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Asignatura: Enfermedades Infecciosas, Profesor: , Carrera: Veterinaria, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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La leptospirosis es una enfermedad transmisible de los animales y de los humanos causada por
cualquiera de los miembros patógenos del género Leptospira_. El diagnóstico de laboratorio de la_
leptospirosis puede ser complejo e implica pruebas que se dividen en dos grupos. Uno de los
grupos de pruebas está diseñado para detectar los anticuerpos antileptospiras, el otro está
diseñado para poner en evidencia las leptospiras, antígenos de leptospiras o ácidos nucleicos de
leptospiras en tejidos animales o en fluidos corporales. El conjunto de pruebas concretas
seleccionadas depende del objetivo de la prueba ( por ejemplo, los estudios de rebaños o el
diagnóstico en un animal aislado ) y de las pruebas o de la experiencia de la que se disponga en la
zona.
Identificación del agente: El aislamiento y la detección de las leptospiras en:
a ) los órganos internos ( como el hígado, el pulmón, el cerebro y el riñón ) y en los fluidos
corporales ( la sangre, la leche, los fluidos cerebroespinal, torácico y peritoneal ) de los animales infectados clínicamente proporciona un diagnóstico definitivo de la enfermedad clínica aguda o, en el caso de un feto, de la infección crónica de la madre.
b ) el riñón, la orina o en el tracto genital de animales sin síntomas clínicos solo es un
diagnóstico de un estado de portador crónico.
El aislamiento de leptospiras a partir de material clínico y la identificación de los aislamientos
constituyen procesos de larga duración, y se realizan los laboratorios de referencia especializados.
El aislamiento seguido de la tipificación a partir de portadores renales es muy útil en los estudios
epidemiológicos para determinar qué serotipos están presentes en un grupo concreto de animales,
en una especie animal o en una región geográfica.
La demostración de la presencia de leptospiras mediante pruebas inmunoquímicas
( inmunofluorescencia e inmunohistoquímica ) se adapta más a la mayoría de las condiciones de
laboratorio. Sin embargo, la eficacia de estas pruebas depende del número de microorganismos
que estén presentes en el tejido y carecen de la sensibilidad de un cultivo. A menos que se utilicen
reactivos especialmente elaborados, las pruebas inmunoquímicas no identifican el serotipo
infectante, y sus resultados deben interpretarse en conjunto con los resultados serológicos. Los
reactivos para inmunofluorescencia se elaboran mejor con sueros antileptospira con un título alto
de IgG, que no están disponibles comercialmente. El suero de conejo o los anticuerpos
monoclonales para la tipificación de leptospiras pueden utilizarse para las pruebas
inmunohistoquímicas y están disponibles en los laboratorios de referencia de leptospiras.
La presencia de material genético de leptospiras en los tejidos o en los fluidos corporales se puede
demostrar empleando diversas pruebas basadas en la reacción en cadena de la polimerasa ( PCR ),
bien sea en tiempo real o en formatos clásicos. Los ensayos de la PCR son sensibles, pero los
procedimientos de control de calidad y el procesamiento de las muestras para la PCR son
cruciales y deben adecuarse al tejido, al fluido y a la especie que se esté analizando. Al igual que
ocurre con las pruebas inmunoquímicas, con las pruebas de la PCR no se identifica el serotipo
infectante.
Pruebas serológicas: Las pruebas serológicas constituyen el medio más ampliamente utilizado
para el diagnóstico de la leptospirosis, y la prueba de aglutinación microscópica ( MAT ) es la
prueba serológica estándar. Los antígenos seleccionados para su utilización en la MAT deben
incluir las cepas representativas de los serogrupos que existen en la región concreta, además de aquéllos que se sabe que persisten en otra región en la especie hospedadora objeto de estudio.
