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Temario de la litreratura de las artes escénicas
Tipo: Resúmenes
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Frecuentemente, las distintas fuentes de un mismo mito, hacen que los datos muchas veces no concuerden. Las distintas versiones, sin embargo, enriquecen enormemente la historia, por lo que conveniente incluir algunas, aún a riesgo de causar confusión…
LA SAGA DE LOS ÁTRIDAS
Comenzaremos este viaje sin fin por el universo de los mitos con Tántalo. Tántalo era un hijo bien amado de Zeus, frecuentemente los dioses lo invitaban a sus fiestas y banquetes. Reinaba en el monte Sípilo y se ha hecho famoso sobre todo por el castigo que le impusieron en el Tártaro.
Sus pecados contra los dioses fueron muchos. Empezó por traicionar la confianza de los dioses olímpicos robando el néctar y la ambrosía para dárselos a sus amigos; divulgó secretos que los dioses habían comentado en su presencia; cometió perjurio al negar haber recibido un perro de oro, que Zeus tenía desde su niñez y que había sido robado por Pandáreo; y por último, para comprobar la omnisciencia de los dioses, sacrificó a su propio hijo Pélope y se lo ofreció en un banquete como plato fuerte a los dioses. La única que probó el plato fue Deméter, que agobiada por la pérdida de su hija Perséfone, se comió un hombro del muchacho sin darse cuenta. Horrorizados los dioses por el crimen, resucitaron a Pélope y sustituyeron el hombro desaparecido por uno de marfil, que tenia poderes curativos para quien lo tocase. Tántalo fue condenado a padecer hambre y sed eternamente. Lo enviaron al Tártaro, donde estaba sumergido en un lago, cerca de un árbol con deliciosos frutos, cuando intentaba beber, el agua se retiraba y cuando intentaba comer, se apartaban los frutos. Según otra versión, una enorme piedra pendía constantemente sobre su cabeza amenazando con caer.
Pélope después de ser reconstruido fue llevado al Olimpo, donde hizo las funciones de copero. Mas tarde sin embargo fue despedido por robar el néctar y la ambrosía a los dioses. Aún así, como recuerdo de esta etapa se llevó del Olimpo unos magníficos caballos, regalo de Poseidón que estaba enamorado del muchacho. Con estos caballos compitió con el rey Enómao por la mano de su hija Hipodamía. Con ayuda de Mírtilo, auriga de Enómao, Pélope ganó la carrera y Enómao murió
en la competición. Pélope e Hipodamía se casaron y reinaron juntos en Pisa. Sus hijos más famosos fueron Atreo, Tiestes y Crisipo.
Atreo da nombre una de las sagas más famosas de la mitología griega, la de los Atridas.
Una de las versiones de la leyenda cuenta como Atreo y Tiestes, instigados por Hipodamía, mataron a su hermano Crisipo. Al enterarse Pélope los desterró. Los dos hermanos gemelos huyeron a Micenas donde fueron acogidos por el rey Estémelo. A la muerte de Estémelo, el oráculo hizo saber que el heredero de Micenas debía ser un hijo de Pélope. Se iba a coronar a aquel de los dos que poseyese un vellocino de oro, considerado un emblema monárquico. Atreo poseía el vellón, pero su esposa Aérope lo robó para entregárselo a su amante Tiestes. Tiestes presentó el vellocino de oro y fue coronado rey de Micenas. Esa noche, Zeus envio a Atreo un mensaje a través de Hermes. En nombre de Zeus Atreo propuso una prueba, si al día siguiente se ponía el sol por el Este, Atreo seria el soberano, si se ponía por donde siempre, el soberano seria Tiestes, ese día el sol cambio su curso habitual. Quedando clara la preferencia de los dioses, Atreo fue coronado rey de Micenas.
Una vez coronado, Atreo expulsó a Tiestes y arrojó al mar a Aérope, con la que había tenido a Agamenón, a Menelao y a Anaxibia.
