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Asignatura: Historia y Teoría de la Ciencia, Profesor: susana gomez, Carrera: Filosofía, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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1.- La historia de la ciencia y sus narrativas. 1.2.- La ciencia, la memoria y el olvido. Hoy en día se hace una tajante separación entre ciencia y cultura. La ciencia es útil para algo, muestra una imagen del mundo. La ciencia tiene impacto, fomenta el desarrollo, para bien o para mal; la cultura sirve para mantener un poco de intelectualidad. De ahí que se subvencione en menor medida. Pero ¿es que la ciencia no es cultura? Distinguir entre ciencias y humanidades implica aseverar que las ciencias no son humanas. ¿Acaso son divinas? Es muy común la idea de que la filosofía se asocia a creatividad y libertad, mientras que la historia es acumulación de hechos pasados (inmutables, cerrados), memoria. La libertad sólo es posible cuando sabemos entre qué elegir, y los criterios de elección provienen de la memoria, del pasado. De hecho, Hume, al negar el yo, siente el vértigo y lo restituye diciendo que el yo son los recuerdos. Los recuerdos dan dignidad. Así pues, ¿alguien puede ser libre si no recuerda? La reconstrucción del pasado hace de la historia una empresa crítica, no dogmática. · A. Koyré: el historiador proyecta en la historia los valores de su tiempo, y a partir de ahí la reconstruye. Por eso, se puede decir que la historia cambia. Realiza una crítica del anacronismo (interpretación del pasado desde uno mismo). · S. Shapin: por ejemplo la expresión "revolución científica del siglo XVII" es creada por nuestro tiempo para dar valor a aquel acontecimiento (o proceso de acontecimientos) según nuestro interés actual. · T. Kuhn: La estructura de las revoluciones científicas. (1962). Mediante ciertas teorías se dan solución a algunos problemas, pero dejan campos vacíos de explicación que requieren teorías alternativas que ponen en crisis las viejas, hasta que la vieja es desechada por una nueva concepción, en la que los principios son otros y el lenguaje tiene otros referentes. Este proceso es llamado "revolución científica". Revolución | Ciencia normal (1) | Crisis | Aceptación | Ciencia normal (2)
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No se pueden comparar los periodos de ciencia normal, pues son inconmensurables. El progreso científico se da en el momento revolucionario. En los periodos de ciencia normal, para que sean progresivos, para que aumenten conocimiento, deben tener cierta base dogmática, ciertos principios (por ejemplo la metodología, el instrumental, etc.) que el científico debe creerse dogmáticamente, de forma no crítica, para luego poder aumentar conocimientos en la especialidad que elija. Resulta extraño pensar que para el progreso es necesario no ser crítico, pero es que es preciso tener claras ciertas certezas para avanzar. Esto tiene mucho que ver con el olvido que ha caracterizado a la ciencia moderna (desde el siglo XVII), que consideró desde un principio que el pasado no ayudaba a progresar.
