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Giner, Bauman, Apuntes de Sociología

Asignatura: Sociología, Profesor: Agudiez Calvo, Pinar Pinar, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 11/09/2017

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S A Clooa) : SOCIOLOGÍA CARCELO SA PEnión Se y LA Capítulo 1 NATURALIZA DE LA SOCIOLOGÍA L Dermición La sociología cs una de las ciencias sociales. Su objeto primor- dial de estudio es la sociedad humana y, más concretamente, las diversas colectividades, asociaciones, grapos e instituciones so ciales que los humanos forman. Como e alquier otro ser vivo, el hombre sólo puede existir cuando está inmerso en su propia especie, en y a través de ella. La sociología estudia también al ser humano en la medida en que su condición debe ser e y da socialmente, así como los resultados sociales de sus in ciones y comportamiento, La sociología no es la única disciplina que estudia al hom- bre, Algunas hacen abstracción de su di stan su atención en su añaromía, su fisiología o la estructura de nte. Frente a ellas, la sociología aparece como aquella rara del conocimiento cuyo objeto es la dimensión social de lo humano, el nivel de la real, ionado con su ina: bilidad. Su objeto es el ser humano en tanto que animal social. Con ello, sin embargo, no la habremos definido sarisfacto- tamente. Por lo pronto, nos encontramos con que todas las ciencias sociales toman como punto de partida el estadia del hombre como ser social, o sea, el estu ar ada una de ellas haga diferente énfasis so- bre sus diversos aspectos, Así la economía investiga los proce- sos de producción, trueque, 5 y se vicios en virud de los e de ciertas vistoria describe la evolución y las trausíormae la sociedad a través del tienpo; la ciencia política analiza la distribución, los hica nensión social, y cen Su ra socia- ique, claro está, E autotidad dentro del mundo social. Lo que distingue a la so- La sociedad humana es objeto de numerosos estudios. Algu Ba ciclogía de estas y otras ramas del saber social es el hecho de nos constituyen disciplinas especiales: el derecho, la historia, la E z que cila investiga la estruerura, los procesos y la naturaleza de economía política, la historia de las religiones, etcétera; ..a su sín e la sociedad humana co general. Las demás ciencias sociales es. : que intenta estudiar la sociedad hasiana en general. se pue EN tudian tan sólo aspectos parciales de la sociedad. Así, cuando ; de dar el nombre de sociología 2 economista Ípvestiga el desarrollo del capitalismo en una so- as cioslad dada, concentra su atención sobre ciertos procesos de Precisamente porque abarca más que otras ciencias del Al producción, la formación del espiral e remato delos hago. 1 hombre, como reconoce Parero, también dependo más que las 54 cios, la fuctuación de los salarios, los ciclos del mercado. Mas i otras de los métodos, logros y experiencia de las disciplirias alíi- E si es el sociólogo quien se acerca al mísiio :uma no se mendiá nes. La sociología no es pues una ciencia social del todo antó eS sólo a lo anterior, sino que observará tambén cuáles so noma. Le son, mucho más, la economía, la demografía y ES sectores sociales que ponen ea marcha esa economía Ca ciencia política, Este hecho ha dado orígen a algunas confusio- 3 La, CÓMO se disnduncel trabajo entre los circos as dp en nes que conviene eliminar de buen principio, E el proceso, qué conflictos laborales surgen por su causa, qué (Quienes por vez primera se aproximan a la sociología sue- a ctores culturales entran en juego, y así sucesivamente, prenders: por la gran variedad de los temas por ella tra» a e . e adas demás cien las sociales, pues, lay una diferencia “e Suda que tal da DD ner unidad e corn E a el grado de generalidad, así como una diferencia de ónfecis y cia intermas, Mas la unidad de la sociología mana de su método SE de punto de vista, mas no una diferencia sustancial. En verdad, de enfoque: la sociología se interesa, como decimos, por las co- DE los resaltados obtenidos por cada una de las ciencias sociales son Jectividades mismas así como por las relaciones interhuma compier tarlos y se necesitan unos a otros. Hay veces en que que en clas se producen y no por alguno de sus aspectos par- las distin. iones entre una y otra disciplina son pertinentes, pero ciales. Al hacer tal, la sociología siempre tuterrelacióna lenóme- ai son, en el fondo, de naturaleza técnica, y las 1razamos con fines nos que pertenecen a varios niveles de la vida social, La socio prácticos, Hay una íntima unidad entre todas las ciencias socia logía intenta establecer las conexiones pertinentes entre los des. Es difícil, por ejemplo, distinguir entre la sociología propia- ] fenómenos políticos y los religiosos, los económicos y los béli- mente dicha y la antropología social. A la sociología política le E cos, los artísticos y los éticos, Por esa, por ejemplo, cuando el 3 interesan fenómenos prácticamente idénticos a los de la sociolo sociólogo se ackentra en el estudio de la ideología, lo hace para E gía cnando analiza los condicionantes de la conducta electoral o establecer cuáles sort los conficios de clase que la engendran, E la formación y conducta de elites políticas. Un economista cun qué tipo de cohesión producen en el seno de los grepos que la E sociólogo pueden plantearse los mismos prolleras cuando es- y ostentan, cómo responden éstos ante acuéllos contra quier: E z tudian el mercado de trabajo, las causas de la pobreza o las mo ] va dirigida; silo que observa es :a moral sexual de una comun 250 vivos de tna migración. Por todas estes razones parece insensato dad, el sociólogo esclarecerá los conflictos intergenesacionales A 5 afirmar para la sociología supertozidad alguna frente a sus cien- que provoca, los intereses grupales a que responde; si, en fín, el E A a Juciera uno de sus fundadores, Auguste sociólogo escucia el origes deuna nueva religión, su objeto sxá 5 bstante, desde yn punto de vista meramente lógico, dexerminar le conducta de sus adeptos, su procedencia y nú- ¿E hay que concluir que la sociología abarca una zona más amplía meto, la dinámica de su expansión, sus repercusiones sobre la Ez de la realidad que la abrazada por otras ciencias del hombre. Sa vida económica y política, así como las causas que la hicieron estudio implica, inevitablemento, teber en cuenta o basta