Tiempo más tarde fingiendo reconciliarse con Tiestes, lo mandó llamar y en su honor celebró un banquete en el que la comida eran los tres hijos de Tiestes: Áglao, Calileonte y Orcómeno. Tiestes no se dio cuenta de lo que comía hasta que finalizado el banquete, Atreo le mostró las cabezas de los niños.
Tiestes loco de rabia, solo pensaba en la venganza. Por medio del oráculo se enteró de que solo podría vengarse a través de un hijo concebido por él con su hija Pelopia. Así que protegido por la noche violó a Pelopia. Ésta durante la agresión consiguió arrebatar la espada a su violador. Más tarde Atreo se casó con su sobrina Pelopia y adoptó a Egisto, fruto de la violación de Pelopia. Egisto fue criado como un hijo más de Atreo, cuando se hizo mayor su madre le entregó la espada que le había hurtado a su violador. Mientras tanto Agamenón y Menelao trajeron a
mitad del año entre los vivos y la otra mitad en el Hades. No terminan sin embargo las aventuras de estos dos hermanos con la muerte, si no que aún aparecen en varios mitos juntos.
Ahora retomamos la saga de los Atridas para relatar la vida de Agamenón.
Tindáreo puso a disposición de los dos hermanos, Agamenón y Menelao ,un ejército con el que lograron derrocar a su tío Tiestes. Agamenón fue nombrado rey de Argos en lugar de Tiestes. A partir de ahora se desencadenan una serie sucesos que culminaran con la muerte de Agamenón. El primero es su matrimonio con Clitemestra, hija de Tindáreo. Agamenón había matado al primer esposo de Clitemestra y a los hijos que ambos habían tenido durante su matrimonio, por lo que fue obligado por los Dioscuros a desposarse con la viuda. Debido a que fue obligada a casarse con el asesino de su familia, Clitemestra llegó al matrimonio odiando a su futuro esposo. A pesar de ello concibió con Agamenón a Ifigenia, a Electra y a Orestes, entre otros hijos no tan famosos.
Volvamos ahora por un momento a hablar de Tindáreo. El rey, temeroso de que los numerosos pretendientes de la hermosa Helena provocasen un reguero de sangre para conseguirla. Obligó a todos los pretendientes a hacer un juramento por el cual todos se comprometían a respetar y a proteger al elegido por Helena. El elegido fue el Atrida Menelao. Tiempo más tarde, Paris con ayuda de Afrodita raptó a Helena. Y en virtud del juramento hecho ante Tindáreo por los antiguos pretendientes, entre los que se encontraban casi todos los príncipes y reyes griegos, se vieron obligados a apoyar a Menelao en una expedición para recuperar a Helena, que había sido llevada a Troya.
Agamenón fue nombrado jefe supremo de la expedición. Pero una prolongada calma en el mar impedía a la flota salir del puerto de Áulide, donde estaba reunida. El adivino Calcante es consultado y desvela que la calma se debe al enojo que Agamenón ha despertado en Artemisa. La diosa se siente ofendida porque Agamenón en una ocasión se vanaglorió de tener mejor puntería que ella. Para calmar sus iras Artemisa exige el sacrificio de Ifigenia en su honor. Presionado por los demás caudillos, Agamenón accede al sacrificio de Ifigenia y por fin la flota
puede salir hacia Troya. El sacrificio de Ifigenia, es el segundo suceso que aviva el odio de Clitemestra contra su esposo y apenas éste parte para Troya, Clitemestra convierte a Egisto en su amante.
En el décimo año del sitio de Troya comienza el relato de La Ilíada. Agamenón recibe la visita del sacerdote de Apolo, Crises, que pretende recuperar a su hija cautiva Criseida a cambio de un rescate. Como Criseida es su concubina favorita, el Atrida despide de malos modos a Crises. Esto provoca las iras de Apolo que envía a los aqueos una peste que diezma su ejercito. Consultado el adivino Calcante, éste comunica que la peste cesará cuando Criseida sea devuelta a su padre. Ante la negativa del Atrida, los caudillos griegos crean una comisión encabezada porAquiles que obliga a Agamenón a devolver a la cautiva. Resentido por la humillación, Agamenón le quita a Aquiles a su concubina Briseida. Aquiles indignado abandona la batalla y por más satisfacciones que le promete Agamenón, se niega a combatir. Solo el deseo de vengar la muerte de su querido amigo Patroclo, consigue que el héroe regrese al campo de batalla. En honor de Patroclo Aquiles mata a Hector.
