedas hidráulicas de casi cuatro metros de diámetro y dos ingenios o prensas para acuñar moneda. Los avances de los siglos XVII y XVIII. Durante los siglos XVII y XVIII se produjeron una serie de mejoras relacionadas con el acabado de las piezas monetales. Además, se produjo una expansión de ambos tipos de prensas por toda Europa. En España, la prensa de volante se implantó en Madrid y Sevilla hasta 1700, y posteriormente en la de Segovia, y entre 1732 y 1772 en las diversas cecas de Indias. A finales del s. XVII, en el año 1685, el ingeniero francés Castaing inventó la Cerrilla o Maquina de Castaing, una máquina capaz de redondear y crear al mismo tiempo el cordoncillo en el canto de las monedas. La aparición del cordoncillo evitaba el cercenamiento o recorte de las monedas (una práctica habitual en el siglo XVI). Con la Cerrilla un obrero podía marcar alrededor de 20.000 piezas en una jornada. A finales del siglo XVIII, en 1783, el grabador e ingeniero suizo Jean Pierre Droz , fabrica una nueva prensa de Volante en París, conocida como Prensa de Droz, y a la que aplica una serie de mejoras. La más importante era la presencia de una pieza denominada Virola partida , que permitía acuñar el canto de la moneda al mismo tiempo que el anverso y el reverso.
3. La moneda como documento político y social Legislación monetaria Algo que ha caracterizado a la moneda desde su origen ha sido la vinculación a la legislación. Desde el punto de vista etimológico “numismática” proviene del griego nomos : uso, costumbre, regla o ley. La emisión monetaria constituye un monopolio del Estado. El Estado es quien controla siempre la programación, la fabricación y la circulación de las monedas, a través de la la: Ley de Emisión. Define las condiciones que ha de tener una moneda (cantidad de metal que debe de tener, tipos y leyendas que debe llevar, peso o talla, número de piezas que deben circular en cada momento…). Ley de Fabricación. Ley que ordena la fabricación de las monedas con sus características ya estipuladas. El Estado también ha sido productor de otro tipo de legislación, cuya finalidad es la de velar por la “salud” y por la circulación de la moneda emitida. Destacamos las Leyes contra la falsificación monetaria: Lex Cornelia de Falsis (Lucio Cornelio Sila, 81 – 80 a.c). Lex Iulia de Peculatu (Julio César o Augusto). Liber Iudiciorum (Código legislativo de Recesvinto de 654), con cinco leyes donde se establecía el régimen jurídico de la moneda y su condenaba su falsificación. En la Península Ibérica, durante época Visigoda los castigos por falsificación de moneda variaban según la persona que cometía el delito: Si el sospechoso era un señor, la ley permitía dar tormento a su esclavo para que confesara el delito que se le imputaba a su señor. Si el falsario era un esclavo, se le cortaba su mano derecha, si era la primera vez. Si era reincidente, lo que considerase oportuno el magistrado. Si el falsificador era un hombre libre perdía la mitad de sus bienes, y si era un “ome de vil guisa” (posición elevada pero no noble) pasaba a ser siervo de quien quisiera el rey. El Estado también ha sido productor de leyes relacionadas con la regulación del funcionamiento de las casas de moneda. Uno de los ejemplos españoles fue la Pragmática de Medina del Campo (13 de junio de 1497), propugnada por los Reyes Católicos. Integrada por numerosas leyes, constituyó un ordenamiento legal sin precedentes en la legislación monetaria castellana por su carácter de globalidad (hasta entonces lo habitual era legislar en materia monetaria sólo cuando se planteaba un problema concreto relacionado con ella). En dicha Pragmática se planteó un reordenamiento general de todos los aspectos relacionados con la moneda.
Algunas de sus leyes tratarán sobre la emisión de piezas concretas como el Excelente de la Granada (que nace ahora). Otras leyes regularán el funcionamiento de las distintas cecas castellanas que labraban en ese momento (número de cecas en activo, obligaciones de los distintos trabajadores de las cecas…). Además, se va a intentar adaptar las formas de moneda castellana al modelo europeo. En ocasiones el Estado puede emitir leyes con la intención de variar en un momento dado las características de las monedas circulantes (su peso, ley, valor nominal…). Un ejemplo puede ser la Pragmática de Felipe II del año 1566 sobre la “nueva estampa” de las monedas de oro y de plata, y sobre el incremento del valor de las de oro: Corpus de leyes españolas sobre moneda. En España existen dos grandes cuerpos legislativos sobre la moneda de la Edad Moderna: La Recopilación de las leyes de España. Publicado en 1569 durante el reinado de Felipe II (dedicado a la moneda en su libro V, títulos XX, XXI y XXII. Novísima Recopilación. Publicado en 1806 bajo el reinado de Carlos IV (dedicado la moneda en su libro IX, títulos XVII y XVIII). Tipología y leyendas monetarias. Además de su indudable valor económico, la moneda siempre ha sido un elemento de propaganda política de primer orden al servicio del poder estatal, a través de los tipos y leyendas plasmados en ellas. Las monedas son uno de los mejores medios para difundir ideas por parte del poder político. Tradicionalmente, las monedas han mostrado en el anverso alguna imagen vinculada con el estado productor de la misma o su gobernante: Cabezas o bustos de reyes, emperadores, de la República. A través de su indumentaria y peinados, los retratos de los anversos aportan numerosos datos sobre la moda de la época y la sociedad del momento. En lo referente al reverso, éste siempre ha estado ocupado tradicionalmente por numerosos motivos utilizados como prolongación de la idea transmitida en el anverso. Dicha diversidad tipológica ofrece datos sumamente reveladores del estado emisor, por ejemplo: Mitos y creencias religiosas. Las monedas de algunas ciudades también pueden llevar en el reverso alguna imagen sobre su flora o fauna. Personificaciones de países o ríos.
