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Compendio de la Historia Universal Cesar Cantú, Monografías, Ensayos de Historia

Un compendio de la historia universal que abarca desde los orígenes hasta la época moderna. El libro está dividido en dieciséis libros que tratan sobre diferentes temas como los orígenes, la India, Grecia, Roma, América, entre otros. El autor presenta una visión general de la historia y aborda temas como la religión, la literatura, las artes, la filosofía y las ciencias. una herramienta útil para estudiantes de historia y para cualquier persona interesada en conocer la historia universal.

Tipo: Monografías, Ensayos

Antes del 2010

A la venta desde 11/01/2024

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Índice
Rudimentos
Libro I
1. -Los orígenes
Libro II
2. -El Asia
3. -Los Hebreos
4. -La India
5. -El Egipto
6. -Los Fenicios
Libro III
7. -Los Persas
8. -Grecia. Las religiones
9. -Grecia en la Guerra Meda
10. -Grandeza de Atenas
11. -Primacía de Esparta
12. -Los Macedonios. Filipo y Alejandro
13. -Las letras, las artes y las ciencias en Grecia
14. -Filosofía griega
15. -Ciencias griegas
16. -Los sucesores de Alejandro
17. -Los Seleucos en Siria
18. -Tolomeos en Egipto
Compendio de la Historia Universal
Cesar Cantú
Haciendo CLICK AQUÍ puedes acceder a la colección
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¡Descarga Compendio de la Historia Universal Cesar Cantú y más Monografías, Ensayos en PDF de Historia solo en Docsity!

Índice

Rudimentos Libro I

  1. -Los orígenes Libro II
  2. -El Asia
  3. -Los Hebreos
  4. -La India
  5. -El Egipto
  6. -Los Fenicios Libro III
  7. -Los Persas
  8. -Grecia. Las religiones
  9. -Grecia en la Guerra Meda
  10. -Grandeza de Atenas
  11. -Primacía de Esparta
  12. -Los Macedonios. Filipo y Alejandro
  13. -Las letras, las artes y las ciencias en Grecia
  14. -Filosofía griega
  15. -Ciencias griegas
  16. -Los sucesores de Alejandro
  17. -Los Seleucos en Siria
  18. -Tolomeos en Egipto

Compendio de la Historia Universal

Cesar Cantú

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  1. -La Grecia bajo los Macedonios. Las ligas Libro IV
  2. -Italia. Sus primeros habitantes
  3. -Magna Grecia y Sicilia
  4. -El Lacio. Orígenes de Roma
  5. -Los Galos
  6. -Edad heroica de Roma
  7. -Magna Grecia
  8. -Primera y segunda guerra Púnica
  9. -Guerras de Roma en Europa y Asia
  10. -Últimos sucesores de Alejandro. Los Hebreos
  11. -Tercera guerra Púnica
  12. -La España. Pérgamo. Conquistas exteriores de Roma
  13. -Literatura griega en decadencia
  14. -Artes y ciencias
  15. -Filosofía
  16. -Civilización de los Romanos
  17. -La China
  18. -Constitución y cultura de los Chinos Libro V
  19. -Constitución y economía de Roma
  20. -Leyes agrarias. Los Gracos
  21. -Los esclavos
  22. -Guerras exteriores. Los Cimbros. Mario
  23. -Guerra social. Sila
  24. -Reinos asiáticos. Mitridates. Mario y Sila
  25. -Pompeyo. Sertorio. Fin de Mitridates
  26. -Gladiadores. Piratas. Creta
  27. -Pompeyo. Los caballeros. Verres. Catón. Craso. César
  28. -Condición de la Italia. Catilina
  29. -Primer triunvirato. César en las Galias
  30. -Roma durante el primer triunvirato. Los partos
  31. -Segunda guerra civil
  32. -Asesinos y vengadores de César
  33. -Augusto
  34. -Cultura romana
  35. -La India. Época de Vicramaditia Libro VI
  36. -El Imperio Romano
  37. -Los doce Césares 56.- Guerras del imperio 57.- Costumbres del Imperio 58.- Cristo 59.- Nerva, Trajano, Adriano, los Antoninos 60.- Condición del Imperio 61.- Filosofía, ciencias y letras bajo los emperadores 62.- Literatura latina y griega 63.- Desde Cómodo a Constantino 64.- Edad heroica del cristianismo 65.- Paz y constitución de la iglesia

