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Asignatura: introduccion a la sintaxis, Profesor: Javier De Santiago Guervós, Carrera: Filología Hispánica, Universidad: USAL
Tipo: Apuntes
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Tema 0
La sintaxis se encuentra en la base de un triángulo invertido, en cuyo vértice, abajo, está la fonética, seguida por la morfología y arriba la sintaxis. La sintaxis se encarga de los significados lingüísticos, y no de los pragmáticos (que tienen en cuenta otras cosas, como el contexto). Estudiamos qué palabra viene subordinada a cuál y por qué. No trabajamos con conceptos semánticos. Veremos la sintaxis con categorías léxicas (palabras), sintácticas (sintagmas) y funciones (CD, Sujeto, CI...).
(1) Los niños juegan en el patio. Complemento Circunstancial (((de lugar))). (2) Los niños se encuentran en el patio. Complemento de Régimen Preposicional. (3) No apruebo los juegos en el patio. Complemento del Nombre.
Todos responden a la pregunta de “¿dónde?”, “en el patio”, pero no tienen la misma función, como vemos. No podemos utilizar el criterio semántico porque no discrimina, y no podemos definir una función sin singularizarla de otras. En el caso (3) no podemos encontrarlo con “dónde”, pues no es que la persona no apruebe los juegos mientras está en el patio, sino que son los juegos que se realizan allí. Por otro lado, la relación de (2) y (1) es diferente, ya que en el caso de (2) no podemos prescindir del complemento, al contrario que en (1).
Sus relaciones con los diferentes miembros de la frase no son las mismas, por lo que su denominación será diferente, como es el caso.
(1) A Miguel le partieron la cara. Complemento Indirecto. (2) Miguel recibió un puñetazo en la cara. Sujeto. (3) Dejaron como un cromo la cara de Miguel. Complemento del Nombre. (4) Golpearon a Miguel en la cara. Complemento Directo.
Generalmente se pregunta por el Complemento Indirecto por “¿quién recibe la acción?” y en estos cuatro casos, siempre sería “Miguel”, si preguntamos eso, pero vemos que en este caso, esa palabra funciona en los cuatro sintagmas de manera diferente.
Hay que dar valor, o sentido, a términos que ya hemos estudiado: -Función: relación de dependencia dentro de la oración que nos permite interpretar la vinculación gramatical. La distribución de los sintagmas que se integran en grupos mayores dependen de las exigencias sintácticas que imponen esos grupos. -Marcas gramaticales: Cada función se caracteriza por la presencia de marcas gramaticales (concordancia, conmutación, etc...). Por ejemplo, un adjetivo (1) que concuerde con el sujeto (2) y que esté en el predicado (3) funcionará siempre como Predicativo. Luego sus marcas serán esas tres. A veces también trabajamos por eliminación: si no se puede conmutar por un pronombre, por ejemplo, ya no será un Complemento Indirecto, etc. -Estructura argumental: Verbos, sustantivos, adjetivos, preposiciones... Cada uno de estos elementos tiene la capacidad de relacionarse con otras unidades que son indispensables para completar su significado. El verbo “comer”, para tener significado requiere que alguien coma algo, tiene dos argumentos (o actantes): alguien y algo. El sustantivo “foto”, es foto de algo/alguien, un argumento. “Dar” tiene tres argumentos alguien, algo y a alguien. Por otro lado, los verbos avalentes (“llover”) no tienen argumentos. “Morir”, como “comer” solo tiene uno: monovalente ( bivalente , trivalente ...).
Juan come en Burgos .Aquí es Circunstancial. Juan reside en Burgos. Aquí no lo es, ya que “en Burgos” es argumental (no se puede prescindir de él sin irnos a la agramaticalidad). Es Argumento.
Definimos los complementos, generalmente, por exclusión: no puede ser otra cosa, luego es esto.
Aquella chica vestía elegantemente. En este caso es un Argumento (obligatorio). Aquella chica comía elegantemente. Aquí, sin embargo, es Circunstancial.
Lo que hay que mirar es, primero, si es un Argumento y, luego, a quién se refiere.
