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Estrategias didácticas para una enseñanza activa y efectiva - Prof. Ahumada, Apuntes de Pedagogía

Las condiciones necesarias para que una enseñanza sea activa y el desarrollo de diferentes estrategias metodológicas, como la individualización, socialización, globalización y elaboración de nuevos materiales didácticos. Además, se abordan las estrategias de enseñanza y aprendizaje, las estrategias para adquirir y desarrollar conocimientos, procedimientos o habilidades, y las estrategias para adquirir y desarrollar actitudes y valores. Se incluyen ejemplos de estrategias como el estudio de caso, el documento audiovisual y la prensa.

Tipo: Apuntes

2017/2018

Subido el 14/01/2018

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LOS PROCESOS FORMATIVOS EN EL AULA: ESTRATEGIAS
DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE
Núria Rajadell Puiggròs
Facultad de Pedagogía. Universidad de Barcelona
En SEPULVEDA, F. - N. RAJADELL (coords) (2001): Didáctica General
para Psicopedagogos. Madrid: Eds. de la UNED, pp. 465-525.
1. Consideraciones generales de las estrategias de intervención
educativa
A través de este apartado introduciremos los pilares conceptuales necesarios para comprender
las bases de las estrategias didácticas que se desarrollarán a continuación.
1.1. Introducción conceptual
Conocemos bajo la denominación de metodología aquella opción que toma el docente o el
formador para organizar el proceso de enseñanza-aprendizaje, teniendo presentes una serie de
factores que condicionan dicha actuación, como la lógica interna de la materia, el nivel de
madurez de los sujetos a los que pretende enseñar, las finalidades que se persiguen, los recursos
disponibles, el currículum vigente, la relación entre las diferentes áreas curriculares, su propio
pensamiento profesional y la respuesta o reacción del alumnado.
Metodología equivale a intervención, y para intervenir necesitamos planificar estrategias que nos
aproximen al máximo hacía esta obtención de las finalidades previstas, a través de actividades
concretas, activas y graduales, y con el soporte de materiales curriculares que nos faciliten esta
enseñanza, así como el espacio y el tiempo más adecuados para cada estrategia de intervención.
Consideramos que una estrategia didáctica equivale a la actuación secuenciada potencialmente
consciente del profesional en educación, guiada por uno o más principios de la Didáctica,
encaminada hacía la optimización del proceso de enseñanza-aprendizaje (Rajadell. 1992).
1.2. Los ocho principios de la Didáctica
Debemos detenernos un momento en los principios de la Didáctica, a los que aludimos en
nuestra definición.
Consideramos que ocho son los principios que rigen toda actuación didáctica y, por lo tanto,
influyen en cualquiera de las estrategias de intervención que apliquemos: comunicación,
actividad, individualización, socialización, globalización, creatividad, intuición y apertura.
De manera general, justificaremos la importancia de cada uno de ellos por lo que respecta al
conocimiento y posterior aplicación de las estrategias didácticas. Insistimos en la presentación
puntual y poco profundizada de dichos principios, aunque podemos observar a lo largo de esta
obra algunos de ellos con mayor profundidad.
1.2.1. Principio de Comunicación
La comunicación constituye la esencia del proceso educativo desde la transmision de ideas por
parte de una persona hasta su comprensión real y significativa por parte de otra que juega el rol
de receptor. El papel de la interacción es indiscutible.
Como educadores debemos reconocer su triple faceta informativa, persuasiva y emotiva; como
alumnos, reflejar la comprensión de un concepto, manifestar opiniones o solicitar información
en caso de duda, también demuestran la importancia que acoge la comunicación.
De nuevo debemos tener claramente definidos los elementos que intervienen en la
comunicación, desde su origen (quien comunica), su naturaleza (qué comunica, porqué lo
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LOS PROCESOS FORMATIVOS EN EL AULA: ESTRATEGIAS

DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE

Núria Rajadell Puiggròs

Facultad de Pedagogía. Universidad de Barcelona

En SEPULVEDA, F. - N. RAJADELL (coords) (2001): Didáctica General

para Psicopedagogos. Madrid: Eds. de la UNED, pp. 465-525.

1. Consideraciones generales de las estrategias de intervención

educativa

A través de este apartado introduciremos los pilares conceptuales necesarios para comprender las bases de las estrategias didácticas que se desarrollarán a continuación.

1.1. Introducción conceptual

Conocemos bajo la denominación de metodología aquella opción que toma el docente o el formador para organizar el proceso de enseñanza-aprendizaje, teniendo presentes una serie de factores que condicionan dicha actuación, como la lógica interna de la materia, el nivel de madurez de los sujetos a los que pretende enseñar, las finalidades que se persiguen, los recursos disponibles, el currículum vigente, la relación entre las diferentes áreas curriculares, su propio pensamiento profesional y la respuesta o reacción del alumnado. Metodología equivale a intervención , y para intervenir necesitamos planificar estrategias que nos aproximen al máximo hacía esta obtención de las finalidades previstas, a través de actividades concretas, activas y graduales, y con el soporte de materiales curriculares que nos faciliten esta enseñanza, así como el espacio y el tiempo más adecuados para cada estrategia de intervención. Consideramos que una estrategia didáctica equivale a la actuación secuenciada potencialmente consciente del profesional en educación, guiada por uno o más principios de la Didáctica, encaminada hacía la optimización del proceso de enseñanza-aprendizaje (Rajadell. 1992).

1.2. Los ocho principios de la Didáctica

Debemos detenernos un momento en los principios de la Didáctica , a los que aludimos en nuestra definición. Consideramos que ocho son los principios que rigen toda actuación didáctica y, por lo tanto, influyen en cualquiera de las estrategias de intervención que apliquemos: comunicación, actividad, individualización, socialización, globalización, creatividad, intuición y apertura. De manera general, justificaremos la importancia de cada uno de ellos por lo que respecta al conocimiento y posterior aplicación de las estrategias didácticas. Insistimos en la presentación puntual y poco profundizada de dichos principios, aunque podemos observar a lo largo de esta obra algunos de ellos con mayor profundidad.

