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Trata sobre los procesos que los docente han tenido que llevar para poder dar clases en esta modalidad virtual
Tipo: Tesis
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Fecha de recepción: 27 de enero del 2014 Fecha de aprobación: 18 de mayo del 2014 Sanchéz-Calvo, L; Alvarenga-Venutolo, S. La virtualidad en los procesos educativos: reflexiones teóricas sobre su implementación. Tecnología en Marcha. Vol. 28, Nº 1, Enero- Marzo. Pág 121- 1 Tutor virtual certificado por la Organización de Estados Americanos (OEA), Máster en Ciencias de la Educación, estudiante del programa de Doctorado en Ciencias Naturales para el Desarrollo (DOCINADE), profesor de la Escuela de Ciencias y Letras, Instituto Tecnológico de Costa Rica, Sede San Carlos. Costa Rica. Teléfono: (506) 2401-3131. Correo electrónico: [email protected]. 2 Tutora virtual certificada por la Organización de Estados Americanos (OEA), Médico especialista en epidemiología de campo. FETP-Costa Rica. Máster Ger- encia de la Salud, Caja Costarricense de Seguro Social, Ciudad Quesada, Costa Rica. Teléfono: (506)2460-8830. Correos electrónicos: [email protected], [email protected].
Palabras clave Educación virtual; entornos virtuales; aprendizaje; enseñanza. Resumen Este artículo ofrece un esbozo de las cualidades de un aula virtual, las características propias de un proceso de enseñanza-aprendizaje de naturaleza virtual, el papel que tienen los recursos y los participantes y el perfil de un tutor. Se enfatiza en el rol del tutor en este proceso de construcción y reconstrucción de conocimiento en un espacio virtual y en las experiencias que cada uno de los integrantes aporta en cuanto a su propia vivencia como estudiante o tutor virtual. Además, se comparan los conceptos relacionados con la virtualidad con el de educación tradicional y se brinda una valoración general de estos procesos. Finalmente, se hace un repaso de los elementos que se deben considerar al plantear e implementar un curso en modalidad virtual. Key words Virtual education; virtual environment; learning, teaching. Abstract This paper provides a general outline of a virtual classroom, the characteristics of a virtual teaching / learning process of this nature, the role of participants and materials, and features that are desirable in a virtual tutor. It emphasizes in the role of the tutor, in this process of construction and reconstruction of knowledge, using a virtual space. It also focuses on the importance of the experiences that each of the members, as a student or as a virtual tutor, brings to the process. It provides a comparison between the concepts related to virtuality and traditional education. It also provides a general assessment of these processes and attempts to supply an overview of elements to be considered when initiating and implementing a course in a virtual way. Introducción La incorporación de las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (NTIC) en las actividades cotidianas toma cada vez más fuerza. Las NTIC no se consideran ajenas a prácticamente ningún proceso que requiera manejo y procesamiento de información, ni tampoco se restringen a un solo campo profesional. La educación no escapa a esta realidad. La incorporación de la tecnología en los procesos educativos se vislumbra como algo más que una moda, y toma cada vez más relevancia en la oferta académica de las instituciones de educación. Esta oferta académica ha evolucionado conforme a las demandas de los usuarios y gracias al apoyo de las facilidades tecnológicas de la consolidada Web 2.0 y la emergente Web 3.0. Además, se ha evolucionado en la manera de plantear y abordar las actividades educativas de modalidad presencial hacia aquellas en que esta presencialidad es escasa, como la bimodalidad, o nula, como la virtualidad. Los espacios virtuales de aprendizaje favorecen aspectos que la presencialidad limita o simplemente no contempla. Entre estas facilidades de la virtualidad, las más relevantes se asocian con el rompimiento de la barrera de la distancia, la rigidez de los horarios y la facilidad de la distribución del tiempo de estudio sumado a la posibilidad de combinarla con las múltiples ocupaciones que conlleva el estilo de vida moderno. Estos atractivos elementos hacen de este
Cuadro 1. Características deseables en un tutor virtual. Características Descripción Sujeto creador Cada área del saber, cada especialidad, cada contenido programático es particular y por ende es necesario que el tutor explore, cree, adapte y valore nuevas actividades y verifique su funcionalidad y aplicabilidad en un contexto determinado. Elemento motivador La distancia es la mayor virtud y, a la vez, el peor enemigo de la virtualidad. Los ambientes virtuales por sí solos son fríos y solitarios. Es por tal razón que el papel del tutor es crucial para evitar este efecto negativo. Debe reforzar y promover los logros y rectificar los errores de manera que sean alicientes para continuar en busca de una mejora constante. Conciliador El trabajo del tutor, así como el diseño de las actividades, deben invitar a la reflexión, la crítica y la