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Modul 1, Apuntes de Historia de la Psicología

Asignatura: Histora de la Psicologia, Profesor: Psicologia aprendizaje, Carrera: Psicologia, Universidad: UOC

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 08/04/2017

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Introducción
La
definición
de
psicología
ha ido cambiando a medida que se modifica su enfoque. En distintos momen-
tos de la historia, la
psicología
ha sido definida como el estudio de la psique o la mente, el
espíritu,
la
conciencia
y, en fechas reciente, como el estudio o ciencia de la conducta. Dado lo anterior, tal vez
podamos
llegar a una
definición
aceptable de la
psicología
moderna si observamos las actividades de los
psicólogos contemporáneos:
Algunos buscan los correlatos
biológicos
de hechos mentales, como la
sensación,
la
percepción
o la
ideación.
Algunos se concentran en comprender los principios que rigen el aprendizaje y la memoria.
Algunos estudian los animales para tratar de
entender
a los humanos.
Algunos estudian la
motivación
inconsciente.
Algunos aplican los principios de la
psicología
para tratar de mejorar la productividad de las industrias
y
las organizaciones, las
prácticas
educativas o las
prácticas
de crianza de los infantes.
Algunos intentan explicar la conducta humana en
razón
de la
teoría
evolutiva.
Algunos tratan de explicar las diferencias individuales de las personas en
áreas
como la personalidad,
la
inteligencia y la creatividad.
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Introducción

L a definición de psicología ha ido cambiando a medida que se modifica su enfoque. E n distintos momen- tos de la historia, la psicología ha sido definida como el estudio de la psique o la mente, el espíritu, la conciencia y, en fecha m á s reciente, como el estudio o ciencia de la conducta. Dado lo anterior, tal vez podamos llegar a una definición aceptable de la psicología moderna si observamos las actividades de los psicólogos c o n t e m p o r á n e o s :

  • Algunos buscan los correlatos biológicos de hechos mentales, como la sensación, la percepción o la ideación.
  • Algunos se concentran en comprender los principios que rigen el aprendizaje y la memoria.
  • Algunos estudian los animales para tratar de entender a los humanos.
  • Algunos estudian la motivación inconsciente.
  • Algunos aplican los principios de la psicología para tratar de mejorar la productividad de las industrias y las organizaciones, las prácticas educativas o las prácticas de crianza de los infantes.
  • Algunos intentan explicar la conducta humana en razón de la teoría evolutiva.
  • Algunos tratan de explicar las diferencias individuales de las personas en áreas como la personalidad, la inteligencia y la creatividad.

® RoIfTimages / Dreamstime.com

  • Algunos se interesan primordialmente en perfeccionar las herramientas terapéuticas que ayudan a individuos que padecen de trastornos mentales.
  • Algunos se concentran en las estrategias que emplean las personas para adaptarse al en- torno o para resolver problemas.
  • Algunos estudian la formación del lenguaje y cómo, una vez desarrollado, se relaciona con diversas actividades culturales.
  • Algunos exploran los programas de computadora como modelos para comprender los procesos del pensamiento humano.
  • Otros m á s estudian los cambios que registran los humanos durante su existencia como consecuencia de la m a d u r a c i ó n y la experiencia.

Las anteriores sólo son algunas de las actividades que desarrollan los psicólogos contem- p o r á n e o s. Es evidente que no existe una única definición de lo que es la psicología y que pueda to- mar en cuenta la amplia variedad de actividades que desarrollan los m á s de 148 mil afiliados y miembros de la American Psychological Association, por no mencionar a los muchos otros psicólogos que hay en todo el mundo. Parece m á s conveniente indicar, simplemente, que la psi- cología se define en r a z ó n de las actividades profesionales de los psicólogos. Estas actividades se caracterizan por una enorme diversidad de m é t o d o s , temas de interés y supuestos sobre la naturaleza humana. U n o de los propósitos de este libro es estudiar el origen de la psicología moderna, y mostrar que la mayor parte de los intereses de los psicólogos de hoy son manifes- taciones de temas que han formado parte de ella durante cientos o, en algunos casos, miles de a ñ o s.

P r o b l e m a s p a r a e s c r i b i r l a h i s t o r i a

d e l a psicología

L a historiografía es el estudio de la manera correcta de escribir la historia. E l tema es muy complejo y no existen respuestas contundentes para las múltiples interrogantes que plantea. E n esta sección presentaremos nuestras respuestas a algunas preguntas básicas que se deben responder cuando se escribe una historia.

Dónde empezar

Psicología significa, literalmente, el estudio de la psique o la mente, y es tan antigua como el g é n e r o humano. Por ejemplo, en la A n t i g ü e d a d , la gente trataba de explicar los s u e ñ o s , las enfermedades mentales, las emociones y las fantasías. ¿Eso era psicología? O bien, ¿la psico- logía c o m e n z ó cuando las explicaciones de la experiencia cognitiva de los humanos, como las propuestas por los antiguos griegos, se volvieron m á s sistemáticas? Por ejemplo. Platón y Aristóteles formularon intrincadas teorías que intentaban explicar procesos como la memo- ria, la percepción y el aprendizaje. ¿Inició la psicología en ese punto? O bien, ¿la psicología nació cuando se convirtió en una ciencia independiente en el siglo xix? E n nuestros días es frecuente iniciar una historia de la psicología en el momento en el cual se convirtió en una ciencia independiente. Este planteamiento no es satisfactorio por dos razones: 1) ignora el vasto legado filosófico que m o l d e ó la psicología hasta convertirse en la clase de ciencia que llegó a ser con el tiempo; y 2) omite importantes aspectos de la psicología que no se incluyen en el terreno de la ciencia. E s innegable que desde mediados del siglo xix la psicología ha adoptado el m é t o d o científico en gran medida, pero muchos psicólogos muy influyentes no se sienten obligados a seguir los dictados de ese m é t o d o , y no podemos ignorar su obra. Este libro acerca de la historia de la psicología no se r e m o n t a r á a las concepciones de la A n t i g ü e d a d. Considero que esas concepciones e s t á n dentro del terreno de la psicología, pero, por cuestiones de espacio, no es posible escribir una historia tan vasta. Por el contrario, este libro empieza con los principales filósofos griegos, cuyas explicaciones de la conducta

C a p i t u l o I Introducción

casi cualquier tema se puede contemplar como un río interminable de hechos interrelaciona- dos. Los "grandes" personajes suelen ser aquellos que consiguen sintetizar las ideas nebulo- sas existentes en un punto de vista nítido y potente. Tratar de documentar plenamente el origen de una idea o concepto importante en u n libro de historia implicaría tantos detalles que resultaría demasiado extenso y aburrido. L a solución habitual es omitir grandes v o l ú m e - nes de información, con el resultado de que la historia se vuelve selectiva. Por lo normal, sólo se abarca a las personas que hicieron m á s por desarrollar o popularizar una idea. Por ejemplo, en general, se asocia a Charles Darwin con la teoría de la evolución, pero de hecho, ésta exis- tió de una manera u otra durante miles de a ñ o s. D a r w i n d o c u m e n t ó y p r e s e n t ó evidencia que sustentaba la teoría evolutiva, de modo que dificultaba ignorar la validez de la teoría. Por lo tanto, si bien Darwin no fue el primero en formular la teoría evolutiva, sí hizo mucho por fundamentarla y popularizarla y, por lo mismo, la asociamos con su nombre. L o mismo suce- de con el caso de Freud y la noción de la motivación inconsciente. Este libro se concentra en los individuos que hicieron el máximo por desarrollar una idea o que, por la r a z ó n que fuere, ahora son asociados con ella. Lamentablemente, este enfoque no le hace justicia a muchos individuos importantes que p o d r í a n ser mencionados, n i a otros que se han olvidado en la A n t i g ü e d a d o que no fueron lo bastante llamativos o lúcidos como para merecer el reconoci- miento de la historia.

