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S pro. 30 de; “e de Cte ca y Que re- ble- ela ser — REFLEXIONES CRÍTICAS ricese con el cuadro 2.2 y reflexione sobre las cuestiones para investigar que 1 e gir de su observación. ¿Hay algo que le sorprenda? ¿Cómo podríamos podrian. uar por qué la República Checa, Letonia, Polonia y Eslovaquia han E Ñ do en el uso de Internet a Italia y Portugal? Elabore una pregunta sobre la | sobIepr basar una investigación que pueda servir para explicar esta tendencia, Es Pano que podemos obtener mucha información sobre la utilización de Internet el una recogida masiva de datos como la que refleja el cuadro. ¿Hay lugar, en | di tipo de estudios, para los métodos cualitativos de investigación? ¿Podrían cervirnos para descubrir las actitudes de los habitantes de estos países frente a Internet? Elabore una lista con diez preguntas que puedan formar parte de un | formulario de entrevistas para dicho estudio. Interpretación de la causa y el efecto Uno de los principales problemas que hay que abordar en la metodología de la investiga. ción, especialmente de la cuantitativa, basada en pruebas estadísticas, es el análisis de las causas y los efectos. Se dice que hay una relación causal entre dos acontecimientos o situa- ciones cuando uno de los dos produce el otro. Si se suelta el freno de un coche aparcado en pendiente, éste se desplazará cuesta abajo, cobrando velocidad al hacerlo. Quitar el freno causó el desplazamiento, y las razones de este hecho pueden entenderse fácilmente si tene- mos en cuenta los principios físicos implicados. La sociología, al igual que las ciencias natu- rales, depende del presupuesto de que todos los acontecimientos tienen unas causas. La vida social no es un conjunto de elementos aleatorios que tenga lugar sin ton ni son, Una de las principales tareas de la investigación sociológica —en conjunción con el pensamiento teóri- co-—es la de identificar causas y efectos. Causalidad y correlación La causalidad no puede inferirse directamente de la correlación, que indica la existencia de una relación regular entre dos conjuntos de acontecimientos o variables. Cualquier dimensión Que indique el cambio de los individuos o grupos es una variable, La edad, las diferencias de renta, los índices de delincuencia y las diferencias cn función de la clase social se cuentan entre las muchas variables que estudian los sociólogos. Podria parecer que cuando se descubre que hay una estrecha correlación entre dos variables luna es causa de la otra, poro, con frecuencia, No cs así. Entre las variables existen muchas correlaciones que no conllevan una relación cau- sal. Por ejemplo, en los años trauscurridos desde la Segunda Guerra Mundial se puede hallar ría difícil descubrir siquiera una remota conexión entre ambas tendencias, Sin embargo, hay muchos casos en los que no es tan evidente que la correlación observada no impligue una ser Juga ” r analizaremos algunos usos de la sociología, Muchos estudi: En to y esta materia porque tienen el deseo de ayudar a otros y consideran yaidos odo de acercamiento a una carrera profesional «centrada en las per d ae igntes escogen esta ruta. Los graduados en sociología encuentran tr chos e edicadas a los cuidados, el trabajo social, la enseñanza o el sistema j / ejemplo. Otros aplican adecuadamente sus conocimientos y técnicas de investigacivs. -- rección de empresas, la investigación de mercados, la administración de gobiernos na- la ar es y locales O la realización de consultorías. Los hay también que se convierten en so- egos profesionales tras desarrollar estudios posteriores y ejercen la docencia en universi- ds y escuelas superiores. El estudio de la sociología puede convertirse en el primer paso de una carrera gratificante y satisfactoria. Sin embargo, otros se acercan a la sociología sim- Jemente porque quieren comprender mejor el mundo en que vivimos. En este caso, la so- ciología SUpone una especie de enriquecimiento personal que puede llevar o no a determina- do desarrollo curricular. Algunos sociólogos titulados utilizan sus conocimientos para mejorar el mundo y cam- biar una situación existente. En ese caso hablamos de la «sociología aplicada», que constitu- ye gran parte de la investigación sobre problemas sociales como la indigencia, la pobreza, el desempleo, la adicción a las drogas, las autolesiones, etcétera. A partir de sus averiguacio- nes, quienes la practican pueden proponer soluciones o hacer recomendaciones con el obje- tivo de modificar programas gubernamentales o prestaciones. Por último, el capítulo termina mostrando ideas recientes que sugieren que los sociólo- gos necesitan interaccionar más con el público en general y con los medios de comunicación si quieren ampliar el impacto de la sociología en la sociedad. Suele ser habitual ver a psicó- logos, historiadores y politólogos participar como expertos en los informativos y los docu- mentales de televisión, pero raras veces vemos a los sociólogos. Esta sección analiza los mo- tivos de que sea así y sugiere qué se puede hacer para cambiarlo. Comenzaremos esbozando lo que significa el «pensamiento sociológico», un requisito básico para «hacer sociología». La imaginación sociológica Aprender a pensar sociológicamente significa cultivar la imaginación. El estudio de la socio- logía no puede limitarse al proceso rutinario de adquisición de conocimientos mediante li- bros como éste. Un sociólogo es alguien capaz de liberarse de Ja inmediatez de las circuns- tancias personales para situar las cosas en un contexto más amplio. El trabajo sociológico depende de lo que el autor americano C. Wright Mills, en una célebre expresión, denominó la imaginación sociológica (Mills, 1970). La imaginación sociológica nos pide, sobre todo, que seamos capaces de «pensar distan- ciándonos» de las rutinas familiares de muestras vidas cotidianas para poder verlas como si fueran algo nuevo. Consideremos cl simple