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Asignatura: Literatura Hispanoamericana S. XX del Modernismo hasta las Vanguardias, Profesor: Ruiz Barrionuevo, Carmen, Carrera: Filología Hispánica, Universidad: USAL
Tipo: Apuntes
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¡Pasajero, daentet .¡Eeto quc traigo do la msno no es zurcidor de rimas, nr repetidor dc viejos maestroa,--que lo son porque a nadie re. pitieronr-ni (^) decidor de amoresr'como aquellor que trocaron en mágicar cftara¡ el ¡eno tenebroso do las traidoras góndolar de ltalia, ni gemidor de oficio, como tanto¡ que fueizan a loa hombre¡ honrados a esconder tur pesares como culpar, y sus aagradoe lamentos como puerilea futi. leza¡l Eato que viene conmigo es grande, aungue no lo sea do Erpaña, y viene cubierto: (^) es Juan Antonio P&ez Bonalde, que ha escrito el Poema del Niágara. (^) Y ¡i me preguntaa más de é1, (^) curioso pasajero, te diré quc ¡e midió eon un gigante y no ealió herido, eino con la lira bien puesta gobro el hombror-porquo (^) éste es de los lidiadores buenos, quo lidian con la lirar-y con (^) algo como aureola de triunfador (^) ¡obre la frente. Y no pregunter már, quo ya er prueba sobrada de grandeza atre. verge e medirse con gigantes; pues el mérito no está en el éxito del acometimiento, aunquo ésto volvió (^) bien de la lid, sino en el valor de acometer. ¡Ruines ticmpoo,^ en que no priva más arte que el de llener bien lo¡ graneros de la casa, y sentarseen silla de oro, y vivir todo dorado; rin ver que la naturalezahumana no ha de cambiar de como es, I con Bacar el oro afuera, no se hace sino quedarsesin oro alguno adentro! (^) ¡Ruines tiempos,_en gue son mérito oximio y desusadoel amor y el ejercicio de la grandeza! (^) ¡Son los hombres ahora como ciertas damiselas,eü€ sc prondan de las virtudes cuando las ven encomiades por los demás, o Bu. blimada¡ (^) en sonante proea o en alado¡ versos, -"r (^) lo"go quo ee ha¡ abrazado a le virtud, (^) que tiene forma de cruz, Ia echan de eí con er. panto, como si'fuera mortaja roedora que les comiera las rosas de las mejillas, y el gozo de los besor, y ore collar de mariposas de colores que gustan de ceñirso al cuello lae mujeres! (^) ¡Ruines tiempos, en que loe sacerdote¡ (^) no merecen ya la alabanza ni la veneración de los poetas, ni lor poetas (^) han comenzadotodavía a Ber sacerdotes! ¡Ruiner tiempos!-¡no^ para el hombre en junto, gue saca, (^) como los insector, de eí propio (^) la (^) magnífica tela en que ha d-e pasear luego el
espacio; oino para estos jóvenes eternos; para estos sentidores exalta- bfes rcveladores.yveedores,hijos de la Paz y padres de ella, para estos cre.ve4tesfogosos,hambrientos de ternurs,^ devoradores de^ amor, mal hecho¡a los pies y a los teruños, henchidos^ do recuerdos de nubes y de alas, buscadoresdo sus alas rotas, pobrea poetae!^ Es su natural oficio sacarsedel pecho^ las águilas que en él les nacen sin cesarr-como^ brota perfumesuna rosa, y da conchas la mar y luz el aolr-y sentarae,I (^) Par que co¡¡ sonidos misteriososacompañanen su lira a lae viajerae, a ver volar las águilas:-pero ahora el poeta'ha mudado de labor, y^ anda ahogando águilas. ¿Ni en qué vuelta irón, si con el polvo del combate que hace un efglo empezó y^ aún no termina,^ están oscurecidas hoy^ lae vueltas? (^) ¿Ni guién las eeguirá en gu vu€lo, si^ apenaa^ tienen hoy los honrbrestiempo para beber el oro de los vasos' y cubrir de él a las mu. jeres, y sacarlo de las minas? C<¡mo para mayor ejercicio de la^ razón, aParece^ en la^ naturalcza t:ontrndictorio todo lo que es lógico; Por lo^ que viene a suceder quo csta época de elaboración y^ transformación espléndidas,en^ que los hon¡l¡resse prepara¡1,Por entre los obstáculosque precedena toda gran' deza,o entrar en el goce^ de sí mismos,y a ser reyes^ de reyes,es para loe poetas,-ho¡nbres ¡nagnos,-por^ la confusión que el cambio de estados,fo y