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LA DIMENSION APLICADA DE LA PSICOLOGIA SOCIAL Miguel CLEMENTE DIAZ Universidad Complutense de Madrid La Psicología Social Aplicada, corno rama de la Psicología Social. nace en los años se- senta de este siglo; sin embargo, se pueden encontrar antecedentes desdo los mismos inicios de la Psicología Social, tal y como se revisa en esto artículo. Pero a pesar de tal condición, se sosticne aquí que la Psicología Social Aplicada debe conceprualizarse como la dimensión aplicado de lu Psicología Social. y no como un conjunto de saberes diferentes de la propia disciplina madre. De acuerdo con este planteamiento, se expone la necesidad de que en el es- tudio de los problemas sociales aplicados se determinen los marcos de referencia que se van a utilizar, así como las teorías específicas que se emplearán. En concreto, se destacan los si- guientes marcos de referencia: la patología social, la desorganización social, el conflicto de valores, la conducta desviada. la etiqueta, y la burocracia. Por último, sc realiza una revisión de las áreas temáticas que definirían una Psicología Social Aplicada enfocada hacia proble sociales, y se discuten las características que debe poscer una metodología idónea para los ámbitos de investigación de la Psicología Social Aplicada. Palabras elave: Psicología Social; Psicología Social Aplicada; Problemas S m The applied dimension of socia psychology. The Applied Social Psychology appeared as a branch of Social Psychology in the 19705. However, a ts origins go back 10 those of Social Psychology. Although, it is sustained here that Applied Social Psycholosy must be conceptualizod as an applicd branch of Social Psychology in opposition to uh idea of viewing it as a group pf various knowledge differenciated from the original discipline. According to this approach, it is exposed here the need to determine the frames of reference as well as the specific lheorics to be uscd in the study of the Social Problems by applied social psychologists. Specifi: social disorganization, value conflict, debiant bebavior, labeling. and burcaucracy. Lastoly review is made of subject arcas that wil define an Applied Social Psychology focused on Social Problems. ln addition, the characteristics thus a proper methodology should include for the scopes of rescarch of Applicd Social Psychology are discussed. Key words: Social Psychology; Applied Social Psychology; Social Problems. this article examine». Ally, the following frames of reference are poimted out: social pathology, “Las naciones superdesarrolladas son aque- llas que poseen inmensos recursos para levar a cabo magníficas investigaciones, y que se pueden dar el lujo de no aplicar los resultados de tales in- vestigaciones” (Varela, 1971), Todo trabajo que se pr trata de fijar una fecha “oficial” de aparición de una cien- Psicothema, 1993, vol. 5, Suplemento, pp. 317-335 ISSN 0214 - 9915 CODEN PSOTEG cia o de una faceta de la misma. Requisito por otra parte imprescindible, pues permite que otros estudiosos del tema discrepen de la misma, bien porque siempre es fácil re- montarse sistemáticamente en cl liempo (¡acaso los reflejos condicionados no son ci- tados ya por Lope de Vega?; ¿quién puede dudar de la importancia de Platón al desta- car cómo el individuo está supeditado al Es- tado, siendo punto de referencia ineludible 317 M:GUEL CLEMENTE DIAZ de una de las formas de concebir la interac- ción social?; cte.). Pero no cabe duda de que si dicho inicio temporal lo fijamos en 1970, la desilusión del lector sería grande (¿tan cercano en el tiempo se establece el su- puesto nacimiento de la Psicología Social Aplicada?); pero no se alarme el lector; el autor, en estos momentos, utilizando una fi- gura retórica que considera persuasiva, tiene preparados dos argumentos de apoyo a lo anterior: el primero de ellos, el bibliográ- fico, será analizado cn posteriores párrafos: y el segundo. la afirmación de la falta de dogmatismo de la aseveración expresada, en cuanto que es muy cierto que desde que se plantea cualquier tipo de investigación psi cosocial. sistemáticamente (salvo muy raras ocasiones, en las que el deseo del investiga dor es construir una teoría) obedece a su vez a un intento más o menos explícito de apli- cación. Explícito como en el caso de esa fi- gura tan admirada por muchos como Lewin (1935,1951.1988), que según sus defensores trató de unir sistemáticamente los aspectos teóricos con los aplicados, y según sus de- tractores permitió que se fragmentara la Ps cología Social entre los “academicistas” y los “prácticos”, creadores estos últimos de una especic de “Gospel” poco científico, tan poco científico como poca aplicada era la visión de los primeros, que optaron por no realizar intervenciones prácticas hasta po- scer teorías adecuadas. Ámbos argumentos, por otro lado, quedan patentes en artículos como el de Reich (1981). que comienza la historia de las aplicaciones de la Psicología Social Aplicada con los trabajos de Triplett. Y también de manera temprana. Scott (1908) y Múnsterberg (1911) implantaron en Estados Unidos la idea de una Psicología útil para las actividades empresariales Pero el primer texto en el que aparece la denominación de “Psicología Social Aplicada” es el de Deutsch y Hornstein (1975), si bien el primero escrito específi- camente con la idea de desarrollar un ma- 318 nual comprensivo y apto para la enseñanza de una Psicología