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morfosintaxis, Apuntes de Idioma Español

Asignatura: lengua española, Profesor: fernando fernando, Carrera: Filología Clásica, Universidad: UMA

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 15/06/2015

cristian151191
cristian151191 🇪🇸

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MORFOSINTÁXIS
Un sistema lingüístico posee distinto tipo de unidades: los rasgos fónicos, los fonemas,
las sílabas, etc. Estos elementos son tipos de unidades del componente fónico.
Por otra parte, encontramos tipos que se encuadran en el significado, es decir, en el
plano semántico. Las unidades de este plano son los semas.
Se pueden establecer subtipos. En el plano fónico podemos encontrar el tipo vocálico y
el tipo consonántico y, dentro de los consonánticos, por ejemplo, observamos los
fricativos, los oclusivos y los africados. Decimos, pues, que estos sonidos son subtipos
dentro del fonema.
Las unidades descriptivas o unidades de análisis o unidades gramaticales son las propias
significado y significante.
Empleando criterios formales y de carácter interno, realizaremos el estudio de las
unidades gramaticales del español.
Los fonemas son unidades mínimas distintivas que carecen de significado. Éstos se
articulan unos y otros para formar las palabras, proceso mediante el cual aparecen tres
niveles: fonema - morfema - palabra (la segunda articulación según Martinet).
2ª articulación → fonema
1ª articulación → morfema
El morfema es la unidad elemental de la gramática. Hasta llegar a él, toda segmentación
produce siempre elementos que reúnen significado y significante. Por debajo de él solo
encontramos referencias al significante y por arriba, podemos encontrar unidades que
solo afectan al significado. En una palabra como, por ejemplo, “negras”, podemos
distinguir tres morfemas. Estos morfemas contraen relaciones sintagmáticas y
relaciones paradigmáticas. Las sintagmáticas se dan entre elementos in presentia y las
paradigmáticas son las que se dan entre un elemento y otro que no está, pero que podría
estarlo, es decir, entre elementos in absentia.
“negras” (segmentación):
1) {negr}
2) {a–} → En relación sintagmática con negr– y s, y paradigmática con o
3) {–s} → En relación sintagmática con los demás, y paradigmática con
Según Pottier, el masculino no marca y el femenino sí, es decir, el masculino se puede
referir a ambos géneros, mientras que el femenino es sencillamente femenino. Por
ejemplo, si decimos “la sala de profesores”, esto puede hacer referencia a masculino y
femenino, sin embargo, si decimos el baño de las niñas, se refiere exclusivamente al
femenino.
Existen diversos subtipos de morfemas, morfemas en agrupaciones que son hechas
desde diferentes perspectivas. Por citar únicamente algunas de las más importantes,
atendiendo a los tipos de significados, los morfemas pueden dividirse en nucleares y
afijales. Dentro de los afijales se distinguen los flexivos y los derivativos, de manera que
en la palabra “negritas”:
negr → morfema nuclear
it → morfema afijal derivativo
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MORFOSINTÁXIS

Un sistema lingüístico posee distinto tipo de unidades: los rasgos fónicos, los fonemas, las sílabas, etc. Estos elementos son tipos de unidades del componente fónico. Por otra parte, encontramos tipos que se encuadran en el significado, es decir, en el plano semántico. Las unidades de este plano son los semas. Se pueden establecer subtipos. En el plano fónico podemos encontrar el tipo vocálico y el tipo consonántico y, dentro de los consonánticos, por ejemplo, observamos los fricativos, los oclusivos y los africados. Decimos, pues, que estos sonidos son subtipos dentro del fonema. Las unidades descriptivas o unidades de análisis o unidades gramaticales son las propias significado y significante. Empleando criterios formales y de carácter interno, realizaremos el estudio de las unidades gramaticales del español.

