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Asignatura: Historia de la Psicol, Profesor: DESCONEGUT DESCONEGUT, Carrera: Psicologia, Universidad: UOC
Tipo: Apuntes
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Anuario de Psicologia 1991, no 51, 129- O 1991, Facultat de Psicologia Universitat de Barcelona
La psicologia cognitiva supone la recuperación de una vieja tradición epistemológica en psicologia. Sin embargo, implica un enfoque nuevo del supuesto de que gran parte de la conducta puede explicarse en virtud de representaciones internas e intencionales. ia aproximación cognitiva es nueva por dos razones: 1) Explica mediante un vocabulario intencional observa- ciones establecidas en términos extensionales, y 2) incluye 10s elementos de ese vocabulario en nociones de computo, que implican el compromiso con un mecanicisme abstracto y formal. Los modelos sintácticos, formules y ra- cionalespredominaron en la primera fase de la historia de la psicologia cog- nitiva. En 10s años setenta y ochenta, muchos investigadores respondieron a la necesidad de dar cuenta de las influencias cognitivas de los contenidos y de ofrecer modelos capaces de explicar las Iimitacionesy sesgos delproce- samiento de la información. En la década de 10s años ochenta, el desarrollo de 10s modelos conexionistas implico la elaboración de un lenguaje exten- sional para explicar la mente como sistema de computo. Palabras clave: Psicologia cognitiva, paradigma simbólico, procesa- miento de la información, conexionismo, Máquina de lhring.
Cognitivepsychology means the recovery of un old epistemological tradition in psychology. However, it implies a new approach of the assump- tion that behaviour -or a great dea1 of it- can be explained by internal and intentional representations. The cognitive approach is new because of two reasons: I ) Zt explains observations in extensional terms with intentio- nul lexicon and 2) it includes this lexicon elements in computational terms, which imply a bind with abstract and formal mechanicism. Syntactic mo- dels, formal and rational, prevailed during the first period of the history of cognitive psychology. Zn the 70's many researchers provided for infor- mation on cognitive influences of mental contents and offered models which could explain the limitations and biases of information processing. Zn the SO'S, the development of connectionist models implied the working out of un extensional language to explain the mind as a computational system. Key words: Cognitive Psychology, Symbolic Paradigm, Znformation Processing, Connectionism, lhring's Machine.
Direccidn del autor: Angel Riviere. Departamento de Psicologia Básica, Social y Metodologia, Facultad de Psicologia, Ciudad Universitaris de Canto Blanco. 28049 Madrid.
Hace algunos años, Jerry Fodor (1988), uno de 10s defensores mas lúcidos de la ortodoxia de 10s cómputos y 10s simbolos en psicologia cognitiva, comenta- ba un hecho evidente: las personas empleamos, en nuestras interacciones ordina- rias, una psicologia ctde sentido comun>>,cuyo núcleo consiste en la atribución reciproca de creencias y deseos. Para 10s propósitos cotidianos de relación, esa psicofilia mentalista, que se basa en el supuesto cartesiano de que ttlas personas obran por conocimiento)), es tan perfecta como un Rolls Royce: (<Lapsicologia del sentido común funciona tan bien que termina por desaparecer. Es como esos miticos coches de Rolls Royce, cuyos engranajes quedan sellados al salir de fabri- ca; pero es incluso mejor porque no es mítica)) (p. 3). En realidad, la psicologia mentalista, y en cierto sentido cccognitiva)), del sentido común es una herramien- ta de comprensión y predicción psicosocial tan poderosa y eficaz que ccsi se co- lapsara, ésta seria, sin comparación, la mayor catastrofe intelectual en la historia de nuestra especie; si estuviéramos equivocados acerca de la mente, nuestra equi- vocación seria la mayor que hemos tenido nunca acerca de algo. Las consecuen- cias del colapso de 10 supranatural, por ejemplo, no podrian compararse con és- tas; el teismo nunca ha estado tan encarnado en nuestro pensamiento y nuestras practicas -especialmente en nuestras practicas- como 10 estan las explicacio- nes en términos de creencias y deseos)) (1988, p. 12). Sin embargo, durante buena parte de nuestro siglo, muchos psicólogos han especulado seriamente con la posibilidad de producir, en el ambito reducido de la psicologia científica, ese supuesto colapso intelectual; con la idea de romper, en un sentido muy radical, con la vieja psicologia del sentido común y con su noción esencial de que las personas obran en virtud del conocimiento o, 10 que es 10 mismo, en gracia de ciertas representaciones internas, semanticamente rela- cionada~con el mundo, y de naturaleza mental. Es posible que ese ideal, tan aca- riciado por 10s conductistas, de ruptura completa de la ciencia psicológica con respecto a las nociones implícitas mas fundamentales y entrañadas de la psicolo- gia natural (nociones tan basicas como la de que la gente cchace en función de 10 que conoce)), ctconoce mediante representaciones internas)) y ((talesentidades son de caracter intencional))) ...es posible, si, que esa pretensión de ruptura de- muestre finalmente ser uno mas de 10s monstruos de la razón de nuestro siglo atormentado. Al fin y al cabo, estamos en un periodo histórico en que algunos de 10s ideales mas aventurados y ambiciosos nacidos en el propio siglo -o fina- les del pasado- se estan derrumbando de forma rapida. Es cierto que todavia no ha llegado el momento en que podamos considerar al conductismo como un cachivache polvoriento arrumbado en una esquina de la historia. Sigue vivo, so- bre todo, en la psicologia aplicada. Pero si podemos empezar nuestra propia his- toria -la historia de la psicologia cognitiva- considerando que el conductismo constituyó, cuando menos, una importante anomalia histórica en el largo pasa- do y la breve historia de la psicologia. ¿Por qué fue el conductismo una anomalia histórica? Para explicarlo, ne- cesitamos alejarnos algo de la sombra que nos hace la psicologia mas inmediata (10 que resulta difícil ante la tarea de historiar algo tan presente como el enfoque
Piaget y Bartlett, y su rescoldo nunca se apago del todo en la psicologia europea, ni siquiera en 10s años de predomini0 indiscutible del enfoque ctepistemofóbico)) en la psicologia objetivista del conductismo norteamericano. Por todo ello, po-
