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DERECHO POLITICO MODULO NRO 2.
Tipo: Apuntes
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IN TR ODUCCIÓN AL MÓDULO
UN IDAD 3: ¿QUÉ ES EL ESTADO?
Introducción
Tema 1: Elementos del Estado
Tema 2: Los nes del Estado
Tema 3: El Liberalismo
Tema 4: El Socialismo
Tema 5: El Estado Social y Democrático de Derecho: El Estado del Bienestar
Tema 6: Formas de Estado y formas de Gobierno
Tema 7: El Estado Unitario
Tema 8: La Confederación
UN IDAD 4: EL PODER
UN IDAD 5: EL ESTADO Y EL DER ECH O
CIER R E DEL MÓDULO
Tema 9: La Estado Federal
Tema 10: Formas de Estado que relacionan el poder con la población
Tema 11: Formas de Gobierno
Tema 1: El Poder
Tema 2: Legalidad
Tema 3: Legitimidad
Tema 4: La Soberanía
Tema 1: El Estado y el Derecho
Tema 2: Positivismo y Jusnaturalismo
Tema 3: El Estado de Derecho
Tema 4: Discontinuidad constitucional
Tema 5: La Doctrina de Facto en la Argentina
Descarga del contenido
Unidad 3 - ¿Qué es el Estado?
3.1 Elementos del Estado
3.2 Los fines del Estado
3.3 El Liberalismo
3.4 El Socialismo
3.5 El Estado Social y democrático de Derecho: El Estado del Bienestar
3.6 Formas de Estado y Formas de Gobierno
3.7 El Estado Unitario
3.8 La Confederación
3.9 El Estado Federal
3.10 Formas de Estado que relacionan el poder con la población
3.11 Formas de Gobierno
Unidad 4- El Poder
4.1 El Poder
4.2 Legalidad
4.3 Legitimidad
4.4 La Soberanía
Unidad 5- El Estado y el Derecho
5.1 El Estado y el Derecho
5.2 Positivismo y Jusnaturalismo
5.3 El Estado de Derecho
5.4 Discontinuidad Constitucional
5.5 La Doctrina de facto en la Argentina
Dada su importancia como elemento constitutivo del Estado, como espacio económico, como asentamiento del factor humano y como ámbito de validez espacial de su ordenamiento jurídico, resulta fundamental establecer su delimitación. En tal sentido, el territorio comprende no sólo la superficie terrestre, sino también el subsuelo, el espacio marítimo y el espacio aéreo.
SUELO: es la superficie terrestre enmarcada por los límites que comprende las tierras y aguas interiores, puertos, radas, bahías, ríos, lagos y mares interiores. SUBSUELO: abarca la proyección convergente de los límites estatales hacia el centro de la tierra.
Desde el punto de vista político el Estado ejerce soberanía sobre su territorio, es decir que ésta queda comprendida dentro de los límites del Estado. En principio, el alcance de la soberanía territorial es muy amplia. Se ejerce sobre todas las personas que se hallan en el territorio del Estado, sea de modo permanente como habitantes (nacionales y extranjeros), sea con carácter transitorio (turistas, viajeros). Comprende también a las cosas y las consecuencias jurídicas de los hechos acaecidos en el territorio del Estado. Existen, sin embargo, ciertas limitaciones derivadas tanto del estatuto personal (normas del derecho internacional privado) como de las prerrogativas e inmunidades diplomáticas (normas del derecho internacional público).
Desde el punto de vista jurídico el territorio es el ámbito espacial de validez de las normas , y;
desde el punto de vista geográfico importa saber que el Estado se encuentra enmarcado dentro de sus límites , que son líneas continuas, naturales o artificiales, que -como ente ideal- separan a un Estado soberano de otro Estado igualmente soberano. Las fronteras, en cambio, son las zonas de contacto de dos o más Estados en la extensión de sus límites comunes.
