



Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
LA CONVIVENCIA SOCIAL EN LA ESCUELA
Tipo: Apuntes
1 / 5
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!




Saldaña DPCC - 2° año de Secundaria
Convivencia: Experiencia de vivir en compañía de otras personas, con las que debe compartirse lo que ofrece la sociedad. Convivir en democracia es un desafío constante para todos los que integramos la sociedad. Por consiguiente, es necesario promover relaciones sociales basadas en la tolerancia y el respeto mutuo tanto en la familia como en la escuela y la comunidad, pues la convivencia puede producir conflictos. Así pues, resulta fundamental aprender de ellos para asumirlos como una oportunidad que nos permita mejorar la convivencia en democracia. i. La convivencia democrática A diario, nuestros quehaceres están ligados a la vida de personas con las que compartimos actividades y necesidades. La convivencia implica acercarnos al mundo afectivo, moral y social de ellas. ¿Qué es la convivencia? Todos los días, cada uno de nosotros llevamos adelante nuestra experiencia de vida al relacionarnos con otras personas, pues necesitamos de los demás para crecer o para que nos cuiden. También para que nos transporten o nos presten otros servicios. Esto quiere decir que son parte de nuestra realidad cotidiana, aunque muchas veces no nos demos cuenta de ello. Si viviéramos en total aislamiento, difícilmente podríamos sobrevivir, pues solo la vida en sociedad permite nuestra supervivencia biológica y nuestro desarrollo como personas. ii. Una sociedad, muchos actores En la vida cotidiana, nos relacionamos con diversas personas. Algunas veces por placer: con nuestra familia, amigos y por otros vínculos de afinidad. Otras, por necesidad: nos agrupamos para sobrevivir y hacer frente a problemas que requieren soluciones compartidas. En resumen, lo que necesitamos para vivir (alimentos, vivienda, etc.) o para nuestra formación (lenguaje, hábitos, deportes, etc.) depende del trabajo, el conocimiento y la dedicación de otras personas que componen y completan la sociedad. Por ello, si consideramos la función de los otros, podemos anticipar una primera conclusión: la vida es mejor en sociedad. No solo porque nos permite incrementar nuestras posibilidades de supervivencia biológica, sino porque, al mismo tiempo, nos da mayores y mejores herramientas para nuestro desarrollo personal. El lenguaje y el conocimiento, las artes y las ciencias, los saberes cotidianos, el amor, las decisiones políticas, la producción de bienes y servicios, los espectáculos y los eventos deportivos, entre otros ejemplos, son el resultado de la vida en sociedad. iii. La construcción de una convivencia democrática La democracia es un estilo de vida que nace del reconocimiento de los derechos de todas las personas y de un ideal de convivencia, así como una forma de gobierno que permite que todos y todas sean escuchados y participen en la deliberación y la toma de decisiones. Vivir en democracia exige varios procesos dirigidos al reconocimiento de las otras personas como interlocutores válidos. iv. Los asuntos públicos y el bien común
Saldaña DPCC - 2° año de Secundaria Los seres humanos nos organizamos en sociedad porque buscamos protección y bienestar. Para lograr este objetivo, es necesario establecer acuerdos sobre los asuntos públicos, es decir, sobre aspectos de la vida social que son comunes a todos los miembros de la comunidad. En las sociedades democráticas, los ciudadanos debemos participar activamente en asuntos públicos como la seguridad ciudadana o el uso responsable de los recursos del Estado. Cualquier acción de las autoridades es de interés público y la ciudadanía tiene el deber de informarse y el derecho de solicitar información y fiscalizar. La fiscalización de los ciudadanos se hace para el cuidado del bien común o los bienes compartidos por todos los ciudadanos. El bien común es todo lo que los ciudadanos comparten y permite el bienestar de la comunidad. El bien común no solo es lo tangible –como los espacios públicos, los recursos naturales, etc.–, sino también lo intangible –como los derechos humanos, la democracia, el medioambiente, etc.–. El cuidado del bien común es responsabilidad del Estado, que representa a la ciudadanía, que es la que se beneficia o perjudica por su buen o mal uso. Los ciudadanos tienen el deber de proteger el bien común y el derecho de exigir su buen uso. v. El valor del diálogo Para la construcción de la convivencia democrática, el diálogo es el mecanismo ideal de interacción y solución de conflictos. La actitud dialógica contribuye a mejorar la vida en común, pues permite el entendimiento en medio de las diferencias y evita la imposición por la fuerza. En las experiencias cotidianas de diálogo, podemos llegar a confundir diálogo con negociación y acuerdo con pacto. Recordemos que quienes participan en una negociación buscan obtener su propio beneficio. Y el final de la negociación suele ser el pacto, en el que queda fijado qué tiene que ceder cada uno de los participantes y qué beneficios obtiene. Pensemos, por ejemplo, en fijar la fecha para la fiesta de promoción: se produciría un debate en el que nadie quedaría totalmente satisfecho. En un diálogo, por el contrario, cada uno de los participantes buscarían entenderse para satisfacer intereses comunes a todos. Por eso, se tratarían como personas, es decir, como sujetos de derechos y deberes, como seres que poseen dignidad. La finalidad del diálogo es llegar a un entendimiento que tenga en cuenta los intereses de todos. vi. La necesidad de las normas La buena convivencia depende de que todos seamos capaces de respetar los derechos y necesidades de los demás. Para ello, existen normas y reglamentos que ayudan a regular la convivencia. Existen diversos tipos de normas: religiosas, morales y jurídicas. Para convivir en una sociedad democrática, es fundamental que todos respetemos las normas jurídicas. vii. Las normas jurídicas Las leyes son las que determinan los derechos y los deberes de los ciudadanos. Además, especifican los comportamientos correctos e incorrectos y las sanciones a quienes se comportan de forma antisocial y no respetan a los demás o los bienes comunes. Ajustan la vida social según criterios de justicia o pautas éticas y limitan el poder de las instituciones. La institución que tiene la principal responsabilidad en el proceso de creación de leyes es el Congreso de la República. Ahí, los parlamentarios legislan sobre la base de los intereses que representan. Los castigos y las sanciones
