






































Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Apuntes de Opinión Pública del profesor Rospir de la Universidad Complutense de Madrid.
Tipo: Apuntes
1 / 46
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!







































La condición de espejos que los autores del siglo XIX admiraron en la evolución inglesa y francesa es la corriente dominante hasta el siglo XX.
La experiencia inglesa va por delante de la continental en evolución política (elecciones, parlamento, libertad de expresión…) en el siglo XIX, muchos autores, empiezan a presentar esa evolución política, como un ejemplo a seguir. Estos estudios van presentando ese modelo y va calando en el continente, como espejo en el que hay que mirarse. Todas esas experiencias dan una tradición al periodismo, un status profesional, una asignación de funciones dentro de la sociedad (EE.UU) Los ingleses, son los primeros que van elaborando teorías sobre la OP. Un libro de Bryce, en el siglo XIX, se detiene a hablar de la parte clásica de la OP. En el que marca un espejo angloamericano, por su manera de entender la OP.
En la experiencia de la Revolución francesa, de donde arranca una explicación cuyo centro y origen de la opinión pública es esa Revolución. La Ilustración, sus autores, el debate filosófico, político… movilizan la opinión de la población como centro de la OP. Su concepción se basa en el control. Se pasa de un vacío de poder, dejando atrás el Antiguo Régimen, a construir uno nuevo. En esta construcción, uno de los pilares que se introduce es
el de la opinión pública, la libertad de prensa, de expresión… Además a la opinión pública se le da un papel importante, dándole muchas competencias (es la que controla, vigila, juzga, apoya…por la falta de instituciones) porque había muchos vacíos. Se llega a una idea errónea ya que se confía 100% en lo dicho por la prensa (“los periódicos arreglan el mundo”).
Bauer asienta la influencia francesa a partir del precedente inglés, la Revolución francesa consiguió que el concepto de opinión pública se convirtiera en un lema eficaz de la política en general difundido por primera vez en Inglaterra. Tönnies pertenece al periodo de cambio en el que la opinión pública aminora su énfasis en la concepción normativa del liberalismo clásico para iniciar una presentación sociológica. En Comunidad y Asociación estableció las diferencias entre tradición, costumbre, religión y opinión pública, y explicó el por qué la última nacía con la sociedad. Una novedad de Tönnies fue la descripción y comentario de la opinión pública en Estados Unidos. Subrayó las diferencias entre Estados Unidos y Europa, en el primero la opinión pública era “marcadamente diferente” de la de otros países por sus circunstancias sociales. Inglaterra recibió una atención breve y en Francia se subrayó la importancia de Necker, Madame de Stäel, Tocqueville…
La atención histórica empezó con la mirada puesta en Europa.
La primera traducción fue al francés. La segunda al español, Historia y crítica de la opinión pública. En el libro se explica la transformación de la opinión pública en el siglo XX. Se dividiría en dos partes; la segunda parte sería el motivo de la primera y la segunda estaría dedicada al papel de la espera pública, que se transforma en algo distinto, lo que permite criticar las deficiencias de ese siglo. Su objetivo es analizar el presente. La influencia de Habermas en las investigaciones del siglo XVIII es admitida y reconocida. Craig Calhoun publica su libro Habermas and the Public Sphere, resultado de un congreso que organizó para discutir sobre el libro de Habermas. También se aclaran algunas de las críticas más conocidas, como las referidas a la escasa atención que dedicó a la “esfera pública plebeya”. En cuanto a la esfera pública burguesa se dice que entran los que tienen intereses económicos, culturales… y entienden que el pueblo no entra porque no tiene capacidad. Es una esfera limitada. El autor plantea, con la llegada de los medios de comunicación (especialmente los de masas) la total transformación de la sociedad. En el siglo XIX se habla de público, mientras que en el XX de masas. Hay una interrogación entre la llegada de las masas y cómo estos desplazan el modelo del siglo XIX, donde el tamaño de las ciudades y de los medios era más limitados (con públicos más VIP, que defienden sus propios intereses). Las masas traen pautas de consumo, de demanda de información… distintas. Lo primero que cambia es la redacción (sensacionalismo). En resumen, la esfera pública se va transformando en el siglo XX a la vez que los públicos van siendo sustituidos por las masas. El burgués busca diferenciarse de la plebe, y por eso aparece la esfera pública burguesa. Pero la plebe también se reúne, por ejemplo en las plazas. La frase de “todo el mundo habla pero de nada entiende” se asemeja mucho a lo que pasas en esas reuniones, donde un señor que nunca salió de su ciudad hablaba de Flandes. El burgués no podía estar involucrado en eso porque buscaba defender sus intereses. Los periódicos usaban la estructura dialógica, ya que ordena muy bien los temas para la esfera pública burguesa.