sinterl surgir Lar eisciplinas más especificas, como reconociera ya otro de sus En todos estos casos el estudioso de la sociedad have uso de modernos fundadores, Viifredo Pareto: un enfoque inrerrelacional que puede lamarse también úmagr : 159] : u heramene soctologicos, creados y desarrollados por la sociolo da misma a lo largo de su historia como ciencia. Dor todas estas razones la cuestión de si la sociología es una ciencia natural positiva o si cs solamente una rama del huma- nismo y de la filosofía social se hace superfiua: la so ioiogía como otras ciencias Puunanas, es una disciplina bidimensional con todo el eiractivo y todas las dificultades que ello entraña En última instancia, aclomás, no es difícil discernic una unidad intima en la actitud frente a la realidad que adoptan todas las cienelas, sean ellas narurales o sociales. La sociología es una ciencia porque cumple con el sentido básico de lo que el vo- cablo latino scientia expresa: saber objutivo y racional de la calidad; o bien, más exactamente, aspiración consistente y t- gurosa hacia la posesión de ta también una ciencia porque reúne las condiciones mínimas de empirismo, teoría, apertura, neutralidad ética y crítica que de toda ciencia se exigen. Analicemos con brevedad tales rasgos l. La sociología es una disciplina empírica. Todo su acervo de conocimientos proviene originalmente de observaciones he Chas sobre la sociedad concreta. Dada la cualidad 12 generis de varios aspectos de la vida social, los métodos utilizados poz la sociología varían grandemente, pere el hecho sobresaliente es que todos ellos aspiran al examen riguros tipo de sabez. La sociología es de datos comproba- bles. La sociología debe siempre atenerse a los hechos o, mejor dicho, a los datos disponibles sobre tales hechos y tespetaz las informaciones en toruo a ellos que más sean de fíar desc el punto de vista empírico, 2. La sociología es une disciplina teórica. Vina teoría es un conjunto de proposiciones generales lógica y ordenadamente sabadas que intenta explicar una zona de la realidad, Las teo- tías científicas son aquellas que procuran explicar las leyes o regularidades que rig 2 tal ze cia, la reoría sociológica un na de la :calidad. En consecuen arsaliza e integra las conclusiones parciales que la investigación empírica aporta. Su tarea es pro- ducir generalizaciones, interpretar e interconectar daros y lan zaz hipótesis cuya última validez sólo puede ser refrendada por pesquisas empíricas ulteriores. La problemática que genera la teoría sociológica aconseja que le dediquemos una atención es- cosa que se hace al final del presente capítulo. “4 s uma desciplina ebrerta. tito siguttica, sen 3,La sociologia cillamente, que no ys dogmática. Las teo gesis de alt ías dogmáticas, 6 ce vaciones más o smu; son caracreristi- rradas, admiten solamente la es nenos gratuitas y conducen al ese olast 5 s de la teología y de algunas ideologías. Las ciencias, en cam o náticas, nada puede aceprarse en ellas por princi- las proposiciones de la sociología ca bio, son adogmá pio de autoridad. Todas ben ser reexaminadas, a wenprobadas a la luz de nueva experiencia. To la característica de la comulatividad. La socio! es en el sentido de que en ella jos datos, bipós precisos y refinados vienen a sobreseer a los que lo son menos, sujeras a duda metódica, o ello conlleva pueden y d gla es cutis 1 LcorÍas más aunque este proceso diste mucho de ser fácil o automático. E ¿umulatividad no debe ses entendida como mera acumulación perenne de información: al conirario, hay veces en que una teoría revolucionaria hace que se desmorone todo un «saber» acumulado sobre una zona de la realidad, Es, pues, un proceso de avance muy complejo.) En sociología, la información más fehaciente y las explicaciones teóricas más plausibles deben $u perat y eliminar las menos satisfaciorias. Las hipotesis y teorías acrosias desplazan a las que lo son científicamente más sat menos. El resultado es un enriquecimiento de auestro saber sQ- cíal Claro está que en su presente estado el adogmatisto, la objetividad y la cumudatividad de la ciencia sociológica distan mucho del grado alcanzado por otras ciencias, pero la sociolo- gía y las otras disciplinas antropológicas van firmemente en minadas en esa dirección, Prueba de ello es que sabemos mu- cho más hoy sobre la sociedad humana que lo que sabíamos ayer, y se sabia más ayer queen épocas anterfores. Progresamos con dificultad y lentitud, pera lo hacemos. 4. La sociología es una disciplina cuya meta logía 0 ralbmente neutra. Sólo es fecunda, sin embargo, si quienes da son seres amorales que pretendan VIVIDO ¿eL ua éptico. No es sencillo explicar esta para dología ex mas practican ro mundo éticamente a . doja fundamental de la sociología. Su desvelamiente completo depende de nm conocinieuto íntimo de la propia sociología Digamos, no obstante, en escorzo, que la necesidad de una neutralidad ética de las proposiciones empíricas o teóricas que- dá fuera de dudas; s1 éstas aprueban o reprueban cuanto des 15 RNE a O sc MAUEIL O UMESPICIAn, la SOCICIONIA Se convierte en mero sermón moral o exborto político. Ello no obsta para que, ya desde su nacimiento como ciencia social, la sociología haya encontrado sus motivaciones más profundas en una preocupación cierta mente ética por la condición humana. Desde un primer mo- mento ha intentado esclarecerla proponiendo el estudio objeti vo, racional y sistemático de la realidad social, o sea, sin tomar partido moral aparente. Pero proponer tal cosa, sobre todo en una sociedad con las caracteristicas de la moderna, es también Proponer una moral. Una moral basada en la racionalidad, de las pruebas objetivas y la reflexión abierta de los hombres sobre su mundo colectivo. La sociología catraña una :ufexión a poder ser lúcida sobre nosotros mismos. Su ética es la de la re- texividad, la del esfuerzo sereno por comprender nuestra con- dición y la de los demás. En consecuencia la neutralidad ética a que aspiran sus proposiciones arranca, en última instancia, de un imperativo moral profundo, Es el de la soral de la abjetini- dad; es docir, el de la Dúsqueda de la moral a través de un ejer- cicio de investigación racional hasada en los datos que nos ofre- ce la vida social, libre de toda ceguera ideológica o dogmática. 