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Asignatura: pedagogia social, Profesor: , Carrera: Educació Social, Universidad: UOC
Tipo: Apuntes
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C o m p e n d i o
E D I C I O N E S U N E S C O
La educación o la utopía necesaria por Jacques Delors El marco prospectivo Las tensiones que han de superarse Pensar y edificar nuestro futuro común Implantar la educación durante toda la vida en el seno de la sociedad Reconsiderar y unir las distintas etapas de la educación Aplicar con éxito las estrategias de la reforma Extender la cooperación internacional en la aldea planetaria
de nuevas perspectivas Una escuela abierta al mundo Expectativas y responsabilidades Enseñar: un arte y una ciencia La calidad del personal docente Aprender lo que habrá que enseñar y cómo enseñarlo El personal docente en acción La escuela y la colectividad La administración escolar Hacer participar los docentes en las decisiones relativas a la educación Condiciones propicias para un a enseñanza eficaz Pistas y recomendaciones
tomar decisiones en educación Decisiones educativas, decisiones de sociedad La demanda de educación Evaluación y debate público Posibilidades que ofrecen la innovación y la descentralización Asociar a los diferentes agentes al proyecto educativo Favorecer una verdadera autonomía de los establecimientos Necesidad de una regulación general del sistema Decisiones económicas y financieras El peso de las limitaciones financieras Orientaciones para el futuro Utilización de los medios que ofrece la sociedad de la información Repercusión de las nuevas tecnologías en la sociedad y en la educación Un debate que concierne en gran medida al futuro Pistas y recomendaciones
educar a la aldea planetaria Las mujeres y las muchachas: una educación para la igualdad La educación y el desarrollo social Fomentar la conversión de deudas en beneficio de la educación En pro de un observatorio UNESCO de las nuevas tecnologías de la información De la asistencia a la colaboración en pie de igualdad Los científicos, la investigación y los intercambios internacionales Una misión renovada para la UNESCO Pistas y recomendaciones
por Roberto Carneiro
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i n clinadas a concentra rse en sus propios pro blemas. La educación es también un clamor de amor por la infa n c i a , por la juventud que tenemos que integrar en nu e s t ras sociedades en el lugar que les corre s p o n d e, e n el sistema educat ivo indudabl e m e n t e, p e ro también en la fa m i l i a , en la c o munidad de base, en la nación. Hay que re c o rdar constantemente este d eber elemental para que incl u s ive las decisiones políticas, e c o n ó m i c a s y fi n a n c i e ras lo tengan más en cuenta. Pa ra f raseando las palab ras del p o e t a , el niño es el futuro del hombre. Al final de un siglo cara c t e rizado por el ruido y la furia tanto como por los progresos económicos y científicos—por lo demás rep a rt i d o s d e s i g u a l m e n t e-, en los albores de un nu evo siglo ante cuya pers p e c t iva la angustia se enfrenta con la espera n z a , es imperat ivo que todos los que estén investidos de alguna re s p o n s abilidad presten atención a los obje- t ivos y a los medios de la educación. La Comisión considera las políti- cas educat ivas como un proceso permanente de enriquecimiento de los c o n o c i m i e n t o s , de la capacidad técnica, p e ro también, y quizás sobre t o d o , como una estru c t u ración priv i l egiada de la persona y de las re l a- ciones entre indiv i d u o s , e n t re grupos y entre naciones. A1 aceptar el mandato que les fue confi a d o , los miembros de la Comisión adoptaron explícitamente esta pers p e c t iva y, ap oyados en a rg u m e n t o s , d e s t a c a ron la función central de la UNESCO, c o n fo rme a la idea fundacional que se basa en la esperanza de un mundo mejor, c apaz de respetar los dere chos del hombre y la mu j e r, p racticar el enten- dimiento mutuo y hacer del progreso del conocimiento un instru m e n t o de promoción del género humano, no de discri m i n a c i ó n. Sin duda para nu e s t ra Comisión re s u l t aba imposible superar el obstáculo de la ex t ra o rd i n a ria dive rsidad de las situaciones del mundo a fin de llegar a análisis válidos para todos y a conclusiones también a c ep t ables por parte de todos. Sin embargo , la Comisión trató de ra zonar dentro de un marco pro s- p e c t ivo dominado por la mu n d i a l i z a c i ó n , de seleccionar las buenas pre- guntas que se nos plantean a todos, y de trazar algunas ori e n t a c i o n e s validas a nivel nacional y a escala mundial.