Los fonemas son unidades mínimas distintivas que carecen de significado. Éstos se articulan unos y otros para formar las palabras, proceso mediante el cual aparecen tres niveles: fonema - morfema - palabra (la segunda articulación según Martinet). 2ª articulación → fonema 1ª articulación → morfema El morfema es la unidad elemental de la gramática. Hasta llegar a él, toda segmentación produce siempre elementos que reúnen significado y significante. Por debajo de él solo encontramos referencias al significante y por arriba, podemos encontrar unidades que solo afectan al significado. En una palabra como, por ejemplo, “negras”, podemos distinguir tres morfemas. Estos morfemas contraen relaciones sintagmáticas y relaciones paradigmáticas. Las sintagmáticas se dan entre elementos in presentia y las paradigmáticas son las que se dan entre un elemento y otro que no está, pero que podría estarlo, es decir, entre elementos in absentia. “negras” (segmentación):

  1. {negr–}
  2. {–a–} → En relación sintagmática con negr– y – s, y paradigmática con – o–
  3. {–s} → En relación sintagmática con los demás, y paradigmática con ∅ Según Pottier, el masculino no marca y el femenino sí, es decir, el masculino se puede referir a ambos géneros, mientras que el femenino es sencillamente femenino. Por ejemplo, si decimos “la sala de profesores”, esto puede hacer referencia a masculino y femenino, sin embargo, si decimos “el baño de las niñas”, se refiere exclusivamente al femenino. Existen diversos subtipos de morfemas, morfemas en agrupaciones que son hechas desde diferentes perspectivas. Por citar únicamente algunas de las más importantes, atendiendo a los tipos de significados, los morfemas pueden dividirse en nucleares y afijales. Dentro de los afijales se distinguen los flexivos y los derivativos, de manera que en la palabra “negritas”: negr– → morfema nuclear
  • it– → morfema afijal derivativo
  • a– morfemas
  • s– afijales flexivos En la mayor parte de los casos los morfemas nucleares coinciden con los léxicos. En segmentos como éstos, aquéllas , etc., resulta útil mantener que hay un morfema nuclear que posee un significado gramatical; en consecuencia, se puede decir que existe un morfema gramatical. En principio, una palabra está formada por morfemas. Al haber una unidad, puede estar formada solo por un elemento de tipo inmediatamente inferior. Por citar casos indiscutibles, las palabras hoy, cuando, sin, desde, entonces , etc., están constituidas por un solo morfema, entonces, las palabras pueden ser monomorfemáticas o polimorfemáticas. Los subtipos de la unidad palabra son las llamadas “clases de palabras”, llamados también partes de la oración. Al establecer clases de palabras se han utilizado grandes esfuerzos desde la antigüedad. Durante siglos, en el estudio de las clases se han utilizado palabras que constituían la preocupación esencial de todos los creadores. Han especulado muchas definiciones de palabras, algunas partes de ellas caracteriza a las palabras por el hecho de que sean válidas para todas las lenguas; muchas dificultades para llegar a una definición.

La siguiente unidad de descripción es la frase , la agrupación superior. La consideración de la frase como tipo de unidad gramatical exige la existencia de una estructura funcional que no se encuentre en unidades de otros tipos, ya que pretendemos caracterizar y definir cada unidad con criterios estrictamente internos. Pero parece que no es posible encontrar un mismo esquema, por esto, debemos establecer dos clases fundamentales de frases. En una de ellas sus elementos básicos guardan entre sí una conexión de subordinación, es decir, que uno de los miembros es obligatorio y el otro es opcional. El segundo miembro, entonces, está subordinado al primero. A ese elemento obligatorio lo podemos llamar núcleo, y al segundo, modificador o adyacente. Aquí tenemos ejemplos de cómo los núcleos dan lugar a una serie de divisiones dentro de las frases:

  1. “Libros encuadernados” Núcleo: libros
  2. “Libros de caballería” Mod./ady.: encuadernados, de caballería
  3. “Muy fácil” Núcleo: fácil
  4. “Fácil de convencer” Mod./ady.: muy, de convencer
  5. “Muy lejos” Núcleo: lejos
  6. “Lejos de la ciudad” Mod./ady.: muy, de la ciudad Según la naturaleza gramatical de los núcleos podemos establecer subtipos. En el caso de los ejemplos 1 y 2, el núcleo es libros, es decir, un sustantivo, con lo cual, a esas frases las llamaremos frases sustantivas o nominales. Al tercer y cuarto ejemplo los llamaremos frases adjetivas, puesto que el núcleo es un adjetivo, y a los últimos, frases adverbiales, es decir, el núcleo es un adverbio. En las los ejemplos 1 y 2, a pesar de que ambas son frases nominales, los modificadores son un adjetivo y un sintagma preposicional, respectivamente, es decir, una frase puede llevar dentro de sí otra frase.