gobiernos acarrea, época de tumulto y de dolores, en que los ruidos do la bat¡lla apagan^ las melodiosasprofecías de la buena ventura de tiempoe venideros,y el trasegar de los combatientes^ deja ain rosas los rosales, y loa vapores de la lucha opacsn el brillo^ suave de las estrellas en el ciclo. Pero en la fábrica universal no hay cosa Pequeña que no tenga en sí todos loe gérmenesde las cosas^ grandes, y el cielo gira y anda con eus tormentas,días y nochee,y el hombre so revuelve y marcha con Eus pasiones,fo y amarguraE; y cuando ya no ven EuEojos las estrellas^ del cielo, los vuelve a las de gu alma.^ Do aquí esos poetas pálidos y geme' bundos; de aquí esa nueva poeoía^ atormentad" y doloroea; de aquí esa poeaía ínüma, confidencial y^ peraonal, necesaria consecuencia^ de^ los tiempos, ingenua y útil, como canto de hermanos' cuando brota de una naturaleza Banay vigorosa, desmayada^ y^ ridícula^ cuando la engaya Gn sulr cucrdaEun ¡entidor floio,^ dotado, como el pavón del plumaje bri' llante, del don del canto. Hembrae, hembras débiles parecerían abora loe hombres, ei ee dieran .¡ apurar, coronados^ do guirnaldas de roEas, en brazos de Alejandro^ y dc
'Cebetes, ol falerno mcloEo^ guo Eazonólos festines de Horacio.^ Por soneual gueda on desuso^ la ürica Pagans; y^ la crietiana, que fue her'
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nrosa'por haber cambiado los humanos (^) el ideal de Cristo, ¡rirado aycr como el más pequeño (^) de los dioses,y amado hoy como el más grande, acaso'de los ltontbres. Ni líricos ni épicospuedeuser hoy con iratura. lidad y sosiegolos ¡roetas;ni cal-remás lírica que la que saca (^) cada ur¡,¡ clc sí pro¡rio, (^) como si fucra su propio ser el asuntoúnico de cuya exiu- tcucia no tuviera dudas, o conro si el problemade Is vida hu¡nar¡al¡r¡- biera sido con tal valerrtí¿rac<¡nretidoy con tal ansia (^) investigaclo,-qr¡c ¡¡o cabe n¡otivo mejor, lti ntíts estirttular¡te,ni mós ocasionaclc¡a profur,. didad y grandcza que el estudio de sí rnis¡no. Nadie tiene hoy su fc seguro. Los ¡nismosque lo creen,se engañan. Los mismosque escrillcrr fe se muerden,acosadosde hernrosasfieras interiores,los ¡luños co¡ quc escriben.No hay pintor que aciertea colorearcon la noveclacly trans- ¡rarenciade otros ticmpos la aureola lurninosade las vírgenes,ni cantor. lefigirso o prcclicatlorque ponga unción y voz segura (^) en sus estrofas v atratemas.1'od<¡sson s<¡lcladosdel ejército en rnarcha. A todos besri la misura ntí¡git. Iir¡ todos está hirviendo la saugre nr¡ev¿I.Aunque s,, tlespedacenlas entrañas,er¡ su rincón más callado (^) están,air.ailasy [anr- brientas,la Intranc¡uilidetl,la Inseguridad,la Vaga Esperarrza,la Visiórr Slcclcta. (^) ¡Un inrnctrsol¡t¡rnlrre¡lálido, de rostro enjuto, ojos Ilorososy boca seu¡,vestidode ttegro,anda con pasosgraves,sin reposarni dornrir., ¡lor toda la tierra,-y^ se ha ser¡tadoen todos los hogarés,y ha puestosu ruangtrémula en todas las cabeceras! (^) ¡Qué golpeoen el cerebro! ¡quú susio en el pecho! (^) ¡qué demandarIo que no viene! (^) ¡qué no saber lo (fue se desea! (^) ¡qué sentir a la par deleite y náuseaen el espíritu, náusea del día que muere, cleleitedel alba! No hay obla ¡let'ttlrlttentc,po¡'quelas obras de los tiern¡rosrlc reenqui. cia¡Dientoy renrolCes(,n por esencialnudablese inquiel.as;no hay ca- Ittitlog c<¡tlsta¡ttes,vislúnrbr¿lllseapenas (^) los altares nuevos, grandes y ¿rbicrtoscomo bosqucs. De todas partessolicitanIa mentc (^) r'deasdivers¡¡s --y (^) las ideas (^) son co¡llo los pólipos, (^) y como la luz de las estrellas, ¡, corn, las clas de la mar. Se anhela incesantementesaber algo que confinnc, o se teme saber algo que carnbie las creenciasactuales.l,a elabol'aciór¡ del nucvo estado social hacc insegura la batalla por la existenciaper.. sonal y más rccios de curnplir los deberesdiarios que, ¡ro hallandoví¡s unchas,cambi¿rna cada ir¡sta¡rtcde forma y vía, agitadosdel sustoquc ¡rroducela probabilidad o vecindadde la rniseria. Partid<¡así el es¡ií. Iitu et¡ arnoresco¡lt¡'adicloriose intranc¡uilos;alunnutloa cadu instuntc el conceptoliterario por un evar¡gelionuevo; desplestigiatlasy clcsnudls todas las imágenesqtte antes se reverenciaban;desco¡ocitlasaún lai
