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Los aspectos importantes que deben contemplarse en un plan de control de calidad en obras de construcción. Se abordan los productos, equipos y sistemas que se incorporan permanentemente, las unidades de obra y las verificaciones y controles a realizar. Se incluyen tipos de controles y su alcance, así como la importancia de acotar el tamaño de los lotes.
Tipo: Monografías, Ensayos
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Mª José Granizo Díaz [email protected]
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La aplicación de cada vez más recursos al control de calidad o su aseguramiento, según se quiera entender o denominar, hace cada vez más necesario racionalizar su empleo. En una sociedad de "recursos escasos“ y asignados con criterios ajustados, es absurdo pensar que se deben asignar al control de la calidad más medios de los que, explícita o implícitamente, se está dispuesto a asumir frente al coste de la presunta "no calidad". La racionalización de los recursos destinados al control de calidad es la base de la aparición de los Planes de Control, que no son otra cosa que la herramienta que planifica, cuantifica y establece los controles que, para un nivel de riesgo aceptado y de medios asignados consecuentemente, plasman su aplicación para conseguir la optimización de los mismos de cara a asegurar el nivel de calidad perseguido. Si bien es posible hablar de Plan de Control como la planificación de las actuaciones emprendidas para asegurar cualquier aspecto de la construcción (calidad, forma, ejecución, etc.), nos limitaremos al estudio de los Planes de Control de Calidad de Materiales, como una especialidad dentro de dicha generalidad.
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Podemos definir el Plan de Control de Calidad de los materiales de una obra como el documento que sirve de base, guion y referencia para la sistematización de dicho control. En este sentido, debe establecer la sistemática del control propuesto, plasmada en una serie de controles razonados y justificados, tanto en tipología como en cantidad, que garanticen, en la medida propuesta el nivel de control perseguido.
Por ello, el plan de control de una obra particular debe contemplar, al menos, los siguientes aspectos, para cada unidad de obra o parte de ella objeto de control:
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Según establece el Código Técnico de la Edificación (CTE), aprobado mediante el REAL DECRETO 314/2006, de 17 de marzo, los Proyectos de Ejecución deben incluir, como parte del contenido documental de los mismos, un Plan de Control que ha de cumplir lo especificado en los artículos 6 y 7 de la Parte I, además de lo expresado en el Anejo II.
6.1. Generalidades
c) las verificaciones y las pruebas de servicio que, en su caso, deban realizarse paracomprobar las prestaciones finales del edificio; y d) las instrucciones de uso y mantenimiento del edificio terminado, de conformidad con loprevisto en el CTE y demás normativa que sea de aplicación.
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En cada proyecto de ejecución de obra, por tanto formará parte el Plan de Control de Calidad, que establece los requisitos mínimos a cumplir y ensayar definidos por el Técnico redactor. En el momento de ejecutar dicho proyecto, la empresa constructora está obligada a cumplimentar dicho Plan de Control, y de forma voluntaria este lo podrá ampliar, por considerarlo oportuno y de forma obligada porque la propiedad se lo exija.
En los casos que la empresa disponga de un sistema de gestión de la calidad, obligatoriamente tendrá que redactar un plan de calidad como procedimiento integrante del sistema. Cuando el promotor sea un agente público, los requisitos establecidos para la licitación de las obras por parte de las empresas recogen la obligatoriedad de poseer un sistema de gestión de calidad certificado, y por tanto un plan de calidad.
Es un documento vivo durante el plazo de ejecución de la obra, por lo tanto, es preciso prepararlo antes de iniciar la ejecución y actualizarlo completando su contenido a lo largo del transcurso de ésta.
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Un Plan de Control de verificación podría ser aquél que acomete un promotor (cliente o propiedad) para comprobar la calidad del producto entregado. También se emplean otros términos para su denominación, tales como de recepción, control final, etc.. Si bien es cierto que este control también es susceptible de aplicarse en niveles intermedios del proceso productivo, esto sólo tendrá interés cuando exista la posibilidad técnica y/o contractual para aceptar o rechazar una unidad antes de su entrega. En principio los Planes de Control de verificación suelen ser independientes del propio Plan que, en su caso, pueda establecer el productor o constructor.
Los Planes de Control de auditoría , también conocidos como de contraste. Esta variante es una composición de los Planes anteriores que se basa en admitir por parte del cliente como válidos los controles del productor y exigirle a éste su entrega, para establecer puntos de
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En función de la tipología de la obra y del proyecto que la define, debe ser adoptada en base a las mediciones de cada unidad y/o elemento. En principio, deben ser unidades a controlar todas aquellas cuya importancia sobre el nivel de calidad final de la obra se considere de relevancia. Una primera cuestión es la posibilidad o no de controlar los materiales constituyentes que, por sí solos, no llegan a definir una unidad de obra, sino que forman parte de la misma de manera inseparable bien por aglomeración, bien por adición, etc. Es el caso frecuente de áridos, conglomerantes, capas de compresión, etc. cuyas características se suponen se "incorporan" a un conjunto de elementos para constituir una unidad de obra con características independientes o diferentes de las de sus componentes.