La MAT se utiliza principalmente para diagnosticar la enfermedad en individuos y en rebaños. Como prueba en un animal individual, es muy útil para diagnosticar una infección aguda: el incremento de cuatro veces en los títulos de anticuerpos en los sueros pareados de animales con infección aguda o convalecientes constituye un diagnóstico claro. Para la obtención de información útil, se deben examinar al menos diez animales o el 10% del rebaño, el que mayor sea, y documentar el historial de vacunación de los animales.
La MAT tiene limitaciones en el diagnóstico de la infección crónica en los animales aislados y en el diagnóstico de las infecciones endémicas de los rebaños. Los animales infectados pueden abortar o ser portadores renales y genitales mostrando títulos de MAT por debajo del título mínimo significativo ampliamente aceptado de 1/100 ( dilución final ).
Los enzimoinmunoensayos ( ELISA ) también pueden ser útiles para la detección de anticuerpos contra las leptospiras. Se han elaborado numerosos ensayos que se utilizan principalmente para la detección de infecciones recientes y para la selección de animales experimentales que se emplean en los estudios de infección. Los animales que han sido vacunados frente al serotipo pertinente pueden dar resultados positivos en algunos ELISA, dificultando de esta manera la interpretación de los resultados.
Requisitos para las vacunas y el material de diagnóstico: Las vacunas para uso veterinario son suspensiones de uno o más serotipos de Leptospira spp. inactivadas de tal forma que la actividad inmunógena se conserva. Aunque se ha probado una gama de vacunas experimentales basadas en extractos celulares, las vacunas comerciales son, con pocas excepciones, productos con células completas. Las leptospiras se cultivan en medios de cultivo adecuados que contienen a menudo suero o proteínas del suero. En caso de utilizarse, el suero y las proteínas del suero deben retirarse de los productos finales. Las vacunas pueden contener adyuvantes adecuados.
La leptospirosis es una enfermedad transmisible de los animales y del hombre producida por la infección con la espiroqueta Leptospira. Todas las leptospiras patógenas se clasificaron anteriormente como miembros de la especie Leptospira interrogans ; sin embargo, el género ha sido reorganizado recientemente y las leptospiras patógenas ahora se clasifican en 17 especies y cuatro genomoespecies de Leptospira (14, 61, 71, 105). Hay más de 200 serotipos diferentes de leptospira reconocidas que se clasifican en 23 serogrupos (52, 98).
El uso, la interpretación y el valor de los procedimientos de diagnóstico de laboratorio para la leptospirosis varían según la historia clínica del animal o del rebaño, la duración de la infección y el serotipo infectante. Debe sospecharse de leptospirosis aguda en los siguientes casos: aparición repentina de agalactia (en el ganado lechero adulto y ovino); ictericia y hemoglobinuria, especialmente en los animales jóvenes; meningitis; y fallo renal agudo o ictericia en los perros. La leptospirosis crónica debe considerarse en los siguientes casos: aborto, mortinatos, nacimiento de animales débiles (pueden ser prematuros); infertilidad; fallo renal crónico o hepatitis crónica activa en los perros; y casos de oftalmia periódica en los caballos. La localización y la persistencia de leptospiras en el riñón y en el tracto genital de los machos y las hembras son dos secuelas microbiológicas crónicas importantes de la infección por leptospiras que presentan problemas de diagnóstico concretos. Los animales infectados crónicamente pueden ser portadores durante toda la vida y servir de reservorios de la infección para otros animales y para los humanos.