Social Aplicada es el de Oskamp (1984). que también desarrolló una serie que, bajo el nombre de “Applied So- cial Psychology Annual Series”, presentaría de forma anual algunas de las áreas impor- tantes de la disciplina (inicialmente. la serie sería editada por Rickman, y luego el editor Tue Oskamp) Los años setenta, con la presencia de la crisis dentro de los Estados Unidos, pro- movieron el nacimiento de las árcas de apli- cación de una manera sólida. Ásí, es en esta época cuando nacen y se consolidan la Psi- cología Ambiental, la Psicología Jurídica, la Psicología de la Salud. etc. También en esta época es cuando se crean nuevas revistas, tales como el “Journal of Applied Social Psychology”, el “Law and Human Beha- vior”, el “Evaluation Quarterly”, etc. Con- comitantemente, en los años setenta es cuando nacen multitud de manuales sobre la Psicología Social Aplicada. Reflexionar sobre la Psicología Social Aplicada suele implicar adoptar una visión de las cosas que determina la existencia de una Psicología Social Básica, y por contra- posición una Psicología Social Aplicada: desde esa perspectiva, consideramos que las reflexiones consiguientes siempre serán fal- sas. En primer lugar, porque si la Psicología Social Aplicada cs algo distinto de la Psico logía Social Básica. la crítica de que la pri- mera no es Psicología Social es lógica e irrefutable; y si la Psicología Social Apli- cada no es Psicología Social, ¿qué sentido tiene su existencia?; y en segundo lugar. porque si se Irata de dos cuestiones distin- tas, ¿por qué utilizar la ctiqueta de Psicolo- gía Social Aplicada. y no otra, que expre- sara más acordemente el concepto de lograr “aplicar” algunas ciencias sociales, sobre todo la Psicología. la Sociología y la Psico- logía Social?. Es por esta serie de motivos por lo que este artículo ha querido evitar la etiqueta de Psicothema, 1999 MIGUEL CLEMENTE DIAZ que no olvide el papel de cada figura en el proceso, pero pocas posibilidades de expli- car fenómenos concretos. Quizá el problema sea la imposibilidad de acercarse a un hecho social desde los dos planos simultáneamente: uno más general y comprensivo (y en ese sentido sociológico) y otro más específico (y en ese sentido psi- cológico). Quizá el problema sea incluso más prolundo, en cuanto que si las teorías explicativas de una ciencia no son de un mismo nivel de generalidad, no es posible referirse a las mismas desde un plantea- miento de “Leorías unilarias” de una cien- cia: así, no es posible hablar en nuestra dis- ciplina de la teoría de la atribución, y a re- glón seguido, del rol. Ambas son de distinto nivel, por lo que no se pueden utilizar en el mismo plano teórico. Permítasemo, a gran- des rasgos. determinar cuáles serían las principales teorías de carácter más macro- social pertinentes para el estudio de las cuestiones de inleracción social: la patolo- gía social, la desorganización social, la des- viación social, el etiquetado, el conflicto de valores, y la teoría de la burocracia. Á estas leorías, a partir de ahora, las dejaremos de llamar así, para evitar utilizar la misma terminología que se refiere a las de carácter más restringido, provinientes en general de orientaciones más psicologí as; así. a las primeras las denominaremos “marcos de referencia”, y a las segundas, teorías. Quizá el que no se haya realizado hasta el momento esta distinción provenga de un error histórico; del error inducido por una coincidencia del destino, que hizo que un término, el de “Psicología Social”, apa- reciera simultáneamente por primera vez en el tiempo en dos manuales, uno de un so- ciólogo (Ross, 1908), y otro de un psicó- logo (MceDougall, 1908). Un error consis- tente en creer que, puesto que la etiqueta era similar (“Psicología Social”), ambas vi- siones eran a la larga confluyentes. Pero sería bueno plantearse si realmente en 1908 320 se puede hablar del nacimiento de la Psico- logía Social, por nuestra parte, y con cl mismo subjetivo criterio que puede escoger cualquiera, preferimos reservar ese naci- miento al momento en que Lewin decidió aplicar una teoría pensada para la Psicolo- gía, la teoría de campo. al estudio de los grupos. Moscovici (1990), activo participante de las controversias y luchas de poder sus citadas en torno a la llamada “crisis en Psi- cología Social”, afirma: “Hay muchas razones obvias para la tenden- cia a la fragmentación: la gran división entre Psi- cología y Sociología en primer lugar, el distanci. miento de la Psicología Social de otras ciencias sociales. en segundo lugar”. Reclama estatus científico para la dis- ciplina (no ya como una rama o apéndice de la Psicología), recordando los objetivos de- finidos por fundadores de la Sociología, tales como Durkheim, Simmel o Tónics, e incluso fundadores de la Psicología como Wund, Tarde, Freud, McDougall, Baldwin, Mead, Lewin... pensadores que aspiraban a establecer una continuidad con otras cien- cias sociales, particularmente con la Antro- pología. Moscovici (1990) insiste en la ne- cesidad de un objeto de estudio común en la Psicología Social y agrega luego: “Problemas cruciales y fascinantes están si- tuados en una intersceción, donde se originan las relaciones sociales, donde son creados los sistemas simbólicos y donde los clementos individuales y colectivos entran en contacto... Los fenómenos que tengo en mente son religión, poder. medios de comunicación de masas. movimientos colectivos. lenguaje y representaciones