E S PA C I O TE RRE S TRE E S PA C I O M A RÍ TI M O E S PA C I O A É RE O
MAR TERRITORIAL: cuando un Estado posee un litoral marítimo se le reconoce una franja costera denominada mar territorial. Si bien no hay acuerdo sobre la extensión de dicha zona, prevalece en la comunidad internacional el criterio de reconocer su extensión hasta las doce millas marinas, espacio dentro del cual el Estado ejerce soberanía. Antiguamente se calculaba su extensión según el alcance de un tiro de cañón disparado desde la ribera. A partir del límite del mar territorial y hasta las 200 millas se encuentra la zona económica exclusiva, sobre la que el Estado sólo ejerce jurisdicción. PLATAFORMA CONTINENTAL: es la prolongación submarina del territorio continental insular. Comprende el lecho del mar y el subsuelo más allá del mar continental y hasta una profundidad de 200 metros.
Es la masa de aire o espacio atmosférico que se extiende en líneas perpendiculares por encima de la jurisdicción territorial y marítima del Estado subyacente. Se prolonga hasta donde la tierra comienza a ejercer su gravedad, y dentro de él el Estado ejerce soberanía. El espacio que se encuentra por encima del espacio aéreo y se prolonga hasta el infinito se conoce como espacio ultraterrestre y en 1967 fue declarado res communis humanitatis.
Es la cantidad total de personas que habitan en un Estado , comprendiendo tanto a los nativos del país como a los extranjeros que se encuentren residiendo en él. Todos los habitantes gozan de derechos civiles. La población puede ser estudiada en sus diversos aspectos.
E S PA C I O TE RRE S TRE E S PA C I O M A RÍ TI M O E S PA C I O A É RE O
E S PA C I O TE RRE S TRE E S PA C I O M A RÍ TI M O E S PA C I O A É RE O
En este sentido podemos hablar de poblaciones homogéneas y heterogéneas, según criterios que tengan en cuenta la raza, la nacionalidad, la religión, la educación, los recursos económicos, etc. de los hombres que habitan un Estado. Esta distinción de la población plantea el problema de las minorías, grupos humanos que acusan diferencias con el núcleo mayoritario de la población homogénea. Las minorías deben ser respetadas y no deben ser objeto de exclusiones políticas o jurídicas de ningún tipo.
Los aspectos cuantitativos serán estudiados por la demografía, y los cualitativos por la demología.
Dentro de la población se impone distinguir a la nación y al pueblo, dos conceptos incluidos dentro de ella pero con características propias y distintivas.
Es importante precisar el concepto de nación. La unidad histórico-cultural del pueblo como elemento del Estado ha sido frecuentemente confundida con la nación (debido a la presencia de ciertos vínculos comunes), así como se identifica, erróneamente, al Estado como la nación jurídicamente organizada (el Estado no es la nación, se basa en la nación).
La nación es el conjunto de hombres que comparten glorias comunes en el pasado, un proyecto común en el presente, haber hecho grandes cosas juntos y querer hacerlas todavía (Ernest RENAN). Deberá entenderse entonces que la nación encierra un componente subjetivo, conformado por los sentimientos colectivos de los miembros de una comunidad. Esos sentimientos profundizan la pertenencia al grupo y los lazos espirituales que los mantienen unidos, moldeando su cultura y afirmando su identidad. Pero también existen elementos objetivos que concurren a la materialización de la nación, como la raza, el idioma y la
C A N TI D A D D E N S I D A D D I S TRI BU C I Ó N PO RE D A D E S C A LI D A D
religión. Así, los pueblos que se han conformado en nación, recién luego se organizaran políticamente en un Estado. Por ello es que existen naciones sin Estado (como lo fue la nación judía hasta 1948, año en que se fundó el Estado de Israel) y Estados que no son naciones (como lo fuera la ex-Yugoslavia, que terminó desmembrándose tras una cruenta lucha entre las repúblicas que la conformaban). Desde el punto de vista político es importante señalar que el concepto mismo de nación se bifurca en nación estatal y nación cultural, y que la pertenencia a una o a otra no se determina por los rasgos comunes existentes, sino por la conciencia política común que de ella tienen sus miembros como experiencia histórica.
