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Macionis y Plumer, Apuntes de Relaciones Internacionales

Asignatura: Historia Política y Social del Mundo Contemporáneo, Profesor: Javier Bonilla, Carrera: Relaciones Internacionales, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 11/10/2014

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Imagine que hubiera nacido hace 300 años, en el año 1700. Aunque este es un momento muy reciente en términos de los miles de millones de años de existencia del planeta Tierra, sería suficiente para que hubiera vivido en un mundo radicalmente diferente. Probable- mente habría nacido en una pequeña comunidad y no habría viajado a ningún lugar excep- to, quizás, a alguna ciudad cercana. Nunca habría entrado en una tienda, y menos aún en un centro comercial. No habría conocido los trenes, los automóviles, los teléfonos, las cáma- ras, las computadoras personales, los vídeos, los McDonald's, las vacaciones en el extran- jero, o los DVD. Y esto no es todo, la idea de votar por su gobierno, ir a la universidad, | elegir su religión, incluso elegir su identidad habría resultado algo excepcional. ¡Bienveni- do al mundo moderno! | Pero, imagine que hubiera nacido en la República de Sierra Leona, uno de los países más pobres del planeta. Si usted es un hombre, su esperanza de vida sería de 36 años (y, | si es una mujer, sería un poco más de 39). Por el contrario, si hubiera nacido en el Reino | | | Capítulo 1 Unido, sus expectativas de vida serían el doble. De hecho, en Sierra Leona, 316 niños de cada mil mueren antes de alcanzar la edad de cinco años; en el Reino Unido, eso solo ocurre con seis de cada mil. Sus oportunidades de recibir educación secundaria o uni- | versitaria serían solo de una entre cincuenta (y, virtualmente, no tendría ninguna oportu- nidad si usted es una mujer, ya que el 82 por ciento de las mujeres son analfabetas). Por el contrario, en el Reino Unido casi todo el mundo ha recibido formación secundaria. | Igualmente, los medios de comunicación están poco extendidos: en Sierra Leona, exis- ten cuatro líneas de teléfono y 17 aparatos de televisión por cada mil habitantes; en el Reino Unido existen 528 líneas telefónicas y 612 aparatos de televisión para el mismo número de personas. Como en la mayor parte de los países africanos, las computadoras personales son poco comunes. Pero ahora demos otro salto imaginario; esta vez hasta un mundo que está por venir (el mundo que quizá conozcan nuestros nietos o bisnietos). Por supuesto, no podemos prede- cir el futuro, pero a menudo somos capaces de ver cuáles son las tendencias. Por ejemplo, | empezamos a ver «bebés probeta» hacia finales del siglo Xx, una tendencia que parece estar acelerándose. Esto podría significar que gran parte de la población del futuro nacerá mediante algún tipo de ingeniería genética; y eso puede significar incluso el comienzo de seuos.tad se] ap sojuapuinuos so] Á soyuoruesuad soy “sou -01998 SP] 3:GOS PPpanos e] a9ala amb miann2 0022 y reos popa 09 1 334818 38 [e19493 oyoedun ¡9 SOL191P.ISN]! 0.1Q! 9189 IP SO]MIdRO SO] DP OUN Ppeo uz "sore nonued sapejra serduoLiodxo sea] 5204 UDULJOP HALA OPr90] Py SOU IND SE] 19 SOJPIQUIÍ SEL 03018) SP] QUO) DP PJUINO SOLIBP Y SOLIBZUILIOS OPUBNO au oo poros suod + souezoduig “(saiqod so] ap F0UAJAJIp Y SOL SO] *SAIQUIOY SO] Y DUAL] SOLA SE] *SOJ mpe so] uo) sope.eduio soutu so] “osea Jod sotueduod) SEUOSIod 9P SPJJOBIJLO SPLIBA UNS9S DJUDIAJIP POUR =p eme peparos e] anb urtuye soBo[919os SO[ *odIun > onprarpur epeo anb usoouodas anbune “sesquped seno +3 “soramuoo Á soomoadsa sojdurfe opuraJesqo pe1oos ZPIA P[ ap Semed se] Ieoynuop! ap saoedeo Jas u3aqop so3 -OJ91DOS SO] AND 199P 29D 0157] *¿DNIYLADA 0] US |PADUIS 5) 124 UD NSISUO) POBOJOLDOS vandadsiad e] anb auodosd 3s 19 us “eanoodsiod erso uerombpe anb esed sojueIp 289 DP SAUONDRIDUAS SPLIVA + Opeuur ey (£961) 9180] 91908 D] D UQIDDNAN] 193398 10194 9p ofequn ouanbad (41 Jemnoyed oj ua ¡e19ue6 0] 19A "pepino ap 1e3pnsal uapand anb epuriso sauoro ua. seUn3|e Je.souI e SORA DJUINÍTS OIPENO [9 UY "sesoo Se[ 19 9p PIOURUr e1s9 angunsip onb o] sa 9nb sowuamuns 21d SOU “01q!| [9 OPOY DP OBIY| O[ Y. 