3. La tensión entre cstos dos polos —Ñ«entificidad y huma- nismo-— nos lleva a un últuno y revelador rasgo de la sociolu- gía: es ésta una erótica de la sociedad. Esta característica es, por otra parte, más privativa de la sociología que las otras cuarro anteriores, las cuales son comunes, en grados variables, a otras ramas del conocimiento, El imperativo moral de última fostan- cia impone una independencia del sociólogo de aquellos inte reses creados que comprometan la objetividad a la que, al mis- mo tiempo, está también entregado por vocación. El so logo debe luchar, como cualquier otro estudioso, contra sus propias pasiones y contra cualquier presión nociva que ejerzan sobre su actividad, con el fin de ser veraz y juzgar con serenidad e inde- pendencia el mundo que le rodea. Cuando no lo hace produce ideología, es decir, una interpretación rergiversada de las cosas, que obedece más a sus intereses personales, gremiales o de cualquier otra indole que a la pasión por el conorimiento obje- tivo que debe guiar su tarea. En tal caso no se halla en condi- ciones de realizar la crítica del mundo social propia de su dis- ciplina. La interpretación ideológica de una sociedad no es 16 admi sible en sociología. Sociología e ideología son términos ló- gicamente incompatibles. Kilo no significa que, von la mejores intenciones, algunos elementos ideológicos no puedas introdu- cirse en el trabajo de cualquier sociólogo. Lo crucial es que el esfuerzo hacia la verdad y el saber objetivo sea ne en su acuvidad. Otro asunto es gue la verda da alcanzarse nunca del todo ni sociología 1i en ningur t pliza conocida. > que predomi «i plena no pue- a tibilidad ce la socio- logía con toda suerte de ideologías el soc lego La de extender la critica de la sociedad al terreno mismo de la sociología. (La cunmulerividad de que se hablaba más arriba E dida, no es, pues, un he to de esta extensión del rigor crítico a la propia disc plina cuya ión fundamental es indagar la naturaleza de la sociedad humana). Inevitabie y automáticamente la indagación sociológi- ca se convierte en crítica de la sociedad. Ello hace de la sociolo- gía una disciplina incómoda para muchos. La crítica sociológica del poder político, por ejemplo. puede resultar poco agradable tamente enten- inamiento de concepciones, sino el fru- h y hasta insolente para quien lo detenta. la evaluación de 1. nocernas —la televisión, la prensa, el poder de las compar nacionales, el tr armas o de dro; laños medicambiertales, y tantas otras— es, hoy en día, más efectiva cuanto más se apoya en la argurnen- tación sociológica. Tal evaluación puede resultar muy incómoda para quienes se benefician de las actividades que el sociólogo so- mete a escrutinio, En todo caso, la sociología no moropoliza ni mucha meros la crítica de nuestro universo social, que puede ejercer también el filósolo, el escritos, el político, el científico, o cualquier ciudadano consciente. No obstante, y precisamente a causa de la expansión de la sociología en el mundo moderno, esa crítica es ya inconcebible sin la ayuda de la imelipencia so ciológica de los asuntos humanos ico de los e A PROBLEMA ÉTICO Y LOS VALORES afirmaciones —sobre la neutralidad ética de la su- social— re- Estas última: ciología y sobre su función como crítica de la vid elaros o sospechosos que sean los motivos que inspiran a quien las produce, Por la misma razón, lo [also siempre es falso, aun y cuando sea presentado como verdadero en nombre de princi pios supuestamente nobles a elevados. Desafortanadamente un sociólogo puede poner su talento al servicio de poderes in justos o a la merced de empresas de fines estrictamente lucrati- vos, que pueden exigir ciertos resultados antes de que comien- ce la labes. Por eso no propugnamos la neutralidad ética del sociólogo como persona alga la redundancia, socioló- ente absurda--- sino la de su tarea. En cllo no hay contra dicción real, En resolución, la intel; de la realidad social puede surgir de una actitud, en última instan- cia, de naturaleza valorativa: puede ser el atán de verdad, o el de justicia, u otro igualmente ético. Tales afanes han movido con frecuencia los desvelos más imparciales y los logros más ca- bales de los mejores exponentes de la ciencia social, inspirados en una actitud esencialmente moral: un profundo respeto por el hombre y por la santidad de la vida humana. Ese respeto ha sido ejercido, cuarilo ha sido fructífero, según el venerable pre- en todas las dis gio la racional y obj cepto que hace avanzar nuestro conocimie: as: NÍstO ¿ra ac Studio BLEMAS EPISTEMOLÓGICOS La cuestión de los valores y de la inspiración ética de la tarea sociológica nos leva al terreno de los problemas cpistemológi- cos de la sociolagía, pues los valores hacen en ciertos casos las de prejuicios, de tal modo que velan nuestro conocimien- la realidad o, por lo menos, an una distorsión en nuesira percepción de ella. Esa distorsión es como una refrac- ción. y por uso ha sida llamada sesgo o bies. Las concepciones previas que tengamos acerca de uma institución social, costim- bre, creencaa, raza o grupo imprimen un sesgo a nuestro análi- : anera de combatido ro es solamente hacer un esfuer- zo personal para librarse de tales valorizaciones o prejuicios, sino hacer que nuestros ió sultados sean siempre pú- blicos, sujetos a discusión y a cotejo con otros tes. Además, uuestro discurso debe estar sujeto, en la medi- bajos seme- da de lo pos abstrus ible, a las reglas de la lógica y evitar toda narración En sociología, como en otras disciplivas, no pocas teo antes o vislumbres fructíferos han sufrido por su pre- sentación innecesariamente esotérica. Ann cuando consideramos superado en ciertos casos el se go valorativo, nos toparemos con otro escollw epistemológico: en sociología, como en las demás humanas, el observa dor contempla también su propia naturaleza así como la de su Has inte especie, Como ya señaló en un principio Herbert Spencer, la ciencia de la sociedad entraña autoobservación y estudio de co- lectividades de las 4 que no te, en la Hi losofía. Ne obstante, esta nenión vubictiva de la soviología no es enteramente un impedimento para la comprensión de la realidad. Al contrario, como pusiera de relieve Weber, la faceta subjetiva de la conducta socíal permite que podamos compren- der a sus protagonistas, poniéndonos en su lugar, si es que po seemos suficientes elementos de juicio para hace: tal es sólo el becho de sez también