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Fundamental tema 1 Araceli, Apuntes de Idioma Español

Asignatura: Lengua Española: norma y uso, Profesor: araceli lopez serena, Carrera: Publicidad y Relaciones Públicas, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 18/11/2013

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merymeryn 🇪🇸

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FUNDAMENTAL LENGUA TEMA 1
¿Cómo se organiza su estudio?
El lenguaje es un fenómeno sociohistórico, normativo y variable. Estas características
son universales y necesarias. Aunque la normatividad y la variación parecen ser
opuestas, son necesariamente complementarias.
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FUNDAMENTAL LENGUA TEMA 1

¿Cómo se organiza su estudio?

El lenguaje es un fenómeno sociohistórico, normativo y variable. Estas características son universales y necesarias. Aunque la normatividad y la variación parecen ser opuestas, son necesariamente complementarias.

No existen realidades sociales sin ser normativas. El lenguaje tiene variación y normas porque es una realidad social que cambia y se adapta. Las normas, al ser convenciones, son de un modo pero podrían ser de otro. El código es un conjunto de normas. Hay distintas maneras de ver la palabra norma: Como una obligación y como un hábito. La variación es diacrónica (que se desarrollo a lo largo del tiempo) y sincrónica (simultaneo, que ocurre o se desarrolla a la vez que otra cosa). La evolución en el lenguaje es racionalmente necesaria (adaptabilidad). Este debe tener significado (semanticidad) y este significado debe ser compartido (alteridad).

Condiciones necesarias para la existencia del lenguaje como hecho social: -Semanticidad: Necesidad de significado No son naturales, sino aprendidas -Materialidad: Necesidad de ser representado (fenómeno social)

-Alteridad (Compartir) Esto implica

-Historicidad (Separar, diferenciar)

La lengua y sus variedades internas

Los universales del lenguaje según Coseriu

Cuando se definen las características universales del lenguaje, es muy frecuente recurrir a la célebre propuesta de Charles Hockett, que enumeró quince características definitorias del lenguaje humano, con el fin de discriminar cuáles de ellas eran comunes a los sistemas de comunicación animales y cuáles eran, por el contrario, exclusivas de la comunicación humana. Sin embargo, para nuestros propósitos (que merece la pena recordar que tienen que ver con entender por qué la existencia de normas y la existencia

Por lo general, cuando hablamos o escribimos creamos nuestros propios discursos, no repetimos discursos ajenos (o al menos no en su integridad).

“La creatividad del lenguaje es la característica esencial del lenguaje de acuerdo con la cual el fenómeno de la comunicación lingüística sería inconcebible sin potencialidad creadora , esto es, si no permitiera la construcción de discursos propios, hasta cierto punto originales”.

La creatividad de la que hablamos no puede ser absoluta. Es decir, que nuestros discursos pueden ser originales, claro, pero tienen que atenerse siempre a unas determinadas convenciones si queremos que además de originales sean interpretables.

ALTERIDAD

Así pues, la creatividad lingüística está obligada a permanecer dentro de los límites que le impone el sistema lingüístico en el que se estén creando los mensajes , puesto que es necesario tener en cuenta que estos signos son siempre creados "para el otro" o, mejor dicho, como perteneciendo desde el inicio también al otro, y que son, por tanto, necesariamente compartidos y compartibles por otros. Pues bien, precisamente en esto radica el tercer universal del lenguaje, la alteridad.

“La alteridad del lenguaje es la característica esencial del lenguaje de acuerdo con la cual el fenómeno de la comunicación lingüística sería inconcebible sin tener en cuenta que los discursos y sus significados (la semanticidad ) se crean (creatividad) para otros (incluso si ese otro somos nosotros mismos en un monólogo interior)”.

Como veremos más adelante, en la alteridad (o naturaleza social del lenguaje ), en el hecho de que el lenguaje es actividad compartida, radica , fundamentalmente, la existencia de normas como realidad inherente al lenguaje, puesto que si la creatividad ha de respetar ciertos límites para que no se pierda la semanticidad es porque la creación de significados lingüísticos presupone el respeto a determinadas pautas (normas lingüísticas) que hagan comprensibles tales significados para los otros (alteridad).