En el ámbito de la geografía antigua algunos epígrafes (como los miliarios) aportan valiosos datos sobre el nombre de poblaciones, que en algunos casos han desaparecido o no son conocidas. En el ámbito jurídico la epigrafía nos ha transmitido numerosas leyes (especialmente en el ámbito de Derecho Romano). En el aspecto religioso las inscripciones votivas nos ponen en contacto con las divinidades oficiales e indígenas, con los cultos orientales y las asimilaciones entre dioses grecorromanos y dioses autóctonos. Nos informan también de la difusión del cristianismo en el período medieval. La Epigrafía está conectada por tanto también con la Historia de las Religiones. En el aspecto lingüístico las inscripciones son testimonio de la lengua del pueblo productor del epígrafe, y por tanto de la propia evolución de dicha lengua. Definición de epigrafía. El concepto clásico de la Epigrafía se dará durante el siglo XIX y la primera mitad del XX. En este momento, la epigrafía será entendida como: “Ciencia Auxiliar de la Historia y de la Filología que se ocupa de la lectura e interpretación de los textos epigráficos”. El concepto moderno surge a mediados del siglo XX (1952 y 1953) de la mano de Jean Mallon y Joaquín María de Navascués. Este nuevo concepto (el que se mantiene en la actualidad) definirá a la epigrafía como: “Ciencia propia (no auxiliar de ninguna otra) que se ocupa del estudio íntegro de cualquier inscripción”. Las inscripciones se estudiarán en toda su integridad, y no solamente desde el punto de vista del mensaje. A partir del concepto moderno se aplicará un Método Moderno Epigráfico. Nacimiento y desarrollo de la epigrafía Durante la Antigüedad y el Medievo existió un gran interés por coleccionar ciertas inscripciones. Algunos autores dan noticias de inscripciones perdidas o conservadas. Cuando comenzó el estudio de las primeras Colecciones epigráficas será ya en el Renacimiento, debido al interés y a la revalorización de la Antigüedad Clásica. Personajes como Ciriaco de Ancona o Giovanni Marcanova contribuirán en el siglo XVI a la recuperación de numerosas inscripciones de la Antigüedad, a través de sus viajes comerciales o misiones diplomáticas. Su material formará la base de compilaciones llevadas a cabo en los siglos XVII y XVIII, en el seno de la Ilustración. Aunque los siglos XVII y XVIII fueron esenciales para la formación y desarrollo de la epigrafía en Europa, fue a partir del siglo XIX cuando surgieron los primeros grandes Corpus de Inscripciones (recopilar y sistematizar las inscripciones griegas como latinas que se conocían en ese momento) y cuando ésta se consideró una verdadera ciencia (aunque auxiliar de la Historia). Es así como encontramos:
Inscripciones Graecae (IG). Encargada en el 1815 por la Academia de Ciencias y Artes de Berlín. Compilado por Philipp August Böckh , sus volúmenes comenzaron a publicarse a finales del siglo XIX, constituyendo un total de 14, aunque la mayoría de ellos se dividen a su vez en varias partes (47 tomos en total). Están organizados según las distintas regiones del mundo griego. Corpus Inscriptorum Latinarum (CIL). Se trata de la recopilación más importante de inscripciones latinas de la Antigüedad de carácter tanto público como privado. La obra nació también bajo la dirección de la Academia de Ciencias y Artes de Berlín, y le fue encomendada en 1853 a Theodor Mommsen. El primero de los volúmenes (1963) recogía las inscripciones latinas más antiguas hasta finales de la República. En 1869, Emilio Hübner publica el II volumen, dedicado íntegramente a Hispania ( Inscriptiones Hispaniae Latinae ). Este constaba de 18 volúmenes y 70 partes (ordenados según áreas geográficas o provincias de Imperio y posteriormente en torno a temas de vital importancia). Terminología específica y normas de transcripción y edición
1. Análisis de los elementos externos. Lugar del hallazgo y lugar de conservación. Forma y materia del soporte epigráfico. Dimensiones. Estado de conservación y decoración si la tiene. Número de líneas del texto y aspecto de éstas. Ordinatio. 2. Análisis de los elementos internos Transcripción del texto, manteniendo el número de líneas original y sin resolver las abreviaturas. Las interpunciones (signos que van separando palabras como las · en latín) se sustituyen por asteriscos. Desarrollo o lectura explicada del texto, resolviendo las abreviaturas y restituyendo las partes perdidas, utilizando para ello los signos del Sistema de Leyden. Traducción del texto. Sistema de Leyden.
