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El Debate Polémico del 'Burkini' en Francia: Libertad o Represión? - Prof. Natera Peral, Apuntes de Ciencia de la administración

Este documento analiza el polémico tema del 'burkini' en francia desde el contexto de los atentados terroristas sufridos por el país entre 2015 y 2016. Se discute la prohibición de este atuendo en varios municipios, las reacciones políticas y sociales, y la perspectiva de los medios de comunicación. El texto plantea preguntas sobre la libertad de elección de la mujer musulmana, el rechazo a los atuendos considerados símbolos de opresión, y la lucha por la libertad y la libertad individual.

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 04/11/2016

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TALLER DE PRENSA: EL “BURKINI” EN LAS COSTAS
OCCIDENTALES
París, 7 de Enero de 2015; Francia sufre un brutal atentado terrorista que sacude en plenitud a la
sociedad francesa. El país de la “libertad”, “igualdad” y “fraternidad”, vive uno de sus días más
complicados. El semanario satírico francés, Charlie Hebdo, algo así como El Jueves aquí en
España, sería el objetivo de un brutal ataque yihadista. Dos hombres armados con fusiles
Kalashnikov abrían fuego en la sede del periódico, acabando con la vida de 12 personas e
hiriendo a otras 11. La más que reconocida organización terrorista de Oriente Medio, Al-Qaeda,
reivindicaba el ataque. La sociedad respondería a semejante barbarie desde el pacifismo... “Je
suis Charlie”.
Cuando el pueblo francés estaba aún recuperándose de semejante golpe, las calles del histórico
país se volverían a teñir de sangre… París, 13 de Septiembre de 2015; tras haber sido atacada a
comienzos de año, la ciudad parisina volvería a ser golpeada con mayor violencia. Este día
Francia asistiría a su peor atentado sufrido, consolidándose el mismo como el segundo atentado
más letal de Europa, justo por detrás de los de Marzo de 2004 en Madrid. Petit
Cambodge, la popular discoteca Le Bataclan, o las inmediaciones del estadio nacional de Saint-
Denis, serían los principales paraderos de la barbarie fanática. El presidente socialista François
Hollande, quien se hallaba en el palco del estadio junto a otras autoridades como el ministro de
Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier , sería el principal foco de las críticas; tanto los
diferentes medios de comunicación, como gran parte de la ciudadanía francesa, culparon al
presidente de la República de ser el principal responsable, damnificando a su vez a las
diferentes fuerzas del orden y seguridad. La perenne inestabilidad y fragilidad del país quedaba
marcada por mucho tiempo; pero todo esto no acabaría aquí.
Cuando todo Occidente pensó que la violencia yihadista en Francia había cesado, y que
consecuentemente a la alta vigilancia y seguridad en el país, ningún acto terrorista volvería a
tener cabida en las calles del país galo, sus esperanzas se truncan el 14 de Julio de este mismo
año. Medio año después de haber sufrido el ataque más letal de su historia, Francia, debería
hacer frente a otra masacre inexplicable. Mientras miles de personas celebraban el Día
Nacional de Francia, en la turística zona del paseo de los ingleses de Niza, un camión de carga,
a manos de Mohamed Lahouaiej, envestía sin compasión contra todo aquel que se cruzaba en su
camino. Este ataque posiblemente fuese el que mayor inestabilidad, sobretodo en el ámbito
político crearía. Lo que parecía ser un “bunker nacional”, se convirtió en una mera membrana
fácilmente destruible por cualquier célula terrorista. Hollande no podía dar crédito.
Todos estos continuos actos de terrorismo, y violencia vejatoria cariacontecidos en Francia,
levantarían las voces de los más estrictamente nacionalistas. La derecha francesa, comandada
por la dirigente política del Frente Nacional, Marine Le Pen, movía a las masas desatando una
férrea corriente de desprecio y odio racial contra toda la sociedad musulmana. La extrema
derecha responsabilizaba a cualquier musulmán de las masacres padecidas en Francia, dando
muestras de ingratitud e ignorancia. Las tendencias racistas más codiciosas cobraban más fuerza
que nunca, ganándose la legitimidad de gran parte de la población francesa. Todo esto suponía
un gran problema no solo en el ámbito social, sino que se traduciría en futuros inconvenientes
en el ámbito político.
Al haber leído el título de este texto, usted se habrá preguntado, ¿qué tiene que ver todo esto con
el “burkini”?. Muy bien, se lo explicaré.
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TALLER DE PRENSA: EL “BURKINI” EN LAS COSTAS