Elección del enfoque

U n a vez que se ha decidido q u é material se incluirá en una historia de la psicología, h a b r á que optar por u n enfoque. U n o sería subrayar la influencia de factores ajenos a la psicología, como los hechos de otras ciencias, el clima político, los avances tecnológicos y las condiciones eco- n ó m i c a s. Estos factores, y otros m á s , crean u n Zeitgeist, o espíritu de la época, que muchos historiadores consideran esencial para comprender todo suceso histórico. U n a alternativa se- ría adoptar el enfoque de los grandes personajes, subrayando la obra de individuos como Platón, Aristóteles, Descartes, D a r w i n o Freud. Ralph Waldo Emerson (1841/1981) enfocó la historia partiendo de los grandes personajes y señaló que " L a historia se resume fácilmente a la biografía de unas cuantas personas tenaces y e m p e ñ o s a s " (p. 138). Otro planteamiento es el enfoque del desarrollo histórico, que muestra c ó m o diversas personas o hechos contribu- yeron a cambiar una idea o concepto con el paso de los años. Por ejemplo, uno se podría enfocar en los cambios que ha ido registrando la idea de la enfermedad mental a lo largo de la historia. E n su enfoque de la historia de la psicología, E. G. Boring (1886-1968) destacaba la impor- tancia del Zeitgeist para determinar si una idea o punto de vista será aceptado y en q u é me- dida. Por supuesto que las ideas no surgen de la nada. Para que una nueva idea sea aceptada, o siquiera considerada, debe ser compatible con las ideas existentes; es decir, una nueva idea sólo será tolerada si surge en u n entorno que la asimile. U n a idea o u n punto de vista que surja antes de que la gente esté preparada para ella, no será comprendida en la medida sufi- ciente para poder evaluarla con sentido crítico. E n este caso, lo importante es que la validez no es el único criterio para juzgar las ideas, pues los factores psicológicos y sociológicos tienen cuando menos la misma importancia. L a s nuevas ideas siempre son juzgadas en el contexto de las ideas existentes. Si las nuevas ideas se acercan lo suficiente a las existentes, cuando menos serán comprendidas, y otra cuestión será que sean aceptadas, rechazadas o ignoradas. Este libro adopta el enfoque de que la historia se escribe con una combinación de los enfoques del Zeitgeist, el personaje y los acontecimientos históricos. E l libro i n t e n t a r á demos- trar que en ocasiones el espíritu de la época hace surgir grandes personajes, y otras veces éstos influyen en el espíritu de los tiempos. Asimismo, d e m o s t r a r á que tanto los grandes personajes como el clima general de la época cambian el significado de una idea o concepto; es decir, ha adoptado un enfoque ecléctico, el cual implica admitir el enfoque que al parecer ilustra mejor un aspecto de la historia de la psicología.

Capítulo I introduoolón

¿Por qué e s t u d i a r l a h i s t o r i a d e l a psicología?

Perspectiva

Como hemos visto, las ideas rara vez, o nunca, nacen desarrolladas por completo. Por el con- trario, se suelen desarrollar durante mucho tiempo. L a s ideas vistas desde su perspectiva histórica permiten al estudiante apreciar a plenitud el tema de la psicología moderna. No obstante, es humillante, y a veces frustrante, ver que los problemas y las preguntas que abor- da actualmente la psicología son manifestaciones de problemas y preguntas milenarias. E n resumidas cuentas, si los problemas de la psicología han persistido durante tantos siglos, a estas alturas, ¿ n o d e b e r í a n estar resueltos? E n cambio, es emocionante saber que algunas de las mentes m á s brillantes de la historia de la humanidad han compartido nuestros estudios actuales y aportado mucho a ellos.

Comprensión más profunda

U n a perspectiva m á s amplia conduce a una c o m p r e n s i ó n m á s profunda. E l estudiante que conoce la historia no aceptará como credo la importancia del tema de la psicología moderna. Ese estudiante sabrá de d ó n d e proviene el tema y por q u é se considera importante. Así como conocemos mejor la conducta presente de una persona si sabemos m á s de sus experiencias pasadas, de igual manera conoceremos mejor la psicología presente si estudiamos su origen histórico. Boring (1950) s e ñ a l a b a lo siguiente respecto de los psicólogos experimentales:

El psicólogo experimental... requiere cierta sofisticación histórica en su ámbito de experien- cia. Sin ese conocimiento, verá el presente en una perspectiva distorsionada; confundirá los viejos hechos y posiciones, por nuevos; y será incapaz de evaluar la Importancia de los mo- vimientos y métodos nuevos. Es difícil que exagere cuando declaro lo que creo al respecto. Pienso que una sofisticación psicológica que no contiene algo de orientación histórica no tiene nada de sofisticado, (p. ix)

Reconocimiento de modas / modas pasajeras

Cuando uno estudia la historia de la psicología, muchas veces se da cuenta que u n punto de \ista no siempre se esfuma porque sea incorrecto, sino, m á s bien, algunos desaparecen sen- cillamente porque dejan de ser populares. E n la psicología, lo que goza de popularidad varía dependiendo del Zeitgeist. Por ejemplo, cuando la psicología surgió como ciencia, se p o n í a énfasis en la ciencia "pura", es decir, en adquirir conocimiento sin interés alguno por su uti- lidad. M á s adelante, cuando la teoría de D a r w i n adquirió popularidad, la psicología dirigió su atención a los procesos humanos relacionados con la supervivencia o los que p e r m i t í a n a los humanos llevar existencias m á s eficaces. H o y en día, la psicología pone gran énfasis en los procesos cognitivos, y ello se debe, en parte, a los avances recientes en el terreno de la tecno- logía de las computadoras. Gordon W. Allport (1897-1967), el ilustre teórico de la personalidad, se refería así a las modas en la psicología:

Nuestra profesión avanza a trompicones, en gran medida, acicateada por la moda... Al pare- cer jamás resolvemos nuestros problemas ni agotamos nuestros conceptos: simplemente nos cansamos de ellos...

