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Museografía, Apuntes de Historia del Arte

Asignatura: Museografía y Museología, Profesor: Laura Arias Serrano, Carrera: Historia del Arte, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 17/11/2014

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Museografía
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TEMA 1: MUSEOGRAFÍA. CONCEPTO Y SIGNIFICADO. FUNCIONES
MUSEOGRÁFICAS.
Introducción. Concepto y significado
La Museografía está totalmente unida a la Museología, pero más que la descripción de los
museos, es la técnica que expresa los conocimientos museológicos, fundamentalmente en el
museo. Es la aplicación práctica de esos conceptos. La Museografía no es solo expografía, en
realidad es el estudio de las técnicas del día a día del museo. Aun así, las técnicas expositivas no
son museográficas por defecto, ya que uno puede hacer una exposición fuera del mundo
museístico.
Riviére: Conjunto de las técnicas relacionadas con la museología o conjunto de técnicas y
prácticas aplicadas al museo.
La exposición es una función del museo que tiene muchísima relación y que está muy
relacionada con las otras funciones del museo. Nadie entendería un museo que no expusiera las
obras. La exposición es lo que todo el mundo identifica como el punto fuerte del museo. En
realidad, todas las funciones del museo son igual de importantes, ya que dependen unas de
otras. Centrar la atención en la exposición es centrar la atención en algo que va más allá del
simple museo. Cuando uno se centra en una función concreta de la museografía, al final se acaba
extendiendo a las demás funciones. También la expografía quizás sea la función museística que
tiene más técnicas prácticas, concretas y específicas.
TEMA 2: GESTIÓN DE LA COLECCIÓN. PRESERVACIÓN Y CONSERVACIÓN DE LAS
OBRAS.
1. COLECCIONAR.
Hablamos de formar la colección del museo, de la adquisición de piezas. Lógicamente hay casos
en los que la colección ya está hecha y se matiza y retoca, y normalmente no se suele partir de
cero. Desde un punto de vista estricto, un museo colecciona y conserva objetos insustituibles y
únicos, con la intención de que sean exhibidos.
Coleccionar implica varias cosas, al menos tres:
- ¿Qué coleccionar?
- ¿Qué no coleccionar?
- ¿Cómo coleccionar?
Estas tres preguntas original otras complementarias, acciones que hay que tener en cuenta. Esto
supone como coleccionar y legitimar las piezas.
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TEMA 1: MUSEOGRAFÍA. CONCEPTO Y SIGNIFICADO. FUNCIONES

MUSEOGRÁFICAS.

Introducción. Concepto y significado

La Museografía está totalmente unida a la Museología, pero más que la descripción de los museos, es la técnica que expresa los conocimientos museológicos, fundamentalmente en el museo. Es la aplicación práctica de esos conceptos. La Museografía no es solo expografía, en realidad es el estudio de las técnicas del día a día del museo. Aun así, las técnicas expositivas no son museográficas por defecto, ya que uno puede hacer una exposición fuera del mundo museístico.

Riviére: Conjunto de las técnicas relacionadas con la museología o conjunto de técnicas y prácticas aplicadas al museo.

La exposición es una función del museo que tiene muchísima relación y que está muy relacionada con las otras funciones del museo. Nadie entendería un museo que no expusiera las obras. La exposición es lo que todo el mundo identifica como el punto fuerte del museo. En realidad, todas las funciones del museo son igual de importantes, ya que dependen unas de otras. Centrar la atención en la exposición es centrar la atención en algo que va más allá del simple museo. Cuando uno se centra en una función concreta de la museografía, al final se acaba extendiendo a las demás funciones. También la expografía quizás sea la función museística que tiene más técnicas prácticas, concretas y específicas.

TEMA 2: GESTIÓN DE LA COLECCIÓN. PRESERVACIÓN Y CONSERVACIÓN DE LAS

OBRAS.

1. COLECCIONAR.

Hablamos de formar la colección del museo, de la adquisición de piezas. Lógicamente hay casos en los que la colección ya está hecha y se matiza y retoca, y normalmente no se suele partir de cero. Desde un punto de vista estricto, un museo colecciona y conserva objetos insustituibles y únicos, con la intención de que sean exhibidos. Coleccionar implica varias cosas, al menos tres:

  • ¿Qué coleccionar?
  • ¿Qué no coleccionar?
  • ¿Cómo coleccionar?

Estas tres preguntas original otras complementarias, acciones que hay que tener en cuenta. Esto supone como coleccionar y legitimar las piezas.

Hay que tener en cuenta que con todo esto van implícitas otras funciones del museo, como la documentación, la investigación, la didáctica, la proyección sociocultural, etc… ya que al final coleccionar es una función tan ligada a las otras funciones como las demás. Se debe realizar con propiedad.