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Otras veces, este acceso, aunque es posible, no es representativo, porque se corre el riesgo de tomar muestras sesgadas o no representativas bien por las condiciones de la toma bien por el proceso de selección de la muestra (como cuando se "pide" una muestra a un proveedor o suministrador o, por ejemplo, se le indica previamente la zona a ensayar con tiempo para su "preparación"). Finalmente, este análisis de componentes no es ni siquiera deseado, dado que al cliente puede no interesarle el estudio de estadios intermedios y tan sólo se preocupa por la situación final de la unidad de obra, como puede ser en algunos casos de Planes de Control de verificación o recepción. Otra cuestión a considerar a la hora de discernir sobre si controlar o no un material o una unidad de obra es la posibilidad real de ejecutar el ensayo de manera representativa y que sirva para adoptar una decisión sobre el control.
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Así hay unidades sobre las que sí es evidentemente posible fijar ensayos de control pero que, bien por su escasa aceptación, por la escasa información que habitualmente se deduce de los mismos, no merece la pena invertir recursos en su control, siendo más interesante desviarlos hacia otros aspectos de control de mayor nivel de incidencia. También es ilustrativo mencionar la posibilidad de tratar unidades cuyo control por algunos métodos es a veces incluso más costosa que la propia unidad: Así, ensayar un bordillo o romper por aplastamiento una tubería de gran diámetro, en obras en las que se emplea poco volumen de estas unidades, puede suponer un coste inasumible para la misma. Finalmente, otra posibilidad a considerar es que las características del material no sean de interés para la calidad final de la obra, bien por su bajo nivel de exigencia (hormigones de limpieza o en elementos auxiliares) bien por su baja representatividad en el volumen de la misma (bordillos en edificaciones, casetas de bombeo en grandes conducciones), lo que se evidencia si somos capaces de valorar el riesgo que se asume con estas unidades en proporción al de la obra en su conjunto.
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La práctica, los diversos estudios teóricos o la propia modelización de la unidad de obra en cuestión han llevado a la fijación de unos procedimientos normalizados para la evaluación de las características o magnitudes objeto del control.
Incluso, en la mayoría de las ocasiones, estos procedimientos han sido regulados o establecidos por organismos certificadores, investigadores o instituciones que le han conferidos el carácter de "norma" oficial.
En este sentido, la mayoría de las características a controlar tienen definido un proceso estándar de análisis que regula su estudio. Más aún, parece lógico pensar que toda característica o magnitud cuya determinación no se encuentre regulada por algún procedimiento específico, es susceptible de alcanzar valores diferentes en función de las diferentes condiciones de análisis a que sean sometidos.
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Por ello, podemos decir que, para cualquier magnitud que se haya decidido sea objeto de control, es necesario establecer la norma o procedimiento de control.
La tecnología de los materiales en estas fechas está lo suficientemente desarrollada para asegurar que la casi mayoría de los ensayos están regulados por una u otra norma casi universalmente reconocida, al menos en los ámbitos en que usualmente nos movemos.
En este sentido, existen diversos grupos de normas de las que las más usuales son las normas NLT, UNE, ASTM, etc..
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Dado que las relaciones entre el cliente, promotor o propiedad y el productor o constructor se suelen establecer dentro de un marco contractualmente preestablecido, en el momento de definir un Plan de Control es necesario determinar las normas o referencias básicas en que se fundamentan cuantos requisitos de calidad, plasmados en criterios de control y/o aceptación pensemos establecer. Estas referencias, usualmente establecidas en forma de alusión o exigencias de textos universalmente aceptados, como la EHE, o la EAE, etc., deben especificarse fundamentalmente por dar un mayor rigor o formalidad a un control, estableciendo exigencias universalmente aceptadas, y no caprichosas o sencillamente arbitrarias.
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Finalmente, el establecimiento de estas referencias sirve para el posible reajuste del Plan de Control en momentos posteriores a su redacción si se alteran condiciones de la obra: Por ejemplo, a redefinir lotes, criterios de aceptación, o tipos de ensayos, en función de que aumenten o disminuyan los volúmenes, de que se fabriquen unidades in situ o en planta ajena a la obra, que se prefabriquen elementos, etc.. Por todo ello, es ciertamente bueno para avalar la aplicación de un Plan de Control la referencia a textos aceptados de los ensayos o controles propuestos. (Y más aún si las referencias son de obligado cumplimiento). Esta fijación de referencias, debe realizarse lo antes posible en el proceso contractual mencionado, ya que, según el momento en que se redacte el Plan de Control (en fase de proyecto, antes de la adjudicación o posterior a ella), las posibilidades de fijar documentos de referencia estará más o menos limitada.
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El tamaño de un lote depende, esencialmente de dos factores:
El ritmo de producción de la unidad de obra El tiempo de reacción ante los posibles resultados que se obtengan del control.