¿Por qué e s t u d i a r l a h i s t o r i o d e l a psioología?

de la ciencia ofrece varios ejemplos de una idea que no fue aceptada hasta que fue redescu- bierta mucho tiempo d e s p u é s de que fuera propuesta por primera vez. Este hecho encaja a la perfección con la interpretación zeitgeistista de la historia, pues sugiere que algunas condicio- nes son m á s i d ó n e a s que otras para que se acepte una idea. L a s nociones de la evolución, la motivación inconsciente y las respuestas condicionadas fueron propuestas varias veces antes de que se presentaran en u n ambiente que permitiera su evaluación crítica. Hasta la "revolu- cionaria" teoría heliocéntrica de C o p é r n i c o había sido acariciada por los griegos, muchos s i - glos antes de que él la propusiera. U n ú l t i m o ejemplo es la lateralidad de las funciones del cerebro. Muchas personas piensan que la idea de que los dos hemisferios del cerebro funcio- nan de manera radicalmente diferente es nueva. S i n embargo, hace m á s de 100 a ñ o s , el ar- tículo de B r o w n - S é q u a r d titulado "Have We Two Brains or O n e? " ("¿Tenemos dos cerebros o uno?") (1890) fue uno de los muchos que se escribieron sobre el tema. D e hecho, las ideas científicas importantes suelen ser rechazadas m á s de una vez antes de ser, finalmente, acep- tadas. Eeyerabend (1987) dijo:

La historia de la ciencia está llena de teorías que fueron declaradas muertas; después re- surgieron; a continuación, se volvió a declarar su muerte, pero sólo para celebrar otro regre- so triunfante.Tiene sentido preservar los puntos de vista defectuosos para un posible uso futuro. La historia de las ideas, los métodos y los prejuicios forman parte importante del ejercicio permanente de la ciencia, el cual puede cambiar de curso de maneras sorprenden- tes, (p. 33)

No cabe duda que muchas ideas de la psicología que p o d r í a n ser fructíferas e s t á n en es- pera de ser probadas de nueva cuenta en otras circunstancias, tal vez m á s receptivas.

La curiosidad

E n lugar de plantearnos la pregunta: ¿por q u é estudiar la historia de la psicología?, tal vez sería m á s sensato preguntar: ¿por q u é no estudiarla? Muchas personas estudian la historia de Estados Unidos porque están interesadas en el país y a los jóvenes de una familia, muchas veces, les encanta escuchar historias de los primeros a ñ o s de sus mayores. E n otras palabras, el deseo de saber lo m á s posible acerca de u n tema o una persona que nos interesa, incluso su historia, es algo natural; y la psicología no es la excepción.

¿Qué e s l a c i e n c i a?

E n diversos momentos de la historia, algunos individuos influyentes (como Galileo y Kant) han sostenido que la psicología j a m á s sería una ciencia porque trata de la experiencia subje- tiva. Muchos científicos naturalistas siguen opinando lo mismo, y algunos psicólogos no dis- cutirían con ellos. E l hecho de considerar que la psicología es una ciencia, o no, influye en c ó m o se escribe su historia. S i n embargo, antes de responder a si la psicología es una ciencia o no lo es, debemos definir q u é es la ciencia. L a ciencia surgió como vía para responder a pre- guntas acerca de la naturaleza mediante el estudio directo de ésta, sin recurrir tan sólo a los dogmas religiosos, las autoridades del pasado, las supersticiones n i los procesos del pensa- miento abstracto. Desde su inicio, la m á x i m a autoridad de la ciencia ha sido la o b s e r v a c i ó n e m p í r i c a (la observación directa de la naturaleza), pero la ciencia e n t r a ñ a mucho m á s que la simple observación de la naturaleza. Para que las observaciones tengan alguna utilidad deben ser ordenadas, o clasificadas de alguna manera y se deben señalar sus similitudes y diferencias frente a otras observaciones. U n a vez que se han s e ñ a l a d o las similitudes y las diferencias que existen entre las observaciones, muchos científicos van u n paso m á s allá: tratan de explicar aquello que han observado. Luego entonces, la ciencia muchas veces se caracteriza porque incluye dos elementos centrales: 1) la observación empírica y 2) la teoría. S e g ú n H u l l (1943),

¿Qué 0 S I Q o I c n o l Q? 7

estos dos aspectos de la ciencia resaltan en los primeros esfuerzos de los humanos por com- prender su mundo:

El hombre nunca deja de estar interesado en la doble actividad de efectuar observaciones y, a continuación, tratar de encontrar la explicación de las revelaciones que resultan de ellas. Todos los hombres normales, de la época que fuere, han observado la salida y la puesta del Sol y las distintas fases de la Luna. De entre ellos, los pensadores han pasado a plantearse la pregunta: "¿Por qué?, ¿por qué la Luna crece y mengua?, ¿por qué sale y se pone el Sol? y ¿dónde va cuando se pone?" Aquí tenemos dos elementos esenciales de la ciencia moderna: las observaciones representan el elemento empírico o tactual y el intento sistemático por explicar estos hechos representa el elemento teórico. Con el desarrollo de la ciencia se ha presentado la especialización, o la división del trabajo: algunos hombres han dedicado su tiempo principalmente a las observaciones, mientras que un número menor de ellos se ha ocupado de los problemas de explicarlas, (p. I )

La combinación de racionalismo y empirismo

L a ciencia se convierte en u n instrumento sumamente poderoso porque combina dos m é t o - dos añejos para obtener conocimiento: el racionalismo y el empirismo. E l racionalista con- sidera que, para llegar al conocimiento, primero se deben aplicar operaciones o principios mentales. Por ejemplo, u n racionalista diría que la aplicación de las reglas de la lógica permi- tirá establecer si ciertos postulados son válidos o son inválidos. E l empírico sostiene que la fuente de todo conocimiento es prestar atención con los sentidos. Por lo tanto, el verdadero conocimiento se deriva de la experiencia sensorial y sólo se p o d r á validar con ella. Tras siglos de estudio, se e n c o n t r ó que el racionalismo y el empirismo de manera independiente no eran de gran utilidad. L a ciencia c o m b i n ó las dos posiciones y, desde entonces, el conocimiento se ha ido acumulando a una velocidad exponencial. E l aspecto racional de la ciencia impide que sólo sea un grupo de una serie interminable de hechos empíricos inconexos. Como el científico debe encontrar el sentido de lo que ha observado, formula teorías. U n a teoría científica cumple con dos funciones básicas: 1) orde- na las observaciones empíricas, y 1) sirve de guía para observaciones futuras. Esta segunda función de una teoría científica genera postulados confírmables; es decir, una teoría plantea supuestos que son comprobados por experimentos. Si la e x p e r i m e n t a c i ó n confirma los pos- tulados generados por la teoría, ésta adquiere fuerza; si la e x p e r i m e n t a c i ó n no confirma los supuestos, aquella pierde fuerza. Si la teoría genera demasiados postulados equivocados, debe ser revisada o abandonada. Por lo tanto, las teorías científicas deben ser comprobables; en otras palabras, deben generar hipótesis que puedan validarse, o no, de forma empírica. Luego entonces, en la ciencia, la observación directa de la naturaleza es importante, pero esa observación suele estar guiada por la teoría.

La búsqueda de leyes

Otra característica de la ciencia trata de descubrir leyes en sus relaciones. U n a ley científica se entiende como una relación que se observa de forma consistente entre dos o m á s clases de hechos empíricos. Por ejemplo, cuando se presenta X , t a m b i é n se suele presentar Y. E l énfasis que la ciencia pone en las leyes proclama un interés por el caso general y no por el particular. Por lo habitual, la ciencia no se ocupa de hechos privados o únicos, sino de leyes generales que es posible observar y comprobar de forma pública; es decir, una ley científica es general y, como describe una relación entre hechos empíricos, es sujeto de la o b s e r v a c i ó n pública. E l concepto de la observación pública es un aspecto muy importante de la ciencia. Todos los postulados científicos deben permitir que una persona interesada los compruebe. E n la cien- cia no existe u n conocimiento secreto que esté exclusivamente a disposición de las autorida- des calificadas.

