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El documento analiza las diferentes dimensiones del trabajo desde una perspectiva antropológica, sociológica, económica y jurídica. Se explora cómo el trabajo va más allá de la mera supervivencia física, ya que está íntimamente ligado a la concepción que las personas tienen de sí mismas. Se identifican tres dimensiones fundamentales del trabajo: la producción de bienes y servicios, la autorrealización y el florecimiento humano, y la socialización. Además, se discute cómo el trabajo asalariado en el sistema capitalista se caracteriza por la desigualdad y la explotación, a pesar de que estas dimensiones se sitúan en un nivel más profundo y general. El documento también aborda el trabajo desde una perspectiva sociológica, económica y jurídica, explorando conceptos como el mercado de trabajo, el salario y las diferentes formas de organización del trabajo a lo largo de la historia.
Tipo: Resúmenes
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Dimensiones del trabajo En el caso de los seres humanos, nos dice el investigador británico Tony Watson, “ganarse la vida implica mucho más que simplemente elaborar suficientes materias que garanticen la supervivencia física. Las personas no sólo obtienen del entorno lo que necesitan para vivir. En muchos casos, el trabajo transforma de un modo efectivo el entorno y, en el proceso, Crea un nivel de vida para algunos que sobrepasa con mucho la subsistencia básica. No sólo eso, si no que el trabajo realizado queda íntimamente ligado a su concepción de sí mismos. Al hablar de ‘ganarse la vida’ estamos tratando simultáneamente con aspectos materiales y culturales de nuestra existencia”. Observemos que la cuestión del trabajo –del tiempo de trabajo, y del tiempo liberado del Trabajo, y ambos dentro del tiempo de la vida– está en el corazón de las representaciones que podamos hacernos de una sociedad decente; en el corazón mismo de la ética social. Por ejemplo, el poeta y activista de izquierda Kenneth Rexroth describía así su ideal social: “un sistema donde la humanidad y la disponibilidad de tiempo para el disfrute de las artes fueran propiedad de todos los seres humanos”. Como resulta obvio, una división social del trabajo que posibilite una existencia ociosa para minorías privilegiadas, a costa del plus trabajo de otros y otras, resulta incompatible con semejante ideal. El trabajo humano es multidimensional. ¿Cuáles son las dimensiones fundamentales del Trabajo? Si releemos a uno de los clásicos de la ecología política tan importante como E.F.S Schumacher, hallaremos que en su libro El buen trabajo --nada más empezar-- evoca tres dimensiones básicas del trabajo que cabe sintetizar así:
(apropiación del plustrabajo de los asalariados por parte de los propietarios de los medios de producción). El patriarcado añade una dimensión adicional de complejidad a este esquema. Pero resulta significativo que, en su planteamiento general, Schumacher ni siquiera considere esta dimensión: piensa evidentemente que las otras tres dimensiones antes evocadas se sitúan en un nivel más hondo y general, que cabe llamar antropológico. “Su triple función confiere al trabajo un lugar tan central en la vida humana que es ciertamente imposible concebir la vida a nivel humano sin él. Sin el trabajo, toda la vida se pudre, dijo Albert Camus, pero cuando el trabajo es anodino, la vida se asfixia y muere”. Se puede observar, sin duda, que cada una de estas tres dimensiones es problemática: la producción puede generar males tanto como bienes; las capacidades humanas pueden desarrollarse en muchos sentidos, tanto para lo bueno como para lo malo; hay formas de socialización perversas... Pero con ello no estamos invalidando la mencionada multidimensionalidad del trabajo, sino solamente señalando su carácter ambiguo. Ambigüedad que no es en el fondo sino la misma ambigüedad de lo humano. El trabajo como dimensión antropológica ¿Qué es el trabajo? Una definición que puede servirnos como punto de partida es la siguiente: “la realización de tareas que permiten que la gente se gane la vida en el entorno en que se encuentra”. La aceptamos a condición de no entender “ganarse la vida” en sentido restrictivo, es decir, de no dar por supuesto un orden económico de producción de mercancías: entenderemos esta expresión –de manera muy amplia—como equivalente a satisfacer las necesidades vitales (menester al que todos los seres vivos estamos obligados). Una primera pregunta podría ser: ¿trabajan los animales no humanos? Todas las criaturas vivas gastan parte de sus energías en actuar sobre su medio ambiente para poder satisfacer sus necesidades, y así sobrevivir. La ardilla atesora alimento, el pájaro construye su nido, las hormigas realizan verdaderas proezas de trabajo socializado... Aquí se dan despliegues –a menudo impresionantes-- de destrezas y esfuerzos musculares. Hay incluso formas de “ganarse la vida” que incluyen mediación cultural, por ejemplo entre los grandes simios: la primatología moderna nos ha enseñado mucho sobre las tradiciones culturales de los chimpancés a la hora de “ganarse el pan” (en su caso, se trataría más bien de ganarse las termitas) .Como todos los
suscribimos la idea que señala que las categorías del pensamiento sociológico adquieren sentido cuando son analizadas a partir de la historia de su elaboración. Desde nuestro punto de vista, no es útil presentar una foto instantánea de una Sociología del Trabajo sin pasado y presa de su presente. Conocer la evolución de la Sociología del Trabajo es acercarse a la historia del trabajo, al menos, a la historia del trabajo en el transcurso del último siglo. Sin un anclaje en la historia no estaríamos en condiciones de comprender ni siquiera la terminología con la que hoy hablamos de trabajo. Ocurre que la historia de la Sociología del Trabajo es también una historia de las ideas de las categorías a través de las cuáles hemos llegado a pensar el trabajo. El trabajo como dimensión económica y jurídica. Trabajo, en economía, es la medida del esfuerzo real. Según la visión de la economía neoclásica, es uno de los tres factores de producción, junto con la tierra y el capital. A lo largo de la historia y coexistiendo entre ellas ha habido muchas formas de organización, del trabajo y la producción como lo es el trabajo de casa o desde un establecimiento, desde la esclavitud al pequeño taller artesano pasando por la servidumbre y la aparcería. Pero desde el siglo XIX y la revolución industrial y sin desaparecer otras formas el trabajo asalariado es la forma dominante. El trabajo también puede referirse al mercado de trabajo. Desde la economía marxista se refiere a la fuerza de trabajo y la teoría del valor-trabajo. El salario es el valor del trabajo del pago en el mercado de trabajo, determinado en un contrato de trabajo que puede realizarse en forma individual (contrato individual de trabajo) o colectiva (contrato colectivo de trabajo). Actualmente siguen existiendo formas de esclavitud coexistiendo con el trabajo asalariado, el trabajo autónomo (profesiones liberales, comerciantes, etc.), el trabajo informal de supervivencia ( el cual sigue siendo salario pero sin control del fisco), servidumbre así como un gran nivel de desempleo (donde predomina la forma salarial). El trabajo está esencialmente relacionado con la construcción y el uso de herramientas, y por lo tanto con la técnica y la tecnología, así como con el diseño de los procesos de trabajo y producción. En general los grandes economistas (Adam Smith, David Ricardo, etc.) concedieron al trabajo un lugar central en sus teorías. Pero, entre los
economistas, fueron Karl Marx y John Maynard Keynes quienes desarrollaron sus teorías económicas alrededor del trabajo y el empleo. Actualmente, una actividad se considera trabajo, que no empleo, como es el caso del ama/o de casa. Tampoco es un empleo (por tanto asalariado) el caso del trabajo voluntario, con la contribución u ofrecimiento de servicios a personas u organizaciones con ciertas necesidades.