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inteligencia espiritual, Guías, Proyectos, Investigaciones de Historia

dan millman inteligencia espiritual

Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones

2019/2020

Subido el 28/10/2020

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gabriela-florez-5 🇵🇪

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Dan Millman
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INTELIGENCIA

ESPIRITUAL

Dan Millman

CONTENIDOS:

Prefacio e Introducción

La Ley del Equilibrio La Ley de las Elecciones La Ley del Proceso La Ley de la Presencia La Ley de la Compasión La Ley de la Fe La Ley de las Expectativas La Ley de la Integridad La Ley de las Acciones La Ley de los Ciclos La Ley de la Rendición La Ley de la Unidad

Epílogo: Despedida de la Santa

PREFACIO

No podemos enseñar nada a nadie; Tan sólo podemos ayudarles a que descubran por sí mismos Galileo Galilei

¿Cuáles son los principios de la vida más importantes que has aprendido? Algunos años atrás me hice esta pregunta. Desde entonces, el tiempo y la experiencia me han ido dando respuestas e intuiciones que han desembocado en Inteligencia Espiritual. La Inteligencia Espiritual pertenece a cada uno de nosotros. Se encuentra en nuestros corazones y está en el corazón de cada religión, cultura, y sistema moral. El método que uso para tener acceso a estas Leyes Universales es preguntarme, "Si me encontrase a solas con mi Yo Superior en las montañas, en la forma de un ser de sabiduría, ¿qué me enseñaría tal ser?" La respuesta es el manantial interior de sabiduría que todos tenemos. Todos los viajes son reales, pero no todos son factuales. En Inteligencia Espiritual, presento las Leyes Espirituales de la vida a través de una serie de conversaciones y experiencias con una santa ficticia – una mujer de una comprensión y gracia Divina extraordinaria que me enseña a través de vivas manifestaciones del mundo natural. Al contrario que en mis previas aventuras, este libro se parece más a una parábola que a una novela. El estereotipo de una santa en las montañas nos ofrece estas Verdades simples pero poderosas, con sus realidades visuales y emocionales. Al mismo tiempo que la santa me guía por los caminos de la montaña, invito al lector a viajar conmigo y explorar las Leyes más iluminadoras que están destinadas a dominar los revueltos caminos de la vida. Tales Leyes han expandido mis perspectivas y me han proveído de un trampolín para cambiar el curso de mi vida. Confío y espero que podrán hacer lo mismo por ti.

INTRODUCCIÓN:

ENCUENTRO CON UNA SANTA

Nos sentamos juntos, la montaña y yo, hasta que sólo está la montaña Li Po

Durante años, por razones de salud y placer, con frecuencia he ido de escalada a las montañas cercanas a mi casa – a través de los estrechos caminos repletos de cervatillos y hacia las vertientes forestales pobladas de robles, pinos y frutales – merodeando por donde el impulso me llevase entre de las montañas, dirección a la costa. En una de aquellas ocasiones, hace algunos años, cuando mi familia había salido durante un largo fin de semana, me levanté antes del amanecer y partí sin plan alguno exceptuando escalar a mis anchas y explorar nuevos territorios. Las montañas, con no más de dos mil pies de altura, tenían suficientes subidas y bajadas para perder de vista la civilización, dando una sensación de misterio y soledad cuando me imaginaba a mí mismo a cien millas de cualquier parte. Las sinuosas colinas eran un reflejo de los picos y los valles de mi propia vida interior. Por aquel entonces, me sentía perdido en un valle repleto de sombras de duda. Mi vida se había convertido en una mera rutina ordinaria. Por esta razón, aquella mañana me había llevado a las montañas un indescriptible deseo de emoción, de perspicacia, de cambio. Pronto iba a descubrir por mí mismo la verdad del dicho: "Ten cuidado con lo que deseas; te podría ser concedido."

que encuentres – en el oro de la libertad y la claridad, el tesoro de la serenidad y la felicidad. Las leyes de la Espiritualidad, la Inteligencia Espiritual, eso compartiría." "¿Te refieres a la Espiritualidad – crees en Dios? ¿Tienes una religión?" pregunté. Ella sonrió. "No es necesario que creas en el sol para deleitarte al calor de su luz matinal. Simplemente es obvio. Así es como yo conozco a Dios. Y referente a mi religión," prosiguió, mirando en la distancia como si estuviera recordando tiempos pasados, "me he sentado en los resplandecientes templos de los Israelitas y debajo de las gloriosas cúspides de las mezquitas del Islam; me he postrado en preciosas Catedrales y me he bañado en la luz del Cristianismo; me he sentado en los dulces vestíbulos y orado, he vivido como una shaman en las grandes llanuras Africanas, he meditado en los templos Budistas, y he inhalado el dulce aroma de incienso en los bancos del Ganges. Y en todos los lugares, en todas las religiones he encontrado el mismo Espíritu Santo – una Divina Voluntad que transciende el tiempo, las creencias, y la cultura – revelando las Leyes universales que forman parte del tesoro de Dios." "¿Me podrías decir algo más sobre estas leyes?" pregunté. "Eso me propongo," contestó. "Dentro del misterio de la vida, el Universo se rige acorde a unas Leyes tan reales como la ley de la gravedad. Conectadas a la fábrica de la existencia, reflejando la inteligencia primitiva del Universo, la Inteligencia Espiritual, estas Leyes Espirituales dirigen la mecánica del Universo – los movimientos de las flores orientándose hacia el sol y las olas rompiendo en la costa. Ellas gobiernan el movimiento de la tierra, los ciclos, las estaciones, y las fuerzas de la naturaleza. Bajo su canción, incluso las Galaxias danzan." Con un poco de polvera y un extraño sonido, una pequeña pila de ramas y hojas en un círculo de piedras prendió fuego, como si las llamas se hubieran encendido por sí mismas. "Merlín me enseñó esto," dijo, con ojos brillantes. Incluso en mi estado actual de fascinación, una parte escéptica de mí pensó, bueno, quizás sea Merlín, ¡o quizás un fluido muy inflamable! Entonces, mientras veíamos una fina capa de humo elevarse entre las paredes y atravesar el techo, ella continuó hablando: "La Inteligencia Espiritual rige el orden innato e inteligente del universo. Trasciende conceptos, costumbres y creencias. Forma la base de la moralidad humana. Constante como el movimiento de los planetas, la Inteligencia Espiritual es aplicable no sólo a la mecánica de la Naturaleza, sino a todos los aspectos de la existencia. Te puede guiar a través de las profundidades y los problemas de tu vida de la misma manera que las estrellas y las brújulas guiaban a los antiguos marineros en sus cruzadas. "Algunas de sus Leyes," añadió, "tienen especial relevancia en asuntos prácticos de la vida humana. Los libros y las enseñanzas religiosas tratan estas grandes verdades – principios simples y poderosos para encontrar nuestra paz interior en un mundo difícil. Aquellos que siguen las Leyes prosperan y encuentran plenitud; aquellos que las ignoran o las resisten se enfrentan a las consecuencias, que les instruirán en el camino hacia su despertar, para así un día poder encontrar paz a la luz del entendimiento supremo." "¿Dónde aprendiste estas leyes?" pregunté. "Residen dentro de cada uno de nosotros como una gran recámara de sabiduría intuitiva. Y también son reveladas en todos los lugares del mundo natural." Entonces, levántandose rápida y grácilmente, caminó hacia la puerta y me invitó a seguirla. "Ven viajero; deja que las montañas sean tu aula de clase." Me propuse aprender cualesquiera que fuesen las Leyes de lo que llamaba Inteligencia Espiritual – esos "tesoros" a los que se refería – para poder compartirlos con mis hijos, y quizás con otras personas que estuviesen interesadas. Pero aún no me había comenzado a percatar de su completo impacto, poder, y magia. A pesar de eso, supe que algo inusual se aproximaba cuando salí de la cabaña y me encontré a cuatro pasos de un plácido lago que no había visto antes.

LA LEY DEL EQUILIBRIO

ENCONTRANDO EL CAMINO INTERMEDIO

Si la gravedad es la cola que cimienta el Universo, el equilibrio es la llave que abre Sus secretos. El equilibrio es aplicable a nuestro cuerpo, mente y emociones, a todos los niveles de nuestro ser. Nos recuerda que todo lo que hacemos, lo podemos rehacer y deshacer, y que si el péndulo en nuestras vidas o hábitos oscila demasiado hacia un lado, inevitablemente va a oscilar al otro. Sé humilde puesto que estás hecho de tierra sé noble puesto que estás hecho de estrellas Proverbio Servio

"Vamos a favor del viento, y por eso él todavía no ha percibido nuestra presencia," dijo la santa suavemente, dirigiendo mi mirada hacia el final del lago, donde un pájaro blanco estaba en perfecto equilibrio sobre una pierna. "¿Puedes tú mantener el equilibrio como ese pelícano?" me preguntó. "¿Qué..., te refieres a sostenerme sobre una pierna?" "Me refiero a sentir lo que ese pelícano está sintiendo dentro. ¿Puedes permanecer tan calmado a lo largo de tu vida cotidiana?"