La demostración de la presencia de leptospiras en la sangre y la leche de los animales que muestran signos clínicos que sugieren leptospirosis aguda tiene un valor diagnóstico. Sin embargo, el aislamiento a partir de la sangre no es siempre satisfactorio, porque la bacteriemia es pasajera y no siempre se acompaña de síntomas clínicos. Con frecuencia, los perros se tratan con antibióticos antes de tomar las muestras para analizar la presencia de Leptospira, lo que después disminuye la probabilidad de identificar el agente en la sangre. También tiene valor diagnóstico la detección de una infección generalizada por leptospira en una serie de órganos
problema. La presencia en las muestras clínicas de inhibidores de la amplificación puede originar falsos negativos, especialmente en muestras de animales alteradas por la contaminación con heces o autolisis. El control de calidad de los ensayos de PCR utilizados para el diagnóstico de la leptospirosis requiere una atención especial en lo que se refiere al diseño y al volumen de trabajo del laboratorio para prevenir la contaminación de los materiales y al uso de muestras control apropiadas (29, 57). Además, el procesamiento de la muestra para PCR es decisivo y debe ser adecuado para el tejido, el fluido y la especie que se esté analizando. Un procedimiento para la preparación de las muestras de orina para PCR en el que se emplean perlas magnéticas recubiertas de anticuerpos antileptospira implica un aumento en la detección de leptospiras patógenas en la orina (88).
La identificación de los aislamientos de leptospiras es un cometido de los laboratorios de referencia especializados. Para realizar una identificación completa, debe utilizarse una combinación de procedimientos que determinen: 1) si el aislamiento es un patógeno o un saprofito; 2) la especie de Leptospira a la que pertenece el aislamiento y 3) el serogrupo y el serotipo del aislamiento. Un cultivo puro de leptospiras puede identificarse como perteneciente a una especie patógena o saprofita mediante pruebas diferentes como la capacidad de infectar animales, la resistencia relativa a la 8-azaguanina, la actividad lipasa, la tolerancia a la sal y a la temperatura (46, 47), la amplificación del ADNr de 23S mediante PCR (102) y el contenido de G+C del ADN (46).
Se han identificado nuevas especies de leptospiras basándose en el análisis de hibridación de ADN–ADN (14, 71, 105). En estos análisis se utilizó, en la mayoría de los casos, la cepa tipo para cada serotipo; para unos cuantos serotipos se han examinado también los aislamientos clínicos para determinar las designaciones de nuevas especies. Los diferentes aislamientos pertenecientes a un único serotipo normalmente pertenecen a la misma especie, pero este no siempre es el caso. La identificación de especies a partir de aislamientos de campo todavía es engorrosa, pero puede hacerse mediante el análisis de secuencias del ADNr de 16S o mediante el análisis genético de los genes de ARN ribosómico de 16S o 23S (17, 53, 61, 68, 70, 100, 101), por secuenciación de varios loci génicos (4, 77), mediante la secuenciación del gen que codifica la subunidad B de la ADN girasa (82), o por PCR usando cebadores ompL1 que son específicos de especie (73).
El serogrupo de las cepas pertenecientes a Leptospira puede diferenciarse mediante reacciones de aglutinación cruzada (28). La diferenciación posterior del serotipo se realiza tradicionalmente mediante la absorción por aglutinación cruzada, aunque para la mayor parte de los aislamientos esto se realiza ahora utilizando métodos que requieren menos tiempo como son: el análisis del factor (28), los anticuerpos monoclonales (MAbs) (89, 90), el análisis con las endonucleasas de restricción (43, 56, 91, 92), y diversas estrategias con PCR (17, 21, 26, 38, 61, 69, 70, 72, 75, 77, 78, 82, 83, 107, 108). Sin embargo, las pruebas basadas en la genética puede que no den siempre los mismos resultados que la prueba de la absorción por aglutinación cruzada.
Las pruebas serológicas constituyen el procedimiento de laboratorio utilizado con más frecuencia para confirmar el diagnóstico clínico, para determinar la prevalencia en el rebaño y para realizar los estudios epidemiológicos. Los anticuerpos de las leptospiras aparecen a los pocos días del comienzo de la enfermedad y persisten durante semanas o meses y, en algunos casos, años. Desafortunadamente, los títulos de anticuerpos puede que desciendan hasta niveles indetectables mientras los animales permanecen infectados crónicamente. Para superar este problema, se necesitan métodos sensibles que detecten el microorganismo en la orina o en el tracto genital de portadores crónicos.