Terminada la guerra de Troya, Agamenón regresa a sus posesiones con Casandra, una hija de Priamo que le había sido concedida como parte del botín. Juntos habían tenido dos gemelos y estaban muy enamorados. Casandra era una gran adivina condenada a no ser nunca creída. Vaticinó la caída de Troya a causa de su hermano Paris, advirtió a sus compatriotas contra el caballo de madera y finalmente vaticinó la muerte de Agamenón, la suya propia y la de sus dos hijos en Argos, pero nunca fue creída.
Al llegar a Argos Clitemestra dispensó a su esposo una gran acogida, pero esa misma noche, con ayuda de su amante Egisto, lo mató a él, a Casandra y a los dos gemelos que habían tenido.
Muerto Agamenón, Electra temiendo por la vida de su hermano Orestes se lo entrega a su tío Estrofio, rey de la Fócide, para que lo oculte. Orestes es criado en la corte de su tío junto a su primo Pílades, del que se hace inseparable. Mientras tanto Electra es maltratada y humillada en su propia casa. A través de los años va
que naciese ese año. Lo más hermoso que nació fue Ifigenia, pero Agamenón incumpliendo su promesa sacrificó en su lugar un animal. Otras fuentes señalan que el motivo del enfado de Artemisa con Agamenón, fue que el rey en una cacería se jactó de tener mejor puntería que la diosa. Sea por una razón u otra, Artemisa aprovechó la expedición de los aqueos hacia Troya para castigar a Agamenón.
La flota de los aqueos se hallaba reunida en Áulide, pero una prolongada calma en el mar, provocada por Artemisa, los impedía zarpar. La diosa exige para calmar su ira la inmolación de Ifigenia en su honor. Agamenón resignado a perder a su hija, manda llamar a Ifigenia con el pretexto de casarla con Aquiles. Una vez en Áulide la muchacha es informada de su verdadero destino, al que se somete sin protestas por el bien de la expedición.
En algunas versiones Ifigenia muere en el sacrificio, en otras Artemisa finalmente se compadece de la muchacha. Y en el momento de su inmolación envuelve a la doncella en una nube, que impide ver a los presentes como Ifigenia es salvada del fuego. La diosa la transporta al país de los Tauros y la convierte en sacerdotisa del templo de Artemisa Taurópola.
Los extranjeros que se aventuraban en este país eran capturados, decapitados y sus cabezas expuestas en estacas. Si los intrusos eran de sangre real la sacerdotisa de Artemisa los degollaba personalmente.
Aquí llegó Orestes con el encargo de apoderarse de la imagen de la diosa. Ifigenia reconoce a su hermano Orestes y comunica que Orestes y Pílades son víctimas impuras, al pesar un delito de sangre sobre sus espaldas. Para que el sacrificio sea aceptado, la sacerdotisa propone sacrificarlos en el mar. Aprovechando esta estratagema Ifigenia huye con los prisioneros y la imagen de la diosa. La tradición más extendida cuenta que Ifigenia estableció un nuevo santuario con la imagen de la diosa en Braurón y que allí murió, de nuevo como sacerdotisa de Artemisa.
Vamos ahora a proseguir la narración de los mitos griegos siguiendo por un punto en el que se nos relata cuáles fueron los acontecimientos que desembocaron en la famosa guerra entre troyanos y aqueos o griegos.