HISTORICIDAD

La cuarta característica universal del lenguaje puesta de relieve por Coseriu es la historicidad , que resulta de la interacción entre creatividad y alteridad. Hemos dicho ya que la creatividad lingüística está sujeta a límites. Y que esos límites son los que impone la necesidad de atenerse a las normas de al menos una lengua determinada cuando se construye un discurso (al menos una, porque a veces se pueden mezclar varias en un mismo discurso). También hemos dicho que la sujeción a tales normas se debe a la alteridad , esto es, a que el lenguaje se comparte con otros, con una determinada comunidad social, y para ello los significados tienen que ser comprensibles por parte de esos otros miembros de la comunidad.

Las formas de comunicación que limitan la creatividad dentro de una comunidad suelen denominarse lenguas , y los límites a la creatividad lingüística vienen impuestos

por las normas de tales lenguas. Pues bien, estas lenguas que permiten la actividad lingüística creadora ( creatividad ) de construcción de significados ( semanticidad ) constituyen sistemas tradicionales de comunicación propios de comunidades ( alteridad ) históricas particulares ( historicidad ). Dicho muy brevemente: el fenómeno del lenguaje resulta inconcebible a menos que se manifiesta en forma de lenguas históricamente diferenciadas, es decir, en forma de lenguas que sean distintas en las diferentes comunidades socio-lingüísticas existentes.

Y esto quiere decir que la historicidad no tiene que ver , por tanto, únicamente con el hecho de que las lenguas cambien con el transcurso del tiempo, algo en lo que se suele pensar inmediatamente cuando se asocia la palabra histórico con los conceptos de evolución o cambio. La historicidad tiene que ver, en primer lugar, con la realidad, intrínseca a toda forma del lenguaje, de la variación. Al existir históricamente , el fenómeno del lenguaje se cristaliza en numerosos tipos de variedades diferentes: lenguas distintas, variedades diatópicas (dialectos) dentro de esas lenguas, variedades sociales (sociolectos) o variedades diafásicas (registros) que empleamos en las distintas situaciones de la vida. Hay, pues, tres razones por las que el lenguaje es un fenómeno histórico:

  • porque tales lenguas constituyen conjuntos de normas socialmente compartidas (alteridad) que están sujetas a continuos cambios,
  • y porque el aprendizaje de estas lenguas o conjuntos de normas socialmente comunicativas es producto de un fenómeno de transmisión cultural.

En la definición del lenguaje, histórico se opone, fundamentalmente, a universal y a estático****. Si aceptamos que la historicidad es una característica esencial del lenguaje estamos aceptando, entonces, por una parte, que, frente al mito de la torre de Babel, resulta inconcebible la existencia de una forma de comunicación universal para toda la humanidad (es decir, que no hay lenguaje sin variación en forma de lenguas y otras subvariedades de las lenguas), y, por otra parte, que resultaría inconcebible que el fenómeno del lenguaje excluyera el cambio, la evolución de las formas lingüísticas a lo largo del tiempo.

Si reflexionamos un poco sobre ambos aspectos de la historicidad , nos daremos cuenta de que esta característica del lenguaje está relacionada con su naturaleza social : todo lo social manifiesta variación (pensemos en las formas del vestirse, en las formas de organización política, en las religiones y otras creaciones humanas, que son distintas en distintas culturas) y todo lo social evoluciona en el tiempo.

MATERIALIDAD

Además de los universales de la semanticidad, la creatividad, la alteridad y la historicidad , el lenguaje es necesariamente, también, material. La materialidad o exterioridad resulta de la semanticidad y de la alteridad. En efecto, la semanticidad, la experimentación de significaciones, es un hecho de la conciencia, pero que no sale de ella. Es decir, para que la conciencia sea realmente para el otro (sea apta para la alteridad) debe estar representada en el mundo sensible por los significantes materiales.

En tercer lugar, con respecto a la historicidad , hemos dicho que el lenguaje es inconcebible a menos que se manifieste en forma de las diferentes lenguas que se han desarrollado en las diferentes comunidades socio-históricas que hay en el mundo. Pues bien, ¿qué es una lengua sino un conjunto determinado de normas o convenciones históricamente determinadas para la comunicación lingüística en el seno de la comunidad? Las normas o convenciones lingüísticas son realidades eminentemente históricas, puesto que difieren en las distintas comunidades de hablantes, están sujetas a cambio y se transmiten, necesariamente, mediante un proceso de enseñanza-aprendizaje cultural.

Exactamente las mismas razones que explican por qué las normas son inherentes al lenguaje nos sirven para entender por qué esas normas son variables , es decir, por qué la variación es inherente al lenguaje.