La oración , en cambio, presenta una organización totalmente distinta. A partir de ella también podemos establecer subtipos; en primer lugar, las oraciones formadas por la coordinación de dos o más cláusulas entre sí equivalen a las “oraciones compuestas por coordinación” de la gramática tradicional, salvo las adversativas. La segunda clase de oraciones son las llamadas “oraciones bipolares”. La diferencia fundamental con las anteriores consiste en que las cláusulas que componen las oraciones mantienen entre sí una conexión de interordinación. Por tanto, la oración bipolar consta forzosamente de dos elementos. Pertenecen a este grupo las oraciones condicionales, concesivas, consecutivas, comparativas y adversativas. Las funciones desempeñadas por cada cláusula en una oración bipolar dependen del subtipo a que pertenezca. Así, en las condicionales puede hablarse de condicionante y condicionado; en las concesivas, de tesis y antítesis; en las consecutivas, de consecuente y antecedente; y en las comparativas, de comparado y comparando. En principio, los integrantes de una oración son cláusulas. Ahora bien, de acuerdo con el principio de recursividad, podemos encontrar oraciones formadas directamente por una o más oraciones. Así, “si nos encontramos, hablaremos de ello, pero si no podemos vernos te telefonearé” , es una oración bipolar (adversativa) cuyos miembros (tesis y antítesis) son, a su vez, oraciones bipolares condicionales. Por tanto, hablamos aquí de una oración compleja.

La diferencia entre unidades simples, complejas y compuestas se aplica con facilidad a frases, cláusulas y oraciones, esto es, a las unidades superiores a la palabra. Debido al principio de recursividad, los elementos pertenecientes a estos tres tipos pueden autodominarse directa o indirectamente, es decir, pueden tener como constituyentes directos o indirectos secuencias pertenecientes a su mismo tipo. Cuando ello no ocurre estamos ante unidades simples. Cuando hay recursividad, las unidades son, según los casos, compuestas o complejas. a) Una unidad simple es la que está formada exclusivamente por elementos pertenecientes a tipos inferiores. Así, una cláusula simple es la constituida por frases que, a su vez, están formadas por palabras, como, por ejemplo, “los invitados se marcharon pronto”. Una frase simple es la integrada únicamente por palabras, como, por ejemplo, “un coche rojo”. Del mismo modo, una oración simple es la que no contiene otras oraciones en su interior, como, por ejemplo, “no dijo nada, pero captamos su pensamiento”. b) Una unidad compuesta es la que domina directamente dos o más secuencias de su mismo tipo. Por ejemplo, “una mesa, una silla y un sofá”, “trajeron los libros y se llevaron los cuadros”, “si vienes pronto, iremos al cine y si llegas tarde, nos quedaremos en casa”. Así, el primer ejemplo es una frase compuesta (por tres frases coordinadas entre sí), el segundo es una cláusula compuesta y el tercero, una oración compuesta. c) Una unidad compleja es aquella en la que uno o más de sus elementos funcionales consiste en una secuencia perteneciente a su mismo tipo. Así, “una mesa de madera” es una frase (nominal) cuyo modificador es también una frase (preposicional). Naturalmente, las características de compleja y compuesta pueden combinarse indefinidamente: “una mesa de madera de pino, una silla y un sofá”. Ésta es una frase

nominal compuesta en la que el primer miembro es, por su parte, una frase nominal compleja, ya que su modificador consiste en otra frase (preposicional). A su vez, esta última es también frase compleja porque su término (una frase nominal) contiene, como modificador, otra frase. Una cláusula compleja es la que posee otra cláusula en su interior, como ocurre en “dijo que vendría pronto”. Una oración compleja contiene una o más oraciones integradas en su interior: “si te parece probable, pero no estás seguro de ello, prefiero que lo discutamos de nuevo”. Este ejemplo es una oración compleja, ya que su condicionante está formado por una oración bipolar adversativa. En el condicionado, en cambio, encontramos una cláusula compleja.