1.2.1. Principio de Comunicación La comunicación constituye la esencia del proceso educativo desde la transmision de ideas por parte de una persona hasta su comprensión real y significativa por parte de otra que juega el rol de receptor. El papel de la interacción es indiscutible. Como educadores debemos reconocer su triple faceta informativa, persuasiva y emotiva; como alumnos, reflejar la comprensión de un concepto, manifestar opiniones o solicitar información en caso de duda, también demuestran la importancia que acoge la comunicación. De nuevo debemos tener claramente definidos los elementos que intervienen en la comunicación, desde su origen (quien comunica), su naturaleza (qué comunica, porqué lo

comunica), su forma (cómo lo comunica, cuando lo comunica, dónde lo comunica), hasta las características de los receptores (a quienes se les comunica, su apertura al mensaje). También resulta indispensable conocer cada una de las etapas de la comunicación para saber intervenir en el momento oportuno, desde la posesión de una idea, ordenar el saber, elegir y aplicar los signos más adecuados para cada ocasión, recibir e interpretar la comunicación y, por último, llegar a asimilar su contenido. Reflexionar sobre las diferentes funciones de la comunicación, en función del contexto, de los destinatarios y del contenido, con el objetivo de practicar las que se consideren más oportunas: representativa, expresiva, conativa, fáctica, estética o metalingüística. Los niveles de comunicación resultan también fundamentales ya que varía notablemente si el emisor y el receptor son diferentes personas (interperronal) que si emisor y receptor recaen en un mismo sujeto (intrapersonal). Por último, es necesario conocer, controlar y optimizar al máximo los aspectos de influencia básicos que encontramos y que influyen en toda comunicación: ambientales (sonido, iluminación, temperatura, entre otros), emocionales (motivación, persistencia, responsabilidad, estructura, además de otros), sociológicos (equipo, pareja, individual o variado básicamente), físicos (predominio de un sentido, entrada, horario, junto a otros) y fisiológicos (fundamentalmente capacidad intelectual, características fisiológicas y método de aprendizaje anterior). Cuando más conozcamos las preferencias de un receptor más fácil resultará acomodar nuestra comunicación.

1.2.2. Principio de Actividad El lema que propugnaba Adolf Ferrière con relación al movimiento de la Escuela Activa referido a “solamente se aprende aquello que se practica” debe ser un principio que tengamos siempre presente. Diferentes textos de carácter histórico nos permiten profundizar en las ideas que surgieron en el Congreso de Calais de 1921, en el que formalmente se constituyó el movimiento ciertamente revolucionario de la “Escuela Nueva” como respuesta a la rigidez de la escuela tradicional y a favor de una enseñanza activa. Se plantea la necesidad de ofrecer un medio rico en estímulos que favorezca la actividad de los alumnos, basada en los trabajos colectivos y la investigación constante. Autores como William James, John Dewey, Giovanni Gentile, Edouard Claparède apoyan esta actividad surgida de las necesidades del alumno y que proporciona un sentido a su aprendizaje. Para que una enseñanza sea activa deben presentarse una serie de condiciones como:

  • aprender a partir de la propia experimentación, de la propia práctica
  • procurar desarrollar en el alumno el sentimiento de esfuerzo personal
  • poseer una planificación básica por parte del maestro y por parte del alumno
  • mantener una actitud de superación personal constante, evitando las comparaciones con los demás
  • evitar la memorización repetitiva y no significativa
  • insistir en la aplicación de los conocimientos aprendidos
  • practicar el trabajo autónomo A partir de este gran principio se desarrollan una serie de manifestaciones metodológicas como la individualización (adaptación del proceso didáctico a las características personales del alumno), la socialización (agrupaciones libres de los alumnos y a su contexto), la globalización (renovada concepción de los contenidos curriculares) o el gran esfuerzo en la elaboración de nuevos materiales didácticos que favorezcan la autonomía del alumno, sin olvidar su propia eficacia. Se considera que cada actividad realizada por un alumno en un contexto educativo, debe formar parte de una de las tres fases que ofrecemos a continuación:
  • de preparación (motivación hacia el tema y establecimiento de unos objetivos que además se habrán consensuado con los alumnos, siempre partiendo del nivel evolutivo y curricular de cada uno de ellos)

La aplicación del principio de individualización supone algunas ventajas como el trato directo individual cuando un alumno se bloquea, el ritmo y velocidad personales, la incorporación del docente en cualquier momento porque cada etapa está perfectamente secuenciada, la retroalimentación constante. Pero también algunos inconvenientes entre los que destacan el fatigoso control de todos los elementos, la dificultad en la introducción de ciertas innovaciones o la constante evaluación del alumnado. Se puede traducir este principio a través de diversas técnicas como el estudio dirigido, el trabajo autónomo en el aula o el aprendizaje por descubrimiento.

1.2.4. Principio de Socialización La educación es un fenómeno social y por tanto la socialización debe entenderse como un proceso permanente en el que el ser humano interioriza una serie de esquemas de conducta que le permiten adaptarse hoy y mañana en esta sociedad. La escuela representa la puerta de entrada y de salida de esta sociedad. Se pueden considerar pioneros autores como John Dewey, para el que la escuela representa como una pequeña sociedad, o Émile Dukheim, que considera el grupo-clase como el eje didáctico de mejora en tiempo y en conocimientos. Para el funcionamiento correcto y coherente de un grupo deben cumplirse ciertas características : tener claros el rol del docente, el liderazgo y los objetivos que se pretenden, y, entender que el grupo proporciona por un lado soporte social, y por otro seguridad psicológica a sus miembros. Podemos diferenciar tres tipologías básicas de grupo:

  • anárquico: se trata de un conjunto informal, formado por un número indeterminado de personas, sin asiduidad por lo que respecta a encuentros y espacios, sin una periodicidad establecida y con una baja organización
  • autocrático: se conocen mínimamente los objetivos previstos, existen ciertas normas y posee una estructura jerárquica
  • democrático: su acción procede del consenso, la responsabilidad es compartida y sus miembros están abiertos al cambio. Para organizar grupos en un contexto aula debemos tomar en consideración diferentes aspectos como: la necesidad de mantener cierta heterogeneidad de sus miembros, por lo que respecta a edad, aptitudes, intereses, entre otros; el respeto a las afinidades naturales de sus integrantes, el rechazo de ciertas composiciones inadecuadas o improvisadas o la creación de grupos impares por lo que respecta al número de sus componentes. La tarea que se pretenda desarrollar, sin embargo, junto al momento, la situación o las características de las personas serán aspectos determinantes para la configuración de dichos grupos. Según el tamaño de personas que configuren los grupos podremos desarrollar técnicas de trabajo socializado muy diferentes:
  • Si se trata de grupos con un número considerable de personas, que supere las veinte o veinticinco, algunas ejemplificaciones podrían ser: una conversación organizada, team teaching, panel, simposio, debate o mesa redonda, entre otras.
  • Para grupos de tamaño mediano, entre cinco y veinte personas como máximo, encontramos propuestas como el Phillips 66, seminario, riesgo, role playing o torbellino de ideas.
  • Y para microgrupos, de dos a cino personas aproximadamente, la entrevista, discusión, conversación, cotilleo o entrevista serían algunas de las propuestas. El interés por esta faceta socializadora de la enseñanza ha influenciado a autores e instituciones a lo largo de las épocas, y se ha manifestado en la programación de contenidos y actividades que faciliten al alumno esta integración a la vida social, desde el primer momento. Encontramos experiencias muy interesantes como:
  • El Método de Proyectos propuesto por William H. Kilpatrick (1918), bajo el sentir progresista de la educación norteamericana de principios del siglo XX, y notablemente influenciado por las ideas de John Dewey, combinó tres elementos: entusiasta actividad, leyes del aprendizaje y conducta ética. Es necesario hacer las cosas con sentido y no a partir de la memorización.