8 I C a p i t u l o I introduoolón

KarI Popper

K a r l Popper (1902-1994) disentía de la descripción tradicional de la ciencia en dos puntos fundamentales. E n primer t é r m i n o , no coincidía con que la actividad científica empieza con la observación empírica. S e g ú n Popper, la visión añeja de la ciencia implica que los científicos divagan en torno a las observaciones que hacen y d e s p u é s traten de explicar lo que han ob- servado. Popper (1963/2002a) expuso el problema que implica esa posición:

Hace 25 años, en Viena, traté de exponer (este) punto a un grupo de estudiantes de física cuando inicié una clase con estas instrucciones: "Tomen lápiz y papel; observen con cuidado, y después escriban lo que han observado". Por supuesto que me preguntaron que qué que- na que observaran. Por supuesto que la orden: "¡Observen!" es absurda... La observación siempre es selectiva; requiere un objeto elegido, una tarea definida, un interés, un punto de vista, un problema, (p. 61)

Luego entonces, en o p i n i ó n de Popper, la actividad científica inicia con u n problema y éste determina lo que o b s e r v a r á n los científicos. E l paso siguiente consiste en proponer solu- ciones del problema (conjeturas) y de a h í tratar de encontrar fallas en las soluciones pro- puestas (refutaciones). Popper consideraba que el m é t o d o científico incluye tres etapas: los problemas, las teorías (soluciones propuestas) y la crítica.

Principio de refutabilidad o falsabilidad. S e g ú n Popper, los criterios que demarcan y distinguen a la teoría científica de la que no es científica constituyen el principio de refuta- bilidad o falsabilidad. U n a teoría científica debe ser rebatible. A diferencia de lo que pien- san muchos, si una observación concebible cualquiera coincide con una teoría, esa teoría será débil en lugar de fuerte. Popper dedicó mucho tiempo a criticar las teorías de Freud y Adler, por esta razón. Sin excepción cabe suponer que todo lo que hace alguien apoya alguna de esas teorías, porque son tan vagas que, suceda lo que suceda, se puede plantear su comprobación. S e g ú n Popper, la vaguedad t a m b i é n es lo que impide una c o m p r o b a c i ó n significativa de los h o r ó s c o p o s que crean los astrólogos (1963/2002a, p. 49). Popper comparaba esas teorías con la de Einstein, la cual predice con precisión lo que sucederá o no sucederá si la teoría es co- rrecta. Por lo tanto, la teoría de Einstein, a diferencia de las teorías de Freud y Adler y las predicciones astrológicas, es refutable y, por lo tanto, científica. Luego entonces, Popper pensaba que, para que una teoría fuese científica, debe hacer predicciones arriesgadas: predicciones que corren el riesgo real de ser incorrectas. S e g ú n él, las teorías que no plantean predicciones arriesgadas o que explican f e n ó m e n o s después de que han sucedido, no son científicas. A d e m á s de la vaguedad, otro gran problema de muchas teorías psicológicas (como las de Freud y Adler) es que implican m á s de una p o s t d i c c i ó n (ex- plican los f e n ó m e n o s d e s p u é s de que han sucedido) que una predicción. Sea debido a su v a - guedad o a su énfasis en la postdicción, estas teorías no hacen predicciones arriesgadas y no corren el peligro de ser refutadas y, por lo tanto, no son científicas. S e g ú n Popper, las predicciones incorrectas de una teoría, y no las correctas, son las que llevan a los avances científicos. Esta idea es captada estupendamente por Marx y Goodson (1976):

En la vida científica real, las teorías no suelen aportar algo porque son correctas, sino porque están equivocadas. En otras palabras, el avance científico en la teoría y en los experimentos se suele erigir sobre correcciones sucesivas de muchos errores tanto pequeños como gran- des. Por lo tanto, la noción popular de que una teoría debe ser cierta para que sea de utilidad no es correcta, (p. 249)

Popper decía que, con el transcurso del tiempo, se encuentra que todas las teorías cientí- ficas han sido falsas, y serán reemplazadas por otras m á s adecuadas; siempre será tan sólo

10 C a p í t u l o^ I^ Introducción

cuestión de tiempo. Por tal motivo, s e g ú n él, el grado m á s alto que puede alcanzar una teoría científica es que todavía no ha sido desmentida. L a ciencia popperiana es una interminable b ú s q u e d a de soluciones de problemas, o explicaciones de f e n ó m e n o s , que va mejorando. Brett (1912-1921/1965) p l a n t e ó este punto con gran eficacia:

Propendemos a pensar que la ciencia es un "conjunto de conocimientos" que empezaron a acumularse cuando los hombres descubrieron el "método científico". Eso es una supersti- ción. Describir la ciencia como los mitos acerca del mundo que todavía no se descubre que estén equivocados concuerda más con la historia del pensamiento, (p. 37)

¿Significa lo anterior que Popper pensaba que las teorías que no son científicas son inúti- les? ¡Por supuesto que no! Él señalaba:

En términos históricos, todas las teorías científicas, o casi todas, parten de mitos y... un mito puede contener adelantos importantes de teorías científicas. Por lo tanto, [considero] que, cuando se descubre que una teoría no es científica, o que es "metafísica"..., eso no revela que carezca de Importancia o que sea insignificante, ni que "carezca de significado o sentido". (l963/2002a, p. 50)

Popper empleaba la refutación como la d e m a r c a c i ó n entre una teoría científica y una no científica, pero no entre una teoría útil y una inútil. Muchas de las teorías de la psicología no cumplen con la prueba de refutabilidad de Popper, sea porque están planteadas en tér- minos tan generales que las confirma p r á c t i c a m e n t e una observación cualquiera o porque hacen una postdicción, en lugar de una predicción. Estas teorías carecen de rigor científico, ñero siguen siendo útiles. L a s teorías de Freud y de Adler son u n ejemplo.

Thomas Kuhn

Hasta fecha muy reciente, infinidad de personas creían que el m é t o d o científico garantizaba .a objetividad, y que la ciencia producía información de forma progresiva y constante. Se su- 7 : n í a que el mundo estaba compuesto por "verdades" conocibles y, que si se seguían proce- ;;mientos científicos, eso permitiría que la ciencia se aproximara sistemáticamente a esas ardades. E n otras palabras, la actividad científica estaba regida por la teoría de la correspon- dencia con la verdad: " L a noción de que, cuando se evalúan leyes o teorías científicas, la

  • e t a es establecer si corresponden con un mundo externo independiente de la mente, o no --: corresponden" (Kuhn, 2000a, p. 95). Thomas K u h n (1922-1996) cambió esa concepción I r la ciencia cuando d e m o s t r ó que es una empresa sumamente subjetiva.