Desde este enfrentamientos entre antiguos y modernos, la ciencia ha buscado superar al pasado, ha visto el pasado como algo negativo. La historia, el pasado, sólo aporta prejuicios que impiden juzgar por ti mismo (R. Descartes). El conocimiento científico no tiene que ver nada con la memoria, con las ciencias del pasado, con la historia, que recurren a la tradición para aprender de lo que otros dijeron. En esta época, llegan a la conclusión de que la resolución de problemas exige que no se consideren las teorías pasadas, que se olviden. Así, F. Bacon propone que debemos olvidar los ídolos para partir de cero (en su caso, la experiencia); R. Descartes propone, a su vez, que debemos olvidar el saber de las escuelas y partir de cero (en su caso, las verdades de razón). 18/02/ Como hemos visto, se plantea el olvido como condición necesaria del progreso científico en los primeros momentos de la ciencia moderna. T. Kuhn nos hablará también del desdén de la ciencia por la historia. El científico sólo tiene interés por el contenido de su especialidad, los problemas de su tiempo y su solución, pero no se preocupa por el surgimiento de dichos problemas (olvido de la historia). En el caso de que sí se interese por la historia, asocia el avance a un progreso lineal, estudiando sólo los "éxitos" y nos los que tantearon y fracasaron; es más, teniendo en cuenta siempre "desde dónde está", proponiéndose como el fin, como el destino de todos los progresos pasados. A pocos científicos les interesa leer al Newton de los escritos teológicos y proféticos. El historiador, por contra, se interesa sólo por el cómo y el por qué, sin tomar la situación actual como fin último de todo el proceso de avance científico. Toma el pasado como una pieza central de su interpretación del mundo actual (igual que filósofos y artistas). Es preciso estar en continuo diálogo con el pasado. Haciendo una Historia de la Ciencia se entiende por qué se va fraguando el conflicto entre ciencias y humanidades (recordemos que éstas están asociadas a la creatividad, el sentimiento). Cómo se ha formado este enfrentamiento y la distinción de contenido y relación con la historia, es algo que nos conviene para un mejor análisis crítico de ambas formas de pensamiento. Las ciencias, esencialmente, han de olvidarse de: · Las antiguas teorías. · Su gestación. · Cómo fue delimitándose el objeto de su estudio. Si la ciencia moderna se fundamenta en el olvido, la Historia de la Ciencia se encuentra con que en su estudio de la historia, el olvido es esencial. Intenta hacer siempre un ejercicio de memoria superando el "presentismo", es decir, no hacer juicios de valor acerca de la validez de las teorías científicas simplemente porque sean pasadas. La historia se ocupa de los objetos que la ciencia ha ido olvidando. Por tanto, el historiador de la ciencia no tiene por qué ser cientificista, es decir, no siempre basa su estudio en una legitimación de lo científico en el presente. Fuerza a la ciencia a recordar para justificar el estado actual.
científicas... Tras la II Guerra Mundial, con el proyecto Manhattan y la bomba atómica que echa mano de la física cuántica con científicos venidos del nazismo, surgen los primeros movimientos anti-científicos y ecologistas que provocan un ambiente de no-idealización de la ciencia. Toman conciencia de que la ciencia o su historia es una pluralidad de elementos: superstición, metafísica, valores, intereses...una historia de la ciencia no tiene por qué hablar de los objetos de la ciencia contemporánea. Por ejemplo: · Una historia de la astronomía tendrá que incluir el modelo de las esferas homocéntricas de Eudoxo, de cuya comprensión depende la lectura de la Metafísica de Aristóteles, aunque no tenga nada que ver con la teoría astronómica hoy día. · El atomismo era incompatible con el problema de la transustanciación eucarística. Para el catolicismo, las cualidades secundarias existen por sí mismas. Por eso, el color y el sabor de la hostia son los del pan, pero su sustancia es la de Cristo. Ahora bien, los atomistas dicen que las cualidades secundarias no se sostienen, no existen per se. Si algo huele a pan, según ellos, es pan (entre éstos, Descartes y Hobbes). Sin entender el debate teológico no entenderíamos el problema de la materia. · Los medievales estudiaban a los animales (zoología) para hacer luego catálogos de bestiarios. Mediante animales simbolizan valores, etc. Por ello, hay que estudiar todo el simbolismo de esos bestiarios. Se le da un valor a un aplanta porque esa planta es un emblema de alguna actitud. · La geología, igualmente, hay que estudiarla a la luz de los problemas de la edad bíblica de la tierra. Eso da problemas cuando se descubren fósiles, volcanes... 25/02/ De la Historia de la Ciencia extraemos las características de la ciencia. ¿Es la ciencia un conjunto de leyes y saberes? o ¿es un conjunto de prácticas? Para Aristóteles, en los Analíticos segundos, ciencia era: a) Saber apodíctico, silogístico. b) Con los primeros principios verdaderos, para que engarce bien con el mundo. ¿Cómo establecer los primeros principios? A través de la experiencia, de la historia: memoria que registra la acumulación de cosas. Aristóteles dice que la razón comienza a funcionar sólo cuando ya están dados los primeros principios; pero la experiencia es condición de posibilidad para la ciencia (para la razón), pues sino, no tenemos primeros principios.