Éride, indignada por no haber sido invitada a los esponsales de Tetis y Peleo, lanza una manzana entre Hera, Afrodita y Atenea, en la que pone “para la más bella”. Inmediatamente surge una disputa entre las tres diosas, pues todas creen tener más derecho a la manzana que sus rivales. Como los dioses no quieren enemistarse con ninguna de ellas, Zeus dispone que el joven y hermoso príncipe troyano Paris, arbitre el litigio. Este suceso da lugar a lo que luego ha sido denominado el juicio de Paris y que trajo funestas consecuencias para Troya.
Las tres diosas acompañadas por Hermes se dirigieron al monte Ida, donde se encontraba Paris. Hera le prometió el dominio del universo a cambio de otorgarle la manzana. Atenea sabiduría y victoria en sus empresas. Y Afrodita el amor de la mujer más hermosa de la tierra, la bella Helena. A Paris le sedujo la propuesta de Afrodita, así que a ella le concedió la manzana de la discordia. Concluye así el pleito entre las tres diosas y se inicia en su lugar la guerra de Troya. Pues Helena estaba casada y para tenerla Paris tuvo que raptarla con ayuda de Afrodita.
Paris era el hijo menor de Príamo y Hécuba, reyes de Troya. Antes de que naciese, su madre soñó que daba a luz a una antorcha que incendiaba Troya. Este sueño fue acogido como un mal presagio y Paris fue abandonado en el monte Ida. El muchacho creció entre pastores y ya de mayor en una ocasión decidió participar en unos juegos deportivos organizados por su padre. Paris salió vencedor de los juegos y en el transcurso de ellos fue reconocido por su hermana Casandra. Príamo estaba tan contento de recuperar a su hijo que desoyó las voces que le recordaban las razones de su abandono. Paris recuperó su rango de príncipe y un día que pastoreaba los rebaños de su padre, se vio obligado a adjudicar la manzana lanzada por Éride.
A partir de aquí los acontecimientos se desarrollan con rapidez. A pesar de la oposición de Casandra, que auguraba grandes males con el viaje, Paris consigue ser incluido en una embajada amistosa enviada a Esparta. Una vez allí aprovechando la ausencia de Menelao, Paris seduce a Helena y huye con ella a Troya. Son muy bien recibidos por Príamo, que se enfrenta a los aqueos en la famosa guerra de Troya para proteger a los amantes.
que se marchó de Troya y forzado o no, ayudó a los aqueos a tomar la ciudad. También Helena al final de la contienda prestó ayuda a sus compatriotas.
Terminada la guerra Menelao perdona a su esposa y vuelven juntos a Esparta. Según Eurípides en su obra " Helena", Paris y Helena nunca se habían unido. Pues Hera había fabricado una doble de Helena que había ido con Paris a Troya, mientras que la verdadera Helena era llevada a Egipto donde vivió bajo la protección del rey Proteo hasta que su esposo a su regreso de Troya la encontró.
El mismo Eurípides en "Orestes" nos ofrece otra variante del mito. Al regresar de Troya Helena y Menelao pasan por Argos, donde Orestes está siendo juzgado. Orestes pide ayuda a su tío, Menelao, se la niega porque sus tropas están exhaustas. Entonces Orestes mata a Helena y cuando iba a matar a Hermíone, hija de Menelao y Helena, Apolo aparece en escena, salva a Hermíone, proclama que Helena será llevada a morar con los dioses y concierta el matrimonio entre Orestes y Hermíone para conciliar a las dos partes de la familia.
Pausanias narra el destierro de Helena, una vez terminada la guerra de Troya y su triste peregrinar hasta que se ahorca.
Las versiones del mito de Helena son muchas pero normalmente suelen coincidir en que Helena finalmente es divinizada y vive junto a los dioses en los Campos Elíseos.
Melenao, que era el menor de los pelópidas, fue propuesto por su hermano Agamenón como esposo para Helena. Los pretendientes de la muchacha eran numerosos, pero bien por la propia inclinación de Helena o por la presión de Tindáreo y Agamenón el elegido fue Menelao.