nosotros hombres, por grande que sea la distancia temporal o cultural que nos s «los demá nos permite comprender serisfactoriamente las motivacion los anhelos y las de nuestros semejamios. Nada impide que ólogo y el psicólogo posean también tal e tradi- cionalmente atribuida al pocta, al filósofo y al historiador. Frente a esta dimensión subjetiva, los hechos sociales paseen una serte de rasgos que los equiparan a los otros fenómenos turales, pues todos cilos son objetivos, colectivos, gener positivos. Es decir, sen también exernos a nuestras concien cias. Ello permite su clasificación, su análisis estadístico, su pre- a gráfica, s su u colección en inventario, el aliacenamien- sto quiere decir, simplemente, que ida les y 3 social fiene, para el hombre, una doble vertiente, eva y objetiva. irades in cho uso beneficioso de ambas facetas de la vida social, la subjetiva y la objetuva, sobre todo cuando las ha combinado. Cuando se eli- mina pecto subjetivo obtenemos descripciones pobres «e la realidad sar es, intenciones y emociones que entran en juego en vuación. Por otr ignorar los in: ada l, porq Ar 2 tc, el abuso de la interpretación. subjetiva conduce a una falta de respeto par los hechos y a las especulaciones infundadas. En consecuencia, ambos elementos deben estar siempre presentes en nuestra tarea, corrigiéndose y apoyándose mutuamente, Tunto a la cuestión de los valores y a la de la doble vertien- te subjetivo-objetiva de la realidad social, surge una tercera dí Écultad en el proceso sociológico del conocimiento. Se trata de la complejidad del terna a inves ii esanomista puede ha cer abstracción de ciertas dimensiones de la realidad social, come son la política o la religión, para quedarse con una sola categoría de fenómenos y estudiar al hombre como homo occ soriicas, Lo mismo puede hacer la ciencia política, y entende lo como homo políticas. Aunque no es totalmente imposible la concepción de un bono sociologicas nos vamos a encontrar con que éste será simpre sujeto simultáneo de diversas redes de in terrelaciones y de creencias y valores. Los sociólogos que han intentado elaborar teorías con las que resolver este problema hau querido simplificar el objeto de la sociología reduciendo el campo de los fenómenos por ella cubiertos. Mas tales esfuerzos no han. dado resultados del todo convincentes. Y es que la mu- tiplicidad de las dimensiones sociales se hace sentir siempre en el estudio de la sociedad. Solamente la aplicación del enfoque interrelacional a la metodología ha venido a paliar el proble: La sociología ha desarrollado métodos para establecer correla jones entre diversas zonas de la realidad, pero al xi po ha ido aceptando la idea de que la complejidad de su ebjeto exigía descartar el principio de que debe existir un método úni- co de aproximación a los fenómenos sociales ixar. no biem 5. La TrORÍA SOCIOLÓGICA Naturaleza y olcance de la teoría sociológica La sociología, afirmaba, es una disciplina teórica. Por lo tanto, su lia no estriba ni en presentar visluribres intuitivos acerca de la naturaleza de los fenómenos socíales ni en obecer masas desordenadas de datos, por mucho que ambos elemen- tos —wisiumbres y datos— tengan su lugar señalado dentro del proceso general cognoscitivo. El fin de la sociología es el de ela borar teorías sabre la realidad social, esto es, conjuntos de pro: posiciones en estado de mutua integración lógico-causal, que posean un grado mínimo de validez. Validez significa, aquí, «pie la zcoría proponga explicaciones causales de los fenómenos a los que se refiere, La aceprabilidad de tales explicaciones, a su vez, depende de que las conjeturas o hipóresis rentetivas que con: forman toda teoría no encuentren otras más plausibies o mejor fundam e las descarremos. Dícose de una Loría que es válida cuando acoruceimientos o investigacio: nes ulteriores confirman la verdad de sus proposiciones, aun- que es más correcto entender que toda explicación teór imperfecia y que está a la espera de ser enmendada o hasta re- furada por otras teoría por parte de la experiencia ne ro ba decidido poner Éin a su vida. Durkheim, en cons cía, lanza la hipótesis de que la «construción moral de la sociedad» (el grado de solidaridad ra y dei ción de cada colectividad y grupo) es lo que derermin de suicidio, es decir, el porcentaje de wm las Muetuaciones 2conó- ámico. nado de tn al Cebo iembros que comexon 27 tal acto en un memento histózico detenminado. La lógica herencia de su metodología, si bien no totalmente | suficiente para explicar tasas reales de suicidio. Asi, para volver sobre la relación que existe entre religión y tasas d - suicidio, ve mos cómo Durkheim sigue ciertos pasos lógicos explícitos. Al estudiar Alemania, por ejemplo, se observa cómo el suicidio era mucho más bajo en Renanía Su razonamier Y co- esta, es Baviera que en Sajonia y Prusia to ante el hecho es el siguiente: direc 1alismo (postulado teórico) salismo varia con la incidencia del 1 En cualquier colectividad, el suicidio egoísta varía + con el grado de indivic 2. Fl grado de indiv protestantismo (hipótesis). 3, Por consiguiente, la tasa de suicidje variará con la inci dencia del protestantismo (consecuencia icórical 4. La incidencia del protestantismo en la católica Baviera es baja (dato conocido). 5. Por lo tanto, el suicidio en Baviera será menos frecuente que en otras zonas de Alernanía (confirmación «el posruíado), Vemos pues cómo las hipótesis de cansa y efecto, combina- das con el enfoque interrelacional y apoyadas en una taxono- mía adecuada y un uso correcto de los datos estadísticos —en este caso muy elementales-.