Ejemplos de disciplinas científicas que no lo eran: · Hoy en día, consideramos como científica la medicina; sin embargo, durante muchos siglos (hasta el s. XIII) no fue considerada como ciencia. Se trataba de una medicina hipocrática basada en el concepto de experiencia: a través de una sintomatología se hace un pronóstico. Durante mucho tiempo, la medicina es un arte, una práctica o "techné". Para que encajara en el esquema científico y poder incluirla en los estudios universitarios, se inspiran en Galeno (s. II a. C.). No es otra cosa que anatomía, pretenden conocer el cuerpo y no curarlo. · Sin consideramos la ciencia sólo como un conjunto de leyes y no de
prácticas, tendríamos que prescindir de todo el período preuniversitario. Las matemáticas sólo empiezan a formar parte de la ciencia en el siglo XVII. El saber científico es saber la naturaleza de las cosas: saber por qué las cosas son lo que son (Aristóteles). Ahí, la Matemática no tiene cabida, pues sólo habla de extensión, de medida (accidentes); el elefante sigue siendo elefante tanto si es grande como pequeño. Las matemáticas son un cómo, no te hablan del primer principio. Cuando Física y Matemática se empezaron a entrecruzar, no se consiguió el propósito. Los primeros que intentaron aunar Matemática y ciencia fueron los jesuitas. · La historia natural (Botánica) era un saber acumulativo, que no pretendía llegar a la demostración, por lo que tampoco era ciencia. Sólo entra en la ciencia con F. Bacon. Éste hace de la experiencia, no sólo una fase necesaria para llegar a los primeros principios, sino el núcleo de las ciencias mismas. Vemos, por tanto, que ha habido paradigmas científicos antiguos que hoy se ven anti- científicos. Lo que no encaja con determinados modelos de racionalidad se considera irracional. (Astrología, Frenología, etc.) · En el s. XIV, la Astrología fue criticada por ser determinista. Estaba derivada del Meteoros de Aristóteles y del Tetrabiblos de Ptolomeo. Intentaba poner en relación los procesos supralunares con los sublunares. La causa última de lo que pasa en la Tierra está en los astros. Era tan naturalista que fue tildada de demasiado determinista. Servía para: a) Comprender el carácter del hombre. b) Saber cuándo sembrar. c) Saber cuándo operar. No era predictiva. Fue criticada por ser demasiado científica, como sucede hoy con la ingeniería genética y el determinismo biológico. · La frenología (s. XIX) se fijaba en la fisonomía externa para inferir las capacidades de los individuos. Como de Beethoven se decía que era inteligente, en los retratos se le pintaba con los rasgos que decían los frenólogos que pertenecían a las personas inteligentes. Los objetos de la ciencia no coinciden con los de la Historia de la Ciencia. Los objetos científicos tienen una duración: nacen y en un momento dado dejan de existir. La ciencia tiene un componente grande de invención de lo que es naturaleza, no se remite al estudio de una naturaleza dada. Es decir, no son lo mismo los objetos del mundo que los objetos científicos. · Ahí está el ejemplo de los fósiles: cada vez han sido una cosa diferente. Antes eran juegos de la divinidad que tanteaba el insuflar las formas a la materia. Los fósiles no empiezan a existir hasta que se infiere que son registro de seres extinguidos. · También son dignas de mención las esferas cristalinas, las cuales eran una parte de la ciencia que se tenía en cuenta incluso en los experimentos. · Otro ejemplo de objetos del mundo pero no objeto científico es el oxígeno, que hasta el s. XVII no era objeto científico, y sí del mundo. · La luz era un objeto metafísico para los neoplatónicos; sólo con el mecanicismo se intenta insertar en la ciencia (midiendo su velocidad, su capacidad transformadora de otros cuerpos, etc.)
