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Amir- Texto de Cardiología Basico
Tipo: Apuntes
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A Paula y María, a Lorena y Alejandro, y en en especial a nuestros alumnos, que no sólo han hecho posible esta obra sino que son los impulsores y protagonistas de AMIR. Gracias a todos por darnos fuerzas.
Dirección AMIR
CARDIOLOGÍA Y CIRUGÍA CARDIOVASCULAR (2ª edición) ISBN-13: 978-84-611-7436-
DEPÓSITO LEGAL M-40451-
ACADEMIA DE ESTUDIOS MIR, S.L. (AMIR) www.academiamir.com [email protected]
MAQUETACIÓN E ILUSTRACIONES Iceberg Visual
IMPRESIÓN Grafinter, S.L.
La protección de los derechos de autor se extiende tanto al contenido redaccio- nal de la publicación como al diseño, ilustraciones y fotografías de la misma, por lo que queda prohibida su reproducción total o parcial sin el permiso del pro- pietario de los derechos de autor.
El corazón se sitúa en el mediastino anterior. Las aurículas están separadas de los ventrículos por el surco aurículo-ventri- cular o surco coronario. Los ventrículos separados entre sí, por el surco interventricular. El cruce entre el surco interventricular y el aurículo-ventricular se denomina crux cordis (cruz del corazón).
La vena cava inferior, desemboca en la aurícula derecha por la válvula de Eustaquio. El nodo aurículo-ventricular está situado por delante y medialmente al orificio del seno coronario. El ori- ficio del seno coronario presenta una válvula rudimentaria, lla- mada válvula de Tebesio. En la unión de la cava superior con la aurícula se encuentra el nodo sinusal o de Keith-Flack. En el tabique interauricular se encuentra una depresión fibrosa, la fosa oval. La superficie interior de la orejuela derecha es trabe- culada, conteniendo los músculos pectíneos.
Es la estructura más posterior del corazón donde desembocan las 4 venas pulmonares, que no presentan válvulas en su des- embocadura. La pared septal, también lisa, sólo tiene una irre- gularidad que corresponde con la fosa oval. Ambas aurículas tienen unos apéndices, denominados orejuelas. Tienen impor- tancia clínica porque son localización frecuente de trombos intracavitarios.
Ponen en comunicación aurículas y ventrículos. Formadas por diferentes estructuras: anillo, valvas o velos y cuerdas tendino- sas, que terminan en los músculos papilares, permitiendo la sujeción de los velos en los ventrículos.
Anatómicamente distinguimos: septo interventricular, cavidad ventricular propiamente dicha con múltiples músculos papila- res e infundíbulo o tracto de salida. Otras estructuras son: la cresta supraventricular, las trabéculas septo-marginales y la banda moderadora: estructura muscular larga que separa el tracto de entrada del cuerpo del ventrículo y contiene la rama derecha de haz de His.
El grosor de su pared es aproximadamente 2/3 superior al del ventrículo derecho. En su base se sitúan las válvulas mitral y aórtica separadas por un tabique fibroso: unión mitroaórtica. El ventrículo izquierdo presenta dos músculos papilares, anterola- teral y posteromedial, unidos por las cuerdas tendinosas a las dos valvas.
Válvula aórtica. Posee tres valvas semilunares, que cerradas en diástole forman unas bolsas llamadas senos de Valsalva, de concavidad hacia la luz de la aorta ascendente. La valva no coronaria es la posterior, las otras serían la derecha y la izquierda. Válvula pulmonar. También con tres valvas semilunares.
Las dos arterias coronarias principales, derecha e izquierda, nacen en la parte más proximal de la aorta ascendente, a nivel de los senos de Valsalva. Tienen un trayecto epicárdico, divi- diéndose en ramas principales, que a su vez dan lugar a las arterias intramiocárdicas. Se habla de dominancia derecha o izquierda en función de quien dé origen a la arteria descen- dente posterior. En el 80 % de los casos existe dominancia derecha.