112.- Fin de los Carlovingios. Los Capetos 113.- El feudalismo 114.- Italia bajo los Carlovingios 115.- Reino de Germania. Otón el Grande. Los Italianos 116.- Estado de la Italia 117.- Los Otones. Casa de Franconia 118.- La Iglesia 119.- Gregorio VII 120.- Imperio de Oriente. Cisma griego 121.- España. El Cid 122.- Imperio árabe 123.- Los Turcos. La India 124.- Cultura de los musulmanes 125.- Letras y ciencias en la cristiandad Libro XI 126.- Las Cruzadas 127.- Mahometanos y cristianos en Palestina 128.- Caballería. Órdenes militares 129.- Escudos, divisas, emblemas, apellidos 130.- Torneos, cortes de amor, gaya ciencia, diversiones 131.- Los Trovadores 132.- Segunda y tercera Cruzada 133.- Mejoramiento del pueblo 134.- Los Comunes 135.- El imperio. Guerra de las Investiduras 136.- Otros emperadores. Barbarroja 137.- Sicilia. Fin de los Normandos 138.- Francia 139.- Inglaterra. Los Plantagenet 140.- Las doctrinas Libro XII 141.- Repúblicas italianas 142.- Enrique VI e Inocencio III 143.- Federico II 144.- Cruzadas cuarta, quinta y sexta 145.- Herejías. Los Albigenses. Nuevos frailes 146.- Grande interregno. Fin de los Suevos y de la Guerra de las Investiduras 147.- Grandeza de las repúblicas italianas 148.- Francia. San Luis. Cruzadas sétima y octava 149.- España. Magreb. Portugal 150.- Prusia. Livonia. Caballeros Teutónicos 151.-Hungría 152.- Inglaterra y Escocia 153.- Idiomas y literatura 154.- Bellas artes Libro XIII 155.- La imprenta. La pólvora. Otros inventos 156.- Imperio de Oriente 157.- Tamerlán

158.- Fin del imperio de Oriente 159.- España. Expulsión de los Moros 160.- Francia. Felipe el Hermoso 161.- Casa de Valois. La guerra inglesa 162.- Luis XI 163.- Islas Británicas 164.- Imperio occidental 165.- Asuntos eclesiásticos. Gran cisma. Concilios de Constanza y Basilea 166.- Hussitas. La Hungría 167.- Suiza 168.- Italia. Tiranos. Vísperas Sicilianas. Enrique VII. Roberto de Nápoles 169.- Desórdenes. Nicolás Rienzi 170.- Los guerrilleros 171.- Toscana. Los Médicis 172.- Las Dos Sicilias 173.- Estado pontificio. Condiciones generales 174.- Ciudades comerciales 175.- Ciudades anseáticas 176.- Escandinavia 177.- Polonia, Lituania y Prusia 178.- Rusia y Capchak 179.- El triunvirato italiano. La otra literatura 180.- Estudios clásicos. Historia 181.- Ciencias 182.- Bellas artes Libro XIV 183.- Geografía. Viajes antiguos 184.- Comercio antiguo 185.- La brújula. Descubrimientos de los Portugueses 186.- Colón y los primeros descubridores de América 187.- Esclavitud india 188.- Méjico 189.- El Perú 190.- América meridional. El Dorado 191.- Colonias españolas 192.- Misiones. El Paraguay 193.- El Brasil 194.- América septentrional 195.- De la América en general 196.- Los Portugueses en Asia 197.- Holandeses, Daneses, Franceses e Ingleses en Asia 198.- Japón 199.- China. De la dinastía XV a la XXII 200.- El África 201.- Las Antillas. Los Filibusteros 202.- Viajes a los polos 203.- Progresos de la Geografía y de la Náutica. Derecho marítimo 204.- El mundo marítimo. Cook. Viajes polares

253.- Literatura italiana. Bellas artes 254.- Filosofía y ciencias sociales 255.- Ciencias históricas 256.- Ciencias naturales y exactas Libro XVII 257.- Consecuencias de la paz de Utrecht. Felipe V 258.- Francia. La regencia. Luis XV 259.- El imperio. La Prusia. Federico II. María Teresa 260.- Costumbres. Opiniones. Literatura. Filosofía 261.- Filantropía. Ciencias sociales. Mejoras 262.- Rusia 263.- Escandinavia 264.- Inglaterra. Era de los Jorges 265.- Estados Unidos 266.- La India 267.- Interior de Inglaterra. Doctrinas 268.- El Imperio Germánico 269.- Península Ibérica 270.- Repúblicas de Holanda y Suiza 271.- Italia 272.- Reformas en Italia 273.- Últimos sucesos italianos. Literatura 274.- Bellas artes 275.- Ciencias 276.- Luis XVI. Preliminares de la revolución Libro XVIII 277.- Revolución francesa 278.- Sucesos de Italia 279.- Progresos de Bonaparte 280.- Bonaparte cónsul y emperador 281.- Despotismo imperial 282.- Tratado de Viena 283.- Cuestiones religiosas 284.- El liberalismo 285.- Turquía y Grecia 286.- América. Colonias 287.- Francia. Nueva revolución 288.- Las penínsulas meridionales 289.- Rusia 290.- Confederación germánica 291.- Suiza 292.- Escandinavia 293.- Imperio británico 294.- Colonias inglesas. La India 295.- China 296.- Turquía. Negocios de Oriente 297.- Literatura. Romanticismo 298.- Ciencias históricas 299.- Bellas artes 300.- Ciencias exactas. Aplicaciones