Paradigmas y ciencia normal. S e g ú n K u h n , en las ciencias físicas, la mayoría de los m i e m - : ' : í de una ciencia suelen compartir u n punto de vista. Por ejemplo, en la física o la química, : mayoría de los investigadores comparten u n conjunto c o m ú n de supuestos o creencias T-recto de su materia. K u h n usa el t é r m i n o paradigma para referirse a un punto de vista mmliamente aceptado de la manera antes s e ñ a l a d a. Si bien e m p l e ó el t é r m i n o paradigma : T rlistintas maneras, por lo general, lo definía como " l a constelación completa de creencias, '•^lOres, técnicas y d e m á s que comparten los miembros de una comunidad [científica] dada" ([1996, p. 175). E n el caso de los científicos que aceptan un paradigma, éste se convierte en la manera de ver y analizar la materia de su ciencia. U n a vez aceptado u n paradigma, las acti- •:.tdes de quienes lo han aceptado sólo serán cuestión de explorar las implicaciones del

  • m m o. K u h n empleaba el t é r m i n o ciencia normal para referirse a esas actividades. L a cien- cía normal ofrece lo que K u h n calificaba como una operación de "absorción" del paradigma. Cuando los científicos se sujetan a un paradigma, exploran a profundidad los problemas que i e ñ n e éste y emplean las técnicas que el paradigma sugiere para explorar esos problemas.

R e v i s i o n e s d e l o r i t e r i o t r o d i o i o n o l d e o i e n o i o

K u h n retrataba a la ciencia como u n m é t o d o de investigación que combina el m é t o d o científico objetivo y la composición emocional del científico. S e g ú n él, la ciencia avanza por- que los científicos se ven obligados a cambiar sus sistemas de creencias; y éstos son muy difí- ciles de cambiar, trátese de u n grupo de científicos u otra persona cualquiera.

Etapas del desarrollo científico. S e g ú n K u h n , el desarrollo de u n paradigma que llega a dominar en una ciencia toma mucho tiempo. Antes de que se desarrolle u n paradigma, la ciencia, por lo normal, pasa por una etapa preparadigmática durante la cual existen varios puntos de vista que compiten. Durante este periodo, que K u h n llamaba precientífico, una disciplina se caracteriza porque incluye una serie de campos o escuelas rivales, en una situa- ción que no es propicia para la unificación y que, en esencia, resulta en una recopilación de hechos aleatorios. Éstas circunstancias perduran hasta que una de las escuelas triunfa: derro- ta a las competidoras y se convierte en el paradigma. Én este punto, la disciplina se vuelve ciencia y se inicia el periodo de la ciencia normal. L a ciencia normal que genera el paradigma dura hasta que sea desplazado por otro nuevo, el cual, a su vez, g e n e r a r á su propia ciencia normal. K u h n pensaba que las ciencias pasan por tres etapas distintas: la etapa preparadig- mática, en la cual los campos o las escuelas rivales compiten para dominar el terreno; la etapa paradigmática, en la cual se presenta la actividad para resolver los acertijos de la llamada ciencia normal; y la etapa revolucionaria, en la cual u n paradigma existente es desplazado por otro paradigma.

Paradigmas y psicología

Q u é tiene que ver todo lo anterior con la psicología? Se ha descrito a la psicología como una disciplina p r e p a r a d i g m á t i c a (Staats, 1981) porque no posee u n solo paradigma ampliamente aceptado, sino varias escuelas o campos que compiten y existen al mismo tiempo. Por ejem- plo, en la psicología actual encontramos campos que se clasifican como el conductista, el fun- donalista, el cognitivo, el psicobiológico, el psicoanalítico, el evolucionista y el humanista. H a y quienes consideran que esta situación p r e p a r a d i g m á t i c a es negativa e insisten que la psicolo- gía está preparada para sintetizar sus diversos elementos en u n paradigma unificado (p. e., Staats, 1981, 1989,1991). Otros psicólogos no consideran que la psicología sea una disciplina preparadigmática y sostienen que es una disciplina que incluye, y tal vez siempre ha incluido, '.3rios paradigmas que coexisten (o, cuando menos, temas o corrientes de investigación). E s - ros psicólogos piensan que j a m á s ha habido, n i ha sido necesario que haya, una clase de re- volución kuhniana (p. e., Koch, 1981, 1993; L e a h e y 1992; Royce, 1975; Rychlak, 1975). Estos •últimos psicólogos consideran que es sano, productivo y tal vez hasta inevitable que coexistan w i o s paradigmas en la psicología porque ésta estudia los humanos. Mayr (1994) señala que K u h n era físico y que su análisis del cambio científico tal vez era ^•álido para esa ciencia, pero no para otras. Por ejemplo, Mayr observa que en la biología siem- pre han existido varios paradigmas de forma s i m u l t á n e a y que entre ellos hubo una especie de competencia darwiniana para la aceptación de sus ideas. L a s ideas exitosas, independien- -r-.ente de su fuente, perduraron y las no exitosas no lo hicieron. Esta selección natural de las ; ras se llama epistemología evolutiva y es contraria al concepto de los cambios de paradigma : r K u h n. Resta por aclarar si, en este sentido, la psicología se parece m á s a la biología o a la -:;a. E n este libro, suponemos que la psicología es una disciplina multiparadigmática y no -T.a que se encuentra en la etapa p r e p a r a d i g m á t i c a de su desarrollo. Desde que K u h n publicó La estructura de las revoluciones científicas en 1962 (la segunda :: ::ón apareció en 1970 y la tercera en 1996), los psicólogos, generalmente, han adoptado los : aceptos y la terminología kuhniana para describir la condición y la historia de su disciplina, r , er-Linn (2003) explica las razones que explicarían por q u é el uso de K u h n está tan gene- •; zado entre los psicólogos, así como algunas de las a m b i g ü e d a d e s y desacuerdos que ge-

  • ese uso.

R e v i s i o n e s d e l o r i t e f i o t r a d i c i o n a l d e c i e n c i a

Popper frente a Kuhn

U n punto importante de disensión entre K u h n y Popper se refiere al concepto de la ciencia normal de K u h n. Como hemos visto, éste señala que una vez que se ha aceptado u n paradig- ma, la mayoría de los científicos se ocupan en proyectos de investigación dictados por ese paradigma; es decir, hacen ciencia normal. Para Popper, lo que K u h n llamaba ciencia normal no es ciencia en absoluto. L o s proble- mas científicos no son como acertijos porque nada restringe lo que contará como solución ni los procedimientos que se aplicarán para resolver u n problema. S e g ú n Popper, la resolución de problemas científicos es una actividad sumamente imaginativa y creativa, que nada tiene que ver con la resolución de acertijos descrita por K u h n. E s m á s , s e g ú n éste, la ciencia no se puede entender sin tomar en cuenta los factores psicológicos y sociológicos. S e g ú n él, la ob- servación científica neutral no existe. L a s observaciones siempre se hacen a través del lente de un paradigma. E n la ciencia popperiana, estos factores son extraños; los problemas existen y las soluciones propuestas superan los rigurosos intentos por refutarlas; o no los superan. Por lo tanto, el análisis de la ciencia de K u h n subraya las convenciones y los factores subjetivos y el análisis de Popper hace hincapié en la lógica y la creatividad. D. N. Robinson (1986) sugiere que la visión de los dos podría ser correcta: " C o n á n i m o conciliador, cabría sugerir que el principal desacuerdo de K u h n con Popper desaparece si imaginamos que K u h n describe lo que h a sido la ciencia en t é r m i n o s históricos y que Popper sentenciaba lo que d e b e r í a ser" (p. 24). No obstante, cabe señalar que existe una diferencia entre la filosofía de la ciencia de Popper y la de K u h n. E l primero pensaba que existen verdades respecto del mundo físico y que la ciencia se aproxima a ellas; es decir, Popper aceptaba la teoría de la correspondencia con la verdad. Por otro lado, K u h n rechazaba esta teoría y, en cambio, afirmaba que el para- digma aceptado por un grupo de científicos crea la "realidad" que éstos exploran. Por tal ra- zón, K u h n "llegó a la visión radical de que la verdad misma está en relación con un paradigma" (Okasha, 2002, p. 88). Otros filósofos de la ciencia sostienen que todos los intentos por tipificar a la ciencia están equivocados. S e g ú n ellos, no existe u n único m é t o d o o principio científicos, y toda descrip- ción de la ciencia se debe concentrar en la creatividad y la d e t e r m i n a c i ó n de los científicos individuales. C o n este talante, el ilustre físico Percy W. Bridgman (1955) dijo que los científi- cos no siguen "un curso de acción prescrito... L a ciencia es lo que hagan los científicos y existen tantos m é t o d o s científicos como científicos haya" (p. 83). E n su libro Against Method: Outline ofan Anarchistic Theory ofKnowledge (Contra el método: esbozo de una teoría anarquista del conocimiento) (1975), Paul Feyerabend (1924-1994) se alineó con los filósofos de la ciencia que sostienen que los científicos no se sujetan a u n conjunto prescrito de reglas. D e hecho, decía que, para que haya progreso científico, se deben infringir las reglas existentes. Feyera- bend (1975) r e s u m i ó así esta posición:

Mi tesis señala que la anarquía ayuda a generar progreso en el sentido que uno quiera elegir. Incluso una ciencia con ley y orden sólo tendrá éxito si se permite que, ocasionalmente, haya movimientos anárquicos, (p. 27) Nadie puede decir en términos abstractos, haciendo caso omiso de la idiosincrasia de la persona y las circunstancias, qué fue precisamente lo que condujo el progreso en el pasado y nadie puede indicar qué movimientos tendrán éxito en el futuro, (p. 19)

E n su libro Farewell to Reason (Adiós a la razón), Feyerabend (1987) prosiguió con su des- cripción "anarquista" de la ciencia:

No existe un único "método científico", sino un enorme oportunismo: todo se vale; es decir, cualquier cosa que sirva para impulsar el conocimiento como lo entiende un investigador particular o una corriente de investigación. En la práctica, la ciencia muchas veces trasciende

M t C a p i t u l o i intfodu&&ion

característica de la teona de la conducta —su énfasis en los hechos del entorno como de- terminantes de la acción humana— es la que la coloca, claramente, aparte de otros enfoques de la naturaleza humana... Si la teoría de la conducta tiene éxito, nuestra habitual inclinación a hacer a las personas responsables de sus actos y, para encontrar explicaciones de sus ac- tos, a buscar sus afanes, deseos, metas, intenciones y demás en su Interior será reemplazada por una orientación enteramente diferente... una donde la responsabilidad de los actos se busque en los hechos del entorno. (Schwartz y Lacey, 1982, p. 13)

E l determinismo sociocultural es una forma de determinismo ambiental, pero, en lugar de subrayar los estímulos físicos que producen la conducta, hace hincapié en las reglas, los reglamentos, las costumbres y las creencias culturales o sociales que rigen la conducta humana. Por ejemplo, Erikson (1977) hablaba de la cultura como "una versión de la existencia huma- na" (p. 79). L a cultura determina, en gran medida, lo que se considera deseable, indeseable, normal y anormal; luego entonces, actúa como u n potente determinante de la conducta. Otros deterministas sostienen que la interacción de las influencias biológicas, del entor- no y socioculturales producen la conducta. Sea como fuere, los deterministas creen que los hechos antecedentes producen la conducta y se imponen la labor de descubrir cuáles son esos hechos. Se supone que, a medida que se descubran m á s causas, la conducta humana será m á s predecidle y controlable. De hecho, la predicción y el control de la conducta por lo habi- tual se reconocen como criterios aceptables para demostrar que se han descubierto las causas de la conducta. A u n cuando los deterministas suponen que la conducta es producto de varias causas, por lo general coinciden en que es p r á c t i c a m e n t e imposible conocer todas esas causas. Cuando menos dos razones explican esta limitación. E n primer lugar, la conducta normalmente es producto de muchas causas. Como decía Freud, gran parte de la conducta está excesivamente determinada; es decir, la conducta rara vez, si es que alguna, es causada por u n único hecho, n i tampoco por unos cuantos. Por el contrario, múltiples hechos que i n t e r a c t ú a n suelen ser la causa de la conducta. E n segundo, algunas causas de la conducta p o d r í a n ser fortuitas. Por ejemplo, la decisión tomada a r e g a ñ a d i e n t e s para asistir a u n acontecimiento social p o d r í a dar por resultado que a h í se conozca al futuro cónyuge. Bandura (1982) señala lo siguiente de estas situaciones: " L o s encuentros fortuitos d e s e m p e ñ a n u n papel muy prominente en la configuración del curso de las vidas humanas". Ofrece el ejemplo siguiente:

ñ. No es extraño que los estudiantes universitarios decidan probar una nnateria dada, pero que dejen la Inscripción a un curso particular a los caprichos de la asignación de tiempo y el ca- lendario del curso. Por medio de este proceso semifortuito, algunos de ellos conocen a profesores Inspiradores que ejercen una influencia decisiva en las carreras que eligen, (p. 748)

L a s circunstancias fortuitas no violan u n análisis determinista de la conducta, sino que simplemente lo vuelven m á s complicado. Por definición, las circunstancias fortuitas no son predecibles respecto de la vida propia, pero cuando suceden son relacionadas causalmente con esa conducta. L o fortuito es tan sólo uno de los factores que contribuyen a la complejidad de la causali- dad de la conducta humana. L o s deterministas sostienen que la complejidad de la causalidad de la conducta humana es lo que explica por q u é las predicciones respecto de ella deben ser probabüísticas. Sin embargo, los deterministas piensan que a medida que sepamos m á s sobre las causas de la conducta, t a m b i é n a u m e n t a r á la exactitud de nuestras predicciones respecto de esa conducta. E l determinismo biológico, el ambiental y el sociocultural tienen en c o m ú n que los deter- minantes de la conducta que subrayan se pueden medir directamente. Los genes, los estímulos del entorno y las costumbres culturales son accesibles y cuantificables y, por lo tanto, represen- tan formas de u n determinismo físico. Sin embargo, algunos psicólogos científicos subrayan la