acto de beber una taza de café. ¿Qué podríamos decir, desde un punto de vista sociológico, de este hecho que parece tener tan poco interés? En primer lugar, podríamos señalar que el café no es sólo una bebida, ya que tiene un va- lor simbólico como parte de ciertas actividades sociales cotidianas. Con frecuencia, el ritual al que va unido beber café es mucho más importante que el acto en sí. Para muchos occi- dentales, la taza de café matutina ocupa el centro de una rutina personal. Es un primer paso ade an opio ala ado asias rado Des me y ser tizar yde Lat má 971 os. el miedo a que puedan sufrir violencia cuando van o regresan de la escuela, una ense= jcos como letrinas para niñas. La escolarización de apre lav: la de:wervicios bé adecuada o la ausencia de servicios b: ¡na gana cuando eres pobre y necesitas ayuda en c g, Cu js MS (Smith, 2007). ¿dio S una apuesta en la que las niñas suelen salir a historia de Sakina y Hawwau nos muestra cómo el valor asociado a «conseguir una Ñ educación» varía cultural y socialmente. ¿Cuál es el tipo de enseñanza apropiada cn pue gto de comunidades agrícolas y altos niveles de pobreza rural? ¿Pueden onfrentarse él peras educativos a las divisiones tradicionales de género o contribuyen a reproducit- Jos $ sión cs muy distinta. En Fra un chico estudio- En los países ricos industrializados como Gran Bretaña la situa 1998. 4 Shaun le faltaban dos años para terminar la escuela primark o, pobre, blanco y de clase trabajadora, con idcas claras sobre su educación secundaria: vo] a ira Westbury porque mi amigo Mark va a ir allí, y mi novia... El colegio para chicos de Sutton es UNO de los peores de por aquí, sólo van los tirados». Un año después, Shaun poestaba tan seguro: «Puede que no vaya a Westbury porque es para hermanos y para quie- nes viven cerca y yo no tengo ningún hermano allí y vivo un poco lejos, así que lal vez 1eng que ponerme en la lista de espera... Igual voy a Sutton porque todos mis compañeros van a igalti La directora del colegio de Shaun, Mrs. Whitticker, le había dicho que Westbury cra una opción muy poso segura porque él vivía on el límite de la zona de admisión de atuninos, Shaun y su madre se resignaron a solicilar plaza e la escuela para chicos de Sutton. Ella es- uba algo desilusionada, pero aceptó el consejo: «Me habría echado a llorar sólo de pensar gue tendría que ir a Sutton, pero ¿qué otra cosa puedo haver si Mizxs. Wiitticker dice que no hay otra opción?». A madre e hijo les preocupaba la fama de la escuela de Sution. Como dijo Shaun: «Mamá y yo creemos que el nivel debe ser muy bajo, porque la gente se ric de Sulton y todo c50» Durante los siguientes años Shaun estuvo sometido a la tensión constante que lc suponía mostrarse duro en el patio de recreo y ser aplicado co el aula. Shaun fue cxpulsado tempo- talmente dos veces de la escuela primaria por pelcarse, y tenía lama de ser «duro», lo que él consideraba esencial si guería sobrevivir on Sutton. Pero para poder toner éxito académico, habia decidido apartarso de su gnpo de compañeros. Al mismo tiempo, tenía que demos- tarles continuamente que seguía siendo «un colega» para evitar que le reclasificaran como «empollón». Como resultado de esta situación, en el barrio y en el patio de recreo Shaun re- Sucitaba su antigua personalidad, opuesta a la de chico trabajador que mostraba en clase, Debía ganarse la identidad de «duro» y «buen futbolista» que le redimía —en la mayor par- le de las ocasiones — de su comportamiento «empollón» en clase, Esto le causó problemas e madre, preocupada porque anduvicra por alí con malas compañías. El caso de 0 E Bbasrado en una serie de entrevistas con la socióloga Diane Reay entre 1997 y 2001, y a la escuela primaria a la secundaria, susciía cuestiones sobre los lazos entre la ación y las estructuras sociales más generales, como la clase y el genero (Reay, 2002). R A ión de los niños que acabamos de presentar es muy distinta. Ex la Nigeria rural, eo fundamental es si Sakina y Hawwau podrán acceder a algún tipo de educación e me , mientras que en el Reino Unido el problema que preocupa a Shaun y asu madre es ipo de formación recibirá el muchacho. Pero, a pesar de los contextos nacionales tan di A A 15. Género y sexualidad «Por el poder que me confiere, como juez de paz, el estado de Massachusetts, y sobre todo por e) poder que os otorga vuestro propio amor, os declaro casadas scgún las leyes del estado de Massachusctis». Margaret Drury, funcionaria municipal, pronunció estas pala- bras poco después de las nueve de la mañana del 17 de mayo de 2004. «Podéis sellar esto matrimonio con un beso», La pareja se abrazó. Marcia Kadish, que acababa de casarse con quien había sido su pareja dieciocho años, estaba exultante. «Siento un hormigueo maravi- lloso —declaró- . Tanto amor que no puedo contenerlo, ¿te das cuenta?», Su pareja comen- tó que se sentía «como si lo hubiese tocado la lotería». A pesar de ello, su matrimonio causó una gran controversia en Estados Unidos. James Dobson, líder del grupo cristiano «Centrados cn la familia» dijo: «Puede que cn los certifi- cados emitidos en Massachusetts ponga "licencia de matrimonio” en su parte superior, pero en realidad son certificados de defunción para la institución del matrimonio». La polémica £staba causada porque la pareja de tanto tiempo de Marcia Kadish era otra mujer, Tania McCloskey. Se trataba de una de las primeras parejas del mismo sexo que contraían matri- Mmonio según las leyes del estado de Massachusetts, en los Estados Unidos. A lo largo del día, una pareja de homosexuales tras otra hicieron cola frente al edificio del ayuntamiento, “strujando los diarios que publicaban la noticia que los autorizaría a casarse. A su alrede- dor, miles de personas se habían congregado para aplaudirles y celebrar un derocho que mu- chos consideraban poco menos que evidente. Massachusetts se unió a Holanda, Bélgica y Canadá como uno de los pocos lugares del mundo