Saldaña DPCC - 2° año de Secundaria viviendas particulares, los comercios, el club de una asociación civil, entre otros ejemplos. En lo que denominamos espacio público, en cambio, los distintos elementos y lugares que lo componen nos pertenecen a todos. El espacio público es el conjunto formado por las distintas vías de circulación (calles, avenidas, veredas, ciclovías) y por lugares que son comunes a todos los ciudadanos (plazas, escuelas, etc.) Además, es el lugar donde se produce el encuentro de las personas y, con ellas, de ideas, pensamientos y actividades. En este sentido, por ser un espacio colectivo, es el ámbito de expresión de la vida política y cultural, de los acuerdos y las discrepancias de lo que implica vivir en sociedad. La función principal de los espacios públicos es permitir la interacción de los ciudadanos, el contacto con los demás, la vida urbana, la expresión de la opinión pública, el conocimiento, la recreación, el bienestar y el afianzamiento de la identidad nacional. x. Normas de convivencia en el espacio público El espacio público se construye cotidianamente a través del ejercicio de la ciudadanía, es decir, del ejercicio de los derechos de todos y cada uno de nosotros. Por eso –y con el fin de promover una convivencia armoniosa que tenga como base el respeto de los derechos de todas las personas en el espacio público–, se reconoce un conjunto de deberes y obligaciones que tenemos que cumplir para una convivencia armoniosa. Estas reglas suelen estar normadas por leyes escritas, como la Ley General de Transporte y Tránsito Terrestre. Sin embargo, hay otras que tienen que ver con buenas prácticas asociadas a conductas de cuidado hacia los demás y hacia nosotros mismos. Por ejemplo, ninguna ley establece que los peatones no puedan correr en la vereda, pero si lo hacen pueden lastimarse o tropezar con alguien. Para convivir en este espacio compartido se requiere entonces de la creación y aplicación de normas que regulen y orienten la vida en sociedad. Estas normas de convivencia deben estar basadas en la igualdad, la justicia y la libertad, y surgir del acuerdo común para que sean reconocidas y respetadas por todos. A fin de que la convivencia sea justa, se deben integrar los siguientes elementos: El esfuerzo comunitario por lograr el bien común. Esta es una tarea permanente, que en ocasiones se ve interrumpida cuando los conflictos no se resuelven adecuadamente. El aporte personal, pues cada integrante de la comunidad debe reconocer y respetar la dignidad de los demás y, en consecuencia, proteger y promover los derechos de las personas. Esto implica que cada uno desarrolle las siguientes actitudes:
Saldaña DPCC - 2° año de Secundaria xi. Problemas que afectan la convivencia Todo ser humano tiene una dignidad intrínseca, es decir, una condición natural a su existencia. Esto implica que todos los seres humanos somos iguales, por encima de cualquier otro rasgo (posición social, etnia, género, etc.). A partir de ello, se deduce la necesidad de un trato mutuo respetuoso garantizado en particular por los derechos humanos. El concepto de dignidad humana no niega las diferencias entre los individuos. Pero estas diferencias no deben ser una razón para justificar el trato desigual hacia algunas personas, ya sea por parte de otras con más poder o de las instituciones sociales. En la realidad, sin embargo, se dan situaciones que no respetan la dignidad humana y los valores que sustentan la convivencia. Surgen entonces problemas como la discriminación y la exclusión social. xii. La discriminación y los prejuicios La discriminación es una situación que afecta a determinadas personas o grupos que pertenecen a una categoría social minoritaria o diferente a la de los grupos que tienen el poder en una sociedad. Esta diferenciación negativa puede ser por la apariencia física, por el sexo, por la etnia, por la orientación sexual o por el rango socioeconómico. Las actitudes discriminatorias se deben, en gran medida, a los prejuicios. Los prejuicios son ideas preconcebidas sobre determinadas personas. Muchos prejuicios se han transmitido de generación en generación, en tanto que otros se han creado en el presente. Usualmente, los prejuicios parten del desconocimiento de la persona que es discriminada. Cuando los prejuicios se arraigan en la cultura y en la mente de las personas, se expresan en generalizaciones que surgen de la ignorancia o de la intención de mantener un sistema de exclusión. Esto sucede, por ejemplo, cuando se dice “los negros son ladrones”, “los serranos son sucios”, “el sida es una enfermedad de prostitutas y homosexuales”, etc. xiii. Racismo y discriminación étnica Una de las formas más peligrosas de discriminación es el racismo, un modo de pensar y actuar que atribuye a uno o más grupos étnicos toda clase de vicios y defectos y los hace objeto de desprecio, persecución e incluso exterminio. Además de basarse en conceptos completamente erróneos, el racismo esconde un deseo de justificar la colonización y explotación económica y cultural de los pueblos. xiv. La exclusión social La exclusión social es un concepto que aborda la noción de pobreza, pero que abarca además un conjunto de fenómenos adicionales. Veamos por qué: mientras que la pobreza constituye una categoría económica que alude a los ingresos de los individuos, el concepto de exclusión social abarca dimensiones que implican el bienestar y la dignidad humana, así como el desarrollo integral de una colectividad. Se considera excluidas a las personas que tienen recursos económicos escasos y un deficiente nivel educativo. Como consecuencia, no tienen posibilidad de encontrar un empleo ni ejercer sus derechos y participar en la vida política de un país.