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en los manteles,no estimulala época,ni permite acaso (^) la aparición ais. lada de entidadessuprahumanasrccogidasen una única labor de índole tenida por rnaravillosay suprema. Una gran montaña parece menor cuando está rodeada de colinas. Y ésta es la época en que las colinas se estánenci¡nandoa las montañas; (^) en guo las cumblcs se van desha- ciencloen llanuras; época ya cercanado la (^) otra en que todas las lla- nuras serán.cutnl¡res.Con el descensode las eminenciassuben de nivel los llanos,lo tlue l¡ar'¡inrí¡s fácil el tránsito por la tierra. Los genios in. dividualesse scítalan n¡cnos,pot'que (^) les va faltando la pequeñezde los contornos que rcalzaban antes tanto su estatura. Y (^) como todos van aprendiendoa cosccharlos frutos de la naturalezay a estimar sus flores, tocan los antiguos ¡naestrosa menos flor y fruto, y (^) a más las gentes nuevas que erun autes cohorte mera de veneradoresde los buenos co- secheros. Asístesecomo a una descentralizaciónde ls inteligencia. (^) Ha entrado a'ser lo bello domi¡rio de todos. Suspendoel número de buenos poetaeeecundariosy la escaEezde poetas eminentessolitarios. El genio va pasandode individual a colectivo. El hombre pierde en beneficio de los ho¡nbres. Se diluyen, se expandenlas cualidadesde los privilcgiados ¡ Ia masa; lo gue no placerá a los privilegiados de alma bujq pero sí a los de corazóngallanlo y generoso,que saben que no es en la tierra, por grandecriatura que se sea, más que Brenade oro, que volveró a la fuente hermosade oro, y ¡eflejo de la mirada del Creador. Y como el auvernésmucrc cn París alegre, rnás que de deslumbra. rniento, del mal del país, y todo hombre que se detiene a verse anda t'nfenr¡odel dulce rnal clel cielo, tienen los poetas hoy,-auverneses Een. cillos en Lutecia albolutaday suntuosa,-la nostalgiade la hazaíra. La guerra,antesfuerrtede gloria, cBe en desuso,y lo que pareció grandeza, r.'otnie¡rzaa ser ct'itnen. La corte, antes albergue de l¡ardos de alc¡uiler, l¡rira con ojos asustadosa los balclos modernos, que aunque a veccs arriendan la lira, no la alquilan ya por siempre, y aun suelen no al- quilarla. Dios anda confus<¡;la mujer como sacada de quicio y atur- dida; pero la naturalezaenciendesiempre el eol solemne en medio del espacio;los diosesde los bosqueshablan todavía la lengua que no hablan ya las divinidadesde los altares; el hombre echa por los mares EUeE€r. ¡rientesds cabezaparlante,que de un lado ee^ prenden a las breñas agresteo de Inglaterra, y de otro a la riente coeta americana; y encierra la luz dc los astrosen un juguete^ de cristal; y lanza por sobre las aguas y por sobro las cordillera¡ sug humeanteoy negros tritones;-y en el alma hu- rnana, cuando Ee apagan log soles gue alumbraron la tierra decenas de
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siglos, no se ha apagado el sol. No hay occidente para el espíritu del l¡omble; no hay más que norte, coronado de luz.^ La^ montaíra acaba elt pico; en cresta la ola^ ernpinada c¡ue la^ ternpestad art'em<¡lina^ y^ echa al cielo; en copa el árbol; y^ en cirna ha^ de acabar la^ vida^ l¡r¡nrartu. Ii¡¡ r:steca¡¡lbio de rluicio a que asistimos, y en esta refacción del lrrur¡.Ll tle los hombres, en que la vida^ nueva va, conlo^ los corceles briosos^ ¡ror It s caminos, perseguida de.canes ladradores;^ en^ este cegamiento de^ las fuentes y en cste anubla¡niento de los dioses,-la^ naturaleza. el^ trabajo humano, y el espíritu del hombre^ se abren corno inexhaustos rtratrantial.is l)uros a los labios sedientos cle los poetas:-¡vacíen^ de sus copas