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Una extensa información sobre las náuseas y vómitos en las primeras fases del embarazo, diferenciando entre emisis y hiperemesis gravídica. Se incluyen signos y síntomas, etiología, diagnóstico y tratamiento de ambas condiciones, así como complicaciones potenciales. Además, se discuten factores que pueden influir en su aparición y diferenciarlo de otras patologías que producen vómitos o enfermedades no relacionadas con el embarazo.
Tipo: Exámenes selectividad
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Las náuseas y los vómitos en las fases precoces del emba- razo son un fenómeno extremadamente frecuente, afectan aproximadamente a algo más de la mitad (40%-60%) de las gestantes y son más comunes entre las semanas 6- de gestación (suelen resolverse antes de las 16-20 sema- nas), aunque en un 20% persisten en el segundo y tercer trimestres1,2. En la mayor parte de los casos se mantiene la hidratación y la nutrición por medio de un alivio farma- cológico de los síntomas o con ligeros ajustes en la dieta (comidas frecuentes y poco copiosas). El 0,25%-0,5% su- fren una verdadera hiperemesis gravídica (vómitos incoer- cibles que impiden una correcta alimentación, ocasionan- do una pérdida de peso del 5% o más), que no responde al tratamiento sintomático y se caracteriza por una progre- siva deshidratación^3. Es más frecuente en primigestas, adolescentes, solteras, obesas, no fumadoras^4 y mujeres de raza negra. Dado que es un problema muy frecuente y mo- lesto para la embarazada en sus primeros meses de gesta- ción, es al médico de Atención Primaria al que posible- mente va a acudir la paciente, en muchas ocasiones an- gustiada. Tras un correcto diagnóstico, con un tratamiento dietético y sintomático se van a aliviar los síntomas en la mayor parte de los casos. Por ello creemos interesante apuntar unas notas sobre este tema, de consulta habitual en el primer trimestre de gestación. Definiciones a tener en cuenta:
La etiología es desconocida, aunque se han implicado va- rios factores: hormonales^6 (gonadotropina coriónica hu- mana [HCG], estrógenos, hormonas tiroideas [pacientes con hiperemesis gravídica pueden presentar un hipertiroi- dismo transitorio^7 que suele resolverse antes de la semana 20 y no requiere tratamiento], déficit de hormona adreno- corticotrópica [ACTH] hipofisaria, progesterona, andróge- nos, hormona del crecimiento, etc.), genéticos, metabóli- cos, psicógenos y sociales (más frecuente en gestación no deseada, personalidad inmadura, histerismo, primíparas, mayores de 35 años, no fumadoras^4 , etc.), alérgicos (pro- teína placentaria específica), alteración del pH gástrico, in- fección por Helicobacter pylori^8 , déficit de piridoxina, alte- ración de la actividad eléctrica gástrica, etc.; parece que la serotonina puede tener alguna implicación.
Servicio de Ginecología y Obstetricia. Hospital Virgen de la Salud. Toledo.
Correspondencia: J. Lombardía Prieto. Avda. Montesegovia, 19. Urbanización El Olivar de Mirabal. 28660 Boadilla del Monte. Madrid. Correo electrónico: [email protected]
Recibido el 23-05-2001; aceptado para su publicación el 13-02-2003.
Cursa con náuseas intensas y vómitos de predominio ma- tinal (inicialmente mucobiliosos y luego alimentarios, sin esfuerzo, que pueden estar desencadenados por olores fuertes como tabaco, aceite, perfume, etc., visualización de determinadas comidas, ingestión de ciertos alimentos y drogas), epigastralgias, sialorrea y, en ocasiones, hemate- mesis por desgarro de la mucosa gastroesofágica. Puede aparecer erosión de los labios, lengua seca y con grietas, encías enrojecidas y con llagas, faringe seca, roja y con pe- tequias. El aliento suele ser fétido o con olor a frutas. A medida que se agrava el cuadro aparece pérdida de peso y signos de deshidratación (palidez y sequedad de mucosas, signo del pliegue, disminución de la tugencia de la piel, ojos hundidos, falta de sudoración axilar, hipotensión ortostática, taquicardia, cetosis, oliguria [menos de 400 cc/24 h]). En situaciones graves aparecen síntomas neuro- lógicos, encefalopatía, ictericia, hipertermia, insuficiencia hepatorrenal, confusión, letargo y coma^9.