Kilpatrick cree en un aprendizaje vital; a partir de un proyecto surgido en el marco del grupo, el papel del profesor se limita a orientar y ayudar al alumno a través de cuatro fases: propósito, planificación, ejecución y estimación.

  • Roger Cousinet introduce el Método de trabajo por grupos (1920) basado en la constitución espontánea de grupos después de un período de observación y tanteo, bajo la confrontación entre el interés general y el egocentrismo indidual, que conlleva a la ubicación más adecuada para cada alumno. Cousinet aplicará el trabajo en grupos en los ámbitos escolares básicos del momento: trabajo científico, trabajo en geografía, trabajo histórico y trabajo artístico-manual.
  • También resaltamos las técnicas propuestas por Célestin Freinet, enmarcado en el movimiento de la Escuela Nueva, que transformarán el rostro de las actividades de la escuela tradicional. Freinet modifica el rol del alumno y el del maestro y consigue la escuela como espacio de colaboración y cooperación. El texto libre, el fichero escolar o la correspondencia escolar son algunas de las diversas técnicas en las que el trabajo socializado representa una realidad indiscutible.

1.2.5. Principio de Globalización El interés por hacer real la enseñanza nos lleva al principio de globalización, basado en la percepción total de la realidad antes que fragmentada o parcialmente. Se busca la formación completa de una persona, la interdisciplinariedad. A lo largo de la historia diversos autores han manifestado su rechazo a la fragmentación de asignaturas escolares, algunos intentando globalizar los contenidos a partir de los intereses del niño (Centros de interés), otros utilizando un criterio más social (Proyectos), otros agrupando bloques de asignaturas con ciertas similitudes (Áreas de enseñanza). El autor más representativo de la globalización educativa es Ovide Décroly, médico, psicólogo y pedagogo belga creador de la escuela de L’Ermitage bajo el lema de ser “la escuela para la vida y por la vida”. Décroly ha pasado a la historia como el creador de los centros de interés ; él presenta la globalización como la función de la mente infantil por la que el conocimiento se adquiere de manera global; para que esta función se active es indispensable la existencia de un interés, y este interés surge normalmente de una necesidad. Estas ideas le sugieren la organización de las asignaturas escolares a partir de las necesidades del niño (de alimentación, de defensa de la intemperie, de defensa de enemigos y peligros, y de trabajo) y de su relación con el medio natural (familia, escuela, sociedad) y humano (animales, vegetales, minerales, astros). Su propuesta se basa en tres etapas diferenciadas:

  • Observación: directa e indirecta del aspecto de la realidad que trata propiamente el centro de interés
  • Asociación: las ideas obtenidas a partir de la observación anterior se relacionan con nuevas ideas. Se trata de asociaciones de dos clases: geográficas o espaciales, e históricas o temporales.
  • Expresión: manifestación de los conocimientos adquiridos a través de diferentes lenguajes, básicamente dibujos, juegos, manualidades o textos escritos. A pesar de haber presentado a William H. Kilpatrick en el anterior Principio de Socialización, consideramos necesario señalar de nuevo su aportación en este Principio de Globalización, ya que su Método de Proyectos intenta globalizar los programas, aunque a través de la solución de problemas. Esta propuesta presenta ciertas semejanzas con los Centros de Interés decrolynianos, aunque bajo una capa más pragmática y requiriendo una mayor predisposición por parte de la sociedad. Se pueden diferenciar básicamente dos clases de proyectos: intelectuales (resuelven más problemas de carácter teórico, de contenidos problemáticos) y manuales (plantean problemas más prácticos o de aplicación que el autor diferencia entre productivos, utilitarios o de aprendizajes específicos). Cuatro son las etapas que diferencia Kilpatrick:
  • Intención, en la que se plantea un interrogante para resolver
  • Preparación o busca de medios, en la que se planifica la organización humana y material para poder llegar a la resolución
  • Aplicación de los medios seleccionados

A pesar de la dificultad en detallar criterios objetivos que permitan reconocer con cierta facilidad un personaje creativo, podemos diferenciar dos grupos:

  • Factores aptitudinales: fluidez, originalidad, flexibilidad, elaboración e inventiva
  • Factores actitudinales: apertura, sensibilidad a los problemas, tolerancia, formación en la independencia y en la libertad y curiosidad. Una persona creativa acostumbra a poseer confianza consigo misma, a poseer una actividad infatigable, a ser independiente, a reflexionar exageradamente hasta el punto de dejar inacabados proyectos y a menudo profundiza exclusivamente en alguna área muy específica dejando de lado muchas otras. La creatividad también se manifiesta en aspectos de carácter material como en una distribución más flexible del tiempo, la redistribución del espacio, o incluso en el desarrollo de asignaturas o tareas educativas específicas.

1.2.7. Principio de Intuición La intuición equivale a la apreciación de un fenómeno basada en el efecto que éste produce, en el resultado. Se trata de un principio de carácter global, pero que consideramos que antes de la aplicación de cualquier estrategia didáctica, es básico e indispensable su conocimiento y reflexión al respecto. La intuición puede ser de dos clases básicamente:

  • Directa o real: el objeto se encuentra presente físicamente, por lo que se puede tocar, mirar, oler. Tener el objeto presente supone para la enseñanza un sinfín de aspectos positivos: motivación extrema para el alumno, comprensión del concepto o del fenómeno, observación de los detalles y máxima significatividad para el alumno. La participación activa y la participación pasiva son modalidades de esta clase de intuición que afectarán íntimamente al aprendizaje. El grado de participación dependerá de varios aspectos entre los que podemos destacar la tipología del objeto (fragilidad, coste económico, autoría, fundamentalmente), las características del alumnado y las características personales y profesionales del profesor. Es necesario reflexionar ante la presentación de un objeto, de sus ventajas y de sus inconvenientes, del grado de permisividad que ofreceremos al alumnado; quizás en alguna ocasión reconoceremos la viabilidad de presentarlo de manera virtual.
  • Indirecta o virtual: el objeto no se encuentra físicamente presente, por lo que como educadores debemos facilitar una información que se aproxime al máximo a esta realidad, con la intencionalidad que el alumno se pueda imaginar como es en realidad y llegar al máximo grado de comprensión. Los recursos que podemos utilizar para profundizar en este principio pueden ser:
  • Para la intuición directa: salidas al entorno, estudios de campo, visitas a museos, implicación en talleres, junto a otras ejemplificaciones
  • Para la intuición indirecta: diapositivas, fotografías, programas de radio, películas de cine, audiovisuales, Cd-rom y, cadavez más, aumenta su número de ejemplos.