¿Qué se debe coleccionar? Desde un punto de vista teórico y general, solo se debe coleccionar lo que sea insustituible, irremplazable, objetos diferentes a todos los demás. Los objetos que aunque sean raros se puedan duplicar fácilmente o que sean insignificantes, no son insustituibles, y por lo tanto no se deben coleccionar. Son insustituibles cuando se utilizan las planchas o moldes, por lo que no se pueden hacer más; o cuando el papel de un grabado es un material que ya no se fabrica. Ese carácter de pieza única se debe confirmar con más cuestiones: debe ser una pieza significativa, una pieza representativa, de alguno de los niveles socioculturales. Tiene que ser o formar parte de lo más expresivo de las manifestaciones humanas, tiene que ser algo que forme parte del Patrimonio de la Humanidad y debe tener un valor educativo, estético o que exprese el desarrollo de la humanidad. Es decir, en principio deben ser cosas excepcionales, y esto vale sobre todo para separar unas cosas de otras.

El conservador del museo es un especialista en la materia que se trate en el museo, y principalmente un especialista en Historia del Arte. Hay que tener en cuenta como se han realizado o ejecutado los objetos. Se suele valorar más la concepción, la idea, el diseño intelectual, más que la propia ejecución o el estado de conservación. Esto es un ideal que se intenta respetar, aunque algunos museos se conforman con tener piezas representativas de una época, de un estilo y no tanto obras de primera magnitud o de máxima calidad. Hay colecciones que tienen una calidad sostenida, uniforme y alta, pero hay otros museos que tienen colecciones de calidad mixta. Hay que tener en cuenta que educar e investigar hay que tenerlo siempre en cuenta como funciones museísticas a la hora de tomar decisiones en el ámbito coleccionista. Tan válido socialmente es un museo como el de Bellas Artes de Córdoba como el Museo del Prado, cada uno con sus características y objetivos respecto a la sociedad.

¿Qué no coleccionar? No se deben adquirir obras si no se respeta la legalidad, ya que un museo es una institución a nivel social. Tampoco hay que coleccionar tipos de obras que no se pueda exponer normalmente, en función de su tamaño o de sus características. Por ejemplo, la arquitectura no se debe coleccionar. Se debe tener en cuenta la escala del museo que se trate, y no coleccionar cosas que luego no te quepan, y también si el museo no tiene recursos económicos suficientes.

Se debe coleccionar de forma que lo que se adquiere esté bien representado en la colección. Los museos con muchos recursos pueden coleccionar de todo y sin problemas, sin ton ni son. Lo importante es tener los objetivos claros y su ámbito de actuación definido.

¿Cómo colecciona un museo? Hay cuatro formas básicas de incorporación de piezas a la colección de un museo: Recolección, compra, donación y depósito.

Esta labor de expertizaje ( connoisseurship ) exige unos conocimientos específicos, que son los que facilitan una correcta conservación, exposición y difusión cultural de la obra. Hace falta el ojo experto, una buena biblioteca de referencia y una puesta al día en la medida de lo posible. Estas labores de identificación, autentificación y datación son muy laboriosas y delicadas. Es muy raro encontrar obras firmadas y fechadas antes del siglo XVIII, y con el romanticismo llegó el orgullo individualista del artista, lo que ofrece mucha más información al respecto.

Los antiguos métodos de trabajo de los artistas suponían algo muy diferente a la obra del artista único creador individual. Un original es la obra primera, diseñada por un maestro y ejecutada en su taller, normalmente con la intervención directa del maestro pero sin excluir otras manos. La réplica es otra obra igual salida del mismo taller, normalmente del mismo autor.

En una ficha o estudio técnico de una obra de arte, el conservador debe saber distinguir entre: realizada por, atribuido a, réplica, copia, del taller de, a la manera de. Cuando se descubren dos o más obras del mismo autor y misma forma se habla de réplica. A la “manera de” se usa cuando no existen garantías ni siquiera de que sean del taller.

A la identificación le aparece una dificultad añadida cuando aparecen las falsificaciones, que se motivan por el comercio artístico y el ansia lucrativa de mucha gente. Esto se incrementó en el siglo XIX. Para evitarlo, interviene el ojo del experto y el análisis de materiales y las técnicas de realización de obras. La dificultad no acaba en que haya obras muy bien falsificadas, encima hay críticos e historiadores del arte que se pelean por las atribuciones, cuando a veces se pelean por metodologías equivocadas.

Los especialistas del museo deben asesorarse y dotarse como herramientas de trabajo de resultados de estudios de laboratorio de la opinión de los expertos. Cuanto más variada sea la colección de un museo, más aumenta el riesgo de equivocarse. Las pinturas son los objetos que más se han falsificado. Ya desde el siglo XVIII se empezó a hacer común la existencia de falsificaciones debido a la enorme demanda de arte antiguo que había. Los falsificadores, normalmente se guían por las modas de cada momento y se fijan en qué es lo que el coleccionismo demanda. Estos falsificadores suelen controlar muy bien la Historia del Arte y las técnicas antiguas. Durante el siglo XIX, las falsificaciones artísticas se hicieron muy comunes debido a que el romanticismo apreciaba el arte de épocas anteriores. En el siglo XX, la perfección de los falsificadores ha sido enorme, igual que lo es hoy en día. A partir de las Vanguardias, más que falsificar pintores antiguos se falsifican pintores contemporáneos.

Para descubrir las falsificaciones artísticas es necesaria mucha investigación, procesos ópticos y de alta tecnología. El especialista tiene que conocer todo sobre diseño, técnicas, materiales y cuestiones históricas y documentales, y nunca precipitarse.