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El marco prospectivo
Este último cuarto de siglo ha estado marcado por notables descubri- mientos y progresos científi c o s , mu chos países han salido del subde- s a rrollo y el nivel de vida ha continuado su progresión con ritmos mu y d i fe rentes según los países. Y, sin embargo , un sentimiento de desen- canto parece dominar y contrasta con las esperanzas nacidas inmedia- tamente después de la última guerra mundial. Podemos entonces hablar de las desilusiones del progre s o , en el plano económico y social. E1 aumento del desempleo y de los fe n ó- menos de ex clusión en los países ricos son pru eba de elle y el mante- nimiento de las desigualdades de desarrollo en el mundo lo confi rm a.^1 Desde luego , la humanidad es más consciente de las amenazas que pesan sobre su medio ambiente nat u ra l , p e ro todavía no se ha dotado de los medios para remediar esa situación, a pesar de marchas re u- niones intern a c i o n a l e s , como la de Río, a pesar de graves adve rt e n c i a s c o n s e c u t ivas a fenómenos nat u rales o a accidentes tecnológicos. De todas fo rm a s , el “ c recimiento conocimos a ultra n z a ” , no se puede c o n s i d e rar ya el camino más fácil hacia la conciliación del progre s o m at e rial y la equidad, el respeto de la condición humana y del cap i t a l n at u ral que debemos transmitir en buenas condiciones a las ge n e ra- ciones futuras. ¿Hemos sacado todas las concl u s i o n e s , tanto respecto a las fi n a l i- d a d e s , las vías y los medios de un desarrollo dura d e ro como re s p e c t o a nu evas fo rmas de cooperación internacional? ¡Ciertamente no! Y éste será entonces uno de los grandes desafíos intelectuales y políticos del próximo siglo. Esta constatación no debe llevar a los países en desarrollo a des- cuidar los motores clásicos del cre c i m i e n t o , y concretamente el indis- p e n s able ingreso en el mundo de la ciencia y la tecnología con todo lo que elle implica de adaptación de las culturas y modernización de las mentalidades. O t ro desencanto, o t ra desilusión para quienes vieron en el
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La tensión entre lo mundial y lo local: c o nve rt i rse poco a poco en ciudadano del mundo sin perder sus raíces y participando activa m e n t e en la vida de la nación y las comunidades de base. La tensión entre lo unive rsal y lo singular: la mundialización de la cultura se realiza progre s ivamente pero todavía parc i a l m e n t e. De h e cho es inev i t abl e, con sus promesas y sus ri e s go s , e n t re los cuales no es el menor el de olvidar el carácter único de cada pers o n a , s u vocación de escoger su destino y realizar todo su potencial, en la riqueza mantenida de sus tradiciones y de su propia cultura , a m e n a- z a d a , si no se presta at e n c i ó n , por las evoluciones que se están pro- d u c i e n d o. La tensión entre tradición y modernidad pertenece a la misma pro- bl e m á t i c a : a d ap t a rse sin nega rse a sí mismo, e d i ficar su autonomía en dialéctica con la libertad y la evolución de los demás, dominar el pro- greso científico. Con este ánimo conviene enfre n t a rse al desafío de las nu evas tecnologías de la info rm a c i ó n. La tensión entre el largo plazo y el corto plazo , tensión eterna pero alimentada actualmente por un predominio de lo efímero y de la instan- t a n e i d a d, en un contexto en que la plétora de info rmaciones y emo- ciones fugaces conduce incesantemente a una concentración en los pro- blemas inmediatos. Las opiniones piden respuestas y soluciones rápi- d a s , m i e n t ras que mu chos de los pro blemas encontrados necesitan una e s t rat egia paciente, c o n c e rtada y negociada de re fo rma. Tal es pre c i s a- mente el caso de las políticas