discusión. La discusión es el espacio para la búsqueda de convergen- cias entre los participantes, los contenidos y los aprendizajes. Promotor de la participación y la integración Las actividades que se diseñen deben promover el carácter colectivo del aprendiza- je, privilegiando la producción de conjunto más que la individual. El actor principal es el estudiante-participante, que protagoniza la discusión, la reflexión y la creación encauzada y guiada por el tutor. Observador del proceso de aprendizaje Cada participante es un elemento imprescindible del proceso educativo virtual y, como tal, el seguimiento formativo, la realimentación y el acompañamiento deben ser del interés de cada uno de ellos pues se privilegia así un aprendizaje autónomo. Impulsor de ideas La interacción con los participantes, el tutor y los contenidos es crucial para generar ideas que se conecten y se relacionen no solo con el curso en sí sino con la vida real. El tutor debe trascender y generar espacios donde se pueda “conectar” con la reali- dad de los participantes para que este aprendizaje sea significativo y lograr avanzar hacia el ansiado y esperado objetivo de aprender a aprender. Organizado La planeación y ejecución de un curso virtual requiere una dosis extra de organiza- ción. Antes del inicio de un curso, es necesario que el tutor haya definido no sola- mente los contenidos programáticos que seguirá sino los mecanismo de evaluación y seguimiento, así como los medios, técnicas, recursos y tiempo asignado que utilizará para desarrollar tales contenidos. También debe tener un registro individualizado de la evolución de cada participante para verificar su avance con respecto a los demás, pero, sobre todo, con respecto a sí mismo. Fuente: Elaboración propia. En este modelo virtual, estas características dan como resultado que el propio alumno sea capaz de construir su conocimiento con el profesor como un guía y mentor, otorgándole la libertad necesaria para que explore el ambiente tecnológico, pero estando presente cuando tenga dudas o surja algún problema (Requena, 2008), en cuyo caso se denominará sujeto aportante. Ello supone primar aquellos recursos y usos de las NTIC que permiten, precisamente, que el profesor pueda seguir de manera continuada el proceso de aprendizaje del alumno y ofrecer observaciones constructivas, sensibles y adecuadas. El estudiante como protagonista de su aprendizaje La reflexión crítica, la relación de los conocimientos nuevos con los que ya son parte del individuo, no son más que aprendizaje duradero o, de manera más teórica, aprendizaje significativo. Para Rodríguez (2011), el aprendizaje significativo supone cuestionamiento y requiere la implicación personal de quien aprende, es decir, una actitud reflexiva hacia el proceso y el objeto de aprendizaje tendente a que el discente se pregunte qué quiere aprender, por qué y para qué aprenderlo significativamente. Este proceso de reconstrucción se realiza en función y a partir de un amplio conjunto de elementos que conforman la estructura cognitiva del aprendiz: capacidades cognitivas básicas,
conocimiento específico de dominio, estrategias de aprendizaje, capacidades metacognitivas y de autorregulación, factores afectivos, motivaciones y metas, representaciones mutuas y expectativas. Ese rol protagónico de los participantes se potencia con las actividades colectivas que invitan a la reflexión individual mediante la interacción con el colectivo de participantes. Se espera que este individuo adquiera y refuerce, durante el proceso, ciertas características tales como la disposición para aprender en un entorno virtual, la capacidad de aprender de manera autónoma pero a la vez de agruparse para trabajar en colectivo, de buscar y expandir el conocimiento provisto por los materiales y, sobre todo, la capacidad de analizar y vincular los saberes propios del entorno virtual con los de su entorno real. Se plantea al participante como el dueño de su aprendizaje en un proceso de construcción constante. Dicho más claramente, el aprendizaje se produce cuando problematiza lo que el alumno ya sabe con lo que debería saber. Virtualidad y aprendizaje significativo Según Bolívar (2009), el aprendizaje significativo corresponde a la construcción del conocimiento donde unas piezas encajan con otras en un todo coherente. Por lo tanto, para que se produzca un verdadero aprendizaje, es decir, un aprendizaje a largo plazo que no sea sometido al olvido, es necesario conectar los conocimientos nuevos con los previos, por lo que se hace imprescindible presentar estos conocimientos al alumno de manera coherente y no arbitraria, “construyendo” de manera sólida los conceptos, interrelacionándolos unos con otros en forma de red de conocimiento. La función del docente es engarzar los procesos de construcción del alumno con el saber colectivo culturalmente organizado y en relación directa con su contexto social. Por eso se insiste en formar al estudiante, que va a verse inmerso en este contexto, y cuánto más al profesional que va a formarse. Con el propósito de realzar esos aspectos positivos, las actividades didácticas que se planteen deben desarrollar el aprendizaje significativo y tener al menos las siguientes características:
Cuadro 2. Comparación entre los paradigmas tradicional y virtual Elemento Paradigma tradicional Paradigma virtual Rol del profesor Fuente de conocimiento. Tutor o facilitador. Proceso Centrado en el profesor. Centrado en el alumno. Énfasis de la actividad Enfatiza la enseñanza. Enfatiza el aprendizaje. Tipo de actividades Actividades expositivas, informativas. Actividades colaborativas, interactivas. Conocimiento El profesor disemina la información que conoce. El alumno genera conocimientos partiendo de lo que conoce. Horario Tiempo fijo. Tiempo flexible. Los participantes No todos pueden participar al mismo tiempo. Todos participan al mismo tiempo. Tipo de trabajo Trabajo individual. Trabajo grupal. Recursos Los recursos en el aula son limitados. Disponibilidad de recursos ilimitados, como ofrece el Internet. Fuente: Elaboración propia. La metodología en la educación virtual Las NTIC deben utilizarse para conseguir que el proceso de enseñanza-aprendizaje coadyuve en la adquisición del pensamiento crítico de los estudiantes, llevándoles al desarrollo de sus propias habilidades y a cooperar en el logro del fin último del aprendizaje: aprender a aprender. La flexibilidad de los medios digitales permite combinar y aplicar distintas metodologías. La incorporación de la modalidad virtual presupone una serie de ventajas de carácter académico; Moore y Kearsley (2011) destacan las siguientes:
paradójicamente relevantes con respecto al sentimiento de pertenencia que se debe tener en un grupo, la generación de un vínculo afectivo y la cercanía que se debe tener en la distancia del espacio virtual. La retroalimentación es el mecanismo de (re)direccionamiento y confirmación que se tiene para las actividades que se asignan. La oportuna intervención del tutor puede evitar frustración y desencanto, así como promover actitudes positivas y relaciones exitosas y generar un cambio positivo con respecto a los contenidos estudiados y al tipo de enseñanza. La clave del éxito en una propuesta educativa virtual radica en mantener lo cálido, amigable y cercano de un ambiente presencial, con las bondades que provee un entorno virtual que facilita el trabajo en el propio tiempo y espacio del participante. La gestión del tiempo en un entorno virtual La virtualidad trasciende las referencias temporales tradicionales, pues no confina la actividad educativa a un único momento o espacio. El participante puede tener acceso al curso en el momento que así lo desee y realizar sus actividades sin necesidad de coincidir en tiempo o espacio con los demás participantes, de ahí el carácter “atemporal” de la virtualidad. Es así como, dadas las particularidades de los entornos virtuales –más flexibles y tal vez menos estructurados que los contextos presenciales–, el manejo y la regulación de los recursos disponibles podría resultar sensiblemente diferente (Chiecher, Donolo y Rinaudo, 2008). Es el estudiante el que distribuye su tiempo, define cuándo ingresa a la plataforma virtual, durante cuánto tiempo permanece en línea y la cantidad de veces que participa en una actividad, de acuerdo con sus necesidades, habilidades e intereses. Chiecher, Donolo y Rinaudo (2008) indican que no parece igual organizarse en el tiempo para asistir a clases presenciales fijadas para determinados días y horarios, que hacerlo para seguir un curso a distancia, en el cual los momentos de conexión a la red son determinados con mayor libertad por el alumno. El espacio virtual está disponible las 24 horas y se puede tener acceso a él desde cualquier lugar donde haya conexión en red. Esta flexibilidad puede brindar una falsa sensación de libertad con respecto al grado de dedicación requerida y la rigurosidad de las fechas límite de conclusión de actividades. Por eso es relevante que el tutor oriente a los participantes sobre las actividades que están pendientes y los plazos de presentación. Resulta crucial que el participante sea riguroso con el manejo de su tiempo y la dedicación a las actividades, con un adecuado seguimiento del planeamiento diseñado por el tutor. En el caso del tutor, se espera que haga gala de dos de las características deseables ya descritas en un apartado anterior: ser un individuo motivador y observador del proceso. Reflexiones finales El hecho de plantear y “conducir” un curso en modalidad virtual no solo requiere un ajuste en los contenidos, la evaluación o los roles de los participantes y el tutor o tutores, también demanda un pensamiento flexible y holístico por parte de las personas (estudiantes y tutores) que comparten esta modalidad de experiencia educativa. La experiencia en la educación presencial, ciertamente, es importante, mas no es suficiente para la virtualidad. Se requiere un cambio de paradigmas y de concepciones con respecto al proceso educativo, acompañado del conocimiento técnico de cómo conducir la virtualidad. El tutor no solo debe ser un especialista en su ámbito profesional, sino también tener formación en técnicas didácticas virtuales y el uso adecuado de la plataforma en la que su “aula virtual” se encuentre.