y sesenta. El enfoque cognitivo en psicologia ha supuesto la recuperación explici- ta de la viejisima tradición epistemológica de la psicologia natural de sentido co- mún, de la reflexión filosofica sobre el alma, la mente y la conciencia, y de la primera psicologia científica. Se enraiza en 10 mas hondo y viejo de la historia de nuestra disciplina, pero 10 hace de un modo peculiar. La psicologia cognitiva 10 es de un modo diferente a la forma en que fueron tccognitivas)) esas otras psi- cologia~. Para explicar este galimatias histórico -el rompecabezas de ccuna psicolo- gia que volvió a ser cognitiva después de dejar de serlo de forma provisional y local, pero siéndolo de distinto modo a como 10 habia sido antes))- conviene que analicemos brevemente el incidente del conductismo, y que nos detengamos en sus justificaciones y en las que existen para decir, como hemos dicho sin áni- mo ofensivo, que el enfoque conductista era ccepistemofóbico~).El problema fun-
explicitarnente ese problema a 10 que podriamos llamar el escandalo de la intros- pección, la conciencia y 10s objetos mentales en general. El escandalo consistia en que, a diferencia de 10 que sucede con 10s objetos sobre 10s que versan las ciencias objetivas de la naturaleza, esas otras ccentidades aéreas)) (de las que habla ingenuamente la psicologia epistemofilica del sentido común cuando dice que la gente tiene cosas tales como imagenes, representacio- nes mentales, pensamientos, etc.) parecen inevitablemente encadenadas al oscuro reducto de la conciencia y ésta, a su vez, al mas que dudoso recurso observacio- nal de la introspección. La propuesta de Watson era clara, ¿por qué no hacer
inútil para hacer de la psicologia una ciencia?...y, 10 que parecia seguirse de todo ello, ¿por qué no abandonar del todo, o traducir a otro lenguaje las etéreas enti- dades, vinculadas a ese método, de la psicologia natural y de la primera psicolo- gia introspectiva? A pesar de que existia una tradición histórica que habia roto la ecuación mente-conciencia, y que se remontaba a figuras venerables como las de Leibniz, Herbart y Freud, por el año 1913 resultaba difícil diferenciar con nitidez 10s con- ceptos de mente y conciencia y comprender como podria desarrollarse una cien-
de la conciencia. Mente y objetividad parecian sustancias tan incompatibles como el fuego y el agua. Los objetos incluidos en el vocabulario teórico y en la base observacional de la psicologia introspectiva, como 10s de la psicologia del sentido común, po- seen dos propiedades que parecen invalidarlos como objetos de indagación cien-
Origenes históricos de la psicologia cognitiva 133
tífica: son internos y son intencionales (Brentano, 1874), es decir, implican repre- sentaciones acerca de algo que no se identifica con las propias representaciones y a primera vista so10 parecen realmente accesibles por experiencia interna. En su naturaleza interna y su caracter intencional residen sus posibilidades epistémi- cas. Para 10s ingenuos psicólogos naturales y 10s sesudos introspeccionistas que pretendieron ser, a la vez, científicos y psicólogos, las personas son, efectivamen- te, seres que, como decia Descartes, (tobran por conocimiento y no por la dispo- sición de sus órganos)). Esa capacidad de (cobrar por conocimiento)) era la que separaba, para Descartes, a las personas de 10s animales, y su negación en éstos abrió la via al programa mecanicista de interpretación de la conducta animal que heredaron 10s objetivismos reflexológico y conductista. Imaginar algo, pensar sobre algo, recordar algo, son actividades epistémi- cas e intencionales -como decia Brentano-, mientras que responder a energías fisicas no 10 es. En esta perspectiva, el programa conductista consistia, en esen- cia, en hacer una psicologia cuyos enunciados teóricos y empíricos fueran escue- tamente extensionales, es decir, potencialmente exteriorizables a una observación en tercera persona (y no en primera) y no consistentes en representaciones acerca de, sino en respuestas a. En la obra de Watson se muestra esta pretensión con la mayor claridad: resulta muy reveladora, por ejemplo, su intención de reducir el pensamiento a habla subvocal. iClaro! ... la acción de hablar no es, en si mis- ma, una actividad intencional -y, sin embargo, si 10 es la de decir algo- y el verbo hablar expresa el componente mas periférico, extern0 y ctdesintenciona- do)) de la acción de decir. La formulación watsoniana final de que ccpensamos con todo el cuerpo)) es la explicitación mas clara de una concepción de la psico- logia ingenuamente ((realista))y que establecia unos criterios de justificación de las entidades psicológicas muy ajenos a 10s de la psicologia introspectiva primera. ¿Cuales eran 10s nuevos criterios para las entidades psicológicas? Esencial- mente dos: (1) que tales entidades fuesen real o potencialmente observables (como por ejemplo 10 es la acción de cchablar)) y no la de ((pensar))),(2) y que sus meca- nismos de formación y transformación fuesen reductibles, en ultimo termino, a procesos asociativos simples de aprendizaje y condicionamiento. Bever, Fodor y Garrett (1968) han denominado ccmetapostulado terminal)) del asociacionismo al siguiente conjunt0 de proposiciones, que definen la posición conductista: (1) Proposición sensista: 10s elementos requeridos por una explicación psicológica pueden situarse en correspondencia biunívoca con elementos potencialmente ob- servables (estirnulos, respuestas o derivados de ellos), (2) Proposición conexionis- ta: dichos elementos se conectan o asocian entre si so10 cuando se dan en conti- güidad, (3) Proposición mecanicista: cualquier conducta observable puede explicarse por concatenación de tales vinculos asociativos. La posibilidad de éxito de la ambiciosa operación de reducción objetivista del viejo vocabulario intencionalista de la psicologia natural dependia de una re- ducción previa, a términos puramente extensionales, de las nociones de estimulo y respuesta. Como ha demostrado lúcidamente Yela (1974), esa pretensión, en la que se basaba toda la operación conceptual del conductismo, nunca pudo lo- grarse del todo, y las nociones de ccestimulo)) y (crespuesta))eran muy ambiguas en Watson, que definia, por ejemplo, la primera en términos de ctlas energias fi-
Or&enes históricos de la psicologia cognitiva 135
tecnologías del conocimiento que configuran quiza 10s utensilios que definen, de manera mas peculiar, la tecnologia propia de la segunda mitad de nuestro siglo. Con el desarrollo del enfoque cognitivo, la psicologia ha pasado a formar parte de uno de 10s proyectos interdisciplinares mas ambiciosos de nuestro siglo y de ese conjunt0 privilegiado de ciencias que producen tecnologia. Las consecuen- cias históricas de este hecho son enormes. ¿Como se ha producido ese peculiar proceso de maridaje entre mente -o intencionalidad- y tecnologia? Frente a las visiones tradicionales -como la del propio Descartes- que contraponian cual- quier visión mecanicista de la naturaleza al concepto de mente, la psicologia cog- nitiva se ha basado en una forma especial de mecanicisme que parecia justificar, con nuevos brios, la vieja pretensión de hacer una ciencia objetiva y rigurosa de la mente.