Los elementos decorativos, el empleo de un determinado tipo de fórmulas, o los rasgos específicos de sus letras ayudan a identificar el mismo taller epigráfico. Tipología de los soportes epigráficos Los soportes de los epígrafes adoptaron desde la Antigüedad diversas formas, pudiendo hablarse de una tipología específica: Placa : Tablero de piedra de forma rectangular o cuadrangular, normalmente de escaso grosor y tipo mural. Sillar : Bloque de piedra en forma de paralelepípedo y de tamaño mediano o pequeño que solían empotrarse en alguna construcción. Muchos de ellos contienen inscripciones de carácter fundacional. Lápida. Piedra llana y de poco grosor colocada en el suelo (en posición horizontal) que contiene una dedicatoria a algún difunto. Ara o Altar. Monumento de piedra en forma de mesa utilizado para realizar ritos religiosos, como ofrendas o sacrificios. Solían tener 3 partes diferenciadas: Coronamiento o cabecera. Podía ser recto o rematar en un frontón triangular. En la parte superior solía mostrar una concavidad denominada fóculo (espacio destinado a encender el fuego o recibir las ofrendas, los sacrificios y las libaciones). Neto o dado , cuerpo intermedio en el que se colocaba el texto. Basa o base. Pedestal. Bloque de piedra de forma rectangular y de desarrollo o sección vertical, destinado a soportar estatuas. En uno de los lados se suele colocar una descripción de carácter honorífico. No suele tener ninguna decoración, solo una cartela cuadrada que rodea el texto. Estela. Piedra llana de escaso grosor erigida directamente sobre el suelo y de desarrollo vertical. Utilizada en el mundo romano para señalizar el lugar en donde se encontraba un enterramiento. El texto que suele mostrar es de carácter funerario. Su cabecera suele tener una forma semicircular, aunque puede adoptar otras. Las estelas pueden poseer una rica decoración (especialmente en la cabecera). Los motivos decorativos pueden ser muy variados: motivos astrales, geométricos, florales… Cupa. Monumento de sección semicilíndrica y cuya forma recuerda a la de un tonel o baúl, que contiene inscripciones de carácter funerario. Utilizada para señalizar el lugar en donde se encontraba un enterramiento (por lo que suelen aparecer en las necrópolis). Aunque normalmente lleva el texto en uno de sus laterales o lados mayores y dentro de una cartela, a veces pueden mostrarlo en uno de sus lados menores (parte frontal).
Tipos de inscripciones en el mundo romano Las inscripciones latinas antiguas se dividen en dos grandes grupos en función de su contenido y de la finalidad para las que fueron concebidas. Estos dos grupos son: Los Tituli (inscripciones de carácter oficial, solemne y público, que fueron plasmadas sobre soportes de dimensiones más bien grandes). Dentro de estas inscripciones de carácter oficial y público encontramos: Inscripciones funerarias, votivas, honoríficas, relacionadas con construcciones, vías o caminos; jurídicas. Los Instrumenta , plasmadas sobre objetos diversos de pequeñas dimensiones, como vasos, joyas, ladrillos, tejas, proyectiles o balas de honda, tesseras lusorias, etc. Inscripciones de carácter oficial y público (Tituli). 1.1. Inscripciones funerarias Las inscripciones funerarias o epitafios eran las que se erigían para recordar la memoria de un difunto y para señalizar al mismo tiempo el lugar de su enterramiento. Este tipo de inscripciones constituye el grupo más numeroso, puesto que afectaban a todos los estratos de la sociedad romana. Su formulario fue bastante uniforme por lo que son fácilmente reconocibles. Durante la República las inscripciones funerarias eran muy breves y solían mostrar como elementos fundamentales: Nombre de la persona fallecida (en nominativo o dativo). Indicación de las Dimensiones del enterramiento. Durante el Imperio las inscripciones funerarias se hacen más extensas en su formulario al añadirse nuevos elementos. Por lo general solían llevar los siguientes: Fórmula de consagración dedicada a los Dioses Manes: D(iis) M(anibus) S(acrum). Nombre del fallecido. Edad del fallecido. ANN, ANNO, ANNOR. Indicación de que el muerto reposa en ese lugar (Hic. Situs. Est.). Nombre del dedicante o dedicante. Expresión con la acción de erigir un monumento: F. C. (Faciendum Curavit) Fórmula con los deseos de que el difunto pase a mejor vida: S(it) T(ibi) T(erra) L(evis).
