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Asignatura: lengua española, Profesor: fernando fernando, Carrera: Filología Clásica, Universidad: UMA
Tipo: Apuntes
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Un sistema lingüístico posee distinto tipo de unidades: los rasgos fónicos, los fonemas, las sílabas, etc. Estos elementos son tipos de unidades del componente fónico. Por otra parte, encontramos tipos que se encuadran en el significado, es decir, en el plano semántico. Las unidades de este plano son los semas. Se pueden establecer subtipos. En el plano fónico podemos encontrar el tipo vocálico y el tipo consonántico y, dentro de los consonánticos, por ejemplo, observamos los fricativos, los oclusivos y los africados. Decimos, pues, que estos sonidos son subtipos dentro del fonema. Las unidades descriptivas o unidades de análisis o unidades gramaticales son las propias significado y significante. Empleando criterios formales y de carácter interno, realizaremos el estudio de las unidades gramaticales del español.
Los fonemas son unidades mínimas distintivas que carecen de significado. Éstos se articulan unos y otros para formar las palabras, proceso mediante el cual aparecen tres niveles: fonema - morfema - palabra (la segunda articulación según Martinet). 2ª articulación → fonema 1ª articulación → morfema El morfema es la unidad elemental de la gramática. Hasta llegar a él, toda segmentación produce siempre elementos que reúnen significado y significante. Por debajo de él solo encontramos referencias al significante y por arriba, podemos encontrar unidades que solo afectan al significado. En una palabra como, por ejemplo, “negras”, podemos distinguir tres morfemas. Estos morfemas contraen relaciones sintagmáticas y relaciones paradigmáticas. Las sintagmáticas se dan entre elementos in presentia y las paradigmáticas son las que se dan entre un elemento y otro que no está, pero que podría estarlo, es decir, entre elementos in absentia. “negras” (segmentación):
La siguiente unidad de descripción es la frase , la agrupación superior. La consideración de la frase como tipo de unidad gramatical exige la existencia de una estructura funcional que no se encuentre en unidades de otros tipos, ya que pretendemos caracterizar y definir cada unidad con criterios estrictamente internos. Pero parece que no es posible encontrar un mismo esquema, por esto, debemos establecer dos clases fundamentales de frases. En una de ellas sus elementos básicos guardan entre sí una conexión de subordinación, es decir, que uno de los miembros es obligatorio y el otro es opcional. El segundo miembro, entonces, está subordinado al primero. A ese elemento obligatorio lo podemos llamar núcleo, y al segundo, modificador o adyacente. Aquí tenemos ejemplos de cómo los núcleos dan lugar a una serie de divisiones dentro de las frases:
La oración , en cambio, presenta una organización totalmente distinta. A partir de ella también podemos establecer subtipos; en primer lugar, las oraciones formadas por la coordinación de dos o más cláusulas entre sí equivalen a las “oraciones compuestas por coordinación” de la gramática tradicional, salvo las adversativas. La segunda clase de oraciones son las llamadas “oraciones bipolares”. La diferencia fundamental con las anteriores consiste en que las cláusulas que componen las oraciones mantienen entre sí una conexión de interordinación. Por tanto, la oración bipolar consta forzosamente de dos elementos. Pertenecen a este grupo las oraciones condicionales, concesivas, consecutivas, comparativas y adversativas. Las funciones desempeñadas por cada cláusula en una oración bipolar dependen del subtipo a que pertenezca. Así, en las condicionales puede hablarse de condicionante y condicionado; en las concesivas, de tesis y antítesis; en las consecutivas, de consecuente y antecedente; y en las comparativas, de comparado y comparando. En principio, los integrantes de una oración son cláusulas. Ahora bien, de acuerdo con el principio de recursividad, podemos encontrar oraciones formadas directamente por una o más oraciones. Así, “si nos encontramos, hablaremos de ello, pero si no podemos vernos te telefonearé” , es una oración bipolar (adversativa) cuyos miembros (tesis y antítesis) son, a su vez, oraciones bipolares condicionales. Por tanto, hablamos aquí de una oración compleja.
La diferencia entre unidades simples, complejas y compuestas se aplica con facilidad a frases, cláusulas y oraciones, esto es, a las unidades superiores a la palabra. Debido al principio de recursividad, los elementos pertenecientes a estos tres tipos pueden autodominarse directa o indirectamente, es decir, pueden tener como constituyentes directos o indirectos secuencias pertenecientes a su mismo tipo. Cuando ello no ocurre estamos ante unidades simples. Cuando hay recursividad, las unidades son, según los casos, compuestas o complejas. a) Una unidad simple es la que está formada exclusivamente por elementos pertenecientes a tipos inferiores. Así, una cláusula simple es la constituida por frases que, a su vez, están formadas por palabras, como, por ejemplo, “los invitados se marcharon pronto”. Una frase simple es la integrada únicamente por palabras, como, por ejemplo, “un coche rojo”. Del mismo modo, una oración simple es la que no contiene otras oraciones en su interior, como, por ejemplo, “no dijo nada, pero captamos su pensamiento”. b) Una unidad compuesta es la que domina directamente dos o más secuencias de su mismo tipo. Por ejemplo, “una mesa, una silla y un sofá”, “trajeron los libros y se llevaron los cuadros”, “si vienes pronto, iremos al cine y si llegas tarde, nos quedaremos en casa”. Así, el primer ejemplo es una frase compuesta (por tres frases coordinadas entre sí), el segundo es una cláusula compuesta y el tercero, una oración compuesta. c) Una unidad compleja es aquella en la que uno o más de sus elementos funcionales consiste en una secuencia perteneciente a su mismo tipo. Así, “una mesa de madera” es una frase (nominal) cuyo modificador es también una frase (preposicional). Naturalmente, las características de compleja y compuesta pueden combinarse indefinidamente: “una mesa de madera de pino, una silla y un sofá”. Ésta es una frase
nominal compuesta en la que el primer miembro es, por su parte, una frase nominal compleja, ya que su modificador consiste en otra frase (preposicional). A su vez, esta última es también frase compleja porque su término (una frase nominal) contiene, como modificador, otra frase. Una cláusula compleja es la que posee otra cláusula en su interior, como ocurre en “dijo que vendría pronto”. Una oración compleja contiene una o más oraciones integradas en su interior: “si te parece probable, pero no estás seguro de ello, prefiero que lo discutamos de nuevo”. Este ejemplo es una oración compleja, ya que su condicionante está formado por una oración bipolar adversativa. En el condicionado, en cambio, encontramos una cláusula compleja.