Se ha descrito una amplia variedad de pruebas serológicas que muestran grados variables de especificidad de serogrupo y de serotipo. La prueba de la aglutinación microscópica (MAT) y el enzimoinmunoensayo (ELISA) contribuyen al diagnóstico veterinario.
La prueba MAT en la que se emplean antígenos vivos es la prueba serológica más ampliamente utilizada. Constituye la prueba de referencia frente a la que se evalúan todas las otras pruebas serológicas y se utiliza en las comprobaciones para la importación/exportación. Para obtener una sensibilidad óptima deben emplearse antígenos representativos de todos los serogrupos conocidos que existen en la región en la que se han encontrado los animales y, preferiblemente, cepas que representen a todos los serogrupos conocidos. La presencia de un serogrupo normalmente viene indicada por la reacción frecuente en la selección serológica pero solo puede identificarse definitivamente por el aislamiento de un serotipo procedente de animales afectados clínicamente. Se puede mejorar la sensibilidad de la prueba utilizando aislamientos locales en vez de cepas de referencia, pero las cepas de referencia ayudan en la interpretación de los resultados entre los laboratorios.
La especificidad de la MAT es buena; normalmente los anticuerpos frente a otras bacterias no dan reacción cruzada con Leptospira de manera significativa. Sin embargo, existen reacciones serológicas cruzadas significativas entre serotipos y serogrupos de Leptospira y es probable que un animal infectado con un
serotipo tenga anticuerpos frente al serotipo infectante que dé una reacción cruzada con otros serotipos (normalmente a un nivel más bajo) en la MAT. Por tanto, la serología no puede utilizarse para identificar definitivamente la identidad del serotipo infectante en una infección individual o en un brote, y requiere el aislamiento del agente. Sin embargo, en áreas donde los serotipos de Leptospira presentes se han descrito bien mediante estudios de aislamiento, el examen serológico de los animales infectados puede sugerir, aunque no definitivamente identificar, el serotipo infectante. Además, los animales que han sido vacunados contra la leptospirosis pueden tener anticuerpos frente a los serotipos presentes en la vacuna utilizada. Por tanto, es especialmente importante considerar el historial de vacunación de los animales objeto de estudio. Los dos métodos para la realización de la prueba se han descrito detalladamente (36,62).
Las estirpes seleccionadas deben cultivarse en Tween 80 BSA o en otro medio adecuado a 29 ± 1°C y el cultivo debe tener al menos 4 días, pero no más de 8. Como antígenos se usan cultivos con densidades aproximadas a 2 × 10 8 leptospiras por ml. La densidad del cultivo puede estimarse contando directamente las células en una cámara de recuento de bacterias en un microscopio de campo oscuro. Alternativamente, la densidad celular se puede establecer midiendo la transmitancia en un espectrofotómetro con filtro a 400 nm o por nefelometría. Si se emplean métodos indirectos, se debería correlacionar el número de células bacterianas con las lecturas del instrumento específico empleado. El número de antígenos que se utilizan es determinado, y se puede realizar una selección con una dilución del suero de 1/50 (o una dilución de inicio diferente basada en el objetivo de la prueba). A cada pocillo se añade un volumen de cada antígeno, igual al volumen del suero diluido, para hacer una dilución final del suero de 1/100 en la prueba de selección. Las placas de microtitulación se incuban a 29 ± 1°C durante 2–4 horas, y se examinan mediante microscopía de campo oscuro.
El título de punto final se define como la dilución de suero que muestra un 50% de aglutinación, dejando libres un 50% de las células en comparación con un cultivo control diluido 1/2 en tampón fosfato salino. El resultado de la prueba puede indicarse como el punto final de la dilución del suero (por ejemplo, como 1/100 o 1/400) o como un título que es el inverso de la dilución del punto final del suero (por ejemplo, 100 o 400). Muchos laboratorios realizan una prueba de selección a una dilución final del suero de 1/100 y después vuelven a probar el suero con títulos de ≥100 para determinar un punto final mediante diluciones dobles del suero, empezando con 1/100 hasta 1/12,800 o mayor.
