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Este documento ofrece información sobre la importancia de una dieta equilibrada y saludable, incluyendo el desayuno saludable, la alergia a los alimentos, el pescado en la dieta, el aceite de oliva y la dieta mediterránea, frutas y verduras, y criterios generales para evaluar una dieta. Además, se proporcionan ejemplos de necesidades energéticas y recomendaciones para una dieta óptima.
Tipo: Apuntes
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¡No te pierdas las partes importantes!













































































La dieta equilibrada, prudente o saludable
Nuevos alimentos para nuevas necesidades
El agua en la alimentación
El desayuno saludable
La alergia a los alimentos
El pescado en la dieta
El aceite de oliva y la dieta mediterránea
Frutas y verduras, fuentes de salud
Autores: José Antonio Pinto Fontanillo. Coordinador del Programa de Alimentación y Nutrición de la Consejería de Sanidad Ángeles Carbajal Azcona. Profesora Titular de la Facultad de Farmacia. Universidad Complutense
Consejo Asesor: Jesús Román Martínez Álvarez. Presidente de la Sociedad Española de Ciencias de la Alimentación José Ignacio García Merino. Jefe de Sección de Metodología y Técnicas de Educación Sanitaria Ángel Negro Jiménez. Jefe de Subsección de Educación Sanitaria Ramón Aguirre Martín-Gil. Jefe del Servicio de Educación Sanitaria y Promoción de la Salud
Servicio de Educación Sanitaria y Promoción de la Salud Instituto de Salud Pública Consejería de Sanidad
Una dieta adecuada a nuestras necesidades puede considerarse como uno de los soportes permanen- tes en el mantenimiento o recuperación de la salud y el desayuno, como una comida más del día, con- tribuye notablemente al resultado final de lo que podemos entender por una alimentación equilibrada.
Bien es cierto que los cambios actuales en los hábitos y estilos de vida han perjudicado especialmen- te este espacio nutricional de cada comienzo de jornada. Sabemos que una parte de la población no desayuna con regularidad, o bien lo hace de manera insuficiente, no cubriendo las necesidades ener- géticas recomendadas, ni tampoco el aporte de nutrientes. Un desayuno adecuado reafirma ya desde la mañana el compromiso con un tipo de vida saludable, ayudándonos a afrontar mejor nuestros que- haceres, ya sean físicos o intelectuales.
A través de esta publicación, avalada por numerosas referencias a otros tantos trabajos científicos, queremos poner de manifiesto la importancia de recuperar y mejorar el hábito de desayunar en las personas adultas, e instaurarlo del modo más conveniente en los más jóvenes. Así mismo, confiamos en que sea de la mayor ayuda en la promoción de la salud nutricional desarrollada en las aulas.
José Ignacio Echániz Salgado Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid
La dieta equilibrada, prudente o saludable
Presentación
Dieta es otro término que se emplea habitualmente, y se define como el conjunto y cantidades de los alimentos o mezclas de alimentos que se consumen habitualmente, aunque también puede hacer refe- rencia al régimen que, en determinadas circunstancias, realizan personas sanas, enfermas o convale- cientes en el comer y beber. Solemos decir: “estar a dieta” como sinónimo de una privación parcial o casi total de comer. La Dietética estudia la forma de proporcionar a cada persona o grupo de perso- nas los alimentos necesarios para su adecuado desarrollo, según su estado fisiológico y sus circuns- tancias. Es decir, interpreta y aplica los principios y conocimientos científicos de la Nutrición elaboran- do una dieta adecuada para el hombre sano y enfermo.
Como dietas adecuadas, equilibradas o saludables –aquellas que contienen la energía y todos los nutrien- tes en cantidad y calidad suficientes para mantener la salud– hay muchas, la elección de la más correcta según todos los condicionantes del individuo se convierte en un arte. Por eso hablamos de la Ciencia de la Nutrición y del Arte de la Dietética, en la que también interviene la Gastronomía , o el arte de preparar con los alimentos elegidos una buena comida: equilibrada, apetecible y con buena digestibilidad.
