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Asignatura: PROCESOS E INSTITUCIONES EDUCATIVAS, Profesor: Juan Carlos Hernandez Beltrán, Carrera: Educación Primaria, Universidad: USAL
Tipo: Apuntes
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LA JUNTA (^) DE AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS, (^) UNA AGENCIA DE MODERNIZACIÓN PEDAGÓGICA EN ESPAÑA
JULIO RUIZ BERRIO (*)
Se dice que vivimos en un país de autodidactos. Autodidacto se Ma- ma al que aprende algo sin maestro. Sin maestro, por revelación inte- rior o por reflexión autoinspectiva, (^) pudimos aprender muchas cosas, de las cuales cada día vamos sabiendo menos. En cambio, hemos aprendi- do mal muchas otras que los maestros nos hubieran enseñado bien. Desconfiad de los autodidactos, sobre todo cuando se jactan de serio. (A. MACHADO')
RESUMEN. (^) En el artículo se hace una revisión de los instrumentos —instituciones, traducciones, publicaciones— que impulsó la (^) Junta de Ampliación de Estudios e Inves- tigaciones científicas (^) para actualizar los discursos y las prácticas pedagógicas en la España del primer tercio del siglo (^) xx, así como un recuento de los ámbitos concretos en los que los pensionados en Educación yen Pedagogía pudieron actuar con impul- sos renovadores —docencia y formación de profesorado, administración escolar e ins- pección, instituciones (^) circumescolares, (^) acción personal—. Ese estudio permite afir- mar que la Junta obtuvo un claro balance positivo en la tarea de renovación que llevó a cabo. Sin duda alguna que pudo tener una base social más amplia su esfera de in- fluencia, o que pudo haber elegido una estrategia con más capacidad de incidencia en todos los sectores de la nación, pero hay que estar de acuerdo en que con los pre- supuestos con que contó, con los avatares políticos a los que tuvo que hacer frente a lo largo de treinta años, y con las sospechas que despertó en sectores reaccionarios, logró en un período de tiempo tan corto como tres décadas unos éxitos cuantifica- bles, (^) que contribuyeron en una buena parte a modernizar el país, especialmente en el campo de la pedagogía. Ahora bien, contra algunas informaciones (^) hagiográficas hay que afirmar también que la Junta de Ampliación de estudios no fue el único órgano o agencia de actualización pedagógica en la primera parte del siglo (^) xx en España, ni siquiera el único organismo interesado en el (^) aggiornamento (^) educativo.
(*) (^) Universidad Complutense de Madrid. (1) A. MACHADO: (^) Apuntes tomados al oído por discípulos de (^) Mairena.Juan de Mairena. En Obras (^) Com- pletas de Manuel y Antonio Machado, (^) sexta edición, Madrid, Plenitud, p. 1.019. 1967 (^) (primera publicación en 1936).
Revista de Educación, (^) núm. extraordinario (2000), pp. 229-248 (^229)
En un balance histórico sobre la educa- ción en la España del siglo xx creo que tie- ne bastante sentido decicar, como lo hace la editorialista, un capítulo a la actividad innovadora desplegada por la Junta de Ampliación de estudios en ese campo. So- bre la «Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones científicas.= existen mu- chas publicaciones 3, fruto de importantes investigaciones en la mayoría de los casos, o bien informes de primera mano de testi- gos de sus acciones y proyectos. Y aunque es cierto que bastantes de esas publicacio- nes se centran en el estudio de la promo- ción y renovación de las ciencias que ella llevó a cabo en el primer tercio del siglo >c< en nuestro país, hay que recordar que también existen otros cuantos trabajos preocupados por las iniciativas pedagógi- cas o las instituciones educativas que la
JAE promovió.. Unas y otros nos eximen de una introducción histórica en este mo- mento, además de, por supuesto, abaste- cernos de muchos de los datos que mane- jemos y que interpretemos. No obstante, creo que hacer una rápi- da presentación histórica de la Junta es pertinente, aunque sólo sirva para recor- dar las coordenadas en que debe situarse este trabajo. Y, por supuesto, con la pro- mesa de pasar lo antes posible a mostrar por qué se puede considerar a la JAE como una poderosa agencia de moderni- zación pedagógica en el desolador pano- rama educativo que ofrecía España en la transición intersecular, como diría el gran historiador José María Jover. Eso sí, sen- tando de antemano, en contra de alguna literatura hagiográfica, que ni fue la única en la España de entonces ni sus éxitos
(2) Como es de dominio público, con frecuencia esa denominación se sustituye por la abreviada de sus primeras siglas: «JAE». (3) A. JIMÉNEZ FRAUD: Historia de la Universidad española.^ Madrid, Alianza,^ 1971. P. LAIN ENTRALGO (coord.): Edad de plata de la cultura española (1898-1936): letras, ciencias, arte, socie- dad, cultura, t. 39, vol. 2 en R. MENÉNDEZ^ PIDAL^ (aut.)^ y J.^ M.^ JOVER ZAMORA (dir.):^ Historia de España.^ Ma- drid, Espasa Calpe, 1999. F. J. LAPORTA, et al.: La Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas.^ Madrid, Fundación J. March (inédito), 1980. ID.: «Los orígenes culturales de la Junta para Ampliación de Estudios», en Arbor,^ CXXVI, 493,^ pp.^ 17- y CXXVII, 499 (1987), pp. 1-137. A. MORENO GONZÁLEZ; J. M. SÁNCHEZ RON:^ «La Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. La vida breve de una fundación octogenaria», en Mundo científico,^ 65 (1988),^ pp.^ 18-33. T. RODRÍGUEZ DE LECEA:^ «La Junta para Ampliación de Estudios en la actualidad»,^ Arbor,^ 127 (1987),^ pp. 139-170. J. M. SÁNCHEZ RON: Cincel, martillo y piedra. Historia de la ciencia en España (siglos XIX y XX).^ Madrid, Taurus, 1999. J. M. SÁNCHEZ RON (coord.): 1907-1987. La Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científi- cas 80 años después, vol 2.^ Madrid,^ CS1C, 1989. (4) Al referirnos a instituciones concretas, recordaremos la bibliografía correspondiente. De momento recogemos dos publicaciones sobre pensionados en Pedagogía: T. MARIN ECED:^ La renovación pedagógica en España (1907-1936). Los pensionados en Pedagogía por la J.A.E. Prólogo del. Ruiz Berrio. Madrid, CS1C, 1990. ID.: Innovadores de la educación en España.^ Cuenca, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Casti- lla-La Mancha, 1991. (5) De 1908 es precisamente la afirmación de un Ortega y^ Gasset^ convencido de la necesidad del cam- bio: «Somos culturalmente insolventes... El caso Cajal, y mucho más el caso Hinojosa, no pueden significar^ un orgullo para nuestro país; son más bien una vergüenza, porque son una casualidad».