La identidad de los antígenos es un factor crucial al realizar la MAT. Los antígenos deben evaluarse respecto a su identidad utilizando sueros hiperinmunes de conejo, MAbs, o un método molecular que confirme los pases a lo largo del tiempo, preferiblemente cada vez que se realiza la prueba, pero al menos dos veces al año. El suero de conejo hiperinmune para este fin puede prepararse utilizando un protocolo como el ofrecido por la Subcomisión de Taxonomía de Leptospira (45). Brevemente, se seleccionan conejos sanos con un peso entre 3–4 kg que no tengan anticuerpos antileptospiras detectables. A cada conejo se le administra una inoculación intravenosa de un cultivo vivo que haya crecido bien o de un cultivo clonado y
tratado con formalina con una densidad aproximada de 2 × 10 8 leptospiras/ml en una vena marginal de la oreja. El cultivo debe hacerse en medio Tween 80 BSA o en otro medio apropiado. Se administran cinco inoculaciones de 1, 2, 4, 6 y 6 ml a intervalos de 7 días. Una semana después de la última inoculaión, se determina el título del anticuerpo homólogo mediante la MAT. Si el título es ≥1/12.800, se anestesia el conejo y se sangra mediante punción cardiaca 7 días más tarde (es decir, 14 días después de la inyección final). Si el título es <1/12.800, se administra otra inoculación de 6 ml de cultivo; 7 días después de esta se determina de nuevo el título homólogo. El procedimiento debe repetirse con otro conejo a no ser que el título sea ≥1/12.800. Para la preparación de cada antisuero se utilizan dos conejos. Si los títulos son satisfactorios en ambos conejos, los sueros se pueden mezclar. Para mantener la potencia es preferible liofilizar el antisuero en volúmenes de 2 ml y conservarlo a 2–5°C. Alternativamente, el suero se puede conservar en volúmenes de 2 ml a –20°. Todas las inoculaciones a los animales deben ser aprobadas y realizadas conforme a las normas establecidas para el bienestar animal. Se pueden considerar otros protocolos de inmunización basados en el uso del antisuero concreto.
Debe comprobarse de forma regular la pureza de los antígenos utilizados en la MAT mediante el cultivo en agar sangre y en caldo de tioglicolato. Los cultivos base de antígenos se pueden almacenar a –70°C o a –80°C o en nitrógeno líquido. Puede que después de la liofilización haya una tasa de supervivencia baja de leptospiras. El pase repetido de antígenos en medio de cultivo da lugar a una pérdida de antigenicidad. En este caso, se debe hacer un nuevo cultivo líquido a partir del cultivo base.
Como prueba en un animal aislado, la MAT es muy útil en el diagnóstico de la infección aguda; tiene valor diagnóstico la demostración de un aumento de cuatro veces en los títulos de anticuerpos en muestras de pares de sueros procedentes de animales enfermos agudos y convalecientes. Además, un diagnóstico de leptospirosis puede basarse en el hallazgo de títulos muy elevados en un animal con un cuadro clínico bien definido. La prueba tiene limitaciones en la diagnosis de la infección crónica en animales individuales, tanto en el diagnóstico de abortos (32) como en la identificación de portadores renales o genitales (30). Esto es particularmente cierto en las infecciones por leptospiras adaptadas al hospedador, como por ejemplo en la infección de ganado vacuno por el serotipo Hardjo. Cuando se toma como significativo un título de 1/100 o
Para la producción de vacunas es de suma importancia la selección adecuada de las cepas. La inmunidad inducida mediante la vacunación es en gran medida específica de serotipo (18). Una vacuna debe formularse para su uso en una especie concreta de animal de una región geográfica concreta. Solo debe contener aquellos serotipos – y preferentemente aquellos genotipos – que causen problemas en la especie animal, o que se transmitan de una especie animal a otra en la región. Las cepas seleccionadas para utilizarlas de cultivo de inóculo original deben clonarse en un medio sólido para asegurar la ausencia de contaminantes saprofitos de Leptospira y la uniformidad del cultivo.