En cuanto al ritmo de producción, parece obvio que está asociado al tamaño del lote por cuanto puede representar la uniformidad del proceso de ejecución y las condiciones ambientales.
En cuanto al tiempo de reacción ante un control, podemos definirlo como el conjunto del tiempo de respuesta a la solicitud de un ensayo, de su ejecución, informe y comunicación a la Dirección de obra para la aceptación y/o rechazo de una unidad.
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Finalmente, aunque en las líneas anteriores se ha pretendido transmitir la necesidad de acotar el lote por su tamaño mínimo, también parece recomendable sugerir la idea de acotar su tamaño máximo: Aunque seamos capaces de asegurar que un gran volumen de una unidad de obra está ejecutada en "idénticas" condiciones, dado que sobre los resultados del control hay que basar decisiones de aceptación y/o rechazo, es bueno subdividir el "lote constructivo" en porciones inferiores susceptibles de aprobación independiente.
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Al igual que el concepto del lote existe otro de igual importancia en la definición de un Plan de Control, que es el de la muestra. Y quizás esté peor considerado aún en proporción a su importancia relativa.
A veces se cuestiona por qué tomar muestras múltiples sobre lotes mayores cuando "parece más racional" tomar lotes menores y muestras singulares. Y el motivo no es caprichoso, como se verá, sino que parte de la idea de que el control que normalmente se realiza en las obras es estadístico, no total, y que es necesario obtener los datos sin perder ese horizonte.
Si no existieran incertidumbres o diferencias entre las características de todos los componentes de un mismo lote de control, evidentemente, tomando uno de ellos y analizándolo tendríamos información sobre todos los demás. Pero esto no es así.
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La realidad es que se asume que existe una dispersión en los resultados que somos capaces de detectar dentro de un mismo lote.
Por tanto, si tomamos sólo una muestra de dicho lote, no sólo no podemos asegurar que sea representativa, sino que con "casi toda seguridad" podemos dudar de la decisión que se adopte en la misma proporción de la dispersión de los resultados esperables. Es decir, si el material es muy disperso en resultados, podemos encontrar de todo, mientras que si el material es muy homogéneo, las oscilaciones serán más reducidas y el resultado será más indicativo.
Por tanto, parece evidente que es necesario para cada tipo de material y ensayo, definir el tamaño de la muestra que debemos tomar sobre el lote determinado para poder estimar su aptitud.
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La tramificación de la obra es la división de cada unidad de obra a controlar en partidas homogéneas susceptibles de constituir la "unidad de control" definida.
Esta tramificación se deberá realizar de manera conjunta, coordinada o aceptada por el controlador, el constructor y el Director de la Obra. De esta manera se incorporarán en este ajuste los condicionantes de ejecución, sistemas de control y criterios de aceptación que deben imponerse en la ejecución final.
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El último aspecto a considerar en un Plan de Control es la existencia y posibilidad de establecer criterios de aceptación para las unidades de obra en función de los resultados de los controles.
Inicialmente, la fijación de estos criterios excedería el alcance de la elaboración de un Plan de Control, por ser competencia del autor del proyecto o, en última instancia del Director de la Obra en su capacidad por interpretar el proyecto en construcción.
Pero sí es responsabilidad del técnico que redacta el Plan de Control de una obra la comprobación de que existen criterios establecidos, directa o indirectamente, para confrontar los resultados obtenidos. Como ya se ha comentado, no sirve de nada emitir resultados de ensayos si éstos no sirven para la caracterización de los materiales desde el punto de vista de su idoneidad en la unidad de obra en la que se han concebido.
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Esta función o papel del Plan de Control, casi como revisión del proyecto a controlar, en la mayoría de los casos supera las posibilidades del equipo de control, que tan sólo cuenta con una información parcial de la obra a ejecutar.
Pero debe quedar claro que, al igual que no tiene sentido concebir un equipo de control "aislado" o "independiente" del equipo de Dirección, no tiene sentido pensar en un Plan de Control "fuera" del proyecto a controlar.
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Proyecto básico (^) Proyecto de Ejecución
PLAN DE CONTROL DE CALIDAD Productos, equipos y sistemas que se incorporen de forma permanente: 9 Características técnicas mínimas. 9 Condiciones de suministro. 9 Garantías de calidad. 9 Control de recepción. Unidades de obra: 9 Características técnicas. 9 Condiciones para su ejecución. 9 Verificaciones y controles a realizar. 9 Medidas a adoptar durante la ejecución de las obras para asegurar la compatibilidad entre los diferentes productos, elementos y sistemas constructivos. 9 Verificaciones y pruebas de servicio. Edificio terminado. 9 Verificaciones y pruebas de servicio de comprobación de prestaciones finales. INSTRUCCIONES DE USO Y MANTENIMIENTO 9 Instrucciones de uso y mantenimiento del edificio terminado. 9 Medidas a adoptar durante el uso y mantenimiento para asegurar la compatibilidad entre los diferentes productos, elementos y sistemas constructivos. 39
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