"Sí ... Quizá ... No sé. Todavía estoy intentando descubrir cómo hemos llegado hasta aquí." Ella repitió su pregunta: "Tú no sientes frecuentemente esta serenidad, ¿verdad?" "Bien, no, supongo que no." "Una respuesta honesta y un buen punto de partida," dijo la santa mientras se sentaba a la luz en la soleada montaña y contemplaba el lago. "Considera, por un momento, la importancia del equilibrio en el orden natural de la vida humana. Somos criaturas de moderación: No podemos nadar igual que un pez, correr tan rápido como los leopardos, o levantar tanto peso como los gorilas, pero tenemos todas estas habilidades con cierta moderación, en equilibrio." La santa volvió a señalar al blanquecino pájaro, todavía parado al final del lago. "Cada cuerpo humano suspira en busca de un estado de equilibrio interior, de paz interior. ¿Puedes sentir tú esto dentro de ti ahora?" En el instante que ella puso su palma de la mano sobre mi pecho, sentí invadir mi cuerpo una gran paz y tranquilizó mi mente. "Lo sientes," susurró. "Sí." Miré con placer. "Este sentimiento de serenidad te proporcionará un punto de referencia; aumentará tu consciencia real, y disminuirá tu tolerancia al desequilibrio, a los desequilibrios que normalmente experimentas." "¿En qué sentido?" "Bueno, supongo que entenderás que sirve de bien poco aconsejar a las personas tensas que se relajen si no conocen lo que se siente cuando se está relajado. Pero una vez que experimentan un estado de profunda relajación, tienen un punto de referencia; pueden notar la tensión con mayor facilidad y pueden seguir unos pasos para desprenderse de ella. Y ahora que conoces lo que se siente cuando estás en verdadero equilibrio, comenzarás a notar lo que es estar fuera de equilibrio en cualquier faceta de tu vida; funciona como una señal automática para que puedas volver a ese lugar de equilibrio en tu interior. La Ley del equilibrio se puede aplicar a partir de notar tus faltas de equilibrio." "¿Tan simple como eso?" Ella rió. " Muy simple, pero no siempre fácil, porque cualquiera que sea el estado físico o emocional al que estés acostumbrado – incluso si es un estado de tensión o desequilibrio extremo – parecerá normal para ti. Lo que mucha gente llama neurosis es de hecho un desequilibrio o exageración de un pensamiento, impulso, o emoción que todos sentimos de vez en cuando. Por ello cambiar a un estado de equilibrio verdadero puede causar una sensación extraña al principio." "Entonces, ¿cómo puedo hacer este cambio hacia el verdadero equilibrio?" Un pez saltó sobre la superficie del lago, provocando un pequeño oleaje que radiaba alrededor de su superficie cristalina mientras la santa se disponía a responder: "Ve a ese lugar tranquilo, a ese lago dentro de ti. Mira. Escucha. Presta atención a cualquier oleaje dentro de tu cuerpo o de tu vida provocado por hacer demasiado o demasiado poco en las áreas de la alimentación, la bebida, el ejercicio, el trabajo o la comunicación." Mientras lo consideraba, otro pensamiento surgió. "Con todo lo que está ocurriendo en el mundo hoy, emplear toda esta energía en mirar en el interior y encontrar equilibrio y serenidad parece bastante egocéntrico." Sonriendo, la santa me invitó a que caminara con ella alrededor del lago. "Mucha gente confunde egocentrista con egoísta. Pero una vez tú encuentras tu propio equilibrio, también encuentras paz interior y poder interior para realmente marcar una diferencia en el mundo." Se agachó y cogió una rama fina y delgada, de algunos pies de longitud, y se preparó para ponerla en equilibrio sobre un dedo. La rama se mantuvo perfectamente recta al principio; entonces comenzó a balancearse para delante y para detrás. "Los deseos y las ataduras te empujan hacia delante. El miedo, la resistencia y el esquivo te detienen. En muchas ocasiones los extremos de cualquier tipo, incluso tomar una postura rígida en cualquier cosa, te puede conducir fuera de ese punto de equilibrio que valora todas las partes. ¿Lo entiendes?" "Eso creo pero no estoy seguro," respondí. "¡Estupendo! Eso quiere decir que estás preparado para aprender." Mientras continuábamos a través del camino, me di cuenta que la santa pisaba con tanta suavidad las ramas caídas que prácticamente no podía oírla; su propio estado de equilibrio era exquisito. "Como todas las Leyes que intento compartir contigo," continuó, "la Ley del Equilibrio no es sólo una filosofía sino una forma de vida, con aplicaciones muy prácticas." Viendo mi mirada confusa, recogió una piedra, me la dio, y señaló un pino a unos diez metros. "¿Ves el tronco del árbol de allá? A ver si lo puedes tocar con la piedra." Cogí aire, me concentré, y lancé. Fallé por unos centímetros a la izquierda. Ella me pasó otra piedra. Volví a lanzar y me acerqué mas, pero todavía a la izquierda del centro. Entonces me dio cuatro piedras más, me miró a los ojos, y habló despacio. "Es importante que toques el tronco con una de estas piedras." No entendí porqué era tan importante, pero sabía que lo decía en serio; noté mi corazón acelerarse. "¡Aplica la Ley del equilibrio!" me recordó. "¿Cómo?" "Ya te he dicho que cuando estás en desequilibrio, parece normal para ti. Por esta razón, sigues inclinándote hacia el lado más familiar. Por tanto la manera más fácil de encontrar el centro es sobrecorregirte – practicar deliberadamente lo opuesto de lo que estás acostumbrado a hacer. Por ejemplo, si hablas demasiado rápido o demasiado flojo, para que la gente te entienda, entonces deberías deliberadamente hablar de una manera que a ti te parezca demasiado lenta o demasiado alta."