Los que realizan el expertizaje suelen ser los marchantes, los críticos de arte y los comerciantes. La opinión de un experto cambia el precio de una obra de manera espectacular. La correcta identificación influye en las demás funciones museográficas.

Todo este mundo está íntimamente conectado con la investigación, tanto en el museo como en la universidad. En el museo debe haber una serie de infraestructuras de medios materiales y humanos que faciliten la correcta identificación de las piezas. El conservador es el máximo responsable de la tarea de identificación.

3. DOCUMENTAR Documentación de obras de la colección del museo. En esta función encontramos tres actividades diferentes: Registro, inventario y catalogación. Hay que registrar de una forma competente porque tenemos que conocer que obras tiene el museo. Registro es lleva anotación de lo que se va comprando. El objeto se debe inscribir en el registro de la colección y se le debe asignar un número. La formación del registro se debe contemplar dentro de un sistema general de documentación del patrimonio cultural, y en concreto con los museos. Los museos tienden a basarse en las recomendaciones del ICOM, que en principio son genéricas y universales, pero cada museo y cada país funcionan de una manera distinta. El registro es un índice, una lista o un libro, donde se apuntan hechos, personas o cosas, pero específicamente en un museo, el registro es el control de entrada y salida de los objetos. A las piezas se le otorga un orden y un número. Hay cuatro maneras de que entren obras:

  • En propiedad
  • En custodia
  • Donación
  • Préstamo, que suele ser para exposiciones temporales.

En el registro es importante la fecha de ingreso, el autor o la procedencia del objeto, las dimensiones, número de expediente y las observaciones necesarias. (ver pp)

Un inventario es una relación valorada del patrimonio de una persona, natural o jurídica, con reflejo del activo y del pasivo.

  • Inventario general
  • Catálogo sistemático
  • Catálogo monográfico
  • Registro de entrada de objetos en propiedad y depósito Normalmente en el siglo XX se llevaba en un libro y el inventario en fichas. Actualmente los formatos son diferentes, pero la base es la misma. Los museos que tienen sistema informático intentan conservar un sistema manual por si se cae el sistema informático. Normalmente los libros de registro e inventario son libros de papel grueso con formato apaisado. Las fichas incluyen los datos del registro y del inventario general. Los sistemas informáticos es lo que se utiliza hoy en día, y cada país suele tener el suyo. Un museo debe tener un departamento de registro y documentación. Ese departamento de registro se dedicará a controlar las obras y su documentación, controlar los movimientos de las obras y llevar al día los datos necesarios para el buen funcionamiento. De esto se encarga el conservador, que tendrá que ser muy riguroso.

Instrumentos del museo:

 Cámaras especiales para macrofotografía y microfotografía ya que las fotos detalladas es esencial pero las fotos en totalidad también tienen su utilidad. Incluso para análisis de partículas, nos puede servir.  Contadores Geiger que miden el Carbono 14 ya sea de una partícula o la obra entera, miden la radioactividad de los materiales. Nos informa de la edad aproximada de los objetos.  Los espectrómetros y los rayos X. Sobre todo la espectrometría infrarroja. Sirve para ver añadidos, tipos de conservación requerida, estudio del dibujo subyacente, etc.  Iluminación rasante: Iluminación de lado con mucha intensidad que muestra una orografía de la superficie.  Microscopios electrónicos: Dan detalles a gran escala (textura)  Luz negra: Se utiliza para descubrir pigmentos, repintes, autenticidad de la firma, etc.  Cortes estratigráficos: Se toma una muestra del cuadro para analizar las capas de pintura.

Por todas estas razones que hemos ido viendo, el laboratorio es algo fundamental para la función del museo actual. Es un apoyo básico para el cumplimiento de las otras funciones museográficas. La ayuda tecnológica, que junto con el intercambio de conocimiento con otros museos, es fundamental, y gracias a esto podemos realizar los catálogos, que son un híbrido entre la documentación necesaria y la investigación.

La catalogación pertenece al mismo mundo que el registro o el inventario, pero no se puede realizar sin investigación, ya que el catálogo es la ordenación de toda o una parte de la colección de un museo, estableciendo unas categorías previas. ¿De qué se puede hacer catálogo?: Artistas, tipos o nombres de objetos, situación en el museo, etc. Catalogar tiene unas implicaciones más complejas que el resto de inventario. Es ordenar y dividir los datos en subcategorías comprensibles. El catálogo se hace y se usa principalmente para tener acceso fácil y rápido a las informaciones que se usan más a menudo. Los conservadores realizan los catálogos tras haber investigado sobre las piezas. Cuatro tipos de catálogos:

  1. Topográfico. Se ocupa de señalar con todo detalle la ubicación de las obras en el museo. Se reflejan datos, comentarios, que se refieren al medio físico del lugar donde se encuentra. Además, indica los posibles cuidados especiales que debe tener esa pieza. Los datos sobre la pieza se refieren tanto a las piezas expuestas como a las obras almacenadas. También indica si la pieza está en lugar especial por problemas de climatización y humedades.
  2. Sistemático. Se realiza para conocer los objetos del museo en relación a su contexto histórico-artístico para que sirvan a las necesidades educativas y científicas del museo. Es una clasificación de los objetos según su orden científico. Se parece al catálogo de materias de una biblioteca. - Criterios clasificatorios: datos cronológicos, cultura a la que pertenece ese objeto, sección o estética o si pertenece a una serie o época concreta.
  • Datos complementarios: Registro de entrada, inventario general nºx, catálogo monográfico nºx, catálogo topográfico nºx
  • Conceptos: naturaleza del objeto, autor o procedencia, materia, soporte, procedimiento o técnica, dimensiones, estado de conservación, nº de negativos fotográficos, síntesis histórica, estética y técnica, variantes, bibliografía, observaciones, otros datos.
  1. Monográfico. Se reúnen los datos concretos de cada uno de los objetos del museo. Reúne la información existente de cada obra por separado. Sirve sobre todo para redactar el catálogo razonado o crítico.
  2. Razonado o crítico. El catálogo crítico no solo clasifica las obras, sino que las describe, discute sus particularidades, expone la historia de la obra y valora e interpreta su valor. Este tipo de catálogo surge de los datos de los anteriores, y suele tener tres partes:
  • Introducción con aspectos generales
  • Desarrollo de aspectos detallados de las obras
  • Apéndice documental y bibliográfico Este catálogo se puede hacer de todas las piezas de la colección ordenados por numerosos criterios, o por autores. Esto último es lo más habitual, aunque dentro de cada artista las obras se ordenan cronológicamente. Es en este campo donde más se usan las siglas y las abreviaturas. Este catálogo ha de cumplir una serie de requisitos que se refieren a la información que debe aportar. 5. PRESERVAR Y CONSERVAR La labor de conservar es una de las funciones más importantes porque estamos hablando del Patrimonio Histórico-Artístico. También es una de las funciones más antiguas y complejas. Hoy día, con todos los avances tecnológicos y científicos, es una de las más difíciles. ¿Por qué es tan determinante? Los museos hoy en día son una parte fundamental de esos medios con que la sociedad actual se ha dotado para la salvaguardia del Patrimonio, y la función principal del museo, según algunos, sería transmitir ese Patrimonio. La complejidad actual a la hora de preservar y conservar viene determinada por la evolución del museo y, en segundo lugar, por el progreso de los métodos científico-tecnológicos. La conservación, en este aspecto, es un punto central de la museografía. ¿Qué se entiende hoy por conservación? Es el núcleo, el punto de encuentro de muchas cosas que hoy afectan a funciones como la de coleccionar, identificar, documentar, etc. Hay otra función que es imprescindible y muy conectada con la conservación: la investigación, ya que conservar tiene mucho vínculo con el mundo del laboratorio.

Hay más tipos de luces que pueden usarse, como: halógenos (se calientan y consumen mucho), de aditivos metálicos (no deben usarse en un museo, cambian de color con el tiempo), fibra óptica (filtro de cualquier tipo de luz, y da como resultado una luz prácticamente neutra), LED (se usan mucho para los especialistas, tienen un cromatismo complicado, blancos muy fríos, se usa para joyería, metales)

Lo más sensibles a la luz son los que tienen materiales orgánicos. Aquí encontramos los tejidos, el cuero y la piel, las plumas, los disolventes y los barnices de pinturas, las resinas, los tintes y los pigmentos orgánicos. Los que menos sensibilidad tienen a la luz son los objetos hechos con materiales minerales, especialmente los objetos metálicos. Las joyas no se suelen ver afectadas por la luz.

Los factores de deterioro que intervienen en la menor o mayor agresividad de las radiaciones de luz, normalmente, son la intensidad de la luz, el tiempo de exposición y la distribución del espectro. Estos tres elementos pertenecen a la categoría de “factores de la radiación”. Después, tenemos la naturaleza de los materiales y la forma en la que están expuestos. A día de hoy, hay algunos elementos y métodos para controlar la radiación. Para controlar la intensidad hay que regular la fuente de luz; para controlar el tiempo de exposición, se procede a cortar el tiempo de exposición de las piezas que lo necesiten, y para ello se podrían proteger las obras con cortinas; para controlar el espectro, hay que controlar las radiaciones dañinas poniendo filtros especiales, que alteran el color de la luz. Influyen también los otros factores medioambientales (humedad relativa, temperatura, exposición del aire, plagas, etc.) La luz natural también se puede filtrar, y los museos utilizan vidrios especiales que no solo obliga a la luz a no caer directamente, sino que también la filtran. Hay vidrios especiales que rechazan las radiaciones nocivas. También hay sistemas de protección contra la luz artificial, que parten de algo tan básico como elegir los tipos de lámparas. Existen listas de materiales sensibles que se han ido estableciendo en estudios científicos de laboratorio. La mayoría de estos estudios los ha realizado el ICOM. También se conocen los principales peligros que sufren las piezas, el grado de intensidad aceptable de la luz, los tiempos de exposición recomendables, así como los tipos de iluminación. El objetivo del conservador del museo sería reducir al mínimo los efectos de la exposición de los objetos a la luz.

