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Este documento aborda el concepto de segregación urbana, una diferenciación o desigualdad en la distribución espacial de determinados grupos en una ciudad. Se analiza el caso de méxico y su dinámica urbana anárquica, así como la importancia de una sociedad evolucionada para una planeación urbana efectiva. Además, se discuten las teorías y métodos relacionados con este tema y su riqueza polisémica.
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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The use of GIS and Multi-Criteria evaluation (MCE) to determine scenarios of potential floodings in fluvial basins. Study Case: Cuenca Guanabo, Havana City. Jorge Olivera Acosta, Gustavo Martin Morales, Alberto E. García Rivero, Efrén Jaimez Salgado, Martin Luis López, Reinaldo Estrada, Mario Campos Dueñas, Bárbara Liz Miravet
Editorial
Enfoques teóricos y metodológicos
Resultados de investigaciones
Instituto CIFOT
5º Piso, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuyo. Centro Universitario, Ciudad, Mendoza, Argentina. CP 5500, Tel: (+54) 261 4135000 ‐ int. 2203 / 2204. Fax: (+54) 261 4380457 Correo electrónico: [email protected]
Directora: Dra. María Elina Gudiño de Muñoz (Argentina – Universidad Nacional de Cuyo)
Asistente Editorial: Prof. Espec. María Beatriz Villegas (Argentina ‐ Universidad Nacional de Cuyo)
Asistente Administrativa: Prof. Nélida Berón
Administrador: Lucas Muñoz – Mauricio Gudiño
Producción Editorial:
M. Verónica D’Inca, María Beatriz Villegas^1
Palabras clave: Ley de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo; Mendoza; multidisciplina; gestión administrativa.
Keywords: Law of Territorial Management and Use of the land; multidiscipline; administration; Mendoza; Argentina.
A partir de la promulgación de la Ley Nº 8051 sobre Ordenamiento Territorial y Uso de suelo en la Provincia de Mendoza, en el año 2009 comienza una etapa de renovada presencia de la planificación territorial en la agenda pública.
En forma inédita, el proyecto de la mencionada ley fue propuesta por el sector de ciencia y técnica de la provincia mediante mecanismos que hicieron posible la participación de muchas instituciones e incluso organizaciones de la sociedad civil y colegios profesionales, coordinados por la Universidad Nacional de Cuyo. El proceso que promueve la Ley mencionada tiene previsto la formulación diferentes instrumentos de ordenamiento territorial, un plan estratégico provincial y sendos planes municipales.
Este proceso, sin duda, pone de manifiesto una vuelta de página a la Planificación Estratégica de los años ’90, cuyos planes no lograron, al menos en algunos lugares de Argentina, resultados prácticos y efectivos en la solución a los problemas territoriales más severos.
La Planificación Estratégica comienza a articularse con el ordenamiento territorial, luego de superarse una etapa de confianza sobrevalorada en ella. Es que, tal vez, sin llegar al debate profundo sobre “la ciudad del pensamiento único”, como Arantes, Vainer y Maricato llaman a su libro, que incluye la más certera y dura crítica a la planificación estratégica, se precisa una nueva forma de articulación de instrumentos y políticas para lograr efectos en el territorio.
(^1) Instituto CIFOT, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina. Fecha de publicación: 30/06/2011. 4 páginas.
M. Verónica D’Inca, María Beatriz Villegas
ejecutores de los mismos. La planificación territorial (estratégica o no) requiere el conocimiento de técnicas y metodologías de análisis que son, en la mayor parte de los casos, desconocidas para los decisores. La interpretación multidisciplinar de la realidad y la sistematización de ésta para diagnosticar acertadamente y articular las propuestas de acción de forma lógica y coherente es habitual en el trabajo de los especialistas.
En el ámbito político, a la hora de la hora de poner en marcha las propuestas, generalmente se las posterga por los esfuerzos (presupuestarios y humanos) y los tiempos que demandan. Los tiempos que exige la planificación de un territorio no se corresponden, insistimos, con los plazos político-partidarios.
Esta situación demuestra una posición dicotómica a partir del momento que se demanda, desde lo académico, que el ejecutor comprenda el paradigma del Ordenamiento Territorial y desde lo Político que se ejecute sin pérdida de tiempo olvidando, por lo tanto, la naturaleza de la planificación en términos de conocer y sistematizar el territorio, modelarlo y reconocer la forma de modificar el futuro tendencial. ¿Cómo puede superarse este desencuentro?