Se dice normalmente -y nosotros acabamos de hacerlo- que el enfoque cognitivo supuso la restitución de 10s derechos de 10 mental en el ambito discipli- nar de la psicologia. Esta afirmación es muy cierta, pero puede resultar equivoca si no se cualifica. En realidad no fue la vieja idea de la mente la que resucitó con el enfoque cognitivo. La psicologia cognitiva tiene una actitud tan escéptica como la conductista -aunque por otras razones- hacia esa huidiza mente fe- nomenica, que se ofrece a la introspección ingenua del psicólogo natural o a la mas sistematica del introspeccionista avezado. Una razón de la importancia histórica del enfoque cognitivo es que impli- cd la delimitacidn y definicidn de un nuevo plano de 10 mental, al considerar a la mente como un sistema de cdmputo. Como dice Johnson-Laird, <<lainvención del ordenador digital, y de manera mas importante, de su precursora, la teoria matemática de la computabilidad, ha obligado a la gente a pensar de una forma nueva sobre la mente. Antes de la computación habia una distinción clara entre cerebro y mente; uno era un órgano fisico y la otra una <<noentidad)) fantasmáti- ca que dificilmente resultaba un tema de investigación respetable. (Se consentia que 10s adultos pudiesen hablar de ella en privado, siempre y cuando compren- dieran que, en realidad, no existia.) Después de la llegada de 10s ordenadores no cabe semejante escepticismo: una maquina puede controlarse mediante un <<pro- grama)) de instrucciones simbólicas, y no hay nada de fantasmal en un programa de ordenador. Quizá, y en gran medida, la mente es para el cerebro 10 que el pro- grama es para el ordenador. De esta manera, puede haber una ciencia de la men- te)) (1990, pp. 13-14). Uno de 10s aspectos del origen de la psicologia cognitiva que merece una interpretación histórica es éste: por qué la mente habia dejado de ser respetable en 1913 y volvió a ser10 en 10s años sesenta de nuestro siglo. Como tuvieron que vestirse esos peculiares y fantasmaticos miembros de su cohorte (10s pensamien- tos, las imagenes, 10s recuerdos y creencias) para ser readmitidos en el recinto
respetable de la ciencia. La respuesta, como sugiere Johnson-Laird, es muy cla- ra: tuvieron que presentarse como objetos computables o como productos de al- goritmos de cómputo. Este ropaje si era respetable: por una parte, desligaba 10s conceptos mentales de la dudosa fenomenologia de la conciencia, ademas per- rnitia simular su funcionamiento mediante algoritrnos rigurosos que dieran cuenta de sus ccproductos extensionales)) (en especial, de 10s tiempos de respuesta) y 10s revestia del prestigio de la tecnologia emergente del conocimiento. Finalmente, 10s incluia en un contexto preciso de interpretación mecanicista, aunque se trata- ra de un mecanicismo muy diferente, mucho mas complejo, elaborado y abstrac- to, que el empleado por 10s psicólogos objetivistas de la primera mitad del siglo. La noción de cómputo se ligó intuitivamente a 10 mental desde su naci- miento. Fue formulada rigurosamente, en 1936, por un matematico inglés excCn- trico y genial, Alan Turing, que imagino una maquina abstracta muy simple, ca- paz de simular cualquier actividad que pudiera descomponerse en un procedimiento efectivo, es decir, en un algoritmo consistente en una serie de transformaciones discretas de cadenas, también discretas, de simbolos. Es computable todo aque- 110 que es realizable por tal maquina abstracta y universal. Turing intuyó ense- guida las posibilidades que abria su maquina abstracta para una nueva compren- sión de la mente, y planteó un desafio de consecuencias históricas aún incalculables: ¿por qué no romper con la tradicional división entre ctmentes))y ((maqinas)),tan trabajosamente lograda por una ciencia de la naturaleza que habia tardado si- glos en deshacerse del todo de sus ultimos residuos animistas?, ¿por que no ima- ginar una maquina que produce prototipos de 10 mental, es decir, ccpensamien- tos))? Para la historia de la psicologia, el desafio de Turing en ccComputing Machinery and Intelligence))(1950) tenia una importancia enorme, porque pare- cia abrir perspectivas de solución a un viejo problema nunca resuelto: el de aco- modar la explicación mecanicista, requerida por la necesidad de desarrollar una ciencia objetiva, con el concepto de mente. Hasta Turing, 10s intentos mecanicis- tas y objetivos (tales como 10s de la reflexologia y el conductisrno) se habian sal- dado inevitablemente con soluciones eliminacionistas: con la eliminación de lo mental o su reducción a términos puramente extensionales y, por consiguiente, no-mentales. Turing (1950) proponia un juego estrictamente objetivo (muy conductista, en realidad) para provocar la reflexión y cuestionar las ideas tradicionales sobre la irreductible separación entre mentes y maquinas. Supongamos que estuviera encerrada, en una habitación, una cementen (es decir, una persona) y una maqui- na en otra, y que alguien, quiza un psicólogo objetivista, hiciera preguntas a las dos sin saber quién respondia. Si ese ccpsicólogo objetivo)) fuera incapaz de dis- tinguir a la mente de la maquina, ¿con qué derecho podriamos decir que la pri- mera piensa y la segunda no? Para Turing, si 10s ((pensamientos))de las personas pueden descomponerse en procedimientos efectivos o algoritmos precisos, po- dran ser simulados por una maquina universal como la ideada previamente por 61 mismo (Turing, 1936), capaz de computar cualquier procedimiento efectivo. Por otra parte, si el pensamiento no pudiera descomponerse en procedimientos efectivos, seria literalmente incomprensible. La metafora de Turing de la ccma- quina que piensa)) planteaba un desafio importante a la psicologia, y abria nue-