para ampliar estudios en el extranjero, firmado por el ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes de entonces D. Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones. Decreto que precedió en
cinco arios tan solo a la R. O. de 19071 0, siendo ministro ahora Amalio Gimeno,
(10) Su mujer relató en su día que «entonces fue el mismo José el que redactó los borradores de los Rea- les Decretos que acabarían por ser puntos clave del...». I. CLARAMONT DE CASTILLEJO:^ Respaldada por el viento, Madrid, Castalia, pp. 84, 1995. (11) Por el interés de los términos utilizados y sobre todo de las ideas promovidas, aunque es muy cono- cido, recojo el Decreto: «A propuesta del Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, vengo en decretar lo siguiente: Artículo 1. 0^ Se crea en el^ Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes una Junta para ampliación de estudios e investigaciones científicas, que tendrá a su cargo:
Estado creara el organismo por el que tanto habían luchado Giner, Cossío y de- más institucionistas para que se llevara a la práctica la operación de reforma ur-
gente del profesorado español, que esti- maban como acción clave para que fuera posible la modernización de (^) la enseñan- za española. Su primer director fue el
envío al extranjero, con carácter temporal o permanente, de alguno de sus miembros o Delegados especiales, a quienes encomiende esas funciones. Podrá también ponerse en relación con los Profesores y Autoridades admi- nistrativas y académicas de los diversos países y con los representantes que el gobierno español tenga con ellos. Art. 8.° Cuando la Junta considere suficientes los trabajos por un pensionado, comunicará oficialmente al Ministro y expedirá un certificado en que así (^) se consigne. Art. 9.° Los que obtengan el certificado de suficiencia a que se refiere el artículo anterior y posean el títu- lo académico que la legislación vigente exige para cada caso, podrán tener derecho a ocupar las (^) plazas de Auxilia- res numerarios en las Universidades, Institutos y Escuelas especiales dependientes del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes en la primera vacante que ocurra, si lo solicitaren, y oyendo al Claustro respectivo de Pro- fesores. Art. 10.° Se equipararán por completos los pensionados las personas que, proponiéndose ampliar sus estudios en el extranjero sin subvención del Estado, obtengan de la Junta ser considerados como tales, con tal de que alcancen el certificado de que trata el artículo 8.° y reúnan las condiciones que fija el artículo 9.° Art. (^) 11. 0 (^) La Junta podrá, en cualquier momento, declarar caducada una pensión cuando la conducta del pensionado no sea satisfactoria, dando conocimiento de ello al Ministerio. Art. 12.° La Junta propondrá al Ministro los Delegados oficiales en los Congresos científicos y las sub- venciones de que deberán disfrutar. Art. 14.° Reunirá la Junta y tendrá a disposición del Gobierno y de los particulares, cuantos informes considere interesantes sobre educación, enseñanza y condiciones de vida en el extranjero. Establecerá también un servicio que permita conocer los cargos para españoles vacantes en los Centros oficiales o particulares del ex- tranjero e indicar personas en condiciones para desempeñarlos. Art. 15. 0^ La Junta estudiará el modo de utilizar con el tiempo los conocimientos adquiridos por los pen- sionados, organizando cursos especiales para exponer el resultado de sus estudios, dedicando su experiencia a la mejora de la enseñanza y creando Centros de investigación. Art. 16.° Procurará la Junta difundir los trabajos de investigación. Se crea para ello una Caja, llamada de investigaciones científicas, administrada por dicha Junta y dotada con la subvención consignada en el capítulo 10, artículo único, del presupuesto del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Art. 17. 0^ También procurará influir sobre la vida educativa de los estudiantes, favoreciendo por cuantos medios estén a su alcance sus Asociaciones, especialmente cuando se propongan fines científicos, morales o eco- nómicos, como el sostenimiento de hospederías o restaurantes cooperativos, la acción educadora sobre otras clases sociales, los juegos al aire libre, las excursiones, colonias de vacaciones y otros semejantes. Art. 18.° La Junta publicará cada año una Memoria dando cuenta de los trabajos del año anterior en to- dos los órdenes, resultados obtenidos, deficiencias notadas, mejoras oportunas, etc.. Podrá también publicar las Memorias enviadas por los pensionados, los trabajos del Centro de Ampliación de Estudios y cuantas informa- ciones considere de especial interés. Art. 19.° Los nombramiento de personal para todos los servicios encomendados a la Junta, cuando haya de percibir del presupuesto gratificaciones o remuneraciones, se harán por el Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, a propuesta de la Junta misma. Art. 20.° La Junta redactará un Reglamento para su organización y régimen, que deberá publicarse en el plazo de un mes. Art. 21.° Quedan derogadas cuantas disposiciones se opongan a lo preceptuado en este Decreto. Artículo adicional. El Real Decreto de 8 de mayo de 1900 sera aplicable a las pensiones concedidas hasta la fecha. Dado en Palacio a once de enero de mil novecientos siete. ALFONSO. El Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, (^) Amalio Gimeno.o