1.2.8. Principio de Apertura Un último principio también de carácter global, pero indispensable si reflexionamos sobre las estrategias de enseñanza-aprendizaje, es el Principio de Apertura. Hace unos años le hubieramos podido denominar Principio de la Diversidad, y con anterioridad Principio de Integración. Estas transformaciones reflejan la propia evolución de este concepto educativo. Durante muchos años el sistema escolar ha sido uno de los organismos que de manera más acusada ha practicado la marginación social. Afortunadamente en estos momentos podemos considerar que, por lo menos, entre sus objetivos básicos figura esta mentalidad de apertura; sin embargo, queda todavía mucho camino por recorrer. Nos planteamos todavía algunas preguntas: ¿Qué significa diferencia?, ¿A qué nos referimos cuando hablamos de normalización?, ¿Qué aspectos nos planteamos cuando hablamos de flexibilidad curricular?, ... Conceptos todos ellos quizás fáciles de plantear desde la teoría pero bastante más complejos en el momento de llevar a la práctica.

Queremos recordar algunas ideas básicas como el derecho de ofrecer una respuesta educativa a todos y cada uno de sus habitantes en período de escolarización, el derecho a la diferencia (concretado en los artículos 27 y 49 de la Constitución Española) y, como no, la indiscutible importancia del principio de individualización didáctica. En este sentido consideramos fundamental contemplar esta apertura desde dos vertientes diferentes:

  • Personal: acumula los aspectos cognitivos, afectivos y relacionales propios del alumno. Cada alumno es diferente, ¡y quien mejor que nosotros para saberlo y tenerlo claro!. Nos podemos encontrar desde un alumno con una audición parcial, con un alumno que está viviendo la separación de sus padres, hasta con un alumno que no tiene ningún interés por aprender a leer, .... Variedades para todos los gustos que en parte reflejan la diferencia que siempre ha existido entre cualquier ser humano, a pesar de que se han cerrado demasiado los ojos desde la escuela a esta realidad. Las propuestas ofrecidas desde los Diseños Curriculares actuales parecen facilitar esta apertura a la diferencia, estableciendo unos niveles mínimos en márgenes amplios de edad.
  • Social: aspectos familiares, económicos, culturales, religiosos, políticos, del entorno cercano del alumno. En estos momentos en los que nuestro país está viviendo unos años de fuertes migraciones y en los que niños y adolescentes de todas las culturas, razas y religiones tienen que convivir en las escuelas (y fuera de ellas por supuesto), debemos tener más presente que nunca, desde la educación, el principio de apertura. La educación es la clave para la convivencia y nos lo recuerda el propio Informe Delors (1996) en uno de los cuatro pilares propuestos: “aprender a vivir juntos, aprender a vivir con los demás”. Como profesionales de la educación debemos representar un claro ejemplo para nuestros alumnos y para la sociedad; aunque antes debemos tenerlo asimilado en nuestro interior.

2. Estrategias de enseñanza

Cuando tratamos las estrategias de intervención educativa debemos tener presente su doble vertiente, aunque complementaria: estrategias de enseñanza y estrategias de aprendizaje, que para facilitar su comprensión las presentaremos para esta ocasión de forma separada.

2.1. Aspectos generales

Una estrategia de enseñanza equivale a la actuación secuenciada potencialmente consciente del profesional en educación, del proceso de enseñanza en su triple dimensión de saber, saber hacer y ser (Rajadell 1992). La dimensión del saber se centra en la adquisición y dominio de determinados conocimientos, por lo cual se utilizarán una serie de metodologías fundamentalmente de carácter memorístico o de conocimiento informativo, así como una determinada tipología de estrategias como por ejemplo explicaciones, lecturas o charlas. La dimensión del saber hacer pretende que la persona desarrolle aquellas habilidades que le permitan la realización de ciertas acciones o tareas, teniendo en cuenta la capacidad de modificiación y trasnferencia posterior a diferentes contextos. Hay que dejar claro que no busca eliminar la memorización sino que prioriza el desarrollo de estrategias cognitivas superiores. La dimensión del ser profundiza en la faceta afectiva de la persona, en la que juegan un papel prioritario la modificación y consolidación de intereses, actitudes y valores. La tarea de aprender a percibir, reaccionar y cooperar de manera positiva ante una situación o un objeto, acoge una complejidad superior que la simple retención de conocimientos.

2.2.1. Estrategias centradas en el formador El profesor o formador comunica a sus alumnos un conjunto de conocimientos en un contexto específico, bajo un control de espacio y tiempo totalmente planificados. Una conferencia, una lección magistral, una exposición, una explicación o un debate son algunas de las muchas estrategias didácticas centradas en la figura del formador. Conocida la existencia de un gran número de estrategias en las que la responsabilidad recae en la figura del formador y ante la imposibilidad de presentarlas todas, ofrecemos para esta ocasión una muestra de algunas de ellas.

Estrategias expositivas La persona que ejerce la función de formador o de docente, comunica a los alumnos un conjunto de conocimientos específicos, en un contexto totalmente controlado, desde el punto de vista de espacio como de tiempo. Se trata de un grupo de estrategias ampliamente utilizado, prácticamente sin rivales, tanto en el ámbito laboral como fundamentalmente en el académico. Figuran entre sus principales características el predominio directivo por parte del docente relegando al alumno a un segundo término, el acento en la persona física del formador así como en el método que utiliza, el carácter presencial y el abuso de la expresión oral. Se simplifica básicamente en una escena en la que el formador expone oralmente y los alumnos escuchan y toman apuntes. Su trayectoria histórica ha facilitado el conocimiento de una serie de ventajas , que en parte han sido también las causantes de su perdurabilidad:

  • rapidez en la transmisión de la información
  • estructuración de los contenidos
  • ofrecimiento de gran cantidad de información en un tiempo relativamente breve
  • priorización de la eficacia, en todos sus niveles materiales y humanos
  • obtención de resultados a corto plazo
  • posibilita la consecución rápida en los aprendizajes
  • aclara conceptos nuevos o complejos con relativa facilidad
  • se puede combinar con otras clases de estrategias didácticas
  • prácticamente no requiere recursos Sin embargo es necesario presentar algunos de los inconvenientes que manifiestan que esta estrategia no sea la más óptima para todos los contextos, personas o contenidos:
  • uso excesivo de verbalismo
  • abuso de tomar apuntes
  • utilización exagerada de la técnica de memorización
  • poca comunicación entre el alumno y el profesor, incluso a menudo es nula
  • manifiesta jerarquización en las personas que intervienen
  • pasividad por parte de los alumnos
  • inadaptación a la diversidad de los alumnos. Conocidas las ventajas e inconvenientes más destacados consideramos indispensable precisar las condiciones de planificación y de ejecución que se deben tener en cuenta ante estas estrategias de carácter expositivo:
  • Estructurar los contenidos, en función de los destinatarios, del contexto y de los objetivos previstos
  • Utilizar la expresión oral en su máxima amplitud, tanto de manera verbal como no verbal. El tono de voz, el ritmo, la claridad, la corrección o las pausas son aspectos que debemos cuidar durante nuestro discurso. El gesto, la postura o nuestros paseos por el aula serán aspectos de carácter no verbal que influirán notablemente en la comprensión de nuestros mensajes, a pesar de que los cuidemos relativamente poco.
  • Buscar la atención y la motivación continuas del alumnado, ya que representan aspectos indispensables para la obtención de un aprendizaje comprensivo y significativo por parte del alumno. Cambios de entonación, ejemplos específicos que ilustren dudas o conceptos, momentos de humor, silencios, son otros aspectos que debemos utilizar conscientemente durante nuestras exposiciones.
  • Mantener una ambientación física del espacio que sea agradable. La comodidad, la temperatura, el nivel de visibilidad son algunos de los muchos aspectos que influyen notablemente en la atención y la motivación del alumnado, y también del docente
  • Utilizar recursos variados. El número de alumnos, el espacio, el tiempo son elementos que acotan las posibilidades de utilización de determinados recursos, y no digamos el coste de algunos de ellos. Sin embargo combinar la voz con la pizarra, el retroproyector o el rotafolios, combinar la voz con el ofrecimiento de unos esquemas en papel, de unos gráficos, son recursos que se encuentran al abasto de todo docente y que pueden colaborar para facilitar el conocimiento o para motivar al alumnado. Para desarrollar una estrategia de carácter expositivo de forma correcta y coherente es necesario prever tres fases :
  • Planificación, con el objetivo de detectar las necesidades y los intereses del alumnado.
  • Exposición de los contenidos, velando por su adecuación al alumnado, por unas características apropiadas espaciales y temporales, por mantener la atención del alumnado, por sintetizar las ideas básicas en unos últimos momentos.
  • Comprobación del aprendizaje asimilado por parte del alumno, si se ha facilitado la comprensión e interiorización de los contenidos. Podemos considerar entre los recursos más utilizados para el desarrollo de esta estrategia los siguientes:
  • Pizarra: posee un carácter enormemente funcional y debe ser considerada como material de soporte a nuestra explicación. Su coste es relativamente económico y ofrece una gran libertad al docente.
  • Rotafolios: utilizable para grupos más reducidos, y permite el repaso de conceptos o ejemplificaciones realizados con anterioridad.
  • Retroproyector: ofrece ventajas de carácter humano y material, como el color, movimiento, repaso, sencillez en la preparación, entre varias. Es necesario, sin embargo, controlar la cantidad de acetatos que se ofrecen así como la calidad visual que éstos acogen.
  • Ordenador: se está convirtiendo en un recurso complementario a la explicación, cada día más indispensable; encontramos que, por ejemplo, se están multiplicando las presentaciones a través del Power-point. Posee la ventaja de preparar los materiales con anterioridad así como de facilitar el recuerdo al docente, aunque se debe controlar su aplicación ante el contexto específico, factores como espacio y fundamentalmente tiempo, y por último, su rivalidad con la propia actividad docente.

La interrogación didáctica El formador introduce los contenidos de un tema a partir de la formulación de preguntas a los alumnos (consultar Rajadell, N. “La interrogación didáctica. Una estrategia para aplicar en el aula,). Formular la pregunta adecuada en el momento adecuado y para el alumno adecuado, exige una gran profesionalidad docente que no siempre es fácil haber conseguido. Sin embargo, es necesario conocer algunos aspectos generales , desde un principio, que esquemáticamente presentamos a continuación:

  • Tener claros los objetivos que pretendemos lograr
  • Relacionar la pregunta con los intereses del alumno, así como con el contenido que estamos tratando
  • Formular diferentes tipologías de preguntas, con la intención de ofrecer al alumno variedad y romper con la monotonía de preguntas idénticas
  • Proporcionar el tiempo adecuado para responder, teniendo en cuenta las diferencias que realmente existen entre un alumno y otro
  • Adoptar una actitud receptiva y tolerante ante cualquier tipo de respuesta del alumno, demostrando nuestra profesionalidad en la estimulación del alumno o en la reconducción de una respuesta errónea. Debemos reconocer que todavía estamos poco preparados para un amplio y adecuado uso de estrategias interrogativas en el contexto de clase. El niño utiliza la pregunta como un medio natural de indagación, de interrelación y de conocimiento, pero esta actitud natural que permanece en los primeros años de escolaridad, va decreciendo con el paso del tiempo.

realidad, sin embargo, demuestra la dificultad de acercarse a cada alumno concreto, dificultad que aumenta proporcionalmente al número de alumnos que configura el grupo. Por otro lado, deseamos destacar la aceptación inicial por parte de los docentes o de los formadores, junto a las dificultades que conlleva su posterior aplicación. En este bloque de estrategias por lo general se atiende más al proceso y a la evolución que a los resultados finales.

La solución de problemas Interpretamos un problema como un instrumento conceptual que nos permite analizar e interpretar la realidad. Por ello, la solución de problemas como estrategia de enseñanza, se origina a partir de la identificación de una situación conflictiva para llegar a su resolución, a través de todas las fases que se encuentran entre una y otra (definición de parámetros, formulación de hipótesis, propuesta de soluciones, etc). La solución de problemas supera la frontera de las matemáticas o de la física, porque se puede utilizar desde diferentes vertientes: como instrumento de conocimiento científico (L. Laudan, R. Nisbet, Massialas y Cox); como estrategia de innovación (K.A. Leithwood, S. de la Torre); como estrategia para aprender a pensar y desarrollar las habilidades cognitivas (R.S. Nickerson, J.D. Bransford y B. Stein, J. Alonso, M. de Guzman, H. Aebli). ¿Quién queda al margen de las discusiones respecto a los problemas económicos, sociales o políticos que vivimos a diario? ¿Quién no ha tenido alguna vez problemas personales o familiares? ¿Cómo se organiza para afrontarlos y llegar a la mejor solución?. Cada uno de nosotros afrontamos un problema en función del momento, de su origen, de nuestra situación. Algunas personas se hacen problema de todo, creando el problema cuando en realidad todavía no existe; personas que no se hacen problema de nada, aunque exista el problema; personas que crean problemas a los demás cuando estos no los tienen; personas que se adelantan a los problemas y se preparan las majores soluciones. Los problemas forman parte de la vida misma; pero al tiempo, al igual que las preguntas que tratábamos anteriormente, son instrumentos conceptuales que nos permiten analizar la realidad, interpretarla, explicarla y apropiarnos intelectualmente de ella. El problema es un vehículo de conocimiento científico y didáctico, y podemos considerar que avanzamos personal y profesionalmente en la medida en que vamos resolviendo problemas. Los actuales modelos cognitivos de enseñanza heurística , basada en la resolución de problemas, reflejan la importancia de los procesos cognitivos y afectivos de los alumnos. Saturnino de la Torre (1991) considera que la metodología heurística responde al aprendizaje constructivo, creativo, fruto de la investigación y la actividad inventiva del alumno. Significa al tiempo una actitud y una forma de proceder en la que prima la indagación sobre la recepción. El sujeto descubre los conceptos, nociones o principios que recibiría del profesor en una metodología expositiva. La solución de problemas básicamente evoluciona a través de las siguientes fases :