de sus implicaciones fenomenológicas... representa la emergencia de un nuevo nivel de analisis, independiente del fisico pero de espiritu mecanicista. Hace po- sible una ciencia de la estructura y la función divorciada de la sustancia material
nos, puede dar respuesta a cuestiones planteadas tradicionalmente por 10s psicó- logos>>(p. 68). Esta misma caracterización es la que ofrece Howard Gardner, en una de las pocas aportaciones al analisis histórico de la ciencia cognitiva, La nueva cien- cia de la mente (1987): esta nueva ciencia se caracteriza esencialmente por ((con- cebir representaciones mentales y por postular un nivel ,de analisis totalmente se- parado del nivel biológico o neurolÓgico)>(p. 22). También se caracteriza por su adhesión a la metafora del ordendor, es decir, a la noción de cómputo. Sin em- bargo, desde 10s comienzos de la ciencia cognitiva, hubo intentos de encarnar esa nueva versión formalista de la mente (la versión computacional) en modelos abstractos del sistema nervioso, saltando la barrera que separaba a la mente como mecanismo simbólico, de la mente como función del cerebro. El mas influyente de aquellos intentos fue el realizado por el neurofisiólogo Warren McCulloch y el matematico Walter Pitts, en un articulo de 1943, titulado ((Un calculo lógico inmanente en la actividad nerviosa), (reeditado en Boden, 1990). McCulloch y Pitts consideraban el cerebro como un sistema que incorpora principios Iógicos en sus neuronas y redes neurales, defendiendo la idea de que todas las funciones computables por la maquina de Turing podrian ser realizadas por redes neurales, que serian capaces de tratar también todas las funciones del calculo proposicio- nal (de poder equivalente al de la maquina universal de Turing). La relevancia histórica de la aportación de McCulloch y Pitts residia en que abria dos vias posibles de investigación para el nuevo enfoque objetivista de la mente que comenzaba a perfilarse por aquellos años: (1) una, centrada en la idea de proposición, entendida como herramienta simbólica de una mente des- contextuada de su sustrato biológico, o funcionalmente independiente de 61, (2) y otra que entendiera que el propio sistema nervioso puede concebirse, a nivel abstracto, como un sistema de cómputo, estableciendo para la psicologia cogniti- va un doble criteri0 de justificación: la adecuación a 10s datos comportamentales y la compatibilidad con 10s conocimientos neurobiológicos. Estos dos enfoques pueden identificarse, respectivamente, con el paradigma clasico C-R (es decir, de cómpu put os sobre Representaciones>>simbólicas, en una maquina de caracter di- gital y esencialmente secuencial) y con la alternativa conexionista. A pesar de las aparentes ventajas que hubiera podido tener la segunda ver- sión -mas ctrealista)>en 10 neurobiológico y que daba una cierta solución no dualista al problema de relación entre cuerpo y mente computacional-, fue la primera opció11 la que predomino en el enfoque cognitivo desde finales de 10s años sesenta a mediados de 10s ochenta, en que la opción ((neural>>fue retomada por el conexionismo. El10 se debió a dos factores: por una parte, el lenguaje in- tencionalista y simbólico de la alternativa clasica era mucho mas directo y atrac- tivo, para el psicólogo, que el mas molecular y extensional de las redes neurales (de modo parecido a como el lenguaje de la física clasica es mas directo e intuiti- vo, para el fisico, que el de la mecanica cuantica). Por otra, 10s modelos de redes
Orígenes históricos de la psicología cognitiva 139
desarrollados en 10s primeros años sesenta, y en concreto el ccperceptrón))de Franz Rosenblatt (1962), compuestos por so10 dos capas de unidades, se demostraron pronto incapaces de realizar tareas simples tales como cccomprender))la disyun- ción no-excluyente de la lógica de proposiciones (Minsky y Papert, 1969). El en- tusiasmo exagerado, y algo provocativo, de Franz Rosenblatt, el inventor del per- ceptrón, contribuyó bastante a que el proyecto de desarrollar modelos abstractos del sistema nervioso capaces de cómputo se desacreditara en cuanto aparecieron las primeras dificultades (McCorduck, 1991). Asi, el camino quedo expedit0 para una versión de la psicologia del conocimiento como ciencia objetiva de la mente, entendida esencialmente como sistema de cómputo de representaciones simbóli- cas, y situada en un plano funcionalmente independiente del nivel neurobiologico. Esta alternativa, a pesar de revestirse desde muy pronto de una nueva for- ma de dualismo (el dualismo funcionalista), que hubiera resultado inaceptable para el paladar de cualquier psicólogo objetivista de 10s años cincuenta, contaba con el prestigio algoritmico de 10s cómputos y, en seguida, con la presencia real de 10s ordenadores, para justificar la nueva empresa de hacer una ciencia objeti- va y rigurosa de la mente que superase las estrechas limitaciones conceptuales y metodológicas impuestas por el conductismo y el funcionalismo objetivista de 10s años cuarenta y cincuenta.