sociales. Estos son los fenómenos que reflejan las preguntas cruciales de nuestro tiempo. los que dejan su marca en la histo- ria de cada uno y de todos nosotro: Aclarado el lema terminológico, y puesto que se ha escrito largo y tendido sobre las teorías de la Psicología Social, nos Psicothema, 3993 LA DIMENSION APLICADA DE LA PSICOLOGIA SOCIAL referiremos, si bien brevemente. a los mar- cos de referencia. Dentro de cada marco de referencia se debe elegir una teoría con- creta, salvo en aquellas ocasiones en las que es imposible la combinación; como podrá observar el lector tras la lectura de cada marco. eso no es algo habitual, de forma que en casi todos los marcos tienen cabida la mayoría de las teorías. Comenzaremos por la patología social. La patología social En su forma inicial, la patología social se basaba en la metáfora de la sociedad como organismo vivo, esforzándose los patólogos sociales por hacer clasificaciones de las “en- Termedades” de la sociedad, Esta orientación tuvo su mayor apogeo, según Rubington y Weinberg (1981) entre 1890 y 1910, dando paso después a otras, en conercto a la noción de desorganización social, si bien perduran todavía hoy en día planteamientos que perpe- túan esta forma de percibir la realidad. La co- rriente principal dentro de csta perspectiva es la que se basa en las anomalías físicas, y su principal exponente es Lombroso, autor que se basa en la idea del atavismo criminal (Sic- gel y Sema, 1981). La desorganización social La orientación de la desorganización social ha tenido representantes dentro de la Psicología Social que en gran medida perte- necen a la vasta escuela denominada como interaccionismo simbólico. Una de las ideas que retoma la perspectiva de la desorgani- zación social de la caduca patología social es la de que la sociedad es un todo, que posee un conjunto de partes integradas entre sí; el problema se produce ante una posible descoordinación de unas partes con las otras. Y uno de los conceptos centrales dentro de esta orientación es el de regla: las reglas no sólo van a definir las diferentes Psicothema, 1993 partes de la sociedad, sino que también van a definir cómo se van a interrelacionar di- chas partes entre sí. De esta manera, se em- pezaron a percibir los problemas sociales como elementos que demostraban las desin- tegraciones sociales, construyéndose poco a poco una orientación que trataba de expli- car con sus conceptos no sólo cómo se pro- ducía y se creaba la organización social, sino también cómo se producía y se creaba la desorganización social. Dentro de esta perspectiva se destaca, sobre todo, una línca de pensamiento que se ha dado en llamar el estructural-funcionalismo. De acuerdo con Rubington y Weinberg (1981), los máximos representantes de esta orientación serían Cooley, Znaniecki y Ogburn. La desviación social Dos grandes escuelas con visiones y perspectivas diferentes en el tratamiento de los problemas sociales nacieron dentro de la Sociología. Una de ellas, situó su centro de operaciones en la Universidad de Harvard, y utilizó un enfoque que se centraba en el estudio de la estructura social: la otra, desde la Universidad de Chicago, enfatizaba un punto de vista centrado en los procesos so- ciales. Ambas Escuelas consideraban de gran importancia el estudio de los proble- mas sociales, y ambas utilizaron un prisma para comprenderlos, que se ha dado en lla- mar la orientación de la conducta desviada. La Escuela de Harvard claboraba sus planteamientos sobre la base de una fuerte vinculación con la teoría, afianzando sus conceptos generalmente en los grandes pen- sadores europeos tales como Durkheim, Pa- reto o Weber, así como en el padre de la co- rriente estructural -funcionalista. Parsons. No ocurrió lo mismo en el caso de la deno- minada Escuela de Chicago, centrada más en la descripción que en la teoría, y que es- cogió como “laboratorio” para efectuar sus experiencias la ciudad de Chicago. LA DIMENSION APLICADA DE LA PSICOLOGIA SOCIAL punto referencial de esta perspectiva de análisis, y que por lo tanto no podemos dejar de recordar: se trata del trabajo de Le- mert (1951), titulado “Social Pathology”. y del posterior de Becker (1963), aparecido con el nombre de “Outsiders”. El conflicto de valores Algunos autores, mientras se ¡ba cre- ando una Sociología que enfatizaba la nece- sidad de crear y de alcanzar un consenso social, y de restablecer continuamente un equilibrio. se centraron en la perspectiva de que en ta suciedad lo normal era el descqui- librio y las desigualdades, lo que provocaba continuamente conflictos. Así, y paralela- mente a la orientación de la desintegración social, fue naciendo la perspectiva del con- flicto. que desde el planteamiento de los problemas sociales se convertiría en la orientación del conflicto de valores, alimen- tándose de pensadores que estaban conven- cidos de la existencia de estructuras “detec- tuosas” en la sociedad, e incluso algunos de ellos propugnando la necesidad de cambiar- las. Dentro de la Sociología europca, el tema del conflicto era algo habitual, a partir de las influencias de Marx. Más adelante, sería Simmel quien analizaría el conflicto como una forma de interacción social. La desorganización social, para los teóricos del conflicto, pasa a ser simplemente tina cti- queta que encubre el fallo de determinados teóricos a la hora de poder comprender las organizaciones entre las personas, al no se- guir estas organizaciones