Yo veo mal: Complemento Circunstancial de Modo (de “Veo”). Veo a tu hija mal. Ella está mal: Complemento Predicativo (de “hija”).
Procedimientos con los que trabajaremos: -Pruebas de posición y orden: Según dónde está y sus posibilidades de desplazamiento. Alterar el orden de los elementos puede darnos pistas para diferenciar unos elementos de otros. Hay elementos con más libertad de movimiento de otras, y esto mismo puede ser una marca formal. Sacó la mano derecha. *Sacó derecha la mano. Complemento del Nombre. Tenía la boca torcida .Tenía torcida la boca. Complemento Predicativo (se puede alterar su posición, es una de sus características).
Un fenómeno atmosférico. *Un atmosférico fenómeno. Adjetivo relacional (no varía el orden). Podemos decir “un fenómeno atmosférico impresionante”, pero no podemos colocar antes el adjetivo “impresionante”. Un cielo inmenso. Un inmenso cielo.
-Pruebas de conmutación: Se basan en un principio de identidad funcional, siendo equifuncionales los elementos conmutables entre sí en un mismo contexto. Me gusta que me mires. → Me gusta eso/Me gusta tu mirada/Me gusta n esa s cosa s ... Sujeto, son equifuncionales. Se aplica una prueba de conmutación (y luego concordancia ). Son muy útiles desde el punto de vista gramatical, siendo un tipo de prueba muy rentable. Tanto por su aplicación como por su imposibilidad de la misma: siempre nos da muchos datos. Se afilió al Partido Charro. No podemos conmutarlo por un pronombre átono, por lo que descartamos que sea un Complemento Directo o Indirecto. +Conmutación por pronombres átonos: Para intentar descubrir el Complemento Directo, el Indirecto y el Atributo. Carlota vio a su hermano en la calle. → Carlota lo vio en la calle. Importa tanto lo que queda dentro (“a su hermano”) como lo que no (“en la calle”), que no es Complemento Directo en este caso. Los pronombres comprimen. También tenemos que saber si podemos expandir el pronombre o no: entre “Yo me olvidé el libro” y “Juan me lo dio”. El segundo “me” podemos transformarlo en “a mí”, en el primer caso, esto no es posible.
A veces estas pruebas no funcionan: “Juan no lee nada”, aquí “lee” necesita dos argumentos, Sujeto y Complemento Directo, pero no podemos decir “Juan no lo lee”. Por otro lado, podemos sustituir “nada” por “novelas” o “esos libros”, luego es CD.
+Conmutación por pronombres tónicos: Para determinar el sujeto, un sintagma nominal o un complemento de régimen circunstancial. Será un sujeto aquel que
pueda ser conmutable por un pronombres de sujeto. En “Los libros están en casa” podemos decir “Ellos están en casa”. “Le diré a mi hermana mayor que venga”, por otro lado, podemos transformarlo en “Le diré a ella que venga”.
+Conmutación por adverbios: Para determinar algunas funciones de complementos circunstanciales, de régimen preposicional o predicativos. Los adverbios forman proformas (como los pronombres). “Juan llegó cansado a casa”, “Juan llegó así a casa”. Vemos que es un complemento predicativo, y no un complemento circunstancial de modo que podríamos deducir si preguntamos “¿Cómo?”.
+Conmutación por elementos equifuncionales: Por ejemplo, nos servirá de mucho la posibilidad de conmutar por adjetivos algo. “Ayer vi a Luis cantando”, cambiando a “Ayer vi a Luis que cantaba” o “Ayer vi a Luis cantante”. Si podemos hacer esta sustitución por el adjetivo, ya no será un complemento circunstancial, ya que estos no lo admiten. ¿Por qué “Necesito verte” no es una perífrasis? Porque “verte” se puede sustituir por un sintagma nominal, como en “Necesito un café”, algo que no ocurre en “Puedo verte”, donde esto no ocurre, luego es una perífrasis verbal. Por otro lado “su” puede ser equivalente de un sintagma preposicional “Ahí narra el regreso de los guerreros, heridos” → “Ahí narra su regreso, heridos”.