donde sc reconocen legalmente los matri- Monios homosexuales, La posibilidad de que exista un matrimonio homosexual legal demuestra cómo han “ámbiado radicalmente las idoas sobre sexualidad en las últimas décadas, en parte gracias 485 bajo doméstic mo se distribuyen las tareas entre los miembros del hogar. Entre las feministas existen diferentes Opiniones sobre la Aparición de esa división en la historia, Las socialistas la consideran Un resultado del Capitalismo industrial, mientras que otras afirman gue está relacionada con el patriarcado Y que, por tanto, es anterior a la industrializac; Existen razones para creer que había una división del trabajo doméstico antes de este proce- 50, pero parece claro que la producción capitalista trajo consigo una distinción mucho más acusada entre los ámbitos doméstico y laboral. Este proceso hizo que cristalizaran «esferas masculinas» y «esferas femeninas», así como relaciones de Poder que siguen manteniéndose hoy en día. Hasta hace Poco tiempo el modelo de hombre como sustento de la familia ha es- tado muy extendido en la mayoría de las sociedades industrializadas, aunque la incorpora- ción de la mujer a] mundo laboral ha Puesto en duda al mismo. Las sociólogas feministas han llevado a cabo estudios sobre cómo comparten hombres y mujeres labores domésticas, como el cuidado de los hijos y el del hogar. Han investigado la validez de afirmaciones como la de que la familia se está haciendo más «simétrica» (Young y Wilmott, 1973), porque la distribución de los roles y las responsabilidades es más igualitaria, Lag Conclusiones muestran que las mujeres siguen siendo las principales responsables de las labores domésticas y que disfrutan de menos tiempo libre que los hombres, a Pesar de que hay más Mujeres que hunca trabajando fuera de casa con em- pleos remunerados (Hochschild, 1989; Gershuny, 1994; Sullivan, 1997). Profundi ando en un asunto relacionado, Podemos señalar que algunos sociólogos han examinado los en- tornos Opuestos del trabajo remunerado y del que no lo está. centrándose en la contribu- ción que hacen al Conjunto de la economía las labores domésticas no remuneradas que realizan las Mujeres (Oakley, 1974b). Otros han investigado cómo se distribuyen los recur- sos entre los miembros de la familia y las Pautas desiguales de acceso a las finanzas del hogar y a su control (Pal, 1989). En segundo lugar, las feministas han llamado la atención sobre las relaciones de poder desiguales que existen dentro de muchas familias, Un asunto que ha recibido más atención como resultado de ello es el fenómeno de la violencia doméstica. El «pegar a la esposa», la violación dentro del matrimonio, el incesto y el abuso sexual de los niños son Problem: que han Suscitado más atención pública gracias a que las feministas han señalado que hace Liempo que las vertientes violentas y abusivas de la vida familiar han sido desatendidas tan- lo por los medios académicos como Por los círculos Jurídicos y los que elaboran las Políti- Cas. Las Sociólogas feministas han tratado de comprender cómo la familia Sirve de escenario Para la Opresión de género e incluso para los malos tratos físicos, El estudio de las actividades asistenciales es una tercera área en la que las feministas han hecho importantes Aportaciones. Cubre ésta un amplio espectro que abarca una variedad de Procesos, que van desde la atención a un miembro de la familia que está enfermo hasta el “dado de un Pariente anciano durante un período prolongado. A veces, cuidar de alguien Sólo significa estar pendiente de su bienestar Psicológico: varias autoras feministas se han relaciones. Las mujeres no sólo suelen “Se cargo de ciertas tareas como limpiar o cuidar de los niños, sino que también invier- M una gran cantidad de trabajo emocional en el mantenimiento de las relaciones Persona- Uncombe y Marsden, 19 3). Aunque las actividades Asistenciales se basan en el amor Se ¿mociones profundas, también son un tipo de trabajo que exige una Capacidad para es- 1ar, percibir, Sortear situaciones y actuar de forma creativa. 486 No sería una cxageración afirmar que «la familia», dentro de la sociología, DO €, Solía ser antes de i investigaciones feministas ha apreciar de forma más realista y equilibrada lo que supone como ins Que se experimenta la vida familiar. Como sucede Con gran parte de la bu tealidad de la vida familiar resulta estar muy alejada de su ideal social, La Perspectiva feminista dentro de la sociología, Pero como, en buena lógica, se centraron con frecuencia CN as olvidados del ámbito doméstico, los estudios generados desd: a SiCmpye reflejan las grandes tendencias e influencias que aparecen fuera de £se entor Mas dos décadas ha aparecido un importante Corpus que parte de Presupuestos feministas, aunque no so base estrictamente en ellos, Primordial reciben las grandes transformaciones que están teniendo lugar en los tipos de fas milia: la formación y disolución de familias y hogares, así como la evolución de 1 tivas que los individuos tienen respecto a sus relaciones Personales, El aumento y de la Paternidad o maternid: lad en solitario, la aparición de «familia. hogares homosexuales, así como la gran aceptación de la e del divorcio reconstituidas» y de cohabitación, son asuntos que Preocupan. Sin embargo, estas transformaciones No pueden comprenderse al margen de los grandes cambios ocurridos en el mundo contemporáneo. No estaba gene- , que estaba mucho más re- lacionado con el contexto e, ómi i a familia o posibilitar la transmisión de la Propiedad. En el caso de los Campesinos, su vida, Caractorizada por el in- | cesante trabajo duro, dificilmente dejaba espacio a la pasión sexual, aunque a los hombres | no les faltaban Oportunidades para involucrarse en relaciones extramaritales, El amor romántico, como algo diferente de 1, amor apasionado, se desarrolló a finales del siglo xvi. A Pesar de prometer una relación Í igualitaria basada en la atracción