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Las divisiones sociales. > Las economías, Las estructuras de poder. Las familias. Las religiones. a La ciencia y la tecnología. (Cuestiones expuestas más adelante en este libro). Como Peter Berger (1963: 34) afir- ma en su Invitación a la sociología, «el primer enunciado de la sociolo- gía es este: las cosas no son lo que parecen». Por ejemplo, observar sociológicamente exige dejar a un lado la idea familiar de que la con- ducta humana depende únicamen- te de lo que las personas deciden hacer, y aceptar en su lugar la idea un poco extraña al principio de que la sociedad guía nuestros pensa- mientos y nuestros actos. Aprender a «ver» de qué manera nos afecta la sociedad exige cierta práctica. Si le preguntaran por qué eligió una facultad o universidad determinada, podría dar algunas de las siguientes razone; Quería estar cerca de casa. Esta universidad tenía el mejor polideportivo. Un grado en derecho en esta universidad asegura un buen tra- sta universidad. No me aceptaron en la universi dad a la que quería ir en primer lugar. Estas respuestas dependen de las circunstancias personales de quien las expresa, pero, ¿es esta toda la verdad? La perspectiva sociológica aporta implicaciones más profun- das que pueden resultar menos evi- dentes. Si pensamos sociológicamente acerca del hecho de recibir una for- mación universitaria, nos daremos cuenta de que, en la mayor parte del planeta y para la mayoría de las per- sonas esta opción está, simplemen- te, fuera de su alcance. Es más, si hubiéramos vivido hace uno o dos iglos, la «elección» de ir a la univer- idad era una opción solo para una reducidísima elite. Pero, incluso aquí y ahora, un vistazo a los estudiantes Ver lo extraño en lo familiar de un aula universitaria sugiere que las fuerzas sociales aún tienen mucho que decir a la hora de si un individuo decide Especialmente al principio, utilizar la perspectiva socio asistir o no a la universidad. Por lo general, los estudiantes lógica es equivalente a ver lo extraño en lo familiar. universitarios son relativamente jóvenes (entre unos 18 y 24 La imaginación sociológica Y 7 Por qué? Porque en nuestra sociedad se aso- 'a universidad con esta etapa de la vida de un indivi- Pero esto no tiene por qué ser así necesariamente, atestigua el crecimiento del número de «estudian- uros». Por otro lado, realizar estudios universitarios asumir ciertos costes económicos, de modo que los saatantes suelen pertenecer a familias con ingresos supe- sus 2 la media. Los jóvenes que tienen la suerte de perte- sz 2 familias que ejercen su actividad laboral en el sector senacos (clase media) tienen una probabilidad diez veces masor de ir a la universidad que aquellos que pertenecen a mias de la clase obrera. También existen diferencias 2 emia y el género de los estudiantes. zodo que, en una primera aproximación, la socio- propone mostrar las pautas y los procesos por los 2 sociedad determina aquello que hacemos. La individualidad en el contexto social lu smenado. la perspectiva sociológica desafía el sentido mia poniendo de manifiesto que la conducta humana ms 132 individualista como podríamos pensar. Para la ' nosotros, la vida cotidiana es el resultado de feos individuales. Así nos felicitamos cuando nos añ as cosas y nos echamos la culpa cuando estas mm stan como esperábamos. Orgullosos de nuestra alidad, incluso en los peores momentos, nos < a la idea de que actuamos según pautas socia- sizás la demostración más fascinante de cómo 2= sociales afectan a la conducta humana se en- estudio del suicidio. ¿Por qué? Porque nada au sar=== más personal que la «decisión» de quitarnos la da Es por esto que Emile Durkheim (1858- == pionero de la sociología y al que mencionare- años capítulos de este libro, eligió el suicidio de investigación. Si era capaz de demostrar acto tan íntimamente personal como el suicidio a derminado sociológicamente, entonces habría es umentos sólidos para el estudio de la socio- 0! Fue capaz de demostrar que las fuerza Suyen en el acto aparentemente tan propio o 20 el de quitarse la vida. 2 comenzó estudiando casos de suicidio en su y alrededores. Las estadísticas mostraban algunas categorías de personas tenían una al mayor que otras de suicidarse. Concretamen- Da encontró que los hombres, los protestantes, e = solteros mostraban una tasa de suicidio más alar res. los católicos o judíos, los pobres y las Ls casadas. respectivamente. Durkheim dedujo que as correspondían a diferentes grados de in- de las personas. Las tasas de suicidio a bajas caracterizaban a categorías de personas con fuertes lazos