Con la ciencia moderna se rompe un pilar aristotélico. Aristóteles pensaba que el arte era una "mímesis" de la naturaleza; los modernos, en cambio, consideran que es la naturaleza quien imita a la máquina, para luego identificarlas plenamente. Además, se recuperan teorías atomistas, las cuales eran criticadas radicalmente por Aristóteles. En el s. XVII se recupera a Epicuro a través de las traducciones de Lucrecio, ya que Demócrito no se conocía prácticamente. Durante los siglos XV-XVI, se desarrolla una alquimia árabe-mística de enfoque más práctico (mediante tintes de tejidos, etc.), que provoca un avance en la medicina con el descubrimiento de novedades acerca de la circulación sanguínea, etc. Cae la concepción galénica de la medicina, sobre todo en el s. XVII con William Harvey. Cambios culturales a destacar: a) La imprenta en el s. XV fue un cambio crucial. Antes, en cada copia, había distintos comentarios e interpretaciones. No había críticas que se refirieran al mismo libro. Con la imprenta se difunde el conocimiento y se forman comunidades de doctos. Esta revolución es parecida a lo que hoy pasa con Internet, sólo que hoy estamos demasiado cerca en el tiempo. Posiblemente, experimentaron una sobreproducción de libros. En dos semanas tenían acceso a obras que en otro tiempo tendrían que esperar años. Además, las imprentas podían dibujar grabados, lo cual era muy importante para los botánicos. Plinio se quejaba de que, aunque dibujara, el copista iba a desvirtuar el dibujo original. Por eso optó por evitar los dibujos. Ahora podrían recuperarse. b) El descubrimiento del nuevo mundo es el otro gran factor. Se da una gran convulsión intelectual en Europa. Se descubren nuevos límites y cosas desconocidas. Se empieza a barajar la posibilidad de la supresión de la esfera de las estrellas fijas, abriendo el universo. Así, dejamos de estar en un universo cerrado. Con el descubrimiento del nuevo mundo, se descubren: · Razas nuevas. · Plantas nuevas (de ahí el avance de la farmacología en este momento). · Fenómenos meteorológicos. Se empieza a hablar de "lo nuevo". Es posible que haya cosas nuevas en el mundo, lo cual no podía suceder con el antiguo paradigma. Carlos V y otros grandes monarcas empiezan a considerar las posibilidades de riqueza que abre el descubrimiento del nuevo mundo: · Nuevos trabajos de exploración. · Nueva maquinaria. · Casa de Contratación de Sevilla. · Mejores naves (mejor estudio de hidráulica). · Mejor astronomía para la orientación. Los marinos siguen usando la astronomía ptolemaica, en la que la estrella polar les indicaba el norte, pero no sabían orientarse este-oeste. c) Ambiente religioso-político: luchas entre protestantes y católicos. Este contexto conflictivo nos hace pensar que quizá en otro momento no hubieran condenado a Galileo. A Urbano VIII los Borgia le acusaban de pro-protestante filo-francés. Por eso condenó al intelectual más famoso por entonces, un tal Galileo Galilei. La obra de Copérnico, que circulaba libremente, también es condenada hasta
nueva corrección. La ciencia empieza a salir de las universidades y se va a las cortes. Un ejemplo de esto es Descartes, que se forma fuera de la Universidad. Se vincula el progreso científico con el poder de los Estados, creándose sociedades y academias de científicos. Los científicos de esta época no podían publicar todo lo que pensaban. Es por eso por lo que el pensamiento de los autores no puede reconstruirse a partir de la obra publicada. Hay una esfera privada en la que se hablaba de otras cosas. Así pues, en esta época se hacen nuevas propuestas metodológicas como alternativa al derrumbado sistema aristotélico:
1.3.- Las grandes narrativas de la Historia de la Ciencia. La Historia de la Ciencia es muy joven como disciplina. Empieza en el s. XX, en los años 20, frente a un marco positivista. Para el positivismo, la ciencia ha de ser una actividad fundamentalmente empírica. Mediante la generalización se van proponiendo leyes.
Observación de los hechos. Inducción, generalización. Axiomas, leyes.