su vuelta los difundieran y actuaran so- bre las políticas generales o instituciona- les concretas, a fin de transformar la po- bre y obsoleta realidad del país en esos ámbitos. Es una estrategia que recuerda la de algunos ilustrados en el siglo xviii por su santa indignación ante el atraso secular. Recuerda, por ejemplo, a Olavide en la prosa legislativo/doctrinaria de su nuevo plan de estudios para la Universidad de Sevilla, «conocemos con dolor que en el estado actual de las Letras en España no bastan paliativos para conseguir tan im- portante fin, pues no se curan las gangre- nas con colirios, sino con cauterios»14. Ahora también se opinaba que nuestro re- traso respecto a Europa era muy pronun- ciado, y ante situación tan dramática, se pensó que lo más efectivo era tomar deci- siones radicales, para atajar en el más bre- ve plazo posible la decadencia científica y moral del país. Se pensó que la universi- dad española debería liderar la reforma necesaria, y para que fuera capaz de ello había que transformarla, estimando que sólo se podría lograr tal cambio desde dentro, empezando por renovar a sus pro- fesores. En tal sentido se diseñó a princi- pios del siglo DIX un plan sistemático y anual de pensionados en el extranjero'5, para alcanzar el cambio rápido de tal pro- fesorado.
A su regreso a España los profesores pensionados deberían convertirse en pe- queños aunque numerosos agentes de la renovación de sus centros, de sus enseñan- zas, de sus investigaciones, de la cultura y ciencia del país. Tal incidencia de los pen- sionados a su vuelta a España es precisa- mente lo que queremos poner de relieve en este pequeño artículo, y de un modo más preciso de la importancia de esa inci- dencia en el panorama pedagógico. Para recordarla repasaremos los principales campos en los que su acción fue más pal- maria: el institucional, el de las traduccio- nes, el de los libros y el de las revistas. De antemano, y basándonos en el li- bro citado de la profesora Teresa Marín, es bueno informar de que en el caso de pensionados en Pedagogía su número as- cendió a unos 420, teniendo en cuenta las pensiones individuales y las colectivas, así como las delegaciones en congresos inter- nacionales y las delegaciones en misiones especiales. El período de estancia en el ex- tranjero no era en todos los casos igual, como se sabe por las publicaciones espe- cializadas en el tema, pero todas ellas estu- vieron vigiladas con especial atención tanto a la hora de seleccionar 16 a los bene- ficiados, como las instituciones a visitar, como la forma de aprovechar mejor la es- tancia o visita», como la elaboración de las memorias o informes finales, etc. En
(14) P. DE OLAVIDE: Plan de estudios para la Universidad de Sevilla. (^) Estudio preliminar de F. Aguilar Pi- fui. Barcelona, Ediciones de Cultura Popular, p. 79, 1969. (15) G. GÓMEZ OFtFANEL: (^) «La Junta para Ampliación de Estudios y su política de pensiones en el extran- jero», en Revista de Educación, (^) 243 (1976), pp. 28-47. (16) (^) Para juzgar documentalmente su categoría, pueden consultarse los expedientes de la mayoría de ellos en la siguiente obra: T. MARÍN ECED: (^) Innovadores de la educación en España. (^) Cuenca, Servicio de Publicaciones de la Universi- dad de Castilla-La Mancha, 1991. (17) (^) Se organizaron cursos de preparación, sobre todo para las visitas colectivas, para que los que las ha- cían estuvieran convenientemente preparados en sus observaciones, preguntas, reflexiones, etc. Sobre la catego- ría de las personas que los impartieron puede confrontarse T. (^) MARIN ECED: (^) «Los pensionados en educación por la (^) Junta de Ampliación de Estudios», enlosé Castillejo y la política (^) europeísta para la reforma educativa española, Ciudad Real, Diputación de Ciudad Real-Área de cultura, p. 207, 1987.
cuanto al tipo profesional de beneficiados de esas 420 pensiones hay que mencionar que en su mayor número fueron maestros e inspectores, también directores de Gru- pos escolares, profesores de Bachillerato, profesores de Escuelas Normales, y algu- nos profesores de Universidad; lo que nos aclara bastante sobre la intencionalidad de la Junta a la hora de la renovación pedagó- gica, pues se constata el deseo de actuar de forma directa sobre los diversos niveles de la enseñanza, pero en mayor medida sobre la escuela, tanto sobre sus actores-maes- tros como sobre sus guías y asesores, los inspectores.