mutua, el Mor romántico ha tendido a facilitar la dorai- nación del hombre sobre la mujer (Evans, 2002). Muchos hombres resolvían las tensiones entre la respetabilidad del amor romántico y las compulsiones del amor pasiona] separando la comodidad de la esposa y el hogar de la Sexualidad de la amante o la prostituta. La doble Moral imperante obligaba a la mujer a Permanecer virgen hasta que llegara el hombro apro- piado, Aunque tal norma no era aplicable a log hombres, Giddens considera que la fase más reciente de ] mación de la naturaleza de las relaciones intimas: sociedades mod. 2 compulsión más y Incnos universal del 2 modernidad ha Presenciado otra transfor la sexualidad plástica. Las Personas de las ernas tienen muchas más Opciones de las que han tenido nunca Para escogel ando, CON Y! e alida ri parte a la m or alos A vio yo que po Con la apa mor. Los idez , y el amor co! ínicas del amo siones y divorc una vez que se fuera la relació ble conseguir el la relación no Ñ En vez de b: más el ideal de ; pura se mantics cada uno recibe nuarla. El amor función de lo p preocupaciones mas de relación Mo sexo se acerc que las relacione Algunos crític lación entre adul cluyen a los hijo Cuando termina 1 lan los críticos, la Samiento sociolós Cambios en las re] atención a las cnc £Sas relaciones tar hijos, asuntos que Y que contribuyen La sociologí El «normal caos» | En El normal caos Tácter tempestuoso Un mundo que cam trices que solían regir las rel: se enfrentan ción de las u; laciones personales ya no están vigentes, y que a un sinfín de opciones relacionadas con la construcción, niones que forman con los demás. El hecho de que ahora mente, y no por razones económicas o por imposición f bién nuevas tensiones que, de hecho, concluyen estos au: Para Beck y Beck-Gernsheim nuestra época está que es, por un lado, la familia, el trabajo y el amor los objetivos individuales. La colisión se percibe de personales, sobre todo cuando, en vez de una «biog: dos, pues cada vez hay más mujeres que tienen una e, ro imperantes anteriormente ya no son tan fij necesidades profesionales y personales, En la época actual, entran en juego en las relaciones muchos más elementos que antes: el trabajo, la política, la economía, las profesiones y la desigualdad. Por tanto, no resulta sorprendente que aumente el antagonismo entre hombres y mujeres, Beck y Beck-Gernshcim señalan que la «batalla entre los Sexos» es el «dramg principal de nuestra época», como lo demuestra el desarrollo del sector de la asesoría matrie monial, los tribunales familiares, los grupos de autoayuda marital y las tasas de divorcio, Pero aunque el matrimonio y la familia parezcan ser mucho más «endebles» que nunca, sie guen siendo muy valorados, El divorcio es cada vez más común, pero las tasas de segundas nupcias son altas. Puede que el índice de natalidad esté disminuyendo, pero los tratamientos de fertilidad están muy solicitados. Hay menos gente que opta por casarse, pero el deseo de vivir con otra persona en pareja se mantiene realmente firme, ¿Qué puede explicar estas contradictorias tendencias? Según estos autores, la respuesta es sencilla: es ej amor. Afir sexos» de la actualidad es la indicación más clara del nas. La gente se casa y se divorcia Por amor; entran esperanzas, remordimientos y muevos intentos. Aunq tensiones entre hombres y mujeres, bilidad de encontrar un amor auténtico con el que rea “«2mor» es una respuesta demasiado simplista para las cs Pero Beck y Beck-Gernsheim señalan que el amor se h, ñ ahora los ¡ 0divi ajuste, mejora o (aos o de. uno Se case vo] a 'amiliar, comporta libertades, Doro o tores, exigen mucho trabajo y esf, llena de intereses enfrentados Chtri J, por otro, la libertad para luchar forma aguda dentro de las ri rafía laboral», hay que e Ñ 'arrera profesional. Las p, jas, y hombres y mujeres hacen hincapié en sus autas de Léno, man que la «batalla entre los «hambre de amor» que tienen las perso- en un círculo interminable compuesto de ue, por una parte, sigue habiendo muchas aún persisten una esperanza y una fe profundas cn la posi- lizarse. Puede que usted piense que el 'omplejidades de nuestra época actual. El ten en pesadillas (1995: 175-176). Se ha criticado a Beck y Bcck-Gernsheim que centraran su estudio exclusivamente en la heterosexualidad —sostienen que la batalla entre los sexos es el «drama principal de nuestra Jo que, se 0 pjén pue 999)- ubestima O 1 Jo que y las oportu eu odas las muje gue shcim. POr ejer Hasta qué punto ña problemas podi ld ¿Amor líquido? Como Giddens y E Jaciones de hoy en merece la penar en «fragilidad de las X tidad y nuestras re mujer sin vínculo quebrantables. Lo puede liberarse de cambian a menud racterizada en su Sostiene Baum son una bendició en sentidos difere podamos escapaz que proporciona para Bauman no por la seguridad especialistas que lx), esto es como ces placeres de l: El resultado es 1 bolsillo», expres Necesita, pero ec Nuestra form: dad de muestras : do importancia « blando por teléf abreviadas para circulación cons a Los Au. Tia. me dor 489 Jo que, según estas criticas, margina las relaciones homosexuales (Smart y Neale, ambién puede criticarse que su tesis se basa en el concepto de «individualización», subestima O ignora la importancia de la clase social y la comunidad a la hora de es- Je 5 . . A lo rel las oportunidades y dar forma a las relaciones personales; no es cierto en absoluto das las mujeres sigan carreras profesionales del modo expuesto por Beck y Beck- e E ps Germsheim. por ejemplo. serns — = - ñ REFLEXIONES CRÍTICAS Hasta qué punto el amor cs capaz de mantener unida la institución de la familia? ¿Qué problemas podrian surgir en las familias cuando las parejas conceden tanto valor al | amor como sostén de su relación? ¿poca? 1999) Ñ ¿Amor líquido? Como Giddens y Beck y Beck-Gernsheim, Zygmunt Bauman (2003: viii) afirma que las ro- Jaciones de hoy en día están «en boca de todos y son aparentemente