+Conmutación por cero: Para determinar el carácter obligatorio o marginal de un sintagma. Muchas veces es fundamental para distinguir complementos circunstanciales de los que no lo son. “Marta vive en Jerte” y “Marta come en Jerte”, en el primer caso “en Jerte” no es conmutable por cero y en el segundo sí que lo es. “Marta come” se puede decir, pero no “*Marta vive”, pues necesitamos el “dónde”.
-Pruebas de concordancia: En género y número entre sujeto y verbo, entre adjetivo y sustantivo, entre sujeto y atributo... Son datos gramaticales que nos ayudan a definir en sintaxis. Es una prueba que, tanto si responde afirmativamente como si no, nos ayuda a definir. Los españoles hablan alto. Siendo adverbio de modo, por no concordar con el sujeto. La categoría de una unidad depende del lugar que ocupe en la cadena sintáctica. En este caso, “alto” es un adverbio, y no un adjetivo, como pensaríamos en un principio. Un sinfín de cuadros colgaban de las paredes. La concordancia no funciona, ya que “sinfín” es singular y “colgaban” plural, porque a veces el hablante piensa más en las referencias que en la gramática (“sinfín”, a pesar de ser singular, recuerda al plural, siendo una concordancia ad sensum). Estrictamente, la oración debería ser “Un sinfín de cuadros colgaba de las paredes”, aunque la RAE admite este tipo de concordancias. A veces no vemos concordancia, y tenemos que conmutar antes (“Me gusta que me mires” → “Me gusta tu mirada”).
-Pruebas de compatibilidad: Hay unidades compatibles entre sí y otras que no lo son, unidades que pueden aparecer junto a otras, y otras que repudian esa compañía. Esto se evidencia con una prueba de gran utilidad: partiendo de categorías prototípicas vemos las compatibilidades o incompatibilidades. Teniendo sustantivos, verbos, adjetivos y adverbios, vemos un comportamiento sintáctico que nos ayuda a definirlos. Al ver un sustantivo podemos definirlo porque puede ser modificado por un adjetivo, un verbo puede ser modificado por un adverbio, pero no podemos modificar un sustantivo con un adverbio (* Traía una nuevamente chaqueta ), siendo incompatible. Obviamente podemos definir a un adjetivo como una categoría que modifica al sustantivo, y los adverbios modifican adjetivos, verbos y a otros adverbios.
-Pruebas de trasformación: Al transformar unas oraciones en otras sin cambiar su significado distribuyendo la información de otra manera, como al pasar una oración a pasiva (“Los habitantes construyeron las casas de la colina” → “Las casas de la colina fueron construidas por los habitantes”), vemos mejor las funciones (“las casas de la colina” es CD en la primera y sujeto de la pasiva, algo que ocurre siempre que tenemos un verbo de acción). Ella tenía tu dirección. No podemos transformarla a pasiva, por lo que vemos que “tener” no es un verbo de acción (* Tu dirección es tenida por ella ). Hay otros casos en los que no funcionará, como en el caso de un verbo imperativo, en el que tendremos que cambiarlo por algo equivalente. Tenemos que hablar también, dentro de estas pruebas, de las construcciones ecuacionales ( hendidas , de foco), preferiblemente hendidas. Son usadas para enfatizar elementos específicos en una oración → SER + Segmento focalizado + Relativo. -Carlota perdió la carpeta de Matemáticas. Solo podemos focalizar complementos
-Otras pruebas: Suelen ser menos efectivas, en general, que las anteriores. +Test del interrogativo: Solo un constituyente oracional puede funcionar como respuesta a una pregunta. Pedro debe salir esta noche. ¿Quién debe salir esta noche? Pedro.
Ejemplo de funcionamiento en las oraciones:
El hermano del chico que estaba en Madrid escribió el lunes una carta estupenda de recomendación a su amigo Juan y a su amigo Pedro para el rector.