DO

i m p o r t a n c i a de l a e x p e r i e n c i a c o g n i t i v a y e m o c i o n a l p a r a explicar l a c o n d u c t a h u m a n a. E n s u o p i n i ó n , los d e t e r m i n a n t e s m á s i m p o r t a n t e s de l a c o n d u c t a h u m a n a s o n s u b j e t i v o s e i n c l u y e n las creencias, las e m o c i o n e s , las s e n s a c i o n e s , las percepciones, las ideas, los v a l o r e s y las m e t a s de u n a p e r s o n a. E s t o s p s i c ó l o g o s s u b r a y a n e l d e t e r m i n i s m o p s í q u i c o , e n l u g a r d e l físico. E n t r e l o s p s i c ó l o g o s p a r t i d a r i o s d e l d e t e r m i n i s m o p s í q u i c o e s t á n a q u e l l o s q u e d e s t a c a n l a i m p o r t a n c i a de l o s h e c h o s m e n t a l e s de l o s q u e s o m o s c o n s c i e n t e s y a q u e l l o s q u e , c o m o F r e u d , s u b r a y a n l a i m p o r t a n c i a de los h e c h o s m e n t a l e s de los q u e n o e s t a m o s c o n s c i e n t e s. A d e m á s de a c e p t a r a l g u n a clase de d e t e r m i n i s m o , l o s p s i c ó l o g o s científicos t a m b i é n b u s - c a n l e y e s g e n e r a l e s , f o r m u l a n teorías y e m p l e a n l a o b s e r v a c i ó n e m p í r i c a c o m o l a m á x i m a a u t o r i d a d p a r a j u z g a r l a v a l i d e z de esas t e o r í a s. L a p s i c o l o g í a , c o m o l a e j e r c e n estos p s i c ó l o - gos, es d e f i n i t i v a m e n t e científica, p e r o n o t o d o s los p s i c ó l o g o s c o i n c i d e n c o n s u s s u p u e s t o s y m é t o d o s.

I n d e t e r m i n i s m o. E n p r i m e r l u g a r , a l g u n o s p s i c ó l o g o s p i e n s a n que l a c o n d u c t a h u m a n a está d e t e r m i n a d a , p e r o que l a s c a u s a s de l a c o n d u c t a n o se p u e d e n m e d i r c o n p r e c i s i ó n. E s t a i d e a refleja l a a c e p t a c i ó n d e l p r i n c i p i o de i n c e r t i d u m b r e de H e i s e n b e r g. E l ñ'sico a l e m á n W e r n e r K a r l H e i s e n b e r g ( 1 9 0 1 - 1 9 7 6 ) e n c o n t r ó q u e e l acto m i s m o de o b s e r v a r u n e l e c t r ó n i n f l u y e e n s u a c t i v i d a d y a r r o j a u n a d u d a r e s p e c t o de l a v a l i d e z de l a o b s e r v a c i ó n. L l e g ó a l a c o n c l u s i ó n de q u e , e n l a c i e n c i a , n a d a se p u e d e saber c o n e n t e r a c e r t i d u m b r e. E s t e p r i n c i p i o , t r a d u c i d o a l a p s i c o l o g í a , i n d i c a q u e , a u n c u a n d o l a c o n d u c t a h u m a n a de h e c h o e s t é d e t e r m i - n a d a , j a m á s p o d r e m o s c o n o c e r s i q u i e r a a l g u n a s c a u s a s de l a c o n d u c t a p o r q u e a l tratar de o b s e r v a r l a s l a s a l t e r a m o s. D e t a l m a n e r a , e l contexto e x p e r i m e n t a l m i s m o p o d r í a a c t u a r c o m o u n a v a r i a b l e de c o n f u s i ó n e n l a b ú s q u e d a de l a s c a u s a s de l a c o n d u c t a h u m a n a. L o s p s i c ó l o - gos q u e a c e p t a n este p u n t o de v i s t a p i e n s a n que e x i s t e n c a u s a s específicas de l a c o n d u c t a , p e r o q u e n o es p o s i b l e c o n o c e r l a s c o n p r e c i s i ó n. E s t a p o s i c i ó n se l l a m a i n d e t e r m i n i s m o. I m m a n u e l K a n t ( 1 7 2 4 - 1 8 0 4 ) ofrece otro e j e m p l o de i n d e t e r m i n i s m o c u a n d o c o n c l u y e q u e n o es p o s i b l e u n a c i e n c i a de l a p s i c o l o g í a p o r q u e l a m e n t e n o se p u e d e e m p l e a r o b j e t i v a m e n t e p a r a e s t u d i a r s e a sí m i s m a. M a c L e o d (1975) r e s u m i ó así l a p o s i c i ó n de K a n t :

Kant atacó la base misma de una ciencia de la psicología. Si la psicología es el estudio de "la m e n t e " y, si toda observación y toda deducción es una operación de una mente que en si- lencio impone sus propias categorías a lo que está observando, entonces ¿cómo podría la mente mirar hacia su interior y observar sus propias operaciones cuando, por su propia naturaleza, está obligada a observar en términos de sus propias categonas? ¿Tiene sentido encender ¡a luz para ver cómo es la oscuridad [cursivas añadidas]? (p. 146)

N o d e t e r m i n i s m o. A l g u n o s p s i c ó l o g o s r e c h a z a n e n t e r a m e n t e l a c i e n c i a c o m o vía p a r a e s - tudiar a los h u m a n o s. É s t o s , q u e p o r lo h a b i t u a l t r a b a j a n c o n u n p a r a d i g m a h u m a n i s t a o u n o e x i s t e n c i a l , p i e n s a n que l a s c a u s a s m á s i m p o r t a n t e s de l a c o n d u c t a s o n g e n e r a d a s p o r u n o m i s m o. E n o p i n i ó n de este g r u p o , l a c o n d u c t a es e l e g i d a c o n l i b e r t a d y, p o r l o tanto, es i n d e - p e n d i e n t e d e las c a u s a s físicas o psíquicas. E s t a c r e e n c i a e n el l i b r e a l b e d r í o es c o n t r a r i a a l s u p u e s t o d e l d e t e r m i n i s m o y, p o r lo t a n t o , e l trabajo de estos p s i c ó l o g o s n o es científico. E s t a r o s i c i ó n se l l a m a n o d e t e r m i n i s m o. L o s n o d e t e r m i n i s t a s p i e n s a n que, c o m o e l i n d i v i d u o eiige l i b r e m e n t e los c u r s o s de a c c i ó n , es el ú n i c o r e s p o n s a b l e de los m i s m o s.

D e t e r m i n i s m o y r e s p o n s a b i l i d a d. A u n c u a n d o l a c r e e n c i a e n e l l i b r e a l b e d r í o c o n d u c e de f o r m a n a t u r a l a l a c r e e n c i a e n l a r e s p o n s a b i l i d a d p e r s o n a l , u n a versión d e l d e t e r m i n i s m o r s í q u i c o t a m b i é n s o s t i e n e que los h u m a n o s s o n l o s r e s p o n s a b l e s de s u s actos. W i l l i a m J a m e s 1884/1956) distinguía e n t r e el d e t e r m i n i s m o d u r o y e l b l a n d o. D e c í a que, e n e l caso d e l d e - t e r m i n i s m o d u r o , se p i e n s a q u e l a s c a u s a s de l a c o n d u c t a h u m a n a f u n c i o n a n de f o r m a a u t o - m á t i c a y m e c á n i c a , y, p o r l o t a n t o , h a c e n q u e l a n o c i ó n de l a r e s p o n s a b i l i d a d p e r s o n a l c a r e z c a ze s e n t i d o. S i n e m b a r g o , e n e l caso d e l d e t e r m i n i s m o b l a n d o , los p r o c e s o s c o g n i t i v o s , c o m o ías i n t e n c i o n e s , los m o t i v o s , l a s c r e e n c i a s y los v a l o r e s , i n t e r v i e n e n e n t r e l a e x p e r i e n c i a y l a

¿Es IQ psI&ologíQ una Gienolo?

gado animal permanece en la naturaleza humana? Por ejemplo, ¿ s o m o s inherentemente agresivos? Sí, dicen los freudianos. ¿Es la naturaleza humana b á s i c a m e n t e buena y no violen- ta? Sí, s e ñ a l a n los miembros del campo humanista, como Rogers y Maslow. O bien, ¿nuestra naturaleza no es buena ni mala, sino neutral, como dicen los conductistas como Watson y Skinner? L o s conductistas afirman que la experiencia hace que una persona sea buena, mala 0 lo que sea. ¿Los humanos gozan de libre albedrío? Sí, dicen los psicólogos existencialistas; no, replican los psicólogos orientados a la ciencia. Cada uno de los paradigmas de la psicolo- gía está asociado a u n supuesto sobre la índole de la naturaleza humana, y cada supuesto tiene una larga historia. E n todo este libro, veremos muestras de estas concepciones de la na- turaleza humana y las m e t o d o l o g í a s que han generado.