el único viaje en el que merece la penar embarcarse, a pesar de su notorio riesgo». Su libro Amor líquido trata de la «fragilidad de las relaciones humanas», el sentimiento de inseguridad al que lleva esta fragi- lidad y nuestras respuestas ante ella, Para Bauman, el héroe de su libro es «el hombre o la mujer sin vínculos» (de familia, clase, religión o matrimonio), o al menos sin lazos fijos e in- quebrantables. Los vinculos que unen al héroe de Bauman no son rígidos, de manera que puede liberarse de ellos rápidamente si cambian las circunstancias. Como las circunstancias cambian a menudo, usa la metáfora del «líquido» para doscribir la sociedad moderna, ca- racterizada en su opinión por el cambio constante y la falta de lazos duraderos. Sostiene Bauman que en un mundo de «individualización generalizada», las relaciones son una bendición ambivalente: están repletas de doseos contradictorios que presionan en sentidos diferentes. Por una parte está cl deseo de libertad, de lazos flexibles de los que Podamos escapar si así lo decidimos. Pero también está el deseo de la mayor seguridad que proporciona el estrechar los lazos que nos unen a nuestra pareja. De esta manora, Para Bauman nos balanceamos hacia adelante y hacia atrás entre dos polos constituidos por la seguridad y la libertad. A menudo buscamos, cn terapias o en columnas de prensa, especialistas que nos aconsejen sobre la manera de combinar ambas, Para Bauman (2003: ix), esto es como intentar «comerse el pastel y guardarlo para luego, seleccionar los dul- Ces placeres de las relaciones a la vez que olvidamos sus bocados amargos y más duros». El resultado es una sociedad de «parejas semiseparadas» que mantienen «relaciones de bolsillo», expresión con la que Bauman se refiere a algo que puede utilizarse cuando se Decesita, pero echarse al fondo del bolsillo cuando no hace falta. Nuestra forma de responder a la «fragilidad de Jos vínculos humanos» es sustituir la cali- dad de nuestras relaciones por la cantidad, perdiendo importancia su profundidad y ganan- do importancia el número de ellas. Por esta razón, argumenta Bauman, siempre estamos ha- blando por teléfonos móviles y enviándonos textos unos a otros, a veces incluso cn frases abreviad: para aumentar la velocidad del envío. Lo importante no es el mensaje, sino la “Mrculación constante de mensajes, sin los cuales nos sentimos excluidos. Señala que ahora 516 ESTUDIOS CLÁSICOS 11.1 Talcott Parsons y el «rol del enfermo» Planteamiento del problema ¿Alguna vez ha estado enfermo? ¿Cómo reaccionaron otras personas cuando no se sintió bien? ¿Se mostraron comprensivos? | ¿Intentaron ayudarle a volver a estar sano? ¿Sintió que esperaban que mejorara dema- siado rápidamente? El teórico funcionalista estadounidense. Talcott Parsons (1952) de- [| fendía que la enfermedad tiene una clara di- mensión social, además de individual. Las personas no sólo están enfermas individual- mente; también deben aprender lo que la sociedad espera de ellas cuando enferman, y si no consiguen adaptarse a las normas de comportamiento que acompañan a la enfer- medad, pueden quedar estigmatizadas como | portadoras de una conducta desviada. La explicación de Parsons Parsons propuso el concepto de rol del en- fermo con el Fin de describir las pautas de comportamiento que adopta la persona en- ferma para minimizar el impacto perturba- dor de su dolencia. El pensamiento funcio- nalista sostiene que la sociedad suele Operar de forma fluida y consensuada. En consecuencia, la enfermedad se ve como una disfunción que puede alterar ese Flujo normal. Por ejemplo, puede que un indivi- duo enfermo nosea capaz de cumplir con todas sus responsabilidades habituales o que sea menos fiable y eficiente de lo habi- tual. Como las personas enfermas no pueden desempeñar sus roles normales, la vida de quienes les rodean se ve alterada: los come- tidos laborales no se terminan y producen tensión a los compañeros, no se cumple con las responsabilidades en el hogar, y así su- [| cesivamente. Según Parsons, las personas aprenden el rol del enfermo mediante la socialización y 3. El enfermo debe trabajar para recon- lo ponen en práctica —con ta cooperación de los demás— cuando tienen una enferme. dad. El rol del enfermo se asienta en tres pilares: 1. El enfermo no es personalmente respon- sable de estarlo. Se considera que la en- fermedad procede de causas físicas que | escapan al control del individuo. La apa- | rición de la enfermedad no tiene relación | con el comportamiento o las acciones de éste, 2. La persona enferma tiene ciertos dere- chos y privilegios, entre ellos apartarse de las responsabilidades normales. Como el enfermo no es responsable de su do- lencia, está exento de ciertos deberes, roles y comportamientos que estarían vi- gentes en otras circunstancias. Por ejem- plo, la persona enferma puede ser «libe- rada» de sus habituales obligaciones domésticas. Se pueden excusar compor- tamientos menos educados y considerados de lo habitual. El enfermo consigue el | derecho de quedarse en la cama, por ejemplo, o de restarle tiempo al trabajo. quistar la salud consultando a un exper- | to médico y aceptando convertirse en | un «paciente». El rol det enfermo es | temporal y «condicional», y está sujeto | al hecho de que la persona enferma se | esfuerce por mejorar. Para ocupar el rol | del enfermo, éste debe recibir la apro- | bación de un profesional médico que dé | legitimidad a la declaración de enfesme- | dad del paciente. Se espera que el pa- | ciente coopere para lograr su recupera- | ción siguiendo las «órdenes del doctor» | Un enfermo que se niegue a consultar a | un médico o que haga caso omiso de SU autoridad enfermo. El rol del e feccionado po ¡ todas las enf en lo tocante | modo, puede chos y privile: | del rot del enf | (1970) ha ide | del enfermo « rentes tipos y El rol del € los individuos poral de la « ejemplo, algu tis cosechará fra un resfriar cionalmente alude