Arteria coronaria izquierda Nace del seno de Valsalva izquierdo. El segmento inicial se denomina tronco común, que tras un corto recorrido se divide en arterias descendentes anteriores y circunfleja. En ocasiones da origen a una tercera rama que cruza oblicuamente el ven- trículo izquierdo; se denomina arteria intermedia o ramo mediano. Arteria descendente anterior : es la continuación directa del tronco coronario izquierdo, continuando su trayecto por el surco interventricular anterior. Sus ramas principales son: las arterias diagonales, que se distribuyen por la pared libre ven- tricular, y las arterias septales, que perforan el septo. La descendente anterior irriga la mayor parte del ventrículo izquierdo: cara anterior, 2/3 anteriores del tabique interventri- cular y la totalidad del ápex (en ocasiones también la cara lateral). Arteria circunfleja : irriga la pared lateral del ventrículo
Figura 1. Anatomía cardíaca interna.
Figura 2. Válvulas semilunares.
Arteria pulmonar
Aorta
Aurícula derecha
Aurícula izquierda
Septo interventricular
Ventrículo derecho Ventrículo izquierdo
Músculo papilar
Cuerdas tendinosas
Cava superior
Es una parte poco preguntada en el MIR, y, por tanto, hay que saber pocos datos, ya que éstos son memorísticos y se olvidan con facilidad. Sí que es importante conocer la anatomía coro- naria y la del sistema específico de conducción.
llama automatismo, y está influenciado por el sistema nervio- so autónomo. El sistema parasimpático , a través del nervio vago, produce un aumento de la entrada de K: la frecuencia del nodo sinu- sal disminuye, al igual que la excitabilidad del nódulo aurículo- ventricular y la fuerza de contracción. El sistema simpático , a través de receptores beta1, aumenta la entrada de Na y Ca; se disminuye así la diferencia de poten- cial transmembrana, dando lugar a aumento de la frecuencia cardíaca, la excitabilidad del nodo AV y la fuerza de contracción.
La sístole auricular se manifiesta como la onda P, la conducción del impulso a través del nodo A-V se manifiesta en el segmen- to PR. El inicio de la sístole ventricular coincide con el QRS y la sístole se mantiene a lo largo del segmento ST. La repolariza- ción ventricular coincide con la onda T. La diástole ventricular se extiende desde el final de la onda T hasta el inicio del QRS siguiente.
Al inicio de la sístole ventricular acontece el cierre de las válvu- las aurículo-ventriculares ( primer ruido cardíaco ). La presión intraventricular aumenta rápidamente, alcanzándose muy pronto la presión de las grandes arterias de salida y abriéndo- se las válvulas semilunares aórtica y pulmonar; esta primera fase de la sístole se denomina contracción isovolumétrica , pues no se traduce en un cambio en el volumen del ventrícu- lo. A partir de la apertura de las válvulas semilunares se inicia la segunda fase de la sístole o fase de expulsión, en la que se eyecta el contenido intraventricular hacia las grandes arterias; ésta es la fase de contracción isotónica , puesto que hay dis- minución del volumen del ventrículo y de la longitud de sus fibras. La presión intraventricular cae por debajo de la arterial y se cierran las válvulas semilunares ( segundo ruido cardíaco ), comenzando entonces la diástole cardíaca. Durante la diástole ventricular hay una primera fase muy breve o fase de relajación isovolumétrica en la que la principal característica es la caída de la presión intraventricular; una segunda fase, más duradera, comienza con la apertura de las válvulas aurículo-ventriculares en el momento en que la pre- sión intraventricular cae por debajo de la auricular. Al principio del llenado ventricular se produce el llenado diastólico rápi- do , en el que la sangre acumulada durante la sístole en las aurículas entra rápidamente en el ventrículo. El período del lle- nado rápido dura el primer tercio de la diástole. Durante el ter- cio medio sólo penetra una pequeña cantidad de sangre en los
ventrículos, que es la que continúa vaciándose en las aurículas procedentes de las venas; se denomina fase de diástasis. Durante el último tercio de la diástole se produce la contrac- ción auricular que proporciona un impulso para el llenado final de los ventrículos. En las cavidades derechas el ciclo es similar a las cavidades izquierdas, aunque las presiones des- arrolladas son hasta cinco veces menores.