¿Qué relación existe entre la mente y el cuerpo?

La pregunta de si existe una mente o no y, si existe, c ó m o está relacionada con el cuerpo es tan antigua como la psicología misma. Todo psicólogo debe abordar esta pregunta sea de forma explícita o implícita. A lo largo de los años, se han tomado casi todas las posiciones concebi- rles frente a la relación entre la mente y el cuerpo. Algunos psicólogos tratan de explicar todo en t é r m i n o s físicos; para ellos, incluso los llamados hechos mentales se explican al final de cuentas en r a z ó n de las leyes de la física o la química. Estas personas se llaman materialistas norque piensan que la materia es la única realidad y, por lo tanto, que todo lo que existe en el universo, incluso la conducta de los organismos, se debe explicar en r a z ó n de la materia. Tam- r:én se les llama monistas porque tratan de explicar todo en t é r m i n o s de una clase de reali- : u i : la material. Otros psicólogos se ubican en el extremo opuesto, y dicen que incluso el ;:nado mundo material está compuesto por ideas. Se dice que esas personas son idealistas Tumbién son monistas porque tratan de explicar todo en r a z ó n de la conciencia. Sin embar- ; muchos psicólogos aceptan la existencia de hechos materiales y t a m b i é n mentales, y pre-

  • _men que los dos están regidos por diferentes principios. Esta posición se llama dualismo. E l iualista cree en que existen hechos materiales y hechos mentales. U n a vez que se ha supues- :. que existen tanto unos como otros, la interrogante será c ó m o se relacionan entre sí. E s evidente que para el monista no existe el problema mente-cuerpo.

Clases de dualismo. U n a forma de dualismo, llamada interaccionismo, sostiene que la mente y el cuerpo interactúan; es decir, la mente influye en el cuerpo y éste influye en aquella. Según esta concepción de interacción, la mente es capaz de iniciar la conducta. Descartes 1 i' otó esta posición al igual que la mayoría de los miembros del campo existencial-humanis-

. _ 3S psicoanalistas, desde Freud hasta el presente, t a m b i é n son interaccionistas. Para ellos, " - unas dolencias del cuerpo son psicogénicas, ocasionadas por hechos mentales como el con- ¿JC:O , la ansiedad o la frustración. E n la actualidad, el emergentismo es una forma popular de exrlicar las relaciones mente-cuerpo y sostiene que los estados mentales emergen de los es- ms cerebrales. U n a clase de emergentismo sostiene que una vez que los hechos mentales -rgen de la actividad cerebral, esos hechos influyen en la actividad cerebral subsecuente y,

  • ende, en la conducta. Dado que esta clase de emergentismo postula la influencia recípro-
  • .-.:re la actividad del cerebro (cuerpo) y los hechos mentales (mente) representa u n inte- acmonismo. Por ejemplo, Sperry (1993) aceptaba esta clase de emergentismo. El epifenomenalismo es una forma de emergentismo que no es interaccionista. S e g ú n -z - zirenomenalista, el cerebro produce hechos mentales, pero éstos no causan la conducta. Según esta posición, los hechos mentales son simplemente productos secundarios (epifenó- menos) de los procesos mentales que no son relevantes para la conducta. Otra posición dualista afirma que una experiencia del entorno causa los hechos mentales multáneamente, las respuestas corporales, y que unos son enteramente independientes de ji¿ otras. Esta posición se conoce como paralelismo psicofísico. Otra posición dualista, llamada doble aspectismo, afirma que una persona no se puede z:: en mente y cuerpo, sino que es una unidad que experimenta los hechos fisiológicos y

P r e g u n t a s p e r s i s t e n t e s d e l o psicología

los mentales de forma simultánea. Así como la cara y la cruz son dos aspectos de una misma moneda, así los hechos mentales y los fisiológicos son dos aspectos de una misma persona. L a mente y el cuerpo no i n t e r a c t ú a n ni se pueden separar j a m á s. Simplemente son dos aspectos de cada experiencia que registramos como humanos. Otros dualistas afirman que existe una a r m o n í a preestablecida entre los hechos corporales y los mentales; es decir, las dos clases de hechos son diferentes y separados, pero son coordinados por un agente externo, por ejemplo. Dios. Por último, en el siglo xvii, Nicolás de Malehranche (1638-1715) sugirió que cuando u n deseo se presenta en la mente. Dios hace que el cuerpo actúe. Asimismo, cuando algo le s u - cede al cuerpo. Dios causa la experiencia mental correspondiente. L a posición de Malehran- che sobre la relación mente-cuerpo se llama ocasionalismo. Todas estas posiciones respecto del problema mente-cuerpo están representadas en la historia de la psicología y, por lo tanto, las encontraremos en todo este libro. L a figura 1. presenta el caprichoso resumen de Chisholm respecto de las relaciones mente-cuerpo que se han propuesto.

Nativismo frente a empirismo

¿En q u é medida se heredan los atributos humanos, como la inteligencia, y en q u é medida los determina la experiencia? E l nativista subraya la función de la herencia cuando explica el origen de los diversos atributos humanos, mientras que el empírico destaca la función de la experiencia. L a s personas que consideran que algún aspecto de la conducta humana es ins- tintivo o que adoptan una posición de que la naturaleza humana es buena, mala, gregaria, etc., t a m b i é n son nativistas. Por otro lado, los empíricos afirman que los humanos son como son en gran medida en r a z ó n de sus experiencias. E s evidente que la interrogante queda sin solución. L a controversia nativismo-empirismo está estrechamente relacionada con la inte- rrogante respecto de la índole de la naturaleza humana. Por ejemplo, quienes afirman que los

INTERACCIONISMO EPIFENOMENALISMO MATERIALISMO IDEALISMO

DOBLE ASPECTISMO OCASIONALISMO

ÍA

ARMONIA PREESTABLECIDA

F I G U R A i. i Descripción de distintas relaciones mente-cuerpo presentada por Chisholm. El ave dibujada con líneas interrumpidas representa la mente y la dibujada con líneas continuas, el cuerpo. FUENTE: Tomado deTaylor (1963, p. 130). Reproducido con autorización de Roderick M. Chisholm.

20 C a p í t u l o i I n t r o d u c c i ó n