Pero, jsignificaba realmente la nueva psicologia cognitiva, que apuntaba en 10s años cincuenta, una ruptura con el conductismo y sus criterios de justifi- cación observacionales y teóricos?, jfue, de verdad, una ccliberación))?Las inter- pretaciones tradicionales sobre el origen histórico de la psicologia cognitiva han tendido a acentuar su vertiente revolucionaria con respecto al conductismo, y es cierto que un factor que influyó en su origen fue la percepción, por parte de mu- chos psicólogos, de que era demasiado 10 que no podia decirse en el vocabulario conductista. Pero hay también otra versión de la historia: la que acentua 10s ras- gos de continuidad entre el paradigma cognitivo emergente y el enfoque conduc- tista. Por ejemplo, Leahey presento, en una reunión de la APA del año 1981, una ponencia con un titulo mas bien provocativo: ccLa revolución que nunca existió: el procesamiento de la información es conductismo)). ¿Es conductismo la nueva psicologia cognitiva? Y, si 10 es, jen qué senti- do? De hecho hay rasgos de continuidad importantes: la mayoria de 10s psicólo- gos cognitivos han conservado la premisa conductista, según la cua1 10s enuncia- dos observacionales de la psicologia como ciencia deben ser extensionales y formulados en tercera persona de singular, es decir, la exigencia del objetivismo de método. En áreas limitadas de estudio (como la solución de problemas) se han utilizado, desde algunos enfoques, informes depurados de naturaleza introspec- tiva (Newell y Simon, 1972; Ericsson y Simon, 1984), pero esta alternativa -que es la excepción mas que la regla- suele compensarse con una acentuación de
Orígenes históricos de la psicologia cognitiva^141
La recuperacion de 10s constructos explicativos que implican o predican conoci- miento (esas entidades perdidas en el principio de la travesia conductista) solo fue posible en el contexto de dos pretensiones cientificamente respetables: (1) ex- plicar la conducta, y (2) explicarla en términos mecanicos. Solo asi fue posible una tercera pretension: (3) explicarla como producto del conocimiento. La recu- peracion de 10s viejos conceptos de la psicologia natural mentalista, de 10s ((pla- nes)) y propositos (Miller, Galanter y Pribram, 1960), las estrategias activas de elaboracion del conocimiento (Bruner, Goodnow y Austin, 1956), 10s simholos mentales, como objetos portadores de conocimiento (Newell, Shaw y Simon, 1958), estuvo avalada por esos criterios de justificacion. Estas consideraciones, al tiempo que sirven para destacar 10s rasgos de con- tinuidad entre el enfoque cognitivo y el conductista, ayudan a explicar el signifi- cado de las primeras criticas propiamente cognitivas de las explicaciones conduc- tistas y el sentido de las primeras propuestas de una psicologia del procesamiento de la informacion. Por ejemplo, en el importante simposio precursor celebrado en Hixon, en 1948, Karl Lashley explico que 10s modelos explicativos conductis- tas ((de izquierda a derecha)) eran incapaces de dar cuenta de conductas organi- zadas, reclamando la necesidad de recurrir a organizaciones jerarquicas internas para explicar esas conductas. En contra de la tendencia anterior a reducir el len- guaje a conductas mas simples, de naturaleza asociativa, Lashley reclamaba la necesidad de emplear un modelo gramatical o cclingüistico))-es decir, compo- nencial, estructurado y jerarquico- para explicar esas otras conductas motoras supuestamente mas simples. La posicion de Lashley en la reunion de Hixon prefiguraba aspectos im- portantes de la que habria de ser la actitud cognitiva que se desarrollaría en años posteriores: la consideracion del lenguaje como foc0 de interés, y de 10s modelos lingüísticos como modelos explicativos ejemplares, la insistencia en mecanismos de determinación ((de arriba a abajo)) y en sistemas jerarquicos de organización de la conducta, el gusto por la complejidad, iban a definir aquella nueva actitud, que se explicito de forma mucho mas completa ocho años después, en las Jorna- das sobre Teoria de la Informacion, realizadas en 1956 en el Massachusetts Insti- tute of Technology (MIT), institucion que se configuro desde el primer momento como el ccsancta sanctorum)) de la nueva ciencia cognitiva. La revisión de las comunicaciones presentadas en las Jornadas del MIT ofrece un balance muy preciso de las preocupaciones y posiciones que configura- ban, por el año 1956, la nueva posición cognitiva. Un joven lingüista, Noam Chomsky, desarrollaba rigurosarnente algunas intuiciones adelantadas por Lashley, al demostrar que las gramaticas de estados finitos y de izquierda a derecha, em- pleada~por 10s teóricos de la información, eran incapaces de generar el lenguaje. El modelo de gramatica generativo-transformacional, que 61 proponia, se con- virtio poc0 después en un prototip0 basico de modelo cognitivo de determina- cion jerarquica. La idea de que las explicaciones cognitivas deben consistir en teorias de computo sobre representaciones simbolicas se prefiguraba también en aquella presentación de Chomsky. En realidad, la idea de Chomsky era un producto historico de las mismas reflexiones sobre lenguajes formales, iniciadas en el racionalismo y desarrolladas