sociales, mientras que las tasas de suicidio elevadas correspondían a personas más individualistas y social- mente solitarias. Ciertamente, en las sociedades dominadas por los hombres que estudió Durkheim, estos disfrutaban de más autonomía que las mujeres. Durkheim llegó a la conclu- sión de que, independientemente de las ventajas que suponga la libertad para los hombres, la autonomía impli- ca una integración social menor, lo cual contribuye a una tasa de suicidios más alta entre los hombres. Lo mismo ocurre con los protestantes, cuya individualidad les pre- dispone más al suicidio, a diferencia de los católicos y los judíos, cuyos rituales fortalecen los lazos sociales. Los ricos, evidentemente, tienen más libertad de acción que los pobres, pero también una tasa de suicidio más eleva- da. Finalmente, los solteros, con lazos sociales más débi- les que los casados, también corren un riesgo más elevado de suicidarse. Un siglo más tarde, el estudio de Durkheim aún sigue siendo tema de debate. La Tabla 1.1 muestra las tasas de suicidio en el mundo. Así, por ejemplo, en casi todos los países, los hombres muestran una probabilidad mayor que las mujeres de suicidarse; excepto en China. Las esta- dísticas que tenemos del suicidio en China sugieren un patrón muy diferente del patrón occidental que describió Durkheim. China, con el 22 por ciento de la población mundial, cuenta con el 40 por ciento de los suicidios en todo el mundo: una tasa de suicidio asombrosamente alta. Y, mientras que en el occidente industrializado el suicidio de los hombres supera al de las mujeres en una propor- ción de tres o cuatro a uno, en China la tasa de suicidio de las mujeres supera a la de los hombres. Asimismo, mien- tras que en Occidente el suicidio se relaciona con la vida urbana, en China es tres veces más elevado en los entor- nos rurales (New Scientist, 22 marzo 1997: 34-37). En consecuencia, y a la vista de estas estadísticas, los soció- logos están intentando detectar pautas sociales más am- plias, capaces también de explicar la excepcionalidad del suicidio en China. Las pautas del suicidio no son constantes en todo el mundo. Las cifras más recientes sugieren que En los últimos ciento cincuenta años, la tasa de sui- cidio ha aumentado en un 60 por ciento en todo el mundo. En 2000, aproximadamente un millón de personas se suicidaron (16 de cada 100.000 o una persona cada 40 segundos). El suicidio es una de las tres principales causas de muer- te en el intervalo de edad entre los 15 y los 44 años (en ambos sexos). Los intentos de suicidio son hasta 20 veces más fre- cuentes que los suicidios consumados. La imaginación sociológica 9 7 supuestas O nunca se cuestionan. Dicho de otro ara desarrollar una perspectiva sociológica es o dar un paso hacia atrás, despegarnos de nues- as cotidianas, y nuestras vidas con una nueva y Curiosidad. La sociología nos conduce a Sonarnos todo aquello que damos por supuesto. Ver el con los ojos de aquellos que viven «al margen» darnos a comprender más claramente la manera unciona el mundo. Y ello dará lugar a interesantes nes acerca de cómo aparecen las marginaciones y mteras. =z sociología y la crisis social odos de profundos cambios o crisis sociales nos az un poco de nuestra situación de equilibrio, lo que = también estimular nuestra visión sociológica. =ht Mills (1959), un destacado sociólogo estadou- me=se. ilustró este principio recordando la Gran Depre- mo de la década de 1930. Cuando la tasa de desempleo stados Unidos se elevó al 25 por ciento, las per- e se habían quedado sin trabajo no pudieron evi- conscientes de cómo las fuerzas sociales actuaban sus vidas particulares. En lugar de personalizar su situación afirmando: «Algo estoy haciendo mal, no =paz de encontrar un empleo»; la enfocaron desde se sento de vista sociológico razonando de la siguiente La economía se ha derrumbado. ¡No hay traba- nadie!». inversa, el pensamiento sociológico a menudo msc un cambio social. Cuanto más aprendemos acer- 2222 Funcionamiento «del sistema», más deseamos cam- o de alguna manera. Por ejemplo, cuando las mujeres == zombres se han enfrentado a los estereotipos sobre == zeszro y la sexualidad, muchos han intentado activa- ss reducir las diferencias tradicionales entre hombres pocas palabras, una introducción a la sociología == 252 invitación a aprender una nueva manera de ver == medida la sociedad en que nos ha tocado vivir en nuestras