301.- Ciencias filosóficas y sociales Apéndice De los últimos acontecimientos.

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Rudimentos Historia es la narración encadenada de importantes acontecimientos tenidos por verdaderos. Es ciencia de primer orden entre las etnográficas y morales, y descansa en la fe que se refiere a los testimonios por que fueron trasmitidos los hechos anteriores, de los cuales deduce el porvenir probable en el desenvolvimiento de la libre actividad del hombre. En cuanto a sus asuntos, la Historia puede ser política, literaria, sagrada, eclesiástica, artística, científica, universal, particular, municipal, antigua, moderna, contemporánea, personal (biografía). En cuanto a la forma, hallamos la crónica, la efeméride, los anales, los comentarios, las memorias, las monografías, las anécdotas, los compendios, las colecciones. La verdadera historia quiere ser escrita con reglas de arte, con criterio, y con intención filosófica, moral, política y social, recogiendo documentos, evaluando su fidelidad, penetrando su sentido, apreciando su valor y su importancia, buscando las causas, los efectos, la íntima conexión de los hechos. Sirven a la Historia, en primer lugar los testigos oculares, después la tradición oral y escrita. Esta llega tal vez hasta nosotros trasformada en mitos y fábulas: muchas edades o pueblos están representados por tipos deales (1): poesías y fiestas conservan acontecimientos, no de otro modo recordados. La arqueología estudia los monumentos, las medallas, las inscripciones que revelan antiguos hechos. La paleografía, se ocupa de los documentos coleccionados en los archivos. La crítica enseña a discernir lo verdadero de lo probable y de lo falso, el fondo de la apariencia, y a conjeturar lo cierto. La estadística calcula todas las condiciones civiles de un tiempo dado. La filosofía de la historia compara los hechos, los agrupa, los generaliza, sometiéndolos a leyes de sucesión para evidenciar la providencia, las conquistas de la conciencia y del orden, los progresos de la humanidad en todos los elementos sociales. Son ojos de la historia la geografía y la cronología. Aquélla enseña los lugares, que vienen a ser el teatro donde se mueven los hombres y las naciones; ésta distingue los tiempos fabulosos, antiguos, medios y modernos; los limita según las eras de los pueblos, las más importantes de las cuales son para nosotros la anterior y la posterior a Jesucristo, y señala las épocas deducidas de grandiosos acontecimientos.

Libro I

  1. -Los orígenes Edad prehistórica Averiguar cuándo empezó la materia; si esta es inseparable de la fuerza; si el concurso fortuito de los átomos pudo formar los cuerpos, errantes en el espacio con leyes determinadas y eternas; cómo alrededor de uno de estos innumerables soles se