Si la semanticidad del lenguaje es arbitraria o convencional, nada impide que en unas determinadas comunidades se prefieran unos determinados signos para unos determinados significados, mientras que en otras comunidades se prefieran otros (por ejemplo, que en Andalucía se prefiera almanaque a calendario ); es decir, nada impide la variación. Y por el mismo motivo, resulta perfectamente comprensible que se creen nuevas convenciones y se abandonen las antiguas, esto es, que se produzcan cambios semánticos como el que llevó a la palabra nave del universo de la navegación marítima a la navegación espacial (y ahora con Internet se hable también de navegación por la red virtual; con lo que observamos, de paso, cómo también la palabra red ha experimentado una ampliación de su significado).

Si el lenguaje es un fenómeno social ( alteridad ), resultaría inconcebible que no manifestara distintos tipos de variación, puesto que todo lo social es, como el significado lingüístico, convencional y está, por tanto, sujeto a continua variación: las distintas comunidades socio-geográficas tienen formas de hablar diferenciadas, las distintas clases sociales manifiestan también modalidades propias, los distintos grupos generacionales, los miembros de diferentes profesiones...

Por último, la historicidad del lenguaje significa, al mismo tiempo, que el lenguaje es un fenómeno convencional y, por tanto, variable, y que esta variación se da tanto de forma simultánea en el tiempo como en la evolución diacrónica (a lo largo del tiempo) de las lenguas.

Los componentes de las lenguas como códigos semióticos: el signo

lingüístico

Símbolos, indicios y signos

señales naturales, icónicas señales convencionales

señales inintencionadas indicios o síntomas señales intencionadas símbolos signos

Los tipos de señales y los procesos semiológicos y sintomatológicos

Los signos y los símbolos , al ser señales intencionadas , necesitan la participación de un agente humano que los emita y de otro agente humano que los interprete. De ahí que en relación con ellos hablemos de procesos de comunicación.

Sin embargo, para la existencia de un acto de interpretación de un indicio o un síntoma (ya has visto que se trata de términos sinónimos) es suficiente con la presencia de un único sujeto (el que los interpreta) , puesto que, al no ser señales intencionadas, es imposible que sean producto de la acción de un emisor humano.

Procesos de comunicación

(semiológicos)

Procesos de significación (sintomatológicos)

Intervienen dos sujetos (emisor / receptor) Interviene un sujeto (receptor-interpretador) Sus señales son intencionales, codificadas, convencionales e intersubjetivas

Sus señales son no intencionales, no codificadas, no convencionales, no intersubjetivas El conocimiento de la relación significante- significado de las señales se alcanza gracias al aprendizaje de un código

El conocimiento de la relación significante- significado de las señales es posible gracias al conocimiento, no de un código, sino de la realidad Tienen lugar dos procesos: codificación + descodificación

Tiene lugar un único proceso: interpretación (no hay codificación) Tipos de señales características: símbolos y signos

Tipos de señales características: indicios o síntomas

El signo lingüístico

Como hemos visto, la relación entre el signo lingüístico y su referente (es decir, la realidad que representa), es arbitraria (y ya hemos argumentado que por eso el lenguaje es un fenómeno normativo cuyas normas presentan, necesariamente, variación). Modelo triádico en el que el significante y el referente se relacionan a través de una realidad mental, el significado. Esto hace posible que empleemos un mismo signo para hacer referencia a realidades muy distintas, siempre que extendamos el significado de tal manera que logremos establecer una relación metafórica o metonímica con el nuevo referente.

Frente a lo sistemático (lengua) y lo individual y variable (habla), la norma comprende las realizaciones normales, las variedades temporales, geográficas, sociales y situacionales.

Como los conceptos de sistema , norma y habla resultan algo difíciles de entender la primera vez que uno se ve confrontado con ellos, trataremos de facilitar su comprensión mediante algunos ejemplos.

El nivel del habla es el nivel de las realizaciones concretas, particulares e individuales de cada discurso. Así, cada vez que nos encontramos con un discurso o un texto particular estamos ante un fenómeno de habla. Son fenómenos de habla las conversaciones que tenéis entre vosotros antes de que entre el profesor en clase, las clases que damos los profesores, los mensajes de móviles que enviamos a nuestros amigos, cualquier programa de televisión, cualquier artículo periodístico, un folleto publicitario o un anuncio radiofónico o de televisión, etc.

