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¿Que esta haciendo el internet en nuestro cerebro?
Tipo: Apuntes
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Lunes, 19 Agosto 2013 Escrito por Corporación Colombia Digi tal @colombiadigi tal El desvío de la atención que supone tanta información podría estar disminuyendo nuestra capacidad mental. Actualizaciones de estado, invitaciones a jugar, el ‘meme’ de gato bravucón, el video del bebé que baila o de la enésima versión del Gangman Style o cualquier otro tema de temporada… la avalancha de información que se publica sin cesar y que irrumpe en nuestras pantallas (todas aquellas que nos acompañan durante el día), traen tanto de información como de desatención, y ese parece ser el problema. Nicholas Carr autor del libro “The Shallows: What the Internet Is Doing to Our Brains”, que en español corresponde a “Superficiales: ¿Qué está haciendo internet a nuestras mentes? ”, desarrolla una completa teoría sobre cómo Internet está reduciendo la capacidad de aprendizaje y de creación en nuestro cerebro. Tal como lo señala el video que ilustra su teoría, “si la forma en que está usando su cerebro es haciendo búsquedas a toda velocidad para encontrar información y luego olvidarla con la misma velocidad, nunca construirá conocimiento, así, estaría pensando como un computador y finalmente estaría estancando nuestra humanidad”. Como lo sustenta esta perspectiva, el desarrollo de nuestros cerebros estaría atado a la capacidad de comprender, retener y enlazar información, de modo que el conocimiento se amplía y provee las bases para la creatividad ; sin embargo, con la velocidad de crecimiento y entrega de información de Internet, todo indica que la capacidad de atención está decreciendo y, en consecuencia, nuestra capacidad cerebral. Ver video What the Internet is Doing to Our Brains [Epipheo.TV] https://www.youtube.com/watch?v=cKaWJ72x1rI
Por Mauricio Nolo Pedrat 20 / 08/ 13 Facebook tiene un gran poder de penetración en el mundo. Más de 500 millones de personas (12,5 veces la población de Argentina) interactúan allí todos los días.
Pero según el primer estudio sobre su influencia en la felicidad y la satisfacción, publicado por la Universidad de Michigan (Estados Unidos), la red social puede, con el tiempo, afectar negativamente el ánimo de sus usuarios. Ethan Kross, psicólogo social y principal autor de la investigación, aseguró que “
bienestar, lo socava ”. El neurocientífico John Jonides, coautor del estudio, indicó que los resultados de la investigación son de gran importancia “ ya que van al corazón mismo de la influencia potencial de las redes sociales en la vida de las personas”. A los participantes del experimento se les enviaron cinco mensajes diarios con preguntas sobre su estado de ánimo. El resultado fue que antes de usar la red social el bienestar era elevado, pero con el transcurso del tiempo decrecía. El estudio afirma “ que cuanto más utilizaban Facebook las personas, menos bien se sentían cuando se les preguntaba por mensaje de texto justo después”. Pero, ¿qué ocurre en la Argentina? Los argentinos son los usuarios que más tiempo le dedican al “Face” en el mundo : 9,8 horas mensuales, frente a las 6 del promedio global. Además, el 90% de las personas que cuenta con conexión a Internet en el país tiene un perfil en la red social. Suman 22 millones (ver Los argentinos... ). Estos datos alarman si se tiene en cuenta que, según los investigadores, “en el transcurso de dos semanas, cuanto más se utilizaba Facebook más disminuía la satisfacción con la vida ”. Expertos argentinos opinan que si bien la plataforma tiene la capacidad de afectar las emociones de sus usuarios , afirmar que socava el bienestar es algo apresurado. Any Krieger, psicóloga y miembro didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y full member de la International Psichoanalytic Association (IPA), indica que uno de los factores que puede producir una reacción negativa en las emociones es que “ en el plano virtual hay una presencia del otro a la que, si bien puede verse a través de una cámara o una foto y lo podemos oír, falta el contacto de piel ”. Esa falencia puede generar una sensación de vacío en el usuario. Esto se debe a la búsqueda más primitiva del ser humano. Krieger explica que los contactos corpóreos “ se remiten al primer contacto del bebé con su madre. Es lo más primitivo, lo más primario y más genuino del sujeto humano. Cuando nace lo ponen en el pecho al bebe. En lo virtual falta ese cuerpo a cuerpo, la piel. Freud dice que siempre se está en la búsqueda del lazo primitivo del bebé con la madre”. El experimento de Michigan lo comprueba: “ Las relaciones directas con las personas, no a través de las redes sociales, llevaban a mejorar el bienestar personal”.