-, pueden producir una teoría plau- sible. La teoría del suícidio de Durkheim es, a no dudarlo, im perfecta, pero es una teoría, es decir, una explicación causal y racional más satisfactoria que las disponibles antes de que é la elaborara. Es por ello sin duda por lo que ha servido de punto de partica de una seríe de investigaciones posteriores encar nadas a corregirla y superarla. Desde u discípulo Maurice Halbwachs comenzara una revisión sis! emática de la interpre- tación durkhicimiana empezó a s a tradición de io- vestigación sociológica del suicidio. cuya reseña 10 05 necesaria en este lugar. Lo que importa aquí es indicar cómo —en este s de la aportación de Durkheim se hace posible y necesaria la teoría sociológica para explicar un fenómeno social dado, el suicidio, y cómo tal teoría conriene un elemento pre- lictivo: dada una estructura social y un grado de co ral determinado estaremos en condiciones de predecir su índi- so a trav 28 ce de suicidios. El elemento predictivo te en teoría social como en cualquier otra, La teoría orienta la investigación em eleva las moras hipótesis de trabajo a 1 ciones teóricas. Ambas se necesitan muruamente. La cre dae de la sociología depende de su constante interacción. ss, tan import Pp Írica; ésta, á su vez, categoría de proposi- 6. METODOLOGÍA Y MÉTODOS Ln su acepción más estricta liámase metodología al estudio sis- temático de los mátudos utilizados por una ciencia en su inve tigación de la realidad. Tal estudio abarca, por un lado, el aná- hisis lógico del procediento de la investigación y, por otro, el examen de los principios y supuestos que la guí te conscientes de la problemática de su disciplina, los gos se han ocupado siempre de este aspecto de su labor. sentido diferente, pero corriente, la smetodologí a consiste en el conjunto de mótodos que emplea u ción es muy común en el terreno de las ciencias humanas, p pues indica la existencia de una pluralidad de métodos en lugar dela existencia de ¿57 método único. La complejidad de su objezo de estudio así como su doble vertiente subjetivo-obje este pluralismo metodológico. Del método sociológico como procedimiento único sólo se puede hablar en abstracto, cuando dessamos poner de relieve la unidad gencral de enfoque que caracteriza toda tarea sociológica. La unidad la da lo que po- dríamos llamar el espíritu de la dís ciplina y y algunos de sus prin- cipios generales de aproximación a la realidad, por ej jemplo el enfoque interrelacional de lo social, aludido al principio. Pero lo cierto es que, en lo referente a investigación, el criverio de la sociología es a menudo marcadamente utilitario: s1 el método da resultados convincentes, sí sirve, se emplea. Elmétodo es el proceso de investigación que mente para acrecentar su conocimiento. Muchas ciencias poseen sus métodos propios, pero ninguno es totalmente intranste bl e. Los métodos de una se usan a menudo, por otra ciencia. , por cierza, de un imponea debe "la cy la ciencia. social" que son comunes a todas les ciencias. La so- 29 ide les individuos, hay autores que los han dividido en varios modelos o tipos ideales. Los biotipos «ciclotímicos» o «esqui zorímicos», o los tipos constitucionales «pírnicos», «leptoso máticos» y «atiéticos» de Kretschmer, o los sormatotipos «e domerfas», «mesomorfos» y «ectomorios» de Sheldon, no corresponden a ningún individuo real concreto, peto coadyu- van a comprender la relación entre las dimensiones del or, nismo humano y la personalidad en los individuos reales, En la idea de «competen: modelo de mercado que no existe ni en el orás libre de ellos La sociología necesita igualmente elaborar sus modelos; tiene que construir modelos de «burocracia», «feudalismo», «secta», «democracia», «linaje», y tantos atros. Son éstas nociones aíta mente complejas, que van más allá del mero concepto, pues una vez enunciado el núcleo significativo que cada una de ellas abriga nos vernos obligados a delinear toda una seri terísticas que des son específicas. A lo largo de las páginas que siguen tendremos ocasión de examinar nm nmero considera ble de modelos, construidos por la ciencia social para analizar, comprender y explicar los fenómenos que estudia. Á través de eilos nos percataremos de que los modelos son un requisito de primera necesidad La investigación o pesquisa propiamente dicha no empieza cuando todas estas fases previas —formación de conceptos, hi pótesis, definiciones operativas, sido llevadas a cabo, sino que en la práctica todo va montándo- sc a la voz. De hecho los conceptos, las hipótesis y los modelos finando a medida que avanza nuestra pesquisa sobre los datos. Tal pesquisa debe ser, para merecer el nombre de so- ciológica, esencialmente una interpretación causal de la reali dad social, y no una mera descripción de datos. La úótima sólo puede producir algún informe social más o menos interesante, pero nunca sociología en el sentido riguroso de la palabra. A menudo encontramos trabajos de tipo informativo que llevan el y Ar ECONO a perfecta» es también un 2 CATAC" urción de modelos — han se van To adjetivo de sociológico en sus portadas tal vez para incrementar su importancia ante un público lego o frente a la agencia que los ha encargado o financiado. Mas la verdadera indagación s0- civlógica entraña una interpretación de datos, métodos y facto res de acuerdo con los principios de la imaginación sociológica y las normas de a teoría. Éstas exigen, corso en cl ejemplo de la reoría diusklicimiana del suicidio, que acabamos de excuninar 1Eriór, una exp olicación ca una predicción delo q e ha de acuer sario como pue s de investigación social. ella sección 4 al de lo ocurrido y ajo ciertas condiciones Ello es tan ne sesto el use atinado y correo to de las técni BIBLIOGRAFÍA ORIENTATIVA Pará una introducción general a la naturaleza de la sociología, véase Julen Freund, Las tearíos de las ciencias humanas ¡Perinsula), Co. Múls, La imaginación sociológica (Fondo de Cultura Económica), y Maguel Beltrán, Ciencia y socsotogía (Centro de Investigaciones Socio- lógicas). una visión Ejstórica de la disciplina en el marco de las deas occidentales acerca de la sociedad, Salvador Giner, Historia del pensamiento social (Ariel). Una excelente y breve introducción a la evolución de la teoría sociológica es la de Franco Ferrarori, El pensa amento sociológico de Auguste Comie a Max Borkheer Peninsolaj Por su parte, es hbro de Raynond Atos Las etapas del pensamiento so ciológico (Siglo XXD) es una bra e vez no superada. En esa textos hallará el lector referencias biográficas sobre “logos citados a lo largo de este libra Subre la sociolegía como crítica de la realidad social, véase Tom Bottomoze, La sociología corto crítica sacial (Península). Fl estudio de Émile Durklcin: que se toma como ejemplo de indagación sociológi ca es El suicidio. Ha sido publicado en castellano con nn estadio pre vio de Lorenco Diaz (Akal Editora). Elibro Probiemas de teoría social sontemponinea, compilado por Eanilio Lezo de Espinosa y José Entique Rodriguez Tháriez, y el com pilado por Alfonso Pérez-Ágote e Tgnacio Sánchez Yncera, Come plesidad y teoría social tambos, CS), presentan