educat iva s. La tensión entre la indispensable competencia y la preocupación por la igualdad de oportunidades. Cuestión cl á s i c a , planteada desde comien- zo de siglo a las políticas económicas y sociales y a las políticas educa- t ivas; cuestión resuelta a veces pero nunca en fo rma dura d e ra. Hoy, l a Comisión corre el ri e s go de afi rmar que la presión de la competencia hace olvidar a mu chos dire c t ivos la misión de dar a cada ser humano los medios de ap rove char todas sus oportunidades. Esta constatación nos ha c o n d u c i d o , en el campo que ab a rca este info rm e, a retomar y actualizar el de educación durante toda la vida, p a ra conciliar la competencia que
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e s t i mu l a , la cooperación que fo rtalece y la solidaridad que une. La tensión entre el ex t ra o rd i n a rio desarrollo de los conocimientos y las capacidades de asimilación del ser humano. La Comisión no re s i s t i ó a la tentación de añadir nu evas disciplinas como el conocimiento de sí mismo y los medios de mantener la salud física y psicológi c a , o el ap rendizaje para conocer mejor el medio ambiente nat u ral y pre s e rva r- lo. Y sin embargo los programas escolares cada vez están más re c a rga- dos. Por tanto, será necesario escoge r, en una cl a ra estrat egia de re fo r- m a , p e ro a condición de pre s e rvar los elementos esenciales de una edu- cación básica que enseñe a vivir mejor mediante el conocimiento, l a ex p e rimentación y la fo rmación de una cultura pers o n a l. Por último, la tensión entre lo espiritual y lo mat e ri a l , que también es una constatación eterna. E1 mu n d o , f recuentemente sin sentirlo o ex p re- s a rl o , tiene sed de ideal y de va l o res que vamos a llamar morales para no o fender a nadie. ¡Qué noble tarea de la educación la de suscitar en cada p e rs o n a , s egún sus tradiciones y sus convicciones y con pleno respeto del p l u ra l i s m o , esta elevación del pensamiento y el espíritu hasta lo unive r- sal y a una cierta superación de sí mismo! La superv ivencia de la huma- nidad —la Comisión lo dice midiendo las palab ras— depende de ello.
Pensar y edificar nuestro futuro común N u e s t ros contemporáneos ex p e rimentan una sensación de vért i go al ve rse ante el dilema de la mu n d i a l i z a c i ó n , c u yas manifestaciones ven y a veces sufre n , y su búsqueda de ra í c e s , re fe rencias y pert e n e n c i a s. La educación debe afrontar este pro blema porque se sitúa más que nunca en la pers p e c t iva del nacimiento doloroso de una sociedad mu n- d i a l , en el núcleo del desarrollo de la persona y las comunidades. La educación tiene la misión de permitir a todos sin ex c epción hacer fru c- t i ficar todos sus talentos y todas sus capacidades de cre a c i ó n , lo que implica que cada uno pueda re s p o n s ab i l i z a rse de sí mismo y realizar su p royecto personal. Esta finalidad va más allá de todas las demás. Su re a l i z a c i ó n ,
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los mecanismos de acumulación y de aplicación de los conocimientos. De ahí la necesidad, e n t re otra s , de una iniciación temprana a la ciencia, a sus fo rmas de ap l i c a c i ó n , al difícil esfuerzo por dominar el progre s o d e n t ro del respeto de la persona humana y su integri d a d. Aquí también d ebe estar presente la preocupación ética. Esto también significa re c o rdar que la Comisión es consciente de las misiones que debe cumplir la educación al servicio del desarro l l o económico y social. Demasiado frecuentemente se re s p o n s abiliza del desempleo al sistema de fo rmación. La constatación es sólo parc i a l- mente justa y, s o b re todo, no debe ocultar las demás ex i gencias políti- c a s , económicas y sociales que hay que sat i s facer para