Todos los discursos que se realizan haciendo uno de las convenciones de una determinada lengua comparten una serie de características comunes.

Las características comunes de una lengua de naturaleza a veces muy abstracta conforman el sistema de la lengua. Las características menos abstractas y de menor alcance conforman las normas de una lengua.

Así pues, el conjunto de reglas esenciales de una lengua que facilitan poner en práctica la creatividad dentro de esa lengua constituye su sistema. De hecho, aunque el sistema de una lengua constituye un conjunto de límites a tal creatividad, es, al mismo tiempo, el conjunto de posibilidades que permiten crear discursos siempre nuevos salvaguardando su inteligibilidad. Por esta razón, cuando las lenguas cambian suelen hacerlo explotando posibilidades del sistema que no se hubieran utilizado aún (por ejemplo la posibilidad de combinar las sílabas jo + ra + pe para formar una nueva palabra, o la posibilidad de añadir un determinado sufijo a una determinada raíz y formar una palabra nueva).

Este tipo de creatividad es muy frecuente en los mensajes publicitarios, que se caracterizan por explotar todas las posibilidades de innovación que brinde el sistema de la lengua dentro de la que se muevan.

De hecho, como el nivel del sistema (el nivel histórico) y el nivel del discurso (el nivel individual) son diferentes y en cierta medida autónomos el uno con respecto al otro, en el discurso publicitario es muy frecuente que se entremezclen rasgos de distintos sistemas lingüísticos.

Normalmente, nos limitamos a emplear las convenciones menos abstractas que constituyen la norma , es decir, nos limitamos a hablar, no como sería posible dentro de nuestro sistema, sino como es normal dentro de nuestra lengua. Al conjunto de convenciones, menos abstractas que las del sistema, que constituyen la forma de hablar normal o habitual dentro de una comunidad lo denominamos norma. A veces, algunas normas son contrarias al sistema (se diría andé y no anduve).

De acuerdo con el sistema del español, podríamos saludar por las mañana en nuestra lengua con fórmulas como Buen día, Gran día, Día bueno, sin embargo, la norma del español es más estricta que su sistema, de manera que normalmente lo que decimos es Buenos días en plural. Así que las normas de un idioma no son generales para toda la lengua, como las pautas del sistema. Algunas normas son geográficas (como esta del saludo), otras son sociales (las mujeres españolas pueden decir de un niño que les parece guapo que es lindo , un hombre probablemente no utilizará ese adjetivo).

Esta es la razón por la que hablamos de un único sistema, pero de diferentes normas geográficas, sociales y situacionales.

La cadena variacional

Cuando nos disponemos a hacer uso del lenguaje, lo primero que tenemos que decidir es qué sistema vamos a usar, es decir, en qué lenguas vamos a tomar la palabra. Pero, claro, debido a la variación interna que existe en cualquier lengua, es decir, a la existencia de normas alternativas para formular lo mismo, también tenemos que decidir qué normas de esa lengua vamos a utilizar y cuáles no. ¿Cómo tomamos esa decisión?

Por lo general, el criterio fundamental tiene que ver con el tipo de situación en que nos encontremos. En situaciones formales nos decantaremos por normas lo más prestigiosas posibles, mientras que en situaciones informales haremos uso de normas menos prestigiosas pero que geográfica o socialmente nos permitan establecer un vínculo más estrecho con nuestros interlocutores. A las normas no apropiadas para situaciones formales las consideramos normas “marcadas”, es decir, contrarias a las expectivas.

Una forma bastante esclarecedora de explicar de qué manera los hablantes eligen rasgos más o menos marcados de diferentes variedades diatópicas, diastráticas y diafásicas en el discurso es acudir al siguiente gráfico, que muestra el modelo de la cadena variacional propuesto por dos autores alemanes contemporáneos, Peter Koch y Wulf Oesterreicher NOTAS:

De acuerdo con este modelo, los hablantes tratarán de minimizar los rasgos diatópica y diastráticamente muy marcados en situaciones de comunicación propias de la distancia (lo que comúnmente se entiende por situaciones formales), mientras que los emplearán sin comedimiento en las situaciones de máxima inmediatez comunicativa (situaciones informales). Del mismo modo, los hablantes adecuarán su registro (o modalidad diafásica) a la situación, tanto en lo que respecta a los elementos históricos (exclusivos de una lengua) como a fenómenos universales de construcción de los discursos relacionados con la inmediatez o la distancia.