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Coordinado por I. Serra Institut Universitari d’Estudis de la Dona Universitat de València
Con la colaboración de
Patrocinado por
PRESENTACIÓN ....................................................................... 5
CAPÍTULO 1. EL FENÓMENO DE LA PROSTITUCIÓN: APROXIMACIÓN TEÓRICA A SU ESTUDIO. Universitas Miguel Hernández de Elche- Seminario Interdisciplinar de Estudios de Género.
CAPÍTULO 2: CUANTIFICACIÓN Y MAPIFICACIÓN DE LA PROSTITUCIÓN FEMENINA EN LA COMUNIDAD VALENCIANA. Universitat de València- Institut Universitari d'Estudis de la Dona 2.1. Los escenarios de la prostitución……………………………………………………….. 83 2.1.1. La prostitución de calle…………………………………………………..… 84 2.1.2. La prostitución en clubes…………………………………………………… 93
CAPÍTULO 4: ENTRE LA ABOLICIÓN Y LA REGLAMENTACIÓN: UN DEBATE POLARIZADO
Esta investigación, responde a la solicitud planteada por la Conselleria de Bienestar Social de la Generalitat Valenciana a las cuatro Universidades públicas Valencianas^1. La investigación forma parte necesaria de un proceso más amplio iniciado con la celebración de las Primeras Jornadas de Reflexión sobre la Prostitución en la Comunidad Valenciana (Valencia, septiembre 2005), en torno a un fenómeno que, por sus dimensiones y su complejidad, no resulta fácil abordar. En efecto, se trata de una realidad esquiva para el conocimiento, objeto de enconados juicios desde la perspectiva ética y social, y de difícil tratamiento desde el punto de vista de las regulaciones legales y las políticas sociales. Sin embargo, una preocupación creciente en torno a sus nuevas dimensiones y a su mayor complejidad unida a una progresiva conciencia sobre la necesidad de implicación de las instituciones en el logro de la igualdad y el respeto a la dignidad de las mujeres, obligan a plantear con mayor urgencia actuaciones en esta materia. La prostitución es un tema de estudio complejo ya que según las investigaciones realizadas al efecto, no está claro dónde empieza o acaba la actividad prostitucional en las variadas posibilidades de intercambio relacional, dado que el hecho de que ciertas conductas sexuales en nuestra sociedad sean caracterizadas como actos de prostitución, no depende de estas conductas en sí mismas sino del modo de percepción y definición social de las mismas. Estas definiciones no son invariables, cambian de una sociedad a otra y de un periodo histórico a otro. Incluso en nuestra propia sociedad no hay acuerdo a la hora de decidir qué personas están ejerciendo la prostitución. En suma, no existen conductas prostitucionales ni sujetos portadores per se de la condición de prostituto/a.
Además, otro aspecto importante de este fenómeno es situarlo en el contexto trasnacional en el que se ubica actualmente. La categoría industria del sexo señala la gran dimensión que ha ido adquiriendo el mercado del
(^1) La coordinación del trabajo por universidades ha sido efectuada por: Universidad de Alicante, M.B. San Miguel, Universidad de Castellón, MªJ. Ortí, Universidad de Elche, J.Ferrús, Universidad de Valencia: I.Serra.
sexo con un importante entramado económico, cuyo crecimiento es paralelo al avance del proceso de globalización.
Por tanto, la industria del sexo puede entenderse como un sector de actividad económica de gran importancia en un mundo globalizado. Puede entenderse, también, la ocupación en este sector de mujeres inmigrantes, procedentes de países extracomunitarios, como una estrategia de inserción socioeconómica. En la industria del sexo ni se ha operado completamente la modernización industrial, ni se ha liberado del estigma social.
En todo caso, se trata de un mercado sexual en el que junto a la oferta laboral (personas que realizan servicios sexuales) existe una demanda (numerosa y variada clientela, estructurada por diversos niveles de renta, gustos / deseos, posiciones en el mercado matrimonial, etc.), y un sin número de agentes mediadores que movilizan, canalizan y facilitan el encuentro entre demandantes y oferentes. No se trata de un colectivo homogéneo sino todo lo contrario. La heterogeneidad del objeto de la investigación se hace patente tanto por la diversidad de las personas que se dedican a la industria del sexo, por el tipo de actividad que realizan, como por los espacios donde se ejerce la actividad. Además, a esta multidimensionalidad del fenómeno, habría que añadir la heterogeneidad de las condiciones en las que se ejerce la prostitución, la multiplicidad de sus escenarios y la diversidad de los colectivos de mujeres que la ejercen. De todo ello se deriva, sin duda, que ni sus demandas, ni sus percepciones, ni los niveles de riesgo a los que se ven expuestas, ni sus necesidades de apoyo social sean similares. Todo ello, añadido a las dificultades de acceso a la información, tanto de fuentes secundarias -al tratarse de una actividad no regulada-, como de las fuentes primarias -los sujetos implicados-, obliga a plantear una selección estricta de los objetivos en función de su interés para orientar la elaboración de políticas públicas.