de pre' ciosas piedras el agrio vino^ viejo, y^ pónganlas a que se llenen tle raYc¡s tle sol, de ecos de facna, cle perlas buenas y sencillas, sacadas de lo hc¡ndo del alma,-y muel,all con sus manos febriles, a los ojos^ de los ho¡r¡bres asustados,la copa sonora! De esta n)altera, lastinrados los pies^ y^ los ojos^ de .ver y^ andar^ por ruinas t¡ue aún hurneun, reentra en sí^ el^ poeta lírico,^ que sierrr¡rrcfue, c¡t tuás o en lnetlos, pocta personal,-y pone los ojos en^ las butnllas y sole¡n¡ridades de Ia naturaleza, aquel^ que^ hul¡iera^ sido^ en^ é¡-rocast:t¡rte- sanas, con\¡e¡ttualeso sangrientas, poeta de epopeya. La^ batalla estú e¡¡ los talleres; la gloria, cn la paz;^ el ternplo, erl toda^ la tierra;^ el ¡t.rcma, cn la ¡aturaleza. Cuando la^ vida^ se asiente, surgirá^ el^ Dante vetritlenr, no por rnayor fuerza suya sobre los^ hombres dantescos de^ altora. sirrr¡ por mayor fuerza^ del^ tiernpo.-¿Qué^ es el^ hornbre arrogattte, sino^ vo' cero cle lo desconocido, eco^ de^ lo^ sobrenatural, espejo^ de^ las^ luccs eternas, cupia tnlis^ o^ ltte¡los ucabada del^ ntundo^ etl^ que^ vivc?'^ lloy D a n t e v i v c e ¡ r s i , y t l e s í.^ U g c , l i r r or o í a a s u h i j o ;^ n l a s ó l a s í P r o ¡ r i o ; t t o lray alr,tra lnentlr'uq,-¡nrÍrs tlenteado que un^ alnra de poeta: si se vet¡ colt l u s , r j o s d e l a h r r i r ,^ s u s p u i t o s l t ¡ o r t c l a d o sy^ l o s l ¡ u e c o s^ t l e s u s : ¡ l a s ¿ t l ' ¡ ' u t t. cadas nrÍr¡)an sart[{t'e. Suspensa,pues, de súbito, la vitla histórica;^ harl.o nuevaE^ aún y harto c o n f u s a s l a s i n s t i t u c i o n e s n a c i e ¡ r t e sp a r a^ q u e h a y a n p o d i d o^ r l ¿ ¡ r r l t : s í , -porque (^) a los pueblos viene el ¡rerfume conro al vino, cott l,'t. añtts,-- eleme¡rtos¡loétictrs; sacadas al^ viento, al^ empuje crítico,^ las raíces des' r n i g u 1 a d a sd e l a p o e s í a a ñ c j a ; l a v i d a p e r s o n a l d u d a d o r a , a l u t ' n r i t r l n .¡ r l c ' g u ¡ t a d g r a , i n c l u i e t a , l u z l - r ó l i c a ;l a v i d a í n t i n r a f e b r i l , ¡ t o b i e r ¡ e t r t ¡ t t i t : i a t l a , ¡lujunte, clamolosa,^ lta^ vettido a^ scr^ el^ asunto principal^ y.^ col¡ l¡t ¡¡a' turaleza, el único asunto legítimo de la poesía moderna. ¡l'las, cuántt¡ Lrabajo cuesta hallarse a sí nrisnto!^ Dl^ lro¡nbre. üPcnae entra en el gocc de la razón que^ desde su^ cuna le oscurecen,^ tielle quc
deghacersepara entrar verdaderamenteen sí.^ Es un^ braceo hercúleo contrd los obst¿iculosgue le alza^ al paso su propia naturalezay^ los que amontonanlas ideas convencionalesde que es, en hora menguada, y por impío coúsejo, y^ arrogancia culpable,-alimentada. No hay más difícil faena^ que esta de distinguir en nuestra existencia^ Ia vida pega- diza y postadquirida,de la espontáneay^ prenatural; lo que viene con el hombre,de lo que le añadencon sus lecciones,legadosy orclenanzas, los que antes de él han venido. So pretexto de completar el ser hu- mano, lo interrumpen. No bien nace, ya están en pie, junto^ a su cuna con grandesy fuertesvendaspreparadasen las manos,las filosofías, las religiones,las pasionesde los padres,los sistemaspolíticos. Y Io atan; v lo enfajan; y cl hombre es ya, por toda su vida en la tierra, un ca- ballo ernbrid¿rdo.Así es la tierra ahora una vasta morada de cnmasca- rados. Se viene a la vida como cera, y el azar nos vacía en moldes pre- hechos. Las convencionescreadás deforman Ia existencia^ verdadera, y la verdadera vida viene a ser como corriente silenciosaque se desliza invisible bajo Ia vida aparente,no sentida a las veces por el mismo en quien hace su obra cauta, a la manera con que el Guadiana miste- rioso corre luengo camino calladamentepor^ bajo de las tierras anda- luzas. Asegurar el albedrío humano; dejar a los espíritus su seduc- torn forma propia; no deslucir con la imposición de ajenos prejuicios las naturalezasvírgenes; ponerlas