Ante el hecho de que la planificación busca afianzarse en el modelo de gestión gubernamental y debe ser una política transversal a la organización institucional, se considera aún más grave no detenerse en la necesidad de cambio administrativo y de gestión pública, porque las estructuras administrativas del Estado son poco flexibles y burocráticas.
Mientras tanto, la realidad discurre sin titubeos y sin treguas. Avanza y supera la voluntad de los científicos e incluso de la política, a la que pone en aprietos. Es por esto que las decisiones relacionadas al uso del territorio, encuentran su campo allanado ante la ausencia de políticas claras y precisas al respecto.
En el ámbito local, cada nuevo emprendimiento, instalado en una zona frágil como es el oasis norte donde se localiza el Gran Mendoza, tiene externalidades negativas a breve plazo sobre el conjunto de la sociedad, la que tiene que afrontar las consecuencias de las decisiones tomadas unilateralmente. Tal es el caso de barrios construidos en áreas de grave riesgo ambiental -aluvional, sísmico, de erosión-; poblaciones sin disponibilidad domiciliaria de agua potable o surtidas con perforaciones de napas subterráneas que se corresponden con las cabeceras de los acuíferos. Quizá también con ausencia de otras redes básicas como las cloacales, electricidad y gas natural. Cabe destacar que son numerosas las situaciones que ejemplifican lo antedicho en otros lugares de América
M. Verónica D’Inca, María Beatriz Villegas
Latina con similares características; podría citarse a los barrios de viviendas inundados o sepultados por coladas de lodo.
La Ley Provincial Nº 8051/2009 sobre Ordenamiento Territorial y Uso de suelo de Mendoza es la referencia local para saber cómo y quienes deben planificar la provincia, pero aún no se aplica. Ante este desafío y los problemas planteados precedentemente, surgen algunas cuestiones a preverse para concretar un proceso exitoso.
En primer lugar, la visión a largo plazo es irrenunciable y debe ser exigida también por una población en conocimiento de su realidad; porque la planificación por naturaleza incluye disposiciones sobre acciones concretas desde el corto y mediano plazo. Si bien esta visión de los tiempos también es inherente a la Planificación Estratégica, tiene que acompañarse con los hechos.
En segundo lugar, la superación de la dicotomía entre el ejecutor y el investigador en OT requiere un doble esfuerzo. Por el lado de los académicos requiere estudiar, investigar, nuevas formas de gestión del territorio y por el lado de los políticos el tener presente en todo momento que cada acción obligadamente tienda a la concreción del modelo a alcanzar en el largo plazo.
Urge que la propuesta y la gestión cuenten con un lenguaje común, que permita articular más eficientemente la acción. ¿Será que es en el seno académico donde se debe impulsar un nuevo pensamiento que incluya la gestión de la planificación, a la par que en el seno del Estado surja el convencimiento de la necesidad de una nueva gestión del territorio?
Jan Bazant S.
Las ciudades son construidas por el hombre. Y los motivos para que el hombre se haya congregado , y se siga congregando , para habitar en colectividad son múltiples. Sin duda en los primeros asentamientos humanos el factor principal fue la seguridad propia y mutua protección sin importar mucho cómo se organizaban las viviendas; pero en la medida que la convivencia humana mejoró, los motivos para vivir juntos se empiezan a ampliar y diversificar.
Hay un beneficio social en la convivencia comunitaria pues la socialización genera usos y costumbres que se van traduciendo en una identidad cultural propia; se genera un tangible beneficio económico pues la aglomeración de personas permite el intercambio de bienes y servicios en el cual todos los habitantes se benefician (a veces unos mas que otros) y que decir del beneficio común que se genera cuando la población tiene acceso a servicios colectivos como el asistencial o la educación.
Pero además la fundación de ciudades por lo general se llevó a cabo en lugares en donde había agua y en donde había recursos naturales que apoyaran el sustento de la población. Y en tantas otras ocasiones se hizo en lugares en donde había recursos no renovables que explotar como la minería o petróleo, en cruces de rutas comerciales, en bahías que se convirtieron en puertos de abrigo y de embarque; y así sucesivamente.