Autoridad bajo la cual ha sido erigido el monumento honorífico, como: D. D. (Decreto Decurionum, por decreto de los decuriones), EX S (enatus) C(onsulto), etc. 1.4. Inscripciones sobre construcciones arquitectónicas y obras públicas. Son las que aparecen sobre edificios y vías públicas. Tanto en el mundo romano como en el medievo muchos monumentos arquitectónicos levantados o reparados solían llevar una inscripción en la que se indicaba quién había costeado o realizado la obra, así como otros datos relacionados con la propia construcción o reconstrucción. DENTRO DE SU FORMULARIO HALLAMOS: Nombre del personaje que ordenó la construcción, acompañado de un verbo como fecit (lo hizo) o restituit (lo reparó). Motivo/s de la construcción o reparación del edificio, como PRO SAL IMP (Pro salute imperatoris, por la salud del emperador), IN MEMORIAM (en memoria de), etc. Indicación de la naturaleza de la construcción (Aquaeductum, balneum, fórum, templum, etc). 1.5. Inscripciones sobre obras públicas: vías y caminos. Además de las inscripciones sobre edificios también se integran en este grupo los miliarios. Eran unas altas columnas que se emplearon en el mundo romano para indicar las distancias entre dos lugares. Estas distancias se medían en 1.000 pasos (milla romana de unos 1,480 km), de tal manera que permitían conocer lo que faltaba para llegar a la ciudad de destino. Su texto solía mostrar: Número del Miliario. Nombre del emperador o personaje bajo cuyo mandato se construyó o modificó la vía. Sus títulos o cursus honorum. 1.6. Inscripciones jurídicas. Las inscripciones jurídicas eran las que recogían los textos de carácter legal. Su soporte básico fueron grandes láminas o placas de bronce. Este grupo de epígrafes fue muy variado, existiendo distintos tipos de epígrafes jurídicos que se distinguen por la autoridad que ordenó la promulgación de dicha ley. Los Senatus Consulto eran las decisiones tomadas por el Senado mediante las cuales éste daba cumplida respuesta a alguna cuestión planteada por algún magistrado. Su abreviatura habitual era S. C. Destaca por ejemplo el Senatus Consulto de Bacchanalibus (186 AC), donde se prohibían las bacanales.
Los documentos emanados de los emperadores fueron de distinta naturaleza en función a quién o quienes iban dirigidos. Entre los tipos más importantes destacaron: Edicta. Disposiciones legislativas dirigidas por el Emperador a algún colectivo concreto o para todo el Imperio. Epistulae o rescripta. Eran las respuestas del Emperador a las consultas que le hacían los diversos funcionarios, magistrados o incluso ciudades. Mandata. Eran las instrucciones dadas por el emperador a sus funcionarios provinciales. Las Tabulae Hospitalis (Tábulas de hospitalidad) son las inscripciones jurídicas que recogen pactos de hospitalidad, mediante los cuales determinadas ciudades, familias o hasta gremios, se compromete a prestarse mutuos auxilios. Instrumenta Son inscripciones plasmadas sobre numerosos objetos de pequeñas dimensiones y pueden ser de distinta naturaleza. 2.1. Inscripciones de tipo industrial. Son realizadas sobre materiales y objetos de tipo industrial, como ánforas, vasos o en la construcción, como tejas, ladrillos, cañerías de plomo, etc. 2.2. Inscripciones sobre tesseras. Entre los instrumenta se incluyen también las inscripciones de las llamadas tesserae (piezas de pequeñas dimensiones y materiales y formas variadas, con textos bastantes reducidos, y fabricados mayormente en bronce). Podían ser de diferentes tipos: militar (placas de identificación de soldados), lusoriae (permitían la entrada a los espectáculos públicos). 2.3 Las tesseras de hospitalidad. Son objetos de formas variadas y con inscripciones breves que señalan principalmente pactos entre dos individuos mediante los cuales acogían, protegían y facilitaban el apoyo al otro y a su familia. Fueron empleados en el mundo ibérico y romano, y utilizadas fundamentalmente entre los siglos I a.C y el I d. C. Reflejaban la amistad entre personas y pueblos y tenían formas variadas: manos entrelazadas, formas zoomorfas… Inscripciones de tipo privado. Tabellae defixionum. Eran pequeñas placas de bronce que contenían maldiciones y conjuros a las divinidades infernales para desear el mal a otra persona.