por lógicos y matematicos, que se encarnaron, por aquellos años cincuenta, en la fria piel de 10s primeros ordenadores digitales (von Newmann murió el mismo año de las jornadas del MIT, cuando aún estaba muy reciente su importante apor- tación a este desarrollo). Desde el comienzo mismo de la psicologia cognitiva, la relacion intima entre el nuevo enfoque psicológico y la nueva inteligencia arti- ficial quedo asegurada por el trabajo incansable y el entusiasmo de dos pioneros de ambos campos: Newell y Simon, que en la reunión del MIT describian su tireó- rico lógico)~,que constituia la primera demostracion completa de un teorema rea- lizada por un programa de ordenador. Y, en la misma reunión, George Miller ponia de manifiesto limitaciones importantes del recién descubierto ((sistema hu- mano de procesamiento de la información)), en su presentación sobre el magico número 7 f 2. La reunión del MIT en 1956 no era un episodio aislado, sino una expresión del zeitgeist naciente, que reflejaba, si, la sensación en muchos cientificos de la conducta de que el viejo objetivismo era insuficiente e innecesariamente limitati- vo, pero sobre todo la convicción de que se contaba con un nuevo lenguaje con el que hablar de la mente. En aquel mismo aiio de 1956, se celebro en Darmouth una importante conferencia de 10s primeros visionarios que trabajaban en el de- sarrollo de sistemas de Inteligencia Artificial. La reunión, organizada por John McCarthy, Marvin Minsky, Nathaniel Rochester y Claude Shannon, y magnifi- camente descrita por Pamela McCorduck (1991), reflejaba las primeras aspira- ciones de un proyecto, el de la IA, estrechisimamente vinculado hasta hoy con la psicologia cognitiva -hasta el punto de que 10s limites entre una y otra son completamente ctborrosos))- y de enormes consecuencias practicas. En Darmouth, Newell y Simon defendieron un enfoque de la IA que deslindaba la noción de computo de la de calculo, y defendieron una versión abierta de la IA, como ver- sando sobre maquinas simbólicas en general, del tipo del tireórico lógico~),que ellos mismos habian desarrollado. También en aquel mismo año, 1956, Bruner, Goodnow y Austin (1956) formulaban con claridad un enfoque cognitivo del pen- samiento, describiendo en A Study of Thinking las estrategias activas de elabo- ración de la información que 10s sujetos emplean en 10s procesos de formación de conceptos clásicos. La segunda mitad de 10s años cincuenta constituye el momento histórico en que se define con claridad la naturaleza de la psicologia cognitiva emergente. Una influencia decisiva en ese proceso de definición fue la del lingüista Noam Chomsky, que en 1957 publicaba Syntactic Structures, y en 1959 su demoledora critica a la posición de Skinner sobre el lenguaje en Verbal Behavior. Conviene que nos detengamos brevemente en la significacion de estas dos aportaciones para comprender la influencia de Chomsky. La definición de la competencia lingüística en Syntactic Structures se con- virtió enseguida en una especie de paradigma o modelo ejemplar de la nueva de- finición de la mente que entreveia la psicologia emergente. Chomsky presentaba al sujeto lingüistico como una entidad, o sistema, esencialmente formal, defini- do por un conjunt0 de reglas precisas sobre representaciones simbólicas de ca- racter discreto. Definia la competencia lingüística como un conocimiento de re- glas y representaciones, totalmente independiente del marco de la conciencia, y
Structure of Behavior de Miller, Galanter y Pribram (1964). Probablemente no hay ninguna otra obra psicológica en que se exprese de manera mas evidente el intento que caracterizaba al planteamiento naciente: el esfuerzo por insertar 10s viejos conceptos mentalistas de la psicologia natural (tales como 10s planes, las intenciones y las imagenes) en 10s nuevos modelos explicativos de caracter ciber- nético o laxamente computacional. Del mismo modo que el propósito esencial del conductismo fue el de traducir el vocabulario de la mente a términos pura- mente extensionales, ccdesmentalizandolo))por asi decirlo, el de la psicologia cog- nitiva consistia en asimilar ese vocabulario a 10s esquemas trazados por 10s nue- vos algoritmos de cómputo y bucles de retroalimentación. En cierto modo, la fuerza de la nueva psicologia (quiza como la de algunas formaciones politicas de amplio espectro) se basaba en su ccequivocidad consti- tutiva)), en un gran equivoco, que ha sido destacado lúcidamente por Kintsch, Miller y Polson (1984): el equivoco consistia -y consiste- en mezclar 10s con- ceptos propositivos y mentalistas de la psicologia natural con las categorias del paradigma C-R, es decir, con las categorias derivadas de la noción de computo. Términos que solo tienen sentido en un plano personal de explicación, como ccplan)) y ccpropósito)), o que estan inevitablemente vinculados a la fenomenologia de la conciencia, como (cimagen,), se entremezclan e insertan en las mismas explica- ciones en que se emplean nociones tales como las de TOTE (el bucle definido en Plans and the Structure of Behavior) o cómputo, que so10 pueden tener senti- do en un nivel subpersonal de explicación. Esa propension equivoca se manifiesta con mucha claridad en el libro de Miller, Galanter y Pribram: 10s autores recurren constantemente a ilustraciones muy expresivas de sus ideas, vinculadas a las intuiciones intencionalistas que 10s humanos tenemos como psicólogos naturales. Nos parece que hablan de 10s pla- nes de que somos conscientes, de las imagenes que nos vienen a la mente... pero su aportación fundamental consiste en definir la forma general (la organización TOTE) de 10s mecanismos subpersonales relevantes para estudiar 10s procesos de conocimiento. La convivencia de estas dos fuerzas, como la de liberales y socia- lista~en algunos partidos europeos, era un factor poderoso para explicar el atractivo politico de 10s nuevos plantearnientos sobre la mente, pero dejaba abierta la puerta a numerosos problemas de las explicaciones cognitivas (como 10s relacionados con 10s papeles respectivos de formas y contenidos en la dirección de 10s proce- sos mentales, con la tarea real de la conciencia en el curso del procesamiento, o con el estatuto cognitivo de las imagenes mentales) que aún hoy siguen sin es- tar resueltos conceptualmente del todo. La formulación mas clara del nuevo modelo computacional de explicación fue la que realizaron, en 1958, Newell, Shaw y Simon, en <<Elementsof a Theory of Human Problem Solving)).En aquel articulo se ofrecia una explicación de la solución humana de problemas basada en el supuesto de que la mente es una especie de ccpaquete de software escrit0 en lenguaje simbólico de alto nivel)), y la psicologia la ciencia que estudia ese software. Se prefiguraba una idea que des- pués ha sido desarrollada mucho mas concienzudamente por Newell y Simon (1976): la idea de que las mentes, como 10s ordenadores, corresponden a sistemas que son, a un tiempo, físicos y simbólicos. Es decir, mecanismos que se rigen