en aptitud de tomar por sí lo útil, sin ofuscarlas,ni impelerlaspor una vía marcada. ¡He ahí el único modo de poblar la tierra de la generaciónvigorosa y creadora que le falta! Las redencionqshan venido siendo teóricas y formales: es necesarioque sean efectivasy esenciales.Ni la originalidad literaria cabe, ni la Ii- bertad política subsiste mientras no se asegure Ia libertad espiritual. t)l (^) ¡lrimer trabajo del hombre es reconquistarse. Urge devolver los hombres (^) a eí mismos; urge sacarlosdel mal gobierno de la convención r¡ue sofoeá o ent,enenasus sentimientos,acelerael despertarde sus sen- tidos, y réchrga su inteligenciacon un caudal pernicioso, ajeno, frío y falso. Sólo lo genuino es fructífero. Sólo lo directo es poderoso. Lo que otro nos lcga es como manjar recalentado.Toca a cada hombre re- construir Ia vida: I poco que mire en sí, la reconstruye. Asesino ale. voso, ingrato a Dios y enemigo de los hombres, es el que, eo pretexto do dirigir a las generacionesnuevas, les enseñaun cúmulo aislado y^ ab- soluto de doctrinss, y les predica al oído, antes que la dulce plática de omor, el evangeliobárbaro del odio. (^) ¡Rei e de traición a la naturaleza el que impide, en una vía u otra, y en cualquiera vía, el libre uso, la
aplicaciórrdirecta y^ el espontáneoempleo de las facultades magníficas del hornbre! ¡Entre ahora el bravo, el buen lancero, el ponderosojus- tador, el caballerode la libertad humanar-eü€ es orden magna de ca- ballería,-el que se viene derechamente,sin pujos de Valbuer¡a ni ¡'e- zagosde Ojeda, por la poesíaépica de nuestrostiempos; el que movió al cielo las ma¡rosgenerosasen tono de plegariay las sacó de la orució¡r a modo de á¡¡fora sonoru, henchida de cstrofas o¡rulentasy^ vibrlntes, acariciadade olírnpicosreflejos! El poema^ está en el honrhre,decidido a gustar todas las manzanas,I^ errjugar toda la snvia del írrbol del Pa- raiso y a trocar en hoguera confortante el fuego de que forjó^ Dios, en otro tiempo, la espadaexterminaclora! ¡El poema está cn la naturaleza, madre rlc senos¡rróvidos,esposaque jamris desama,oráculo que siernpre rcsponde,poeta de nlil lenguas,maga que hacc entenderlo que no dice, consoladoraque fortifica y embalsama! ¡Entre ahora el buen bardo del Nirignlt, r¡uc ha escrit<¡un car¡to extraordirrarioy rcsplarrdccicntetlel I)oc¡nci:racabablecle Ia ¡latu¡'aleza! ¡El. poema del Niágara! Lo^ que el Niágara cuenta; las voces del torrente; los gemidosdel alma humana; la majestaddel almn universal; el dirílogo titánico entre el hombre impaciente y ls (^) naturaleza desde. írosa;el clamor desesperadode hijo de gran padre desconocido,que pide a su madre muda el secretode su nacinriento;el grito de todos en un solo pecho; el tumulto del pecho que responcleal braVío dc las onclas; el calor divino que enarclecey encala la frente del hombre a la fnz de lo grandioso; la compenetraciónprofética y suavísimadel l¡ombre re. belde e ignorador y la naturalezafatal y reveladora,el tierno desposorio con lo eterno y el vertimiento deleitosoen la creación del que vuelve a sí el hombre ebrio de fuerza y júbilo, fuerte como un monarca amado¡un. gido rey de la naturaleza ¡El poema del Niágara!^ El halo de espíritu que sobrerrodeael halo de agua clecolores; la batallade su seno,menosfragosaque la humana; el oleaje sirnultáneode todo lo'vivo, que va a parar, empujadopor to que no se ve, cncabritándosey revolviéndose,allá en lo que no se sabe; la ley de la existencia,lógica en fuerza de ser incomprensible,que de. vasta sin acuerdo aparentemártires y villanos, y sorbe de un hálito, eomo ogro famélico, (^) un haz de evangelistas,en tanto que deja vivoe en la (^) tierra, como alimañas de boca roja que le divierten, haces de cri. minales; la vía apnrejadaen que estallan,chocan,se rebelan,saltan al cielo y (^) dan cn hondo hombres y (^) cataratag estruendosas;el vocerío y conrbateangólico del hombre arrebatado por Ia ley arrolladora, que al