El escepticismo de los historiadores con el modelo habermasiano se basa en :
Estados impulsaron, red de oficinas postales nacional e internacional. Estas inversiones fueron realizadas con la intención de aprovechar la prensa como recurso de propaganda y de ocupación, de presencia en el debate público.
“sentimiento patriótico” ayudaban a movilizar la opinión de los ciudadanos.
pública plebeya). El adjetivo “burguesa” empleado por Habermas para calificar a la esfera pública se halla olvidado. Surgen nuevos adjetivos, ilustrada, mixta, esfera pública… que han surgido para salvar el problema de la flexibilidad con la que se acentúa dicha esfera. Los nuevos comportamientos y agentes identificados consisten y justifican dicho cambio.
comunicativa la opinión pública salió transformada en una fuerza política clave para la democracia americana. El vigor de las ciencias sociales en este periodo entrañó la convivencia entre diferentes trayectorias académicas y el ansia de búsqueda de una nueva explicación. El escenario político en el que la propaganda demostró su fuerza fue en el segundo mandato de Wilson. En el primero se firmó la declaración de neutralidad en la guerra. En enero de 1917 (segundo mandato) los británicos interceptaron un telegrama que confirmaba que Alemania conspiraba con México para que éste recuperase gran parte de la expansión occidental de Estados Unidos en el siglo XIX. Por lo tanto, Wilson solicitó a las Cámaras la declaración de guerra. Wilson estableció The Commitee on Public Information, el primer ministerio de propaganda. El CPI reclutó periodistas, publicitarios, novelistas y académicos para vender “La Cruzada de América” al pueblo americano. El CPI desarrolló por primera vez el más complejo y completo entramado humano y técnico destinado a la formación y orientación de la opinión pública. Se promovió la técnica del “placing news”, la colocación de noticias promovidas desde un punto de vista determinado por parte de un periodista; se consiguió la censura voluntaria en el ámbito periodístico. Además, cerca de 700 fotografías de las actividades bélicas eran censuradas cada día. Un dato muy significativo es que en 1917 cerca de entre 10 y 13 millones de personas acudían cada día al cine, un dato sorprendente. Según Lippmann, la administración estaba intentando crear una opinión pública uniforme en todo el país. Antes de las proyecciones, cuatro hombres intervenían ante el público para solicitar el compromiso de dos cosas: la financió de la guerra y el ¿Por qué estamos luchando? La invención de esta técnica comunicativa: cuatro minutos, cuatro voces distintas, mensjaes claros y directos y una audiencia diversa y ocasional, la convierten en un ensayo de la comunicación radiofónica previo a la aparición de la radio comercial en la siguiente década. Pero el pueblo americano comenzó a sospechar que había sido engañado. De los cinco tratados de paz firmados en los alrededores de París, el más famoso, el de Versalles, Estados Unidos nunca lo firmó. Wilson intentó el reencuentro con la opinión pública por todo el país pero su esfuerzo resultó infructuoso. Agotado y enfermo vio como la política de partido le negaba los votos necesarios en las dos Cámaras. Revisiones y críticas:
análisis de la propaganda: una corporación no lucrativa para ayudar al ciudadano inteligente a decretar y analizar la propaganda. El boletín Propaganda Analysis fue su seña de identidad. El título del primer número de este boletín fue “Cómo detectar la propaganda”. El propósito del boletín fue el de ofrecer material didáctico a través de análisis de casos concretos, al conjunto del sistema educativo. Pero las recomendaciones no evitaban el cambio de actitudes en la población. Su proyecto era aunar expertos académicos pero las críticas enfriaron las colaboraciones y su aislacionismo (izquierdismo, fomento del cinismo hacia los valores americanos…) También se ocupó de explicar el modo de trabajo del nuevo periodismo, las relaciones públicas, de la publicidad comercial y de los canales de