LAS INSTITUCIONES
EL INSTITUTO-ESCUELA
Había sido costumbre inveterada entre los políticos españoles diseñar las reformas es- colares en los despachos y aplicarlas a ren- glón seguido en la práctica de los centros,
cual masoquistas dispuestos a cosechar sorpresas desagradables, o cual irresponsa- bles administradores a los que se les da un higo que en el sistema escolar sea el ade- cuado. Pero hubo una vez en que el Mi- nisterio de Instrucción Pública aceptó ha- cerlo al revés: primero se puso en marcha una institución con un diseño curricular diferente, con un profesorado competente y con unos espacios y tiempos escolares nuevos; luego se fue evaluando anualmen- te; en 1926 se hizo un «balance del ensayo
tras rectificar los errores de la experiencia cotidiana, se comprobó que se iba por el camino acertado, se le dio carácter defini-
riormente el proceso de extensión a otros
promovida y guiada por la Junta de Ampliación de Estudios, y es la que se co-
el Estado en 1918 en Madrid. Es más, en realidad, antes de ponerse en marcha ofi- cialmente ya se había experimentado en
(18) L. PALACIOS BANUELOS:^ Instituto-Escuela Historia de una renovación didáctica.^ Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia-Centro de publicaciones, p. 139, 1988. (19) JUNTA DE AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS: Un ensayo pedagógico. El Insti- tuto-Escuela de segunda enseñanza de Madrid (Organización, métodos, resultados). Madrid,^ JAE, 1926. (20) RD de I de marzo de 1930. (21) Se pueden consultar al efecto las siguientes investigaciones: C. ALGORA ALBA: El Instituto-Escuela de Sevilla (1932-1936). Una proyección de la Institución Libre de Enseñanza. Sevilla, Diputación de Sevilla, 1996. B. DELGADO CRIADO: La Institución libre de Enseñanza en Catalunya.^ Barcelona,^ Ariel Prácticum,
L. ESTEBAN MATEO; A. MAYORDOMO^ PÉREZ:^ El Instituto Escuela de Valencia 1932-1939. Una experiencia de renovación pedagógica. Valencia, Cuadernos del Departamento de Educación Comparada e Historia de la Educación, Universidad de Valencia, 1984. R. MARIN LÓPEZ: «El^ Instituto-Escuela y su proyecto granadino».^ VI Congreso de Profesores-Investigadores / Comunicaciones. Córdoba, Asociación de profesores de Geografía e^ Historia de Bachillerato de Andalucía^ ,,Hes- pérides», pp. 339-348, 1988. M. VIGO^ MONTEOLIVA:^ «La^ mujer en el Instituto-Escuela de Málaga», en^ SEDHE,^ Mujer y educación en España(1868-1975). VI Coloquio nacional de Historia de la Educación. Santiago de Compostela, Universidad de Santiago, pp. 555-556, 1990. (22) Esta denominación recogía las pretensiones de educar sin solución de continuidad a la persona hu- mana desde párvulo hasta terminar su desarrollo, en una palabra, de llevar a la práctica el ideal de educación ge- neral.
había ni una institución en España para formar a esos profesores. Como ya he se- ñalado en otro momento, inspirándose en el flexible modelo inglés fundamental- mente26, la Junta de Ampliación de Estu- dios diseñó un plan de formación poliva- lente al efecto, en el que las principales y simultáneas acciones son las que expone- mos a continuación.
PRÁCTICAS DE ENSEÑANZA
Los candidatos asistían a las clases, bajo la dirección de profesores tutores, y pasado un tiempo se encargaban de impartirlas durante un período mínimo de dos arios.
ESTUDIO DE DOS LENGUAS MODERNAS
Deberían recibir clases dos o tres horas por semana, clases dadas por profesores nativos.
TRABAJOS PERSONALES DE LABORATORIO
Según los diversos campos de especializa- ción de los candidatos, hacían prácticas en los laboratorios que la Junta había organiza- do (laboratorios que ya sabemos eran dirigi- dos por profesionales tan famosos como Pío del Río, Juan Negrín, Calandre, etc.).
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA, PROBLEMAS EDUCATIVOS
Se trataba principalmente de Pedagogía (Pedagogía y su Historia), Filosofía y Psi- cología, que conseguían a través de:
VIAJES PEDAGÓGICOS AL EXTRANJERO DE LOS MEJORES
Un plan, como se puede constatar, de una actualidad sorprendente para nuestros mismos arios, dada su estructura y organi- zación, bastante semejantes a las de las re- comendaciones punteras en la formación de profesores hoy en día en el mundo. Pero tanto las enseñanzas derivadas del concepto de educación general de Giner de los Ríos", como las acciones para for- mar al profesorado de acuerdo con ese es- píritu, desaparecieron en poco tiempo. La Guerra Civil puso fin al primer Institu- to-Escuela y a los que se fundaron des- pués. Tras las rehabilitaciones necesarias de los desastres de la guerra, el franquismo utilizó el edificio, el mobiliario y los recur- sos didácticos del Instituto-Escuela para instalar el instituto modelo del Régimen en Madrid, cambiándole el nombre por el de Instituto Nacional de Bachillerato «Ramiro de Maeztu»", mártir e ideólogo del nuevo Régimen.