OCCIDENTALES

París, 7 de Enero de 2015; Francia sufre un brutal atentado terrorista que sacude en plenitud a la sociedad francesa. El país de la “libertad”, “igualdad” y “fraternidad”, vive uno de sus días más complicados. El semanario satírico francés, Charlie Hebdo, algo así como El Jueves aquí en España, sería el objetivo de un brutal ataque yihadista. Dos hombres armados con fusiles Kalashnikov abrían fuego en la sede del periódico, acabando con la vida de 12 personas e hiriendo a otras 11. La más que reconocida organización terrorista de Oriente Medio, Al-Qaeda, reivindicaba el ataque. La sociedad respondería a semejante barbarie desde el pacifismo... “Je suis Charlie”.

Cuando el pueblo francés estaba aún recuperándose de semejante golpe, las calles del histórico país se volverían a teñir de sangre… París, 13 de Septiembre de 2015; tras haber sido atacada a comienzos de año, la ciudad parisina volvería a ser golpeada con mayor violencia. Este día Francia asistiría a su peor atentado sufrido, consolidándose el mismo como el segundo atentado más letal de Europa, justo por detrás de los de Marzo de 2004 en Madrid. Petit Cambodge, la popular discoteca Le Bataclan, o las inmediaciones del estadio nacional de Saint- Denis, serían los principales paraderos de la barbarie fanática. El presidente socialista François Hollande, quien se hallaba en el palco del estadio junto a otras autoridades como el ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier , sería el principal foco de las críticas; tanto los diferentes medios de comunicación, como gran parte de la ciudadanía francesa, culparon al presidente de la República de ser el principal responsable, damnificando a su vez a las diferentes fuerzas del orden y seguridad. La perenne inestabilidad y fragilidad del país quedaba marcada por mucho tiempo; pero todo esto no acabaría aquí.

Cuando todo Occidente pensó que la violencia yihadista en Francia había cesado, y que consecuentemente a la alta vigilancia y seguridad en el país, ningún acto terrorista volvería a tener cabida en las calles del país galo, sus esperanzas se truncan el 14 de Julio de este mismo año. Medio año después de haber sufrido el ataque más letal de su historia, Francia, debería hacer frente a otra masacre inexplicable. Mientras miles de personas celebraban el Día Nacional de Francia, en la turística zona del paseo de los ingleses de Niza, un camión de carga, a manos de Mohamed Lahouaiej, envestía sin compasión contra todo aquel que se cruzaba en su camino. Este ataque posiblemente fuese el que mayor inestabilidad, sobretodo en el ámbito político crearía. Lo que parecía ser un “bunker nacional”, se convirtió en una mera membrana fácilmente destruible por cualquier célula terrorista. Hollande no podía dar crédito.

Todos estos continuos actos de terrorismo, y violencia vejatoria cariacontecidos en Francia, levantarían las voces de los más estrictamente nacionalistas. La derecha francesa, comandada por la dirigente política del Frente Nacional, Marine Le Pen, movía a las masas desatando una férrea corriente de desprecio y odio racial contra toda la sociedad musulmana. La extrema derecha responsabilizaba a cualquier musulmán de las masacres padecidas en Francia, dando muestras de ingratitud e ignorancia. Las tendencias racistas más codiciosas cobraban más fuerza que nunca, ganándose la legitimidad de gran parte de la población francesa. Todo esto suponía un gran problema no solo en el ámbito social, sino que se traduciría en futuros inconvenientes en el ámbito político.

Al haber leído el título de este texto, usted se habrá preguntado, ¿qué tiene que ver todo esto con el “burkini”?. Muy bien, se lo explicaré.

