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Modelo examen CAMPUS Teoría de la Literatura
Tipo: Exámenes
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¡No te pierdas las partes importantes!

1- Comente las ideas que se exponen (tanto en las preguntas como en las respuestas) sobre la actitud de los críticos y los problemas que plantea la crítica literaria, especialmente en prensa.
Pregunta.- ¿Qué es lo que da credibilidad a un crítico? Ricardo Senabre.- La independencia -frente a editoriales y autores- y la sinceridad. También una competencia profesional sin la cual lo demás no serviría en absoluto, porque nadie apreciaría la independencia de un botarate. Lo que el lector espera del crítico son orientaciones razonadas, no elogios vacíos ni rechazos injustificados. El lector necesita saber si vale la pena leer esa obra y por qué, y eso hay que dejarlo claro. P.- ¿Cualquiera puede ser crítico? ¿Qué mínimos deben exigirse? R. S.- En la práctica, y a juzgar por muchos ejemplos reales, se diría que cualquiera puede ser crítico. Pero lo cierto es que habría que exigir unos mínimos: un amplísimo caudal de lecturas - algo muy raro, por lo que se ve-, un buen conocimiento de la historia literaria y una estrecha familiaridad con los fundamentos teóricos y los métodos críticos. La verdad es que, en el amplísimo elenco de críticos españoles en ejercicio, muchos -demasiados- no llegan al aprobado en estas cuestiones.
(Germán Gullón: “Los venenos de la crítica”, en El Cultural (suplemento literario de El Mundo , 13/06/2007. http://www.elcultural.es/Hist_print.asp?c=20338)
2- Analice los elementos teatrales más importantes de este fragmento (acotaciones, diálogos, personajes, espacio, etc.) e indique ejemplos del texto.
Habitación de un hotel de segundo orden en una capital de provincia. En la lateral izquierda, primer término, puerta cerrada de una sola hoja, que comunica con otra habitación. Otra puerta al foro que da a un pasillo. La cama. El armario de luna. El biombo. Un sofá. Sobre la mesilla de noche, en la pared, un teléfono. Junto al armario, una mesita. Un lavabo. A los pies de la cama, en el suelo, dos maletas y dos sombrereras altas de sombreros de copa. Un balcón, con cortinas, y detrás el cielo. Pendiente del techo, una lámpara. Sobre la mesita de noche, otra lámpara pequeña.
(Al levantarse el telón, la escena está sola y oscura hasta que, por la puerta del foro, entran DIONISIO y DON ROSARIO, que enciende la luz del centro. DIONISIO, de calle, con sombrero, gabán y bufanda, trae en la mano una sombrerera parecida a las que hay en escena. DON ROSARIO es ese viejecito tan bueno de las largas barbas blancas.)
DON ROSARIO. Pase usted, don Dionisio. Aquí, en esta habitación, le hemos puesto el equipaje. DIONISIO. Pues es una habitación muy mona, don Rosario. DON ROSARIO. Es la mejor habitación, don Dionisio. Y la más sana. El balcón da al mar. Y la vista es hermosa. ( Yendo hacia el balcón .) Acérquese. Ahora no se ve bien porque es de noche. Pero, sin embargo, mire usted allí las lucecitas de las farolas del puerto. Hace un efecto muy lindo. Todo el mundo lo dice. ¿Las ve usted?
Miguel Mihura: Tres sombreros de copa