seruías panorámicas de los diversos enfoques seóricos acruales, y pueden servic para am pliar y contrastar lo que se afirma er este prmez capítulo sobre la na ralcza de la teoría sociológica. Véase rambién Miguel Beltrán, Lo le os hos de los so- ¿de realidad social Tecnos) BAMÁN, 2. MAY, T 2007) Pest ho Saló US BUEo| ALQES NUEVA VISION Introducción A DISCIPLINA DE LA SOCIOLOGÍA En este capítulo querríamos examinar la idea de pensar mente y su importara para comprendernos a nosotros mismos uno al otro y las circunstancias sociales en ue vivimos. Con ese propósito vamos aconsiderarlaidea dela sociología como una práctica con sa propia serie, de preguntas pa o f sociales. esólo agrupa una serie sistemátic de prácticas, sino que 5 enta ur cuerpo de conocimiento considerable qu yde x historia Una ojeada ala jón de las bibliotecas cotolada oe ología” conduce a ura colección de libros que nia la sociología como una tradición u vificadora. Estos libros a mucha información para lo ién Megados al campo, tanto si desean convertirse en sociólogos prác sisimpleme quieren ampliar su comprensión $ lel mundo en que viven. Aquí hay lugares en! ¿los lectores pueden beneficiarse de lo que la sociologí puede ofrecer, y entonecs Consumir, digerir, provecho de este cuerpo de conoci jento. De esa mane se convierte en un sitio de flujo constante, con recién ll les agregan muevas ideas y cótudios de la vida s z estantes. La sociología, en este sentido, cs un sitio e d que coteja Jo es recibidos eon las nuéyas experi e a al conine 1 3 vt lener sen ués de todo, s la sociología?” podemos nruy bien en una biblioteca como 11 ar estos dominios de actividad en nuestras ese modo categorizar nuestras acciones en términos de política en un momento y economía en el siguiente, ¿No será porque, antes, nos enseñaron a hacer inciones? Por lo tanto, lo que covocertos no es el mundo en 3 o lo que hacemos en el mindo en términos de cóz $ se ven moldeadas por una hnagen * arma a partir de ladrillos derivados de eriencio. De modo que no ra ; matural del mu ndo mano que se refleje en diferentes dis- plis as académicas Lo q por el contrario, es una división dol aminan las acciones humanas, q s respectivos exportos, Justo con Los derechos Sacivos de que goza cada grupo para docidir qué forma parte y qué no forma parte de sus á s de expertise, En nuestra indagación por la “difer que hace la diferencia”, ¿en qué difieren las prácticas de estas distintas ramas de estudio unas de las otras? Hay una similitud de actitudes hacia lo que sea que hayan selec u objeto de estudio. Finalmente, todos reclaman á las mismas rcglas de conducl: ando tratan con sus tospeciivos objetos. Todos buscan reunir h relevantes y asegurarse que son hechos para que la información acerca de ellos $ Se Suma que todos tratan de presentar las propuestas que hacen sobre los hechos de modo Lal que omprendidas clarame in ambigiiedad Al hacer eso buscan descartar de antemano o elim contradicciones entre proposiciones de manera que dos proposiciones diferentes no puedan ser verdaderas al mismo tiempo. En pocas palabras, Sisomos capaces des experiencias y dl ondo obediencia ¿ todos trotan de mantenerse fieles a la idea de una disciplina sistemática teliferentes discip esentar sus hallavgos de una manera responsable. Podemos decir ahora que no hay diferencia en cómo se y practica la tarea por el experto ni en s acadé-mica—. Las personas que dicen ser ac: plegar estrategias similareo, sus hechos; observan aspectos de evidencia histórica y tratan de interpretarla el marco de modos de análisis que dan sentido a esas acciones. Parece, por lo tanto, que “nuestra úllima esperanza do encontrar la diferencia radica en el [tipo de pregunt que motivan cada disciplina: es decir, la: preguntas que debtermiran los puntos de vista (perspectivas cog nitivas) a partir de los « lores pertenecientes a estas : hna »loran, describen y oxplican la. acciones humanas dentdemos en la clase emntas aotiv A ¡ z Pensemos en la clase de preguntas que motivan a los.economistas. En nlraría en consideración sería la relación entre costo :omprendo 21lo responsabilidad démicamente expertas á para recolectar y procesar as acciones humanas o emplean E + ¡amplas: y beneficio de las acciones humanas. Se puede considerar la acción A humana desde el punto de vista de la administración de recursos casos y cómo éstos pueden usarse para su mejor provecho. Las relacione entre actores también podrían examinarse como aspectos de la producción y el intercambio de bienes y servicios, todo lo cual se acepta que está regulado por relaciones de mercado de oferta y dem anda, y po el deseo de los ne de perseginr sus prefer s de acuerdo modelo de acción racional. Los hallozgos podrían estar entonce culados en un modelo del proceso a través del cual an, obtier gnar recursos entre varias demandas. La ciencia política, por su staría más interesada en aquellos aspes de las acciones nas que cambian, o son cambiadas por, la conducta efecbiva 0 anticipada de Otras actores en términos de poder e influen En sentido las acciones punden verse en términos de asimetria entre pode emiluencia, de mado que al tores salen de la interacción e conducta modificada más o menos significativamonte gue la de o. participantes de la interacción. Puede también organizar sus hall alrededor de conceptos tales como poder, dominación, el Estado, anti ridad, etcétera Las preocupaciones de la economía y la ciencia política de mode son ajenas a la sociología. Eso es fácilmente visibi sen dos escritos por historiadores, científicos políticos, a en el narco de la sociología. Sin embargo, la sue y tramas del estudio social, tiene sus propias perspectivas cognítivas que ¡inspiran series de preguntas para interrogar las acciones humanas, ¡como así también sus propios principios de interpretación. Desde es ista podemos decirque la sociología se d: ingre por vi nalizar acciones humanas como componentes de configuraciones wm es decir, de conjuntos no azarosos de actores entrecra: ados er [una red de dependencia mutua (siendo la dependencia un estaro en el que tanto la probabilidad de que la acción tenga lugar efectivamente como la posibilidad de su éxito cambian en relación con quienos son los otros actores, qué hacen o pueden hacer). Los sociólogos preguntan qué consecuencia tiene esto para los actores humanos, las relaciones en