Tenemos un sintagma nominal, ya que “hermano” es un nombre. “Escribir” tiene tres argumentos:
Tema 1: Concepto de oración y la impersonalidad del “se”
“La oración es una unión de palabras que presenta un sentido completo”. Esta definición es problemática, ya que deberíamos incluir aquí frases como “buenos días”, ya que tiene sentido completo, igual que, incluso, chistar a alguien. La oración es una unidad sintáctica (y no semántica ) por lo que debe ser definida sintácticamente. El enunciado es una unidad mínima de significado, por lo que la definición de arriba sería mejor para el enunciado. Una oración es otra cosa. Ha habido, también, definiciones lógicas , como definir al adjetivo como “expresión de cualidad”, lo cual no es siempre cierto, pudiendo expresar cualidades con otro tipo de palabras (como “la vejez”); pasando lo mismo con los verbos, que no siempre son acciones (como el verbo “tener”), y teniendo también otras palabras que expresan acción (“la llegada”). Tenemos también definiciones formales, que usan ya aspectos sintácticos , como elementos suprasegmentales (entonación, pausas...), diciendo que una oración era “una secuencia que está entre dos pausas”, teniendo el mismo problema que en “buenos días”. Sigue sin ser preciso. Después tenemos el rasgo de independencia sintáctica , que nos dice que tenemos una oración “cuando tenemos una secuencia gramatical que no depende de ninguna otra, y que, además, puede aparecer aislada”. En este caso tenemos una frase como “Creo que Luis miente”, pero no podemos decir “que Luis miente” por separado, por lo que sigue sin servir. La oración es un concepto sintáctico , por lo que deberá ser definido sintácticamente. Se ha venido trabajando con dos definiciones: una binaria y otra unitaria. -Definición binaria: la oración es la unión de un sujeto con su predicado. -Definición unitaria: hay una oración donde hay un verbo y en aquella secuencia donde tenemos funciones verbales, es decir si hay un Complemento Directo o un Sujeto, ha de haber, por tanto, un verbo. La definición de “una oración es aquella en la que hay un verbo ” es la común a las dos, y la que da menos problemas, ya que en español podemos encontrar oraciones sin la presencia del sujeto, voluntaria o no: Fueron rechazados todos los toros. Todos los toros. Uno nunca sabe qué es mejor. Uno. A la policía le dices eso y estás perdido. (Tú). En Valencia han cogido muchas naranjas. (Ellos). Se compra papel viejo. (Papel viejo). En verano se duerme poco. Impersonal. Hubo fiestas. Impersonal. Hace calor. Impersonal. Es de día. Impersonal. Llueve. Impersonal.
No todas responden al esquema Sujeto + Predicado. Hay un concepto llamado impersonalidad semántica. Esto pasa cuando no sabemos quién realiza la acción, como en la primera, que tiene un agente indeterminado , al estar omitido, pero no implica que desde el punto de vista sintáctico no haya sujeto. Pasa lo mismo en la cuarta y en la sexta en la que no se es especifica quién realiza la acción. En “Hubo fiestas” pasa otra cosa, y es que el verbo “haber” no puede ser utilizado en este caso con otra persona que no sea la tercera del singular (“había muchos libros en la biblioteca”), siendo impersonal y monopersonal (solo la tercera del singular).
Este ejemplo nos muestra que la definición de “sujeto más predicado” no sea del todo correcta, a
Ejemplos: Juan y su novia se escriben todas las semanas. “Se” pronominal de verbos transitivos, recíproco, “Se escriben el uno al otro”.
Se estudia bien en esta casa. “Se” no pronominal, impersonal. Tercera persona, sin sujeto, puede tener CD (“Se estudia bien Conocimiento del Medio en esta casa”) y no admite un sintagma nominal determinado (“*Pedro se estudia bien en esta casa”, agramatical, a no ser que sea un significado reflexivo).
Se entregará el premio dentro de dos horas. “Se” no pronominal, pasiva refleja. No es pronominal y no encaja con el doblemente pronominal o el impersonal.
El presidente se las sabe todas. “Se” pronominal de transitivo dativo.
Juan se trabajó a los profesores y aprobó. “Se” pronominal de transitivo dativo.
Pedro se jacta de su sabiduría. “Se” pronominal inherente.
Juan se obstina en continuar. “Se” pronominal inherente.
Se rescató a los montañeros por la noche. “Se” no pronominal impersonal.