Así pues, los hechos observables unidos a la estructuras lógicas conforman los dos ingredientes de la ciencia. El progreso científico dependerá de:
historia, esto es, con el perfeccionamiento progresivo del método. En los años 30, frente al dominio del positivismo, surgieron movimientos de rechazo: a) De corte idealista: Lovejoy, E. Burtt. La ciencia es una búsqueda de la verdad mediante las explicaciones de los hechos observacionales, de sus causas (no empíricas) que dependen de la estructura filosófica. Se da, por tanto, una vuelta a la metafísica, pero sólo como apoyo para la creación de teorías científicas. El empirismo no es la clave para la búsqueda de la verdad. Esta corriente se conoció como "Historia de las ideas". CIENCIA --------- > EXPLICAR. Ejemplo: Copérnico no descubre nada nuevo en el cielo, ni inventa un nuevo método (sigue con el ptolemaico). La revolución copernicana se produce, por tanto, por una transformación metafísica, conceptual, de la relación del hombre con la naturaleza. Galileo ve lo mismo que Aristóteles, sólo que cambia su concepción metafísica del mundo: las cosas tienen una naturaleza matemática, mientras que para Aristóteles, eran un mero instrumento.
b) A. Koyré (1892-1964). Influido por la corriente anterior. Pensador ruso. Pro-revolucionario, acusado de terrorismo. En la cárcel leyó a E. Husserl, y al salir fue a estudiar con él en Gotinga atraído por su platonismo. Más tarde le criticó su anti-historicismo, por lo que rompieron su relación maestro-alumno, y A. Koyré marchó a París, donde se relacionó con L. Levy-Brühl, antropólogo filosófico francés. Quedó prendado por las teorías de éste: en las sociedades antiguas, las palabras tienen poder creador, existen más poderes activos del pensamiento sobre el mundo. Tras esta etapa, s produjo un cambio de "mentalidad" para dar paso a una fase lógica. Empezó a desarrollar sus estudios sobre religiones leyendo también a J. Böhme. En un principio, estos estudios no coinciden con el análisis de las "mentalidades" de L. Levy-Brühl. Y es que en el nacimiento de la ciencia moderna, por ejemplo, hay autores (por ejemplo, Campanella, G. Bruno, M. Ficcino) que prefieren prestar atención a concepciones pre-científicas, porque hay otras formas de racionalidad además de la
científica. Son autores que han impulsado la ciencia con muchos conceptos de uso cotidiano, y a pesar de ello no son estudiados hoy. L. Levy-Brühl se dejará influir por las tesis de A. Koyré y evolucionará su teoría. A. Koyré era profundamente racionalista, pero defendía el concepto de distintas racionalidades (ya no "mentalidades" como L. Levy-Brühl) a lo largo de la historia. Concibe que la metafísica es el esqueleto mismo de la ciencia, y no sólo el fundamento. La metafísica no es sólo el andamiaje que puede echarse abajo una vez que la ciencia está construida, como decía E. Burtt. Así pues, para A. Koyré, ciencia y filosofía son inseparables. Es preciso, también, que el pensamiento científico nunca se desarrolle in vacuo, siempre ha de desarrollarse relacionado con unas ideas generales. Con esta concepción se enfrenta al positivismo alineándose con la corriente iniciada por Lovejoy y E. Burtt, la historia de las ideas, obviando los contextos sociales, económicos...sólo atiende a criterios filosóficos. Tras ser dado de lado por los catedráticos franceses, todos positivistas, viajó a Estados Unidos, donde es considerado el padre de la Historia de la Ciencia. Allí pudo demostrar que su idea de que ciencia, filosofía y religión van de la mano en la historia, no es tan descabellada. Casi a dos años de su muerte, con un cáncer terminal, el entorno académico francés le hizo justicia ofreciéndole una cátedra de Historia de la Ciencia. Su anti-positivismo está ligado a que ciencia y metafísica son inseparables. Es imposible una ciencia sin metafísica. Ya no es un mero andamio (E. Burtt) sino la estructura misma de las teorías científicas. Al considerar esto, ¿cómo cambia la ciencia? Para A. Koyré, son necesarias grandes rupturas para el paso de una racionalidad a otra. Una racionalidad se compone de grandes "packs" de ideas