  • Identificación del problema, conociendo sus posibles manifestaciones internas y externas
  • Definición y representación del problema, formulando hipótesis sobre sus causas
  • Exploración de las posibles estrategias de intervención para afrontarlo
  • Actuación acorde a un plan que establecido previamente
  • Evaluación de los resultados obtenidos, con una doble posibilidad: el problema se ha solucionado o el problema todavía no ha llegado a su solución definitiva, por lo que se deberá retomar en alguna fase anterior, variando alguno o varios aspectos para volver a buscar de nuevo una solución. El rol del formador o profesor a lo largo del proceso no equivale al de instructor, sino al de inductor y consejero que ayuda a aclarar las posturas, resolver dificultades, fomentar la comunicación y elaborar planes. Se trata básicamente de un papel reflexivo, de colaborador con los alumnos para comprender el problema y buscar el mejor camino para resolverlo y con ello mejorar su proceso de estudio.

La elaboración de proyectos El denominado Método de Proyectos que hemos tratado en el principio didáctico de Socialización y en el de Globalización, cobija una estrategia de enseñanza caracterizada por la

realización de un proyecto de trabajo grupal, surgido de la iniciativa individual de un alumno o de un grupo de alumnos, para adquirir unos conocimientos. El alumno participa en el desarrollo de su propio aprendizaje, transforma en cierta manera su rol pasivo para tomar parte activa en su propio aprendizaje, aprende a aprender. Kilpatrick, el promotor del Método de Proyectos, diferencia cinco clases de proyectos: de producción de algun elemento o aspecto concreto; de utilización de algún producto; de solución de alguna dificultad; de adquisición y dominio de alguna técnica concreta; y, por último, de un aprendizaje específico, que normalmente corresponde a las tareas más instrumentales del trabajo escolar. La implementación del método propuesto por Kilpatrick avanza a través de tres etapas o pasos : inicio, preparación, ejecución y evaluación.

  • El inicio no se planifica a principio de curso, sino que surge de forma espontánea ante una situación que se desea aclarar o resolver. En esto se diferencia de otro tipo de metodologías directivas en las que el profesor planifica con antelación y con esmero todos los aspectos que va a desarrollar, teniendo muy clara la justificación de cada uno de ellos. Resulta muy útil para situaciones no formales en las que la improvisaión es más frecuente.
  • La preparación surge a partir de la necesidad del grupo de informarse y descubrir más características y más anécdotas sobre el tema, y por ello el grupo busca esa información en enciclopedias temáticas, pregunta, se documenta, compara.
  • Una vez informados, se avanza hacia la ejecución del proyecto, en un doble sentido: elaboración del material propio fruto de la recopilación de información e ideas, y sobre todo la actuación hacia el exterior del grupo, hacia la comunidad. No podemos olvidar que la finalidad de este método consiste en la aproximación hacia la sociedad y el fomentar la cooperación social.
  • Por último, en la etapa de valoración, se juzga la satisfacción de todas las personas implicadas en el proyecto.

El torbellino de ideas Esta estrategia conocida también como Brainstorming, está siendo utilizada cada vez con mayor frecuencia en el ámbito de la formación, no solo en los centros escolares sinó en el ámbito empresarial, debido a su faclidad de aplicación y a sus interesantes resultados. Inspirado por A.F. Osborn (1953) aunque ampliado por R. Marín (1984), D. de Prado (1986) y S. de la Torre (1987); refleja como ante una idea o un tema concreto pueden surgir infinidad de ideas, propuestas por los demás. Se trata de una estrategia de estimulación creativa basada en la asociación de ideas, sea por similitud, por oposición, por afinidad al autor, entre muchas otras. Su objetivo consiste en recopilar una serie de ideas que pueden servir de orientación a la solución del problema. Observamos la existencia de dos coordenadas que vertebran dicha actuación estratégica: la ideación y la solución de problemas. Sin embargo, la importancia de un clima positivo del grupo, de un interés manifiesto hacia el tema o del afán de superación de obstaculos, son aspectos indispensables para una correcta estrategia didiáctica. Los antecedentes teóricos de esta técnica se encuentran en el pensamiento circular de Follet (1922), quien mantenía que una idea surgida en un grupo no era más que una plataforma para otras muchas. Una idea que ofrece nuestro compañero o nuestra compañera nos hace pensar en otra, y a un nuevo compañero en otra diferente, y así progresivamente evolucionamos hacia la solución del problema surgido. Las ideas, según manifiesta S. de la Torre (1995, 375) “están muchas veces tapadas como las ascuas por las cenizas; es preciso remover las cenizas para que aparezcan las ascuas y se reavive así el rescoldo”. Para la aplicación de esta estrategia debemos tener presentes una serie de consideraciones básicas:

  • Eliminar el juicio crítico mientras se están aportando ideas, ya que es indispensable la participación del máximo número de asistentes y a su vez asegura la exposición correcta y tranquila de sus puntos de vista al conocer de antemano el respeto de los demás ante sus ideas. El temor a ser juzgados es quizás el principal inhibidor de la ideación.
  • Manifestar abiertamente toda clase de ideas por absurdas y extravagantes que parezcan, aunque interesan las más originales, imaginativas, diferentes. La frustración, el temor al que
  • Estructura que presenta
  • Temática que se desarrolla o problemática que se describe
  • Elementos que aparecen: humanos, naturales, materiales, estratégicos.
  • Códigos dominantes: verbal, dinámico, icónico, simbólico
  • Lenguaje empleado: expositivo, dialogado, argumentativo, narrativo
  • Funciones utilizadas: informativa, expresiva o emotiva, conativa, estética
  • Comprensión del hecho educativo y/o didáctico
  • Valores educativos y/o didácticos que se proponen
  • Roles desempeñados por los personajes que aparecen
  • Otros elementos de interés: motivación, clima, relaciones
  1. Fase de Reflexión
  • Ideas principales y secundarias.
  • Ideas principales
  • Ideas secundarias
  • Ideas relacionadas con la materia (contenidos didácticos)
  • Interés y actualidad
  • Repercusiones sociales
  • Interrogantes que sugiere
  • Interpretación y valoración del documento.
  • Aspectos teóricos, orientación o enfoque
  • Aspectos estratégicos, cómo lo plantea y argumenta
  • Aspectos prácticos, aplicaciones y consecuencias
  1. Fase de Valoración y Aplicación
  • Elementos optimizadores o de innovación. Valoración del documento concretol
  • ¿ Qué aporta de novedoso, de innovador?
  • ¿ En qué puede ser mejorado?
  • Aplicación a situaciones o contextos familiares al alumno
  • Aplicación de algunas de las ideas a situaciones vividas
  • Aplicación de algunas de las ideas a situaciones actuales
  • Aplicación de algunas de las ideas a situaciones futuras
  • Valoración del propio aprendizaje

Entre las múltiples estrategias basadas en el medio que se están utilizando o que pueden utilizase en entornos educativos, presentamos a continuación una muestra: el estudio de caso (se refiere al relato experiencial como soporte), el documento audiovisual (acoge los medios audiovisuales como soporte) y la prensa (la información periódica como soporte). Tres medios diferentes con un común denominador común: el formador selecciona el medio y el documento, que contiene un mensaje ya codificado; la tarea del eduador consiste en provocar una orientación o una discusión que facilite la descodificación y provoque un aprendizaje significativo. En este sentido el medio se convierte en aliado de la formación que buscamos.

