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Julio Cortázar, Apuntes de Literatura Hispanoamericana

Asignatura: Literatura Hispanoamericana del Siglo XIX, Profesor: , Carrera: Literatura, Universidad: UDLAP

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 26/04/2015

maru87-1
maru87-1 🇲🇽

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Viajes Julio
Cortázar
Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las
siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las
sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta
declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus
valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus
especialidades. Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la
ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes
se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de “Alegría de los
famas”. Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se
han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios
altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les
ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: “La hermosa ciudad, la
hermosísima ciudad”. Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que
ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los
cronopios. Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son
como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas no se molestan.
Viajes Julio
Cortázar
Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las
siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las
sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta
declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus
valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus
especialidades. Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la
ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes
se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de “Alegría de los
famas”. Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se
han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios
altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les
ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: “La hermosa ciudad, la
hermosísima ciudad”. Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que
ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los
cronopios. Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son
como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas no se molestan.
Instrucciones para llorar
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Viajes Julio

Cortázar

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las

siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las

sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta

declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus

valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus

especialidades. Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la

ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes

se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de “Alegría de los

famas”. Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se

han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios

altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les

ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: “La hermosa ciudad, la

hermosísima ciudad”. Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que

ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los

cronopios. Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son

como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas no se molestan.

Viajes Julio

Cortázar

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las

siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las

sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta

declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus

valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus

especialidades. Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la

ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes

se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de “Alegría de los

famas”. Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se

han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios

altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les

ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: “La hermosa ciudad, la

hermosísima ciudad”. Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que

ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los

cronopios. Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son

como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas no se molestan.

Instrucciones para llorar

Julio Cortázar

Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

Instrucciones para llorar

Julio Cortázar

Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

Instrucciones para llorar

Julio Cortázar

Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.