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La alegoria de la caberna., Apuntes de Psicología

Asignatura: Adulto, Profesor: margarita diges, Carrera: Psicología, Universidad: UAM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 19/06/2014

leonelacalvo
leonelacalvo 🇪🇸

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LA ALEGORIA DE LA CAVERNA
El mito de la caverna describe a las personas encadenadas en la parte más profunda de
una caverna y atados de cara a la pared, observando el reflejo de lo que pasa a sus
espaldas entre ellos y una hoguera, que proyecta simples sombras a las que consideran
su única realidad.
Los humanos, sumidos en la oscuridad de la ignorancia, solo vemos lo que salta a nuestra
vista y nos es posible visualizar físicamente, alude al hombre que carga piedras en una
caverna y solo podía ver hacia el piso, se había acostumbrado a estar así, y creía que
solo existía el piso y paredes, y que eso era el mundo.
Pero cuando un día uno de ellos logra salir y ve todo un mundo arriba queda extasiado,
pasmado, embelesado. De alguna forma alude a los sabios, que comienzan a descubrir
cosas nuevas, que develan nuevos conocimientos. Pero la luz es demasiado fuerte y le
impide ver hacia arriba, es demasiado luminosa, aunque con el paso de las horas, el
hombre va a acostumbrarse a ello y ya no le va a parecer impresionante. La escapada al
mundo soleado fuera de la caverna simboliza la introducción al mundo psicológico de la
comprensión, el penetrar dentro de sí al universo espiritual interior, capaz de liberarnos de
nuestras enceguecedoras ataduras egocéntricas, que es el objeto propio del
autoconocimiento
Pero luego va a contar a sus amigos de la caverna que hay un mundo allá arriba, y nadie
le cree, porque su vida estaba llena de sombras, de sus sombras, el suelo y las paredes.
Allí es cuando se ve la terquedad de la ignorancia de las personas cerradas que no creen
que hay cosas nuevas por descubrir y optan por adoptar la posición que siempre tuvieron,
de receptores y nunca de emisores.
Habla acerca de la naturaleza del conocimiento y lo que genera en las personas que
nunca habían descubierto algo similar, es decir, un ignorante que de pronto conoce un
mundo, y los que viven en las sombras, aquellos que solo asimilan lo que ven y no tienen
espíritu ávido de novedad, del no estancamiento.
En síntesis, se trata de una explicación metafórica, sobre la situación en que se encuentra
el ser humano respecto del conocimiento. En ella Platón explica su teoría de cómo con
conocimiento podemos captar la existencia de los dos mundos: el mundo sensible
(conocido a través de los sentidos) y el mundo inteligible (sólo alcanzable mediante el uso
exclusivo de la razón).
DE LAS TRES TRANSFORMACIONES.
Existen tres transformaciones del espíritu del hombre según Nietzscheqw: el camello, el
león y el niño. En este recorrido, Nietzsche nos muestra el camino que deben pasar los
hombres de forma metafórica para poder llegar a cambiar su antigua moral por nuevos
valores propios. Debemos por lo tanto entender estas tres figuras como los momentos que
atraviesa el espíritu del hombre en dicho camino.
La primera figura que Nietzsche nos propone es la del camello, donde el espíritu se
encuentra imbuido en la moral tradicional, aquella que podríamos intuir como la moral
cristiana (comparado al ser humano de la época medieval). El camello es servicial, se
encuentra especialmente ocupado de llevar a cabo los preceptos morales que se le han
impuesto. La diligencia, por la que tanto critica Nietzsche a este momento del espíritu
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LA ALEGORIA DE LA CAVERNA