En consonancia con lo previamente expuesto, esta investigación pretende aportar tanto elementos teóricos como empíricos al estudio de la prostitución en la Comunidad Valenciana. Pretende, en segundo lugar, estimar la incidencia del fenómeno en la Comunidad, caracterizarlo y
que o bien no pueden ser detectados a partir de un enfoque cuantitativo, o bien resultan difíciles de verbalizar estandarizadamente. Las definiciones e interpretaciones que de la situación actual de las desigualdades y discriminaciones de todas clases hacen los propios actores sociales, constituyen el centro focal de atención cualitativa.
Es la necesaria complementariedad entre la perspectiva cuantitativa y cualitativa en el marco de toda estrategia investigadora, la que condiciona la triangulación de distintas técnicas de investigación social en la metodología propuesta. Por ello, presentamos una investigación que se asienta en el uso de técnicas de investigación cuantitativas (análisis de datos) y cualitativas (grupos de discusión y entrevistas) para la fase de obtención de la información. Complementariamente, proponemos utilizar la técnica del análisis de contenido para integrar la fase analítica de todas ellas y poder, trianguladamente, generar inferencias contextuales.
Con todo, para llevar a cabo la triangulación metodológica, a nuestro juicio, es imprescindible contextualizar previamente el tema a analizar
Fase de obtención de datos e información
Datos secundarios
Entrevistas Entrevistas de grupo
Análisis de Contenido
Fase de análisis y explotación de datos e información
desde una perspectiva cuantitativa, y asegurar el flujo continuo de esta información durante el proceso de realización de la misma.
Las fuentes de información utilizadas en la primera fase del trabajo han sido las siguientes:
En la segunda fase las fuentes utilizadas han sido:
Por último, señalar que la ética o deontología científica nos exige intentar investigar con el máximo rigor y no transmitir imágenes sesgadas de la realidad en función de nuestras preferencias y objetivos personales ni para ajustar nuestras manifestaciones a los discursos dominantes o las
J. Ferrús^5 P.Heras Universitas Miguel Hernández de Elche
La prostitución, ¿es un acto sexual o es un acto comercial? ¿es una actividad sexual trastocada en intercambio económico? Para el cliente, es un acto sexual, ¿pero sólo eso? ¿el cliente solo pretende una satisfacción sexual previo pago, o algo más? Para la que vende su cuerpo, es una venta, pero ¿solamente eso? Calificada reiteradamente como “el oficio más antiguo del mundo”, este tópico implica el trabajo remunerado, el pago por “oficiar”, amén de la especialización.
Desde hace unos años, la sociedad occidental está asistiendo a un debate polémico entre considerar la prostitución como un trabajo, y por tanto reconocerlo en todos sus derechos, o bien considerarla como violencia de género, y por tanto hay que abolirla. Pero esto no es nuevo. Desde la Antigüedad Clásica, la prostitución ha sido una problemática sobre la que han confluido posturas muy contrapuestas que han puesto en juego las diferentes miradas que tienen los sujetos sobre su propio orden social. La mayor parte de los estudios coinciden en señalar que los enfoques más recurrentes en relación al tema de la prostitución son los sustentados por el materialismo y el movimiento feminista^6.
Para la primera perspectiva^7 , la prostitución es concebida como una forma específica de intercambio y transacción que concernía a la esfera de
(^3) La bibliografía de este capítulo está recogida a lo largo del texto en las notas a pié de página. (^4) Vid. WEITZER, R. (2005) “New directions in research on prostitution”, en Crime, Law & Social Change, 43, pags. 211-235. En: 5 http://www.bayswan.org/New_Directions_prost.pdf 6 Con la colaboración de: Ana Escrivá Payá, Teresa Cano Devesa y Eloy Martinez Guirao. El feminismo es sólo un intento por ordenar y clarificar discursos que, sin embargo, tuvieron complementariedad de argumentos y, por otra parte, es conocido el hecho de que una parte importantedel feminismo trabajó en torno a los postulados de Marx con el fin de explicar la situación y condición de las mujeres. 7 http://webs.uvigo.es/pmayobre/master/alumnas/sandra_gonzalez/1proxecto.pdfGONZALEZ MÁRQUEZ, Sandra (2005)^ Prostitución feminina: unha prosposta para Galiza, p. 18. En:
la sexualidad. Más que hablar de prostitución, se habla del concepto de comercio sexual, “intercambio económico-sexual”^8 , siendo éste el proceso de “transacción comercial” por medio del cual una persona vende su cuerpo o sus “servicios sexuales” para satisfacer las necesidades sexuales de otro. El cuerpo como mercancía, donde lo que se vende y compra es sexo. Desde este planteamiento, el término prostitución sería esquivo y engañoso en virtud de las connotaciones morales, éticas y sociales que a él se asocian, y encubriría una situación de explotación y crearía une estigma para quien la practica^9. En pocas palabras, la prostitución formaría parte de la explotación laboral y de la apropiación que el capitalismo hace de la fuerza de trabajo de las personas. La mujer o el hombre que se prostituyen serían entonces víctimas del sistema de opresión capitalista 10 , conformándose como opresores los proxenetas y clientes.