las que entramos y las sociedades de las que formamos parte. Á su v modela el objeto de la investigación sociológica, de modo que las con- figuracionos, las redes de dependencia matua, e condicionamiento recíproca z | de la acción asi 3n e confinamiento de la libertad de los a 1 iones más destacadas de la sociología, OS AC taco iadividualos sevuclven visibk y en tanto son miembros o partícipes de 1 Dado cl hecho de que, iodependientemente. de lo que a 2mMos, depen- demos uno de otr, podriamos. decir que las pregun ntrales de la cales y de pari un e Edi E 15] ! sociedades que halitamos se relacionan unos con log otros, 1 NOSOLTOS MISMOS y Ventas nuestro conociniiénto, nuestras ACCIONES y 2US consecuencias? ls csta e de preguntas —parte de las realidades de cada día- la gue constituye el área particular de dis, iógica y define a la sociologia como una rama relati autónoma de las cien concluir qu amente podemos una manera de entender el u vembién se distingue por su vínculo con el llamado “sen "Tal vez más que olras ramas del saber, la sociología ve moldes ' vinculo con el sentido común a partir de re- sultadoz que son importantes para su situación y su práctica. Las ciencias físicas y biológicas no parecen estar interesadas en analizar su vínculo econ el sentido común. La mayor parte de las ciencias, para definirse, se afirma en los límites que las separan de otras disciplinas. No sienten que compartan suficiente terreno como Para interesarse en dibujar límites o puentes con rico aunque desorganizado, uo sistemático, a menudo inarticulado e inefable saber que llamamos atido común. Tal indiferencia puede tener alguna jus a an de cuente preocupan a físicos, quin rónomos. tratan no parecen caer dentro de las e cotidianas de mujeres y hombres comun normalmente no se consideran Capas a de esós asuntos si ho es con ayuda delos ciónitificos. Después de toda, lós bjetos explorados por las ciencias físicas se manifiestan sólo en circunstancias muy especiales, por ejemplo, a través de las lentes de ¿igantescos teleseopios. Sólo los y os pueden ver y experimentar con ellos bajo iejones, y reclamar para si mismos, por lo tanto, el monopolio de una determinada rama de la ciencia. Al ser propietarios únicos de la experiencia que proporciona la materia prima para su el proceso, análisis e interpretación de los materiales están bajo su control ductos de tales procesamientos deberán soportar luego el e: 3 Ñ ovanalener Que £ do comtin por la simple razón de que ng hay un punto de vista de senzido común a abordar los asuntos sobre los que se pronune “Ten s que hacernos ahora algun 5 preguntas sociológicas Después de tado, ¿es la caracterización tan simple como implica qué ellos imágenes no expertos de formarse una Opinión ax 16 » EN] + modo: no. de elo Separar 1 anteriormente? La producción de conocimiento científico contiene fa Lores les que moldean y configuran su práctica, en tánto Jos hallazgos cient ficos Pueden tener implicancias sociales, políti Iquier sociedad demoerátic tengan la última palabra. Dicho de otro n fácilmente los medios de investigación científica de los fines a los que esos medios pueden destimarse, ni la ra tica de la ejencia misma. Después de todo, cómo y quiénes finaneran la investigación puede, en algunas ins! s, tener influen: a sobre los resultados de la investigación. Preorupaciones públicas ricas a la calidad de la comida que ingerimos o al medio ambiente en que vivimos, al papel de la ingenieria genética y utamiento de información genética de poblaciones por grandes vorporaciones, son. sólo algunos de los asuntos subre los que la cien- A no puede decidir, ya que se trata no sólo de la vu aplicación y sus implicancias para aguntos se vinculan con nuestra »perrencia y su ncalo con nuestro quehacer cotidiano, con € unbrol que tenemos sobre nuestras vidas y la dirección en que se in desarrollando nuestras socicdade: Estos problerne proporcionan la materia prima para invesligacior sociológicas. Todos nosotros vivimos en compañía de otras Personas e tinteraciuamos unos con otros. En ese proceso, desplegamos una extra- Ib vía cantidad de conocimiento tácito «ue nos permite enfr sintos de la vida cotidiana. Cada ano de nosotros 1.2 argo, lo que logramos y lo que som: e delo que Finalmente casi todos nosotros hemos vivido ls experiencia angustiosa del fracaso de la comunicación con amigos y le este punto de vista, el tema de adelante nuestras vidas con los obros. Aunque estamos profundamente inmersos en nuestras rutinas . dos por un saber práctico orientado a los esconarios so- ciales en los que inleractuamos, a menudo no nos detenemos a pe sobre el significa do de la que hemos atravesado y, con menos frecuentia aun, nos detenemos irsparar nuestras experiencias privadas con el salvo, Laly Lerier adas a pro levi destino de otros blemas sociales exhibidos para el consum Aquí, argo, la privatización de cu liberándonos de la carga de ver la dinámica de las relacione ciales dentro de lo que se visualiza, ey cambio, como reacciones individuales. to es e: ctamente lo que el pen ociológien puede hacer por nos como ésta: * “¿cómo se entrelazan nuestras biogra * producto de la acción intencional de alguien. Buscamo: euando los resultados puedan no ser les que buseábamos. Por lo general acbuamos para alcanzar un estado de cosas, ya sea para apoderan nos de algo, recibir elogios, prevenir algo que no deseara o ayudar a un amigo. Dc manera bastante na: el modo en que pensamos nuestras acexones sirve como modelo para interpretar otras acciónes. Hasta ese punto sólo podemos interpretar el mundo hamano que se halla a nuestro alrededor diseñando nuestras propias herramientas de explicació exclusivamente a partir de nuestros respectivos universos de vida, 'Tendenios a percibir todo lo que sucede en el mundo en general como alas personas por lo que ocurrió y, evando las encontramos, crecnios que hemos completado nuestra investigación. Aceptamos que hay para los que estanios bien predispuestos y malas intenciones detrás de aquellos que noz desagradan. En general la gente encuentra difícil aceptar que una situación no es efecto de acciones intencionales de determinada persona. Los te hablan en el nombre de la realidad en el árabito de lo público —políticos, periodistas, investigadores de mercado, public an con las tendencias dominantes y hablan de nec ado” o de “demandas de la