Clima higrotérmico : Muy importante para la conservación de las piezas. Es la relación entre la temperatura y humedad de la luz. Normalmente esto supone unas necesidades especiales y se necesitan unos medios adecuados. Las obras se pueden adecuar a los grados, por tanto, lo importante es que haya cierta uniformidad. Hay que adaptar la pieza progresivamente a una determinada humedad y temperatura. Lo que importa es que haya un equilibrio entre sequedad y humedad, entre temperatura y humedad relativa. Esto depende mucho de la región, de la latitud y de la altitud, y depende también de las posibilidades económicas del museo. Es importante que no se produzcan cambios drásticos de temperatura y humedad. Con la humedad alta puede aparecer moho, se pueden reblandecer los materiales, encoger los lienzos, engordar la madera, estropear los pigmentos, etc.

Sobre el 0% de humedad relativa también surgen los problemas, y se pueden amarillear y perder tiempo de vida los materiales. La temperatura demasiado alta, con más de 30º, se ablandan los materiales, como los adhesivos, la cera, etc.

La humedad relativa es la relación entre un volumen dado de aire y la cantidad necesaria para alcanzar la saturación a la misma temperatura. El higrotermógráfo mide la humedad relativa y la temperatura. Lo mejor para controlar esto es la climatización de las instalaciones del museo, y es mejor si es automatizada. También hay que tener en cuenta la purificación del aire y la ventilación. El enrarecimiento del aire y el aire contaminado también afectan químicamente a los objetos. En edificios nuevos debería ser más fácil colocar un buen sistema de climatización y ventilación, y al final lo que se quiere es crear un microclima en determinadas zonas del museo.

Seguridad: Accidentes, robos, incendios, etc. Hay que utilizar métodos preventivos, y en último extremo, curativos. Hoy en día hay instrumentos tecnológicos que se utilizan en todos los sitios como método de protección, y muchos estudios de cosas básicas. Son desperfectos involuntarios. Suelen deberse a traslados mal planificados, a defectuoso mantenimiento de los objetos, y se evitan con planes de traslado, con un mantenimiento adecuado, con embalajes y sistemas de manipulación estudiados y conocidos. Estas son importantes medidas, no solo a la hora de mover las obras, sino también cuando están expuestas. Es importante tener un almacenamiento adecuado, y para los distintos tipos de objetos hay diferentes tipos de almacenajes. En la exposición, ya no es tanto el almacenaje, aquí hay que procurar tener medidas de seguridad y vigilancia. Bien es cierto que la obra expuesta no suele sufrir demasiados accidentes, pero hay que asegurarse de la fijación al muro. Después está la seguridad en la manipulación de las obras, que implica un buen conocimiento de los materiales con los que se trabaja, y tener una buena planificación de los movimientos a realizar. Los cuadros se deben mover siempre con guantes y siempre sosteniéndolos por el marco. En las salas a donde acude al público también hay que tener las medidas adecuadas de la conservación. Hay actuaciones directas y actuaciones preventivas, como dejar las mochilas y bolsos fuera para evitar golpear las obras. Hay que tener en cuenta las condiciones óptimas que van enfocadas a la conservación de las piezas. El responsable de todo es el “fucking” conservador, que debe planificar y aplicar un programa específico de conservación, y si llegara el caso, de restauración. El conservador debe tener los medios técnicos y humanos que sean necesarios. Para transportar las obras hay cajones especiales con su propia climatización, estuches donde meter las obras, cajas de embalaje. Estos aparatos pueden llevar ruedas o ser de patines, y cuando la obra es muy grande se utilizan grúas. Tras 1945 se dio el mayor desarrollo sobre seguridad en los museos, principalmente de la mano de la UNESCO y del ICOM, que creo un comité para la seguridad en los museos, y se editaron diversas publicaciones de expertos sobre el asunto de la seguridad museística. En 1976 se publicó una monografía sobre el tema en inglés y en francés, La seguridad en los museos. Este manual se tradujo al castellano en 1980, y posteriormente, en 1982, una investigadora española publicó un texto llamado Un capítulo fundamental de la museología: la seguridad en los museos. Desde 1982 hasta ahora han existido documentos técnicos y diversas publicaciones. En todos estos estudios se tratan una serie de temas: cuestión de la

Sobre la seguridad de las personas hay asuntos que tienen que ver con la propia legislación estatal como el aforo máximo permitido. También la prevención de accidentes está internamente ligado a la estructura, como salidas de emergencia, evacuación, etc. Contra los desperfectos no sólo el público visitante es un problema para sí mismo.

En cuanto a la planificación arquitectónica hay un artículo escrito en los años 50 decía que el museo era una idea absurda para una planificación de un edificio, los arquitectos deberían colaborar para que todo el asunto de la conservación y prevención de riesgos sea más fácil. Los arquitectos no se dan cuenta de que un museo es un lugar muy complicado de dirigir y mantener y siguen haciendo edificios que no siguen todo esto. El edificio debe colaborar en las funciones del museo y no dedicarse solo a la estética, en esto no deben faltar la presentación y la protección ¿Qué se debe tener en cuenta? La selección del emplazamiento, el tipo de edificio a construir, hacer una buena planificación de las zonas abiertas al público y las cerradas, colaborar en la conservación en cuestiones tales como el control de luz, humedad, temperatura, ventilación, etc… cuestiones de protección y seguridad, tener en cuenta las grandes aglomeraciones de personas, las posibilidades de robo, incendio y esas cosas, acceso a discapacitados o salidas de emergencia.