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y tendiéndosesobre ella corno^ triunfador que echa su manto sobre la prisioneraque hace su cautiva; allá besando^ mansamentelos bordes cincelndosde la piedra^ mauinacaprichosa;quebrándoseacullú en ltaces de polvo co¡¡trala arista enhiestade lns rocas.^ Su irregularidad le viene clesu [uerza,La perfeeciónde la forma se consiguecasi siempre^ a costa de la perfecciónde la idea. Pues el rayo ¿obedecea marcha precisa en eu can'rino? ¿Cuándo fue jaca de tiro más hermosa que potro en Ia del¡esa? Una tempestades más bella que una locomotora. Señálanse por sus desbordesy turbulenciaslas obras que arrancan derechamente de lo ¡rrofundo de las almas^ magnas. Y Pí:rezBonalde ama su lengua,^ y la acaricia, y la castiga; que no huy plaeer como este de saber de dónde viene cada palabra que se usa,
1' a cuánto nlcanza;ni hay nada mejor para agrandar y robustecerla rnenteque el estudio esmeradoy^ la aplicación oportuna del lenguaje. Siente uno, luego de escribir, orgullo de escultor y^ de pintor.^ Es la dicción de estc poemaredonday hermosa; la factura amplia; el lienzo extenso;Ios coloresa prueba de sol. La frase llega a alto, como que viene de hondo. y cae rota en colores,^ o plegada con majestad, o fra' gorosaconlo las aguasque retrata. A veces,con la prisa de alcanzar^ la irnagenfugitiva, el verso queda sin concluir, o concluido con premura. Pero la altezaes constante.Hay ola, y ala. Mima Pérez Bonalde^ Io que csr:ribl:;pero no es, ni quiere serlo,poeta^ cincelador. Gustn,¡ror decon' tarlo,de que el vel'sobrote de su pluma sonoro'^ bien acuñado,acicalado, nlas no se pondrá eomo otro, frente al^ vereo, con martillo de oro^ y buril de plata, y enseresde cortar y de sajar, a mellar aquí un extremo, a fortificar allí una juntura, a abrillantar y redondear la joy",^ sin ver que si el diamantesufre talla, moriría la perla de ella. El verso 6 perla. No han de ser los vereos como la rosa centifolia, toda llena de hojas, sino como el jazmín del Malabar, muy cargado de esencias.La hoja debc ser nítida, perfumada,sólida, tersa. Cada vasillo suyo ha de ser un vaso de aromag. El verso, por dondequieraque se quiebre, ha de dar Irrz 1' perfume. IIan de podarse de la lengua poética, como del árbol, krrlos los retoírosentecos,o amarillentos,o mal nacidosry no clcjar más c¡uelos sanosy robustos,eon lo que, con menos hojas, se alza con rnás gnllardíala rama, y paseaen ella con más libertad la brisa y nace mejor el fruto. Pulir es bueno, mas dentro de la mente y antes de sacar el verso nl labio. El verso hierve en la me'nte,como en la cuba el mosto. Mas ni el vino mejora, luego de hecho, por añadi¡le alcohol." y taninos; ni se aqrrilata el verso. luego de nacido, pot engalanarlocon aditamentosy
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aderezos. [Ia de ser hecho de una pieza y cle una sola ins¡riració¡r, porque no se obra tle artesano c¡ue trabaja a cordel, sino de hombre en cuyo seno aniclan cóndores, que ha de aprovechar el aleteo rlel có¡rdr¡r. Y nsí brotó de Bonalcle este poenra, y es una de sus fuerzas: ft¡c l¡<:elrorle rura ¡rieza. ¡Oh! ¡Esa tarea^ de^ recorte, esa mutilación^ de^ nuestros^ hijos,^ ese trueque de plectro (^) del poeta por (^) el bisturí del disector! Así quedan los versos pulidos:^ deformes y^ muertos. Como coda palabra ha de ir car- gada de su propio espíritu y llevar caudal (^) suyo al verso, mermar pa- lallras es nlermar espíritu, y cambiarlas es rehervir (^) el mosto, qr¡e, como el ca[,], no ha de ser rehervido. Se queja el alma del verso, como rnal- tratacla. de estos golpes de cincel. (^) Y no parece cuadro de Vinci, aino rnosaico de Pornpeya. Caballo de paseo no ganB batallas. (^) No estó en t'l divorcio cl rer¡rcdio de los males del matrimonio, sino en escoger }ien la tlanra y en lto cegar a tlestiempo en cuanto a las causas reales <le la