Después de la muerte y divinización de los Dioscuros, Tindáreo legó Esparta a Menelao y a Helena. Allí los esposos vivieron en armonía, aunque sobre las hijas de Tindáreo pesaba una maldición que las forzaba al adulterio, este era un castigo impuesto por Afrodita ofendida porque el rey Espartano la había olvidado en un sacrificio.
Con motivo de una peste que se desató en Esparta, Menelao se vio obligado a desplazarse a Troya para hacer sacrificios en honor a Lico y Quimero. Estos héroes estaban enterrados en Troya y el oráculo predijo que la peste remitiría cuando los sacrificios estuviesen concluidos. En Troya fue muy bien acogido por lo que respondió al honor invitando a sus anfitriones a visitar Esparta. Una embajada troyana, entre los que se encontraba Paris, llegó a Esparta justo cuando Menelao se encontraba en Creta asistiendo a los funerales de su abuelo. Esta ausencia fue aprovechada por Paris para enamorar y huir con al hermosa Helena y gran parte de los tesoros espartanos.
Tras fracasar los embajadas enviadas a Troya, Menelao reúne la flota griega en Aúlide y le cede el mando de la misma a su hermano, más amigo de honores que él que poseía un carácter suave y tímido. En Aúlide interceptó un mensaje secreto que Agamenón mandó a Clitemestra pidiéndole que no llevase a Ifigenia a Aúlide.
Durante la campaña actuó de forma valerosa. Sostuvo un combate con Paris y lo hubiese matado si Afrodita no hubiese intervenido en favor de Paris. También hubiera matado a Helena, pero al volverla a ver la perdonó.
Fue uno de los guerreros que entró en Troya dentro del caballo de madera. Al final de su vida fue divinizado igual que su hermano Agamenón.
EL CICLO TEBANO
Agenor, rey de Tiro, era el padre de Europa, Cadmo , Fénix, Cílix y Taso. Un día mientras Europa jugaba en la playa Zeus metamorfoseado en toro la raptó. Tal fue el disgusto del rey, que mandó al resto de sus hijos a buscarla y les advirtió que no regresasen sin ella. Al no encontrarla, Fénix se estableció en Fenicia, Cílix en Cilicia, Taso en una isla del Egeo con el mismo nombre y Cadmo fundó Tebas.
El oráculo de Delfos fue el que recomendó a Cadmo que abandonase la búsqueda y fundase una ciudad en el sitio en el que cierta vaca se acostase. Cuando la vaca se acostó, apareció una serpiente que acabó con muchos de los compañeros del héroe. Cadmo la mató con una piedra y aconsejado por Atenea sembró los dientes de la serpiente. De los dientes sembrados surgieron los Espartoi, que significa hombres
muchacho inventando así el amor entre dos seres del mismo sexo. Por esta acción Pélope lanzó contra Layo una maldición que acarreó funestas consecuencias. Una vez desaparecidos los gemelos, Layo es llamado a Tebas para ocupar el trono como legítimo heredero de Lábdaco. Ya en Tebas se casó con Yocasta. El oráculo le había advertido que no engendrase ningún hijo con ella, pues el niño nacido de Yocasta estaba destinado a matar a su padre y a provocar la destrucción de la familia. Cuando Yocasta dio a luz, Layo para evitar el funesto oráculo perforó los tobillos del recien nacido para atarlos con una correa, lo metió en una canasta y lo abandonó en el mar. Las heridas de los tobillos produjeron en el niño una hinchazón que le valió su nombre, pues Edipo en griego significa pies hinchados.
El canasto fue encontrado por la reina Peribea, esposa de Pólibo. Como estos monarcas carecían de descendencia adoptaron a Edipo y lo criaron como si fuese su propio hijo.
Otra versión cuenta que Edipo llegó a manos de estos soberanos por medio de un pastor, después de que Layo abandonase a su hijo en el monte Citerón.