Restauración: de cosas puntuales es algo a tener en cuenta en última instancia, ya que el objeto es único a insustituible por lo que la restauración es una labor muy compleja y peligrosa. Los principios que hay que seguir se basan en el absoluto respeto a la obra y a su situación original. La Restauración es algo muy diferente, es una intervención quirúrgica que puede suponer eliminar añadidos, reemplazar materiales con el fin de restituir el estado original de la obra y supone intervenciones drásticas siempre, y problemas de tipo metodológico muy importantes. Para conservar y restaurar hay que conservar una serie de métodos y técnicas, y primero hay que analizar científicamente la obra para saber que tratamiento darle.

Exposición: Nosotros no deberíamos llamar a la exposición museografía, es una faceta más, no exclusiva. El mundo de la exposición debería llamarse expografía o mundo de las exposiciones, que son cosas diferentes. La exposición ha sido una cosa muy utilizada en distintas culturas y en distintas civilizaciones, es en realidad la presentación y exhibición pública de bienes y objetos. La exposición es un medio de comunicación, y cuando hablamos de la exposición en sentido de museo, es un medio complejo que juega con el tiempo y con el espacio. Es una costumbre muy antigua y que hoy en día tiene muchas variantes, pero a nosotros nos interesa sobre todo la que tiene que ver con objetos patrimoniales, objetos culturales, porque exponer durante toda la historia, se ha expuesto de todo. Todo este mundo existe desde que existe el coleccionismo de objetos culturales y los museos. La Ilustración tenía como objetivo educar a los ciudadanos, permitiendo su acceso a la cultura y al arte. Esto ha permitido que la exposición de colecciones tenga como objetivo primordial el público. Todo esto viene del paradigma de que había que permitir el acceso a todos a la cultura y al arte. Esta Ilustración es la que justifica el nacimiento de los museos y de la exposición museográfica, se asume como una de las funciones principales del museo. Es cuando empieza a denominársele como exposición.

La exposición es la presentación pública de objetos, que implica concentración y presentación de un cierto número de objetos. Cuando hablamos de museos, esa presentación de los objetos debe tener un interés cultural, es decir, ser objetos patrimoniales, culturales y con un interés público. La exposición implica interpretación de estos objetos, exhibir simplemente es mostrar. En inglés las palabras son diferentes, es algo con lo que debemos tener cuidado. Una exposición supone la puesta en escena de los objetos, pero esos objetos están interpretados de forma que se cuenta algo, se comunica un relato, algo que es fundamental. Para la nueva museología, la exposición es un método, es uno de los útiles más importantes de diálogo entre el museo y la comunidad. Se hace con la función de mostrar objetos, no ideas, objetos que son del patrimonio cultural, y con ellos se crea un discurso interpretativo, una puesta en escena e interpretación de esos objetos, es un discurso muy personal del que lo crea. Se pueden usar varios enfoques: taxonómicos, temáticos, etc… Los objetos siguen una clasificación, con el enfoque taxonómico tenemos que contar con que el público tiene una cierta educación artística, con el temático se guía al visitante para que haga conexiones y desarrolle la historia que se le cuenta, suele ser un discurso narrativo. Este tipo de planteamientos son los que se hace el creador del discurso según qué interés tenga. Los objetos que se ponen en una exposición, pierden el sentido originario. Da una interpretación de las piezas, o varias interpretaciones. Entonces, de lo que se trata es que la exposición es un proceso de selección y manipulación del discurso, se usan las obras para ejemplificar el discurso, que al fin y al cabo, es un discurso muy personal del planificador de la exposición, que usa las obras para explicar lo que quiere decir. No cambias la información de la pieza, eso no se puede cambiar, pero ofreces una selección estrictamente guiada, obligas al que va a la exposición a leer una interpretación. El público es también muy importante a la hora de hacer esas cosas, se le tiene muy en cuenta. Tenemos las necesidades de protección del patrimonio y los discursos audiovisuales, algo que ha cambiado totalmente el panorama. En los años 90 del siglo XX se llegó a pensar que lo virtual iba a ser más importante que los museos, y que las exposiciones iban a acabar desapareciendo. Pero el ser humano tiene una especial atracción porque sea el objeto real, algo que hace que los discursos necesiten hacer discursos con los objetos reales. Las exposiciones se condicionaban por los criterios espacio-temporales. Las nuevas tecnologías en ese sentido, han ayudado a superar mucho de esos condicionantes, ofreciendo nuevos retos. Tanto en el mundo expositivo, como en el mundo de los museos ofrecen nuevas posibilidades que antes no existían.

En el mundo del arte ocurre algo parecido, tanto por la evolución de la propia disciplina como por los propios cambios sociales, tanto de mentalidad como tecnológicos. Desde siempre, el principal problema de una colección ha sido la ordenación de los objetos. En las colecciones de grabado y pintura, entre los siglos XVI y XVII, las cosas se colocaban sin un orden lógico. Los cuadros cubrían totalmente las paredes. Desde la Antigüedad no ha habido un criterio científico o museográfico, y mucho menos expográfico.