El diagnóstico ofrece un primer planteamiento: constatar si los vómitos tienen una causa gravídica o no. Por lo tan- to el primer paso es establecer el diagnóstico de gestación y, una vez realizado, diferenciar entre una emesis simple del embarazo y una hiperemesis gravídica^6. Mediante una buena anamnesis, una exploración física cuidadosa y una analítica básica, podremos llegar al diag- nóstico correcto en la mayoría de los casos. Así, es también muy importante el diagnóstico diferencial con patologías propias del embarazo que producen vómitos u otras en- fermedades que, sin tener nada que ver con la gestación, cursan de igual modo con náuseas y vómitos (tabla 1). Las pruebas complementarias que nos pueden ayudar son:
1. Pruebas de laboratorio: hemograma (hemoconcentra- ción), pruebas de coagulación, ionograma (hiponatremia, hipocaliemia, hipocloremia), proteínas totales (hipoprotei- nemia), pruebas de función hepática y pancreática^3 , equi- librio ácido-base (alcalosis metabólica) y análisis de orina (cetonuria, elevación de la osmolaridad, disminución del volumen urinario y del aclaramiento de creatinina). Es de mal pronóstico encontrar un aumento en las cifras de nitrógeno ureico, creatinina, ácido úrico, urea, transa- minasas y osmolaridad sérica; así como la disminución de forma importante de la reserva alcalina, el sodio y el pota- sio. En casos graves se debería solicitar la colaboración del nefrólogo^5. 2. Otras: en función de la gravedad del cuadro y ante la posibilidad de aparición de complicaciones (derivadas de las alteraciones hidroelectrolíticas) o ante dudas para efec- tuar un correcto diagnóstico diferencial, se pueden pedir otras pruebas complementarias como β-HCG seriada (en casos de gestaciones muy incipientes o dudas diagnósti- cas), ecografía obstétrica (para valoración de la vitalidad fetal, número de embriones, descartar enfermedad trofo- blástica^10 , etc.), urocultivo (para realizar el diagnóstico di- ferencial con una infección urinaria), ecografía hepatobi- liar (por la posibilidad de afectación hepática, en los casos más graves, o para hacer diagnóstico diferencial con enfer- medades hepáticas), hormonas tiroideas (para hacer diag- nóstico diferencial con un posible hipertiroidismo^7 ), fon- do de ojo (diagnóstico diferencial con una hipertensión intracraneal) y electrocardiograma (cuando la sintomato- logía y las alteraciones hidroelectrolíticas lo requieran).
Las náuseas y los vómitos simples (emesis) no requieren, en principio, la derivación de la gestante al especialista, salvo que no cedan o empeoren. Por ello, diferenciamos dos situaciones:
Formas leves o moderadas (tratamiento ambulatorio) Se debe comenzar, tras un correcto diagnóstico diferencial, con unos consejos higiénico-dietéticos: reposo, fracciona- miento de alimentos con comidas pequeñas y frecuentes, postura corporal, dieta rica en hidratos de carbono y po- bre en grasas, mejor alimentos sólidos y fríos (evitar en lo posible los líquidos y los alimentos calientes), evitar con- dimentos, bebidas con gas, tabaco, alcohol, drogas y olo- res o alimentos desencadenantes (alimentos fritos y gra- sientos)^5. Es muy importante tranquilizar a la paciente, ex- plicándole que es un trastorno benigno y que suele cesar espontáneamente a partir de la semana 12 de gestación. Asimismo puede ser necesario un apoyo psicológico. Cuando las medidas anteriores no sean suficientes y pa- ra evitar la progresión del cuadro, se aconseja tratamiento farmacológico con uno de los siguientes medicamentos: succinato de doxilamina (generalmente dos comprimidos al acostarse y uno al levantarse) o diciclomina (uno o dos comprimidos antes de las comidas); es conveniente asociar suplementos vitamínicos con piridoxina y tiamina. Si per- siste el cuadro se puede pautar: metoclopramida, 5-10 mg
Tabla 1. Diagnóstico diferencial de hiperemesis Patología secundaria al embarazo Mola hidatiforme Hidramnios Gestación múltiple Preeclampsia Síndrome de Hellp Hígado graso del embarazo Patología no secundaria al embarazo Digestiva: gastroenteritis, hepatitis, colecistitis, apendicitis, pancreatitis, etc. Infecciones agudas sistémicas Patología neurológica: meningitis, tumores, hipertensión intracraneal, etc. Patología urinaria (pielonefritis) Psicógenas Hipertiroidismo Hiperparatiroidismo Diabetes (cetoacidosis diabética) Insuficiencia suprarrenal Torsión quiste de ovario Efectos colaterales de sustancias químicas Drogas Ingestión de toxinas
2. Fetal: en ocasiones ligero aumento de crecimiento in- trauterino retardado (CIR) y prematuridad, pero sin con- secuencias perinatales graves. En algunas series se ha se- ñalado discreto aumento de malformaciones del sistema nervioso central (SNC), piel y riesgo de cáncer testicular en pacientes de sexo masculino cuyas madres presentaron hiperemesis en la gestación.
Por todo lo comentado a lo largo del capítulo, deducimos que la emesis es un problema muy frecuente en el emba- razo, desagradable para la paciente y de fácil diagnóstico y tratamiento, tras descartar otras causas que cursan con una clínica similar. Puesto que el médico de Atención Primaria es el primer contacto en la mayor parte de los casos para estas pacientes, puede resultarle de gran ayuda estar fami- liarizado con el diagnóstico y tratamiento de dicha patolo- gía, derivando a la gestante a Atención Especializada cuan- do no mejoren los síntomas o empeoren a pesar del trata- miento.