Me miró y sonrió. "Una creencia interesante, viajero, pero creo que siempre has sabido hacia donde te dirigías, fueras o no consciente de ello. Por tanto, ¿qué camino vas a escoger?" "¿Hay alguna diferencia?" "¿En el fondo del fondo? De ninguna manera," contestó. "Al final, todos los caminos conducen al mismo Destino. Pero uno de estos senderos podría llevarte a un verde valle, otro a un pico rocoso, y el tercero a las entrañas de unos obscuros bosques. No puedes estar seguro de dónde lleva cada camino; a pesar de ello, tienes que escoger." Sonreí hacia ella. "Tengo la sensación que estás intentando decirme algo." "Escoge tu camino; después hablaremos." "De acuerdo. Vamos por ahí," dije señalando. "¿Bien?" dijo ella como si no me hubiera oído. "¿Vas a escoger?" "Ya lo he hecho. He escogido el camino del centro." De nuevo volvió a hablar como si fuera sorda a mis palabras. "Nuestro tiempo juntos es limitado, viajero. Sugiero que escojas para que podamos proseguir." "Pero yo ..." De repente entendí, y comencé a dirigirme hacia el camino del centro. "¡Justo eso! La Ley de las Alternativas nos dice que las decisiones no son tomadas con palabras, sino con acciones." Señalando el cielo, la santa luego preguntó, "¿Ves ese pájaro planeando por encima de nosotros?" Mientras asentí, ella se arrodilló y señaló una araña cercana, en su red. "Como ese pájaro en las alturas y la pequeña araña, la mayor parte de las criaturas del Planeta tienen un abanico de alternativas muy pequeño; actúan por instinto y a la llamada de su naturaleza. Pero tú tienes libre elección – el poder de la alternativa. Tu vida representa un ejercicio de este poder, y tu destino está determinado, en gran parte, por las decisiones que tomes ahora. "Libre elección," continuó ella, "quiere decir que puedes escoger abrazar las Leyes que están en lo más profundo de tu intuición, o puedes dejar que tus impulsos, miedos, y hábitos lleven el show. Si alguna vez resistes o ignoras la sabiduría superior en favor de la gratificación inmediata, las consecuencias de tus elecciones eventualmente te guían de vuelta al equilibrio con las Leyes de la Espiritualidad, con la Inteligencia Espiritual; una decisión lleva a un camino de rosas y otra a obstáculos y tests que te instruyen y fortalecen. Por tanto todos los acontecimientos te sirven de alguna manera." "No siempre me da la impresión de haber escogido mis direcciones en la vida; algunas veces parece más cosa del destino." "La mayoría de decisiones son dirigidas por la sabiduría del subconsciente. Tu interior tiene más información de la que tu mente consciente puede acceder, por lo tanto hay veces que, sin saber porqué, atraes a gente o a experiencias a tu vida que conscientemente no quieres, pero que sirven para un bien mayor, para tu aprendizaje." "¿Qué hay sobre los pobres, la gente abusada, el hambre? ¿Me estás sugiriendo que ellos de alguna manera escogen sufrir?" "La santa se detuvo y miró hacia los obscuros bosques que acechaban. "El dolor tiene muchas caras; las personas ricas conocen muy bien el sufrimiento. Todo lo que uno puede hacer es tomar las mejores elecciones posibles dentro de su grupo particular de circunstancias – elecciones hacia la vida, hacia el amor, hacia el servicio, hacia la conexión. Pero no importa lo que la vida presente, siempre puedes escoger cómo responderás interiormente: puedes resistirte y maldecir tu destino, o puedes hacerte cargo y abrazarlo, expandiéndote a vivir cada momento." "¿Qué hay sobre aquellos que muestran disconfort o dificultades porque se preocupan por otras personas?" "Si tú voluntariamente decides apartar tus deseos personales por el bien de los niños, queridos, u otros, esto puede representar un acto espiritual de sacrificio propio. Pero si te sientes como un mártir, será mejor que te lo hagas mirar. Asumir demasiada responsabilidad por los demás acaba por privarles de lecciones que surgen de sus propias elecciones. Aquellos que sufren necesitan nuestra compasión y ayuda, pero si llevamos el peso por ellos, les estamos robando parte de su fuerza y respeto propio." Medité sus palabras mientras escalábamos el camino en silencio. Entonces se me ocurrió otra pregunta: "Hay veces que me pregunto por las elecciones que he hecho, sobre mis relaciones, mi trabajo -" La santa interrumpió. "Cuando vuelvas a casa te sugiero que le pidas el divorcio a tu mujer." "¿Qué? ¿De qué estás hablando?" "¿Por qué no divorciarse? Tienes el poder de hacerlo en cualquier momento. Simplemente llama a un abogado -" Era mi momento de interrumpir. "¡No puedo hacer esto!" "¿Por qué?" "Por que causaría mucho dolor. Por mi mujer. Por mis hijos. Y por mí. Las finanzas se convertirían en un caos. Y además, hice una promesa cuando me casé. Hice un compromiso. Y ¿qué tipo de ejemplo daría a mis hijos?" "Por lo tanto estás atrapado," dijo ella. "¡No estoy atrapado!" "Desde luego suena como si lo estuvieses," dijo suavemente. "Has dado una serie de razones – muy buenas, estoy segura – por las cuales no deberías divorciarte. Pero sólo cuando reclames el poder para poder finalizar

tu relación puedes comprometerte totalmente a ella. Sólo entonces puedes escoger pasionalmente continuar casado en vez de tener que hacerlo por una razón u otra. ¿Lo entiendes?" "Sí," dije sonriendo. "Creo que sí." "Y no estoy sólo hablando de tus relaciones," dijo ella. "Esto vale para tu trabajo, tus amigos, tu localización, y tu vida." "No entiendo." "Como otras personas, habiendo olvidado el poder de la elección, te sientes atrapado en una relación, otros se sienten atrapados en su vida o por ciertas circunstancias, y las cosas se han de poner muy mal hasta que encuentran el deseo, el coraje, y el respeto personal para tomar nuevas decisiones. "A no ser que seas consciente de que tienes el poder de decir no," continuó, "nunca puedes verdaderamente decir sí. A tus relaciones. A tu trabajo. A tu vida. A cualquier cosa. No tienes que esperar para hacer cambios positivos y poderosos. No tienes que ir a la escuela; no tienes que ir al trabajo; no tienes que ir a la guerra; no tienes que estar casado o tener hijos, o actuar como otra gente espera o desea. No tienes que hacer nada. Simplemente reconocer que cada acción o inacción tiene consecuencias, y tu voluntad para aceptar esas consecuencias te da el poder y la libertad para escoger quien eres, dónde estás, y que harás. Es entonces cuando la vida pasa de ser una obligación a una oportunidad bendita. Es entonces cuando los Milagros ocurren." El camino que había escogido nos condujo bien entrado el bosque, debajo de una gruesa capa de agradables árboles. En aquel lugar protegido, mientras el viento susurraba a través de las ramas más altas, la santa compartió sus últimas palabras sobre la Ley de las Elecciones: "Darse cuenta del poder de escoger y cambiar las direcciones en cualquier momento, sin tener en cuenta presiones externas o ideales, es como subir a la superficie del mar después de una larga inmersión. De todos modos, este poder te podría intoxicar mientras ves posibilidades atractivas a tu situación actual. Puedes sentirte tentado a cambiar una relación, un trabajo, o cualquier faceta de la vida que sientes difícil o frustrante. Algunas nuevas alternativas pueden ser apropiadas o fuera de lugar pero la alternativa heroica a menudo comporta ser responsable donde estás ahora y participar completa e intencionadamente, con más presencia y pasión que nunca antes. "Y cuanto más honres la Ley de las Elecciones," continuó la santa, "más vivirás con una clara intención – creando tu vida – en vez de preguntarte si estás en el camino adecuado, con la persona correcta, o haciendo el trabajo adecuado; vivirás cada día por elección, y al máximo." Mientras consideraba las elecciones de mi vida, y cómo me habían traído hasta aquí, también pensé en el trabajo y en mi familia, acordándome de la casa que había dejado hacía unas ocho horas. Me encontré a mi mismo diciendo, "Estoy muy agradecido por lo que me has enseñado, pero debería de volver a casa pronto. Hay cosas que debería de hacer por la casa." Ella murmuró "Escoger significa dejar alguna cosa que quieres por otra que quieres más. Es tu vida; vete cuando lo escojas." Había medio esperado que ella intentaría convencerme para que me quedara más tiempo, y su indiferencia me cogió desprevenido. Tenía una extraña sensación que si me iba no habría vuelta atrás. "Yo – supongo que puedo quedarme un rato más," contesté. "No pareces muy convencido." "No, lo estoy, de verdad. Quiero quedarme; simplemente no había esperado estar fuera tanto tiempo, y tenía algunos planes." La santa sonrió como si me conociese mejor que yo mismo, lo cual era del todo posible. Mientras los árboles daban paso a una extensión de praderas, me fui abriendo a un extenso panorama, que iba a la par con mi creciente consciencia. Me sorprendió, era extraño que no viese ninguna de las conocidas casas o la ciudad más allá, pero aquí, con esta mujer, este ser, me sentía como si estuviera en otro reino, y por todo lo visto, el paso del tiempo aquí representaba un abrir y cerrar de ojos en mi mundo ordinario. "Continuemos nuestro viaje," dijo la santa, encarando un camino que se empinaba.

LA LEY DE LOS PROCESOS

TOMANDO LA VIDA PASO A PASO

El proceso transforma cualquier viaje en una serie de pequeños pasos intermedios, que son necesarios para alcanzar cualquier meta. El proceso transciende el tiempo, muestra la paciencia, descansando sobre unos sólidos cimientos de cuidadosa preparación, e implica confianza a nuestro potencial que se está desarrollando. Subimos a grandes alturas con una escalera de caracol Francis Bacon