Naturalmente en la medida que las ciudades han ido creciendo requirieron nuevas formas de gobierno y reglas de organización urbana que definieran el espacio público y las edificaciones que los envuelven, tal como se recuenta en el libro Espacios Urbanos (Bazant, 2008).
De este modo desde su asentamiento inicial, las ciudades pasan siglos evolucionando social, económica, espacial y morfológicamente hasta constituirse en lo que son hoy en día. Cada generación de sus habitantes deja huellas de su paso por la ciudad, de modo que tenemos en algunas de nuestras ciudades orígenes prehispánicos que son santuarios de nuestro origen cultural, otras con presencia de una cultura colonial hispana con sus soberbias plazas centrales, iglesias y porticados de comercios con palacetes de los notables; algunas otras de generaciones con aporte barroco y neoclásico con bellísimas iglesias, elegantes casonas y espectaculares monumentos urbanos. Por último, aquellas donde la época moderna se expresa con gran libertad de formas arquitectónicas a través de centros culturales, edificios institucionales de gobierno y que decir de los innovadores rascacielos de oficinas y departamentos.
Jan Bazant S.
Estos son los legados patrimoniales que forman parte de la historia y van construyendo la ciudad en que vivimos. En este sentido la ciudad actual es un devenir de su pasado.
Pero ¿en donde estamos ahora? Después de varios siglos de construcción gradual de las ciudades, repentinamente en los últimos 50 años la explosión demográfica las hace crecer hasta diez veces su tamaño original y llegan nuevas generaciones de habitantes que persiguen los mismos motivos de convivencia urbana que sus antecesores. No obstante, al asentarse en las nuevas periferias urbanas, que se expanden sin cesar, pierden contacto y vivencia con su ciudad central y el legado patrimonial histórico que les pertenece. De aquí que las nuevas generaciones urbanas no tengan raíces con la historia de su ciudad y vivan el presente en algún contexto urbano nuevo -carente de pasado-.
A esta construcción de nuevos espacios de hábitat, por estas nuevas generaciones de habitantes urbanos, se le agrega un sorprendente proceso de globalización, con la llegada masiva de franquicias comerciales de todo tipo que se establecen a lo largo de las principales avenidas de estas emergentes colonias de las periferias y anillos intermedios. Y sorprendentemente llegan en el momento preciso, cuando a los nuevos asentamientos de las periferias - carentes de identidad propia - se les implanta estos nuevos patrones urbanos de referencia. De este modo, las periferias de la ciudad empiezan a tener una contrastante diferencia con los valores patrimoniales fundacionales de las ciudades.
Los edificios de antaño, de gran plástica arquitectónica, que aportaban identidad a los espacios urbanos y se tornaban en puntos focales y referencias visuales en nuestros recorridos por la ciudad; son suplantados por mediocres cajas de vidrio o moles de concreto que son iguales en cualquier ciudad del país o del mundo. Las ciudades empiezan, por tanto, a perder esa identidad propia que les imprimían sus condicionantes naturales locales y valores culturales; para tornarse en uniformes e híbridas.
Este brutal cambio en la morfología urbana, viene aparejado con otro gran cambio; esta vez en la forma de vida de los pobladores urbanos: la penetración de las computadoras y teléfonos celulares en la vida cotidiana. En la educación, trabajo y, sobre todo, en la comunicación entre los habitantes , los que ya no tienen que ir a un espacio público -una plaza o una calle tranquila- para encontrarse, platicar o jugar como solía hacerse antaño. Ya pocos viven su ciudad. La recorren, van y vienen, pero no la disfrutan y no la conviven con sus vecinos y amigos.
En el fondo la globalización con la computadora y teléfonos celulares empiezan a cambiar los valores culturales y forma de vida de los habitantes urbanos. Por ejemplo, ya nadie
Jan Bazant S.
tierra) por lo que la planeación urbana busca conservarlos mitigando el impacto negativo que tiene el desarrollo urbano sobre ellos.