Como ya sabemos, el burkini, es un estrambótico bañador islámico que cubre por completo el cuerpo de la mujer, siéndole solamente visibles los tobillos, las manos y el rostro. Mientras que algunos lo ven como una simple prenda más a elección de la mujer, otros apuestan por su total abolición, entendiéndolo como un mero instrumento machista impuesto por las normas morales e ideológicas del Islam, y otros se postulan en torno a la prohibición más absoluta de no solo el burkini, sino de cualquier tipo de manifestación religiosa; tal y como dijo el expresidente francés Nicolas Sarkozy: “prohibir todo signo religioso no sólo en la escuela, sino también en la universidad, en la administración y en las empresas”.

Es justo aquí donde quería llegar; tras los sucesos que tuvieron lugar entre Enero de 2015 y Julio de 2016, con un país atemorizado y una sociedad confusa y traumatizada, las voces más racistas y despectivas del país se habían alzado. En medio de toda la polémica, el desprecio racial más intolerable impregnaba el día a día de las tertulias y debates televisivos, consolidándose de este modo el patente desconcierto social. Esta inestabilidad política y social, se vería acentuada con diferentes hechos relevantes tales como la prohibición del burkini por cerca de unos 30 municipios en el mes de Agosto, en Francia.

UNA NOTORIA DIVISÓN DE OPINIONES ENTRE LOS DIFERENTES ACTORES POLÍTICOS

La exacerbada defensa del laicismo republicano, aunado al desprecio generalizado frente a la sociedad musulmana, ha sido el principal hilo conductor al cual se ha anclado la derecha más tradicional francesa. Mientras el tema del burkini se ha hallado situado en la portada del panorama político del país, el conflicto ideológico también ha traspasado las fronteras. Por ejemplo, la exdiputada de Unión Progreso y Democracia (UPYD) Irene Lozano, abordaba el tema del burkini en Francia en su artículo “ El burkini de Bernarda Alba” , comparándolo con la obra española; La Casa de Bernarda Alba, una pieza literaria de exquisita riqueza, que aborda la opresión que padece la mujer y su estado social en la España de hace un siglo. “El argumento de la libertad no sirve en el tema del atuendo de las mujeres musulmanas”.

Un hecho relevante que puso sobre la mesa política la ambigüedad de opiniones respecto al asunto, fue la declaración de postura centrista a la que tuvo que atender el presidente Hollande; “Lo que está en juego es la convivencia, algo que supone unas reglas y el respeto a ellas: que no haya ni provocación ni estigmatización”. Así pues, el gobierno, movido por la incoherencia y una patente división, reflejaba la viva imagen de un país que maltrata a los musulmanes. Muestras de la fragmentada visión del asunto por parte del gobierno, sería la distinción de opiniones entre Najat Vallaud-Belkacem; ministra de Educación, y Manuel Valls; primer ministro. El sustituto del socialista Jean-Marc Ayrault, primer ministro- Manuel Valls, se posicionaba a favor de los alcaldes que prohibían el burkini en sus playas. Najat Vallaud-Belkacem por su parte, se pregunta: “¿Hasta dónde hay que ir para verificar si una vestimenta es acorde con las buenas costumbres?”. Por otra parte, critica que “la causa de la igualdad hombre-mujer está siendo instrumentalizada por la derecha para criticar mejor al islam”. De este modo, se atribuye uno de los principales argumentos ya mentados, según los cuales, se posicionaban en torno a que estas supuestas medidas, no eran más que el mero reflejo de un vigoroso intento de crítica hacia la sociedad musulmana por parte de la derecha. Otros importantes actores del panorama político francés, apoyan dicha postura, criticando el oportunismo malicioso de la derecha, como es el caso de la ministra de Sanidad, Marisol Touraine. La ministra para los Derechos de las Mujeres, Laurence Rossignol, dice por su parte que el burkini

Durante todo el mes de Agosto y Septiembre, los principales diarios franceses se han hecho eco de la polémica sobre esta exótica y controvertida vestimenta. Tal y como connota la prensa gala, los diferentes actores políticos han tomado como uno de los principales pies acentuales para la precampaña política, toda la polémica involucrada con el asunto del “burkini”. Siete meses antes de las elecciones presidenciales, hace evidente que la cuestión de la identidad, la cuestión de libertad o libertinaje, la laicidad y el lugar del islam en la sociedad francesa serán primordiales en la carrera a la presidencia del país.