(26) J. RUIZ BERRIO: «La^ primera influencia inglesa en la formación del profesorado secundario espa- ñol», en II Congreso Nacional de Pedagogía Comparada, Las enseñanzas medias desde el ángulo comparativis- ta. Granada, Sociedad española de Pedagogía Comparada-Universidad de Granada, pp. 381-387, 1985. (27) Una síntesis del pensamiento pedagógico de^ Giner^ puede verse en: J. RUIZ BERRIO: «Penseurs de^ l'éducation:^ Francisco^ Giner^ de los Ríos (1839-1915)», en^ Perspectives, (UNESCO), vol. XXIII, 3-4, 87-88 (1995), pp. 557-572. [En español, pp. 575-590]. (28) Curiosamente, una de las principales personalidades en el funcionamiento de ese Instituto-Escuela había sido María de Maeztu,^ hermana de Ramiro, que consiguió organizar la primera etapa de los estudios con arreglo a sus presupuestos y conceptos personales.
LA ESCUELA DE PÁRVULOS DE SIMANCAS
La renovación educativa institucional or- ganizada y orientada por la JAE alcanzó a otra serie de centros, como las Residen- cias de Estudiantes (^29) , pero, aunque fue- ron muy decisivos en la reforma de la vida universitaria y constituyen modelos dignos de estudio en estos mismos mo- mentos para saber de pedagogía universi- taria, quedan fuera de estas cortas pági- nas, centradas en la educación general. En cambio estoy obligado a recordar en este momento una pequeña institución de párvulos, poco conocida, pero sobre la que se ha hecho una amplia investiga- ción 3 °, la Escuela de párvulos de Simancas. Su ficha histórica indica que se debe a la propuesta y ayuda de la historiadora nor- teamericana Alice Gould, que su existen- cia real fue de muy pocos años, tan sólo de 1933 a 1937, y que se creó en Siman- cas porque estaba destinada a paliar el abandono escolar y social de los niños de ese famoso pueblo castellano 3 '. l'or qué citarla en este trabajo entonces? Sencilla- mente porque Alice Gould pidió el pa- trocinio y la ayuda de la Junta de Amplia- ción de Estudios, y ésta se lo dio desde 1931, ario en que comenzaron los con- tactos y los planes. A ella se dedicaron va-
rios estudios e informes arquitectónicos, financieros, didácticos y administrativos por parte de la JAE, y hasta Simancas fue- ron varias personalidades de la misma, empezando por el mismo José Castillejo. En su ficha pedagógica hay que hacer constar que constituyó uno de los cen- tros de enlace de la escuela española con el movimiento de la Escuela Nueva 32 , a la vez que aunó modelos educativos infan- tiles de la JAE con otros norteamerica- nos, constituyendo, por su carácter rural, una experiencia educativa completamen- te diferente a las otras de la Junta. Sobre su acción modernizadora en la pedagogía española podríamos aportar varios datos, pero prefiero aprovechar la ocasión para poner de relieve cómo esa acción se ejer- cía también a través de la adquisición de recursos didácticos novedosos en Europa y en Estados Unidos, de mobiliario inno- vador que obligaba a variar el escenario escolar, de juguetes didácticos que guia- ban la educación por los nuevos planes, de moderno material personal de trabajo escolar, o bien de muchísimos otros ele- mentos o instrumentos como «un piano Forte, un gramófono, y un aparato de cine», tal y como recogen sistemática- mente Formentín y Villegas en su obra citada.
(29) (^) Dos obras importantes sobre ellas son: I. PÉREZ-VILLANUEVA TOVAR: (^) La Residencia de Estudiantes: grupos universitario y de señoritas. Madrid, 1910-1936 Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1990. M. SAENz DE LA CALZADA: (^) La Residencia de Estudiantes, 1910-1936 Madrid, CSIC, 1986. (30) J. FORMENTIN IBÁÑEZ; M. a J. VILLEGAS SANZ: (^) La escuela de párvulos de Simancas. Un ensayo pedagó- gico de la Junta para Ampliación de Estudios. (^) Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas/Centro de Estudios Históricos, 1996. (31) El que Alice Gould conociera esa deficitaria situación escolar de Simancas se debe a que, como his- toriadora, fue a investigar a nuestro primer Archivo Histórico Nacional. Posteriormente esa mujer no sólo tra- bajó a fiill time en tal Archivo, sino que vivió allí, y allí moriría en 1953. (32) Sobre la relación de la pedagogía española en general con la Escuela Nueva puede consultarse: M. Pozo ANDRÉS: « Channels by which the (^) international pedagogic movement of the New School spread throughout Spain (1889-1936) », en S. KOMLOSI (ed.): Histoiy ofinternational relations (^) in education. Conference Papers of the 9th Session of the 15 CHE, (^) vol. I. Pécs, Janus Pannonius University, pp. 101-117, 1987.