En la antigua Roma, las ordenaciones de las colecciones eran fundamentalmente iconográficas, y el significado de las obras ha sido uno de los métodos primitivos de ordenación más usados. En época imperial y en sus palacios, se prefería la propaganda y se buscaban ordenaciones orientadas a la propaganda política. Se sabe también que los romanos conocían y apreciaban las grandes obras del arte griego, y no sería de extrañar que alguno lo hubiera colocado por autor.

En la Edad Media también estaba en primer lugar la propaganda. Toda venia marcado por la forma de los templos y la liturgia.

En el Renacimiento había criterios más avanzados, ya que hay que tener en cuenta del desarrollo del Humanismo, que se centra en la recuperación de la antigüedad romana, por lo que es lógico que las primeras ordenaciones fueran de restos romanos. En el Renacimiento hay un aumento enorme de las colecciones, aunque a veces se elaboraban sin criterio. Luego se empezó a utilizar una ordenación geométrica. De ahí se pasó a una ordenación cronológica. La ordenación geométrica tiene que adaptarse al aspecto geométrico arquitectónico y el tamaño de las piezas, no teniendo en cuenta la importancia de la pieza sino el espacio a rellenar. Se quiere organizar mejor para agradar al visitante, que se vea mejor la colección, fundamentalmente como decoración. Se empiezan a valorar ciertas obras principales, más iluminadas. Como culminación a esta fase, aparece la ordenación no solo geométrica, también cronológica. Eran ordenaciones bastante uniformes. Las obras hoy consideradas maestras, en aquella época no se tenían por tales.

Con la llegada del Barroco se empezó a cuidar más la relación de la pieza con la arquitectura, y en el siglo XVII las piezas de la colección empezaron a formar parte de la decoración del edificio y del ajuar doméstico. Las obras se colocaban en la arquitectura, rodeadas de ornamento y con su encuadre arquitectónico.

El cambio principal se produjo con la Ilustración, que tiene sus ideas educativas, la idea de las colecciones públicas, del nacimiento del museo, etc. Idea de que lo bello conduce al bien y, por tanto, el conocimiento está relacionado con mostrar las obras maestras del arte, lo que lleva a la libertad. Ahora las colecciones ya no son un asunto privado ni son de gusto particular, sino que tienen una intención educativa y, por tanto, los responsables de exponerlas debían basar sus discursos en ese criterio educativo. Los primeros museos, teniendo esto en cuenta, utilizaban tres categorías: ordenación por iconografía, por estilos artísticos y por cronología. Estas categorías se podían combinar en un mismo museo en distintas zonas.

Junto a todo esto nace otro concepto, la asepsia expositiva, es decir, sacar el objeto de cualquier marco expositivo y colocarlo en una arquitectura simple y rasa. Junto a la asepsia expositiva encontramos el horror vacui, es decir, una exposición masificada, cubriendo el espacio casi en su totalidad. Esta tendencia, en los siglos XVIII-XIX-XX se mantuvo con bastante intensidad. Cuando en el Museo del Louvre se creó el primer museo nacionalizado y en 1799 se ordenó esa colección ya se vio que no había mucho espacio disponible. Aquí ya se exponía cronológicamente, pero todo muy mezclado. A partir de 1810 se empezaron a colocar las piezas más separadas, pero todavía, a mediados del XIX, el Salón Carree estaba distribuido de una forma que hoy en día llama la atención, y además estaba reservado para las obras más importantes y todas mezcladas (en la fila de arriba las obras de mayor tamaño y con ordenación simétrica)

Solo a partir de 1902 la mayoría de los museos empezaron a compartimentar los muros separando así las obras y creando la obra aislada con contemplación específica. El cambio que hubo del museo como templo al museo como almacén del patrimonio y supuso el nacimiento del carácter más didáctico y moderno. Se empezó a discutir seriamente sobre cuestiones básicas, como si se debía hacer una exposición aséptica o hacer una escenografía; si debía primar la presentación iconográfica o la cronológica y estética por escuelas; disposición de las obras principales, si debían colocarse aisladas o no. Surgieron nuevos tipos de museos que tenían piezas diferentes a las tradicionales. Una de las cuestiones principales fue la del muro neutro. En el siglo XX ha empezado a primar la escenificación y teatralidad de los montajes expositivos, sobre todo después de la II Guerra Mundial. Gran avance técnico y científico museográfico, principalmente al aparecer la iluminación y señalética moderna, en parte gracias a la Bauhaus. En la segunda mitad de este siglo surgen numerosas propuestas, y sobre todo las corrientes que reclaman la participación del público, donde hay bastantes categorías diferentes.

Cuando llegamos al siglo XIX y la exposición se convierte en consumo sociocultural, la teatralización expositiva llega a extremos importantes. Hay grandes influencias como la Bahuaus o la aparición de los audiovisuales y la informática. Hay una serie de criterios importantes:

  1. Si se debe seleccionar la obra o exponerlo todo
  2. Como disponer las obras principales
  3. Si se debía exponer la colección especializando o integrando los contenidos
  4. Tipo de ordenación a seguir
  5. Optar por la ambientación expositiva o por la aséptica.

Los estudios sobre cómo se han ido exponiendo las cosas son muy esquemáticos, ya que es un problema bastante reciente.