sacramentos: he aquí los dogmas fundamentales del cristianismo, que es la creencia de los pueblos más civilizados. La estirpe humana creció pronto bajo los patriarcas de larga vida, pero degeneró tanto, que Dios mandó un diluvio, en el cual pereció toda, excepto la familia de Noé. Sem, Cam y Jafet, sus hijos, tan pronto como dejaron de hablar la misma lengua, salieron de la Mesopotamia a dispersarse por el mundo, siendo luego troncos de tres razas distintas, en las cuales el organismo y las cualidades particulares del cuerpo, las dotes del espíritu y las tradiciones, los sentimientos morales y el lenguaje, atestiguan la unidad de origen y la triplicidad de división. Es de suma importancia aceptar esta unidad de origen, porque de ella se deriva que todos los hombres son iguales por naturaleza, aunque diversos por las facultades la educación y el adelanto social; de aquí que deban amarse, respetarse y ayudarse, considerar como un delito la opresión de un pueblo por otro y la conquista, y como fratricidio la guerra, siempre que no la exijan la necesidad de la defensa y la tutela de los propios derechos. La historia más dilucidada es la de los descendientes de Sem, hasta el cual desde Adán, se cuentan, al menos 1307 años y 2262 a lo más; y de Sem a Abraham al menos 1948 y a lo sumo 3184. Esta incertidumbre procede de que aquellos tiempos únicamente se numeraban según la sucesión de los patriarcas. El lenguaje Poco sabemos de aquellas primeras edades; después de haberse constituido las sociedades, se inventaron las artes y dieron principio las ciencias. No hablo del lenguaje ni de la escritura, puesto que estas invenciones son tan maravillosas, que se piensa que no pudieron ser dadas sino por quien diera al hombre la vida. En efecto, hacer que al sonido de una voz se una tal o cual significado, no arbitrario sino admitido por todo un pueblo, cosa es que no puede obtenerse sino de quien habla ya; y mucho más el formar un discurso entero, no de nombres solos, sino con el verbo, es decir, con la afirmación de la existencia. Por otra parte, en tantos siglos, los animales nunca han refinado su lenguaje, y los leones y los ruiseñores rugen y gorjean hoy como en el paraíso terrenal; ni lanzarán nunca los seres de esta especie más que ininteligibles gritos, y aunque se les enseñe a hablar, no transmitirán la palabra a sus pequeñuelos; el hombre habla do quiera se le encuentra, hasta en los países más salvajes, ni en tradición ni en fábula se cuenta que nadie haya inventado la palabra. Y esta es ya perfecta en todas partes, es decir, basta para expresar todas las ideas. Así, las lenguas más antiguas son las más exquisitas; ningún elemento esencial se les añade, y solo se vuelven mas analíticas, mientras las primitivas son muy sintéticas. En varios pueblos salvajes, se encuentra cierta fineza lógica, desconocida de los más cultos; como en el maya y betoy de los Americanos hay dos formas de verbos, una que indica el tiempo y otra las relaciones entre el sujeto y el atributo. Si el lenguaje hubiese sido inventado, cada grupo de hombres, cada familia tendría uno especial, sin relación con el de las otras

familias. A veces el lenguaje es una de las bases de la historia de la humanidad, uno de los caracteres de las estirpes, distinguiéndose, según él, las semíticas u orientales y las indo-europeas, y las lenguas monosilábicas como el chino. Las lenguas son los lazos más sólidos de las naciones, que no se rompen ni por el tiempo, ni por conquista, ni por barbarie. Y la palabra es siempre la idea expresada, como es la palabra pensada la idea; y sin la palabra tal vez no adquiriría el hombre las ideas generales. El lenguaje es la mayor prueba que pueda aducirse contra los materialistas y aquellos que en el hombre no ven más que un mono perfeccionado. Escritura Comprender luego que la voz podía descomponerse en 5 vocales y 15 o 16 consonantes; y que estos sonidos podían presentarse a los ojos en forma de signos, e inventar además la escritura, es también un prodigio tanto más notable, cuanto que alguna escritura se encuentra en los pueblos todos. Hay escrituras jeroglíficas, donde la palabra es generalmente representada por el objeto material, como el pájaro o el monte, por ejemplo, en una figura más o menos clara del pájaro o del monte, o también por símbolos; y hay escrituras silábicas como el chino y el japonés, donde cada sílaba tiene un signo particular; tenemos en fin, nuestra lengua alfabética, la más perfecta de todas, donde cada sonido y cada modificación tienen su signo. Perfectibilidad Otro carácter distintivo del hombre y prueba del origen único es la perfectibilidad; dote que les distingue de todos los animales. Con ella, desde la barbarie en que había vivido después de la primera desobediencia, o del estado salvaje a que lo habían reducido particulares circunstancias, pudo poco a poco adquirir tantos conocimientos, procurarse tantas comodidades, convertirse en señor de la tierra y poner la naturaleza toda a su servicio. El Asia debió ser la primera morada del hombre, ya que la mayor parte de los animales domésticos, de los géneros, de los frutos con que se regala la culta sociedad en todo el mundo, proceden del Asia y allí se encuentran en estado silvestre, como el trigo, el toro, el búfalo, la cabra, el camello, el puerco, el gato, el chacal de que provienen nuestros perros. Emigrando, el hombre llévase consigo a estos compañeros de sus fatigas y alimentadores de su existencia; y ningún otro o muy pocos sabe domesticar después. Acosado por las necesidades, el hombre no hubiese inventado más que lo necesario para satisfacerlas. Pero estaba dotado de razón, por medio de la cual distingue el efecto de la causa, lo invisible de lo visible, la unidad en la multiplicidad, y comprende también sus deberes y el derecho de poderlos cumplir y verlos respetados por los otros. Por esto era inherente a su naturaleza el vivir en sociedad, sin la cual el hombre no sería hombre, como si le faltase la vista o la palabra. Sociedad patriarcal La primera sociedad fue la doméstica, donde prevalecía el padre por autoridad atemperada con el afecto. En la larguísima vida de los patriarcas, este padre veía multiplicar su