El volumen de eyección corresponde al volumen de sangre impulsada en cada contracción ventricular o volumen sistólico, así como la expulsada en un período de tiempo determinado como el volumen-minuto. El volumen sistólico depende de la precarga, la postcarga y la contractilidad y el volumen- minuto depende del volumen sistólico y de la frecuencia cardíaca.
C a r d i o l o g í a y C i r u g í a C a r d i o v a s c u l a r
Figura 6. Ciclo cardíaco.
Ventrículo izquierdo
Aorta
Aurícula derecha
10
80
120
a
x
v
y R1 Apertura aórtica R2 Apertura mitral Sístole Diástole
Presión (mmhg)
p q
r
s
t
Del pulso venoso yugular se pueden obtener dos datos:
Equivale a la cifra de presión en la aurícula derecha que, en ausencia de estenosis tricuspídea, es igual a la presión diastóli- ca del ventrículo derecho. El límite superior normal es de 3 cm por encima del ángulo esternal, debiendo examinarse con el paciente semisentado con su tronco formando un ángulo de 45º con la camilla (MIR 06, 24). Corresponde a una presión venosa central aproximada de 8-9 cm de agua, ya que la aurí- cula derecha se sitúa unos 5 cm por debajo del ángulo ester- nal (MIR 98F, 97).
La causa más frecuente del aumento de la presión venosa es un aumento de la presión diastólica ventricular trasmitido retrógradamente, en situaciones de insuficiencia cardíaca. Se encontrará baja en situaciones de baja volemia (deshidratación (MIR 03, 97) , hemorragia…). El reflujo hepatoyugular se explora presionando en la región periumbilical durante 10 a 30 segundos. La presión venosa yugular en personas normales no aumenta de forma significa- tiva, mientras que en personas con insuficiencia ventricular derecha o insuficiencia tricuspídea, aumenta de forma eviden- te y decae al dejar de presionar.
La onda a es el resultado de la contracción auricular al final de la diástole:
ciación aurículo-ventricular que también aparece en presencia de ritmos de la unión aurículo-ventricular, siendo en este caso regulares (MIR 99, 25) y en la taquicadia ventricular.
Patología
Figura 2. Ondas del pulso venoso yugular.
Diástole Sístole Diástole
a x v y
Figura 3. Pulso venoso yugular en el taponamiento cardíaco.
Taponamiento cardíaco
a
x
v
y
Es un tema bastante preguntado en el MIR, pero siempre se preguntan los mismos conceptos: es más rentable aprender estos de memoria que intentar razonar todos (sobre todo las alteraciones de las ondas x, y, v).
Figura 1. Estimación de presión venosa central.
AD
5 cms.
Ángulo de Louis
PVC 7 cms. H 2 O
Desdoblamiento constante del segundo ruido cardíaco Permanece constante durante el ciclo respiratorio. Se encuen- tra en la comunicación interauricular , y suele ser amplio.
Desdoblamiento paradójico del segundo ruido El componente pulmonar precede al componente aórtico. Se da en el bloqueo completo de rama izquierda, en la estenosis aórtica severa y también aparece en la hipertensión arterial (MIR 02, 37).
Aparece en la primera fase de la diástole (llenado pasivo del ventrículo). Suele ser secundario a: situaciones de aumento del gasto cardíaco, alteración de las propiedades físicas del ventrí- culo receptor (dilatación), incremento en velocidad y volumen del flujo sanguíneo aurículo-ventricular (MIR 07, 23). En niños y adultos jóvenes puede ser fisiológico. Se valora más adecua- damente, al igual que el cuarto ruido, con la campana del fonendoscopio que con la membrana (MIR 03, 98).
Aparece cuando se necesita aumento de la contracción auricu- lar para expulsar la sangre que queda en la aurícula al final de la diástole ("patada auricular"). Es típico de los trastornos de distensibilidad del ventrículo: hipertrofia ventricular izquierda y derecha (estenosis aórtica y pulmonar), miocardiopatía hiper- trófica, cardiopatía isquémica, etc. Siempre es patológico. Ausente en presencia de fibrilación auricular.
Son de tono alto, auscultándose mejor con la membrana del estetoscopio.