Por su parte, la perspectiva feminista, sin dejar de lado los aspectos económicos que implica la prostitución, elabora un conjunto de enfoques que identifican y critican la existencia de un “sentido común” que justifica social y culturalmente la existencia de la prostitución. Entre los enfoques planteados por el feminismo se pueden identificar los siguientes:
(^8) Vid. TABET, Paola (2004) La grande arnaque. Sexualité des femmes et échange économique-sexuel. Paris, L’Harmattan. 9 si bien entre ambos estigmas hay una gran diferencia de grado.Tanto para quien vende –el estigma de “la puta”-, como para quien compra -el estigma del “putero”-, (^1011) GONZALEZ MÁRQUEZ, 2005: 18.
proxenetismo“Ideas^ recibidas. Madrid, UNESCO e Instituto de la Mujer.^ sobre^ la^ prostitución”,^ en^ Causas^ de^ la^ prostitución^ y^ estrategias^ contra^ el
sistemática y criminalización de las mujeres que ejercen la prostitución. B) El regulacionismo implica que no se prohíbe la prostitución, sino que se reglamenta y condiciona a través del otorgamiento de carnés, permisos, autorizaciones, visados periódicos, etc. C) El abolicionismo, que reconoce la existencia de la prostitución, entendiendo que constituye una lacra social, un ataque a la dignidad de las personas y una forma indeseada de explotación, por lo que no castiga la prostitución en si misma, sino cualquier actividad que la favorezca y toda explotación que se haga en torno a ella^15.
Las perspectivas anteriores han sido las que han guiado la mayor parte de los estudios sobre la prostitución durante los últimos 25 años. Alrededor de esos posicionamientos se han desarrollado los estudios e investigaciones más importantes, con los cuerpos teóricos resultantes. Estas perspectivas ayudaron también a alimentar el activismo político y las actuaciones que directa o indirectamente implementaron los diferentes actores e instituciones interesadas en la prostitución, tanto epistemológicamente como económica, política, legal o socialmente.
Sin embargo, todos estos planteamientos se oponen a una corriente contraria que está en la base de la cultura y de las estructuras sociales, y que otorga a la prostitución un papel central en la regulación de las relaciones entre el hombre y la mujer, y que por el arraigo en la mayoría de las culturas, ha pasado a ser un hecho “natural” 16 (mejor dicho, culturalmente “naturalizado”).
(^15) Ibid., págs. 19-20. (^16) Ibid. pág. 20.
“naturales” centrados en el ámbito doméstico y la reproducción biológica, y las otras destinadas a satisfacer las necesidades y fantasías no cumplidas de los hombres en el seno del matrimonio. El ámbito doméstico estaría entonces asociado a la esfera de los afectos, mientras que la prostitución lo estaría al campo de las pasiones y el erotismo. La prostitución sería entonces parte del orden social, un “mal necesario”, opuesto sin embargo al valor de la familia, del matrimonio, de la fidelidad, de los hijos, de la sexualidad normalizada y controlada. Según las feministas, esta postura estaría sustentada y reproducida por las normas sociales imperantes, el Estado, sus leyes y los organismos encargados de controlar su funcionamiento^17.
Durante el siglo XX, las Ciencias Sociales y Humanas empezaron a ser reconocidas para la explicación de los comportamientos sociales e individuales, con lo que la Medicina, que fue la primera en abordar al cuestión de la prostitución desde el higienismo decimonónico, ya no será la única. Desde la Sociología, a mediados del siglo XX, nos encontramos con el funcionalismo estructural, especialmente la obra de Talcott PARSONS, Robert MERTON y sus discípulos y seguidores, que durante muchos años fue la teoría sociológica dominante, frente a la teoría del conflicto de Ralf DAHRENDORNF. El funcionalismo estructural se refería a la prostitución
(^1718) Ibid. 19 GONZÁLEZ MÁRQUEZ, 2005: 20-21.El tiempo de las tribus. El declive del individualismo en las sociedades de masas. Barcelona, Icaria.