tuniólr. Ni e¡r el puliment<¡ está la bondad del verso, sino en que nazca ya alado y sottante. No se dé por hecho el verso en espera de acabarle luego, cuando aún (^) no esté acabado; que luego (^) se le rematará en apa. rioncia, mas no vorcladeramente ni con ese encanto de cosa virgen (^) que tiene el verso que no (^) ha sido sajado ni trastrojado. (^) Porque el trigo (^) es lll¿is fuerte que el verso, y se quiebra y (^) amala cuando Ll cambian muchas vec('s rlc troje. Crrando el verso quecle ¡lor hecho ha de estar armado de todas Brrnas, con eoraza dura y (^) sonante, y (^) de penacho blanco rema- tado el buen cosco de acero relucicnte. Que aun co¡r todo esto, como pajas perdidas que con el gusto del per. fume no se cuidó de recoger cuando se abrió la caja de perfumería, que- daron sueltos algunos cabos, que bien pudieran rematarse; que acá gobra un (^) epítetoi que aquí asoma un asonante inoportuno; (^) que aculló ostenta su voluta ca¡rrichosa un esdrújulo osado; que a cual verso le salió corta el ala, lo quc err verdad no es cosa de gran monta en csta juuta (^) de vcrsos sobredos de nlns grandesi (^) {ue, como dejo natural (^) del tiempo, a¡rhrecen cn ar¡rrcllit v est¿teslrofa, cotno fuegos de San 'Ielnro e¡r cielo sen¡braclo tle astros, gernicl,rsde contagio y desesperanzasaprendiclas; ¡ea! que bien ¡ruede ser, l)ero esa nrenudencia^ es faena de pedantes. Quien r,a en busca tle montes. tro se detiene a recoger las piedras clel camino. Salucla el sol, ¡' acata al^ ¡r¡o¡tte. Estas son confidencias de sobremesa. Esas cosas sc dice¡l nl oírlr. (^) Pues, ¿quién no snbe que la lengua es jinete (^) clel pensa- r n i e n t r , ) ' r o s u c a b a l l o? L a i m p e r f e c c i ó n d e I a l e n g u a .l ¡ u m a n a p o r , (^) , r -
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presar cabalmentelos juicios, afectos y^ clesigniosdel hombre es una prueba perfcctay absolutade la necesidaddc utra existettciavertidera. Y aguí viene.bienque yo conforte el alma, algún nromeutoabatida y azoradade estegallardísimopoetai {ue yo le ssegurelo que él anhela saLc¡';qr¡cvur'íct.l¡til la cic¡rciaque en ¡ní han puestola mirada^ primera de los niírr-rs,colórica^ como quien entra en casa mezc¡uinaviniendo dc palacio,y la írltima mirada de los moribundos,que es una cita, y no ulla des¡redida.Bo¡¡aldemisrno no niega,^ sino que inquierc. No tic¡re^ fe ab- .solutaen la vida próxirna; pero no tiene duda absoluta.^ Cuando^ se pre' gunttr tlc:;es¡reradot¡uó ha de ser de é1,queda tranqttilo, cotno si hubier¿¡ oído lo que no dice. Saca fe en lo eterno de los coloquios en que bra' vamentelo interroga. En vano terne^ él morir cuando ponga al fin la ca' bezaen la almohadade tierra. En vano el eco que jueg'acon las palabras, -porque (^) la naturaleza parece, como el Creador mismo, celosa de sus
*.¡or"r criaturas,y gusta^ de ofuscarlesel juicio que les dio,-le^ responde que nada sobrevivea la hora que nos Parece la postrera. El eco en el al¡¡radice cosa más honds gue el eco del torrente. Ni hay torrente como r¡ucstraalrna.¡No! ¡la vida humanano es toda la vida! La tumba es vía y no tértnino. La nrenteno podría concebil lo que no fuera capaz de realizar; la existencia¡ro puede^ ser juguete abomi¡ral¡ledc un loco ma' lig¡o. Sale el l¡ombre^ de la vida, conlo tela plegada,ganosade lucir sus colores,en buscade marco; como^ nave^ gallarda,^ ansiosade andar mundos. que al fi¡^ se da a los mares. La muerte es júbilo, reanudamiento,tarea nueva. La vida humana eería una invención repugnante^ y^ bárbara, si estuvieralimitada a la vida en la tierra.^ Pues ¿qué es nuestro cerebro, sernenterade proezas,sino anuncio del paíe cierto cn que han de re' ¡¡ülit¡sc? Nuce cl í¡rbol en la tierra, y halla atrnósferaen que extender sus ratnas; )'el agua en la hopda madre, y tiene cauce^ en donde ecl¡ar sus fuentes; ),nacerún las ideas de justicia en la mente,^ las jubilosas ansiasde no cumplidossacrificios,el acabadoprograma de hazañasespi' rituales, los deleitesque acompañana la imaginación de una vida pura v l¡onesta,imposible de logro en la tierra-¿y^ no tendrá eepacioen que tencleral aire su ramaie esta^ arbole{a de oro?