siempre los estilos típicos de la clase media. Como afirman Rubington y Weinberg (1981, p. 89). se llegó a culpar a los representantes del ante rior enfoque de encubrirse a sí mismos, al proclamar la existencia de problema les libres de valores, totalmente objetivos. Por contra. esta perspectiva no aspira ni a dicha objetividad ni a dicha cientificidad, limitándose a procurar un servicio a la so- socia Psicolherpa, 1993 ciedad mediante sus análisis, En nuestro país. ha sido Munné (1982) quien más ha estudiado esta perspectiva. La burocracia Con el tratamiento de este marco de re ferencia entramos en un análisis mucho más macrosocial de los problemas sociales. que los enlaza con las organizaciones, y que arranca en sus planteamientos de la teoría fa- yolista y de la concepción de la organización desde el punto de vista de la teoría elásica. El estudio de la organización como burocracia, cuya figura más representativa cs Weber (1946. 1947), constituye la primera teoría sis- temática que aborda este campo de los pro- blemas sociales desde la perspectiva de la Psicología de las Organizaciones. Su plante- amíento general estriba en afirmar que la or- ganización burocrática es un instrumento pri- vilegiado que ha modelado la política. la eco- nomía y la tecnología modernas. Uno de los principales rasgos de la teoría es la racionali- dad. siendo otros de igual importancia el pre- dominio de un planteamiento estructural, y la formalización (con el consiguiente factor de despersonalización). Se puede considerar a Max Weber como el iniciador de los estudios sistemáti- cos sobre la burocracia. siendo el principal representante de la teoría de la burocracia y del enfoque estructuralista. Las idcas de Weber sobre la burocracia están recogidas en gran medida en su teoría de la dominación, Por supuesto que, además, dentro de la Psicología Social Aplicada han ido na- ciendo una serie de modelos de aplicación. Junto a la denominada “Tecnología Social”, representada fundamentalmente por Varela (1971; 1975; también Reyes y Varela, 1980), cabe destacar el modelo de Mayo y La France (1980), así como ol de Cialdini (1980), por citar sólo algunos de ellos. No hay que olvidar tampoco, retomando a Mo- rales (1983). las formas de aplicación de la An 2 MIGUEL CLEMENTE DIAZ Psicología Social denominadas como “Ex- tensión de la metodología” y “Extensión de la teoría”. Remitimos. en cualquier caso, al lector interesado, a la bibliografía perti- nente (por ejemplo, Clemente, 1992a; Mo- les et al., 1985). Y tras esta necesaria- mente breve referencia a la división entre marcos de referencia y teorías. imprescindi- ble a la hora de ocuparnos de la dimensión aplicada de la Psicología Social, abordare- mos el siguiente elemento de discusión: las áreas de aplicación, o sobre qué elementos aplicados debe trabajar la Psicología Social. AREAS DE APLICACION Una vez discutida la cuestión de la teo- ría respecto a esa dimensión aplicada de la Psicología Social, entraremos en la diseu- sión referente a sobre qué debe versar dicha dimensión aplicada. Un examen de los ma- nuales principales permite determinar con poca posibilidad de equivocación que cual- quier tema puede ser incluído como área de aplicación de la Psicología Social; terrible conclusión, que añade un grano de arena más al caótico estado de esa dimensión apli- cada; sí cualquier cuestión es susceptible de ser incluída como una aplicación de la Psi- cología Social, ¿cómo discernir lo que es aplicado de lo que no lo es?; ¿tan aplicado es el problema del liderazgo como el de la pobreza, la conducta de fumar como el apoyo social a enfermos terminales? Está claro que el criterio efectivo, barajado ya en su día para definir la Psicología Social Apli- cada (Morales et al., 1985), así como la Psi- cología Social (por ejemplo, Jiménez Buri- llo, 1976; Jiménez Burillo et al.. 1992) en este caso no nos permite obtener resultados válidos. ¿Y el criterio intencional?: de ese nos ocuparemos a continuación. El desacuerdo existente entre los psi- cólogos sociales sobre cuál debe ser su pro- pio trabajo es grande (véase Segall, 1976: Weiss, 1972). Así, Chin (1974) ha estable- 324 cido cinco orientaciones dentro de las cien- cias sociales aplicadas. capaces de enlazar lo básico con lo aplicado (véase también Kidd y Saks, 1980): 1) La aplicación se deriva de la inve tigación básica. La base de conoc mientos del psicólogo social apli- cado se obtiene directamente del psicólogo social básico, u Se concibe a la Psicología Social Aplicada como a una especie de aspirante a auténtica Psicología So- cial. Trata de conseguir el mismo grado de sofisticación y de claridad teórica que la ciencia básica, sin conseguirlo. Coneebir la aplicación como una disciplina específica de conoc mientos, con sus propias concep- tualizaciones, investigaciones, Te- vistas, y lodo tipo de elementos que permiten realizar una integra- ción de conocimientos. ionado 4 Un campo de estudio rela con la aplicación y la utilización Sería algo análogo a la creación de una ingeniería de las ciencias huma- nas. Esta orientación, dentro de la Psicología Social, es la de Varela, 5 Orientación en función de la apli- cación del conocimiento válido. El tema central es la relación entre el agente de cambio y el cliente. Esta orientación implica más que un simple conocimiento de las teorías, poniendo cl énfasis en la uti ción de casos sobre interacciones particulares cliente-psicólogo. 