(33) FORMENTIN; VILLEGAS:^ Op.^ cit.,^ pp. 224-228, 1996.
general, formación de maestros, enseñan- za profesional, educación activa, orienta- ción escolar, paidología, mutualidades es- colares, didáctica del- lenguaje, enseñanza de la Geografía y de la Historia, sociología pedagógica, historia de la educación, pe- dagogía experimental, función social de la educación, didáctica de la Física y de la Química, psicología de la educación y del aprendizaje, enseñanza en lengua mater- na, pedagogía de anormales, enseñanza de los trabajos manuales, educación mo- ral, cooperativas, etc. En cuanto a movimientos, métodos e instituciones escolares la palma se la llevó todo lo relacionado con el movimiento de
A finales del siglo anterior se pusieron en marcha las escuelas inglesas de Abbotshol- me y Bedales y la francesa École des Ro- ches, y John Dewey comenzó la famosa experiencia de la escuela-laboratorio de Chicago, generando al comenzar el si- glo xx un movimiento mundial de ensayo y reforma escolar, que unas veces fue de-
todos nuevos de aplicación científica como el de Montessori o Decroly, siste- mas de educación renovados como el del citado Dewey, o diversas experiencias es- colares como varias alemanas, inglesas, americanas, brasileñas o italianas, cele- bración de congresos nacionales e interna-
suizo Ferrière. Los autores y difusores de
estos métodos y planes publicaron muchí- simas obras, lo que avivó el interés de los pensionados españoles por dar a conocer en nuestra patria los mismos, y así se origi- nó esa auténtica avalancha de traduccio- nes. En varias ocasiones esas traducciones, como las hechas por otros pedagogos, se complementaron con la venida a España de algunos pedagogos famosos, por más o menos tiempo, como fue el caso de Mon- tessori, Decroly, Freinet, etc. Fueron muchos los pensionados que tradujeron obras pedagógicas extranje- ras, pero destacaron unos cuantos por el mayor número de las que hicieron. Entre otros podemos recordar a los siguientes: Manuel Alonso Zapata, Joasefina Álva- rez Díaz, Rafael Altamira, Antonio Ba- llesteros Usano, Domingo Barnes, Juan Comas, Margarita Comas, Pedro Chico y Rello, Eladio García Martínez, Herme- negildo Giner de los Ríos, J. Llongueras, Rodolfo Llopis, Lorenzo Luzuriaga, Ma- ría de Maeztu, M.. Luisa Navarro, Mar- tín Navarro Flores, Félix Martí Alpera, Juana Ontarión Valiente, Jacobo Orella- na, Alicia Pestana, Sidonio Pintado, Fer- nando Sainz Ruiz, Pedro Rosselló, Mer- cedes Rodrigo, Leonor Serrano de Pablo, Concepción Sainz-Amor, Rodolfo To- más y Samper, Vicente Valls, José Xandrí Pich o Luis de Zulueta38. Estos y los no citados, es necesario constatarlo tam- bién, no solo tradujeron a autores de su tiempo, sino igualmente a pedagogos europeos clásicos, como Montaigne, Locke, Herbart, Condorcet, Fichte, etc.,
(35) Era la denominación de la época para designar a la educación especial, y especialmente a los niños con problemas mentales. (36) Otro género de libros pedagógicos de los primeros cuarenta años del siglo fue el de información so- bre la escuela nueva en general. Por no excedemos, sólo una mención, la del más clásico: L. FILHO: La Escuela Nueva.^ Barcelona-Buenos Aires, Labor, S.A.,^ 1933. (37) No cito a ninguna porque los profesionales actuales las conocen y, sinceramente, para evitar ocupar mucho espacio con ello. (38) Una relación semejante está escrita en T.^ MARIN ECED:^ La renovación pedagógica en España... Op. cit. pp.^ 283, 1990.
dotando así al patrimonio de textos clási- cos en español de muchas obras funda- mentales que faltaban, con lo que se puso a disposición de los nuevos maestros y profesores esas doctrinas pedagógicas de las que hasta entonces sólo se sabía por meras referencias.
LAS PUBLICACIONES
LIBROS
Si las traducciones de obras pedagógicas se cuentan por cientos, de igual manera hay que contar los libros que los pensionados escribieron sobre cuestiones de educa- ción, unos para informar sobre métodos, movimientos, instituciones o teorías pe- dagógicas, otros elaborando discursos educativos nuevos, o desarrollando planes propios, o difundiendo experiencias esco- lares que ellos mismos habían diseñado o en las que habían participado. Es otra in- vestigación que en gran parte está por ha- cer, sobre todo desde un punto de vista colectivo o nacional, ya que hasta ahora se cuenta fundamentalmente con algunas muy valiosas monografías sobre autores, pero sin contemplar el movimiento de la producción pedagógica del período, con sus trayectorias, sus perfiles, sus connota- ciones, etc. Teresa Marín ha hecho algunos cálcu- los numéricos en su obra de (^1990) acerca de tales publicaciones. Podemos recoger sus indicaciones cuando dice, por ejem- plo, que sobre organización escolar y polí- tica educativa los pensionados escribieron unos trescientos libros, o cuando se refiere a obras de didáctica general y didácticas específicas y señala que se pueden situar en unas doscientas, o cuando dice que so- bre teoría e historia de la educación estos pensionados dejaron más de doscientas
publicaciones, o cuando menciona que sobre orientación profesional y educación de deficientes físicos y psíquicos quizá se alcanzó la cifra de un centenar en totaP9. Esto nos da pie para que hablemos de mu- chos cientos de publicaciones sobre peda- gogía escritas por pensionados en las cua- tro primeras décadas del siglo xx, lo cual constituye un índice verdaderamente po- sitivo y aleccionador de la obra de moder- nización pedagógica de la Junta de Ampliación de Estudios y de sus pensio- nados. Pero no nos exime de llevar adelan- te una investigación exhaustiva, de tipo cuantitativo y cualitativo, para poder ha- cer afirmaciones que tengan carácter cien- tífico, porque no se trata de volver al posi- tivismo pedagógico de la segunda mitad del siglo xix o al historiográfico de la cen- turia siguiente, pero sí de hacer una histo- ria rigurosa. En cualquier caso, sí podemos regis- trar con facilidad que tales obras de los pensionados en Pedagogía versan sobre distintos problemas y capítulos de la Pe- dagogía, como la política educativa, la le- gislación escolar, doctrinas pedagógicas, didáctica general, didácticas específicas, organización escolar, sistemas de ense- ñanza, orientación escolar y profesional, pedagogía experimental, política escolar, inspección escolar, actividades escolares complementarias, higiene escolar, educa- ción de discapacitados físicos y psíquicos, enseñanza profesional, historia de la edu- cación, etc. Ello significa que cubre el pa- norama general de los discursos pedagógi- cos y las prácticas educativas, con lo que se refuerza la idea de que se actuó decidida e intensamente sobre la formación de maes- tros, de inspectores, de directores de gru- pos escolares, de docentes en general, re- novando los modelos y los procesos educativos de la nación.