Precisamente este punto es el que inquieta ahora a los medios franceses, que hablan de una polémica exagerada con claros y concisos fines electorales, según Le Monde. A su vez, la prensa ha hecho balance del abultado impacto social de la polémica en el país, ya que señalan que se trata de una cuestión que involucra en sí a toda la sociedad musulmana, una comunidad religiosa comprendida por más de 5.000.000 de fieles, siendo así la segunda religión del país.

Haciendo mayor hincapié en la forma de actuar de cada uno de los diferentes medios franceses respecto a todo esto del” burkini”, analizaremos la perspectiva ideológica y

resolutiva del conflicto en función de las respectivas visiones de cada uno de ellos.

El periódico con más proyección internacional del país, Le Monde, acepta la "incomprensión" y el impacto que la medida ha tenido en el extranjero. Este diario de carácter progresista considera en palabras textuales que, "podemos desaprobar el uso del burkini o del velo y estar impactados por el atentado que supone para la dignidad de las mujeres, pero la prohibición no es una solución mágica". Como podremos ver a continuación, se trata de la postura más progresista de todos los diarios, apostando así por una visión mucho más abierta. A su vez, el periódico galo sugiere que la clase política debería tratar de abordar el asunto desde una perspectiva lo más sensata y honestamente posible, privándose de sus propios intereses particulares.

Una perspectiva mucho más cerrada y conservadora sería la del periódico francés; Le Figaro, el cual aprovecha el impacto polémico de la resolución para hacer balance de las reacciones en la derecha, mayoritariamente a favor de edificar una legislación que impida el uso del burkini. Tal y como dice Yves Thréard: “Bajo el velo se esconde el odio de lo que somos, de lo que en su opinión representamos".

Para otros diarios de izquierda como Libératio, la decisión sirve para acallar la propaganda islamista, quede una forma u otra ha sido capaz de aprovechar la polémica para mostrar una "persecución del islam en Francia", demostrando que las leyes francesas protegen a los musulmanes "como al resto de ciudadanos". Este es otro hecho muy a tener en cuenta, y es que el gobierno francés ha caído en la trampa de la propaganda yihadista, dejándose mover por sus instintos en caliente, en vez de recapacitar y analizar la situación.

UN CONFLICTO DE GRAN RELEVANCIA

Si bien el uso del “burkini” ha levantado las voces más críticas, reflejadas en su prohibición en una treintena de municipios franceses, otros atuendos como el velo de las mujeres musulmanas, han estado desde hace ya mucho tiempo envueltos en una gran polémica, y es que nos hallamos ante un debate que bajo mi punto de vista, resulta ser interminable.

Unos se opondrán a la legalidad de uso de esta serie de atuendos, otros se posicionaran en contra de estas vestimentas apoyándose en la base de que son meros instrumentos de esclavitud social contra la mujer, otros simplemente defenderán la tesis de la libre elección de las féminas… Como puedes observar, la variedad de tendencias posicionales respecto a estos asuntos es muy variada, y es en gran medida el motivo que me inspiró a escribir sobre la noticia del uso legítimo o no del “burkini” en Francia.

Por otra parte, el patente conflicto entre los fieles musulmanes más radicales en Oriente Medio, y el creciente e inexplicable odio racial que crece cada día más en Occidente, multiplica la relevancia del mismo. En pleno siglo XXI, nos hallamos envueltos en una gran polémica a escala mundial que no parece querer cesar. Esto, salvo sorpresa, tiene pinta de ir para largo.

¿Legalidad absoluta de la mujer musulmana para decidir sobre su vestimenta?, ¿rechazo al “burkini” y demás atuendos musulmanes, entendiéndolos como el vivo reflejo material de un machismo fácilmente perceptible bajo unos códigos religiosos?, ¿total abolición de estas vestimentas” antioccidentalistas ”?, ¿lucha de libertad y libertinaje?...¿ libertad para elegir llevar un “burkini”, o rechazo absoluto frente a ello?. En resumen, ¿qué opinión te sugiere todo este entramado?.

ADRIÁN DÍAZ FERNÁNDEZ-ARROYO

CC.PP GR

ADRÍAN DÍAZ FERNÁNDEZ-ARROYO

CC.PP GR