El mito de la caverna describe a las personas encadenadas en la parte más profunda de una caverna y atados de cara a la pared, observando el reflejo de lo que pasa a sus espaldas entre ellos y una hoguera, que proyecta simples sombras a las que consideran su única realidad. Los humanos, sumidos en la oscuridad de la ignorancia, solo vemos lo que salta a nuestra vista y nos es posible visualizar físicamente, alude al hombre que carga piedras en una caverna y solo podía ver hacia el piso, se había acostumbrado a estar así, y creía que solo existía el piso y paredes, y que eso era el mundo. Pero cuando un día uno de ellos logra salir y ve todo un mundo arriba queda extasiado, pasmado, embelesado. De alguna forma alude a los sabios, que comienzan a descubrir cosas nuevas, que develan nuevos conocimientos. Pero la luz es demasiado fuerte y le impide ver hacia arriba, es demasiado luminosa, aunque con el paso de las horas, el hombre va a acostumbrarse a ello y ya no le va a parecer impresionante. La escapada al mundo soleado fuera de la caverna simboliza la introducción al mundo psicológico de la comprensión, el penetrar dentro de sí al universo espiritual interior, capaz de liberarnos de nuestras enceguecedoras ataduras egocéntricas, que es el objeto propio del autoconocimiento Pero luego va a contar a sus amigos de la caverna que hay un mundo allá arriba, y nadie le cree, porque su vida estaba llena de sombras, de sus sombras, el suelo y las paredes. Allí es cuando se ve la terquedad de la ignorancia de las personas cerradas que no creen que hay cosas nuevas por descubrir y optan por adoptar la posición que siempre tuvieron, de receptores y nunca de emisores. Habla acerca de la naturaleza del conocimiento y lo que genera en las personas que nunca habían descubierto algo similar, es decir, un ignorante que de pronto conoce un mundo, y los que viven en las sombras, aquellos que solo asimilan lo que ven y no tienen espíritu ávido de novedad, del no estancamiento. En síntesis, se trata de una explicación metafórica, sobre la situación en que se encuentra el ser humano respecto del conocimiento. En ella Platón explica su teoría de cómo con conocimiento podemos captar la existencia de los dos mundos: el mundo sensible (conocido a través de los sentidos) y el mundo inteligible (sólo alcanzable mediante el uso exclusivo de la razón).

DE LAS TRES TRANSFORMACIONES.

Existen tres transformaciones del espíritu del hombre según Nietzscheqw: el camello, el león y el niño. En este recorrido, Nietzsche nos muestra el camino que deben pasar los hombres de forma metafórica para poder llegar a cambiar su antigua moral por nuevos valores propios. Debemos por lo tanto entender estas tres figuras como los momentos que atraviesa el espíritu del hombre en dicho camino. La primera figura que Nietzsche nos propone es la del camello , donde el espíritu se encuentra imbuido en la moral tradicional, aquella que podríamos intuir como la moral cristiana (comparado al ser humano de la época medieval). El camello es servicial, se encuentra especialmente ocupado de llevar a cabo los preceptos morales que se le han impuesto. La diligencia, por la que tanto critica Nietzsche a este momento del espíritu

hace arrodillarse al camello ante las cargas morales que se le han impuesto para llevarlas a cabo. La humillación propia es tomada como un valor, así como la dedicación a los otros, por lo que Nietzsche caracteriza al camello como aquél que se arrodilla para recibir las cargas. El camello es el espíritu de carga, de sumisión a los valores de la moralidad cristiana y tradicional. Pero así como el camello es la figura del espíritu de carga, existe la posibilidad de que el camello se encuentre con su carga huyendo hacia el desierto. Esto implica que ha huido de aquel lugar donde era cargado con los valores de los otros, por lo que existe la posibilidad de que se lleve a cabo la transformación del camello en el león, en la soledad de aquel desierto al que ha escapado. En esta segunda figura que Nietzsche nos describe vemos un espíritu que se encuentra decidido a enfrentarse al deber que implica la moral tradicional. Este enfrentamiento lo figura el autor entre el león y el dragón. Por un lado, el espíritu ya siendo león ansía la conquista de la libertad allá en su desierto poniendo de manifiesto claramente su deseo: el “yo quiero”. Por el otro lado vemos al dragón que es la figura del “tu debes “, es decir, los anteriores valores del camello, ahora puestos ante el león para interponerse entre su decisión y la libertad. El león es el espíritu desafiante que intenta conseguir liberarse de la moral tradicional, destruyendo al anterior camello servicial y venciendo al dragón del “tu debes”. Si bien el león no es capaz de crear nuevos valores es totalmente necesario este momento del espíritu para poder ganar la libertad tan necesaria para poder llevar a cabo la creación de valores nuevos. Podemos ubicar esto en la filosofía moderna, donde apareció la ciencia y la racionalidad. Pero tras haber conquistado la libertad, se puede dar la transformación del león en el niño. La figura del niño es aquella que representa el tercer momento de la transformación del espíritu del hombre para Nietzsche y es aquella que se encuentra en la posibilidad de llevar a cabo el momento positivo de creación de valores nuevos. Nos encontramos que el niño juega, y para este juego es preciso poder decir sí, es decir crear efectivamente otros valores y poder (tras haberse retirado del mundo) conquistar su mundo mediante su voluntad. Nada queda entonces del camello ni del león en la figura del niño, ésta se encuentra encargada de la creación de los nuevos valores, es el espíritu creativo, con el cual se culmina en la transmutación de todos los valores El niño está relacionado con la filosofía posmoderna. Critica, revisa, construye, y quiere encontrar una nueva forma para construir la realidad.