Llegado a la edad adulta Edipo se dirige al oráculo de Delfos, donde averigua que está destinado a matar a su padre y a casarse con su madre. Para evitar su fatídico destino se aleja de los que cree sus verdaderos padres. Los motivos por los que Edipo se dirige a Delfos y las circunstancias que rodean a su encuentro con Layo difieren mucho entre sí, por lo que hemos elegido una de las versiones para seguir un hilo argumental coherente. Sea como fuere durante este viaje se encuentra con Layo y su séquito. Uno de los heraldos exige a Edipo que se aparte del camino para dejar paso a su rey. Como Edipo se niega, se produce una reyerta de la que solo salen vivos Edipo y un servidor de Layo. De esta forma comienza a cumplirse el cruel destino de Edipo.
Edipo prosigue su viaje y llega a Tebas donde la Esfinge, monstruo mandado por Hera como castigo por el rapto de Crisipo por parte de Layo, está aterrorizando a la población. El engendro se había situado en las cercanías de la ciudad y devoraba a todo aquel que no sabía responderle a un enigma que les proponía. Generamente les preguntaba: ¿Cuál es el ser que anda ora con dos, ora
con tres, ora con cuatro patas y que contrariamente a la ley general, es más débil cuantas más patas tiene? Nos ha llegado otro enigma. Son dos hermanas, una de las cuales engendra a la otra y a su vez, es engendrada por la primera. La respuesta al primer enigma es el hombre, que primero gatea, luego anda erguido y finalmente se ayuda del bastón. La del segundo el día y la noche, en griego el día es femenino.
Edipo acertó el enigma que le propuso la Esfinge, viéndose derrotada se arrojó al vacío desde la roca en la solía sentarse.
Por deseo de los tebanos, Creonte, que reinaba en Tebas desde la muerte de Layo, ofreció la corona y a la viuda del rey fallecido al hombre que tan gran servicio había prestado a la ciudad. Edipo toma la corona, se casa con Yocasta y con ella tiene a Polinices, a Eteocles, a Antígona y a Ismene De esta manera se cumple inexorable el oráculo.
Durante su reinado abatió a la ciudad una peste que no cesaba. Edipo envía a Creonte a Delfos para consultar el oráculo. Éste vuelve con el mensaje de que la peste no cesará hasta que el asesino de Layo no sea expulsado de Tebas. Edipo en ese momento lanza una maldición sobre el asesino que acabará cayendo sobre su cabeza.
Edipo manda llamar al adivino Tiresias, que conocedor de la tragedia se niega a dar el nombre del asesino de Layo. Yocasta intenta quitar importancia al adivino, revelando que pronosticó la muerte de Layo a a manos de su propio hijo y sin embargo el rey murió asaltado por un bandido en una encrucijada. El dato de la encrucijada atrae lejanos recuerdos a la mente de Edipo y manda llamar al único siervo sobreviviente al asalto que acabó con la vida del rey. En ese momento llega a palacio un mensaje de Peribea comunicándole que debe regresar a Corinto para ocupar el trono, pues el rey Pólibo ha fallecido. Edipo se niega por temor a que el oráculo se cumpla al acercarse a su madre. El mensajero le tranquiliza revelándole que los reyes de Corinto son sus padres adoptivos. La sospecha comienza a abrirse paso en Edipo, ya solo falta la llegada del siervo. Cuando éste llega se confirma la fatal sospecha. Yocasta al comprender la verdad entra en el palacio y se suicida. Edipo se perfora los ojos con un alfiler de Yocasta.
previendo el fracaso de la misma y su propia muerte durante la expedición. Pero estaba ligado por un juramento a aceptar la decisión que tomase su esposa Erifile siempre que surgiese una disputa entre Anfiarao y Adrastro. Así pues dejó la elección en manos de su esposa , que en vez de tomar una decisión ecuánime, se dejó sobornar por el collar de Harmonia que le ofreció Polinices a cambio de su apoyo. Anfiarao antes de partir encargó a sus hijos que vengasen su muerte, a la que se dirigía de una forma segura.
A pesar de los indicios poco favorables los siete cabecillas se lanzaron contra Tebas. El ejército atacante fue aniquilado y de los siete solo sobrevivió Adrastro con ayuda de su caballo Arión.