a los 1 dades incural ma no puede automáticame desempeñar € incondicional se a individuc dida total del ambos casos pero sí un rec duo no es re: pero también la enfermedac conceden imp cho a abandoi | ciones, El último r Este se obtie Una enfermed | zado por los d Ne la sensacii el individuo enfermedad; 1 e 2 autoridad pone en enfermo. peligro Su estatus de El rol del enfermo de Parsons ha sido per- por otros sociólogos, para. los que Í todas. las enfermedades no son «lo mismo» Lo tocante al rol del enfermo. De este ia de los dere- corresponden con dife- s y grados de enfermedad. del enfermo condicional se aplica a lolencia tem- t eden recuperarse. Por l ej alguien que padezca una bronqui- hará más beneficios que el que su- mún. El carácter incondi- sufren enferme- la persona enfer- por recuperarse, se le concede el derecho a ' Gay el papel del enfermo. Este rol hi icionalmente legítimo puede aplicat- ñ que padecen alopecia (pér- | dida total del cabello) o UN grave acné (en ambos casos no hay privilegios especiales, nocimiento de que el indivi- de su enfermedad), ién a los que sufren UN cáncer O inson: dolencias que ortantes privilegios y el dere- ar muchas 0 todas las obliga- 517 rechos Y privilegios adicionales. El alcoho- lismo, las enfermedades relacionadas con el tabaquismo Y ta obesidad son posibles | ejemplos de enfermedades estigmatizadas que influyen en el derecho que tiene el su- friente a asumir el rol del enfermo. Puntos críticos El modelo del tol del enfermo ha sido una teoría MUY influyente, que pone de mani- | fiesto con claridad cómo la persona enferma | es parte integrante de uN contexto social | amplio. Pero Se le pueden hacer varias críti- cas importantes. Algunos autores han señalado que la «fórmula» del rol del enfermo no logra cap- | tar la experiencia de la enfermedad. Otros indican que NO puede aplicarse de modo | universal. Por ejemplo, el rol del enfermo es incapaz de explicar los casos en los que | doctores Y pacientes no se ponen de acuer= do sobre UN diagnóstico 0 tienen intereses contrapuestos. Además, asumir el papel de enfermo no siempre es Un proceso sencillo. || Algunos individuos sufren durante años do- lores crónicos 0 síntomas que se diagnosti- can mal repetidamente. Se les niega el rol del enfermo hasta que se llega a un diag- nóstico claro de su estado. En otros Casos | hay factores sociales como la raza, la clase o el género que pueden determinar sí se nos concede ese rol y con qué celeridad. El rol del enfermo no puede divorciarse de las in- | fluencias sociales, culturales y económicas que lo rodean y las realidades de la vida y la | enfermedad son más complejas de lo que sugiere el rol del enfermo. El énfasis creciente que se pone en el es- tilo de vida y la salud supone que a los in- dividuos cada vez se les hace más responsa- | bles de su propio bienestar. Esto contradice la primera premisa del rol del enfermo: que el individuo No tiene la culpa de su enfer- | visita | tricta. | bargo, | lentes | Ya Vez | oyel Mayor 5 visi- y en “omer 3 más emos es de arada or pri- VIH se mucho 1do, la? Er- se pri- inter- y sólo lega a os pa- hon jencia 2 vida plaga taron rte de as 10 culos lugar jones alto riesgo» sirvieron para reforzar ” 7 ¡demiológicas de los gays como uno de los «grupos de r ra z al», lo que infundió una fal- la división entre tales grupos y el «público heterosexual en gener: sa sensación de seguridad en éste. El sida suscita importantes cuestiones relacionad ejemplo, en muchos países las normas de masculinidad heteros uso de preservativos, lo que favorece la práctica del sexo sín protección como demostración de «hombría». Las consecuencias de esas normas sociales generalizadas no podrían ser peo- res para las mujeres heterosexuales. La desigualdad global entre el mundo desarrollado y el más pobre se acentúa por la pandemia del sida, ya que los pacientes infectados de VIH de los países relativamente ricos tienen muchas más posibilidades de sobrevivir que los de los países pobres. En los últimos años se ha asistido a algunos triunfos en la batalla por incre- mentar la disponibilidad de medicamentos antirretrovirales en los países en vías de desarro- ilo, aunque la disparidad en la provisión de servicios sanitarios continúa siendo absoluta. nente, cuestión de vida o muerte. En este caso, la desigualdad global es, literaln El concepto de «riesgo» se ha convertido en un elemento central de los debates sociológi- as con las desigualdades sociales. Por sexuales tienden a rechazar el Véase el capítulo 14, «Desigualdad global», para profundizar en este tema. lud y medicina desde finales del siglo xx, y la aparición del sida amental en la creación de una población más «consciente del que estamos convirtiéndonos en una «socie- eben dedicar más esfuerzos y recursos que de los peligros globales que nadie puede ig- cos sobre estilos de vida, sa ha desempeñado un papel fund riesgo». Ulrich Beck (1999) ha llegado a sugerir dad mundial del riesgo», donde las personas di nunca a tratar con los riesgos. Si así fuera, uo norar hoy en día es el de la infccción pos vIH. Perspectivas sociológicas sobre la salud y la enfermedad Una de las primeras preocupaciones de los sociólogos es examinar la experiencia de la en- fermedad: cómo la experimentan e interpretan el enfermo y aquellos con los que entra en contacto. La enfermedad modifica y transforma las pautas de la vida cotidiana y las inte- tacciones con los demás. Esto se debe a que el funcionamiento «normal» del cuerpo es una parte esencial de nuestra vida, aunque a veces no le prestemos atención. Dependemos del buen funcionamiento de nuestro cuerpo; muestro propio sentido del yo se basa en la con- fianza de que nuestra parte física facilite y no impida nuestras interacciones sociales y acti- vidades diarjas. La enfermedad tiene dimensio mos, no sólo experimentamos dolor, nes personales y también públicas. Cuando caemos enfer- incomodidad, confusión y otros