Al contrario de lo que pasaba con los paradigmas tradicionales de cariz esencialmente positivista, los modelos más recientes, encuadrados en el paradigma constructivista, defienden que una investigación nunca es un acto de identificación o producción de la “verdad objetiva” que una realidad comporta –esa “realidad” y esa “verdad” no existen en si mismas, son construcciones sociales-, sino que se trata de un proceso resultante de la interacción entre una persona que investiga y sus métodos de observar lo real, las realidades propuestas y los diferentes actores sociales implicados en el proceso. De esta forma, medir y predecir han dejado de ser las preocupaciones centrales de la investigación, para derivar hacia la investigación centrada en la comprensión y la interpretación, sobrepasando la caracterización y la descripción de los fenómenos. La metodología a seguir obliga a la articulación de las dimensiones cuantitativas y cualitativas, cada vez menos vistas como opuestas y más como productoras de visiones complementarias de la realidad observada^23.
Este apartado es un acercamiento a las investigaciones que tienen como objeto de estudio y eje central la prostitución, en particular la prostitución femenina desde la Antropología Social y Cultural. Para ello creemos necesario realizar una breve contextualización tomando como eje central los modelos de construcción de género en nuestra cultura, de tradición judeo- cristiana y corte occidental. Para viajar posteriormente al modelo impuesto por la burguesía victoriana del XIX -fruto también de los cambios acaecidos en la Ilustración con el nacimiento del racionalismo científico occidental- con el fin de crear una distinción frente a la aristocracia y a la clase obrera. Tratar este modelo de construcción nos permite entender la estigmatización que recae sobre las prostitutas o trabajadoras sexuales, y el papel que ejerce ese estigma en una sociedad patriarcal para legitimar el control social de la mujer. Nos centraremos en nuestro país, y en los últimos treinta
(ed.), Sex for Sale: Prostitution, Pornography, and the Sex Industry, New York, Routledge, págs. 103- 121; COSTA, J. B. y ALVES, L. B. (2001) Prostituição 2001 – O Masculino e o Feminino de Rua, Lisboa, Edições Colibrí; REY MARTÍNEZ, F. (2004) (^23) GONZÁLEZ MÁRQUEZ, 2005: 25. Prostitución y Derecho, Bilbao, Aranzadi.
años en los que se produce la transición democrática, y de manera más o menos paralela la verdadera institucionalización de la Antropología Social. Todo ello sin obviar los discursos que se han ido tejiendo alrededor de este tema, así como las legislaciones que se han ido imponiendo con el fin de intervenir a un nivel institucional y estructural.
Nuestra sociedad de tradición judeo-cristiana se ha conceptualizado estrecha y dicotómicamente en torno a dos polos: uno positivo, el masculino y otro negativo, el femenino^24. Pero dentro de esta polaridad, durante los primeros siglos del cristianismo, el modelo femenino se desdobló a su vez en un polo negativo: la pecadora, la prostituta, es decir, Eva, ligada al sexo; y en otro positivo: la virtuosa, la virgen casta, es decir, la Virgen María, ligada también a la reproducción. De esta manera se construye un modelo que a lo largo de los siglos se transforma en hegemónico y que da lugar al arrepentimiento de las pecadoras con una serie de penitencias que abren caminos a la reinserción, que no a cambiar la estigmatización. Algunas autoras como Julia VARELA 25 relacionan la institucionalización de la prostitución con el comienzo del trabajo asalariado y con la imposición eclesiástica del matrimonio monógamo, a partir del siglo XII. Aparecen los burdeles autorizados como respuesta a la necesidad de trabajo de las mujeres (ya que les limitaron el acceso a otros oficios), y como reaseguro de la institución matrimonial. La prostitución considerada necesaria y estigmatizada en la medida en que la ejercían “mujeres libres” sufre la persecución de nuevas formas de control social a partir del s. XIV. Todo esto crea un imaginario social en torno a una figura negativa que condiciona a todas aquellas mujeres que quieren vivir de manera autónoma (las que eligen vivir solas se encuentran bajo sospecha) y ejerce un control social para que sigan “el buen camino”, es decir, el matrimonio, la maternidad y la protección del hombre. De esta manera términos como puta, ramera, furcia, zorra... se utilizan con una gran carga ideológica y moral para calificar a una mujer que no cumple el papel asignado por la sociedad, creando la necesidad de esencializar la diferencia y subrayar la jerarquización.
(^24) JULIANO, Dolores (2002) La prostitución: el espejo oscuro. Barcelona, Icaria. (^25) (1995) “La prostitución, el oficio más moderno”, en Archipiélago, nº 21, págs. 52-70.