Los componentes de los alimentos que llevan a cabo las importantes funciones antes descritas se conocen con el nombre de nutrientes. Así, un nutriente es toda sustancia, de estructura química conocida, esencial para el mantenimiento de la salud que, sin embargo, a diferencia de otras, no pue- de formarse o sintetizarse dentro de nuestro cuerpo, por lo que debe ser aportada desde el exterior, a
Nutrición y salud
Diapositiva 1
Nutriente
Aquellas sustancias NECESARIAS para la salud que el organismo no es capaz de sintetizar, por lo que deben ser aportadas por la DIETA, por los alimentos.
La dieta equilibrada, prudente o saludable
través de los alimentos y de la dieta. Además, si no se consume en cantidad y calidad suficientes, pue- de dar lugar a algún tipo de desnutrición, y manifestarse en enfermedades como el beri-beri, la pela- gra, el escorbuto, etc. que sólo curarán cuando se consuma de nuevo el nutriente implicado. Surge así el concepto de esencialidad. La principal evidencia de que un nutriente es esencial es precisamente su capacidad de curar una determinada enfermedad nutricional.
De entre los múltiples y diversos componentes que forman el cuerpo humano, sólo unos 50 tienen el carácter de nutriente. Es decir:
Por tanto, para que la dieta sea correcta y equilibrada tienen que estar presentes en ella la energía y todos los nutrientes en las cantidades adecuadas y suficientes para cubrir las necesidades y mantener la salud. El agua, aunque no se considera un nutriente, es también vital para la vida. Otra sustancia nutricionalmente importante es la fibra dietética.
Todos estos componentes o nutrientes están amplia y heterogéneamente repartidos en los alimentos, de manera que la dieta –es decir, los alimentos o mezclas de alimentos en las cantidades en que son habitualmente consumidos– tiene una importante función suministrando todas estas sustancias esen- ciales. Así, podemos decir que:
El hombre para mantener la salud desde el punto de vista nutricional necesita consumir a través de los alimentos aproximadamente 50 nutrientes. Junto con la energía o las calorías, obtenidas a partir de grasas, hidratos de carbono y proteínas, el hombre necesita ingerir con los alimentos 2 ácidos grasos y 8 aminoácidos esenciales, unos 20 minerales y 13 vitaminas.
Existe una única manera de nutrirse, pero numerosas, a veces ilimitadas, infinitas, formas de alimentarse, o lo que es lo mismo de combinar alimentos, para obtener dichos nutrientes.
La dieta equilibrada, prudente o saludable
Los abundantes resultados de los múltiples estudios que relacionan la dieta y las enfermedades cró- nicas –cardiovasculares, obesidad, diabetes mellitus, algunos tipos de cáncer, osteoporosis, etc.– han puesto de manifiesto, sin ninguna duda, que dieta y salud caminan de la mano, van juntas. Hoy se sabe que entre un tercio y la mitad de los agentes implicados en las muertes por cáncer y enferme- dades cardiovasculares son factores dietéticos. Podría pensarse que esto es algo poco esperanzador, pues tenemos que comer todos los días. Sin embargo, este aspecto negativo tiene la contrapartida de que, a diferencia de otros factores como los genéticos, por ejemplo, tenemos la posibilidad de modi- ficar la dieta como una medida preventiva o, más exactamente, como una manera de retrasar la apa- rición de la enfermedad.
II.
La importancia de la alimentación en la salud
Diapositiva 2
Enfermedades Crónicas
(Isaksson, 1988; 5th ENC; Ferro-Luzzi y James, 1997; Doll y Peto, 1981)
Genética Estilo de vida
Medio ambiente
Dieta factores modificables Dieta prudente
Partimos de la base, por tanto, de que una gran proporción de enfermedades, e incluso muertes, que pueden prevenirse en la actualidad, están relacionadas con nuestro comportamiento alimentario.
Desde luego, hay un total consenso en la comunidad científica sobre el hecho de que la elección más importante que la gente puede hacer para influir a medio y a largo plazo en su salud (aparte de dejar de fumar, aumentar la actividad física y evitar los accidentes de tráfico) es la modificación de la dieta.
Por tanto, de aquí surge la necesidad de definir con la mayor precisión posible qué es una dieta sana en términos de alimentos y nutrientes, cuyas principales características creemos están bastante bien establecidas, aunque en ocasiones, las recomendaciones dietéticas sean numerosas, poco claras y has- ta contradictorias.
Nutrición y salud
Nutrición y salud
La dieta equilibrada, prudente o saludable
El primer condicionante para que la dieta sea correcta y nutricionalmente equilibrada es que estén pre- sentes en ella la energía y todos los nutrientes necesarios y en las cantidades adecuadas y suficientes para cubrir las necesidades nutricionales de cada persona y evitar deficiencias.
Las necesidades de cada nutriente son cuantitativamente muy diferentes. Así, las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas, que son los únicos nutrientes que nos proporcionan energía o calorías, deben consumirse diariamente en cantidades de varios gramos y por eso se denominan macronutrientes. El resto, vitaminas y minerales, que se necesitan en cantidades mucho menores, se llaman micronutrien- tes; por ejemplo, de vitamina C únicamente necesitamos unos pocos miligramos (60-100 mg/día), igual ocurre con el cinc, y hablamos de cantidades inferiores aún, del orden de microgramos, de otras vitami-
IV.
Criterios generales a tener en cuenta en la
valoración de la dieta
Diapositiva 3
Dieta equilibrada
energía y nutrientes^ Necesidades de Ingesta de energía y nutrientes
La dieta equilibrada, prudente o saludable
comer. De hecho, en general, cuando elegimos un alimento en el mercado o en el restaurante esta- mos más atentos a su sabor, gusto, olor, aspecto, a nuestro apetito o incluso al precio, que a su valor nutritivo. Sin embargo, desde el punto de vista nutricional, ninguno de estos factores nos asegura una buena elección.
En la actualidad, hay que hacer referencia a otro criterio. Hasta hace relativamente poco tiempo, el principal problema de muchos países era conseguir suficiente cantidad de alimentos y evitar las defi- ciencias nutricionales. Hoy en día, paradójicamente, el principal problema y objetivo de los países desa- rrollados es combatir y prevenir el desarrollo de las enfermedades crónicas (cardiovasculares, obesi- dad, diabetes, algunos tipos de cáncer, osteoporosis, etc.), consecuencia, en gran parte, del excesivo o desequilibrado consumo de algunos alimentos y nutrientes. En este sentido se ha visto que el papel de muchos nutrientes (por ejemplo, los antioxidantes) va mucho más allá de su carácter estrictamente de nutriente.
Por ello, la dieta equilibrada será aquella que además de ser sana, nutritiva y palatable contribuya tam- bién a prevenir las enfermedades crónicas , es decir, aquella que dé lugar a una menor mortali- dad total y a una mayor expectativa de vida. La población española tiene una de las más altas del mundo: al cambiar de milenio, la esperanza de vida al nacer de una mujer era de 82,5 años, y en un hombre de 75,3 años.
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“Una dieta equilibrada y saludable,sólo es equilibrada y saludable si se come”
Dieta “óptima”
Sana Adecuada a las IR de energía y nutrientes Palatable Hábitos alimentarios
Nutrición y salud
Este es el gran reto en la actualidad. E incluso, ¿por qué no? tratar de obtener a través de la dieta lo que siempre ha anhelado el hombre: conseguir el elixir de la eterna juventud, de la larga vida.
Los actuales conocimientos que relacionan la dieta como factor de riesgo o de protección con las enfermedades degenerativas, las más prevalentes en el mundo desarrollado, han hecho que los están- dares o criterios para programar y valorar dietas equilibradas hayan cambiado. Aparece un nuevo con- cepto: las recomendaciones dietéticas , definidas como las pautas dirigidas a la población para realizar una dieta equilibrada y especialmente para prevenir o retrasar la aparición de algunas enfer- medades. Las recomendaciones dietéticas han supuesto un importante cambio en la política nutricio- nal de los últimos 50 años porque se centran en ingestas que previenen las enfermedades crónicas, a diferencia de las ingestas recomendadas estimadas para evitar las deficiencias nutricionales como la pelagra o el beriberi.
Tomemos como ejemplo la vitamina C, cuyos estándares de referencia pueden plantearse desde dos puntos de vista:
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Dieta “óptima”
Sana Adecuada a las IR de energía y nutrientes Palatable Hábitos alimentarios Preventiva de las enfermedades crónicas “Elixir de eterna juventud, de larga vida”