desafíos, sino que los demás también se ven afectados, Quienes están en estrecho contacto con nosotros pueden hacernos llegar su solidaridad, sus cuidados y su apoyo. Puede que se esfuercen por darle sentido al hecho de que estemos enfermos o por encontrar maneras de incorporar esa situa- ción a las pautas de sus propias vidas. Otros con los que entramos en contacto también pue- den reaccionar ante la enfermedad; a su vez, esas reacciones ayudan a conformar nuestras 520 propias interpretaciones y pueden cuestionar la idea que tenemos de nosotros Mismos, ¡dea que uno sd Dos formas de experimentar la enfermedad han tenido una especial influencia pensamiento sociológico. La primera, relacionada con la escuela funcionalist normas de comportamiento que se cree adoptan los individuos cuando estár segunda perspectiva, de la que son partidarios los interaccionistas simbólicos, es yn pente de riesgo y más global de poner de manifiesto las interpretaciones que s atribuyen a la enfer; dianas habituales cómo esos significados influyen en las acciones y el comportamiento de la yla interpretació Las interpretaciones funcionalistas del rol del enfermo y los sistemas s ma persona enk 1 duo puede comy pítulos 1, «¿Qué es la Sociulugia?,, 1 quizá DO esté seg ¡anto a través de , gravés de las perc 5 Ala 2. Tasinteraó: 0 enfermos y. picas, las interas SObre ¿ “, Presenta "La Mtento medad y Personas. : ciales han tenido Para conocer más de la teoría funcionalista, véanse los ca y el 3, «Teorías y perspectivas sociológicas», «l contesto de la 1 ¡etiene de la pre e los estudios sociológicos sobre la salud y la ep. J La enfesmed: , pero de momento vamos a presentar algunas de servas emocion: las explicaciones proporcionadas por el interaccionismo simbólico para comprender la ex afrontan sus dol periencia de la enfermedad. Williams, 1993) Jos enfermos cri «trabajo» dentre tividados relacic realización de p gue tiene que w con los demás, nales e persona ma realiza Com de otro modo, € desarrollando f a recuperar el s cho de que tien Los estudio mente valiosos trucción de las haya sido el de lacionados cor sarrollados hal beneficios no 1 una gran influencia cn el planteamiento d fermedad (véase «Estudios clásicos 11.1») La enfermedad como «experiencia vivida» Al interaccionismo simbólico le interesa cómo inter los significados que le atribuyen. Muchos sociólogos la salud y la enfermedad con el fin de comprender de qué mancra sienten las personas cl he. cho de estar enfermas o las dolencias ajenas. ¿Cómo reacciona la gente cuando le notifican una enfermedad grave y cómo se adapta a la noticia? ¿De qué manera transforma la enfer- medad la vida cotidiana de los individuos? ¿Cómo influye el hecho de vivir con una enfer- medad crónica en la idea que tiene un individuo de su propia identidad? Las personas de las sociedades industrializadas tienen una vida más prolongada, pero a edad avanzada sufren las consccuencias de las enfermedades crónicas, La medicina es capaz de aliviar el dolor y las molestias que se relacionan con algunos de estos estados, pero cada vez hay más gente que se enfrenta a la perspectiva de vivir con una enfermedad durante un periodo prolonga- do. En esos casos, a los sociólogos les preocupa cómo se incorpora la enfermedad a la «bjo- grafia» personal del individuo. Algunas enfermedades exigen tratamientos regulares o un mantenimiento que puede afectar a la rutina diaria de las personas, La diálisis, inycctarse insulina o tomar un gran nú mero de pastillas son actividades que exigen del individuo una adaptación de su horario para responder a la enfermedad. Otras dolencias pueden tener efectos impredecibles sobre el cuerpo, como la súbita pérdida del control del intestino o de la vejiga o las náuseas vio: La base soc lentas. Los individuos que sufren estas dolencias suelen desarrollar estrategias para lidiar ! Ñ Con sn enfermedad en la vida diaria. Entre ellas se incluyen consideraciones prácticas 1 El siglo xx ha —como averiguar siempre dónde está cl cuarto de baño al llegar a un sitio desconocido-- Y bituntes de lo: aptitudes para manejar las relaciones interpersonales, tanto íntimas como corrientes. Aun años en 2007, que los síntomas de la enfermedad pueden resultar incómodos y perturbadores, la gente de- Unpactantes p sarrolla estrategias de adaptación para llevar una vida lo más noria] posible (Kelly, 1992). Trollados y aq Al mismo tiempo, la experiencia de la enfermedad puede poner cn tela de juicio la propia ndustrializad pretan las personas el mundo social y han aplicado este enfoque al ámbito de 733 , de gays Y lesbianas por todo el mundo y ejerce presión en organizaciones interna- sociales. por ejemplo, convenció al Consejo de Europa para que solicitara a sus estados ¿jon ee la derogación de las leyes que prohibian la homosexualidad. En general, los mo- pnicm D) A sociales de gays y lesbianas tienden a prosperar en los paises que dan mucha im yimien Pa a los derechos individuales y apoyan Jas políticas públicas liberales (Frank y aney, 1999). «gneaned e A . 4 A ; Ne nomosexvalidad masculina suelo recibir más atención que el lesbianismo. Los grupos La A «pjanas NO suelen estar tan organizados como las subeulturas homosexuales mascult- de Se en las campañas de defensa de los derechos de los homosexuales se trata coll frocuen- nas os de mujeres activistas como sl SUS interoses fueran los mismos que los de . organi zaciones de homosexuales masculinos. Sin embargo, aunque a veces se da una E eración estrecha entre gays y lesbianas, también existen diferencias entre ambos. espc- co cialmente si ellas son feministas activas. Algunas lesbianas empezaron a percibir que el mo- yimiento de liberación homosexua! reflejaba los intereses de los hombres, mientras que a las feministas liberales y radicales sólo les int resaban las preocupaciones de las mujeres de cla se media heterosexuales, De esté modo, surgió Un grupo independiente de feministas que