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Asignatura: Nuevas Tecnologias y Sociedad de la Informacion, Profesor: Isabel Ruiz-Gallardón, Carrera: Periodismo, Universidad: URJC
Tipo: Apuntes
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25.03.2014 Otros temas
Implicaciones políticas en la Sociedad de la Información
El nombre de Sociedad de la Información nació asociado a términos como sociedad postindustrial, nuevo capitalismo, nueva economía, así como otros de carácter político: fin de las ideologías, nuevo orden mundial, fin de la historia o globalización, expresiones que a su vez contenían una dimensión económica. Pero la globalización económica e incluso el avance de las nuevas tecnologías tuvo mucho que ver con los acontecimientos políticos como la Guerra Fría y la inversión en tecnología para la defensa, especialmente desde que Reagan puso en marcha el plan de defensa estratégica, conocido como Guerra de las Galaxias. El nuevo orden mundial se estableció con el fin de la Guerra Fría, simbolizado en la Caída del Muro de Berlín, el desmoronamiento de los regímenes comunistas de Europa Oriental que daban comienzo a la sociedad global a partir de los años noventa. En este nuevo escenario, la confrontación ideológica entre capitalismo y comunismo se sustituyó por un enfrentamiento vinculado al extremismo religioso islamista y los conflictos internacionales parecieron reestructurarse al surgir un nuevo agente: el llamado terrorismo internacional, que se muestra como uno de los rasgos más sobresalientes de las relaciones internacionales globales. Guerras como la de Irak, retransmitidas en directo de modo peculiar y a veces irreal, o el atentado de las Torres Gemelas en el 11S, confirmaban que estábamos ante un nuevo escenario mundial. A su vez, la respuesta a estos atentados, la emergencia de fenómenos como Guantánamo, o las movilizaciones internacionales por Internet en contra de la guerra, anunciaban otro agente en forma de opinión pública mundial o sociedad civil mundial, en consonancia con la sociedad globalizada. En el proceso de construcción de este nuevo orden mundial las reuniones de los grandes países, las cumbres del G8 y luego, tras la crisis financiera de 2008, G20, ponen de manifiesto un nuevo modo de respuesta en los movimientos antisistema o antiglobalización. En este contexto, la política tradicional de los Estados-naciones sufre importantes modificaciones. La primera tiene que ver con el cuestionamiento de la unidad básica Estado-nación, supuestamente debilitado como consecuencia de los procesos de unificación y la gran capacidad de las multinacionales y de las tecnologías para superar fronteras. Además, las TIC parecen haber facilitado las formas de relación entre las administraciones y los poderes y los administrados y los ciudadanos, habiendo quien anuncia la posibilidad de una democracia digital en la que la ciudadanía participa directamente en las decisiones y se crea un nuevo espacio público donde debatir. En el nuevo contexto político, el enfrentamiento ideológico que dominó el siglo XX ha sido sustituido por nuevas formas de acción y una clara tendencia bipartidista con criterios predominantemente pragmáticos y cuyo objetivo es la gestión. Las diferencias ideológicas que persisten parecen polarizarse sólo en temas muy concretos que van determinando la agenda: derechos de las minorías, aborto, matrimonio homosexual, formas de energía y cambio climático, etc, apoyados, en ocasiones, en criterios de propaganda o espectáculo. Podemos decir que se sustituye la política de las grandes ideas por las campañas políticas. En este contexto, parece que, en lugar de los viejos actores de la política tradicional, el papel fundamental lo asumen las corporaciones que dictan sus políticas a los gobiernos con el apoyo de los organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial y otros.
De esta forma, las agendas políticas internacionales y en gran medida las nacionales debido a la creciente interdependencia, son elaboradas por grupos de presión, ajenos a las ideologías, que tienen que ver sobre todo con la gestión de intereses concretos de cada uno de los lobbies y con cuestiones de tipo económico. La política tiene como objetivo no implantar una ideología sino resolver problemas concretos. Un ejemplo es la ecología, nacida como respuesta ante el evidente deterioro que el desarrollo económico genera en su entorno. Comenzó con un nuevo modo de conciencia y llegó a construirse en objetivo político hasta llegar a formar partidos en el gobierno. Incluso, en el ámbito internacional, es un tema clave, especialmente desde la cumbre de Kioto en 1997. Otro ejemplo es la aspiración a la integración en términos de igualdad de la mujer y lo que se ha considerado como políticas de género: el banco mundial, la ONU, el fondo monetario internacional, asumen las necesidades relativas a la no discriminación por razón de género e implantan programas dirigidos a alcanzar mayores niveles de igualdad, especialmente desde la cumbre de Beijing en 1995. También grupos minoritarios como gays y lesbianas reclaman integración en términos de igualdad. Han sido capaces de movilizar intereses políticos como la reivindicación del derecho al matrimonio. En esta situación surge el movimiento antisistema o antiglobalización que tiene como rasgo esencial recoger los planteamientos anticapitalistas anteriores a la globalización, pero hacerlo a su vez de forma global y mediante el uso de las tecnologías propias de la Sociedad de la Información. Los movimientos antisistema funcionan en gran medida en red, si bien lo combinan con viejas formas de lucha, incluso manifestaciones de tipo violento como en las reuniones del G8 y G20. Especial repercusión tuvieron las de la cumbre de Génova en 2001 y Pittsburg, en 2009. El movimiento antisistema como tal se ha venido visualizando sobre todo como respuesta a las reuniones que con el nombre de Foto Económico Mundial recurría a los poderosos en la ciudad suiza de Davos, la respuesta fue el Foro Social. Mundial de Parto Alegre, en Brasil, 2001, en la que se reunieron representantes de sindicatos, estudiantes, ecologistas, pacifistas, partidos de izquierda y movimientos sociales con el lema YES WE CAN. Posteriormente se han ido organizando reuniones en distintas ciudades