(39) Ibídem, capítulo IV.
En su día reconoció Alberto Jiménez Fraud, director de la Residencia de Estu- diantes, que el formar «las minorías direc- toras», y en el más breve plazo posible, «era en efecto el objeto principal de nues- tros colegios universitarios»". Pero tene- mos testimonios suficientes para saber que la consecución de tal meta no se limi- tó a esas residencias universitarias, sino que constituía la estrategia básica de la Junta de Ampliación de Estudios en todas sus creaciones y actividades, salvo algunas excepciones. Y no es que las gentes de la Junta constituyeran un grupo elitista úni- co y raro en la España de entonces, como estudios inquisitoriales del medio siglo si- guiente quisieron dar a entender para de- mostrar que la historia la hacen siempre los vencedores, o como se ha señalado more (^) científicamente en algunos estudios sociohistóricos más recientes, al objeto de desechar manu militani lo que no respon- día al tipo de «revolucionario» ideal de manual. Sino que presidieron sus diseños políticos dos principios típicos de la época y de su creación. Por un lado, no nos vamos a olvidar ahora de que en 1917 todavía busca Ortega unas minorías egregias, capaces de vertebrar la nación española, en unos artículos que en 1921 constituirán la fa- mosa obra La España invertebrada. Hará falta avanzar casi una quincena más para que el mismo Ortega, en uno de los li- bros de mayor tirada en Europa y en América por entonces (y medio si- glo después), el de La rebelión de las ma- sas ", reconduzca sus alegaciones al pen- sar en Europa y detecte y denuncie con gran claridad que se ha terminado el po- der en solitario de las élites, y que las masas quieren tomar el relevo en la di-
rección de su misma vida. Es una cons- tatación importante in situ de lo que el conocido historiador Villacorta Barios ha denominado después el «problema de las élites», considerándolo como el gran tema de la historia del pensamiento eu- ropeo en las décadas segunda y tercera del siglo xx. Es decir, que cuando se crea y pone en marcha la Junta se hace en un escenario europeo en el que los intelec- tuales, o las minorías cultas, son estima- das aún como las personas a las que co- rresponde la dirección cultural y moral de los países. Por otro lado, el que si el objetivo de
cultural del país, en el menor tiempo posi- ble, porque se había quemado casi un si- glo en salvas —económicas, políticas, edu- cativas, científicas, etc.—, la estrategia que mejor podía parecer a estas gentes de la burguesía liberal progresista (estamos en pleno período intersecular y no en otro momento) era la de utilizar al mejor per- sonal de cada institución para cambiar rá- pidamente tanto la misma como su ámbi- to de incidencia. Idea que queda reforzada cuando leemos, por ejemplo, al citado Ji- ménez Fraud:
Creo que el buen éxito y buen funciona- miento de la Residencia, de la Junta yen ge- neral de los centros que de ésta dependían llevó pronto al convencimiento de todos que para conseguir una reforma de las insti- tuciones universitarias había que intentarla desde dentro".
Además, no creo que sea bueno olvi- dar que la España en la que se forja la ne- cesidad y la creación de tal Junta es un país de analfabetos. Sólo un treinta y cin- co por ciento aproximadamente de los
(42) A. JIMÉNEZ FRAUD: Historia de la Universidad española. Madrid, Alianza, p. 479, 1971. (43) Se publicó por primera vez en 1929. (44) A. JIMÉNEZ FRAUD: Op. cit., p. 482.
españoles estaba alfabetizado", y en el caso de las mujeres se reducía tal porcen- taje a algo menos del veinticinco. Y lo que es peor, carecíamos de una red au- téntica de escolarización pública, de ins- titutos y de institutos en condiciones para hacer un buen Bachillerato, así como de puestos universitarios de cali- dad. A ello había que añadir las ausencias que estimo más importantes, la sensibili- dad hacia la escolarización de gran parte de la población por un lado, y la falta de un espíritu verdaderamente universitario en las facultades, tanto en profesores como en alumnos. No nos extrañará pues la afirmación anterior de Alberto Jimé- nez de que su gran preocupación era la universidad y, si a ello unimos la descon- fianza secular en los decretos guberna- mentales para cambiar la mala situación, tampoco nos asustará su deseo de «to- mar» las universidades al asalto intelec-
las pocas universidades que teníamos, sólo podían cambiar desde dentro, por obra y voluntad de los mismos universi- tarios.