A la nación le falta el poder, la organización formal y específica. No tiene jefatura ni forma institucional. Equiparar la nación al Estado significa desconocer que la nación no tiene gobierno, que no se organiza ni puede ser habitada, ya que sólo constituye un grupo social.
Diversos son los significados de pueblo y frecuente su asimilación al vocablo población, por ello es importante precisar su diferenciación. Conocemos el papel protagónico del hombre en la acción política, su presencia en la realidad política como miembro del sistema político. Definimos a la población como al conjunto de hombres que habita un espacio geográfico. El pueblo es una comunidad política organizada en Estado , es decir con capacidad de gobernarse plenamente a sí misma , diferenciándose así claramente del concepto sociológico de población con que a veces se alude al elemento humano sobre el cual el Estado ejerce su poder de imperio. El pueblo es también un conjunto de hombres, pero que participa de la comunidad política en cuanto constituye una unidad cultural e histórica. Se trata de un concepto político- jurídico. El pueblo se expresa como la unidad integradora de la organización estatal. y en conjunción con el principio de autoridad trasunta un orden determinado. La naturaleza de esa unidad del pueblo es compleja en cuanto resulta de la interacción de grupos menores.
La población, elemento natural, se convierte en pueblo cuando reviste el carácter de una comunidad política. Esto es la resultante de un proceso en el que se desenvuelven determinados vínculos comunes (raza, lengua, costumbres, religión, voluntad común de convivir) que conforman la nación; pero que no se identifican necesariamente con el pueblo como parte constitutiva del Estado. De allí la diferenciación de pueblo en el estado (pueblo como población) y pueblo del Estado (pueblo como formación cultural con vocación de existencia y unidad política). Esta distinción pone en evidencia que una persona al ser miembro de la unidad pueblo gozará de los derechos políticos (poder elegir y ser elegido) que le permitirán participar
institucionalización política, ya no es la tradición ni las características personales del que manda lo que otorga la capacidad de mandar o la predisposición a obedecer. En el Estado lo que cuenta son las reglas
Siendo un poder estabilizado, estructurado y organizado institucionalmente, el poder del Estado constituye un poder (originario) de dominación. El poder dominante se distingue del simple poder no dominante en que, mientras éste último sólo dispone de sanciones disciplinarias para hacer efectivo el cumplimiento de sus mandatos el poder dominante, en cambio, cuenta con los medios de coacción para asegurarse la obediencia y, por ello, se configura como un poder irresistible, ejercido de modo incondicionado en todo el ámbito espacial y personal de una comunidad estatal.
Una de las características de lo político es el empleo de la fuerza. El poder del Estado se distingue de otras formas de poder político, precisamente porque tiene el monopolio de la violencia legítima. Este monopolio de la coacción es lo que ha distinguido al Estado moderno de las otras comunidades políticas históricas. Para ello se lo ha dotado de un doble monopolio: el de la producción del derecho (que contiene todas las normas obligatorias) y el de la administración de la violencia física (ejército, policías, cárceles, sanciones físicas o pecuniarias, etc.) En este doble terreno – derecho y coacción – no admite competencias de otros centros de poder como ocurría en otras formas políticas históricas.
El poder estatal se distingue además por una cualidad esencial: la soberanía , que expresa su voluntad de autodeterminación y la supremacía estatal al no reconocer ningún otro poder por encima de él. Como poder originario de dominación institucionalizada y soberana, el poder del Estado se presenta como un poder incondicionado, de coacción irresistible que lo hace titular del monopolio del uso legítimo de la violencia. De esta manera el Estado como legislador es irreprensible, como ejecutor es irresistible y como juzgador es inapelable.
El Estado define un espacio territorial dentro del cual ejercerá su poder soberano. Esa soberanía se materializará principalmente en el dictado de leyes sancionadas a través de un Congreso o Parlamento, aplicar esas leyes a través de los jueces y ejecutar las órdenes de gobierno a través del aparato burocrático de la administración pública. Para ejercer ese poder el Estado se apoyará en la coacción (cuyo monopolio ejerce de manera legítima) y en el consentimiento que le prestan a ese poder sus habitantes.