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racionalmente por cadenas de simbolos, las cuales corresponden, en ultimo tér- mino, a estados fisicos que funcionan con arreglo a las leyes ordinarias de causa- lidad física. Tales simbolos serian esencialmente intencionales, al estar situados en mundos de objetos a 10s que designan o interpretan, y al tiempo se manipula- rian con arreglo a algoritmos computacionales bien definidos. La aportación de Newell, Shaw y Simon al impreciso campo fronterizo en- tre la psicologia cognitiva y la inteligencia artificial presentaba tres caracteristi- cas muy relacionadas y que fueron prototipicas de 10s primeros modelos cogniti- vos de 10s años sesenta: la propensión formalista, una inclinación fuertemente logicista y, por ultimo, una formidable ambición explicativa. Las primeras expli- caciones cognitivas reflejaban la huella del viejo y ambicioso proyecto raciona- lista de definir un ctlenguaje universal del pensamiento)), inmune a 10s conteni- dos y liberado de las impurezas de 10s factores semanticos y pragmaticos que en el pensamiento intervienen. Del mismo modo que Chomsky habia tratado de de- finir una especie de ctlenguaje universal del lenguaje)) en Syntactic Structures, Newell, Shaw y Simon intentaron ofrecer un sistema algoritmico capaz de resol- ver un amplisimo conjunt0 de problemas: el ccGenera1 Problem Solven). Asi, 10s primeros modelos explicativos de la psicologia cognitiva se basa- ron generalmente en el supuesto de que es posible definir mecanismos extrema- damente generales de inferencia, solución de problemas y generación lingüística cuyo funcionamiento estaria determinado por la forma (se trataba, por tanto, de modelos esencialmente sintacticos). La hipótesis de la complejidad derivacio- nal, de la que se nutrió la ciencia recién inaugurada de la psicolinguistica (que no se identificaba con 10s intentos reduccionistas de la psicologia del lenguaje anterior), era, por ejemplo, un intento de trasladar a la psicologia el enfoque gra- maticalista de Chomsky en su aspecto mas puro. En el campo del pensamiento y el razonamiento, 10s primeros estudios cognitivos se basaron en el postulado logicista implícit0 de que ttlas representaciones y/o procesos mentales humanos son isomorfos respecto del sistema de reglas formales lógico o matemático (vg.: lógica de proposiciones moderna y lógica de predicados de primer orden))) (De Vega, 1981, p. 347). De este modo, las explicaciones sintacticas y formalistas definieron la pri- mera fase de la psicologia cognitiva. En la dialéctica que siempre ha caracteriza- do a este enfoque, que es la dialéctica entre sintaxis y semantica, entre reglas y contenidos, entre forma e intencionalidad, fueron 10s tres primeros miembros de estos pares -sintaxis, reglas y formas- 10s que impusieron una abrumadora pre- sencia en 10s años sesenta, constituyendo una imagen del sujeto psicológico como sujeto esencialmente racional y racionalmente independiente de 10s contenidos procesados. Es posible que esa imagen resultara históricamente útil para corregir tanto 10s excesos del conductismo (en el dibujo de un sujeto reducido en gran parte a objeto de las manipulaciones y el control de su medio) como la versión irracionalista del sujeto psicológico desarrollada por muchos teóricos del psico- analisis. Asi, el sujeto psicológico de las concepciones cognitivas de 10s años sesen- ta era una especie de pequeño monstruo racional (Rivikre, 1987): un sujeto que, para hablar y comprender, emplearia sus conocimientos tacitos de las reglas mor-
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ción de las nuevas tecnologias del conocimiento, a las que el enfoque cognitivo estuvo vinculado desde el principio, y por el hecho de que la nueva psicologia se mostrara, al tiempo, mas respetuosa con la complejidad que intuitivamente atribuimos a 10 mental, mas cercana, al menos en apariencia, a supuestos opti- mista~tradicionales sobre la naturaleza humana (como 10s de actividad, autodi- rección y racionalidad) y mas objetiva que cualquiera de las alternativas menta- listas anteriores en psicologia, siendo capaz de resolver aparentemente la vieja antinomia entre mente y objetividad. De forma parecida a 10 que sucede en el desarrollo fisico y psicológico de 10s organismos, que generalmente no so10 crecen cuantitativamente sino que su- fren cambios cualitativos en ese desarrollo, sin perder por el10 su identidad, el nuevo enfoque sufrió variaciones importantes en 10s años setenta y ochenta, sin perder en ellas su identidad cognitiva y la referencia, mas o menos lejana según 10s investigadores, a las nociones de cómputo y procesamiento de la información. Debemos limitarnos aquí a establecer 10s aspectos mas generales y sobresalientes de esos cambios cualitativos. En una síntesis rapida señalaremos que 10s cambios afectaron enseguida a la imagen logicista de ccsujeto racional)) que ofreció en un primer momento la psicologia cognitiva, y que implicaron un nuevo equilibri