estructurales. Los cambios entre distintos momentos de la ciencia se deberán a ruputuras metafísicas. Al ser distintas las racionalidades que se van superponiendo en la historia, no son comparables, es decir, no son ni mejores ni peores (también T. Kuhn). Por tanto, es un problema concebir el progreso científico como avance hacia la Verdad, el cual A. Koyré acaba suponiendo debajo de todos los vaivenes de las teorías científicas por su convicción religiosa. Concede mucha importancia a lo que consideramos errores en la Historia de la Ciencia para buscar indicios de otra racionalidad distinta a la que ganó la partida, y así enriquecer la vencedora. Ejemplo: 1616, Galileo y su teoría de las mareas, mediante la cual pretende demostrar el movimiento terrestre. En 1630, Galileo recibe la aprobación de la Iglesia para la publicación de su libro pero con algunos cambios: · El título Diálogo sobre el flujo y reflujo del mar se cambiará por Diálogo sobre los dos sistemas posibles: copernicano y ptolemaico [aunque Galileo confrontara a Copérnico con Tycho Brahe, que es el defendido por la Iglesia. T. Brahe, al avistar dos cometas en 1572 y 1577, que para el sistema ptolemaico- aristotélico son fenómenos atmosféricos (porque nacen y mueren, son corruptibles), defiende que tienen que estar en el mundo supra-celeste porque hay ausencia de paralaje (el cometa no se desplaza prácticamente nada con respecto a las estrellas fijas, por lo que debe estar próximo a ellas). Así, pierde su fe en el sistema ptolemaico. Además avista las novas, estrellas
Koyré) ni de los experimentos (o descripciones, como defienden los positivistas), sino del incipiente capitalismo y del asentado protestantismo del s. XVII. Aplica las tesis de Weber a la ciencia. Dice además en su libro que el peso de los valores protestantes posibilita el capitalismo y el aumento de la técnica, para cuya realización no hace falta ciencia. Resulta curioso observar cómo hasta el siglo XVI, son franceses, italianos y españoles los que acaparan todo el saber científico, y que a partir del s. XVII, ingleses y holandeses comienzan a emerger en la investigación científica (en la época y en las zonas donde protestantismo y capitalismo mejor se han implantado). d) T. Kuhn (1922-1996). Recoge las dos críticas al positivismo, es decir, aúna la concepción marxista y la metafísica de A. Koyré. La ciencia no es una empresa ni puramente conceptual ni puramente empírica. Así, se empieza a quebrar la idea de que la Historia de la Ciencia es un camino meramente acumulativo. En los años 60, tras el Proyecto Manhattan, comienzan a criticarse las pruebas nucleares posteriores a la II Guerra Mundial. En esta época surge un fuerte ecologismo, ejemplificado en La primavera silenciosa de R. Carson, libro que aúna una buena expresión literaria o poética con el rigor científico para tratar el uso de los DDT en Estados Unidos. En esta época y en este ambiente empieza a escribir T. Kuhn. Para éste, la historia interna de la ciencia siempre va acompañada de una historia externa (sociedad, religión, economía, psicología del autor...) Desde esta aseveración, las revoluciones ya no son entendidas en términos intelectualistas. Para el pensador estadounidense, los factores internos eran racionales y los externos irracionales. T. Kuhn ejerció gran influencia en el estudio posterior, con la curiosidad de que sus sucesores acabaron negando la distinción entre factores internos y externos.
e) S. Shapin: La revolución científica, una revolución alternativa. En los años 80 el llamado "Strong program" desde Edimburgo radicalizó las ideas de T. Kuhn, eliminando la distinción factor interno-factor externo por presuponer ésta la clásica distinción teoría-práctica, que encuadra a la ciencia en lo teórico. Presupone una idea teórica de la racionalidad, cuando los factores externos no es que nos ayuden a comprender la ciencia, sino que son la ciencia misma, o mejor, parte de ella. El "Strong program" acabó simplificado en la teoría del constructivismo: reducción de toda la historia de las ideas a un conjunto de prácticas (reduccionismo), estudiables por un antropólogo.