decisiones, nuestras expectativas y ases de vida. En este punto, deberíamos considerar si se== la pena aceptar esta invitación. En otras pala- qué beneficio podemos extraer cuando aprende ver la realidad que nos rodea desde la perspectiva ica? 35 beneficios de la perspectiva sociológica > aprendemos a ver las cosas desde la perspectiva ca, podemos fácilmente aplicarla a nuestra vida Y hacerlo nos proporciona cuatro tipos de 1. La perspectiva sociológica se convierte en una mane- ra de pensar, en una «forma de conciencia» que pone en duda el conocimientos que tenemos de nosotros mismos y de los demás, de modo que nos hace capaces de cuestionar críticamente la validez de los juicios y las suposiciones que parecen universalmente acepta- das. En otras palabras, cuando pensamos sociológica- mente nos damos cuenta de que ideas que hemos dado por supuestas no siempre son ciertas. Como ya hemos visto, un buen ejemplo de una «verdad» muy exten: da pero engañosa es que Europa está habitada por «individuos autónomos» que son personalmente res- ponsables de sus vidas. Y pensar de esta manera, a veces, nos lleva demasiado rápidamente a situar a per- sonas que han alcanzado el éxito en un nivel muy superior con respecto a otras cuyos logros más modes- tos los señalan como personalmente deficientes. El enfoque sociológico se convierte en una manera de ali- mentar la «mala costumbre» de preguntar cuestiones incómodas. Nos empuja a preguntarnos si estas creen- cias son realmente ciertas y, en la medida en que no lo sean, por qué se admiten de manera tan general. La sociología siempre pone en duda «aquello que se da por supuesto». La perspectiva sociológica nos permite evaluar tanto las oportunidades como las limitaciones que caracte- rizan nuestras vidas. Pensar sociológicamente nos empuja a entender que, para mejor o para peor, nues- tra sociedad funciona de una manera determinada. Nos ayuda a comprender las pautas y el orden que subyace en todas las sociedades. Además, en el juego de la vida, podemos decidir cómo jugar nuestras car- tas, pero es la sociedad la que reparte las cartas. Cuan- to mejor entendamos el juego, mejores jugadores seremos. La sociología nos ayuda a entender aquello que podemos conseguir con mayor o menor probabi- lidad de éxito y cómo podemos luchar por nuestros objetivos de la manera más efectiva. La perspectiva sociológica nos concede el poder de participar activamente en nuestra sociedad. Sin la con- ciencia de cómo actúa la sociedad, con toda probabili- dad aceptaremos el statu quo. Podemos llegar a pensar que así ocurre en todas las sociedades, o que así se comportan las personas de manera «natural». Pero cuanto mayor sea nuestra comprensión de la forma de actuación de la sociedad, más activo será el papel que podamos tomar en la determinación de la vida social. Para algunos, esto puede significar aceptar la sociedad tal como es; otros, sin embargo, querrán cambiar todo el planeta. La disciplina de la sociología no toma parti- do por ninguna orientación política determinada, y podemos encontrar sociólogos en todo el espectro polí- tico. Pero la sociología posee cierta tendencia a la «crí- tica». Y evaluar cualquier aspecto de la vida social CAPÍTULO 1. Introducción a la sociología (independientemente del objetivo eventual de cada uno) depende de la habilidad para identificar las fuer- zas sociales y valorar sus consecuencias. Hace unos treinta años, C. Wright Mills afirmaba que desarrollar lo que él llamaba la «imaginación sociológica» ayuda- PERFIL ría a las personas a convertirse en ciudadanos más ac- tivos. Hacemos una referencia destacada a portante pensador social en el siguiente cuadro. Y lo mismo haremos a lo largo del presente manual con otros destacados sociólogos. ste im- C. Wright Mills: la imaginación social harles Wright Mills (1916-1962) C* las arregló para conmocio- nar con casi todo lo que hizo. Incluso cuando acudía a dar clase en la Universidad de Columbia en Nueva York (sobre su moto, vestido con camiseta, vaqueros y botas) no podía evitar llamar la atención. Durante la década conservadora de 1950, Mills no solo vestía a contracorriente, tam- bién escribió varios libros que ponían en duda la mayoría de las creencias que casi todos nosotros damos por sentadas. Fue un marxista estadouni- dense con no pocos partidarios y ene- migos. Desde el punto de vista de Mills, la sociología no es una empresa