economía”. Esto se dice como si el Estado o Sa economía estuviesen hechos a la medida de personas individuales, como nos con necesidades y deseos es; pe os. Del mismo modo, leemos y oímos sobre los complejos problemas de las naciones, los Estados y los sístemas económicos como si fuesen efecto de los pensamientos y hechos de un selecto grupo de personas, que pueden ser nombradaz, fotografiadas y entrevistadas. Lo mismo pasa con los gobiernos, que a me- nudo se quitan de encima el pesa de la responsabilidad remitiéndose a vosas que están fuera de su controf, o hablando de lo que “el pueblo exige” a través del uso de grupos foc ales o encuestas de opinión. La sociología se alza en oposición a la singularidad delas visiones del mundo que prétenden, de manera no problemática, hablar en nombre de un estado de cosa general. Tampoco da por sentadas formas de cora- prensión coma as constituyeran un mudo natural de explicar acontecimientos que podrían desgajarse sencillamente del cambio his ón social en la que tuvieron hugar. Dado que " de configuraciones (redes de dependencia) $ que a part "doctor individuales o acciones unitarias, demucstra ve la metáfora vulgar del individuo motivado como clave para cono ndér el mundo humano incluidos nuestros propios, profun- personales y privados, pensamientos y hechos-- no es ue modo apropiado de comprendorn "us mismos y a los demás. Pens gi monte es dar sentido a ala condición human; a tray buena voluntad detrás de los acontecimientos de realidad a la que nos remitimos para explicar nuestros motivos y los efectos de su activación. Por último, el poder del sentido común depende de su carácter auto- es decir, el de no cuestionar sus preceptos y ser aulocon- firmante en su práctica. Por su parte, esto descansa en la rutina, el odela nuestro sentido icter habitual de nuestra vida diaria, que n ala vez que es simultáneamente modelada por él. Necesitamos esto para seguir adelante con nuestras vidas. Cuando se repiten lo «s tienden a volverse familiar res y lo familiar es visto sati Senha de y án abiertas al Ml ! mbién, puede desempeñar papel vía l: creencia de que uno puede hacer poco por cambiar las condiciones en que actúa. Desde este punto de vista podríamos decir que lo familiar puede entrar en tensión con la curiosidad y esto también puede inspirar el impetu de innovación y transformación. En un encuentro con ese mundo familiar regido por rutinas que tienen el poder de confirmar las creéncias, la sotiología puede ápare elrritante. A: ar aquello que se « certid: modas inc. luso Oman a mal q que: se las planteen. Estas preguntas convierten lo sompecahes s y pueden volver ext año lo familiar. Funto e es que tienen lugar o escrutinio, emergen como una de las posibles maneras —no la única manera- de seguir adelante con nuestr as vidas y organizar las relacion: entre nosotros. For supuesto, esto puede no ser del gasto de todos, especialmente de aquellos para quienes el estado de cosas vírece grandes ventajas. De todos modos, las rutinas pueden tener su lugar, y aquí podríamos recordar la historia del ciempiés de Kipling que caminaba sin esfuerzo sobre sus cien patas hasta que un servil acolador comenzó a alabar su extraordinaria memoria. Era esta memoria la que le permitía no bajar u pata quincuagésimoctava antes de la trigésimoséptima o la quin cuagésimasegunda anti la décimonovena. Obligado a la auto conciencia, el pobre ciempiés no pudo volver a caminar. Otros pueden sentirse humillados e s0 resentidos de que lo que enn tiempo sabían y los hacía enorguliccerse quede devaluado en virtud de oste cuestionamiento. Sin embargo, y por comprensible que ses el re prtimiento ques genere, la desfamiliarización puede tener beneficios claros. Lo de abrir nuevas y antes pechad vida “con Otros con más za para rivalizar con el de las presiones de la coerción aliadas con gnado y sometido sentido común en el marco de las condiciones y económicas prevalecientes Sin embargo, de no sor por esa compreusión, la probabilidad de manejar con algún éxito la propta vida y la administración colectiva de la vida en común sería aun menor, Y un modo de pensar cuyo valor es apreciado sólo por los que no pueden darlo por sentado, y que cuando les llega a aquellos que sí pueden, suele ser menospreciado Es. CONTENIDO DE PENSANDO SOCIOLÓCICAMENT Este libro fue escrito con el propósito de ayudar a la gente a comprender sus experiencias con los puros. Al hacerla, muestra cómo aspectos de la vida aparentemente familiares pueden ser interpretados de modos novedosos y diferenies. Cada capítulo aborda asuntos que son parte de nuestra vida diaria, aun cuando no estén en la primera lila de nuestras interpretaciones diarias. Se refieren a modos de ver y a los dilemas elecciones con que nos topamos regularmente, pero sobre los que Tr vez tenemos Liempo y oportunidad de reflexionar. Nuestro propósito es el de alentar el pensamiento en estos términos y no el de “corregir” conocimiento. Deseamos expandir los horizontes de comprensió no para reemplazar una noción de error con la idea de una verdad incuestionable. En el proceso esperarios estimular una actitud cues- tionadora, en la que entender a los otros nos permita entendernos mejor ¿ Bosotros mismos con los oLrTos. Este libro dificre de muchos otros porque esiá organizado de acuerdo con los azuntos gue rigen nuestra vida diaria. Hay tópicos que ocupan a los sociólogos profesionales en cl curso de su práctica que son mencionados sólo brevemente u omitidos sin más, por ejemplo, los métodos de investigación para el estudio de la vida social. Este libro es una observación sociológica acerca de asuntos que modelan directamente nuestra experiencia cotidiana y se divide en parles y capítulos que tienen eso en cuenta, En esta guía, nuestra narrativa sociológica no se desarrollará de manera lineal porque hay tópicos a los que regresaremos alo largo de Lado el libro. Por ejentplo, asu 'erídos a la identidad social aparecerán planteados de muy diversas formas cn los próximos capiolos, porque así es como funciona el esfaerzo de la comprensión enla á B que examinamos nuevas tópicos, éstos s preguntas y así echarán luz sobr: untos que todavia habían considerado. Como señalamos antes, esto es parte de un proceso en el que ganamos una mejor comprensión: una tarea ro lao se no iii Si Primera parte ACCIÓN, IDENTIDAD Y COMPRENSIÓN EN LA VIDA DIARIA