Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


imperio carolingio, Apuntes de Historia de la Edad Media

Asignatura: Historia Medieval I, Profesor: , Carrera: Historia, Universidad: UCA

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 04/05/2016

frankonklof
frankonklof 🇪🇸

3.7

(22)

6 documentos

1 / 6

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
Tema 5 El imperio Carolingio
A comienzos del s. VIII, el modelo germano-romano de sociedad se extendía desde la frontera
de Escocia hasta Gibraltar y desde la costa atlántica hasta la del Adriático. Ese momento entre
los años 700 y 715, en que los musulmanes se instalaban en la península Ibérica y daba los
primeros pasos lo que será la construcción carolingia. El cierre del tema lo situamos hacia
mediados del s. X, cuando coinciden la estabilización de la frontera entre cristianos y
musulmanes en España, la victoria de Otón I sobre los húngaros a orillas del río Lech y el
debilitamiento de la furia de los vikingos en el Atlántico y de los piratas sarracenos en el
Mediterráneo. Estos últimos hechos, se estiman como indicios del final de las “segundas
invasiones”.
El argumento de los años 715 a 955 subraya tres procesos:
a. El primer crecimiento europeo, con la desestructuración definitiva de los esquemas
sociales y económicos prolongados desde la antigüedad en la que contribuyen los
segundos invasores (sobre todo vikingos)
b. El imperio carolingio, unión de territorios cristianos latinos, elaboró una síntesis de la
cultura que tendrá larga vigencia en Occidente tanto en la enseñanza, sociedad y en la
Iglesia.
c. El debilitamiento del sur romano en beneficio del norte germano, más cuando desde el
año 1000 los escandinavos se integren en el espacio de las Christianitas latina.
1. La época de Carlomagno:
La ocupación musulmana de la península ibérica y el dominio bizantino en el sur de Italia
había reducido las zonas donde se reconocia el poder del pontífice romano. El esfuerzo
de los carolingios aglutinó ese espacio bajo su jefatura moral, pero en la practica se
fortalecieron entidades político-territoriales. A finales del s. IX o en el X , esas entidades
acabaron tomando la forma de principados; a ellas se unieron otras dos nacidas fuera de
la construcción política de Carlomagno: el reino de Wessex y el reino de Asturias.
2. El ascenso de los carolingios
Pipino de Herstal murió en 714 dejando en manos de su hijo bastardo Carlos Martel los
tres reinos de Austrasia, Neustria y Borgoña, a cuyos títulos empezó a añadir otro, el de
príncipe o duque de los francos. Tras los primeros años de dificultades para imponerse,
Carlos propuso a las aristocracias unos objetivos exteriores para relajar las tensiones
internas. En el norte, controlar a alemanes y sajones. En el sur, frenar a los musulmanes
que habían entrado en tierras francas; Carlos los derrotó cerca de Poitiers en 732, lo que
contribuyó a realzar su prestigio.
En los dos frentes, las victorias del mayordomo de palacio se apoyaron tanto en factores
sociales como técnicos. Entre los primeros, la compra de la aristocracia guerrera
mediante “beneficios” territoriales, que Carlos había expropiados a las instituciones
eclesiásticas. Entre los segundos, la adopción del estribo (donde se coloca el pie) que
dotó a la caballería de una notable eficacia en el combate. Los éxitos del caudillos franco
animaron en 739 al papa Gregorio III a buscar ayuda de Carlos para asegurar posiciones
del papado en el complicado mapa político de la península italiana. La llamada del papa
no fue atendida por Carlos pero estableció un precedente.
El caudillo franco murió en 741 y como rey merovingio, repartió el poder entre sus dos
hijos, Carlomán y Pipino “el breve”, como mayordomos de palacio. Seis años después,
Pipino quedó solo al frente de todo el reino. El nuevo jefe de lso francos, aunque apoyado
pf3
pf4
pf5

Vista previa parcial del texto

¡Descarga imperio carolingio y más Apuntes en PDF de Historia de la Edad Media solo en Docsity!