Mientras se proyecta la expedición contra Tebas Edipo muere en Atica. Ya de moribundo Creonte intenta que regrese a Tebas, pues un oráculo había predicho que la tierra que lo acogiese en su seno sería bendecida por los dioses. Edipo se niega a regresar y muere en la tierra de su benefactor Teseo. Una vez muerto su padre, Antígona retorna a Tebas y se aloja con su hermana Ismene.
Durante la batalla a las puertas de Tebas, Eteocles y Polinices se enfrentan y se matan el uno al otro. Asciende de nuevo al trono Tebano Creonte, que decreta exequias de rey para Eteocles y prohibe bajo pena de muerte dar sepultura al cuerpo de Polinices, que se ha atrevido a alzar a unos extranjeros contra su propia patria. Antígona se rebela ante lo que cree una injusticia y en secreto va al campo de batalla para esparcir sobre el cuerpo insepulto de su hermano unos polvos rituales. Es descubierta y Creonte, a pesar de los ruegos de su hijo Hemón, prometido de Antígona, no se retracta en su sentencia. Antígona es sepultada viva en la tumba de los labdácidas. Cuando Hemón acude a liberarla la encuentra ahorcada y allí mismo se suicida junto a su amada. Al enterarse Eurídice, la esposa de Creonte, de la muerte de su hijo, también se suicida.
Diez años más tarde de estos sucesos Adrastro reune una nueva expedición contra Tebas con los hijos de los jefes muertos en la anterior contienda. Los caudillos de esta expedición son llamados los Epígonos y son: Egialeo, hijo de Adrastro; Tersandro, hijo de Polinices; Diomedes, hijo de Tindeo; Alcmeón y Anfíloco, hijos
de Anfíarao; Promaco, hijo de Partenopeo; Esténelo, hijo de Capaneo y Euríalo, hijo de Mecisteo.
Antes de emprender la expedición consultaron el oráculo, que les predijo que tomarían la ciudad siempre que les comandase Alcmeón. Alcmeón al igual que su padre Anfiarao no deseaba incorporarse a la expedición, pero también en esta ocasión intervino Erifile. Esta vez fue Tersandro, hijo de Polinices, quien la tentó con el velo de Harmonia y Erifile convenció a su hijo de que liderase a los Epígonos para poder obtener ella el mágico objeto.
Los epígonos toman Tebas y Alcmeón mata a Laodamante, rey de Tebas e hijo de Eteocles, en su lugar toma el poder Tersandro, hijo dePolinices. Los tebanos aconsejados por Tiresias huyen de la ciudad para evitar una matanza.
Tras el éxito de la expedición la tragedia acecha a Alcmeón. Tersandro en una conversación con sus compañeros, se atribuye la mayor parte del éxito de la expedición por sobornar a Erifile al igual que había hecho su padre con los objetos mágicos de Harmonía. Alcmeón oye la conversación y se da cuenta de que tanto él como su padre se han visto obligados a luchar tan solo para satisfacer la codicia de su madre. Encolerizado el héroe se dirige a Delfos para consultar cual debe ser el destino de su madre. El oráculo le comunica que Erifile debe morir. Así pues Alcmeón se dirige a su tierra donde asesina a su madre, pero ésta antes de morir le lanza una maldición que dice:
"Tierras de Grecia y Asia y todo el mundo: negad asilo a mi asesino."
Inmediatamente las Erinias se cernieron sobre Alcmeón persersiguiéndole noche y día hasta enloquecerlo.
Así comenzó el peregrinaje del héroe intentando evadirse de la tortura a la que le sometían las Erinias. En Psófide el rey Fegeo le purificó y le entregó como esposa a su hija Arsínoe. En agradecimiento Alcmeón entregó a su esposa el vestido y el collar mágicos de Harmonía. Pero al poco tiempo la tierra de Psófide se hizo estéril por lo que Alcmeón tuvo que partir en busca de otra purificación que apaciguase a las Erinias. El oráculo de Delfos le aconsejó que buscase la purificación del dios