Posteriormente, deben seleccionarse las cepas adecuadas por su capacidad para crecer con alto rendimiento en las condiciones de cultivo de lotes.
Cada cepa componente que se incluye en la vacuna final debe cultivarse por separado en medio líquido, preferiblemente en medio libre de proteínas (8, 80) o bajo en proteínas (8).
El volumen de cada cultivo de inóculo original debe amplificarse mediante el crecimiento durante 2–10 días a 29 ± 1°C en una serie de subcultivos hasta que se alcance un volumen suficiente para su uso como un cultivo de inóculo de producción. Los cultivos deben airearse y agitarse cuando sea necesario.
En cada subcultivo del cultivo de inóculo original debe comprobarse su pureza y su crecimiento adecuado. La pureza puede comprobarse mediante la inoculación del contenido de un asa del cultivo en placas de agar sangre o en caldo de tioglicolato para su incubación a 37°C durante 2–5 días, y mediante el examen de una extensión de precipitado del cultivo teñida con Gram. El crecimiento se puede examinar con un microscopio de campo oscuro. Para garantizar la pureza y la homogeneidad, cada cultivo de inóculo de producción también debe comprobarse frente a su antisuero de conejo homólogo (28). Los MAb también se pueden utilizar para este fin.
Hay una gran cantidad de información sobre la eficacia de las vacunas contra la leptospirosis. En la mayoría de los casos, las vacunas proporcionan una protección importante frente a la enfermedad producida por una infección homóloga en las condiciones de campo.
Las vacunas son menos eficaces en la prevención de la infección en animales, y un porcentaje de los animales vacunados se infectarán con el serotipo pertinente, y pueden eliminar el microorganismo en la orina a pesar de no presentar síntomas clínicos de la enfermedad.
Los ensayos de eficacia y la validación de vacunas deben llevarse a cabo en la especie a la que se destina la vacuna. La vacuna debe administrarse como se indica en la etiqueta, y debe comprobarse la inmunidad mediante la infección con cepas de campo virulentas de cada serotipo por vías las naturales de infección, es decir, mediante la infección conjuntival y/o vaginal. Los estudios de validación se han llevado a cabo con frecuencia provocando la inmunidad mediante inoculaciones intravenosas o intramusculares de leptospiras. Las vacunas validadas de esta forma no siempre han ofrecido protección frente a la infección de campo, que tiene lugar por la exposición de las mucosas del ojo, la boca y el tracto genital a las leptospiras. Las vacunas comerciales contra la leptospirosis que contienen el serotipo Hardjo no siempre protegen al ganado de la infección conjuntival o de campo con el serotipo Hardjo (11). Se ha publicado un método para la comprobación de la eficacia de las vacunas con serotipo Hardjo que especifica el uso de vías de infección más naturales (35).
La producción se lleva a cabo mediante el cultivo de lotes en fermentadores de tamaño apropiado. Estos deben estar equipados con tomas para la adición estéril del cultivo de inóculo, aire y medio de cultivo. Deben contar también con tomas para el muestreo de forma que puedan supervisarse la pureza y el crecimiento del cultivo de producción.
Para la producción, se emplean preferentemente los medios bajos o libres de proteínas. Sin embargo, algunas cepas requieren la presencia de una proteína animal para alcanzar rendimientos adecuados; esta se suministra normalmente como BSA. Todos los componentes de los medios que no se degraden por el calor deben
esterilizarse por calor. Esto reduce el riesgo de contaminación por las leptospiras saprofitas que lleva el agua, que no son eliminadas mediante la esterilización por filtración.