La coacción implica ejercer una dominación de carácter imperativo de los gobernantes actuando en nombre del Estado sobre gobernados. Un claro ejemplo de poder coactivo sería el de un dictador que impone sus decisiones sin estar sujeto a ningún control popular que pueda legitimarlo como autoridad. Evidentemente pueden existir formas más suaves de ejercicio del derecho de coacción, el cual sin duda alguna también se utiliza en regímenes democráticos. El consentimiento consiste en generar la aceptación de los gobernados en ser guiados hacia una meta. El poder puede ejercer una gran influencia si consigue que los gobernados tengan la creencia que el gobernante que ejerce el poder tiene derecho a hacerlo, es decir que ese poder sea reputado como legítimo.
En la realidad, lo que encontraremos es el ejercicio del poder estatal que combina en diversas dosis la coacción y el consentimiento. Todo aquel que ejerza el poder estatal contará con el recurso de la coacción legítima, pero también apoyará ese mando en cierto consentimiento, pues aquel poder basado en el uso sistemático de la violencia no podrá sostenerse indefinidamente. En la medida que el poder cuente con menos consentimiento, más necesidad tendrá de recurrir a la fuerza para hacerse obedecer (regímenes autocráticos), lo contrario ocurrirá cuando se halle muy legitimado (regímenes democráticos).
El problema de la justificación del poder está directamente vinculado con otro problema: el de los fines del Estado. La pregunta del ¿porqué los hombres obedecen al poder? nos lleva a responder otra pregunta ¿para qué los hombres obedecen al poder ?, es decir, sobre los fines del Estado.
Se puede hacer un análisis histórico y se responderá a la pregunta mediante la descripción de los fines, que en cada caso, han perseguido los hombres que tuvieron a su cargo la responsabilidad de conducir comunidades políticas concretas. Otro análisis es desde el punto de vista filosófico; hay que decir, primeramente, que el Estado carece de conciencia y voluntad propias, pues lo que existe es la conciencia y la voluntad de unos, varios o muchos de sus integrantes. Los fines propios del Estado coinciden con los fines de la actividad política: la construcción, consolidación y conservación de la comunidad política. Por esto, es importante resaltar que no deberá confundirse los fines que persigue el Estado (fines objetivos) con los fines que persiguen los gobernantes o los gobernados (fines subjetivos).
Tema 3 22
El bien común: la corriente aristotélico - tomista suele afirmar que el fin propio, objetivo y necesario del Estado es el bien común, definido por el padre Francisco SUAREZ como “un status en el cual los hombres viven un orden de paz y de justicia, con los bienes suficientes para la conservación y el desarrollo de la vida material, con la probidad moral necesaria para la preservación continua de la naturaleza humana”. Este bien común no es el bien de todos, sino el conjunto de condiciones apropiadas para que todos, grupos y personas, alcancen su bien particular. Para algunos este fin es de carácter objetivo, universal y absoluto. El bien es un fin porque tiende a la perfección del Estado.
El bien común público: el bien común público, a diferencia del bien común que puede perseguir un grupo o una institución para la satisfacción de una o algunas de sus necesidades, tiende a
De acuerdo:
se fijarán los fines subjetivos del estado. En este sentido podremos tener:
abarcar a todos los hombres que conviven en una comunidad política y pretende satisfacer todas las necesidades de esa convivencia general; el beneficiario del bien será la comunidad y no el Estado. El bien común público tendrá un modo concreto de realizarse y será variable para cada Estado en cada tiempo y en cada lugar. El Estado dispone de una herramienta formidable para alcanzar su fin: el poder político.
Cuando nos preguntamos ¿para qué manda el Estado? la respuesta
será: al poder lo ejerce para alcanzar el bien común público.
a la concepción que se tenga del hombre : su lugar y su función en la sociedad y en Estado,
a un sistema de ideas sobre el pasado y el presente,
a un plan vital para el futuro,
a un método de acción para el logro del orden social apetecido,
preeminencia de lo puramente individual y suposición que la vida económica debe estar servida por la vida política y social, por la comunidad y el Estado (INDIVIDUALISMO) ,
Si bien liberalismo e individualismo no se identifican fielmente, en el desarrollo y consolidación de aquel se potenciaron las virtualidades intrínsecas del individuo (derechos, libertades) imponiéndolas y concretándolas con el pasaje del Antiguo régimen, basado en el status, al Estado liberal que descansaba en el contrato. Pero había que precaverse contra el mismo Estado liberal, de manera que el individualismo liberal sirvió, primero, para desmontar las estructuras político-sociales del pasado y, luego, se insertó en las nuevas instituciones, cautelosamente modeladas, para que no incurrieran en abusos contra el individuo.