Tema 5 El imperio Carolingio

A comienzos del s. VIII, el modelo germano-romano de sociedad se extendía desde la frontera de Escocia hasta Gibraltar y desde la costa atlántica hasta la del Adriático. Ese momento entre los años 700 y 715, en que los musulmanes se instalaban en la península Ibérica y daba los primeros pasos lo que será la construcción carolingia. El cierre del tema lo situamos hacia mediados del s. X, cuando coinciden la estabilización de la frontera entre cristianos y musulmanes en España, la victoria de Otón I sobre los húngaros a orillas del río Lech y el debilitamiento de la furia de los vikingos en el Atlántico y de los piratas sarracenos en el Mediterráneo. Estos últimos hechos, se estiman como indicios del final de las “segundas invasiones”. El argumento de los años 715 a 955 subraya tres procesos:

a. El primer crecimiento europeo, con la desestructuración definitiva de los esquemas sociales y económicos prolongados desde la antigüedad en la que contribuyen los segundos invasores (sobre todo vikingos) b. El imperio carolingio, unión de territorios cristianos latinos, elaboró una síntesis de la cultura que tendrá larga vigencia en Occidente tanto en la enseñanza, sociedad y en la Iglesia. c. El debilitamiento del sur romano en beneficio del norte germano, más cuando desde el año 1000 los escandinavos se integren en el espacio de las Christianitas latina.

  1. La época de Carlomagno: La ocupación musulmana de la península ibérica y el dominio bizantino en el sur de Italia había reducido las zonas donde se reconocia el poder del pontífice romano. El esfuerzo de los carolingios aglutinó ese espacio bajo su jefatura moral, pero en la practica se fortalecieron entidades político-territoriales. A finales del s. IX o en el X , esas entidades acabaron tomando la forma de principados; a ellas se unieron otras dos nacidas fuera de la construcción política de Carlomagno: el reino de Wessex y el reino de Asturias.
  2. El ascenso de los carolingios Pipino de Herstal murió en 714 dejando en manos de su hijo bastardo Carlos Martel los tres reinos de Austrasia, Neustria y Borgoña, a cuyos títulos empezó a añadir otro, el de príncipe o duque de los francos. Tras los primeros años de dificultades para imponerse, Carlos propuso a las aristocracias unos objetivos exteriores para relajar las tensiones internas. En el norte, controlar a alemanes y sajones. En el sur, frenar a los musulmanes que habían entrado en tierras francas; Carlos los derrotó cerca de Poitiers en 732, lo que contribuyó a realzar su prestigio. En los dos frentes, las victorias del mayordomo de palacio se apoyaron tanto en factores sociales como técnicos. Entre los primeros, la compra de la aristocracia guerrera mediante “beneficios” territoriales, que Carlos había expropiados a las instituciones eclesiásticas. Entre los segundos, la adopción del estribo (donde se coloca el pie) que dotó a la caballería de una notable eficacia en el combate. Los éxitos del caudillos franco animaron en 739 al papa Gregorio III a buscar ayuda de Carlos para asegurar posiciones del papado en el complicado mapa político de la península italiana. La llamada del papa no fue atendida por Carlos pero estableció un precedente. El caudillo franco murió en 741 y como rey merovingio, repartió el poder entre sus dos hijos, Carlomán y Pipino “el breve”, como mayordomos de palacio. Seis años después, Pipino quedó solo al frente de todo el reino. El nuevo jefe de lso francos, aunque apoyado

por la aristocracia, buscó la legitimación de su poder en la confirmación del pontífice

Zacarías. Con este objeto, envió una embajada a Roma para preguntar al papa quien debería ser rey de Francia; si el que poseía el poder de nombre o el que lo ejercía de hecho. La respuesta hizo que Pipino se deshiciera del rey Childerico III, a quien en 751 confinó en un monasterio, se nombró rey a Pipino. En seguida tuvo ocasión de ponerse en movimiento cuando el sucesor de Liutprando quiso extender los dominios de su reino. Esta vez la llamada del pontífice (Esteban II, que concedió el titulo de “patricio de los romanos” al rey franco, fue atendida por Pipino “ el breve”, quien dirigió dos expediciones para controlar la expansión lombarda. El resultado de estas victorias el monarca franco ofreció al papa parte de Ravena y la Pentápolis, regiones que el corredor de Perugia empalmaba territorialmente con el ducado de Roma. El conjunto de esas tierras, formó la base de lo que durante siglos serán los dominios territoriales del papado, el llamado “patrimonio de San Pedro”. La cancillería pontificia justificó la constitución de ese patrimonio con la elaboración de un famoso documento: la falsa donación de Constantino.

1.2 El imperio Carlomagno

La muerte de Pipino en 768 trajo un nuevo reparto del regnum francorum entre sus hijos Carlomán y Carlos. El fallecimiento del primero tres años después dejó todo el poder en manos del segundo, pronto llamado el “Magno”, esto es, Carlomagno. Su reinado y el de su sucesor, Luis “el piadoso” constituyeron hasta el año 840 una síntesis de los elementos de la cristiandad latina.