Es muy característico de la pericarditis aguda (muy específico pero poco sensible).
Son vibraciones anormales producidas por los flujos de sangre en el corazón, al crearse turbulencias por estrechez o circula- ción en sentido contrario al normal. La intensidad de un soplo se gradúa del número 1 al 6, de menor a mayor intensidad. Los soplos secundarios a lesiones orgánicas, se verán en los temas correspondientes (valvulopatías, miocardiopatías, etc.). Soplos sin lesión orgánica son:
Suelen ser sistólicos, de pequeña intensidad, y suelen modifi- carse con cambios posturales y por la situación hemodinámi- ca. Un soplo diastólico nunca es inocente.
La cardiopatía isquémica se produce cuando existe un des- equilibrio entre el aporte y la demanda de oxígeno del miocar- dio. Es la causa principal de patología cardíaca.
MANIOBRA Bipedestación Valsalva Nitrito de amilo Isoproterelol
FISIOLOGÍA SOPLO EXCEPTO
Llega menos sangre (↓ precarga)
Disminuye
Aumentan: MHO Prolapso mitral
Cuclillas Inspiración (maniobra Rivero-Carvallo) Ejercicio isométrico
Llega más sangre (↑ precarga) Aumenta
Disminuyen: MHO Prolapso mitral
↑ PA
↑ soplos regurgitantes izquierdos (IAo)
↓ PA
↑ soplos estenosis izquierdas
Tabla 2. Variaciones hemodinámicas de los soplos.
CAMPANA Agudo (alta frecuencia)
Soplos insuficiencias Clics y chasquidos de apertura valvular
MEMBRANA
TIPO DE SONIDO
SONIDOS
Grave (baja frecuencia)
Soplos estenosis 3R 4R
Tabla 1. Auscultación de sonidos cardíacos. FACTORES DE RIESGO
Tabla 1. Factores de riesgo para aterosclerosis (en negrita los claramente esta- blecidos e independientes).
La cascada de la isquemia se inicia con el defecto de perfu- sión, identificable sólo mediante técnicas nucleares (gamma- grafía con talio o tecnecio). Posteriormente, según se incre- menta el defecto, aparecen alteraciones en la función diastóli- ca (alteración de la relajación: el 80% de los infartos presentan R4 a la exploración). El siguiente estadio es la disfunción sistó- lica, evidenciable mediante alteraciones de la contracción (hipoquinesia) en ecocardiografía de stress. Finalmente, se objetivan alteraciones en el electrocardiograma y, por último, la sintomatología, en forma de dolor anginoso.
El miocardio contundido o aturdido es aquel que, tras sufrir una agresión isquémica transitoria (oclusión de arteria corona- ria que luego se reperfunde), deja de contraerse y con el tiem- po se recupera sin que se realice actuación alguna. Es, por tanto, tejido vivo no necrótico. Sin embargo, el miocardio hibernado es aquel que, bajo una situación de isquemia severa crónica (estenosis de coronaria), disminuye sus necesidades al mínimo y deja de contraerse para "ahorrar" energía, pero es viable y no necrótico (MIR 99F, 51). Se detecta mediante técnicas de isótopos (talio 201), ecocar- diografía de stress: son zonas no activas, que con la estimula- ción pasan a captar o contraerse, respectivamente. El miocar- dio aturdido e hibernado son conceptos de autoprotección del miocardio frente a la isquemia, en situación aguda y transito-
ria (miocardio aturdido), o frente a situación crónica (miocardio hibernado). La isquemia silente es la demostración de cambios en el elec- trocardiograma típicos de isquemia, sin que se acompañe de síntomas.
La causa más frecuente de angina de pecho es la aterosclero- sis coronaria y, a su vez, la angina es la manifestación más fre- cuente de la cardiopatía isquémica. En general se calcula que, cuando aparece isquemia con el ejercicio, la luz vascular está obstruida en un 70% por parte de la placa de ateroma, mien- tras que cuando existe isquemia en reposo supera el 80 ó 90%.