LA DOCENCIA Y LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO
Ahora entenderemos mejor, por simili- tud, el interés de la Junta por reformar personas clave en los diversos centros e instituciones de la enseñanza española. Porque, en verdad, no buscaban única- mente la reforma de las élites para el bien
de las élites, y por tanto la renovación so- lamente de las universidades, sino que el fin general era la renovación total y pron- ta ce todo el país, por lo que hacía nece- saria la actuación ante muchas instancias, pero manteniendo un orden que asegura- ra mayores posibilidades de influencia, para que la velocidad del cambio fuera más alta. Ello explica que dentro del mundo de la enseñanza, y con una inten- ción clara de modernización pedagógica, se procurara la renovación en primer lu- gar de la Escuela Superior del Magiste- rio46 (destinada, como se sabe, a formar profesores de Normal, inspectores y di- rectores de grupo escolar) y también del Museo Pedagógico47, un centro, como he dicho en otras ocasiones, de formación continua del profesorado. También hubo pensionados en el Instituto-Escue- la citado con anterioridad, para mante- ner el espíritu de reforma de la institu- ción y para hacer actual la formación de los futuros profesores de Bachillerato. Encontramos pensionados igualmente al frente y en los claustros de grupos escola- res piloto, como son los casos del madri- leño «Cervantes» o del catalán «Baixe- ras». Con la misma intención también hubo pensionados en otros varios grupos escolares, además, por supuesto, de en varias escuelas unitarias o mixtas. Y, hablando de formación de educa- dores y de pedagogía, hay que citar que en la Sección de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, pese a que no se creó hasta enero
(45) Sobre las malas condiciones de la enseñanza pública a finales del siglo xlx puede consultarse: J. Ruiz BERRIO:^ «La enseñanza en vísperas del 98. Rasgos y orígenes», en J.^ RUIZ BERRIO;^ A.^ BERNAT;^ M. R. DOMÍNGUEZ; V.M. JUAN (eds.): La Educación en España a examen (1898-1998).^ Zaragoza, Ministerio de Edu- cación y Cultura/Inst. «Fernando el Católico», vol. II, pp. 307-320, 1999. (46) Es bueno recordar, frente a algunas informaciones equivocadas, que esta Escuela Superior no era precisamente la institución de nivel superior para la formación de profesores e inspectores que Giner de los Ríos y Cossío llevaban varios años reclamando. Otra cuestión es que la aceptaron, a la espera de su ideal. (47) A. GARCÍA DEL DUJO: Museo Pedagógico Nacional (1882-1941). Teoría educativa y desarrollo^ históri- co. Salamanca, ICE de la Universidad de Salamanca, 1985.
actualización pedagógica en la primera parte del siglo xx^ en España, ni siquiera como el único organismo interesado en
Hubo otras instituciones50 u otros colec- tivos, municipales, regionales y nacio- nales, laicos y religiosos, políticos o sin- dicales, masculinos y femeninos, que se preocuparon por el estado de retraso cultural del país y por la decadencia de los estudios, y algunos de ellos consi- guieron, en mayor o menor medida, co- laborar a la mejora de la escolarización, de la docencia, de la administración es- colar, de los métodos didácticos, y, en último término, de la dignidad de mu- chos hombres y mujeres, dignidad que empieza por el desarrollo intelectual de cada persona. Pero, tras la revisión que acabamos de hacer respecto a los instrumentos que im- pulsó la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones científicas para actualizar los discursos y las prácticas pedagógicas en la España del primer tercio del siglo xx, así
como del recuento de los ámbitos concre- tos en los que los pensionados pudieron actuar, creo que se puede hablar de un cla- ro balance positivo en esa tarea de moder- nización que llevó a cabo. Sin duda alguna que pudo tener una base social más amplia su esfera de influencia o que pudo haber elegido una estrategia con más capacidad de incidencia en todos los sectores ade la na- ción, pero hay que estar de acuerdo en que con los presupuestos con que contó a tra- vés de su existencia (muchas veces merma- dos), con los avatares políticos a los que tuvo que hacer frente a lo largo de treinta arios y con las sospechas que despertó en sectores reaccionarios, enemigos de toda novedad, logró en un período de tiempo tan corto como tres décadas unos éxitos cuantificables que contribuyeron en una buena parte a dignificar el país, especial- mente en el campo de la pedagogía, lo que ha alentado a a_gunos^ historiadores con- temporáneos a considerar aquella etapa como una de las mejores por las que ha atravesado España en los tiempos pasados.
(50) Sobre esa concurrencia de agentes modernizadores en tal época puede verse: J. RUIZ BERRIO: «La rénovation pédagogique en Espagne de la fin du^ XIXe. siècle^ à 1939,»^ en L'enseignement en Espagne, XVI.Xxe siècles,^ sous la direction de^ Jean-Louis^ Guerefia.^ Histoire^ de^ lEducation,^^78 (1998), pp. 133-166.