2.- Antiguos y modernos. 2.1.- Renacimiento y Revolución científica. El término revolución científica fue acuñado por T. Kuhn, y sus mismos sucesores consideran que tal revolución no existió. La expresión "revolución científica" atraviesa todos los enfoques historiográficos a partir de los años 50, incluso positivistas. El primero que utilizó la expresión fue H. Butterfield en 1948, no con la intención de mostrar un modelo de desarrollo científico, sino refiriéndose a un proceso científico muy rápido. El paso de esta última intención a la primera se tomó más tarde de manera inevitable. Lo que para H. Butterfield era una ingenua expresión, para otros fue el modelo de avance científico, por ejemplo, para T. Kuhn y su Estructura de las revoluciones científicas (1962). Al principio, la expresión tenía como punto de mira las ciencias físico-matemáticas, tal vez por herencia del positivismo ("el núcleo de la ciencia es la física y la matemática"). T. Kuhn añadió la importancia de otro tipo de ciencias ("las baconianas"), ciencias experimentales, basadas en la experiencia y desprovistas de carga teórica. Así pues, hay dos tipos de ciencias:
Interpretaciones acerca de esta época. 1.- Ruptura entre el Renacimiento y la ciencia del siglo XVII (Galileo, Descartes, Hooke, Newton, Boyle...). La ciencia moderna nace como oposición no sólo a la Edad Media sino como verdadera oposición al Renacimiento. Hay dos motivos (no co-implicados) para esta interpretación: a) Contraste entre irracionalidad (pseudo-ciencia) y racionalidad (ciencia). Se concibe el Renacimiento como reacción a la lógica escolástica, a la racionalidad tomista. Es una época de magia natural, del poder de la palabra (irracionalidad). La ciencia del siglo XVII se relaciona con el método empírico-matemático, lo que es tenido por la plena racionalidad. Así pues, esta ciencia de método empírico- matemático plenamente racional se opone a la irracionalidad del Renacimiento. Esto es defendido por los que igualan ciencia moderna y gestación del método experimental (tesis positivista). Magia ≠ Ciencia. b) P. Dear. El Renacimiento se mueve en el terreno de la explicación de lo ya conocido; mientras que el siglo XVII descubre lo nuevo. Explicación de lo conocido ≠ Descubrimiento de lo nuevo. Tratado en 2.2.
2.- Continuidad entre el Renacimiento y la ciencia del siglo XVII. Edad Media vs. Renacimiento y Ciencia moderna. a) De la magia natural a la ciencia. La alquimia paracelsiana da lugar a la ciencia del siglo XVII y ésta contiene muchas ideas renacentistas. Tratado en 2.3. y 2.4. b) El desarrollo de la ciencia proviene del avance de las ingenierías y del desarrollo de las artes mecánicas del Renacimiento. Prácticas mecánicas --> Física del siglo XVII. Se subraya la importancia de la praxis y del constructor de máquinas (artesano). Tratado en el tema 3.
2.2.- El humanismo y la sabiduría de los antiguos. La tesis de P. Dear tiene principalmente dos motivos:
De ahí que P. Dear conciba la ciencia del Renacimiento como explicación de lo comúnmente aceptado (con premisas de carácter general), radicada en el sentido común. Así, la filosofía natural intenta explicar mediante la deducción silogística los fenómenos ya conocidos. El siglo XVII, en cambio, está ya en el terreno del descubrimiento de lo nuevo. Ya no pretende explicar sino descubrir. El concepto de experiencia deja de ser acumulación
Ya en el siglo XVI, Copérnico publica su primer trabajo, la traducción de un poema griego. Vemos entonces cómo Copérnico empieza su carrera como filólogo. En 1512, publica el Commentariolus, donde propone por primera vez la defensa del sistema heliocéntrico, y es el libro que realmente leyeron los sabios de la época y no el De revolutionibus, de gran complejidad sólo para interés de los matemáticos. En el libro de 1512, el Commentariolus, toda la crítica al sistema ptolemaico proviene del libro de Regiomontano, pues todavía no se había publicado el Almagesto. La primera edición latina del Almagesto, procedente del árabe, es de 1515, y el original