El coche se salió de la carretera. “Se” pronominal intransitivo morfológico.
María se colocó la diadema en el pelo. “Se” pronominal transitivo reflexivo.
Pedro se encontró la carta y se la regaló a su madre. “Se” pronominal transitivo dativo, “se” personal.
A Pedro se le olvidó la cartera. “Se” no pronominal doblemente pronominal.
Siendo “muchos” un complemento del sustantivo, y no del verbo. “Muchos alumnos” es un
sintagma nominal, “alumnos”, núcleo. El resto, determinante. Cantidad y adverbio no es lo mismo, como acabamos de ver. También vemos que una misma palabra puede hacer diferentes funciones según el lugar que ocupe. Quiero más pan. Determinante: “Quiero más pan” → “Lo quiero”. No te doy más. Pronombre: “No te doy más” → “No te lo doy”. Está más blando. Adverbio: “Más” depende de “blando”.
Según el orden en el sintagma hay ciertas reglas: -Los modificadores del núcleo de un sintagma nominal en posición pre-nuclear solo pueden ser determinantes y sintagmas adjetivos sin complementos preposicionales (“Un jugador hábil con el balón”, “Un hábil jugador con el balón”, “Un hábil con el balón jugador”; jugador → hábil → con el balón, respecto a la jerarquía). -No hay complemento del nombre que preceda al determinante principal en sintagma nominal (“Esos valles frondosos”, “Esos frondosos valles” “Frondosos esos valles”). -Los complementos del nombre en condiciones de uso estándar de la lengua no suelen figurar como única categoría pre-nuclear, fundamentalmente en singular, siendo atípico encontrar esta estructura (“En mi casa tengo hermoso cerezo”), aunque hay ciertas excepciones (como en los titulares de prensa, “Fantástica luna de miel de los príncipes”, aunque no es una oración correcta en el habla; en el plural es más aceptable; y también pasa con los adjetivos cuasi-determinativos, como “diferentes”, “diversos”...). -Después del núcleo o son agramaticales o cambian de función (“Ese chico” → “El chico ese”; “Chico ese”). -Determinante pueden ser el artículo, los posesivos, los numerales cardinales, los exclamativos e interrogativos, los demostrativos, los definidos y cuantitativos... -El orden en los determinantes, que no tienen un igual comportamiento, tiene sus limitaciones: +Hay que establecer dos grandes grupos de determinantes: estando en el primer grupo los artículos, los demostrativos, los posesivos y otros como “cada”, “algún”, “ningún”, etc, caracterizándose porque no se pueden combinar entre sí, siendo una doble identificación, es redundante (“*La mi calle”); el resto en el segundo grupo se caracterizan por poder combinarse tanto con los del grupo anteriores como entre sí (“Los otros niños”), llamándose a veces “codeterminantes”. De todas formas, nunca puede haber más de tres determinantes, siendo el cuantificador siempre el último y el determinante del primer grupo siempre va primero. Grupo uno + grupo dos + grupo dos (cuantificador)
+Antes del núcleo también puede aparecer el pre-determinante cuantificador “todo”, pudiendo ocupar el primer lugar de los determinantes (precediendo incluso al artículo), como en “Todos los convenios hablados”, siendo el único caso en el que ocurre esto. Puede incluso desgajarse y aparecer al lado del verbo (“Todos los mineros trabajaron hasta el amanecer” → “Los mineros trabajaron todos hasta el amanecer”), llamándose flotante cuando actúa así. En frases como “Incluso Luis se quedó sorprendido”, “incluso” podría formar parte de los determinantes, pero es realmente un adverbio, llamado de constituyente, y afecta a todo el sintagma, no al núcleo.