^ ¿Qué es más el hombre al morir, por mucho que haya trabajado Gn^ vida' que gigante^ gue ha_vivido .ondena.lo a tejer cestosde monie y fabricar nidilloc de iilguero? ¿Qué ha de ser del espíritu tierno y rcbooanteque, falto de emPleo^ fructífero, se refugia en si ntismo, y aale^ íntegro y no empleadode la tierra?^ Este ¡roetaventurosonO h8 entrado aún cn log seno¡¡margos de la vida' No i¡a sufrido bastante. Del sufrimiento, coho^ el halo de la luz, brota la
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fe en la existencia venitlera. Ha vivido (^) con la mcnte, tluc ofusca; y c(Jn el atnor, que a veces desengaíra; fáltale aú¡r vivir co¡r el clt.¡lolque co¡r- forta, acrisola y esclarece. Pues ¿qué es el poeta, sino alinreuto vivo clc la llama con que alumbra? (^) ¡Echa Eu cueryo a la hoguera, y el hu¡¡r,> llega al cielo, y la claridad del incendio maravilloso (^) se asparce, colno r¡n suave calor, por toda l:r tierra! Bien ha¡'as, poeta sincero y honrado, {üe te (^) alimentas de tí r¡risnlo. ¡ H e a q u í^ u n a^ l i r a^ q u e v i b r a!^ ¡ H e a q u í u n^ p o e t a q u e s e p a l p a e l^ c t ,. razón, que lucha cou la mano vuelta al cielo, y pone a los aires vivos Ja arrogante frente! (^) ¡He aquí un hombre, maravilla de arte sumo, y fruto raro en esta tielra de hombres! I{e (^) aqui un vigoroso braceador que pone cl pie seguro, la trtente avarienta, y (^) los ojos ansiosos y serenos elr ese haz de despojos cle templos, y (^) muros apuntalados, y cadáveres d,r. rados, y alas hechas dc cadenas, de que, con afán siniestro, se apro. vechan hoy tantos arteros batalladores para (^) rehacer prisiones al hombre moder¡ro! El ¡ro persigue a la poesía, breve espuma de mar Londo, c¡uc sólo sale a fl<¡te cuando hay ya (^) mar hondo, y voluble coqueta que urr cuida de sus coltejadores, ni clispensa a los importurros sus ceprichos. Iil (^) aguardó lu lrc¡ra alta, en que el cuerpo se agi¡5antn y los ojos (^) se i t t u r t c l a ¡ ¡d e l l a r r r t o ,y r l e c n r b r i a g u e z e l p e c h o , y s e h i r r , : l ¡ al a v e l a d e l ¿ r vitla, colno lc,lra de blrco, a vientos descon<lcitlos,). sc antla ¡ratural- rnentc ü paso dc tnottte. Iil aile de la tern¡rcstacles suyo, y /e en él luces, y abisnros bortlados de.fuego que se entreabren, y místicas pronresas. Er¡ este poetna, abrió su seno atormentado al airc (^) ¡rurcl, los brazos trénlulos al or¿iculo piadoso, la frente enardecida a las caricias aquietadoras de la (^) sagrada naturaleza. Fue libre, ingenuo, hunrilde, pleguutador, seíror' dc sí, cat,allero clcl es¡ríritu. (^) ¿Quiénes son los soberbios que se ¡¡rrogsr¡ c l d c l c c l ¡ u t l c c ¡ t f t t , t ¡ u l ' c o s a (^) q u e n a o e l i b l e , r l e s o f r. ¡ c ¿ r rl a l l a m ¿ r( l r ¡ c e ¡ r. cie¡¡de la naturalcza, tle ¡rrivar del ejercicio ¡ratural clc sus facult¿rdcs,r criatura tan augusla como el ser hu¡nano? (^) ¿Quiónes son esos búhos (lr.r(, vigilan la^ cuna de los recién nacidos y beben en su lánr¡rara cle or<¡ ,. aceite de la vida? (^) ¿Quiénes sou esos alcaitlcs tle la rnerrte,c¡uc lierrcn crr prisión de doblee rejas al ahne, esta gallarda castellana? (^) ¿llabró blu"- fento mayor que el que, so pretexto de entender a Dios, se arloja a co. r r e g i r l a r ¡ b r a d i v i n a? ' (^) ¡ O h L i b e r t a d! (^) ¡ n o m a n c h e s n u n c a t u t ú ¡ r i c a blanca, para (lue tro tcnga (^) nriedo de ti el recién nacidc'! (^) ¡llien lra¡'as tú, Poeta del l'r.¡r¡'cnte,c¡uc osas ser libre en una ó¡roca dc csclavos prc- tenciosos, porque cle tul rnotlo (^) están acostuml¡rados l.rs h..¡r¡rl¡rcsa l¡¡ servidumble' que cua¡tdo han rlejad,r cle scr esclavos cle lu reyecía, co.