comunicación. Analizaron también el escenario europeo: propaganda nazi, comunista y Guerra Civil Española. TEMA 3: El estudio moderno de la opinión pública. La dimensión política: La ciencia política surge a finales del siglo XIX principios del XX. Pretendía medir y cuantificar y para eso debe identificar nuevos problemas y objetivos, además de desarrollar una metodología. Un nuevo emplazamiento: Tras la guerra civil estadounidense (1861-1865), la sociedad de este país se caracterizó por una fuerte industrialización y urbanización, que fueron acompañadas de sus correspondientes problemas políticos y económicos. Esta situación provocó el surgimiento de asociaciones y académicos que pretendían estudiarla y proponer soluciones, aunque solo se pusieron de acuerdo en que los problemas sociales serían abordados de forma científica. Entre ellas destaca The American Social Science Association pero hay otras como la de Estadísctica, Historia, Economía… La primera facultad de Ciencia Política estadounidense se creó en la Universidad de Columbia en 1880. Trataron de institucionalizar la ciencia política y encontrar un ámbito académico en el que fuese reconocida como ciencia. Comenzaron a percibir que la opinión pública estaba muy ligada a la política, que podía ser tanto problema como solución, así que comenzaron a estudiar el binomio opinión pública-gobierno. En 1903 crearon la Asociación Americana de la Ciencia Política (APSA) centrada en los siguientes temas:
La sociología se agregó ante la necesidad de encontrar una síntesis teórica propia que le permitiese aprovechar las oportunidades que ofrecía la naciente estructura universitaria, expectativas que se materializaron entre 1900 y 1930. En la última década del s.XIX, la sociología ya era parte de la escena académica. El sistema universitario americano amparó el estudio de los problemas que identificaban a la sociología a la vez que propició la estabilidad para su desarrollo. Esta peculiaridad animó la redacción de los primeros libros de texto que los pioneros o fundadores publicaron entre 1894 y 1921. Un gran abanico de problemas empezaron a presentarse y a explicarse con la fluidez propia de este tipo de libros. La respuesta que la Universidad y la sociología iniciaron de los problemas sociales, políticos y morales estuvo acompañada por la tradición intelectual y social del pragmatismo americano y por el movimiento que dio nombre al período que se conoce como la “Era progresista”. Entre 1890 y 1930 el Movimiento Progresista se enfrentó a los cambios que la industrialización, la urbanización y el nuevo capitalismo habían introducido en la República y en la sociedad defendida en la Constitución. Los progresistas promovieron tres movimientos estrechamente relacionados: el que combatió la plutocracia, centrado en el nuevo poder económico; el político, centrado en las reformas a nivel nacional; y el cultural que buscó y definió un nuevo estilo de vida. Los tres entendieron que lo nacional prevalecía sobre lo local, y los medios de comunicación fueron un aliado indispensable. La opinión pública y la prensa fueron parte no reemplazable de una construcción y la explicación de la democracia que nacía en un tiempo de cambio. La transición conceptual de la opinión pública comenzó en la preocupación por el futuro de la democracia americana en su nueva dimensión. Entre 1909 y 1927, Cooley, Park y Dewey impulsaron esta transición. Lippmann abrió una perspectiva propia. En este período y hasta la institucionalización de los sondeos, la sociologización se caracterizó por las controversias sobre la naturaleza democrática y comunicativa de la opinión pública. Los cambios y el entendimiento tradicional de la opinión pública obligaron a los sociólogos a redefinir la esfera pública recogida en la Constitución y a proyectar un nuevo significado acorde con las nuevas “infraestructuras” de formación y expresión de la misma: lo individual, la interacción social, el control social, los públicos y las masas, los mass media y la medición de las opiniones.
