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Mito de tartessos, Apuntes de Historia del Derecho

Asignatura: HISTORIA DEL DERECHO, Profesor: Juan Jose Hernandez, Carrera: Fundamentos de la Arquitectura + Máster Universitario en Arquitectura, Universidad: UEC

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 22/02/2015

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Historia del sistema jurídico
Ejercicio voluntario Nº2. Tema 1
Tartessos como mito
Los griegos incluso medio milenio antes del viaje de Kolaios tenían la creencia de que en occidente
se encontraba el País de la Fortuna y Felicidad que poseía el estaño para hacer el bronce. Pero esta
creencia se confirma en siglo VII en Tartessos que se convertiría en la quimera de la riqueza
occidental. Los fenicios fueron los primeros en llegar a la zona tartésica y al ver las grandes
riquezas se la ocultaron a los griegos. Esto creo en los helenos una incertidumbre sobre su
existencia que potencio el mito tartésico.
Pero Tartessos no es el único mito relacionado con los metales y las riquezas, el mito del Dorado
que era el término que aplicaron originalmente los exploradores españoles a un gran cacique
chibcha que se cubría el cuerpo con polvo de oro en ocasiones especiales, y más tarde se empleo
para indicar una fabulosa ciudad o región de grandes riquezas situada en el centro de suramérica.
No debemos olvidar también el mito de los buscadores de oro del oeste americano, que se decía que
había montañas llenas de oro cuando solo unos pocos lo encontraron.
Tartessos se diferencia claramente de estos otros mitos en que Tartessos es una realidad histórica
comprobada con documentos escritos, restos arqueológicos, etc. y sino que le pregunten a los
mercaderes focenses que realizaron múltiples negocios en esta tierra.
Los Millares, El Argar y la orientalización
Los navegantes del Egeo llegan a occidente donde juntan sus orillas las tierras ibéricas y líbicas, y
al habérseles quedado el mar pequeño toman tierra y se asientan. Esto aunque no lo sepamos con
exactitud pudo ocurrir hacia el quinto milenio a. C.
Se establecieron en el sudeste peninsular pero no se sabe con exactitud su procedencia. Tienen la
creencia que la vida es un paso hacia la eternidad que vendrá dada por una divinidad femenina. Esta
creencia les llevo a una serie de cultos que conocemos como la cultura "megalítica".
A su llegada al litoral almeriense, se encontraron con indígenas que no habían superado las etapas
iniciales del neolítico. Estos pueblos se comportaron como autenticas esponjas deseosas de nuevas
concepciones y con increíble rapidez las ideas tanto religiosas como mineras, que provocó una
"fiebre del oro y del cobre". Esta cultura fue conocida como la de los Millares.
La cultura del Argar esta conformada principalmente por ganaderos y mineros que están
organizados mediante solidaridad familiar. Esta cultura mantenía contactos con los poblados de las
playas mediterráneas orientales como nos muestran los objetos encontrados de marfil, agujas,
frascos, etc., y el comienzo de unas industrias capaces de trabajar con materias primas importadas.
Esta cultura tenía una concepción más individual (urbana) como nos muestra su cambio de rito
funeral con tumbas colectivas a las individuales.
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Historia del sistema jurídico

Ejercicio voluntario Nº2. Tema 1

Tartessos como mito

Los griegos incluso medio milenio antes del viaje de Kolaios tenían la creencia de que en occidente se encontraba el País de la Fortuna y Felicidad que poseía el estaño para hacer el bronce. Pero esta creencia se confirma en siglo VII en Tartessos que se convertiría en la quimera de la riqueza occidental. Los fenicios fueron los primeros en llegar a la zona tartésica y al ver las grandes riquezas se la ocultaron a los griegos. Esto creo en los helenos una incertidumbre sobre su existencia que potencio el mito tartésico.

Pero Tartessos no es el único mito relacionado con los metales y las riquezas, el mito del Dorado que era el término que aplicaron originalmente los exploradores españoles a un gran cacique chibcha que se cubría el cuerpo con polvo de oro en ocasiones especiales, y más tarde se empleo para indicar una fabulosa ciudad o región de grandes riquezas situada en el centro de suramérica. No debemos olvidar también el mito de los buscadores de oro del oeste americano, que se decía que había montañas llenas de oro cuando solo unos pocos lo encontraron.

Tartessos se diferencia claramente de estos otros mitos en que Tartessos es una realidad histórica comprobada con documentos escritos, restos arqueológicos, etc. y sino que le pregunten a los mercaderes focenses que realizaron múltiples negocios en esta tierra.

Los Millares, El Argar y la orientalización

Los navegantes del Egeo llegan a occidente donde juntan sus orillas las tierras ibéricas y líbicas, y al habérseles quedado el mar pequeño toman tierra y se asientan. Esto aunque no lo sepamos con exactitud pudo ocurrir hacia el quinto milenio a. C.

