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SE TRATA DE UN RESUMEN DE LAS DESAMORTIZACIONES
Tipo: Resúmenes
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A lo largo del siglo XIX se produjeron en España profundos cambios: se renovó la agricultura, surgió una industria de tipo moderno; se sustituyó la antigua monarquía absoluta por una monarquía parlamentaria y constitucional; desaparecieron la Inquisición y los derechos señoriales y la vieja sociedad feudal dio paso a una sociedad de clases. Este proceso de modernización fue semejante al ocurrido en Europa occidental en el marco de una Revolución industrial y liberal-burguesa. Desarrollo. ● Desamortizaciones. La agricultura siguió siendo el sector más importante de la actividad económica, pero esta tuvo un desarrollo escaso en el siglo XIX. Este pésimo desarrollo fue debido a la mala calidad de las tierras y un clima con escasas lluvias; la forma en que se realizó la reforma agraria, que dio lugar a una estructura de la propiedad de la tierra muy negativa; además de que los cereales eran el principal cultivo y tenían un coste de producción muy alto. Como consecuencia, su cultivo se mantenía únicamente por los altos aranceles que el Estado imponía al grano extranjero y que gran parte de los españoles consumían casi todo su presupuesto en alimentos, lo que dejaba poco dinero para otras compras. España era un país fundamentalmente agrario con una distribución de la propiedad de la tierra muy desigual, la propiedad de las tierras estaba vinculada a instituciones como la nobleza, la Iglesia, los Ayuntamientos y el propio Estado, y estas no se podían vender ni partir, es decir, estaban fuera del mercado. Durante el Antiguo Régimen los terrenos de los estamentos privilegiados estaban exentos de pagar impuestos y mal explotados. Por lo tanto, no es de extrañar que desde finales del siglo XVIII se viera en la desamortización una vía para aumentar los ingresos de la Hacienda. La desamortización tiene dos fases:
- La incautación, por parte del Estado, de las tierras amortizadas. - La venta de estas tierras en subasta pública. Los objetivos de cualquier desamortización son: ampliar la cantidad de tierra disponible en el mercado y mejorar la Hacienda pública a través del dinero recaudado. Tuvieron lugar dos grandes desamortizaciones: la desamortización en la época de Carlos IV y Manuel de Godoy, con el objetivo de obtener dinero para financiar las guerras; y la desamortización impulsada por las Cortes de Cádiz: en 1813, las Cortes aprobaron un Decreto de desamortización, que afectaba a los bienes eclesiásticos y a los civiles, el cual quedó en nada con la vuelta de Fernando VII. Por su parte, las desamortizaciones de la primera mitad del siglo XIX estuvieron acompañadas de una serie de medidas encaminadas a suprimir los privilegios del Antiguo Régimen.
una élite terrateniente que mantuvo el poder durante todo el reinado de Isabel II, y la alta burguesía acaparó los mejores edificios del centro de las ciudades, provocando un proceso de deforestación. En resumen, se perdió una buena oportunidad para cambiar la estructura de la propiedad, aumentar la producción y rebajar el problema de los campesinos sin tierra. ● Transformaciones económicas. Para una buena parte de los países europeos, el siglo XIX resultó una época de profundos cambios económicos concentrados en la industrialización. Por el contrario, a finales del siglo XIX, la economía española seguía teniendo rasgos de atraso económico evidente. Además, hubo dificultades para que la industria se extendiera de forma homogénea por España. La situación geográfica, en el extremo sur del continente, hacía que los gastos de transporte, tanto de materias primas como de los productos elaborados fueran muy altos y hacían poco competitivas las mercancías; el estado español, siempre escaso de recursos, sometía a las empresas a una fuerte carga impositiva; además, el escaso poder adquisitivo de los consumidores no generó una demanda suficiente de productos industriales; y por último también afectó la escasez de fuentes de energía, como el carbón mineral, que era de poca calidad y caro de extraer. Respecto a los transportes, la red de ferrocarriles españoles comienza a construirse a mediados del XIX, y en 1855, se aprueba la Ley General de Ferrocarriles, con la que se construirán 4.500 kilómetros de vías en diez años. Sin embargo, las subvenciones por kilómetro construido hicieron que, a veces, no se planificara en función de las necesidades, la mayor parte de las líneas se hizo con dinero extranjero, y se tuvo que construir una red radial, con centro en Madrid, por motivos políticos. Además, se diseñó un ancho de vía superior al que dificultó el intercambio de mercancías, y se autorizó a las compañías a importar, libres de aranceles, todos los materiales utilizados en la construcción, lo que impidió el desarrollo de las industrias que abastecían al ferrocarril. La industria textil catalana fue la primera industria que se desarrolló en España. Desde el siglo XVIII existía una artesanía de “indianas”, pero fue en 1780 cuando se compraron las primera hiladoras mecánicas. En 1833 se instaló la primera máquina de vapor, por lo que la mecanización de la industria textil hizo que bajaran los precios y aumentara la demanda. La siderurgia surgió en: -Málaga: 1831, dos plantas siderúrgicas. Ambas utilizan carbón vegetal, lo que a la larga las hace inviables debido a su alto coste, y son cerradas en 1885. -Asturias: durante dos décadas floreció en Asturias una interesante industria siderúrgica. A su favor tenía la existencia de minas de carbón y de hierro; en contra, la escasa rentabilidad. -Vizcaya: comienza a desarrollarse a partir de 1876, con la llegada de carbón barato procedente de Gales y surgen grandes empresas apoyadas por sólidos bancos. Esta industria siderúrgica de base permitió el desarrollo de industrias de bienes de equipo, compañías navieras y empresas químicas. En cuanto a la minería, los más importantes yacimientos de carbón estuvieron en Asturias gracias a la gran cantidad de sus recursos, la facilidad para hacerlos llegar a la costa, y las ayudas estatales. La minería del hierro tuvo importantísimo desarrollo en Vizcaya debido a dos razones: la proximidad al mar y su bajo nivel de fósforo, que lo hacía ideal para utilizarlo como base en la fabricación de acero. En la mayoría de las empresas, dominaba el capital extranjero y casi toda la producción se dedicaba a la exportación, aunque esta comenzó a decaer a comienzos del XX.
La desamortización constituyó la medida más revolucionaria entre las adoptadas por el gobierno liberal. Pero no fue suficiente, porque la agricultura española, muy atrasada, no fue motor para provocar una verdadera revolución industrial en nuestro país. Al atraso secular en las técnicas agrarias y a la lenta evolución de la producción durante el siglo XIX, se vino a unir una desaprovechada oportunidad, la desamortización de la tierra, que pasó de manos eclesiásticas y municipales, a manos laicas y privadas, sin llegar a crear una verdadera clase media agraria, y aumentando las diferencias sociales entre una alta burguesía enriquecida y un campesinado cada vez más pobre.