4 La realidad es que la Psicología Social Aplicada actual refleja en mucha mayor me- Psicothema, 1893 MIGUEL CLEMENTE Diaz tiva, comenta cómo la Psicología Social Aplicada ofrece lo mejor de dos mundo: por un lado, tiene una base firma en la cien- cía; y por el otro, posee un laudable propó- sito de tratar de incrementar la calidad de vida humana. Insiste Weyant en que la Psi- cología Social puede ser a la vez una cien- cia y una profesión que trate de ayudar a la solución de los problemas sociales. En el texto de 1984, Oskamp (1984, p.2) nos ofrece la siguiente definición de Psicología Social Aplicada: “La Psicología Social Aplicada recoge cier- tos aspectos de la Psicología Social y los aplica de manera sistemática para la obtención de algún propósito social". En esta definición se percibe clara: mente cómo el campo de acción de la Psi- cología Social Aplicada es muy amplio, in- cluyendo todo aquel que se refiere a los problemas sociales, pero abarcando todo un conjunto de temas sobre la conducta normal de las personas. Otra definición del mismo autor (Oskamp, 1984, p.12) es la siguiente: “Aplicaciones de los métodos de la Psicolo- gía Social, teorías, prineipios o resultados de in- vestigaciones. para comprender o solucionar pro- blemas sociales De una manera bastante oscóplica, Bickman (1980, p.13) comenta lo siguiente: “Lo que sea la Psicología Social Aplicada ciertamente dependerá de las actividades de in- ión que se desarrollen en las próximas dé- Desgraciadamente, tampoco el criterio intencional nos ha sacado de grandes apu- ros. Por ello, hemos creído conveniente cn- lazar ambos. Así. es preciso, a nuestro jui- cio, tomar en consideración las premisas que se especifican a continuación, lo que permitirá crear. a su vez, un posible listado que refleje los temas principalmente trata- 326 dos por los manuales junto con el que se re fieran a cuestiones acordes con los puntos que se van a enumerar: 1) Si algo distingue a la dimensión aplicada de la Psicología Social debe ser, lógicamente, la propia aplicación. Por lo tanto. es perfectamente lícito definir a tra- vés de las aplicaciones a la Psicología So- cial Aplicada. Un intento clasificador per- mitiría encontrar las siguientes grandes di- mensiones de aplicación: las aplicaciones que tienen que ver con el ciclo de vida (este primer apartado englobaría cuestiones como la salud. la socialización, la escuela, el tra- bajo, etc.): los problemas de conducta des- viada (marginación, delincuencia, drogadic- ción, etc.); los problemas derivados de la reacción del sistema ante el individuo (que gencralmente se produce de forma jurídica, por lo que se podría identificar esta árca como Psicología Jurídica): los problemas derivados del conflicto y de la desigualdad social (pobreza, discriminación, cte.J; los problemas derivados del progreso humano (donde destacarían sobre todo la Psicología Ambiental, y los problemas de crecimiento publacional): y los problemas derivados del sistema político (participación política, de- sencanto, etc.). De esta manera, cn lugar de considerar la Psicología Social Aplicada en función de divisiones típicas de la denomi- nada Psicología Social Básica (por ejemplo, cuestiones grupales, actitudes, estereotipos. prejuicios, conducta de masas, cic.), se es- tablece como más pertinente utilizar elique- tas propias de la aplicación, 2) Toda aplicación deberá estar encua- drada dentro de un marco general de referen- cia, tal y como se comentó en el punto ante- rior. Por lo tanto, es posible realizar una cla sificación de Jas aplicaciones de acuerdo al eriterio ya comentado. En algunos de los apartados creados esta relación es más directa (como en el caso de la desviación social v de Psicothema, 1993 LA DIMENSION APLICADA DE LA PSICOLOGIA SOCIAL la burocracia). pero sólo lo es desde un mero planteamiento de “lo habitual”. Es preciso afirmar, sin embargo, que todos los temas son y deben ser enfocados desde todos los marcos de referencia. Así, y por poner el ejemplo de la delincuencia, se puede conside rar la misma desde el punto de vista de la pa tología social (el supuesto delincuente posee características que le distinguen del supuesto no-delincuente). de la desorganización social (la delincuencia no es sino la demostración de que la sociedad está funcionando de ma- nera incorrecta, por lo que genera una deter- minada tasa de problemas sociales), de la desviación social (arentar contra e] pacto so- cial establecido y las normas sociales), del etiquetado (el delincuente lo es porque la so- ciedad lo ha etiquetado como tal). del con- tlicto de valores (la clase alta ha creado las leyes que en-reabidad sirven para afianzar la brecha entre las clases sociales, y preservar los privilegios de los poderosos), y de la bu- rocracia (instituciones de control social, cre- adas por la existencia de un código penal, son las que explican cuestiones como la rehabili- tación y la reinserción social) 3) Toda aplicación debe partir de un planteamiento teórico psicosocial. Así se asegura la no separación entre las dimensio- nes básicas y las aplicadas. En el caso del ejemplo anterior, la conducta delictiva se puede estudiar utilizando la teoría de la atri- bución, o el modelo de aprendizaje observa- cional de Bandura. etc. 4) Las aplicaciones de la Psicología Social pueden ser muchas y muy variadas. La elección de, dentro de las áreas genera- les citadas en el punto 1 de este apartado, los temas concretos que deben tratarse, es- tará en función de que su estudio implique la direccionalidad de los esfuerzos del psi- cólogo social hacia la solución de un pro- blema social. Aunque teóricamente toda in- tervención psicosocial está destinada a po- Psicothema. 