realizar el pleno empleo o permitir el despegue de las economías subdesarro l l a d a s. A h o ra bien, la Comisión piensa, volviendo al tema de la educación, q u e un sistema más fl ex i ble que permita la dive rsidad de estudios, p a s a re l a s e n t re dive rsos campos de enseñanza o entre una ex p e riencia pro fe s i o n a l y un regreso a la fo rmación constituye una respuesta válida a las cues- tiones planteadas por la inadecuación entre la ofe rta y la demanda de t rabajo. Un sistema así permitiría también reducir el escolar, c a u s a n t e de un tremendo despilfa rro de re c u rsos humanos que todo el mu n d o d ebe medir. Pe ro estas mejoras deseables y posibles no dispensarán de la necesi- dad de innovación intelectual y de la aplicación de un modelo de desar- rollo sostenible de acuerdo con las características propias de cada país. Todos debemos conve n c e rnos de que con los progresos actuales y espe- rados de la ciencia y la técnica y la creciente importancia de lo cog n o s- c i t ivo y lo inmat e rial en la producción de bienes y serv i c i o s , c o nv i e n e re c o n s i d e rar el lugar del trabajo y sus dife rentes estatutos en la socie- dad de mañana. La imaginación humana, p recisamente para crear esta s o c i e d a d, d ebe adelantarse a los progresos tecnológicos si quere m o s evitar que se agraven el desempleo y la ex clusión social o las desigual- dades en el desarrollo. P or t od as e st a s ra zo n e s , no s par ec e qu e d ebe im po ne rs e e l c o n c e pt o d e e d uca ci ón d ura n te t od a la v id a co n s us ven ta ja s d e
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fl ex i b i l i d a d, d ive rsidad y accesibilidad en el tiempo y el espacio. Es la idea de educación permanente lo que ha de ser al mismo tiempo re c o n- s i d e rado y ampliado, p o rque además de las necesarias adap t a c i o n e s relacionadas con las mutaciones d e la vida pro fe s i o n a l , d ebe ser una e s t ru c t u ración continua de la persona humana, de su conocimiento y sus ap t i t u d e s , p e ro también de su facultad de juicio y acción. Debe perm i- t i rle tomar conciencia de sí misma y de su medio ambiente e inv i t a rla a desempeñar su función social en el trabajo y la ciudad. Se ha podido evocar a este respecto la necesidad de diri gi rse hacia “una sociedad educat iva”. Es ve rdad que toda la vida personal y social puede ser objeto de ap rendizaje y de acción. Grande es entonces la ten- tación de priv i l egiar este de las casas para recalcar el potencial educat i- vo de los medios modernos de comunicación o de la vida pro fe s i o n a l , o de las actividades culturales y de esparc i m i e n t o , hasta el punto de olvi- dar por eso algunas ve rdades esenciales. Po rq u e, si bien hay que ap ro- ve char todas estas posibilidades de ap render y perfe c c i o n a rs e, no es menos cierto que para poder utilizar bien ese potencial la persona deb e poseer todos los elementos de una educación básica de calidad. Más a ú n , es deseable que la escuela le inculque más el gusto y el placer de ap re n d e r, la capacidad de ap render a ap re n d e r, la curiosidad del intelec- to. Imaginémonos incluso una sociedad en que cada uno sería altern at i- vamente educador y educando. Pa ra ello, nada puede reemplazar al sistema fo rmal de educación en que cada uno se inicia en las mat e rias del conocimiento en sus dive rs a s fo rmas. Nada puede sustituir a la relación de autori d a d, p e ro también de d i á l ogo , e n t re el maestro y el alumno. Todos los grandes pensadores cl á- sicos que han estudiado el pro blema de la educación lo han dicho y lo han repetido. Es el maestro quien ha de transmitir al alumno lo que la humanidad ha ap rendido sobre si misma y sobre la nat u ra l e z a , todo lo que ha creado e inventado de esencial.