El camino estaba inclinado con tal precisión que me sentía como si estuviera subiendo una escalera, directamente hacia arriba de la montaña. A pesar de estar acostumbrado a escalar, a ese nivel sentí mi corazón más acelerado y mi respiración más trabajada. La santa, de todas formas, no parecía afectada, y

ser aquellos que puedes tratar la siguiente semana, el siguiente día, la siguiente hora, o el siguiente paso; crea un proceso que conlleve muchos pequeños éxitos." "Muchos pequeños éxitos," repetí hacia mí mismo mientras continuábamos hacia arriba a un barranco. "Pero ¿qué hay sobre las personas que parecen obtener la fama de un día para otro? ¿Dónde estuvo su proceso?" pregunté a la santa. "Cualquier empresa de éxito real," respondió ella, "es como construir una casa; comienza con unos fuertes cimientos y continúa con paciencia hasta finalizar. Algunas casas se construyen con rapidez, pero sin unos cimientos estables; parecen muy bonitas, pero no duran mucho tiempo. Si miras cuidadosamente a los éxitos aparentemente meteóricos, te darás cuenta que han necesitado unos diez años de preparación." "Diez años ... " dije, mayoritariamente a mí mismo. "¡Piénsalo!" dijo ella. "En diez anos puedes conseguir casi todo. Puedes convertirte en un médico o un científico. Puedes desarrollar habilidades de alto nivel en un deporte, juego, o arte marcial. Puedes convertirte en un experto en cualquier tema. Puedes crear una fortuna o transformar tu cuerpo." "¡De todas formas, diez años todavía me sigue pareciendo mucho tiempo!" "Mirando hacia delante, sí; pero mirando hacia detrás, los siglos pasan como un chasquido de dedos, el pestañeo de un ojo." De repente, ella señaló hacia el cielo. "¡Mira! Allá arriba en la cima." Miré; todavía parecía muy lejana. "Ahora mira hacia atrás," dijo ella. Me giré para ver las colinas de debajo. "Hemos hecho un largo camino, paso a paso. "Hemos tardado un buen rato desde que comenzamos. Pero mirando hacia atrás -" Yo acabé su frase. "No parece nada largo." Nos dirigimos a través de los árboles a una zona oscura y sombría, perdiendo de vista el cielo. La santa se sentó, recogió una semilla y me explicó, "de la misma manera que esta pequeña semilla crece y se convierte en un almendro gigante, de la misma manera que un río forma un cañón de piedras pacientemente, de la misma manera que tú has crecido desde que eras un bebé a un hombre maduro, tú puedes y vas a cumplir todo lo que desees, paso a paso." "Haces que parezca tan cierto. ¿Cómo puedes estar segura? Después de todo, yendo paso a paso uno también puede fracasar." "Pocas cosas son seguras en este mundo," dijo ella, "pero la gente raramente fracasa; simplemente dejan de intentarlo." Mientras salíamos de bajo la cúspide de árboles a un enorme cielo descubierto, nos giramos y miramos hacia las colinas por debajo de nosotros mientras la santa ofrecía unas últimas palabras sobre la ley del proceso. "El progreso duradero no ocurre en unos pocos momentos dramáticos, sino hora a hora, día a día. Y mientras el tiempo va pasando, cada proceso requiere reparaciones: el camino a la felicidad siempre está en construcción. Concéntrate en tomar la vida paso a paso hasta que lo hagas bien; aparca lo que puedas hacer después. Cuando la disciplina y la paciencia unen fuerzas, se convierten en persistencia, que dura más allá de los picos y los valles, hasta completar las intenciones. El entusiasmo marca el ritmo, pero la persistencia logra el objetivo. Proceso, paciencia, y persistencia son las llaves que abren las puertas de cualquier destino. El tesoro no sólo está al final del viaje, fíjate; el proceso mismo es su propia recompensa." Nos encontramos, casi por sorpresa, de pie en el pico de la montaña. Secándome las cejas, recorrí toda la magnífica vista de debajo, muy dulce por habérnosla ganado. Miré a la santa que señalaba hacia otro pico más alto a lo lejos, y otro más allá. "Consigue una meta, y creas otra; el viaje nunca finaliza," dijo ella mientras nos girábamos para descender la montaña.

LA LEY DE LA PRESENCIA

VIVIENDO EL MOMENTO

El Tiempo es una paradoja, que viaja de un "pasado" a un "futuro" sin existencia alguna excepto en nuestras propias mentes. La idea del tiempo es un convenio del pensamiento y del lenguaje, un acuerdo social. Aquí va la Verdad más profunda: Sólo tenemos este momento. Sólo es posible vivir feliz para siempre un momento detrás de otro. Margaret Bonnano

Nuestro regreso fue más rápido que la escalada, pero estaba tan perdido en mis pensamientos que casi no me di ni cuenta. ¿Hacia dónde íbamos? ¿Qué es lo que vamos a hacer ahora? ¿Seré capaz de recordar todo lo que me está explicando? ¿Cuándo voy a llegar a casa? ¿La veré mañana? Como si en respuesta a mis pensamientos internos, ella dijo, "Pareces preocupado. Quizás ahora sea un buen momento para describirte la Ley de la Presencia. "Sí," reflejó, " ahora es siempre un buen momento." La santa señaló hacia las colinas de debajo, entonces preguntó, "¿Ves el sol iluminar aquel campo de calabazas – allá, contra el césped de esmeraldas? Para mí son tan bonitas como cualquier obra de arte de cualquier museo del mundo." Caminamos en silencio mientras los colores caían sobre un cielo enrojecido.

Unos minutos después, mientras rodeábamos una pared de rocas familiares, su cabaña apareció. La santa abrió la puerta de paja y de nuevo me invitó a entrar. Rápidamente encendió el fuego. Entonces se levantó y se excusó para ir fuera – supuse que para hacer sus necesidades físicas como yo había hecho anteriormente. Los minutos pasaban y ella no volvía. Comencé a sentirme inquieto, preguntándome cuándo volvería a casa y cómo encontraría mi camino en la oscuridad – si, de hecho iba a volver a casa esa noche. Supuse que siempre podría dormir en las colinas; la temperatura era fresca pero no hacía frío y mi familia no volvería hasta el lunes por la tarde, en dos días. Lo que pasó después fue tan increíble que comencé a dudar de mis sentidos. En vez de la santa, una gata grande entró en la cabaña. Ella comenzó a andar deliberadamente, como si supiera exactamente a donde iba. Tenía una piel negra, brillante, parte siamés, quizás, y parte – bien, parte santa. Digo esto porque la siguiente cosa que supe fue que ella me habló – no con su boca, si no con su mente. Su voz era como la de la santa, pero más lenta. Se sentó alta, como hacen los gatos, me miró fijamente, y fue directamente al grano. "¿Has considerado alguna vez que el tiempo es una paradoja?" me preguntó antes de empezar a lamer la piel sobre su lomo. Sintiéndome muy extraño, contesté en alto, "No puedo decir que lo haya hecho. No desde que leí mi última novela de viajes por el tiempo." Su voz de nuevo resonó en mis oídos o mente: "El tiempo se comprende entre un pasado y un futuro que no tienen ninguna realidad objetiva. El Tiempo es una convención de pensamiento y lenguaje, un acuerdo social." "En otras palabras, ¿el tiempo sólo existe porque decimos que existe?" "Exactamente," susurró. "El tiempo es como una película de la vida que consta de diferentes montajes que pasan ante una lente. Cada montaje es donde tú existes, en un momento actual, pero los montajes parecen moverse. Puedes proyectar tu mente en lo que llamamos el pasado o el futuro, pero no puedes vivir en ningún otro momento que en el presente. Yo y los de mi especie somos maestros del presente." Habiendo dicho esto se estiró grácilmente y atendió a su piel. Consideré lo que había dicho. Siempre me habían gustado los gatos, a pesar de su aire de superioridad fría. Y tan excéntrico como parecía aprender la Ley de la Presencia de una gata, también sentí que en ciero modo era totalmente apropiado. No había conocido ningún gato que le diera tanta importancia al pasado o al futuro. Como los santos más sabios, los gatos viven cada momento como si fuese todo nuevo. La gata me miró con total atención. "Yo, y los de mi especie, tenemos presencia porque estamos completamente presentes. Aquí y ahora. ¿Puedes tú decir lo mismo?" "¿Yo? Bueno, sí. Yo – yo algunas veces me siento como si estuviera aquí. Eso es ..." Mientras me había estado intentando explicar, ella se había girado hacia otras cosa más importantes, como observar a una mariposa nocturna sobre la luz del fuego. Como si no hubiera dicho nada relevante, ella continuó. "Lo que has hecho esta mañana o ayer o el año pasado se ha desvanecido ahora, no existe excepto en tu mente. Lo que ha de venir es sólo un sueño. Sólo tenemos este momento, ¿lo ves?" "¡Lo veo!" dije, no seguro del todo de lo que veía. "Todavía no he acabado. ¿Te das cuenta que tus sensaciones sobre el pasado son sólo un rayo de impresiones y memorias ocurriendo en el presente? Los arrepentimiento del pasado son impresiones presentes ocurriendo ahora. Las ansiedades sobre el futuro no tienen ninguna realidad excepto en tu mente, en este momento, como imágenes, sonidos y sentimientos. En otras palabras, el pasado y el futuro están pasando ahora mientras tú los creas." En un intento de conseguir algo de dignidad, dije, "Sí, esta Ley de la Presencia parece bastante abstracta." "El tiempo es abstracto," replicó. " De todas formas, puedes practicar la Ley de la Presencia de diferentes formas para despejar arrepentimientos, preocupaciones, o confusión. Tu habilidad para volver a enfocar tu atención de nuevo en el presente va aumentando con la práctica. Algún día, quizás seas capaz de vivir en el presente como yo lo hago, con naturalidad." Demasiado, pensé. Esta gata tenía razón. Y claramente practicaba lo que predicaba. Entonces mi mente divagó por un momento, y miré hacia la puerta. ¿Dónde estaba la santa? Tendría que haber vuelto hacía ya un buen rato. "¡Hollaaa!" oí a la gata, devolviéndome al presente. "¿Entiendes que la Ley del presencia puede cambia tu vida para siempre? Para siempre, por supuesto, siendo ahora mismo." "Ya conozco el valor de vivir en el presente," contesté, intentando salvar algo de dignidad personal. "Saber y hacer no son necesariamente la misma cosa, especialmente en tu caso," dijo alegremente. "Cuando tienes un problema, implica algo pasado o futuro. Tú mantienes los problemas vivos en tu mente en el presente poniendo tu atención y energía, dejándolos vivir sin alquiler en tu cabeza. Yo, en cambio, no les doy mi tiempo. La vida es demasiado corta," dijo con finalidad. "Bueno, bien, su excelencia, ¿ha acabado?" "Ni mucho menos. No hasta que verdaderamente hayas entendido que el pasado y el futuro no son mas que un mal hábito de tu mente – de tu mente. Las preocupaciones sobre el pasado y el futuro son como las ilusiones de un hombre loco que oye voces o ve criaturas, que en realidad existen sólo en su imaginación."