Un segundo artículo de Yarros fue una crítica directa a la prensa amarilla y sus consecuencias en la opinión pública. Yarros asentó su crítica en dos puntos fundamentales: el editing de las noticias y la sustitución del we (el nosotros) por la firma en los editoriales, las noticias y los reportajes; y la “construcción de noticias”, denunciada como la práctica opuesta a la naturaleza del periodismo, contar noticias. Con esta petición quiso reducir o destruir el supuesto prestigio que el anónimo we concedía a los textos publicados. Shepard publicó “Public opinion”, el primer artículo académico sobre esta materia en AJS. Empezó por reconocer que para el término opinión pública era difícil encontrar una definición exacta, lo mismo que para concretar en que modo y con que fuerza el “gobierno por la opinión pública” se realiza en los países civilizados. La oposición a la opinión pública como algo separado de las opiniones de los individuos, o algo perteneciente a la nación o a la sociedad, constituyó el núcleo de su propuesta. En la formación de la opinión pública introdujo como “condición esencial” el sentido de actualidad entre los individuos. La actualidad la entendió como necesaria para desarrollar el interés político. También en AJS, Edward Ross publicó artículos, en los que se detuvo en la opinión pública en la primera etapa de su carrera académica, la que se considera más creativa y en la que la influencia de Tarde es seguida y reconocida. En “Social Control” recogió su preocupación por las condiciones sociales que creaban la armonía social. Para Ross, el control ejercido por la ley debía complementarse con el control procedente del público que descansaba en las “sanciones sociales”: la opinión pública, el sentimiento público y la acción pública. La opinión pública fue definida como el “juicio que el público pronuncia sobre un acto tanto si es virtuoso como perverso, noble o innoble”. El sentimiento público era “el sentimiento de admiración o aborrecimiento, respeto o burla, expresado por el público en relación con un acto”. La acción pública “comprende aquellas medidas o meras manifestaciones de opinión o sentimiento, tomadas o expresadas por el público en orden a influir sobre las conductas”. Ross también prestó una cierta atención al periodismo y al fenómeno de la comunicación social. La consideración sociológica de la opinión pública fluyó como una eventualidad o contingencia teórica relacionada con la explicación de fenómenos más amplios en los que la comunicación, el periodismo y los comportamientos colectivos estaban presentes. Journal of Applied Sociology fue fundada en la Universidad de California del Sur. Trimestralmente y durante cinco años fue la revista que acogió las investigaciones del
Departamento. De este período es también el artículo de Lowell J. Carr “Public Opinion as dynamic concept” (1928). Carr empezó por subrayar el interés creciente que se había producido en torno a la opinión pública a partir del final de la PGM para afirmar que se había vuelto un objeto de investigación tan respetable como la vivienda o el índice de criminalidad. La situación académica de la opinión pública la clasificó en dos concepciones o tendencias. Por un lado, agrupó a aquellos autores que concebían la opinión pública principalmente como un contenido, lo que los hombres piensan o creen. Por otro, en el que Carr se incluía, aparecían los que buscaban conocer el proceso psico-social a través del cual se llega a dichos contenidos. Una concepción que insistía en el proceso dinámico de formación de opinión pública, en las interacciones y contactos que provocan los contenidos. Cada opinión y cada actitud es la expresión no sólo de un proceso psicológico sino también social. Carr concluyó su exposición invitando a los sociólogos a que superasen la ambigüedad e nla referencia al término opinión pública a partir del uso de categorías y observaciones dinámicas en vez de estáticas. The Journal of Social Forces se fundó en Carolina del Norte en el 22. La revista fue el resultado de la colaboración entre las universidades de Carolina del Norte y la de Columbia, desde la que Giddings fue su principal impulsor. En ella, Binkley abordó el estado de la cuestión. El problema que denunció fue el de la indeterminación en el significado del término opinión pública que los politólogos, los historiadores y los sociólogos encaraban en el estudio de este fenómeno. Para Binkley los sociólogos eran los que habían llegado más lejos en la descripción