El liberalismo es la expresión política de una concepción del individualismo, y su sistema de ideas está relacionado con el concepto de individualidad dominante en la Edad Moderna. Es la concepción del individuo racional, autónomo, motor de un mundo iluminado por principios de armonía, resultante del libre juego de leyes naturales que no podían ser obstruidas ni desarticularse por la acción de la organización política, mal necesario pero indispensable para el cumplimiento de las funciones de seguridad y protección de la libertad individual. El valor supremo para el liberalismo no es la igualdad sino la libertad.
Hay que distinguir un:
Tema 4 22
liberalismo filosófico : que aparece en el siglo XIII y apunta a rescatar la libertad intelectual de toda clausura dogmática o teológica. Concibe al individuo como una entidad dotada de razón (frente al derecho natural) y voluntad, a partir de lo cual se explica el origen de la sociedad civil;
liberalismo económico : (librecambismo) que enuncia las leyes naturales que gobiernan la economía (oferta y demanda);
liberalismo político : teorizado por John LOCKE y MONSTESQUIEU, que plantea el problema de la limitación de la autoridad del Estado frente a la autonomía individual. La respuesta política elaborada sostiene que el individuo es titular de derechos naturales (esfera vedada a la acción
El Estado liberal tiene su origen en el último tercio del siglo XVIII y se desarrolla a lo largo del XIX y XX, llegando a nuestros días, después de haber pasado por múltiples transformaciones, hasta lo que conocemos como Estado social de derecho o Estado del Bienestar.
Fundamentalmente, el Estado liberal es el producto, por un lado, de la experiencia histórico-política inglesa de los siglos XVII y XVIII; por otro, de la filosofía de las luces y el racionalismo de signo individualista producido en el continente, especialmente en Francia.
Debido a un cúmulo de cambios históricos tanto en el ámbito social, como en el económico y científico, junto con el desarrollo de nuevas ideas y de un nuevo concepto del hombre, se produjo el rechazo al absolutismo coartados del libre desarrollo de esta nueva concepción. El Estado liberal tuvo un importante carácter reactivo frente al sistema establecido.
El nuevo sistema posee una clara base individualista, como continuador de la Ilustración aunque en la Ilustración la individualidad era entendida como algo abstracto o referida a la igualdad de todos los seres por su propia naturaleza, sin distinción de ningún tipo, oponiéndose a las ideas de carácter concreto que fijan su atención en lo que de singular tenga cada individuo. Sin embargo, el nuevo sistema postula un individualismo genérico, común a toda persona por el mero hecho de serlo, prescindiendo de todas las diferencias reales que puedan darse por razón de sexo, origen, raza, inteligencia, etc.
Para el nuevo Estado, tienen capital trascendencia las Declaraciones de Derechos, clave del entramado institucional que se va a establecer. En ellas se define básicamente el ámbito de libertad que el poder político no va a poder invadir. A pesar de que los poderes políticos consideraban ese ámbito de la libertad derivado de la propia naturaleza humana y por tanto previo al establecimiento de cualquier poder político, la realidad histórica del momento hacía que este reducto de libre acción fuera respetado por dicho poder. Por ello, al lado de la proclamación de los derechos del hombre, se establecieron dos garantías para que la práctica de dicha libertad fuese respetada: la separación de poderes y el Estado de Derecho. Ambos surgieron como mecanismos de control del poder político con la finalidad de garantizar la libertad individual.
del Estado), y que es necesario dividir al poder a fin de establecer el equilibrio mutuo entre sus órganos como garantía necesaria para asegurar la libertad.