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rápidos cambios derivados de los avances de la ciencia y las nu evas fo r- mas de la actividad económica y social, c o nviene compaginar una cul- t u ra ge n e ral suficientemente amplia con la posibilidad de estudiar a fondo un número reducido de mat e rias. Esta cultura ge n e ral sirve de p a s ap o rte para una educación perm a n e n t e, en la medida en que supone un aliciente y sienta además las bases para ap render durante toda la v i d a. Ta m b i é n , ap render a hacer. Conviene no limitarse a conseguir el ap rendizaje de un oficio y, en un sentido más amplio, a d q u i rir una com- petencia que permita hacer frente a nu m e rosas situaciones, a l g u n a s i m p rev i s i bl e s , y que facilite el trabajo en equipo, dimensión demasiado olvidada en los métodos de enseñanza actuales. En nu m e rosos casos esta competencia y estas calificaciones se hacen más accesibles si alum- nos y estudiantes cuentan con la posibilidad de eva l u a rse y de enri q u e- c e rse participando en actividades pro fesionales o sociales de fo rm a p a ralela a sus estudios, lo que justifica el lugar más re l evante que d eberían ocupar las distintas posibilidades de alternancia entre la escue- la y el trab a j o. Por último, y sobre todo, ap render a ser. Este era el tema dominante del info rme Edgar Fa u re publicado en 1972 bajo los auspicios de la U N E S C O. Sus recomendaciones conservan una gran actualidad, p u e s t o que el siglo XXI nos ex i girá una mayor autonomía y capacidad de jui- cio junto con el fo rtalecimiento de la re s p o n s abilidad personal en la re a- lización del destino colectivo. Y también por otra obl i gación destacada por este info rm e, no dejar sin ex p l o rar ninguno de los talentos que, como tesoro s , están enterrados en el fondo de cada persona. Citemos, sin ser ex h a u s t ivo s , la memori a , el ra c i o c i n i o , la imagi n a c i ó n , las ap t i- tudes físicas, el sentido de la estética, la facilidad para comunicar con los demás, el carisma nat u ral del diri ge n t e, e t c. Todo elle viene a confi r- mar la necesidad de compre n d e rse mejor a uno mismo. La Comisión se ha hecho eco de otra utopía: la soc iedad edu- c at iva basada en la adquisición, la actualiza ción y el uso de los conocimientos. Estas son las tres funciones que conviene poner de
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re l i eve en el proceso educat ivo. Mientras la sociedad de la info rm a c i ó n se desarrolla y multiplica las posibilidades de acceso a los datos y a los h e ch o s , la educación debe permitir que todos puedan ap rove char esta i n fo rm a c i ó n , re c ab a rl a , s e l e c c i o n a rl a , o rd e n a rl a , m a n e j a rla y utilizarl a. Por consiguiente, la educación tiene que adap t a rse en todo momen- to a los cambios de la sociedad, sin dejar de transmitir por ello el sab e r a d q u i ri d o , los principios y los frutos de la ex p e ri e n c i a. Por último, ¿qué hacer para que, ante esta demanda cada vez mayo r y más ex i ge n t e, las políticas educat ivas alcancen el objetivo de una enseñanza a la vez de calidad y equitat iva? La Comisión se ha plantea- do estas cuestiones con respecto a los estudios unive rs i t a ri o s , los méto- dos y los contenidos de la enseñanza como condiciones necesarias para su efi c a c i a.
Reconsiderar y unir las distintas etapas
de la educación
A1 centrar sus propuestas en torno al de educación durante toda la vida, la Comisión no ha querido decir con elle que este salto cualitat ivo dis- p e n s a ra de una re fl exión sobre las distintas etapas de la enseñanza. A 1 c o n t ra ri o , se proponía confi rmar ciertas grandes orientaciones defi n i d a s por la UNESCO, por ejemplo la importancia vital de la educación bási- ca y, al mismo tiempo, dar pie a una revisión de las funciones desem- peñadas por la enseñanza secundari a , o incluso responder a los interro- gantes que inev i t ablemente plantea la evolución de la enseñanza super- ior y, s o b re todo, el fenómeno de la masifi c a c i ó n. La educación durante toda la vida perm i t e, s e n c i l l a m e n t e, o rd e n a r las distintas etap a s , p rep a rar las tra n s i c i o n e s , d ive rs i ficar y va l o rizar las t raye c t o rias. De esta fo rm a , saldríamos del terri ble dilema que se plan- tea entre seleccionar, y con ello multiplicar el escolar y los ri e s gos de ex cl u s i ó n , o igualar, p e ro en detrimento de la promoción de pers o n a s con talento. Estas re fl exiones no restan nada a lo que se definió tan bien