La ironía de oír esto de una gata no se me escapó.

sin ninguna idea de donde estabas. Pero si saltaras muy arriba en el aire y miraras atrás, verías que de hecho vives en la piel de una criatura viviente. Esto es lo que les pasó a los primeros astronautas en el espacio: partieron de la tierra como científicos y pilotos y regresaron como místicos, porque vieron un único, glorioso, sagrado, azul y verde planeta vivo respirando. La visión trae humildad, y con ella, un sentido de extrañeza y compasión que es trasladado a los problemas de la vida ordinaria. "Así como puedes aprender equilibrio de una cigüeña y presencia de un gato, puedes aprender la Ley de la Compasión de la Tierra, sobre la piel de la cual vivimos, los árboles de la cual talamos y quemamos, la riqueza de la cual explotamos, haciendo nuestros negocios sin pensar o pedir permiso o agradecer." La santa miró hacia el oscuro cielo. "Durante muchos siglos he hablado con la Tierra. Conozco su corazón, y te digo que ella comprende de una forma tan profunda que te caerían lágrimas de los ojos si pudieras acercarte a lo más superficial de su compasión. La tierra nos perdona porque sabe que somos carne de su carne – somos una parte de ella que todavía está aprendiendo y creciendo. "Y por tanto yo te pido esto," ella continuó, agachándose, cogiendo un poco de rica tierra en sus manos, y dejándola caer entre sus dedos, "si la Tierra puede perdonar tus errores, ¿no puedes perdonar tú, y ofrecer a los demás compasión?" Me estiré y miré al cielo estrellado. "No creo que sea tan bueno teniendo compasión." "¿No te das mucha a ti mismo, verdad?" preguntó ella gentilmente. "No, supongo que no." "Entonces este es el lugar para comenzar; cuanto más amor – y gentileza te des a ti mismo, más podrás dar a los demás." Se levantó y volvió a la cabaña. Yo la seguí. Mirándome por encima del fuego, con luz en sus ojos, la santa reveló el corazón de esta Ley. "El tiempo ha llegado, viajero, para que te veas a ti mismo y a los demás de una nueva forma, libre de juicios y expectativas que aparecen entre ti y el mundo. El tiempo ha llegado para entender que todos nosotros – amigos y adversarios – hacemos lo mejor que podemos dentro de nuestras capacidades, límites y creencias. "Rumi, la poeta, una vez escribió, 'Mucho más allá de las ideas de lo que está mal y de lo que está bien, hay un lugar. Te conoceré allí. Cuando el Alma esté estirada en esa hierba, el mundo estará demasiado lleno para hablar sobre él.' Rumi pudo escribir esas palabras porque entendió que los juicios son una invención humana – que Dios no está aquí para juzgarnos, sino para proporcionarnos los medios para aprender de nuestros errores para crecer y evolucionar." La santa se giró hacia mi y me preguntó, "Si puedes aceptar que Dios no te juzga, ¿porque deberías juzgar tú a los demás?" "Procuro no juzgar a los demás," dije, "pero, ¿qué hay sobre la gente violenta o cruel?" "La Ley de la Compasión no es arbitraria o condicional," dijo ella. "Sabemos que gente profundamente problemática y destructiva existe en este mundo, y que las personas molestadas tienden a molestar a otros. La compasión no significa dejar que esa gente te pise o que continúe con ese comportamiento destructivo; algunos individuos necesitan ser separados de la sociedad. Pero uno puede tener compasión a lo diabólico sin sucumbir a ello. En una lucha puedes sentir compasión por tus adversarios, incluso cuando la lucha es a muerte." "Pero, ¿por qué sentir compasión de la gente cruel o despiadada? ¿Por qué no simplemente odiar lo que es odioso?" "Esta es una pregunta importante, y se merece una respuesta clara – una respuesta que has de encontrar por ti mismo. Pero considera esto: El odio y la compasión son diferentes tipos de energía; ¿con cuál quieres llenar tu mundo?" "No puedo discutir tu buena voluntad," respondí, "pero todavía encuentro muy difícil ser amable con los obstinados o aquellos que atacan a los niños." "¡Nunca dije que la compasión fuera fácil!" dijo ella. "Pero fácil o no, la Ley te dirige a actuar con amor y entendimiento en vez de odio o ignorancia. Para hacerlo se requiere un gran salto de perspectiva – al entendimiento de que vives en un universo tan justo como misterioso. Esta profundidad de entendimiento fluye de la intuición perspicaz a la inteligencia innata del Universo, la Inteligencia Espiritual. Que tú obtengas ese entendimiento a través de la observación, la razón, o creencia religiosa, revela, finalmente, que en el mundo natural no tienes amigos, no tienes enemigos. Sólo tienes profesores." "Parece que uno tiene que ser un santo para practicar esta Ley." Sonriendo, ella contestó, "La Ley de la Compasión presenta una demanda de amor que trasciende nuestras limitadas perspectivas. Esto puede parecer demasiado difícil a veces. Por tanto recuerda que la compasión comienza contigo mismo. Sé gentil y ten paciencia. Todos nosotros tenemos muchos pensamientos y sentimientos, positivos y negativos, que salen de la mente y del corazón. No tienes que ser un santo, pero en vez de creer o resistir los pensamientos negativos, deja que la compasión los lave, en una ola de amor y entendimiento." "Todavía me parece muy santurrón." La santa se levantó y descansó unos momentos antes de girarse para encararme. "¿Puedes recordar un momento en tu vida donde estabas metido en medio de una discusión calurosa – cuando te sentiste ofendido, envidioso, o engañado?" "Sí," dije. "Vuelve a uno de esos momentos," dijo ella, "y siente el dolor y el enfado."

"De acuerdo, los siento." "Ahora imagina, en medio de esta calurosa discusión, que la persona con la que estás discutiendo de repente se agarra a su corazón, da un grito, y cae muerta en tus pies." "Dios mío," dije, visualizando lo que me había pedido. "¿Dónde está tu enfado ahora? ¿Dónde está tu envidia o celos, tu ofensa y tu dolor?" "Esos sentimientos han desaparecido," contesté. "Pero – pero ¿qué ocurriría si estuviera contento de que hubiera muerto? ¿Si no lo pudiera perdonar?" "Entonces puedes perdonarte a ti mismo por no perdonarle a él. Y en ese perdón encontrarás la compasión que cura el dolor de ser humano en este mundo. Para pedir ese perdón cuando lo necesitas," añadió, "imagina a tu mejor amigo, amor, o adversario, muerto en tus pies como un día lo estarás tú a los pies del Espíritu Santo. Entonces verás a través de unos ojos diferentes, porque la muerte es el gran igualador. Todos vamos a dejar este mundo y dejar a aquellos que queremos. Todos sentimos esperanza y desesperación; todos compartimos sueños y pérdidas. Todos estamos unidos sin saber porqué, en el misterio de la vida, haciéndolo lo mejor que podemos." "Quizás esto es a lo que Platón se refería cuando escribió, 'Sé amable, puesto que a todo el que conoces está luchando una dura batalla.'" "Sí," dijo la santa. "Ahora lo entiendes." Con eso, se dirigió a una cama de hojas y se estiró. La miré durante unos instantes, en la caída llama del fuego, mientras se quemaban los últimos tronquitos y morían.