griego apareció en 1538. Cronología: · 1512: Commentariolus, Copérnico. · 1515: Edición latina del Almagesto (traducción del árabe). · 1538: Aparición del original griego. · 1543: De revolutionibus, Copérnico. Copérnico presenta su proyecto astronómico como nada innovador, porque la originalidad todavía no es un mérito para el valor científico. No es nada nuevo. De hecho, menciona a Cicerón, a Plutarco, como pensadores que concibieron el movimiento terrestre (ambos dos considerados grandes humanistas de la Antigüedad). Rheticus escribió la primera crítica al sistema ptolemaico antes de la publicación del De revolutionibus: 1540 (Narratio prima). Rheticus visita a Copérnico, famoso ya como astrónomo y matemático, y le anima a publicar el De revolutionibus. Rheticus manifiesta que Copérnico en su propósito imita a Ptolomeo, es decir, la obra que revoluciona el saber astronómico es calificada como imitación de una obra de un autor antiguo. Por tanto, vemos la influencia de los antiguos en las concepciones del Renacimiento, y además la influencia del humanismo (por ejemplo, la Filología) en la creación de esas nuevas concepciones. Pero esta recuperación de los antiguos no se da sólo en la Astronomía. b) Revolución anatómica. En 1543, Vesalio publica De humani corporis fabrica, obra que cambia o revoluciona (como Copérnico en astronomía) la manera de concebir la anatomía. Vesalio es un gran humanista nacido en 1514, que empleó una década entera en un trabajo filológico sobre las obras de Galeno. En el prefacio de su obra, la presenta como una propuesta de reinstauración del saber antiguo. "La presente ciencia de la anatomía es comparable a la de los antiguos". Su obra es galénica, sólo le contradice en ciertas pequeñeces. Su estructura y metodología es similara a la de Galeno (desde el exterior al interior del cuerpo humano), como también fueron similares el método y estructura de la obra de Copérnico con la Ptolomeo. Además, toma como modelos de cuerpo humano las esculturas recién descubiertas en Italia (por ejemplo, el Apolo Belvedere). c) Revolución matemática. En el terreno matemático, F. Viète (n. 1540) no presentó su obra de álgebra como una revolución: · Apollonius gallus, como haciendo un homenaje a Apolonio, matemático griego. · Archimedes redivivus, que inaugura la doctrina de Arquímedes en el siglo XVI.
2.3.- La magia natural y el neoplatonismo. La tesis del continuismo afirmaba que los verdaderos orígenes de la revolución científica se produjeron en el Renacimiento con las corrientes neoplatónicas (M. Ficcino que escribió una obra titulada Theologia platonica). Por tanto, hace hincapié en la importancia de magia natural, alquimia, para la nueva ciencia. En 1964, F. Yates publica Giordano Bruno y la tradición hermética, donde realiza una reconstrucción de las fuentes herméticas antiguas recuperadas en el Renacimiento, además de mostrar a G. Bruno como un mago natural. Con su enfoque hermetista defiende que el desencadenante de la revolución científica reside en la actitud renacentista sobre la magia natural. Además, muestra que ésta también se da en el siglo XVII, es decir, muestra el esoterismo presente en la época misma de la revolución científica. También muestra la relación entre la cábala y los descubrimientos matemáticos del siglo XVII y la relación entre magia natural y la posterior ciencia aplicada. Por tanto, tres argumentos: a) Cábala y matemática. La cábala procedía de ambientes judíos (tuvo mucha fuerza en el siglo XIII) y pretendía la traducción a números de aquella creencia en el que el mundo se había hecho con la palabra (identidad entre palabras y cosas). Esto encaja muy bien con la interpretación platónica del lenguaje en el Crátilo, que en el siglo XV también se estaba traduciendo. Esto nos lleva a que el mundo tiene una estructura textual, y por tanto, mediante el estudio de textos podemos conocer la estructura del mundo. Esta corriente llega hasta finales del siglo XVI con mucho éxito. Se relaciona con la derivación de todas las cosas a partir del Uno (la palabra), concepción propia del Neoplatonismo. Al poner como principio el Uno, la cábala considera la importancia entitativa del número (con influencia pitagórica y órfica). Por tanto, es muy fácil ver la relación de la matematización de la ciencia post- cartesiana y post-galileana con la cábala (algo que está muy lejos de resultar ciencia al modo en que lo entendemos ahora). Son los jesuitas los más interesados por las matemáticas; prueba de esto es la relación de Descartes con ellos.