defendía la expansión de «valores femeninos» y cuestionaba la ortodoxia masculina sia- nas heterosexual establecida (Rich, 1981). Para muchas mujeres homosexuales, el lesbianismo no era tanto una orientación sexual como una forma de de solidarizarse COn ellas política, social y personalmente (Seidman, 1997). comprometerse con otras mujeres y Las campañas políticas propulsadas por los mo mientos de gays y lesbianas ca muchas partes del mundo han originado nuevos debaies sobre la identidad de género y han compli- cado lo que anteriormente parecía obvio: las diferencias de género y las diferencias sexuales son idénticas. La clásica diferencia de género es entre hombres y mujeres, mientras que la di- ferencia sexual fundamental se produce entre la heterosexualidad y la homosexualidad. Sin embargo, la sexualidad suelo expresarse a través de las diferencias de género más que cn sis propios términos. Pot ejemplo, es habitual hablar de gays «femeninos» o lesbianas masculinas»; este discurso implica que tanto gays como lesbianas tienen conductas desviadas, porque rompen jas n0rmas de género. Teorías sobre la desigualdad de género Las interpretaciones sociológicas de las diferencias y las desigualdades de género han adop- tado distintas posiciones sobre la cuestión del sexo y el género. A continuación vamos a ex- plorar tres enfoques generales. Primero veremos las razones para suponer una base biológi- ca a las diferencias de comportamiento entre hombres y mujeres. Luego dedicaremos nuestra atención a las teorías que otorgan una importancia fundamental a la socialización y el aprendizaje de los roles de género. Por último resumiremos las ideas de los académicos que afirman la carencia de bases biológicas. tanto del sexo como del género, y que opinan que arubos están socialmente construidos. Hemos visto que el género es un concepto creado socialmente que atribuye diferentes rO- les e identidades sociales a hombres y mujeres. Sin embargo, | diferencias de género no suclen ser neutrales: en casi todas las sociedades el género es una importante forma de estra- tficación social. Es un factor clave en la estructuración del tipo de oportunidades y opcio- 734 nes vitales a las que se enfrentan individuos y grupos, y tiene una gran influencia en los ro. les que éstos representan dentro de instituciones sociales que van desde el hogar hasta los organismos estatales. Los roles masculinos suelen estar mejor valorados y recompensados que los femeninos: en casi todas las culturas, las mujeres sobrellevan la responsabilidad éstico, mientras que lo tradicional ha principal del cuidado de los niños y del trabajo dom “go de proporcionar el sustento a la familia. La división sido que los hombres se hicieran car; del trabajo predominante entre los sexos ha hecho que los hombres y las mujeres ocuparan posiciones desiguales desde el punto de vista del poder, el prestigio y la riqueza. A pesar de los avances que las mujeres han hecho en todo el mundo, las diferencias de género siguen sirviendo como base de las desigualdades sociales. Investigar y explicar la des- igualdad de género se ha convertido en una preocupación capital para los sociólogos. Se han propuesto muchas perspectivas teóricas para explicar el perdurable dominio del hombre so- lo revisaremos los principales enfoques teóricos, dejando para bre la mujer. En este apartad otros capítulos del libro el análisis de la desigualdad de género en determinados ámbitos e instituciones. social» introduce y analiza las muestras de desigualdad El capítulo 12, «Estratificación y clase jadas en el capítulo 14, «Desigualdad global», y el 16, de género, que también se ven reflej, «Raza, etnicidad y emigración», Funcionalismo Como vimos en el capítulo 1, para el enfoque funcionalista la sociedad es un sistema de partes entrelazadas que, cuando está en equilibrio, opera suavemenie para producir soli- daridad social. Asi, las perspectivas de género funcionalistas o las inspiradas en esta teo- ría pretenden mostrar que las diferencias en razón del género contribuyen a la estabilidad y la integración de la sociedad. Aunque anteriormente esas ideas recabaran grandes apo- yos, se han visio muy criticadas por prescindir de las tensiones sociales en beneficio del consenso y por divulgar una idea conservadora del mundo social. Los autores partidarios de la escuela de las «diferencias naturales» suelen argumentar que la división del trabajo entre hombres y mujeres ticne una base biológica. Unos y otras realizan las labores para las que están mejor dotados desde el punto de vista biológico. De este modo, al antropólogo George Murdock Je parecia tan práctico como apropiado que las mujeres se centraran en las responsabilidades domésticas y familiares mientras los hombres trabajaban fuera de casa. Partiendo del estudio de las culturas de más de doscientas socie” dades, Murdock (1949) llegó a la conclusión de que en todas las culturas aparece la división sexual del trabajo. Aunque este hecho no proceda de una «programación» biológica, sí es ld base más lógica para organizar la sociedad, en las socicdades industriales A Talcott Parsons le preocupaba el papel de la famili (Parsons y Bales, 1956). Tenía un cspecial intesés en que la existencia de familias estables que apoyaran socialización satisfactoria, Según la idea de Parsons, l: te si hay una clara división sexual del trabajo en la que las mujeres tienen roles expresivodh a familia opera de manera más eficiel —— la socialización de niños y niñas y creldl a sus hijos era el factor clave para und an. Gé propor parte, l toalai gicas en Las 1 del trab en la dis ciertas € en los rc Cont cuestion to educa bajan fu ya» ha si concepci mujer «e damento los homb Enfoques El movim desiguald: trastes ent cuelas de ; diante va Patriarcad tas en Occ Yadical. La ducción de basan en a Con un bre Moderno, El Feminism Ej A E feminism TS y cult he 0 Stuart Ica y | eg: Cales, la gal SStrue “tura m ntribuyen