De aquí que la planeación urbana incida de una manera directa en la vida de los habitantes de la ciudad al poder organizar recursos materiales y canalizar recursos financieros para que se lleven a cabo acciones que han de beneficiar su vida y quehaceres cotidianos. Debe incorporar metas de todos estos sistemas para verterlas en un documento que es el plan maestro urbano o programa de desarrollo urbano. 2
La ciudad representa un continuo devenir de eventos sociales, económicos o ambientales que se entremezclan y se expresan en su escenario físico-espacial. Para que la planificación sea efectiva tiene que asumir el tiempo como la variable dependiente a lo largo de la cual todas las demás variables (social, económica, espacial, ambiental, patrimonial) se manifiestan en la realidad. De aquí que debe tener una visión dinámica a largo plazo de lo que va a acontecer con la ciudad y , por lo tanto , para alcanzarlo deba irse actualizando y ajustando periódicamente para que el escenario final urbano suceda como fue planeado. Esto es lo medular de la planeación urbana: plantear un escenario urbano a largo plazo y organizar proyectos o metas para que estas vayan gradualmente aconteciendo.
Pero si no hay un plan maestro urbano con sus objetivos y metas a largo plazo, la pregunta que surge es, ¿hacia adonde va la ciudad en la actualidad? Y la respuesta es, hacia la anarquía. Se expande en caos pues responde a intereses particulares de quienes realizan las diversas acciones:
(^2) Nota aclaratoria: La planeación urbana se refiere al análisis de los componentes y sistemas urbanos, en tanto que el plan maestro urbano (o master plan) es el documento propositivo resultante de estos análisis. Para no confundirlo con el plan nacional de desarrollo, en México se cambió oficialmente la terminología de plan maestro por programa de desarrollo urbano. En todo caso, en este texto por tener congruencia con la actividad de planeación urbana, se dejo plan urbano o plan maestro urbano.
Jan Bazant S.
Y esto es porque no quedó legislado como parte del plan maestro urbano -o no se hace respetar el bienestar colectivo , en el que debe prevalecer el bienestar de los habitantes de la ciudad sobre los intereses particulares de individuos, grupos, empresas e, inclusive , de los gobernantes en turno.
Es común que los gobernantes urbanos carezcan de esa visión de largo plazo que la ciudad requiere para evolucionar con equidad social y eficiencia en sus sistemas. De este modo, realizan acciones inconsistentes en el tiempo -en una administración se amplían las avenidas de un sector, en otra se realiza un paso a desnivel en otro sector, en la siguiente se remodela alguna plaza o calle del centro histórico-.
Cuando no hay un rumbo de metas secuenciadas a seguir en el largo plazo, las acciones improvisadas y discontinuas de los gobernantes tienden a empeorar los problemas en vez de solucionarlos ; es decir tienden a hacer más ineficientes los sistemas urbanos al punto en que dejan de ser viables social y económicamente. Esto significa que en cada ciclo de gobierno el nivel de subsidios debe aumentar para mantenerlos en operación; hasta el punto en que ya ni el subsidio es suficiente, porque las ineficiencias de los sistemas son tan grandes que empiezan a generar externalidades negativas que se traducen en elevados costos sociales para los habitantes como: el mayor número de horas-hombre perdidas en transporte, mayor costo de traslado, mayor contaminación ambiental o mayor escasez de recursos hídricos.
Entonces, cuando se llega al umbral del desastre urbano como acontece en la mayoría de las grandes zonas metropolitanas del país, ¿resulta demasiado tarde para la planeación urbana convencional? Si; porque los problemas urbanos ya son tan grandes y complejos que difícilmente se pueden analizar como un conjunto de subsistemas operativos interdependientes, ya que su magnitud y elevados subsidios han distorsionado su funcionamiento e inter-conectividad.
Entonces los gobernantes intentan resolverlos a través de la improvisada “política de parches” que es lo opuesto a la planeación urbana, pues lo que intentan es justificar
Jan Bazant S.
Principales variables que inciden en la dinámica de crecimiento/expansión urbana incontrolada
Por disponibilidad estadística se analiza el caso de México, que podría considerarse bastante representativo de lo que acontece con otros países de la región latinoamericana en tanto al desarrollo urbano anárquico. No obstante se ofrece un panorama general de esta gran dinámica demográfica a que están sujetas las ciudades de hoy en día, no hay que olvidar que cada una tiene sus particulares componentes sistémicos y factores exógenos que habría que considerar dentro de su propio plan o programa de desarrollo urbano.
Variables sociales: Explosión demográfica
El cuadro 1 muestra la proyección de población del país al 2050 de acuerdo a Consejo Nacional de Población - CONAPO - y destaca que la población incrementará alrededor de 13.5 millones de habitantes a partir del 2010. De estos, se estima que el 81% serán urbanos (10.9 millones).