phubbing , definido como “el acto de desairar a alguien en un entorno comunal mirando el teléfono en vez de prestarle atención”, se pueden observar a diario. Y no es una conducta exclusiva de los más jóvenes sino que compromete a todas las edades y géneros. “La sensación es descripta como un impulso que no se puede controlar, bajo la promesa mental de que la persistencia en la tarea va a otorgar algún rédito. Esto deja al otro en un lugar de espectador que es muy ingrato. El que lo efectúa, por lo general, se pone fastidioso cuando se lo hacen otros, pero sin embargo, no puede dejar de hacérselo a los demás” explica Gustavo Bustamante, director de la Fundación Fobia Club. Con la aparición de los celulares la primera regla de cortesía en romperse fue atender el aparato en medio de una reunión. Pero esta actitud se justificó socialmente baja el pretexto “ está bien que lo haga, puede ser una emergencia”. Con la llegada de los smartphones y las comunicaciones en las redes sociales, todo se agravó. En la Argentina, los celulares inteligentes representan el 47% de las ventas de celulares, según Carrier & Asociados. Otro dato de América Latina (OM Latam) y la Mobile Marketing Association (MMA), asociación vinculada con el marketing móvil, indica que el 24% de la población mayor de 16 años usa estos aparatos. Pero quienes ocasionan el phubbing no tienen rangos de edades específicos aunque es más frecuente ver a los jóvenes protagonizando alguno de estos desplantes. Cualquier excusa sirve para bajar la mirada y entrar en el universo de las redes. Desde una pequeña actualización del perfil, hacer clic en un Me gusta, publicar un comentario en Twitter, responder un mensaje por WhatsApp, pedir vidas en el Candy Crush, o sacar una foto de la comida y compartirla en Instagram. Durante cualquier conversación presencial, se producen múltiples interferencias externas (ruido de la calle, una bocina, el mozo que pasa, suena un celular), pero algunas personas son capaces de bloquear esas interferencias. Otras, no consiguen abstraerse. “ Vivimos en una sociedad individualista: cada vez hay menos actividades en común dentro del núcleo familia. Los miembros del clan ya disponen de su propia pantalla y puede elegir qué mirar en total privacidad. Con el teléfono pasa algo similar. Uno tiene la ilusión de que puede estar en múltiples lugares al mismo tiempo. Y es esa fantasía de conectarse con un clic lo terrible. Porque la atención no puede estar en varios puntos en simultáneo. Lo que implica que, para ver la pantalla, algo se está descuidando” sostiene Bustamante”. La sensación es que el teléfono da todo, pero también reclama subordinación absoluta. Actualizar a cada rato el perfil, fijarse si alguien hizo un comentario, estar pendiente de lo que otros dicen o hacen. En definitiva, convertirse en su prisionero.
Tal es la preocupación a nivel mundial sobre este tema que ya existe un movimiento anti-phubbing , iniciado por Alex Haigh, un joven australiano de 23 años. Su iniciativa tiene tanto éxito que incluso llegó a los titulares del diario británico The Guardian y del The New York Times. Tras haber experimentado en varias ocasiones esta nueva incomodidad tecnológica, Haigh creó Stopphubbing.com con la intención de reflexionar sobre el abuso del celular en entornos públicos. También tiene una página de Facebook para escrachar a famosos que hacen phubbing. Fuente: http://www.clarin.com/ sociedad/Crece- mania- mirar- celular- personas_0_976102523.html