El dolor anginoso es un dolor opresivo retroesternal irradiado a brazo izquierdo, cuello, mandíbula o zona interescapular. Generalmente se acompaña de cortejo vegetativo (náuseas, vómitos, sudoración fría…). En la angina de pecho estable es de corta duración (generalmente menos de 20 minutos) y característicamente se desencadena por el ejercicio, siempre de la misma intensidad en cada paciente, y cede con el reposo o con nitroglicerina sublingual.
Diagnóstico Es clínico , siendo una historia típica diagnóstica (MIR 00, 85; MIR 99, 29). La mejoría del dolor con nitratos, con antiácidos (patología péptica) o el aumento con los movimientos o con la presión (patología osteomuscular) ayudan en la evaluación, pero no son determinantes en el diagnóstico (MIR 03, 101) ; por ejemplo, el espasmo esofágico también se alivia con nitra- tos. En la exploración física pueden hallarse datos inespecíficos, soplo de insuficiencia mitral por disfunción transitoria de los músculos papilares por isquemia, 3R o 4R, taquicardia…
Pruebas complementarias
Manejo El tratamiento es ambulatorio sin requerir ingreso, mediante identificación de factores de riesgo y tratamiento. Los pilares del mismo son: antiagregantes (ácido acetilsalicílico -AAS- o clopidogrel, si intolerancia digestiva) y antianginosos (beta- bloqueantes, de elección porque aumentan la superviviencia, antagonistas del calcio y/o nitratos) de por vida. Posteriormente se realizará ergometría para evaluar la res- puesta al tratamiento, así como para identificar a los pacientes de alto riesgo, en los que se valorará la realización de corona- riografía con vistas a revascularización.
Es toda aquella angina que no tiene característica de estable, es decir, que muestra datos clínicos de progresión y/o compli- cación de una placa de ateroma. Hoy en día, se incluye dentro del llamado Síndrome Coronario Agudo Sin Elevación del ST (SCASEST) , junto con el infarto agudo sin elevación del ST,
C a r d i o l o g í a y C i r u g í a C a r d i o v a s c u l a r
La arteria que más intensa y precozmente se afecta por la aterosclerosis es la aorta, sobre todo abdominal; en las arterias coronarias la localización más frecuente es el tercio proximal de las arterias circunfleja y descendente anterior. La historia natural de las placas de ateroma se ha clasificado en cinco fases:
ANATOMÍA PATOLÓGICA
Tabla 2. Fases anatomopatológicas de la aterosclerosis coronaria.
Angina
Alteración ECG
Alteración sistólica
Alteración diastólica
Baja perfusión
Isquemia
Figura 1. Cascada de isquemia miocárdica.
prueba de detección de isquemia positiva.
Las técnicas con las que se trabaja son:
Ergometría Habitualmente en cinta rodante, monitorizando electrocardio- grama, tensión arterial y frecuencia cardíaca. El objetivo es detectar signos de isquemia: clínica y alteraciones del ECG (descenso del ST). La sensibilidad global es del 75%, llegando al 80-100% en enfermedad de tres vasos y/o que afecte al tronco coronario izquierdo. Sin embargo, en pacientes con enfermedad de un solo vaso, la sensibilidad desciende, siendo una causa relativamente frecuente de falsos negativos (MIR 99F, 47). Indicaciones
Gammagrafía de perfusión miocárdica con isótopos El Talio es un isótopo que no se une a las células isquémicas ni a las necróticas. Se realiza una prueba con esfuerzo (o con inyección de un fármaco que aumente las demandas miocárdi- cas: dipiridamol, dobutamina, adenosina) y otra en reposo. La captación miocárdica del isótopo se interpreta:
Ecocardiograma de stress Se somete al miocardio a stress con fármacos o ejercicio que aumentan la demanda de flujo coronario. Se induce así isque- mia, que produce alteraciones de la contractilidad (hipo o aqui- nesia) en las zonas con déficit de riego.
Angiografía isotópica con Tecnecio- Mediante hematíes marcados que rellenan la cavidad ventricu- lar y muestran defectos de contractilidad durante la isquemia.