y análisis de la opinión pública por su falta de reparos en asumir su existencia. La dificultad para llegar a un acuerdo sobre su explicación respondía a la diversidad de problemas en los que la opinión pública estaba presente. Aportó que la opinión pública era un “factor residual” en la ecuación que constituye el gobierno. Es decir, un elemento desconocido que debe ser asumido para explicar las relaciones entre los términos que constituyen dicha ecuación. Para Sedman, la opinión pública era “una fuerza activa o latente derivada de un compuesto de pensamientos individuales, sentimientos e impresiones”. Esta concepción era la respuesta a la preocupación que después de la PGM surgió en torno a la función de la propaganda y la opinión pública en la sociedad. La relación con la opinión pública y la nueva dimensión empírica que arrancaba en este momento, aunque estuvo presente en ASR, no fue óbice ni
mundo moderno. La crisis de la democracia que denunció pertenecía para él a la crisis del periodismo: la crisis no era informar, sino sustituir. Dado que el público, sin información precisa, no podía tomar decisiones inteligentes, en el segundo capítulo estableció que la protección de las fuentes de la opinión era el problema básico de la democracia. Lippmann describió el modus operandi de la prensa para explicar cómo los ciudadanos conocen el mundo de “segunda o tercera mano”. El poder de seleccionar las noticias lo describió como una actividad sagrada en una democracia. Este libro delineó el fracaso de la prensa para suministrar a los ciudadanos la información que necesitaban para formular opiniones políticas. Propuso algunas reformas: la protección de las fuentes informativas, una organización de las noticias comprensible para el ciudadano y la educación de los ciudadanos. Pero, el problema principal (el modo en que el público formaba sus opiniones) seguía sin solución. Lippmann había empezado a cuestionarse que la opinión pública siempre está en lo cierto.
reconstrucción de lo que nos han narrado y, por lo general, no vemos primero y definimos después, sino al contrario. La diferencia entre OP y opiniones públicas: denominamos asuntos públicos - opiniones públicas - a los aspectos del mundo exterior que están relacionados con comportamientos desarrollados por terceros y que interfieren con el nuestro, dependen de nosotros o nos interesan; y las imágenes que provocan reacciones por parte de otros grupos de personas o de individuos que actúan en nombre de grupos, son lo que llamamos OP. Es decir, las opiniones expresadas de forma privada son las opiniones públicas mientras que, las opiniones manifestadas o expresadas públicamente son la OP. A lo largo del libro, Lippmann denunció y reclamó un nuevo espacio para estudiar y definir el concepto de opinión pública de forma científica. Abogó por una purificación del vocabulario social que terminase con las “ficciones” que identificaban la OP con una mente colectiva. En la segunda parte habla de cómo reconocer la centralidad de la OP en un gobierno democrático le llevó a denunciar y a abandonar la supuesta existencia de una persona capaz de emitir juicios razonados sobre cualquier asunto público. Descubrió que la OP tenía competencias limitadas, y que esas limitaciones podrían corregirse con su propuesta de creación de una nueva “maquinaria de conocimiento”. Se ha escrito muchos libros sobre gobiernos y política, pero sólo nos pocos tratan sobre las fuentes y procesos vinculados con su origen y formación. Todos dan por hecho la existencia de una fuerza a la que denominan OP. La democracia americana había desaparecido para Lippmann en la ‘Great Society’ del siglo XX. El problema era lograr que el mundo exterior fuese visible, por lo que abogó por la aparición de un número cada vez mayor de expertos que garantizasen el realismo de las imágenes que tenían los ciudadanos. Dichos expertos ayudarían a superar la renuncia del ciudadano a comprender el gobierno y la creencia posterior de que es relativamente sencillo. En Public Opinion , explicó la actividad empresarial que era un periódico, el concepto de lector como fiel cliente de los productos anunciados, o la ausencia de crítica hacia los periodistas. Los editoriales eran el esfuerzo para aclarar los aspectos que quedaban en las noticias, y la combinación de ambos la fuerza para crear opiniones. Lippmann defendió que la OP no era un producto espontáneo porque para él la prensa no era una institución. Respondió a dos motivos en esta obra: