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Evolución a lo largo de los años de la neurociencia
Tipo: Diapositivas
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A R T Í C U L O D E D I V U L G A C I Ó N C I E N T Í F I C A
D E S D E L A A N T I G Ü E D A D H A S T A E L S I G L O X X I
P ocas empresas intelectuales han sido tan persistentes y tan profundamente humanas como el intento de comprender el propio cerebro. Desde que los primeros escribas egipcios anotaron con asombro los efectos de las heridas en la cabeza hasta que los neurocientí!cos contemporáneos cartografían redes neuronales con resolución de milisegundos, la historia de la neurociencia es la historia de la humanidad mirándose al espejo más íntimo y difícil: aquel que re"eja su propia mente. Este recorrido atraviesa cinco milenios de observación, especulación, error y descubrimiento. No es una línea recta, sino una espiral que avanza y retrocede, que olvida y redescubre, que equivoca el camino y encuentra uno mejor. C. 3 0 0 0 – 4 0 0 A. C. I. Las primeras huellas: Egipto, Mesopotamia y Grecia El documento más antiguo que menciona el cerebro de manera reconocible es el Papiro Edwin Smith , redactado en torno al 1700 a.C. pero que reproduce conocimientos de al menos un milenio anterior. Sus autores describieron con
ya el nervio de la neurociencia moderna. C. 3 0 0 A. C. – 2 0 0 D. C. II. Alejandría y Roma: La anatomía entra en escena La fundación de Alejandría inauguró un periodo extraordinariamente fecundo. HeróHeróHeróHeró!!!!lo de Calcedónlo de Calcedónlo de Calcedónlo de Calcedón y Erasístrato de QuíosErasístrato de QuíosErasístrato de QuíosErasístrato de Quíos, en el siglo III a.C., tuvieron el privilegio —y la impunidad— de diseccionar cadáveres humanos, práctica prohibida en casi todo el mundo antiguo. Heró!lo distinguió el cerebelo del cerebro, describió los ventrículos, identi!có el nervio óptico y llegó a diferenciar nervios sensoriales de motores. Erasístrato exploró los ventrículos y relacionó su tamaño con la inteligencia. Ambos construyeron una anatomía neurológica que no sería superada en milenios. Galeno de PérgamoGaleno de PérgamoGaleno de PérgamoGaleno de Pérgamo (129–216 d.C.) sintetizó y amplió el conocimiento anatómico greco-alejandrino con disecciones de simios y cerdos. Describió siete pares de nervios craneales, estudió los efectos de lesionar la médula espinal a distintas alturas y propuso que los ventrículos cerebrales contenían el pneuma psíquico , el principio vital que transportaba las sensaciones y los comandos motores. Su obra, colosal en extensidad y autoridad, dominó la medicina occidental durante catorce siglos. F I G U R A H I S T Ó R I C A
H I T O S F U N D A M E N T A L E S c. 1700 a.C. Papiro Edwin Smith^ — primera descripción clínica del cerebro en la historia c. 400 a.C. Hipócrates^ postula el cerebro como sede de la mente y la epilepsia como enfermedad orgánica 1543 Vesalio^ publica^ De humani corporis fabrica , revolucionando la anatomía cerebral 1791 Galvani^ descubre la electricidad animal, abriendo la puerta a la neuro!siología 1861 Broca^ localiza el área del lenguaje en el lóbulo frontal izquierdo 1906 Cajal y Golgi^ reciben el Nobel; la doctrina neuronal ya es o!cial 1952 Hodgkin y Huxley^ modelan matemáticamente el potencial de acción 1990s Década del Cerebro^ — explosión de la neuroimagen funcional (fMRI, PET)
animales», mientras que el alma racional, inmaterial, residía en la glándula pineal. Aunque la anatomía era especulativa, su marco conceptual mecanicista fue enormemente productivo: invitaba a preguntar cómo funciona el cerebro, no solo qué es. Thomas WillisThomas WillisThomas WillisThomas Willis publicó en 1664 la Cerebri Anatome , con espléndidas ilustraciones del artista Christopher Wren. Willis describió el polígono arterial que lleva su nombre, cartogra!ó los nervios craneales con una precisión sin precedentes y acuñó el término «neurología». Su obra transformó el cerebro en objeto de investigación cientí!ca sistemática. El giro más dramático del siglo XVIII vino de Luigi GalvaniGalvaniGalvaniGalvani. En 1791, al aplicar descargas eléctricas a las patas de una rana diseccionada, vio que los músculos se contraían. Concluyó que los nervios conducen electricidad: el sistema nervioso no era hidráulico sino eléctrico. VoltaVoltaVoltaVolta discutió la naturaleza exacta de ese fenómeno, y de ese debate nació la pila voltaica. Pero la intuición central de Galvani era correcta, y abrió la era de la neuro!siología. En el cerebro residen los principios del movimiento voluntario, la imaginación, la memoria y el apetito. Allí reside también el alma racional en su trono. — T H O M A S W I L L I S , C E R E B R I A N AT O M E , 1 6 6 4
S I G L O X I X V. Localización, lesiones y la neurona como unidad El siglo XIX fue el de la especialización y la localización. La frenología —la pseudociencia de Franz Joseph GallFranz Joseph GallFranz Joseph GallFranz Joseph Gall, que pretendía leer el carácter en los bultos del cráneo— resultó empíricamente indefendible, pero sembró una idea fructífera: que distintas regiones del cerebro podrían tener distintas funciones. La demostración rigurosa llegó desde la clínica. En 1861, Paul BrocaPaul BrocaPaul BrocaPaul Broca estudió a un paciente que había perdido casi por completo la capacidad de hablar, aunque podía comprender el lenguaje. Tras su muerte, la autopsia reveló una lesión en el lóbulo frontal izquierdo. Broca había localizado el área del lenguaje expresivo. Poco después, Carl WernickeCarl WernickeCarl WernickeCarl Wernicke describió una lesión distinta, en el lóbulo temporal, que impedía comprender el lenguaje. La neuropsicología de las lesiones cerebrales se convirtió en el método regio para cartogra!ar funciones. En el último cuarto del siglo XIX, la disputa entre quienes veían el sistema nervioso como una red continua ( reticulismo ) y quienes lo veían como células discretas ( doctrina neuronal ) llegó a su resolución. Santiago Ramón y CajalSantiago Ramón y CajalSantiago Ramón y CajalSantiago Ramón y Cajal, usando la tinción de Golgi con maestría inigualable, demostró que las neuronas son unidades celulares independientes que se comunican por contacto en las sinapsis. En 1906, Cajal y Golgi compartieron el Premio Nobel, aunque irónicamente el propio Golgi rechazaba hasta el !nal la doctrina que su método había ayudado a establecer. L A G R A N S Í N T E S I S
S I G L O X X I VII. La era de los conectomas, la optogenética y la IA La neurociencia contemporánea opera a escalas y velocidades imposibles de imaginar hace una generación. El proyecto Human Connectome ProjectHuman Connectome ProjectHuman Connectome ProjectHuman Connectome Project cartografía las conexiones entre regiones cerebrales con resolución milimétrica. La optogenéticaoptogenéticaoptogenéticaoptogenética, desarrollada por Boyden y Deisseroth desde 2005, permite activar o silenciar neuronas especí!cas con pulsos de luz en animales vivos, diseccionando circuitos con una precisión quirúrgica sin precedentes. Los organoides cerebralesorganoides cerebralesorganoides cerebralesorganoides cerebrales —minicerebros cultivados en laboratorio a partir de células madre humanas— permiten estudiar el desarrollo neural y modelar enfermedades como el autismo o la microcefalia. Las interfaces cerebro-interfaces cerebro-interfaces cerebro-interfaces cerebro- computadoracomputadoracomputadoracomputadora, como las desarrolladas por el BrainGate Consortium o Neuralink, comienzan a permitir que personas con parálisis controlen dispositivos externos con el pensamiento. La inteligencia arti!cial, !nalmente, ha entrado en una relación de retroalimentación con la neurociencia: los modelos de redes neuronales profundas se inspiran (vagamente) en la arquitectura cerebral, y a su vez sirven como herramientas para analizar datos neuronales de una complejidad antes inmanejable. El cerebro estudia el cerebro con herramientas que él mismo concibió.
El cerebro humano es el objeto más complejo del universo conocido. El hecho de que hayamos llegado tan lejos en comprenderlo es, en sí mismo, uno de sus logros más asombrosos. — D AV I D E A G L E M A N , N E U R O C I E N T Í F I C O , 2 0 1 5