Si se dividieran , por ejemplo , entre las 100 localidades urbanas más grandes del país, le tocarían a cada ciudad unos 109.000 habitantes nuevos para los próximos 40 años -o sea, 2.725 habitantes por año-. Una disminución sustancial del ritmo de crecimiento demográfico si se compara con aquel sostenido en los últimos 50 años (Fig. Nº 1).
Fig Nº 1 Proyección de la población de México 2005-
Año Población (Millones)
Tasa de crecimiento (%)
Urbano (%)
Rural (%) 1980 66,846 3. 15 e 66.3 33. 1990 81,246 2.43 e 71.3 28. 2000 97.361 1.85 77.1 22. 2005 103.947 1.45 77.8 22. 2010 108.396 1.28 78.5 21. 2015 112.310 1.14 79.1 20. 2020 115.762 1.01 79.7 20. 2030 120.928 0.69 80.3 e 19.7 e 2040 122.936 0.38 80.8 e 19.2 e 2050 121.855 0.12 81.2 e 18.8 e Fuente: CONAPO, Proyecciones de Población de México 2005-2050 , Edición 2006, p. 21-22} Nota: (e) estimado del autor.
Por otro lado, la tendencia de urbanización -o sea de ubicación de la población en poblados mayores de 2.500 habitantes- seguirá su curso , de modo que para el año 2050 cerca del 81% de la población nacional será urbana. Es interesante destacar que este 19% restante de población rural habita -y habitará- en 196.280 localidades menores de
Jan Bazant S.
2.500 habitantes, de las cuales alrededor de 150.000 tienen menos de 100 habitantes lo que dificulta y dificultará en extremo proporcionar cualquier tipo de servicios al medio rural , tal como educación, salud e infraestructuras varias (Fig. Nº 2).
Fig. Nº 2 Proyección demográfica de las principales ciudades y zonas metropolitanas 1990- 2030 (miles de habitantes) Ciudades mayores y zonas metropolitanas
Entidad (#)^ Municipios (#)
1990 2000 2010 2020 2030
ZM Ciudad de México 3 16 deleg39 muni 15, 4
18,396 20,740 22,225 23,
ZM Guadalajara 1 8 3,003 3,809 4,211 4,548 4, ZM Monterrey 1 11 2,613 3,273 3,932 4,437 4, ZM Puebla-Tlaxcala 2 23 1,458 2,045 2,277 2,475 2, ZM Toluca 1 12 997 1,495 1,724 1,917 2, ZM Tijuana 1 2 747 1,303 1,741 2,166 2, Juárez 1 1 798 1,255 1,660 2,050 2, ZM León 1 2 983 1,322 1,494 1,642 1, ZM Torreón-Gómez Palacio 2 4 878 1,046 1,151 1,229 1, ZM San Luís Potosí 1 2 659 867 947 1,016 1, ZM Mérida 1 5 629 820 965 1,114 1, ZM Tampico 1 5 649 775 872 956 1, ZM Cuernavaca 1 6 539 770 880 979 1, ZM Querétaro 1 3 555 817 1,014 1,204 1, ZM Aguascalientes 1 2 547 721 863 988 1, ZM Chihuahua 1 3 552 710 795 866 920 (4) ZM Acapulco 1 2 654 815 823 823 818 ZM Saltillo 1 3 487 659 779 885 975 (4) ZM Villahermosa 1 2 438 618 713 809 887 ZM Veracruz 1 3 522 663 637 617 598 ZM Morelia 1 2 523 708 773 826 864 Mexicali 1 1 602 779 994 1,209 1, Hermosillo 1 1 449 630 749 859 955 (4) Culiacán 1 1 601 777 859 924 971 (4) ZM Tuxtla Gutiérrez 1 2 341 517 604 688 765 ZM Oaxaca 1 18 331 409 428 453 501 ZM Xalapa 1 6 395 529 576 632 634 Durango 1 1 414 515 531 536 533 ZM Reynosa 1 2 377 550 724 889 1, ZM Can Cún 1 2 187 445 663 874 1, Matamoros 1 1 303 437 559 675 778 ZM Orizaba 1 11 316 352 377 398 411 ZM Tepic 1 2 268 358 352 419 437 Mazatlán 1 1 314 396 431 460 482 ZM Minatitlán 1 6 311 336 438 335 219 Irapuato 1 1 362 458 504 539 565 Nuevo Laredo 1 1 219 326 420 511 592 ZM Coatzacoalcos 1 3 272 356 372 380 382 ZM Pachuca 1 7 276 384 449 504 554 ZM Poza Rica 1 4 421 459 461 456 447 ZM Córdoba 1 4 237 286 296 302 307 18 nuevas ciudades mayores de un millón habitantes al 2040
-- -- 4 5 1 3 5
Fuente: Cifras elaboradas con base a criterios de “Delimitación de zonas metropolitanas de México”, INEGI, SEDESOL, CONAPO, noviembre 2004 e incorporando las proyecciones de población por municipio elaboradas por CONAPO del 2000-2030.