vana que poco tiene que ver con la vida. Por el contrario, mantenía que la so- ciología es una manera de escapar de las «trampas» de nuestras vidas porque nos muestra que la sociedad (no nuestras manías o defectos) es responsable de muchos de nuestros problemas. Así, Mills afirmaba que la sociología transforma los problemas personales en asuntos públicos y po- líticos. Para Mills, «La imaginación so- cial nos permite entender la historia y las vidas de las personas, y las rela- ciones que se crean entre las dos den- tro de la sociedad. Esa es su tarea y su promesa...» (Mills, 1967:4; edición original de 1957). En los siguientes extractos, Mills describe tanto el poder de la socie- dad para determinar nuestras vidas individuales, como la importancia de relacionar nuestras vidas (bio- grafías) con la historia y con la so- ciedad: Cuando una sociedad se hace industrial, el campesino se convierte en un trabajador; el señor feudal desaparece o se convierte en un hombre de negocios. Cuando las clases aparecen o caen, un hombre es contratado o despedido; cuando la tasa de inversión se eleva o disminuye, un hombre cobra nuevos ánimos o se derrumba. Cuando ocurre una guerra, un vendedor de seguros se convierte en un artillero; un dependiente de una tienda, en un técni co de radar; una esposa vive sola; un niño crece sin un padre. Ni la vida de un indivi- duo ni la historia de una sociedad se pue- den comprender sin entender ambos Pero, por lo general, los hombres no definen los problemas que tienen que soportar en términos de cambio históri- co... El bienestar del que disfrutan, nor- malmente, no lo imputan a los altibajos de la sociedad en la que viven. Raramente son conscientes de la compleja conexión entre las pautas de sus propias vidas y el discurrir de la historia mundial. Los hom- bres ordinarios normalmente desconocen que esta conexión tenga algo que ver con el tipo de persona en que se están convir- tiendo, o con la historia que están constru- yendo. No poseen el tipo de mentalidad necesaria para entender el juego de rela- ciones entre los hombres y la sociedad, entre la biografía y la historia, entre el self y el mundo... Lo que necesitan [...] es cierta disposi- ción que les ayude [a ver] lo que está sucediendo en el mundo y [...] y qué es lo que les está sucediendo a ellos mismos. A esta disposición [...] podemos llamarla «imaginación sociológica». Mantén siem- pre los ojos abiertos a la imagen del hom- bre (la idea genérica de su naturaleza humana) que está implícita en el trabajo de investigación que uno está haciendo; y también a tu visión de la historia (tu idea de cómo se está haciendo la historia). En dos palabras, en tus investigaciones conti- nuamente ajusta y reconsidera tu visión acerca de los problemas que plantea la historia, los problemas biográficos, y los problemas de una estructura social en la que la biografía de una persona y la histo- ría entran en contacto. Mantente atento a las distintas formas de individualidad y a los grandes cambios históricos. Utiliza tus observaciones y lo que imagines como las claves para tu estudio de la variabilidad humana [...] sé consciente de que muchos problemas personales no se pueden re- solver como simples problemas, sino que deben entenderse en términos de asuntos públicos (y en términos de los problemas. que surgen a raíz de los procesos histó- ricos). Piensa que los problemas de la ciencia social, cuando se formulan ade- cuadamente, deben incluir tanto los pro- blemas como los factores que los rodean. las biografías y la realidad histórica en que viven las personas, así como el con- texto de sus complejas relaciones. Dentro de este contexto se desarrolla la vida de los individuos y las sociedades; y dentro de ese contexto la imaginación sociológi- ca encuentra su oportunidad para mejorar las vidas de las personas (Mills, 1967), Este triple enfoque, biográfico, histó- rico y estructural, es el patrimonio de la sociología (véase Bipul Kumar Bhadra. 1998). (Nótese que, en este extracto, Mills emplea los pronombres masculinos para referirse a todas las personas. Resulta interesante (incluso irónico) que un crítico declarado de la socie- dad como Mills refleje fielmente los convencionalismos de su época en lo: que se refiere a utilización del género en sus textos. Pero Mills escribió esto; en la década de 1950, antes de que el género fuese un asunto relevante para: la sociología.)