El estudio de caso El estudio de caso corresponde paralelamente a una estrategia de investigación y a una estrategia de enseñanza-aprendizaje. En esta ocasión simplemente trataremos esta segunda posibilidad, como estrategia que facilita la enseñanza y el aprendizaje. Consideramos el estudio de caso como una de las estrategias fundamentales que se desarrolla en diversos ámbitos cercanos y no tan cercanos al nuestro. Desde la orientación escolar hasta la psiquiatría, desde la educación especial hasta la formación en empresa, se ha demostrado la validez de esta estrategia. Su principal interés radica en la enseñanza-aprendizaje de la toma de decisiones sin el riesgo que supone cometer errores con los destinatarios reales, ya que estos son virtuales. Dado que el psicopedagogo ha de aprender a tomar decisiones que afectan a personas, es bueno que se ejercite mediante el estudio de casos y técnicas de simulación.

Un caso es una exposición, escrita o documental, de un conjunto de hechos que afectan a las personas y que generan algún tipo de problema. La utilización de dicha exposición se encuentra apoyada por su intención formativa. En general se trata de exposiciones o descripciones modélicas o de hechos reales en los que predomina una problemática principal a la que hay que encontrar una o más soluciones. Se explicitan las circunstancias que concurren y los detalles suficientes para poder tomar decisiones. El caso se presenta como un fragmento de una historia real (o el máximo de real), con nombres propios, en la que no suelen faltar elementos simbólicos, sentimientos, valores y actitudes de los protagonistas. Su mensaje ofrece los elementos suficientes para provocar la enseñanza y conseguir el aprendizaje deseado mediante metodologías discursivas. Se trata de una de las estrategias más atractivas ya que acoge una triple vertiente formativa :

  • Desde el punto de vista personal, fomenta la reflexión sobre los hechos, provoca la generalización fundamentada, desarrolla el análisis crítico, amplía las ideas personales, agudiza la observación, profundiza en la interpretación más allá de la simple opinión para pasar a un juicio razonado y justificado.
  • Desde la vertiente profesional, contribuye a desarrollar la responsabilidad, a analizar y valorar con profundidad la información recibida, a comprender determinadas situaciones, a lanzarse en la toma de decisiones.
  • En el ámbito social, el trabajo en grupo fomenta la comunicación, la cooperación, la tolerancia a las ideas de los otros, en una palabra, la comprensión de muchos eventos y situaciones. Diferentes autores han ofrecido sus particulares clasificaciones sobre los casos, aunque nos parece que la propuesta, ya clásica, de M. Muccielli (1972) delimita con claridad cuatro tipologías:
  • Descripción de un incidente significativo en el que subyace un problema o una situación deplorable, y que frecuentemente lo conocemos como una situación problemática. Encontramos multiplicidad de situaciones problemáticas, desde aquellas momentáneas o más sencillas de solucionar, hasta aquellas más complejas
  • Desarrollo de una situación a lo largo de un tiempo determinado. En este caso específico nos interesa analizar los cambios y elementos de evolución que va experimentando dicha situación
  • Descripción de una persona implicada en una situación difícil y en un momento determinado. Puede llegar a transformarse en el denominado “caso clínico” que precisa ayuda o asesoramiento por parte de una persona ajena a la situación.
  • Presentación de un momento de conflicto o fracaso profesional, en la que se pueden encontrar tipologías de conflicto y variables intermedias muy diversas.

A pesar de la diversidad de variables y situaciones que se pueden presentar, las formas de proceder en la aplicación del estudio de casos son variadas. Ofrecemos, de nuevo, las fases de aplicación propuestas por Muccielli, fruto de la observación de sus seminarios con adultos y de sus investigaciones al respecto:

  • Lectura y toma de contacto con el caso por parte de los asistentes, en la que las técnicas de observación encuentran su máximo esplendor.
  • Surgen las primeras opiniones personales, impresiones, juicios y decisiones iniciales por parte de los participantes. Se asemeja a un bombardeo de ideas e interpretaciones caracterizado por la dispersión e incluso un cierto alejamiento del caso expuesto para resolver. Se pone de manifiesto la capacidad de comprender y reflexionar sobre los hechos al relacionarlos con conceptos afines.
  • Reflexión y análisis en común, en el que se impone volver a los hechos, a la información de que se dispone. El papel de moderador o formador es importante para exigir juicios fundamentados que vayan más allá de simples opiniones fugaces, así como para reconducir la discusión y no caer en un mero taller de expresión verbal.
  • Reconceptualización de las diferentes propuestas ofrecidas para llegar al consenso y a la formulación de los principios de acción concreta que permitan su aplicación.

El documento audiovisual El documento audiovisual se ha convertido en un elemento de indiscutible importancia en nuestra sociedad, no solamente por la amplitud respecto a las ejemplificaciones y creaciones, sino también porquue ha entrado en la inmensa mayoría de hogares, superando amplias diferencias culturales y

un IES que a un pequeño grupo de alumnos en un entorno de asesoramiento más privado, fuera del ámbito escolar clásico.

  • variedad por lo que respecta a recursos, estímulos e ideas, que colabore con el aprendizaje de nuestro o nuestros alumnos. Es preferible a veces los documentales polémicos que los simplemente divertidos.
  • características técnicas y artísticas del documento audiovisual que pueden facilitar ejemplificaciones que provoquen el análisis y la reflexión
  • posibilidades de proyección y posterior puesta en común, ya que un documental que no sea aprovechado para discutir, para opinar, pierde uno de sus máximos valores educativos.

La prensa escrita Nadie discute hoy el valor formativo que contiene la prensa escrita, interpretada como el conjunto de publicaciones periódicas que facilitan una serie de informaciones así como de formación desde diferentes vertientes. La prensa facilita la adquisición y desarrollo de conocimientos, por lo que consideramos interesante su presentación en este bloque de estrategias, pero además colabora en la enseñanza de habilidades y de actitudes. La prensa contribuye a la formación de la persona en un doble sentido personal y profesional; posibilita el contacto entre el interior en el que nos encontramos (aula escolar, gabinete, ...) y la sociedad exterior. A partir de la Escuela Nueva se desarrollan algunas experiencias en las que la prensa forma parte de la actuación didáctica, protagonizadas tanto por el maestro como por el alumno. El maestro, por lo que se refiere a la primera propuesta, aprovecha la prensa diaria o semanal para interesar a sus alumnos en los acontecimientos que suceden a su alrededor o incluso en otros contextos más lejanos; se organizan murales de noticias, se recopilan ciertas informaciones puntuales, se investiga sobre la evolución de un acontecimiento. El rol del educador como estimulador de la lectura, análisis y valoración de la prensa escrita es fundamental en diferentes aspectos como la selección del articulo, la propuesta de análisis, su personal interés hacia la prensa escrita, la apertura y el respecto a la diversidad de opiniones, la propuesta de evaluación al respecto; son algunos de los aspectos que fomentarán el análisis crítico de la prensa por parte de los alumnos. En la segunda propuesta, protagonizada por el alumno, encontramos que las experiencias del alumno se pueden manifiestar en una doble vía: por un lado el aprovechamiento puntual de la prensa escrita para la elaboración de trabajos escolares, por otro en elaborar ellos mismos su ejemplar de prensa, a partir de trabajos puntuales, de recopilación de materiales de varios compañeros. La experiencia concreta de Célestin Freinet y sus técnicas del periódico escolar y de la imprenta escolar han cruzado las fronteras de muchos países y han iluminado a muchos docentes para implementarlas también en sus escuelas. Podemos considerar a Donaciano Bartolomé y Maria Luísa Sevillano (1994) como los pioneros e impulsores de la utilización de la prensa como estrategia de enseñanza en nuestro país. La importancia de los medios de comunicación en la educación es debida a varios aspectos entre los que deseamos destacar algunos como son la universalidad (llegan a todos los rincones del mundo), la instantaneidad (rapidez en obtener la información) y contextualización (permiten un acercamiento al alumno y a su situación concreta). El alumno se forma más allá de las aulas escolares, se forma también a través del medio y de los medios, realizando trabajos en grupo, leyendo el periódico y las revistas, escuchando la radio, mirando determinados programas de TV, navegando por Internet. Se trata de una serie de estímulos que alimentan nuestro pensamiento, configuran nuestras creencias, fortalecen nuestros sentimientos, empujan nuestras decisiones. Se ha comprobado que los modelos socioculturales surgidos de los medios de comunicación son más motivadores, más flexibles y más adaptables a los diversos intereses de los alumnos, más próximos a la realidad social y cultural, más abiertos y versátiles para incorporar los nuevos avances. Por ello la prensa provoca en el alumno un aprendizaje relevante, le proporciona instrumentos conceptuales que le permiten apropiarse de los estímulos socioculturales que continuamente le avasallan. La prensa ayuda a conectar con lo que ocurre fuera del aula, en la calle, en los comentarios con los demás; provoca esta fusión entre el aprendizaje más vulgar y el aprendizaje

más académico. Formar es despertar la conciencia a nuevos significados, intereses y valores, y puede tener lugar en cualquier situación; todo depende de nuestra preparación para poderlo captar. Existen múltiples maneras de utilizar los medios de comunicación en la enseñanza, ofrecemos el modelo ORA para analizar didácticamente un artículo de prensa, a partir de las tres fases de observación, reflexión y aplicación. Una vez el formador ha seleccionado un texto de la prensa o lo ha hecho en colaboración con los asistentes, se lleva a cabo la observación y comprensión personal. La fase de reflexión puede realizarse de manera individual y/o grupal, aunque el grupo multiplica las ideas y enriquece las propuestas. Por último, la fase de aplicación normalmente se realiza de forma individualizada, aunque en algunas ocasiones se puede proponer una acción de carácter grupal. Si el grupo es reducido y compacto pueden desarrollarse todos los pasos de forma colaborativa.

2.3. Estrategias para adquirir y/o desarrollar procedimientos o habilidades Existen una serie de estrategias didácticas que favorecen el desarrollo de procedimientos o la adquisición de determinadas habilidades o destrezas, por parte de nuestro alumno. Todas ellas forman parte de la dimensión didáctica del saber hacer , que no debemos confundir con el hacer gratuito, ya que no podemos olvidar el concepto de funcionalidad que lleva implícito, así como su dirección consciente hacia el dominio independiente del conocimiento, por parte del alumno. Esta dimensión envoluciona a través de cinco fases sucesivas, que presentamos a continuación, y que se inician con la mera aplicación hasta el máximo nivel de reflexión:

  • Aplicar: utilizar conceptos o informaciones en situaciones diversas, sea a través de fórmulas o técnicas, entre otras, sin llegar a plantearse demasiado su porqué
  • Utilizar: requiere un conocimiento interno de los instrumentos junto con sus condiciones de manejo
  • Transferir: aplicar el concepto aprendido en un contexto y bajo unas condiciones determinadas, a otro contexto y/o con otras situaciones específicas
  • Autoaprender: formación permanente de una persona a partir de la activación y aplicación utilización de estrategias cognitivas básicas
  • Reflexionar: actuación e implicación que van más allá del propio saber, incidiendo incluso en el propio concepto de conocimiento (metacognición). Sin embargo, no podemos pasar por alto la confusión terminológica existente desde sus origenes, básicamente generada a partir de opiniones desde diferentes perspectivas, aunque no forzosamente contradictorias. El concepto de procedimiento alude a una serie de actividades secuenciadas que realiza una persona para resolver una tarea determinada, y que configura esta dimensión de saber hacer, aunque posee ciertas influencias de las otras dos dimensiones. Las similitudes y discrepancias entre conceptos como habilidad, capacidad, técnica o estrategia, entre otros, han distanciado a los autores y confundido a los usuarios. La controversia máxima se encuentra básicamente entre los conceptos de procedimiento y estrategia, pudiendo diferenciar fundamentalmente y según nuestra particular opinión, tres bloques de autores:
  • Para unos, procedimiento y estrategia son sinónimos (Román 1990, Pozo 1990, Coll 1989, Chadwick 1988, Kirby 1984), considerándolos como un conjunto de acciones ordenadas y finalizadas, orientadas a la consecución de una meta, por lo que la complejidad de un procedimiento variará en función del número de acciones o pasos implicados en su realización, del grado de libertad en el orden de sucesión de las acciones, así como de la naturaleza de la meta hacia la cual se orientan
  • Para otros, las estrategias son más generales que los procedimientos (Schmeck 1988, Nisbet y Danserau 1987, Derry 1986), interpretándolas como secuencias integradas de procedimientos que se escogen con el propósito de facilitar la adquisición, el almacenamiento y/o la utilización del conocimiento
  • Un último grupo (Rajadell 1993, Valls 1990) considera que los procedimientos son conceptos amplios que engloban las estrategias así como otros conocimientos, afirmando que un procedimiento no sólo hace referencia a la planificación mental (estrategia) sino a su posterior ejecución.