Otra exposición muy importante fue The family of man, que se realizó en 1955 en el MOMA de Nueva York. Era una exposición de fotografías de familias del mundo, colocadas de una manera novedosa y creativa, con una iluminación que empezaba a ser más versátil y compleja.

En general, uno de los mayores impactos es el del MOMA, que desarrolló unos conceptos expositivos muy modernos en general.

Se llegará a la blockbuster exhibition, es decir, macro exposiciones. Esta tendencia se desarrolló en los años 70 y 80, que fue cuando se empezó a trabajar con exposiciones de grandes proporciones y presupuestos. El ejemplo por excelencia es la de los Tesoros de Tutankamon, que se diseñó en los Estados Unidos a mediados de los años 70, en colaboración con el gobierno egipcio. Fue una exposición que se movió por numerosas ciudades americanas, desde 1976 a

  1. Esta exposición marcó enormes diferencias de tamaño, y aprovechando los desarrollos tecnológicos, esta exposición supuso también un cambio de concepto expositivo, de diseño y de instalación. Se introdujeron por primera vez los grandes paneles fotográficos, una señalética muy cuidada, medios gráficos y audiovisuales, alardes lumínicos y de diseño. En esta exposición se mezclaba la novedad del diseño con la espectacularidad. El presupuesto fue de 6 millones de dólares.

Posteriormente nació otro concepto de la mano del Tate Modern, inaugurado en el año 2000, y centro dedicado al arte contemporáneo. Este museo no siguió los mismos criterios que el resto de los museos, y aquí se plantearon la Historia del Arte de una manera más compleja y difusa en comparación con la tradicional, ya que se consideró que el arte contemporáneo no se puede encasillar en categorías estrictas. Los organizadores propusieron una ordenación temática (los gestos, el sueño, modelos conceptuales…) Esto no gustó a los historiadores del arte, porque didácticamente parece menos coherente, aunque desde el punto de vista del visitante es muy atractivo.

Toda esta evolución a lo largo del siglo XX supone que las formas de presentación expositiva se han desarrollado mucho. Los montajes tradicionales se basan en las alternativas históricas, aunque adaptándose a la nueva situación. Los montajes tradicionales han adaptado nuevos materiales, separación entre las obras, etc, pero el discurso sigue siendo lineal. Los paramentos en las exposiciones tradicionales se tratan de modo clásico, se prefiere el uso de la luz natural, utilizan materiales trabajados de forma tradicional, pero detrás están las nuevas tecnologías.

Hay montajes que proponen nuevas alternativas aunque derivan de los sistemas históricos. Buscan superar el concepto de exposición tradicional, pero es muy interesante que buscan romper la linealidad del recorrido, es decir, el itinerario como creador de la exposición.

Hay corrientes importantes de diseño expositivo:

  • Los asépticos dicen que es imposible reproducir el ambiente original de la obra, y como es imposible, el entorno expositivo debe ser neutro, y por lo tanto no debemos influir en la apreciación de la obra individual. Piensan que las obras de arte, en especial las actuales, no se hacen pensando en un entorno y, por lo tanto, a la hora de exponerse debería hacerse con la mayor neutralidad. Esta corriente de diseño expositivo está relacionada con la tecnología, soportes flexibles, contenedores descontaminados.
  • La corriente contraria, aunque también bastante asépticos, considera que la obra se debe adecuar al entorno. Piensan que el edificio y sus formas se pueden adecuar a las obras que se exponen, como por ejemplo en los edificios históricos.
  • Habrá un compromiso entre las dos corrientes anteriores, y el más aceptado, que es el de la independencia, y así liberar la obra y el espacio. No buscan demasiada ambientación, pero tampoco les gusta ambientar las exposiciones. Sería un paso intermedio entre los que dan un entorno y los asépticos totales.
  • También aparecen los ambientadores, que buscan arropar la obra creando una ambientación histórica. Utilizan conceptos y técnicas parecidas a las antiguas, pero sin crear un entorno falso.
  • Hay otras corrientes que buscan dar esa ambientación histórica, pero son poco comunes.
  • El montaje artístico es la opción típica de la sociedad de consumo y de la cultura de masas, y busca el impacto de los sentidos, la aplicación máxima de la tecnología y así crear un espectáculo con la exposición.

TEMA 4 : TIPOLOGÍAS EXPOSITIVAS. EXPOSICIÓN Y DISEÑO.

Tipologías expositivas

Según las funciones que buscan cumplir:

  1. SIMBÓLICA: Glorificación religiosa, política, etc, y es un tipo de exposición que se ha usado en todas las civilizaciones.
  2. COMERCIAL: Se vincula a la venta, al valor de la mercancía, a hacer visible para su comercialización cualquier tipo de mercancía. Tipología utilizada a lo largo de toda la historia.
  3. DOCUMENTAL: Exposiciones más modernas y tienen un valor informativo. Prima este valor en relación a los objetos, al igual que el valor científico. Cualquier exposición que busca difundir conocimientos mediante sus exposiciones son las que tienen este valor documental.
  4. ESTÉTICA: Esta introduce como valor principal el valor artístico de las piezas. Tipología más reciente, conocida y extendida de todas.