1.2.1 Las conquistas

Las conquistas de Carlomagno siguieron las líneas trazadas por su abuelo Carlos Martel y su padre, Pipino “el breve”. La primera dirección de sus campañas fue el este pagano, y una vez asegurada la conquista y cristianización de Frisia, se desplegó en tres escenarios.

  • Territorios sajones: Entre los ríos Rin y Elba, las campañas se prolongaron durante

treinta años. La más espectacular la dirigió el aristócrata Widukind. Al final, los francos se impusieron y organizaron una represión feroz y un cambio de táctica: soldados y misioneros combinarían esfuerzos para realizar una conquista sistematica.

  • El segundo escenario oriental de los éxitos fue Baviera, sus inclinaciones por lombardos y bávaros fueron inaceptables por Carlomagno, quien depuso al duque en
    1. La tierra de los bávaros quedaron divididas en condados dentro del Imperio Carolingio. El tercero y último de los éxitos orientales de Carlomagno consistió en la destrucción del Imperio de los ávaros, establecidos desde finales del s.VI en el curso medio del Danubio, desde donde saqueaban las poblaciones desde el Báltico hasta los Balcanes, constituía un enorme botín que estimuló las campañas carolingias, coronadas en 796 con la captura de las riquezas y la destrucción del a organización política de los ávaros.
  • Una segunda dirección de las campañas carolingias fue la del sudoeste. Atendiendo la

petición de los gobernadores musulmanes de Zaragoza y Barcelona, descontentos con la política del emir Abd-al-Rahman I, emprendió la campaña ibérica. Sin embargo, al llegar a Zaragoza, el gobernador olvidó su promesa y no abrió las puertas a los francos. Al repasar los Pirineos para regresar a su tierra, en 778, la retaguardia franca

medidas eran insuficientes para gobernar un espacio que resultaba demasiado extenso y variado.

Ello obligó a Carlomagno a reconocer el principio de la personalidad de las leyes en los territorios del Imperio y a compatibilizarlo con el ejercicio general de algunas competencias eclesiásticas, fiscales y económicas. La protección del clero y la intervención en la designación de los obispos, un cierto control en las ferias y mercados y la ordenación monetaria se encontraban entre ellas. En la administración del Imperio, el centro teórico era el palatium, que sin capital fija, acompañaba al emperador en sus desplazamientos hasta que hacia 795, aquél tendió a residir casi de forma permanente en Aquisgrán, pero lo operativo fueron los condados, en número superior a doscientos. Al frente de ellos, los condes eran reclutados entre la aristocracia de la zona a gobernar, lo que facilitaba el fortalecimiento de los poderes regionales. En la práctica, la política carolingia consideraba funcionarios imperiales a los que eran sólo poderosos terratenientes o ejercían algún tipo de jefatura regional. Su región era revisada por los missi dominici, inspectores enviados por el palatium imperial y miembros de la misma aristocracia a la que peternecían los inspeccionados. En estas circunstancias, no era fácil que el emperador conservara su fuerza política, pero desde luego lo intentó. En el ámbito fiscal, trató de asegurarse la percepción de ingresos, que dio origen de contabilidades de las posesiones imperiales del tipo recogido en el llamado capitular De villis. En el aspecto judicial, pugnó porque la justicia se ejerciera en los tribunales condales, en los que aparecieron los scabini , asesores profesionales y en los que en casos en que se debilitaban otras formas de prueba, se fueron difundiendo las ordalías, de origen franco. En lo que toca a sus competencias militares, Carlomagno trató de mantener la fidelidad personal de sus guerreros. La fórmula fue recompensar tanto a ellos como a sus vasallos directos y a los vasallos de sus vasallos mediante la entrega de tierras de usufructo, los beneficios , en un principio revocables. La construcción imperial carolingia quedó así en manos de la fidelidad personal de sus vasallos. Las relaciones entre unos y otros se sujetaban a un contrato que incluía un doble vínculo. Uno de carácter personal, la encomendación y prestación de homenaje por parte del vasallo al señor que se sellaba mediante gestos, con la inmixtio manuum , colocación de las manos del vasallo dentro de las del señor, y el beso entre ambos. Otro, que se concretó en forma de cesión de una tierra, esto es de un beneficio, prestimonio o feudo. Con las rentas generadas por los campesinos instalados en las tierras que lo constituían, el vasallo debía equiparse y estar presto para el ejercicio de las tareas que el señor le encomendara.