LA LEY DE LA FE

CONFIANDO EN EL ESPÍRITU SANTO

La Fe es nuestra conexión directa a la sabiduría Universal, recordándonos que sabemos más de lo que hemos oído, leído o estudiado – que sólo tenemos que mirar, escuchar, y confiar en el Amor y la sabiduría del Espíritu Universal que opera a través de todos nosotros. La Fe le pide al Alma que vaya más lejos de lo que puede ver William Clarke

Cuando me desperté ella ya no estaba, y no tenía idea de si volvería. Me levanté rápidamente, fui afuera, y la busqué, pero no encontré ningún signo, ni una huella. Mientras los minutos pasaban, las dudas vinieron, como nubes negras a través de mi mente. ¿Existía ella realmente, o había sido todo un excéntrico sueño? No, por supuesto que había sido real, y bueno, y cierto. Entonces mientras miraba hacia los bosques, la vi, de pie bajo las tranquilas sombras matinales al lado de tres ciervos. En ese instante ella parecía uno de ellos, un ciervo en forma humana, y me sentí como un forastero. Se giraron al mismo tiempo y me vieron. Los ciervos se metieron en el bosque y desaparecieron mientras la santa se me acercó. "Hay algo que me gustaría enseñarte," dijo ella, dándome unas cuantas fresitas silvestres. "A los ciervos les gustan, pero quizás tú las encuentres un poco ácidas." Ella tenía razón; de todas formas satisfacieron mi hambre y me llenaron de una sensación de ligereza y vitalidad. Entonces, fuimos de escalada. Parando sólo para beber con las manos de una pequeña cascada, la seguí, paso a paso, a un pequeño prado de hierba, donde crecía un colorido campo de flores – rojas, amarillas, y espléndidas azules. "Mirar cómo se abren las flores bajo la luz de la mañana me recuerda a la Ley de la Fe," dijo la santa. "¿Trata esta Ley sobre alguna religión?" pregunté. "La fe no requiere una creencia en un Dios exterior – sólo una creencia en flores," dijo ella, riendo. "Pero si uno aprecia las flores, ciertamente está apreciando a Dios – no como una mera creencia mental, sino como un sentimiento de admiración y misterio. La Ley de la Fe consiste en creer en el amor inherente y en la Inteligencia que trabaja a través de ti y en toda la creación." "Bueno, honestamente, no puedo decir que confíe en todo el mundo." La santa rió. "La fe no es ciega. Todos conocemos a gente que es deshonesta o peligrosa, y por lo tanto debemos ser fuertes y cautelosos en este mundo. Esta es la razón por la que una santa árabe ofreció el recordatorio: Cree en Alá, pero ata a tu camello. "Practicar la Ley de la Fe no significa confiar en todas las personas para hacer la cosa más adecuada. Tiene un significado más trascendente y superior. La Fe es el reconocimiento de que el Espíritu Santo trabaja, a través de cada uno de nosotros – a través de cada persona y cada circunstancia. La Fe implica también una actitud de que cualquier cosa que suceda sirve un bien superior, a pesar de las apariencias contrarias. "Esto es como una moraleja, ¿no? Especialmente difícil si uno padece una tragedia." "La fe es una de las más grandes moralejas, uno de los más grandes saltos de consciencia que un ser humano puede hacer. Porque todo lo que tienes que hacer es, bien, tener fe."

"¿Y cómo hago ese salto?"

"Sí, pero mientras permanecía estirada en el suelo, encontré una piedra maravillosa, que me la hubiera perdido si no me hubiera caído. Por tanto, ya ves, tener fe no significa ser infalible y que todas las cosas vayan a favor tuyo. La fe incluye la voluntad de ampliar tu abanico, cometer errores, y aprender de ellos – en otras palabras, confiar en el proceso de los acontecimientos, en el proceso de tu vida. Cuánto más confíes de esta manera en tu Inteligencia Espiritual, más trabajarás junto a Ella directamente como una fuerza viviente de tu vida." Cuando la santa acabó de hablar, la lluvia paró. Saliendo de debajo de algunos árboles hacia el calor solar, sentí un extraordinario sentimiento de calma y bienestar. En ese momento, supe que a pesar de los retos y tests a los que se enfrenta la humanidad, nuestro mundo estaba en las manos del Espíritu Santo, inclinándose, como una flor, hacia la luz.

LA LEY DE LAS EXPECTATIVAS

LA EXPANSIÓN DE NUESTRA REALIDAD

La Energía sigue al pensamiento; nos movemos hacia, pero no más allá, de lo que podemos imaginar. Aquello que asumimos, esperamos, o creemos crea y da color a nuestra experiencia. Expandiendo nuestras más profundas creencias sobre lo que es posible, cambiamos nuestra experiencia de la vida. Nuestras vidas están moldeadas no tanto por nuestras experiencias, sino por nuestras expectativas. George Bernard Shaw

Continuamos en silencio a través del serpenteante camino de ciervos, hasta que llegamos a una llanura, donde la santa se detuvo bruscamente. Me volvió a dar una piedra y señaló hacia el tronco de un árbol a unos seis metros de distancia. "Tengo un reto para ti," anunció. "¿Otro árbol?" pregunté. "Sí. Pero esta vez sólo tienes una piedra – un intento para dar al centro del tronco." "¿Y si no lo hago?" "Tengo más tesoros para compartir, pero si fallas, nuestro tiempo juntos se habrá acabado," dijo ella. "¿Hablas en serio?" "Todo lo que digo va en serio." "¿Por qué es tan importante que le dé al árbol en un sólo intento?" pregunté, señalándolo. "No ese árbol," me corrigió. "El otro, allá." Señaló a un almendro muy grande, a unos treinta metros. "¡Es imposible que le dé en un solo intento! ¿Qué hay sobre la Ley del Proceso? ¿No debería comenzar más cerca?" "Esto no trata sobre la Ley del Proceso. Esto va sobre la Ley de las Expectativas – sobre cómo tus creencias y todas las ideas que asumes moldean tu experiencia." "Bueno, entonces lo admito. No creo que pueda dar a ese árbol." "Yo creo que lo harás," dijo ella sonriendo. "¡Si tú lo crees, entonces dale tú!" respondí, sosteniendo la roca con nerviosismo. Ignorando mi comentario, la santa se sentó y me invitó a hacer lo mismo, pero yo lo decliné. "Preferiría estar de pié si no te importa. Estoy un poco tenso." "Céntrate en el presente", me recordó. "Siempre tendrás tiempo de preocuparte después si quieres." Entonces me senté y escuché. "Antes de que algo se manifieste en este mundo," comenzó ella, "primero aparece como un pensamiento o imagen en la mente de alguien. Tus pensamientos colorean las ventanas de tu mundo; tus creencias se convierten en los cimientos de tus experiencias. En otras palabras, cada pensamiento positivo es una oración, y cada oración es contestada." "¿Tú realmente crees eso?" pregunté. "Lo que yo crea ahora mismo es menos importante que lo que tú crees," contestó ella. "No lo que tú piensas que crees; tales creencias superficiales tienen un impacto pequeño. Sólo los más profundos conceptos que tienes asumidos tienen el poder de moldear tu realidad." "Esto me recuerda un viejo poema," dije. "Dos hombres miraron a través de los barrotes de una prisión; uno vio polvo, el otro vio estrellas." "Sí," dijo ella. "Lo que ves depende de donde escoges mirar, y dónde miras de lo que esperas ver: Si crees, por ejemplo, que no se puede confiar en la gente, verás el mundo a través del filtro de estas expectativas y subconscientemente irás en busca de evidencias que apoyen tu expectativa. Tus creencias influencian las alternativas que escoges, las direcciones que tomas, incluso los amigos, adversarios, y destino que encuentras. Tus creencias ponen en movimiento procesos interiores y comportamientos que influyen cómo te mueves, actúas, y sientes. A unos niveles más sutiles, tus pensamientos incluso afectan el color de tu campo de energía, al cual otra gente responde. Si, por ejemplo, percibes a la gente de alrededor de ti como amigos a los que gustas, estás relajado y expansivo; tu energía y comportamiento los acerca a ti. Esta es una de las maneras de cómo tus expectativas moldean tu realidad." "Todo esto tiene sentido, y no puedo esperar a aprender cómo me va a ayudar todo esto a dar a ese tronco en mi primer intento."