Después de la adición del cultivo de inóculo, se puede supervisar el crecimiento del cultivo de producción a intervalos frecuentes en relación al inicio de la fase logarítmica del crecimiento. Una vez observado esto, entonces se agita y se airea el recipiente. El rendimiento final puede mejorarse con frecuencia mediante la adición de más Tween 80 al cultivo cuando se observe por primera vez la ralentización en el crecimiento logarítmico. Un crecimiento adecuado puede requerir hasta 10 días de incubación a 29 ± 1°C.
La inactivación se hace normalmente mediante la adición de formalina, pero también se ha utilizado el fenol, el mertiolato y la inactivación por calor.
Después de un periodo adecuado de inactivación, el cultivo puede concentrarse y el material proteico superfluo puede eliminarse mediante ultrafiltración. Después se pueden mezclar volúmenes iguales de las diferentes cepas que se van a incluir en la vacuna final y añadir el adyuvante y el conservante, si se considera oportuno.
Durante el proceso de producción, deben tomarse submuestras de forma diaria o dos veces al día y supervisar el crecimiento de las leptospiras y la ausencia de contaminantes. El crecimiento se supervisa contando leptospiras en una cámara de recuento en un microscopio de campo oscuro o mediante un nefelómetro. La ausencia de contaminación se puede establecer mediante el examen microscópico de preparaciones teñidas con Gram de un cultivo centrifugado.
Inmediatamente antes de la inactivación, debe tomarse una muestra para su comprobación frente a sus anticuerpos homólogos con una MAT. Debe comprobarse que el cultivo inactivado esté libre de leptospiras viables. Esto se lleva a cabo inoculando alícuotas de cultivo inactivado en un medio de crecimiento apropiado como el medio de Jonson & Harris (47), incubándolo a 29 ± 1°C durante al menos 4 semanas y examinándolo semanalmente mediante microscopía de campo oscuro para detectar la presencia de leptospiras viables.
Después de realizar la mezcla, los niveles de agentes inactivantes libres, de minerales presentes en los adyuvantes (como el aluminio) y conservantes (como el tiomersal) deben estar dentro de los límites prescritos.
Las muestras seleccionadas de la vacuna completa deben examinarse para detectar la ausencia de bacterias viables y de hongos (16, 22, 23, 95). En el capítulo 1.1.9 pueden encontrarse las pruebas para comprobar la esterilidad y la ausencia de contaminación de los materiales biológicos.
Debe comprobarse la inocuidad de muestras procedentes del producto acabado. Los métodos para realizar esto se han descrito en otro lugar (15, 22, 96). La prueba debe llevarse a cabo para cada vía de inoculación indicada en la etiqueta y en dos animales sanos de cada categoría (por ejemplo, animales en gestación y en ganado joven) a los que va dirigida la vacuna. Los animales deben ser susceptibles a los serotipos contenidos en la vacuna y sus sueros deben estar libres de anticuerpos aglutinantes para esos serotipos. A cada animal se le administra la vacuna a través de la vía recomendada con el doble de la dosis recomendada, conforme se indica en la etiqueta. Los animales se observan durante 14 días y no deben mostrar efectos adversos locales o sistémicos atribuibles a la vacuna.
Debe examinarse la potencia de las muestras de la vacuna completa en hámsteres o cobayas. La potencia se mide normalmente por la capacidad de la vacuna para impedir la muerte del animal cuando se infecta con 10--10.000 LD 50 (dosis letal 50%). Con algunos serotipos que no son letales para el hámster o el cobaya, como el serotipo Hardjo, la potencia se mide frente a la resistencia a la infección renal cuando los animales se infectan con 10--10.000 ID 50 (dosis infecciosa 50%) o mediante la inducción de un título de anticuerpos adecuado en conejos.
Un ejemplo de protocolo consiste en inocular un 1/40 de la dosis de perro de la vacuna a diez hámsteres sanos de no más de 3 meses. Después de 15–30 días, cada hámster vacunado y diez sin vacunar de la misma edad, se inocula intraperitonealmente con una cantidad adecuada de un cultivo virulento de leptospiras del serotipo utilizado para elaborar la vacuna (o una suspensión de tejido de hígado o riñón
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