1.3 La crisis del Imperio carolingio

Carlomagno murió en el año 814, siendo sustituido por Luis “el piadoso” (814-840). El nuevo reinado estuvo marcado por las dificultades de administrar un Imperio demasiado extenso y variado, la dinámica de la sociedad franca, con la privatización de competencias del poder público, la falta de nuevas empresas exteriores y los progresos de la Iglesia franca que llegó a constituir una Iglesia de Estado y ejerció una decisiva influencia en la formación de la civilización de la Europa occidental. Durante el reinado de Luis, lo que el Imperio perdió de construcción política lo ganó en escenario de una República christiana, de una Cristiandad. A ese conjunto de rasgos se unieron dos hechos: el reparto del mismo y las “segundas invasiones”. El reparto se hizo entre los tres hijos de Luis. En virtud del tratado de Verdún, año 843, el imperio se dividió en tres:

  • (occidental) Francia occidentalis para Carlos
  • (central) Lotaringia para el primogénito Lotario ( poseía también Aquisgrán y Roma)
  • (oriental) Francia orientalis (futura Alemania) Luis “el Germánico”

El segundo hecho que apuró la desmembración del Imperio carolingio hasta su fragmentación más radical fueron los ataques y saqueos que sufrieron sus terrorios por obra de las llamadas “segundas invasiones”. Las acciones de vikingos, húngaros y sarracenos aportaron un clima de ruina e inseguridad, que contribuyó a fortalecer dos importantes desarrollos. La defensa regional de los habitantes contra los invasores, lo que aseguró la autoridad de algunas aristocracias locales, y la desestructuración final de la sociedad permitió a los campesinos de algunas áreas gozar de situaciones tanto de inseguridad como de libertad. En estas circunstancias, el título imperial, apenas significaba más que un título de rey, desvalorizado por la proliferación de reinos. Dentro de estos, se desarrollaron dos procesos:

  • Fortalecimiento de los “principados territoriales”: ajustados geográficamente, étnica y políticamente, solían estar constituidos por varios condados bajo dirección de un magnate, con título de duque generalmente.
  • Sin feudo no había prestación de fidelidad

Las circunstancias del s.IX empujaron a señores a prodigar sus concesiones. La aparición de vasallos que disfrutaban de feudos cedidos por más de un señor obligó a ordenar la jerarquía de juramentos y fidelidades. La fórmula escogida fue que el concedente del feudo más sustancioso se convertía en señor ligio para ese vasallo y tenía prioridad a la hora de exigir la realización de los servicios vasalláticos. Todo el sistema se consolidó en la dirección privatizadora en que venía evolucionando cuando los rees reconocieron el derecho de los vasallos a transmitir en herencia los feudos que habían recibido. En este contexto de regionalización y privatización de las relaciones de poder, hicieron su aparición los ancestros de las figuras del futuro. En la Francia (propiamente dicha) en el año 888, los vasallos hicieron rey a Eudes, conde de París, que había defendido la ciudad contra los vikingos. Frente a él, la aristocracia apoyó la candidatura de un carolingio, Carlos “el simple”. Durante un siglo,se prolongó el enfrentamiento entre robetinos (del nombre de Roberto “el fuerte”, padre de Eudes) y carolinos, descendientes de Carlomagno. En 987, el robertino Hugo Capeto dio el golpe de estado que extinguió la dinastía carolingia. Por su parte, en la Francia orientalis o Alemania , su condición de frontera frente a húngaros y vikingos favoreció la consolidación de poderes hereditarios en algunos ducados. En todos ellos, los duques fueron conscientes de la ayuda que podían recibir de los obispos de sus dominios frente a las pretensiones de la aristocracia laica. Se inició así un camino de colaboración llamado a marcar la historia de Alemania durante los siglos X y XI. En 918, el título de rey, con la difusa hegemonía que le correspondía, pasó de manos del duque de Franconia a las de Enrique I, duque de Sajonia. En 936, su hijo Otón I le sucedió al frente del ducado y del título de rey.

2.2.1 El renacimiento cultural carolingio

Fue una etapa de recogida de la tradición cultural antigua en los términos en que los obispos visigodos y los monjes irlandeses e italianos la habían mantenido entre los siglos V y VIII. Esa tradición había cristalizado en un corpus del que formaban parte, sobre todo, cinco autores: Boecio, Casiodoro, Isidoro de Sevilla, Gregorio Magno y Beda el Venerable. Los scriptoria de las escuales monásticas o catedralicias, en especial, de Jarrow y York en la Inglaterra anglosajona, etc. En esencia, se trataba de una cultura latina, bíblica, humanística que se había transmitido en los círculos minoritarios de la aristocracia eclesiástica. Carlomagno trató de difundirla por el conjunto de su reino y mas tarde de su Imperio.