Jan Bazant S.
Mientras que de las 30 ciudades mayores de 500.000 habitantes aparte de las 4 grandes zonas metropolitanas mencionadas anteriormente (ZM de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla-Tlaxcala) que aparecen en las primeras líneas de la Fig. N° 2), las cinco siguientes ciudades ya rebasaron el millón de habitantes en el año 2000: Toluca, Tijuana, Ciudad Juárez, León, y Torreón-Gómez Palacio (dos ciudades ubicadas en dos estados diferentes, que al expandirse formaron una sola mancha urbana). En tanto que otras 13 llegarán y rebasarán el millón de habitantes para el 2050 (San Luis Potosí, Querétaro, Cuernavaca, Tampico, Mérida, Aguascalientes, Chihuahua, Saltillo, Mexicali, Culiacán, Reynosa y Cancún) (Fig. N° 2 y 3).
De aquí que, estas 18 nuevas ciudades que tienen o tendrán un millón de habitantes, representen la prioridad la planeación urbana. Si bien, cuentan con su propio plan maestro o programa urbano; debido a la fuerte presión demográfica a la que estarán sometidas en las próximas décadas es , a todas luces , pertinente revisar los planes actuales para poder anticipar las reservas territoriales , reducir en lo posible la irregularidad de la tenencia del suelo e ir actualizando por etapas los sistemas operativos urbanos. Para evitar que caigan en la obsolescencia y mantengan su capacidad de servicio en el futuro. En igualdad de circunstancias quizá haya que actualizar y revitalizar los planes urbanos de más de 50 ciudades que para el 2050 tendrán 500. 000 habitantes o más (Fig. N°2).
Fig. Nº 3. Distribución territorial de las ciudades según su tamaño. 2000
Fuente: CONAPO, La población de México en el nuevo siglo, p.
Jan Bazant S.
Es importante hacer notar que si bien a nivel nacional hay un decremento demográfico (Fig. N° 1), a nivel urbano las ciudades muestran un futuro incremento demográfico (Fig.
con mayor presión demográfica no se debe tanto a tasas naturales de crecimiento de la población local, sino que gran parte corresponde a los cambios en las corrientes migratorias -principalmente de grupos de menores ingresos- que son sensibles a movilizarse hacia ciudades donde pueden mejorar su situación económica. Por ejemplo, tal sería en caso de la movilidad migratoria hacia ciudades que tuvieron gran desarrollo industrial en la década de los 1950 al 70, luego hacia aquellas con auge petrolero en la década de 1970 a 1980, aquellas con auge turístico en la década de 1990 a la fecha y aquellas que promueven la industria de maquiladoras en la frontera norte del país en décadas recientes.
Transformaciones en la estructura demográfica
El rápido descenso de la fecundidad y la mortalidad en México ha traído como consecuencia una transformación de la pirámide poblacional, que se expresa en un gradual proceso de envejecimiento de la población. El alargamiento de la sobrevivencia ha originado que cada vez más personas alcancen las edades adultas y la vejez. La disminución de la descendencia de las parejas, en cambio, ha propiciado una continua reducción en el peso relativo de los niños y los jóvenes. Ambos efectos se advierten claramente en la secuencia de pirámides de población tal como se aprecia en la Fig. N°4.
La expansión de la base de la pirámide durante las primeras décadas del siglo XX refleja la etapa de mayor crecimiento demográfico del país y del rápido rejuvenecimiento de la composición por edad; en cambio a partir de la década de mediados de los 1990, la contracción de la base y el ensanchamiento de la parte central y la cúspide de la pirámide reflejan el gradual envejecimiento de la población.