extiende sobre más de 933350 miriámetros cuadrados, entre el 24º grado de longitud oriental y el 172º occidental, y entre el ecuador y el 78º de latitud boreal. Dos grandes cordilleras en dirección al ecuador la dividen en tres zonas: la septentrional o Siberia, entre el Altai y el Océano Glacial, desconocida de los antiguos. Entre el Altai y el Tauro se eleva la más alta región del mundo, árida y desprovista de arbolado, con muchas praderas. En la tercera zona, que se extiende hasta el trópico, donde aparecen, hacia el ecuador, las penínsulas India y Arábiga, es el país más privilegiado por la naturaleza; acariciado por las brisas de un mar tranquilo, protegido por altas montañas, regado por caudalosos ríos, goza de un benigno clima, donde prosperan los animales y los vegetales más útiles al hombre; para vestirlo y alimentarlo, hay el gusano de seda, el algodón, el arroz y mil productos de la tierra; perlas y diamantes para adornarlo.

El Indo divide el Asia meridional en dos partes, una hacia el Océano y la otra hacia el Mediterráneo. En esta se fija en primer lugar la historia, y puede dividirse a su vez en varias regiones: I, la de aquende el Éufrates; II, la de allende el Éufrates; III, la comprendida entre el Tigris (2) y el Indo. En la primera se hallan el Asia Menor, la Siria, la Fenicia, la Palestina y la Arabia; en la segunda, la Mesopotamia, la Armenia y la Babilonia; en la tercera, la Asiria, la Susiana, la Persia, la Media, la Bactria (3) y la Sogdiana. Al otro lado del todo se halla la India propiamente llamada, con Malabar y la isla de Ceilán. Más allá del Ganges, se encuentra el país de los Seris, el más antiguo que los antiguos conocieron, cuando aún se ignoraba la existencia de la China. Con el Egipto, bastante parecido a estos países, a pesar (4) de hallarse en el África, concluye el teatro de la historia más antigua. El clima y el terreno determinan la índole y las vicisitudes de estos pueblos. Por las praderas sin límites van errando con sus aperos y caballos el Mongol, el Calmuco y el Songaro, como el Chino atraviesa los innumerables ríos, el Indio monta elefantes y guerrea, y el Árabe viaja con sus caballos y el camello, verdadera nave del desierto; así es que, desde tiempo inmemorial, son pastores errantes el Mongol y el Tártaro; indómitos los Maratas; indolentes los Indios; industriosos los Chinos; comerciantes y guerreros los Árabes, lo mismo hoy que hace treinta siglos. Flor de belleza es la especie humana en el Asia central, de modo que las esclavas circasianas perfeccionan la estirpe turca. Cerca del Mediterráneo se unen la perfecta inteligencia y el sentimiento del arte. Del Ararat, que es el pico más elevado del Cáucaso, los pobladores bajaron a la llanura a medida (5) que iba secándose, y en la fértil Mesopotamia, es decir en el país comprendido entre el