Se establecieron en el sudeste peninsular pero no se sabe con exactitud su procedencia. Tienen la creencia que la vida es un paso hacia la eternidad que vendrá dada por una divinidad femenina. Esta creencia les llevo a una serie de cultos que conocemos como la cultura "megalítica".

A su llegada al litoral almeriense, se encontraron con indígenas que no habían superado las etapas iniciales del neolítico. Estos pueblos se comportaron como autenticas esponjas deseosas de nuevas concepciones y con increíble rapidez las ideas tanto religiosas como mineras, que provocó una "fiebre del oro y del cobre". Esta cultura fue conocida como la de los Millares.

La cultura del Argar esta conformada principalmente por ganaderos y mineros que están organizados mediante solidaridad familiar. Esta cultura mantenía contactos con los poblados de las playas mediterráneas orientales como nos muestran los objetos encontrados de marfil, agujas, frascos, etc., y el comienzo de unas industrias capaces de trabajar con materias primas importadas. Esta cultura tenía una concepción más individual (urbana) como nos muestra su cambio de rito funeral con tumbas colectivas a las individuales.

Estas dos culturas autóctonas fueron parte importarte de la aparición de del complejo tartésico. Aunque se situaban más por el sudeste de la península (Almería) la zona del Guadalquivir ofrecía unas mayores riquezas naturales (agricultura, ganadería, minería) que atraían también a inmigrantes de Europa central y provocaban en la zona tartésica una unificación no sólo comercial sino incluso de sugestiones y de tendencias artísticas.

Como hemos dicho Tartessos ofrecía unas grandes riquezas naturales, pero a mi parecer en la "migración" de la parte almeriense a la tartésica tuvo más fuerza lo negativo que lo positivo, es decir, que tuvo más influencia la falta de estaño en el litoral almeriense que las riquezas tartésicas. No debemos olvidar que en esta época la metalurgia era una de las principales fuentes de comercio y que debido a esta importancia el hecho de que la zona tartésica fuera una extraordinario fuente minera fue más que suficiente para que el mercado metalúrgico se desplazara hacia occidente, dando lugar al complejo tartésico.

Los fenicios influyeron de forma notable en la civilización tartésica. Hay autores como Arribas que creen que estos sometieron a los tartesios hasta que recuperaron su libertad en el 720 a. C. Pero las principales teorías apuntan a que los fenicios sólo tenían animo de comerciar sin atender a la guerra. Las principales aportaciones fenicias son el aprendizaje de algunas artesanías, una magnífica mentalidad del comercia, el trabajar los metales y la salazón de pescado importante para los largos viajes.

La influencia griega es difícil de describir puesto que los fenicios tenían muy bien guardado el secreto y localización de Tartessos lo que provocó en los helenos una especie de mito sobre tartessos; por eso podemos decir que sus colonizaciones fueron mitológicas y carecían de interés. No obstante sus posibles aportaciones serían nuevos cultivos (vid y olivo), el gusto por los animales domésticos (gato o la gallina), la difusión del arado, la orfebrería y los tejidos, el uso de la moneda para transacciones comerciales y el paso de una economía autoabastecedora a una monetario con salidas al exterior.

Los celtas llegaron al valle del Guadalquivir en busca de sus tierras fértiles, esta claro que no pudieron mantenerse sin mezclarse con los indígenas, pero tampoco se puede hablar de una sustitución de población. Lo más lógico es un proceso de absorción y mezcla constituyendo un mismo pueblo.

Realeza de Tartessos

Gargoris Cabeza de Medusa Oceano

Hija Chrysaor Callirhöe

Geryon

Habis

Erytheia

Sucesores Norax

occidental.

-El estaño y oro se obtenían por lavado y decantación.

-Cobre y estaño debido a demanda oriental tienen mayor volumen.

-Los moldes solían ser de arenisca o del mismo bronce.

-Utilización de instrumentos (hachas, escoplos,cinceles).

-Hierro sustituye cobre en fabricación de armas (espadas, puñales, alarbadas).

-Cerro del Salomón plata y menos cobre.

Comercio -El comercio de metal riqueza más notable.

-Los fenicios comerciaban con metal en forma de lingotes (facilita transporte).

-Jarras de formas pirriforme (altas, elegantes, asa).

-Gadir (industria pesquera y de salazón).

-Focenses (cambio de metal y productos industriales por aceite e industria artística).

El arte y la arqueología tartésicas

Los indígenas realizaban cerámicas fabricadas a mano. Junto a estas aparecerán las cerámicas importadas por los semitas fabricadas con tornos rápidos. Entre estas cerámicas resaltan las que ofrecen un hermoso englobe coralino que muy pronto fue imitado en nuestras ciudades para dar origen a especies barnizadas de rojo de gran expansión. El pequeño tamaño de estas vasijas y su calidad indican que eran principalmente envases de productos muy apreciados.