en la dinamica entre forma e intencionalidad, o entre factores sintáctico-formales, por una parte, y variables semanticas y pragmaticas, por otra. Ya desde finales de 10s años sesenta, 10s aspectos semanticos (10s relacionados con 10s contenidos de 10 que se procesa, y no so10 con su forma) comenzaron a reclamar un papel en las nuevas explicaciones de la mente, aunque hay que reconocer que no es ta- rea faci1 la de entender ese papel desde 10s modelos de la mente como sistema de cómputo (definido por algoritmos formalmente guiados) de representaciones simbólicas. La intrusión de estos factores tuvo mucho que ver con un tercer as- pecto que definió a la nueva etapa: muchos investigadores renunciaron a la am- bición primera de ofrecer modelos mecanicistas de la mente extremadamente ge- nerales -que pronto demostraron sus insuficiencias- dando lugar a una psicologia de aspecto mas bien ccmosaico>>y minimalista en muchas de sus aportaciones. El primer cambio al que nos hemos referido implico romper con la ecua- ción primera entre ccsujeto algoritmico~~y ccsujeto hiper-racional)). Los psicólo- gos cognitivos se dieron cuenta, enseguida, de que es posible formular explica- ciones algoritmicas y modelos computacionales de conductas que no corresponden a modelos lógicos o canónicos de racionalidad. Desde finales de 10s años sesen- ta, empezó a perfilarse una imagen mas versátil, flexible y limitada del sujeto cognitivo que la que se tuvo en un primer momento: se demostro que las estruc- turas con que produce y comprende el lenguaje estan agujereadas por difusas y punzantes influencias semanticas y pragmaticas (Clark y Clark, 1977), que su competencia final en el manejo de tareas lógicas es bastante limitada, especifica de tareas y dependiente de contenidos (Wason, 1966, 1968), que emplea catego- r i a ~naturales difusas y de limites imprecisos (Rosch, 1978), que su razonamiento es frecuentemente alógico (Evans, 1972) y se guia por ccmodelos mentales), de na- turaleza semantica, mas que por reglas formales (Johnson-Laird, 1983), y que sus estimaciones de semejanza y juicios intuitivos se dejan influir por sesgos irre- presentables en la metrica euclidiana o el calculo de probabilidades (Tversky, 1977;
Kahneman y Tversky, 1973). Al crecer, el sujeto de la psicologia cognitiva -si- guiendo, en cierto modo, un proceso contrario al que siguen 10s niños- se hizo cada vez menos serio, mas difícil de formalizar, menos predictible y se alejo del modelo de racionalidad canónica que se le habia marcado en un principio. En cierto modo, abandono el ttestadio de las operaciones formal es^^, que habia pre- tendido ocupar nada mas nacer. Este proceso evolutivo -que no involutivo- tuvo mucho que ver con el segundo aspecto al que haciamos referencia: la constatación de la importante in- fluencia de 10s contenidos y factores semanticos en 10s procesos cognitivos. Por ejemplo, la hipótesis de la complejidad derivacional, que habia jugado un papel decisivo en el origen mismo de la psicolingüistica cognitiva, tuvo que ser aban- donada, al demostrarse que, en ciertas condiciones semanticas, oraciones com- plejas, desde el punto de vista transformacional, pueden ser mas faciles de com- prender -o igual de faciles- que otras simples (Wason, 1965; Greene, 1970; Johnson-Laird, 1968; Clark, 1965; Johnson, 1967). En el estudio del pensamien- to, 10s modelos sintacticos mas ambiciosos y generalistas, como el ttSoluciona- dor General de Problemas)) de Newell y Simon (1972), demostraron pronto que su ambito explicativa era mucho mas reducido que 10 que se pretendió en princi- pio, y que solo eran capaces de explicar la solución de problemas cerrados y de poca ttdensidad semant ica^^, comportandose de forma aleatoria y muy poc0 ttin- teligente))en situaciones en que se aumentaba la carga semantica de 10s proble- mas. Ademas, las investigaciones sobre razonamiento terminaron por convertir en un lugar común la idea de que el razonamiento humano es extremadamente sensible a 10s contenidos, cambios de contexto y factores pragmaticos. Si la mente es un instrumento tan versatil que modifica esencialmente sus estrategias en función de 10s contenidos que procesa, y de 10s contextos pragma- ticos en que realiza su tarea, ihasta qué punto es posible formular modelos gene- rales de computo para ella? La nueva imagen de la mente, que se dibujaba en la psicologia cognitiva de 10s años setenta y ochenta, se correspondia estrecha- mente con la imagen mosaica, fragmentaria, dependiente también de contenidos y contextos, de la propia psicologia cognitiva. Bien es verdad que no dejaron de formularse, en aquellos años, modelos generales, con la ambición de explicar una amplisima gama de actividades mentales a partir de un conjunt0 limitado de su- puestos. Es destacable, por ejemplo, el enorme esfuerzo de John Anderson (An- derson y Bower, 1973; Anderson, 1976, 1983) en esa dirección: armado con un arsenal limitado de proposiciones y reglas de producción (de poder computacio- nal equivalente al de la maquina de Turing) intento, una y otra vez, la ambiciosa tarea de formular una teoria general de la mente. Todavia no existe perspectiva histórica suficiente para valorar el éxito de esa ambición, pero si para señalar que era excepción mas que regla en la psicologia cognitiva de 10s años setenta y ochenta (si exceptuamos, desde luego, el caso especial del conexionismo, al que nos referiremos luego). Hay quizas otros dos rasgos que deben destacarse, en la fase de consolida- ción del enfoque cognitivo, y que, en cierto sentido, configuran una tendencia opuesta a ese mosaicismo de 10s micro-modelos de mini-mentes, al que nos he- mos referido. Son dos rasgos también muy relacionados entre si: la tendencia a