Éufrates y el Tigris, en la montañosa Armenia, y en la risueña Babilonia fundaron sus primeras ciudades, vastos recintos de sus campamentos, formados por chozas de caña y palma, lona y betún, tan fáciles de construir como de deshacer. La gente nómada acudía a estas ciudades, a fin de gozar de las ventajas de la vida ordenada. El país fue cuidadosamente cultivado, conduciéndose aguas de regadío. El anchuroso y despejado horizonte permitía observar las estrellas, tanto para que se orientasen los viajeros, como para que distinguiesen las estaciones los pastores; y los signos del zodiaco, y los nombres de las constelaciones demuestran aún el origen pastoril de la astronomía, convertida después en ciencia por los sacerdotes y los jeques. Despotismo Común era la poligamia, que desordenaba a la familia acarreando la esclavitud de la mujer, el celo entre hermanos, y por consiguiente, la violencia doméstica y el despotismo público, no pudiendo existir libertad política donde no hay libertad moral, pues una sociedad de tiranos domésticos no puede formar más que un gobierno tirano. Conquistas Las grandes llanuras del Asia y las costumbres nómadas facilitaban extensas conquistas: y los Escitas (bajo cuyo nombre los antiguos confundieron a Tártaros, Afganos (6), Mongoles y Manchúes), los montañeses Persas y Partos, los Árabes ladrones atacaban a menudo (7) a las gentes incivilizadas. A veces los imperios, engrandecidos por la aglomeración de varias tribus, invadían otros países, distribuyéndolos entre los caudillos, que les exigían impuestos y los colocaban bajo su dominio. La civilidad de los vencidos era a veces adoptada por los vencedores, no tanto por su moral como por su lujo y corrupción; de donde resultaba que las instituciones del país concluían por prevalecer y dominar a los vencedores, hasta que caían bajo otra invasión, cuando los sátrapas, a quienes estaban confiadas las provincias, no se declaraban independientes y constituían nuevos reinos. Aquellas conquistas eran desastrosas; a veces quedaba destruida toda una población, o era acosada por el ejército, como un rebaño, hasta ser internada en otro país: los Hebreos fueron arrojados a Babilonia y Asiria; los Egipcios a la Cólquide por Nabuco y a Susa por Cambises; y los Griegos, al centro del Asia por Jerjes. Otras veces, los vencedores pactaban con los vencidos; o se unían tribus de naturaleza y ocupaciones distintas, o dos reinos se juntaban, adorando a unos mismos dioses, pero conservando derechos y ocupaciones distintas. Así se formaban las castas, unas sacerdotales, otras industriales y otras guerreras, viviendo en el mismo sitio, aunque reservándose atribuciones, usos, matrimonios y cultos distintos. Mientras tanto, seguía su curso el comercio; numerosas caravanas iban a los países más ricos en productos, que hallamos en la historia de José el Hebreo. Religiones Además de estar unidos por el gobierno, los pueblos tuvieron por lazos la comunidad de ritos y creencias. Estas procedían de las tradiciones primitivas, pero se corrompieron por el

Esquimales aparecían como cazadores de monstruos marinos; Hércules, Prometeo, Orfeo y Jasón representaban el genio artístico, guerrero y maravilloso respectivamente, siendo la gloria de los Griegos. Primeras monarquías El primer gran imperio se encuentra en las llanuras del Sennaar. Nemrod (10) de la estirpe de Cam, y cazador fuerte, fundó un imperio en Babilonia; pasó a Asiria, donde edificó a Nínive, y dejó este imperio a Nino, y el de Babilonia a Evecoo. 2680 Bactrianos (11), Medos y Persas, formaron el imperio de los Arios, es decir de los valientes, unidos con los Indios, pero permaneciendo monoteístas, con sus castas de sabios o magos, de guerreros, agricultores y mercaderes. Este país, llamado Eriene, entre la India, el Cáucaso, el Oxo (12) y el Golfo Pérsico, tuvo por primer rey a Kajumarot, quien fundó a Balk; y las aventuras de sus sucesores fueron intercaladas en los poemas, donde raras veces se distingue la realidad de la fantasía. Nino (Argiasp), jefe de una tribu de Arios semíticos, conquistó a Balk con ayuda de Semíramis; engrandeció a Nínive, cuyo recinto era de tres jornadas. Semíramis fabricó a Babilonia y otras ciudades, y difamada por sus libertinas costumbres fue asesinada por Ninia. A aquel pueblo asirio pertenecieron, según la Biblia, Teglar-Falasar, que destruyó el reino de Damasco (763); Salmanasar, que aniquiló al de Samaria; Sennaqueribe, cuyo ejército fue exterminado en Judea (707); y en fin Sardanápalo, personificación de todas las voluptuosidades. Los sátrapas Arbaces y Belesis, se rebelaron contra él y lo sitiaron en su capital, donde pereció en una hoguera con sus tesoros y sus mujeres (667).

1916

Entonces prevaleció la estirpe Medo-Bactriana (13), que tenía por capital a Ecbatana, y sucumbió después bajo los Caldeos, gente semítica y sacerdotal, vencida a su vez por la tribu de los Pasagardos, mandada por Ciro (Koresc). Los antiguos historiadores representaban estas revoluciones y cambios de capitales como sucesión de los imperios Asirio, Babilónico, Medo y Persa, cuando no constituían más que el gran imperio comprendido entre el Éufrates y el Tigris, país muy abierto, cuya capital era Babilonia, ciudad cuadrada de quince millas por lado y ceñida por Semíramis de muros tan anchos que seis carros podían andar por ellos de frente; con mil quinientas torres, magníficos diques en el Eúfrates, jardines, paseos y casas alineadas, relucientes como el esmalte, adornadas de flores y coronadas de palmeras; con un suntuoso templo consagrado a Belo, del cual sobresalía una torre de ocho pisos. Las inmensas ruinas de sus palacios y de sus templos, pronosticadas por Isaías, atestiguan aún su magnificencia. Esta era debida a la riqueza proporcionada por la industria y el comercio; allí se tejían telas y tapices preciosos, y se trabajaban piedras duras que hoy día adornan nuestros museos con el nombre de cilindros babilónicos. Cuando la piedra faltaba, era