1993 tenciar la calidad de vida, cn un mundo de recursos limitados es necesario establecer un listado de prioridades. aunque sólo sea por un problema de ética social. El enfoque de la dimensión aplicada de la Psicología Social hacia los problemas sociales permite asegurar la existencia de “impacto” cn nuestros trabajos, cuestión ampliamente cri- ticada por su poca presencia en la actual disciplina. De acuerdo con estos criterios, hemos elaborado un posible listado de árcas 1emáti- cas. que repetimos unirían los dos plantea- mientos revisados, el intencional y el efec- tivo. Por supuesto que muchas árcas lemáti- cas han quedado fuera. Esperamos que el lec- tor comprenda que, siempro que se fijan eri- terios, es inevitable que así ocurra, salvo que se quiera volver a la situación de partida de la discusión de este apartado, en donde alirmá- bamos que se podía constatar cómo cualquier cuestión se podía encuadrar dentro de la de- nominada Psicología Social Aplicada. METODOLOGIA DE UNA DIMENSION APLICADA DE LA PSICOLOGIA SOCIAL A menudo se ha argumentado la impo- sibilidad de utilización del método experi- mental en contextos aplicados, aduciendo que es muy distinto lo que ocurre en el la- boratorio a lo que ocurre en la realidad. Cu- rioso planteamiento, puesto que si lo admi- timos, cabría inmediatamente preocuparse «sobre el sentido de una Psicología Social Básica que no sirve para o no permite la aplicación (una excelente discusión subre esta problemática se puede encontrar en Morales — 1983—, que recoge argumentos del tipo “Sí un conocimiento psicosocial no puede ser aplicado, ¿qué sentido liene den- tro de nuestra ciencia? ¿Es interesante ge- nerar conocimientos psicosociales que no se puedan aplicar en ningún momento?”. Por 327 LA DIMENSION APLICAJA DE LA PSICO: OGIA SOCIAL otra parte, los problemas metodológicos se han situado desde hace unos años en el co- razón de los areumentos que componen la denominada “crisis” de la disciplina. que según algunos ha estado en parte motivada por la utilización excesiva de una metodo- logía experimental, de laboratorio, descon- textualizada, ansiosa de emplear sobre todo el análisis de varianza como técnica de aná- lisis de datos, etc. Cuestiones importantes, y que se encuentran bien reflejadas en tra- bajos como el de Clemente (1992b). Fer- nández Dols (1990). Páez el al. (1992), etc. “onvendría al respecto aclarar una serie de puntos que consideramos impor- tantes, para después centrarnos auténtica- mente en el método en cuanto que relacio- nado con esa dimensión aplicada de la Psi- cología Social. LD) Todo psicólogo social trata de ofre- cer explicaciones sobre los hechos de la re- alidad social. Para eso investiga: trata de determinar. en su investigación, cl porqué de los hechos generados y creados por la in- reracción social. Y la determinación de los “porqués” implica. quizá por nuestra forma de pensar inserta en la cultura occidental, el encontrar las causas de los Fenómenos. Es decir, toda investigación, lo reconozca o no. es inferencial, trata de evadirse de los datos de la pura realidad para avanzar hacia la in- ferencia. Así, no sólo la metodología expe- rimental pretende encontrar la causa de los hechos. Todas las metodologías, desde la observacional participante hasta la formula- tiva de modelos lógico-deductivos, es can» sal por naturaleza. 2) El psicólogo social se caracteriza entre otras cosas. por saber que comete si temáticamente errores, como humano que es, de interpretación de la realidad. Sabe que existen “sesgos” (porceptivos, cogmiti- vos. atribucionales) que todos cometemos. Entre otras cuestiones, la metodología, en el Psicothema, 1993 caso de la Psicología Social, debe servir para evitar cacr en esos sesgos. Y debido a sus características, la metodología observa- cional es la que más implica que los sesgos se afíancen dentro del proceso investigador, mientras que la metodología experimental es la que menos puede provocar este hecho. 3) Las técnicas de análisis de datos que hoy en día se utilizan en Psicología So- cial, debido en gran medida al carácter de nuestra ciencia, y a la aceptada por prácti- camente todos consideración de que en todo hecho social influyen múltiples variables, son de tipo multivariame, incluyendo como mínimo un buen número de variables de- pendientes, y generalmente bastantes varia- bles independientes. Esta característica, el que dentro de lo que antiguamente se lla- maba un discño correlacional, implicando la utilización de técnicas multivariantes, existan variables independientes, convierte a las propias técnicas de análisis de datos en una forma de aplicación de diseños, en donde los grupos son naturales general- mente, pero se tratan de identificar lo mejor posible las causas de los fenómenos. 4) No hemos de olvidar que tuda cien- cia comienza por la observación. Sólo si el científico piensa que existe un fenómeno o que algún factor es explicativo, puede llegar a investigarlo. Por este motivo, el contacto del psicólogo social con la realidad es de- terminante para la generación de buenas hi- pótesis que posteriormente puedan ser veri- ficadas. De acuerdo con estos planteamientos, MeGrath y Brinberg (1984) elaboraron un modelo idóneo para la aplicación de la Psi- cología Social, que implica el conseguir el máximo de validez, pero bajo la considera- ción de que la validez adquiere distintos significados en cada momento. Distinguen estos autores tros fases por las que discurre 329 MIGUEL CLEVENTE D AZ toda investigación, y que especificamos a continuación. Primera fase: el concepto de validez como valor En esta primera fase. lo que hace el in- vestigador es asegurarse de que aquello que vaa investigar es realmente interesante, posee un impacto social (relevancia), y puede ser solucionado desde la Psicología Social. En esta fase lo importante es que el investi- gador posea ideas “brillantes”, imaginativas, y capaces de llevarse a la práctica. Esta fase es denominada por muchos autores como fase preparatoria de la investigación, implica una detenida observación cn la realidad de los fenómenos que se quieren estudiar (lo que muchos han denominado como metodología de campo), y requiere un concepto de la vali- dez como “valor”. Se trata, en líneas genera- les, de no investigar “lo que sea”. De esta maneta se podrían obviar muchos errores, que han sido además ampliamente criticados en la literatura psicosocial. De alguna ma- nera, bajo estas críticas se hallaba implícita la nación de que la Psicología Social no había conseguido su propósito inicial, esbozado hacía años por Kurt Lewin. Siguiendo esta línea, McGuire (1973, p.448) comentaba lo siguiente: “Las hipótesis socialmente relevantes, así como las teóricamente importantes, tienden a ba- sarse en un modelo lineal simple. una cadena se- cuencial causa-efecto, que es inadecuado para si- mular las verdaderas complejidades del sistema cognitivo del individuo. o del sistema social que se pretende describir. El mero “a' afecta a *D' falla en comprender las complejidades de la causalidad direccional y paralela, y olvida la retroalimenta- ción que caracteriza tanto cognitiva como social- mente 1 las organizaciones”. Tras esta serie de discusiones, emer- gieron nuevos principios y métodos que tra- taban de estudiar los tópicos socialmente 330 relevantes, de acuerdo con una filosofía aní- mada por el activismo social y por la auto- evaluación dentro de la disciplina. Sin em- bargo, alguna de las primeras aplicaciones de la Psicología Social a los problemas so- ciales que se llevaron a cabo cn los años se- tenta, no fucron sino meras extrapolaciones directas de los descubrimientos efectuados en el laboratorio. De esta manera, se descu- brió también cómo existían datos del tabo- ratorio que eran extrapolables de manera di- recta al mundo real, de forma que las críti- cas antes mencionadas no podían ser aplica- das en todas las circunstancias. En cierta manera, la Psicología Social Aplicada trató de superar uno de los aspec- tos más importantes puestos de manifiesto en la denominada crisis de la disciplina. comentado sobre todo por Ring (1967), como era el de la trivialidad; tal y como expresó Ring. muchos experimentos psico- lógicos parecían divertimentos y juegos. Si unimos a la crítica de Ring la de Gergen (1973). que aparte de los aspectos comen- tados se refirió en sus críticas a la posibi- lidad (según él bastante fundada) de que los experimentos psicosociales no fueran repetibles, al estar limitados al momento histórico. cultura determinada, etc., nos encontramos con un panorama de cierta desolación, Como dice Oskamp (1984), puede que las críticas de Gergen no fueran del todo ciertas, y que sea posible rechazar la noción de Psicología Social como ciencia histórica, pero es preciso también reconocer la fuerza de dicha crítica. Oskamp (1984, p.4) trata de superar la situación tras las críti Gergen, comentando lo siguiente: as de “Si los descubrimientos de los investigado- res deben ser uplicados, debemos conocer bajo qué cireunstancias dichos descubrimientos son verdad, y qué otras circunstancias producirán re sultados diferentes. Así, las condiciones extrema- damente artificiales del laboratorio pueden limitar la generabilidad” Psicothema, 1993 MIGUEL CLEMENTE DIAZ quizás a la definida posición experimental de este psicólogo socíal, que sigue cre- yendo, aunque esta creencia “no sea más que un acto de fe o. peor aún. una demostración de que la investi algunas veces una cuestión de agarrarse a un clavo ardiente. (que) las Icorías que pueden ser probadas experimentalmente contienen la promesa menos in- cierta de cara al futuro” (Tajfel, 1989) ación puede ser Tal afirmación nos recuerda las palabras de Castells, quien al referirse al “hundimiento progresivo del mito empirista sobre el carác- ter absoluto de los datos cuantitativos” en el ámbito de la Sociología. ejemplifica como una fuerte reacción y un regreso al subjeti- visma, a la fenomenología subyacente, traba- jos de Goffman, Lewis y otros. Ellos... “ponen en duda la posibilidad de una de- mostración científica de los resultados de una in- vestigación. La credibilidad de la "teoría apoyada en la experiencia” se basa ante todo en la convic- ción profunda del investigador. imposible de wsir concretamente”. El hecho de abordar sólo la noción de validez interna tras conseguir una validez como valor en la fase anterior es la hipóte- sis central que desarrolla Tajfel en el artí- culo “Experimentos en el vacío social”, al afirmar que la ... "Psicología Social Experimental, tal como la conocemos hay, es “irrelevante” sólo en la medida en que es una ciencia secial practicada en el