TAC multicorte Recientemente se ha introducido la tomografía en la valoración de las arterias coronarias. Sus indicaciones están todavía en dis- cusión, pero es de utilidad en la valoración de las estenosis coronarias proximales, en el despistaje de cardiopatía isquémi- ca antes de la cirugía de valvulopatías y para valorar la perme- abilidad del by-pass aortocoronario. Su uso como screening en individuos asintomáticos con factores de riesgo cardiovascular es controvertido.
C a r d i o l o g í a y C i r u g í a C a r d i o v a s c u l a r
Figura 4. Arteria circunfleja sin lesiones valorada mediante TAC multicorte.
Coronariografía Es la prueba que aporta más información sobre las lesiones coronarias y su localización, forma y tamaño. Es una prueba invasiva en la que, mediante la inyección de contraste en las arterias coronarias, se delimita la anatomía y las lesiones ate- roscleróticas de las mismas. Indicaciones(MIR 99, 18; MIR 97F, 57)
Se consideran lesiones significativas y, por tanto, susceptibles de precisar revascularización, las lesiones que ocluyan más del 70% de la luz del vaso. En el tronco coronario izquierdo, es sig- nificativa una lesión que ocluya el 50% de la luz.
Existen dos posibilidades de revascularización: quirúrgica , mediante cirugía de by-pass, o revascularización percutánea , mediante angioplastia coronaria transluminal percutánea (ACTP) con o sin colocación de STENT. La elección de una u otra técnica va a depender de las características anatómicas de las lesiones, de la presencia o no de disfunción ventricular y de la respuesta al tratamiento farmacológico. Sólo será útil la revascularización si el miocardio es viable, siendo inútil si es necrótico.
Menos agresiva y con menos complicaciones (mortalidad menor del 1%; tasa de complicaciones mayores 1.7%, pudien- do resolverse en ocasiones en el mismo acto (MIR 05, 37) ). A través de una arteria periférica (generalmente la femoral) se introduce un catéter con un balón en el extremo distal, que se hace llegar hasta las lesiones coronarias. Se infla, consiguiendo la dilatación de la lesión. Actualmente, en la mayoría de las ocasiones, se implanta un stent intracoronario (malla metálica que mantiene expandida la arteria).
Resultados: éxito inicial 90%. Por desgracia existe un 30-45% de reestenosis en los seis primeros meses (probablemente por reepitelización de la luz). La utilización de stents reduce la tasa de reestenosis al 10-30% (MIR 02, 40; MIR 97F, 45). Pueden implantarse stent recubiertos con fármacos (rapamicina, tacro- limus) que inhiben la reepitelización, con lo que la tasa de rees- tenosis es aún menor. Tras el implante de un stent, el paciente debe mantener trata- miento con AAS de por vida, junto con clopidogrel durante 1 mes, si el stent es convencional, o un mínimo de 6 meses, pre- feriblemente un año, si el stent es recubierto.
Cirugía de by-pass Se interponen injertos de venas o arterias que hacen de puen- te entre segmentos sanos, evitando la zona estenótica. Es pre- ferible el injerto de arteria mamaria interna o arteria radial a los injertos venosos (generalmente, safena interna), por su mayor permeabilidad a corto y largo plazo (MIR 02, 49). En la mayoría de los casos se realiza mediante esternotomía media con circulación extracorpórea: el corazón se detiene mediante un líquido cardiopléjico y la circulación se deriva a una bomba de perfusión que hace las veces de corazón y pul-
Figura 5. Arteria coronaria izquierda sin lesiones.
ACTP BY-PASS QUIRÚRGICO Similar mortalidad (<1%) y éxito inicial (>90%)
INDICACIONES
1 vaso 2 vasos 3 vasos (si buena función ventricular y no diabético) Estenosis by-pass previo Reestenosis de STENT previo
2 vasos con afectación de la ADA 3 vasos, sobre todo si disfunción ventricular (MIR 97, 180) Tronco coronario izquierdo lesión >50% Diabético con enfermedad multivaso
COMPLICACIONES
Mayor tasa de reestenosis Nefropatía por contraste
Mayor tasa de infarto periprocedimiento. Si disfunción ventricu- lar, mayor mortalidad.
Tabla 3. ACTP vs. by-pass coronario.
Figura 6. ACTP.