suplida por arcilla y nafta, que abundaban mucho en aquel país. Descubriéronse magníficos restos de su escultura en Korsabad y en Kojunscich. Adoraban héroes divinizados y los astros Belo y Milta, es decir el sol y la luna, con un cortejo de astros. Heródoto (14) recuerda dos fiestas principales: una en honor de Belo, donde se gastaban hasta miles de talentos en incienso, y otra en donde los esclavos hacían de amos, como en las saturnales. Beroso, sacerdote caldeo, nos transmitió confusamente los hechos y pensamientos de aquel pueblo, que también sacrifica a Dios víctimas humanas; en el templo de la diosa Milta, las mujeres se prostituían por devoción. Las hermosas se vendían, y con su precio dotaban a las feas. Esmeradísimo era el cultivo de los campos, con magníficos sistemas de regadío; usaban la escritura cuneiforme, imprimiendo sus hechos en ladrillos sin cocer. La ciencia y la magistratura correspondían a la clase de los sabios, hereditariamente conservadores de una doctrina más pura, de una moral más prudente y de muchos conocimientos astronómicos, hasta el punto de dividir el zodíaco en 30 grados de 30 minutos, computar el año en 365 días, menos seis horas, y averiguar que las estrellas son excéntricas a la tierra. La gran torre que servía para las observaciones astronómicas ofrecía la medida del estadio caldeano que era la 1119ª parte del grado, equivalente a 5702 toesas, 1 pie, 9 pulgadas y 7 líneas; lo que difería solamente de 63 toesas de la medida de la tierra que hoy conocemos. Inventaron el gnomon solar, y Calístenes, compañero en la expedición de Alejandro Magno, mandó de Babilonia a Aristóteles observaciones hechas allí desde el año 2200.

  1. -Los Hebreos No queda historia mejor determinada que la del pueblo Hebreo, que une a la misión civil la religiosa, conservando el pasado y preparando el porvenir con las perpetuas creencias brotadas de su seno. Se equivocaban, empero, los que tomaban la historia de los Hebreos por fundamento etnográfico general; puesto que Moisés no escribió para satisfacer la curiosidad, sino por la religión y para su gente, por cuyo motivo solo notó lo concerniente (15) a su pueblo, a las escasas tribus de los Árabes que se habían unido a él, y a los Fenicios, sus adversarios. De Heber, descendiente de Sem, tomaron su nombre los Hebreos, al frente de los cuales puso Dios a Abraham, y que se consideraban como pueblo elegido por providencia especial, y depositario de las tradiciones y promesas hechas a Abraham, de que llegaría a ser un pueblo inmenso, del cual nacería el redentor del género humano. 1236 Con numerosa tribu, rebaños y riquezas pasó Abraham el Éufrates; se trasladó de la Caldea a Canaán y distinguió a su pueblo de los otros por medio de la circuncisión. Lot, su sobrino, se encerró en el valle de Sodoma, y fue padre de los Moabitas e Idomitas. De Agar, esclava egipcia, tuvo Abraham a Ismael, padre de los Árabes; de Sara, su mujer, engendró a Isaac, de quien nacieron