El conocimiento de estas cerámicas es de gran interés. Estas cerámicas han transformado la industria alfarera local que quiere imitarla y abandona las antiguas técnicas para adoptar las propias de aquella industria. A fines del siglo VII se extenderá el uso del torno rápido y del horno de temperatura elevada. Tartessos inaugurará la primera producción industrial de cerámica en España.

Asta Regia: se han encontrado hojas de cuchillo de sílex, raspadores, hojas de hoz y punzones. La cerámica es toda a mano de varias clases: basta, de bordes carenados, cerámica de retícula bruñida y cerámicas pintadas, de color rojo intenso pintadas con decoraciones de líneas y tal vez dibujos esquemáticos, cuyos motivos son difíciles de interpretar debido a la pequeñez de fragmentos. En un primer momento se creyó que estas cerámicas pintadas correspondían a un bronce inicial de tipo oriental, pero actualmente se cree que deben fecharse en la época de la retícula bruñida. En una época posterior encontramos cerámica de barniz negro y figuras rojas del siglo IV, anáforas púnicas y cerámica a torno protibérica, cerámicas campanienses y finalmente, un potente nivel romano.

Cerro Salomón: situado en la provincia de Huelva es un poblado minero de gran interés. Las viviendas se construyeron acarreando la pizarra y la arcilla. La cerámica encontrada en cerro Salomón se divide en una gran cantidad de piezas a mano y no menos a torno. Las primeras tienen paralelos en la Meseta y las segundas demuestran la llegada a la costa de colonizadores orientales.

El catálogo de estas cerámicas a torno comprende anáforas pequeñas y medianas en forma de odre, ampollas de barro fino, trípode, lucernas bicornes y monocornes, platos y platillos de barniz rojo.

Carambolo: fue encontrado en 1958, está compuesto por 21 piezas de oro de 24 kilates, con un peso total aproximado de 2.950 gramos. Cosntituyen un conjunto de evidente unidad, técnica y estilística, repartido en cuatro especies de joyas: un collar, dos brazaletes, dos pectorales y dieciséis plazas. Todas ellas están hechas a base de láminas del mismo espesor, son una cara interior y lisa, otra exterior y decorada. Parece que fueran elaboradas al mismo tiempo, en el mismo taller. Su destino: la ostentación y el arreo personal de un personaje de extraordinario poder, riqueza y refinamiento.

Cerro Macareno: es un yacimiento cercano a Sevilla. Se encuentran anáforas fenicio-chipriotas, cuyo número aumenta de una manera lenta en la segunda mitad del siglo VII, y en el cambio de siglo adquiere un volumen desusado. Es de notar que las anáforas son de áridos no de líquidos. En la vajilla de mesa, encontramos más o menos los mismos fenómenos. La vajilla de barniz rojo comienza con el fundamento del poblado hasta 470 aproximadamente. Las ánforas de imitación local empiezan hacia el 500 a. C. La cerámica de bandas comienza en trono al 400 a. C.

Carmona: se encontraron casas de muros de piedra puesta en seco, cuyo nivel parece que corresponde a un asentamiento de gran extensión, a juzgar por la cerámica característica del nivel, pintada como la de Asta y de retícula bruñida que se extiende por toda la zona. Esta ciudad sería contemporáneo de la necrópolis de Cruz del negro, situada a pocos centenares de metros del lugar de la excavación. La presencia de materiales importados de las colonias de la costa nos demuestra que el urbanismo de esta zona tuvo un impulso importante en el periodo orientalizante.

La escritura tartésica

El área tartésica conoció la escritura. Tan sólo una sociedad avanzada de la vida urbana es capaz de crear una forma de expresión escrita lo que nos muestra lo avanzada política y socialmente que estaban los tartesos.

En la escritura de los pueblos iberos la de Tartessos es la más antigua. De su fase primera sólo nos quedan grafitos en cerámica y estalas más modernas.

Cronológicamente las opiniones son muy dispares, Gómez Moreno la sitúa en el segundo milenio a. C. y la razón fundamental es que su silabismo no se encuentra en el sistema fenicio ni en sus derivados. Tovar ha señalado una fecha en torno al año 700 a. C. apuntando a que sea invención de un hombre genial que creo el sistema en la Bética. Maluquer en su catálogo de inscripciones ibéricas, concluye que son tardías y que empieza en el Sur entorno al siglo VI.

Sabemos que los tartesios conocían un sistema de escritura de carácter semisilábico, que conforme a la tradición arcaica del Mediterráneo se escribía de derecha a izquierda.

Las dificultades derivadas de la escritura misma y de la irregular distribución de la epigrafía conocida hacen que el proceso sea muy lento.

El problema de descrifar el lenguaje tartésico no es el poder leer el texto, sino el tener las bases, como un diccionario, para descifrar esa lengua. Para salvar esta segunda dificultad, Gómez Moreno