"Tu único intento," me corrigió ella, haciéndome un gesto para que me levantara. "Ahora, enfoca toda tu atención en el árbol, prepárate para lanzar la piedra, y grita, ´Puedo tocar el tronco con facilidad´." Sintiéndome estúpido, dije, "De acuerdo. Puedo tocar ese árbol con facilidad." No me lo creí ni por un segundo, por supuesto. De hecho, estaba lleno de dudas: No había forma de que diera a ese árbol que estaba a treinta metros en mi primer intento o probablemente en ninguno – no si lanzaba a la izquierda y luego a la derecha, no si me acercaba, lo cual ella no me dejaría hacer de ninguna manera, no si fuera un jugador de béisbol profesional. A nadie se le puede exigir una cosa así; ¡estaba demasiado lejos! "Darle al árbol es fácil," dijo la santa, respondiendo otra vez a mis pensamientos. "El reto es superar los pensamientos negativos que te paran." Cogió una piedra. Me quedé completamente boquiabierto mientras ella lanzaba la piedra al aire, y golpeaba al centro del tronco. "Esto sólo era para conseguir tu atención," dijo ella sonriendo, mientras yo miraba con los ojos completamente abiertos. "No es suficiente con que te repitas una y otra vez que puedes hacerlo," me explicó ella, "no mientras tus dudas más profundas te estén robando la manifestación de tu Inteligencia Espiritual, quitándote el enfoque y la fuerza. Quiero que saques estas expectativas negativas al descubierto –a la luz de tu consciencia ordinaria donde las puedas ver tal y como son. Adelante, ¡sácalas de un grito con todas tus fuerzas!" Me sentí muy estúpido, pero hice lo que me pidió; grité todas las razones por las cuales no podría golpear aquel árbol. Voceé todas mis dudas, tal y como me iban surgiendo, una y otra vez, con fuerza. "Ahora," dijo ella, "mira al árbol otra vez, y crea esta expectativa: Puedo golpear el árbol con facilidad." Por tanto, lo dije otra vez - "Puedo golpear al árbol con facilidad" y la cosa más extraña ocurrió: No apareció ni una sombra de duda. Era simplemente cierto. Lo sentía; ¡lo creía completamente! Sonó auténtico y real. Mientras miraba el árbol, sentí una línea de energía que me unía al árbol, y sabía que la piedra seguiría esa línea hasta el objetivo. Me puse de pie, en equilibrio. No existía nada mas que yo, la piedra, y el árbol. Por un instante, desapareció mi identidad. Es entonces respiré profundamente y lancé la piedra. En el momento que la dejé ir, sabía que daría a su objetivo. La vi volar, atraída al árbol como un imán. La piedra dio al árbol en el centro, y mientras le daba, algo cambió dentro de mi. Entendí la Ley de las Expectativas: antes de poder hacer algo, debía creerlo; tenía que realmente esperarlo. Moviendo la cabeza en afirmación la santa dijo, "Antes de hacerlo, lo viste ocurrir en tu mente. Y en tu vida diaria, si creas imágenes positivas, circunstancias felices, y resultados exitosos, estos se vuelven reales para tu mente más profunda, la cual a partir de tales experiencias construye para atraer otras similares. La Ley de las Expectativas te recuerda tu poder intrínseco para moldear tu vida a través de imágenes y expectativas que tú creas. A base de airear todas tus dudas, las arrancas de las profundidades de tu mente para que se disuelvan a la luz de la consciencia." "¿Qué pasaría si me creara la expectativa de que puedo volar? ¿Podría utilizar el mismo proceso?" "No me gustaría disipar tu entusiasmo, viajero, pero las Leyes Espirituales que se manifiestan en este plano de realidad, son muy antiguas para nuestras creencias humanas; la gravedad existe, creas o no en ella." "Por tanto, incluso dispersando todas mis dudas, sería incapaz de volar." "¡Claro que sí que puedes volar!" dijo ella. "¡Puedes flotar en el aire, volar hacia el espacio, y aterrizar en la luna! Grandes dudas e investigaciones científicas tuvieron que ser superadas antes de que la humanidad pudiera hacer lo imposible y volar. Al igual que en ti, dentro de las Leyes Espirituales no hay límites excepto en nuestras creencias. Nuestro futuro como individuos y especie reflejará nuestra habilidad para entender y aplicar la Ley de las Expectativas." Mientras bajábamos hacia el valle, la santa continuó. "La Ley de las Expectativas subraya la importancia de examinar tus viejas creencias e ideas fijas que asumes, reemplazando dudas auto-destructivas por imágenes vivas, y creando nuevas creencias basadas en claras intenciones." "¿Qué pasa si no hay ninguna evidencia para apoyar esa creencia?" pregunté. "Esto es lo que he tratado de transmitirte," dijo ella. "¡Créelo de todas formas! Las expectativas atraerán la evidencia." "Lo haré lo mejor que pueda," respondí. "Pero hablando de dudas auto-destructivas," dije, "leer los periódicos a veces me deprime; es fácil perder las esperanzas en la humanidad, con todos nuestros problemas medioambientales, niños abandonados, crimen, y avaricia." "Yo estoy repleta de esperanzas," dijo la santa. "Estoy llena de Fe. Existen problemas reales. Pero incluso cuando nos centramos en los temas que más ayuda necesitan, es más sabio enfocar nuestra atención en resultados positivos y en nuestro potencial humano. La Ley de las Expectativas nos enseña que lo que enfocamos se expande; forcejear y recrearnos en los problemas sólo los fortalece dándoles energía. Por lo tanto céntrate en las soluciones, no en los problemas." La santa miró hacia un halcón que estaba por encima de nuestras cabezas, flotando como una cometa al viento, y compartió un último recordatorio sobre la Ley de las Expectativas. "Como los antiguos alquimistas, viajero, tú puedes transmutar la duda en confianza, y el miedo en coraje. Nuevas expectativas traen nuevas alternativas. No esperes que las experiencias te lo confirmen. Crea una visión positiva de qué te gustaría y seguro que lo conseguirás."