réditos de las demás. En las más graves resoluciones, era convocado todo el pueblo, o todos sus representantes; los ancianos de cada tribu dictaban la justicia. Se procuraba que las fortunas quedasen niveladas por medio del jubileo, por lo cual cada cincuenta años, aquel que tenía vendido o hipotecado su terreno, volvía a tomar posesión de él. Cada siete años, la tierra había de descansar (año sabático) y el pueblo se surtía de los almacenes públicos. No estaba prohibida la poligamia, pero la mujer no era degradada ni confundida en los gineceos; Sara, Raquel (17), Lía, Rut, madre de Tobías, desempeñaban un gran papel en sus memorias; Débora fue jefe del pueblo; Judit libertó a Betulia; Atalia fue reina, y Olda interpretaba el libro de la ley. Moisés conservó la esclavitud, común en los pueblos, pero trató de mejorarla, y el Hebreo siervo recobraba la libertad en el año sabático. Castigado era el que mataba a su propio esclavo. No había mendigos; dejábanse algunas espigas y algunos racimos para los espigadores. Moisés no aceptó el título de rey, ni quiso dar primacía a su familia; llegado a la vista de la tierra prometida, murió «sin que la vista ni las fuerzas» le hubiesen abandonado; y la conquista de Josué fue realizada sobre los Amonitas y otros pequeños pueblos de la Palestina y de la Fenicia. Jueces Aquí siguió una serie de victorias y derrotas, de esclavitud y de emancipaciones, bajo los jueces Gedeón, Tola, Giairo, Jefté y otros, con la inteligencia de Heli y la fuerza de Sansón. Siendo juez supremo Samuel, que instituyó y reformó las escuelas de los profetas y maestros de canto, las de la ley y las de la música, y creyéndose débiles, los Israelitas, a causa de la división, pidieron un rey; Samuel trató de disuadirlos, presentándoles el ejemplo de los vecinos, pero tuvo que ungir a Saúl, quien transformó el Estado teocrático en monarquía absoluta. Habiéndose equivocado éste en el modo de gobernar, fue vencido por los Filisteos, y se ungió rey al valiente David, pastor de la tribu de Judá. Este realizó la conquista, dominó del Eúfrates al Mediterráneo, sobre 70000 millas cuadradas, con 9 millones y medio de habitantes, y puso firme residencia en Jerusalén tornada a los Gebuseos, con la fortaleza de Sión; en este punto depositó el Arca de la Alianza, santuario nacional que se había transportado durante toda la peregrinación. 1580

Llámase Palestina la parte meridional de la Siria, entre el Líbano al N., el desierto de Siria y el de la Arabia al E.; y al S. y al O. el Mediterráneo. Del Ermón (18), que es la más alta y nevada cresta del Antilíbano (2750 metros) nace el Jordán, que, atravesando

el lago de Genezaret, desemboca en el mar Muerto, compuesto de agua tibia y salada, sin vegetación y sin peces, y colocado a un nivel inferior al del Mediterráneo. El mar Muerto divide la Palestina en dos partes; al occidente, la fértil llanura de Galilea, dominada por el monte Tabor; la Judea, al Mediodía, con numerosos valles y montes perforados de grutas. Entre las dos se encuentra la llanura de Esdrelón, con el Carmelo y los selváticos montes de Efraím. Los alrededores de Jerusalén, hoy áridos y pedregosos, eran entonces cuidadosamente cultivados hasta las más elevadas cumbres, produciendo olivos, jazmines, vivas y avena, a pesar de lo árido del suelo. 1016 Salomón, hijo de David, fue el más sabio de los Egipcios y de los orientales; enriquecido por el comercio que extendía hasta las Indias, a través del desierto de Siam, introdujo en Jerusalén el fausto de las cortes asiáticas, construyose un real palacio y un gran templo, donde trabajaron treinta mil obreros durante siete años; mandábanse diez mil cada mes a cortar cedros en el Líbano; setenta mil de ellos transportaban los materiales y ochenta mil preparaban las piedras; este templo vino a reunir tres unidades: el Dios que se adoraba, la ley que se custodiaba y el pueblo que en masa acudía a las anuales solemnidades. Salomón

La historia de los Hebreos, dominada por el milagro, prueba que todos los acontecimientos eran premio o castigo de Dios. Salomón, cediendo demasiado a las mujeres, decayó, y murió después de haber reinado cuarenta años, siendo su reino dividido entre Jeroboam, que con diez tribus de Israel estableció su corte real en Siquem al principio, y más tarde en Samaria; y Roboam, que con las tribus más poderosas de Judá y Benjamín, se quedó en Jerusalén. En aquella época, tuvieron muchas discordias y guerras, y cayeron varias veces en la idolatría. Los Asirios se aprovecharon de aquellas circunstancias para atacarlos y exterminaron el reino de Israel llevándose a los habitantes a los confines de la Media; mientras que alrededor de Samaria, se introducían otros habitantes llamados más tarde Samaritanos. El reino de Judea, después de muchas prosperidades, fue a su vez vencido por Nabuco, rey de los Caldeos, quien destruyó a Jerusalén, llevándose el pueblo a Babilonia. En la esclavitud de los setenta años, los buenos conservaron la fe, y colgaron sus arpas de los sauces que bordaban los ríos de Babilonia, llorando a Jerusalén; Daniel y Tobías, desempeñaban importantes cargos, mientras deploraba Jeremías la desventura de la patria. Este es uno de los profetas mayores, profetas que además de poseer la inspiración divina, eran poetas insignes. El Pentateuco, los libros de Josué, de los Jueces, de Samuel, de los Reyes y los Paralipómenos; y luego los de Job, Esdras, Nehemías, los Salmos, los Proverbios y el Eclesiastés, el Cántico de los Cánticos, los cuatro