vacio social. Este vacío no se debe al hecho de que este- mos tratando de hacer investigación búsica, en vez de aplicada, sino a que los psicólogos sociales han tomado a menudo la decisión equivocada de qué clase de homo es objeto de su disciplina: *bioló- gico”. “psicológico” u "sociopsicológico” Tercera fase: el concepto de validez como validez externa Por último, tras tratar de conseguir el máximo grado de validez interna, es decir, 332 tras tratar de conseguir que nuestra investiga- ción obtenga resultados no explicables sólo por el investigador que va a realizar el tra- bajo. sino de obtener cuando menos un mí- nimo de intersubjetividad, se plantea la ter- cera cuestión temporal: conseguir que los re- sultados no sean específicos de la muestra que se va a utilizar, es decir, que se consiga el clásico concepto de validez externa. De hecho. se ha interpretado clásicamente que la Psicología Social era lo suficientemente uni- versal como para no preocuparse de tales cuestiones. Hoy está claro, sobre todo tras la implantación de una Psicología Social Euro- pea, que los aspectos culturales deben ser te- nidos también en cuenta en nuestras investi- gaciones, creándose una perspectiva dileren- cial dentro de nuestra disciplina. No es posible extenderse más. Diga- mos simplemente que toda investigación debe intentar poseer el máximo grado de validez en cada momento. Aquellos que se preocupan de la validez externa al co- mienzo de la investigación, o del valor de la misma una vez realizada, no hacen sino un flaco favor al desarrollo de esa dimensión aplicada de la Psicología Social. A MODO DE RESUMEN A lo largo de este artículo creemos que se han ofrecido suficientes elementos de re- flexión como para, en este breve espacio. vol- ver a repensar lo ya expresado. Dejaremos esa cuestión en manos del lector, Nuestra in- tención. ahora, meramente, es la de ofrecer un breve resumen de lo que, a nuestro juicio, puede ayudar a la creación de una futura guía de acción cn la realización de aplicaciones dentro de la Psicología Social. 1) La Psicología Social Aplicada debe definirse como la dimensión aplicada de la Psicología Social. No es posible la indepen- dencia de la misma como tal, salvo que ha- blemos de otras disciplinas y ciencias Psicothema, 1993 LA DIMENSION A2.ICADA DE LA PS'COLOGIA SOCIAL 2) Toda investigación de Psicología Social Aplicada debe estar guiada por la teoría. Pero en aras de la claridad y de la efectividad, es preciso distinguir entre marcos de referencia y toorías psicosociales. Amtes de comenzar cualquier investigación aplicada, deben especificarse ambos. 3) Por su propia identidad y defini- ción. la Psicología Social Aplicada debe conceptualizarse y clasificarse en función de las aplicaciones. En este artículo se ha ofrecido una posible clasificación de áreas de aplicación. 4) Las árcas de aplicación de la Psicolo- gía Social Aplicada pueden ser muchas. En aras a direccionalizar los recursos de que se disponen, y de dotar de una identidad psicoso- cial a la Psicología Social Aplicada, no es po- sible afirmar que cualquier tema puede estu- diarse dentro de la Psicología Social Aplicada. En ese sentido, se propone optar por el trata- miento prioritario de los problemas sociales. 5) A la hora de considerar la dimen- sión aplicada de una Psicología Social, se hace includible la consideración de intentar obtener el máximo grado de validez en cada uno de los tres momentos que componen cualquier investigación: en su fase inicial (validez como valor), en su fase intermedia (como validez interna), y en su fase final (como validez externa). Esperamos que estas breves reflexio- nes puedan guiar a aquellos investigadores, cada vez más, que, desde la Psicología So- cial. se enfrentan con el mundo de las apli- caciones. Hoy por hoy. la Psicología Social Aplicada no tiene todavía una buena ima- gen dentro de la Psicología Social; algo que nos recuerda, en parte, el camino que reco- rrió el estudio de lo que se llamaría más adelante como “problemas sociales”, la “Psicología Social Aplicada” de los soció- logos: el surgimiento de una disciplina que se denominaría después como “problemas sociales” se enfrentó a. básicamente, dos opiniones contrapuestas. que reproducimos a continuación, a modo de cierre de este ar- tículo. Desde uno de los planteamientos, Biersted (1963, p.12-13) argumentó que: “la Sociología es una ciencia pura, no apli cada. El objetivo inmediato de la misma es la ad- quisición de conocimientos sobre la sociedad hu- imana, no la utilización de dichos conocimientos Los sociólogos no determinan cuestiones sobre la política pública, no dicen a los juristas qué leyes ¿Jeben aprobarse y cuáles no, y no deciden sobre cuestiones de enfermedades, pobreza, elc.. salvo en su condición de ciudadanos”. Un punto de vista contrario lo expre- suba Gans (1967, pp. 443-445), al comentar lo siguiente: “Pienso que el sociólogo debe ser más que un mero investigador. y debe participar más acti- vumente en los programas de acción social”. REFERENCIAS Anastasi, A. (1979). Fields of Applied Psycho- logy. New York: McGraw Hill. Becker, H. (1963). Outsiders: Studies in the So- ciologx of Deviance. Glencoe: The Cree Press. Rierstos, R. (1963). The Social Order, New York: Mo Graw Hill. Psicothema, 1993 Brewster-Smith. M. (1972). ls Social Psycho- loay advancina?. Contemporary Psycho- togy, 32. Cialdini. R. B. (1980). 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