En todo sintagma nominal podríamos tener un pre-determinante, un determinante de grupo uno, uno del grupo dos, sintagma adjetivo, otro del grupo dos que sea cuantificador, un cuasi- determinante, un sintagma adjetivo; todo esto antes del núcleo. Predet + G1 + G2 + SAdj + G2(cuant) + Cuasidet + SAdj + Núcleo (Excepcionalmente)
”; también hay una tendencia a que los grupos preposicionales de interpretación posesiva estén
después de los demás complementos del nombre (“El coche de dos puertas de Alonso” y no “El coche de Alonso de dos puertas”); cuando hay un sintagma de interpretación agente, este ocupa el primer lugar (“La vista del médico de la semana pasada”, contra “La visita de la semana pasada del médico”). Si hay más de un adjetivo no se ordenan al azar (“Su increíble ascensión política” no será nunca “Su política ascensión increíble” o “Su ascensión increíble política”). Esto se debe a unas reglas, en gran parte porque la posición de un adjetivo depende de su tipo: Determinativos: (función de determinantes). Calificativos: todos los adjetivos graduables (“bueno”, “azul”...), otros no graduables por su forma (“estupendo”, “fantástico”), todos los que tengan régimen inherente (“aficionado (a)”...), todos los adjetivos de cualidad física, intelectual, social o moral (“bueno”, “feo”, “ancho”, “listo”...), todos los adjetivos que representan estado (“fatal”, “contento”, “enfermo”), todos los que tienen antonímicos (“alto-bajo”, “frío-caliente”), todos los adjetivos que proceden de participios de presente (“saliente”, “abundante”, “entrante”), muchos de los adjetivos con sufijo “-idad”, todos los adjetivos valorativos (“espléndido”, “sublime”, “interesante”... son raros al poder anteponerse al sustantivo, no puede haber dos para un núcleo, y se resiste a aparecer en sintagmas nominales de núcleo nulo, como en “el coche blanco, sí, el blanco”, no “el cuadro extraordinario, sí, el extraordinario”). Relacionales: no califican a los sustantivos, sino que los clasifican. Proceden de sustantivos, llamados a veces “denominales” (“anímico”, “aéreo”, “civil”). No son graduables (“*muy civil”), excepto en contextos de contraste (“es más político que religioso”). Siempre se pospone al núcleo. Se coordina con otros adjetivos relacionales. Carecen de régimen preposicional. Es parafraseable por “en relación con...”, “relativo a...”, “en relación con...”, “un tipo de...”. No son estáticos (no utilizables con el verbo “estar” y muy raras veces con “ser”), excepto en el caso anterior de comparativos. Cuasi-determinativos/Cuasi-determinantes: ni clasifican ni califican, sino que expresan relaciones (temporales, espaciales, cuantitativas...) y suelen colocarse antes del núcleo (“próximo”, “distante”, “diverso”).
Normalmente no podemos poner más de dos antes del núcleo ni más de tres después. Cuando se anteponen dos suelen ser calificativos y cuasi-determinativos. Si consideramos en orden de 1 a 5 (siendo el primero los determinativos, en segundo los calificativos, en tercero los valorativos (que están dentro del segundo grupo) y los dos últimos relacionales y cuasi- determinantes, tendríamos Uno + Cinco + Tres + NÚCLEO + Cuatro + Dos + Tres (Det + Cuasi-Det + Val + núcleo + Relac + Calif + Val)
Si juntamos esto con lo anterior, tendríamos: Pre-determinante + Determinante Grupo 1 + Determinante Grupo 2 + Determinante Grupo 2 + Cuasi-determinante + Sintagma Adjetivo + NÚCLEO + Sintagma Adjetivo (de los tipos explicados en orden) + Sintagma Preposicional (de los tipos explicados en orden) + Oración
Las otras dos últimas grandes novelas cervantinas del siglo xvi que pusieron ayer. Cumple con el orden estipulado arriba. Si hubiéramos añadido “picarescas”, iría después de “cervantinas”, al ser del mismo tipo. Otra frase, como podría ser “La principal obsesión política norteamericana actual de la senadora” también cumpliría el orden, siendo “política”, “norteamericana” y “actual” todos sintagmas adjetivos, ordenados según su criterio.
Complementos argumentales y no argumentales: Dentro de los primeros tenemos dos grupos -Nombres con argumentos heredados: formado por nombres que derivan de verbos o adjetivos y que heredan parte de o toda su estructura argumental. Luis describe a María → “descripción” → La descripción de María por parte de Luis. Andrés es inteligente → “inteligencia” → La inteligencia de Andrés.