LA LEY DE LA INTEGRIDAD

de una roca. "Ese lagarto no intenta ser algo diferente," dijo ella. Entonces comenzó a señalar un objeto detrás de otro, diciendo, "Esto es un árbol. Allí hay una riera -" "Sí," interrumpí. "Ya los veo." "¿Pero puedes sentirlos?" "No estoy muy seguro de qué quieres decir." "A diferencia de las criaturas del mundo natural, los humanos están rodeados por el artificio social, apartándose de su propia verdadera naturaleza." Entonces, casi hablando en un susurro, ella dijo, "Los shamans – los curanderos de los nativos – practican el arte del cambio de forma. Este arte no consiste en cambiar tu cuerpo sino en propagar tu conciencia a los animales, árboles, o riachuelos para poder sentirlos – aprender sus lecciones – identificándose con cada uno de ellos para poder sentir sus cualidades interiores y convertirte interiormente en ellos. Esto es posible porque el Yo auténtico contiene todas estas cosas." "¿Qué tiene todo esto que ver con la Ley de la Integridad?" "Supuse que lo preguntarías," dijo ella sonriendo. "Mi amigo Lao-tzu una vez dijo, ´El oso polar no tiene que bañarse para ponerse blanco; y tú tampoco tienes que hacer nada excepto ser tú mismo´. El mundo natural está repleto de tal autenticidad; el caudaloso río, el movido viento, y los ruidosos grillos están contentos de ser ellos mismos. ¿Estás tú completamente contento con quién eres – no ser nada más, ni nada menos?" "¿Qué pasa si quiero convertirme en algo más?" pregunté. "¿Más?" la santa sonrió. "¿Cómo podrías ser más? ¡Tú ya no tienes límites! Cuando dejes el cuerpo, viajero, nadie en las puertas del cielo te preguntará si fuiste un santo; te preguntarán si fuiste tú mismo, si hiciste el papel para el que has venido a la Tierra. "La sabiduría de los años," continuó ella, "de Platón a Shakespeare, nos recuerda, ´Conócete a ti mismo,´ y ´sé verdadero.´ Integridad significa ser íntegro, conociéndonos a nosotros mismos y siendo nosotros mismos, para que nuestras acciones sean auténticas, consistentes con nuestras intenciones supremas – para que nuestro cuerpo, mente, emociones, y actitudes se complementen entre sí, formando un todo mucho mayor que la suma de las partes. "No tiene sentido hablar de integridad hasta que entendamos nuestros más profundos incentivos, valores, y motivos – hasta que aceptemos quienes Somos, nuestra Luz, en vez de quienes esperamos ser o pretendemos ser. Una persona puede donar a los pobres por amor y compasión; otro puede hacerlo por culpabilidad, o por la necesidad de impresionar a los demás; cada uno de los dos demuestra caridad; sólo uno muestra integridad. Motivos e intenciones marcan una gran diferencia en las vidas de los que dan y en los que los que reciben, porque damos mucho más que monedas; damos la moneda de nuestro ser." "Me está dando la impresión que es mucho más difícil conseguir vivir la integridad de lo que pensaba." "Todo es difícil hasta que se convierte en fácil," contestó la santa. "Se necesita coraje y ser abierto para conseguir autenticidad – ser capaz de decirte a ti mismo y al mundo, ´Te guste o no, este soy yo,´ y después vivir esa verdad. Pero una vez que aceptas tu humanidad, la integridad no es nada difícil. No se trata de ser perfecto o infalible; todos hemos cometido errores. Sólo podemos hacerlo lo mejor posible y aprender de nuestros fallos, para que podamos hacerlo mejor la próxima vez. Estar unido a la Ley de la Integridad significa aceptar nuestras flaquezas y aferrarnos a nuestra fuerza interior, y así convertirnos en ejemplos vivientes que enseñan el camino a otros." "Quizás esto es a lo que se refería Mahatma Gandhi cuando decía, ´Mi vida son mis enseñanzas´." "Sí," respondió ella. "Los niños nunca han sido muy buenos escuchando a sus padres, pero nunca fallan a la hora de imitarlos." "No creo que sólo te estés refiriendo a los niños." "De hecho no," replicó la santa. "Todos nos influenciamos los unos a los otros por medio de nuestro ejemplo, y todos aprendemos imitando, seamos o no conscientes de ello. Influimos a los demás no tanto por lo que decimos, sino por cómo vivimos. "Una vez caminé por una carretera junto a una señora que se hacia llamar a sí misma Peregrina De La Paz," continuó la santa. "Ella viajaba por fe, caminando hasta que era ofrecida refugio y ayunando hasta que era ofrecida comida, recordándonos, ´Vivid acorde con vuestra Luz suprema y más Luz os será otorgada.´ Esto resume la esencia de lo que es integridad, viajero, y tú eres llamado a practicarla."

LA LEY DE LA ACCIÓN

DAR MOVIMIENTO A NUESTRA VIDA

No importa lo que sintamos o sepamos, no importan nuestras dotes potenciales o talentos, sólo la acción les da vida. Muchos de nosotros entendemos conceptos como el compromiso, el coraje, y el amor, pero en realidad saber es hacer. Hacer trae la comprensión, y las acciones convierten conocimientos en sabiduría. No puedes atravesar el mar simplemente mirando al agua. Rabindranath Tagore

Emergiendo del valle, escalamos una pequeña, pero pronunciada pendiente y desembocamos en una cuesta justo por encima de la cabaña de la santa. Mi estómago no dejaba de rugir. Exceptuando aquellas fresitas, no había comido en dos días. Justo entonces la santa anunció, "Es hora de comer." "¡Que bueno!," dije yo. "Justamente lo que estaba pensando -" "Lo sé," dijo ella. "Puedo oír a tu estómago rugir." Sonriendo me llevó a un jardín que ella misma había cultivado. Un riachuelo fluía a través de él, y era usado para irrigar las coloridas hierbas, frutas, y verduras que crecían allí. "Coge cualquier cosa que te apetezca." Cocinamos un potaje con patatas, salpicado con pimiento y algunas hierbas que no reconocí, servidas junto a una ensalada fresca. Mientras nos sentábamos a comer, la santa habló de la Ley de la Acción. "No puedes vivir de buenas intenciones," comenzó. "Para preparar esta comida, he despejado el terreno, cavado el suelo, y sembrado las semillas, antes de recoger la cosecha. Hacen falta más que sueños y buenas intenciones para vivir en este mundo; se necesita acción." Mientras comíamos, me explicó un incidente – de una vida anterior, supuse. "Yo no siempre aprecié la diferencia entre las ideas y la acción," dijo la santa. "Cuando era una joven estudiante en la India, aprendí una importante lección. En aquellos tiempos, yo procedía de una familia privilegiada, y pasaba la mayoría de mi tiempo leyendo. Un día, durante un viaje, mientras un barquero me llevaba a través de un ancho río, le describí todos mis conocimientos y cómo los había conseguido. El barquero me escuchó atentamente; entonces, después de un rato, me preguntó: ¿sabes nadar? ´No,´ contesté, ´no puedo.´ ´Entonces me temo que todos tus conocimientos son una pérdida,´ dijo el barquero. ´El barco se hunde.´" Los dos nos reímos mucho. "Entonces, ¿qué pasó?" le pregunté. "Oh, me ahogué," contestó ella. "Fue una lección que nunca olvidaré. Este mundo es un reino de energía y acción; no importa lo que sepas o quién seas – tampoco importa la cantidad de libros que hayas leído o los talentos que tengas – sólo la acción tiene el potencial de darles sentido en la vida. Las filosofías impresionan y las ideas abundan, pero las palabras, no importa como sean de elegantes, son baratas. Es fácil hablar de compromisos, coraje, y amor, pero hacer es entender, y la sabiduría nace a partir de la práctica." La seguí mientras se acercaba al final del jardín. Escalamos algunas rocas, y observamos el bosque que se extendía a nuestros pies. "Mucha gente disfrutaría con una vista como esta," dijo la santa. "A lo mejor aspiran a escalar hasta aquí, y quizás estén deseando tener la satisfacción de estar aquí de pie. Pero mientras muchos de ellos no han alcanzado la cima y disfrutado de la vista, nosotros lo hemos hecho – no porque seamos más inteligentes o más fuertes o lo merezcamos más, sino simplemente porque hemos hecho la escalada. Sólo aquellos que hacen la escalada disfrutan de la cima." Después, mientras volvíamos a nuestra comida, la santa observó, "Emprender acciones nunca ha sido fácil en este mundo; fuerzas de duda e inercia están por todos los lados, hasta entre nuestra mente y cuerpo. Convertir las ideas en acciones requiere energía, sacrificio, coraje, y corazón, porque actuar es arriesgar. Tenemos que superar todas las buenas razones que nos invitan a apartarlo, a dejar que lo haga otra persona, a permanecer en la sencilla silla de las buenas intenciones. Pero la Ley de la Acción envía el mismo mensaje una y otra vez: es mejor hacer lo que es mejor que no hacerlo y tener una buena excusa." "Yo pienso que se necesita coraje para levantarse cada día de la cama, y por tanto todo el mundo aplica la Ley de la Acción." "Todos los seres vivos actúan, pero la mayoría de las personas no actúan sino que reaccionan - y sólo reaccionan como consecuencia de sufrir dolor o miedo, cuando las relaciones se convierten en un infierno o cuando los cuerpos físicos caen enfermos del estrés. La Ley de la Acción nos enseña a superar las inercias a la vez que las impaciencias, actuando con coraje, claras intenciones, y compromiso." "¿Cómo podemos superar la inercia?" "Aceptando tres realidades fundamentales," contestó ella. "Primero, aceptando nuestra humanidad y nuestra presencia física en el mundo; segundo, dándonos cuenta que nadie va a vivir por nosotros y que sólo nos hacemos más fuertes a partir de nuestros propios esfuerzos; y tercero, aceptando que la acción puede inicialmente comportar cierta incomodidad – y después ¡a continuar con ello! "Ya no nos podemos permitir el lujo de esperar hasta que nos sintamos a salvo y seguros, inspirados o motivados – hasta que el miedo o la duda miren en la otra dirección. Ya no podemos esperar a que alguien nos dé permiso para actuar. Siento una gran urgencia. Es por eso que he vuelto a aparecer, en este tiempo y lugar

  • para cumplir lo que estoy hablando contigo ahora. Ha llegado el momento de actuar de acuerdo con nuestros ideales supremos, a pesar de temores, dudas, o incertidumbres que surjan. Sólo podemos mostrar coraje en la cara del miedo. Cada día necesitamos coraje, porque cada día nos enfrentamos a miedos – no necesariamente en situaciones dramáticas como atrapar a un ladrón o salvar a una persona que se ahoga, si no de formas diversas como expresando nuestros sentimientos, rompiendo un viejo hábito, o tomando el riesgo de ser diferente."