
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Paradoja de filosofía, paradoja del barbero
Tipo: Ejercicios
1 / 1
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!

Sara Escribano 1ºBAC D
La paradoja de Russell ha sido expresada en varios términos cotidianos, el más conocido es la paradoja del barbero que cuenta la siguiente historia: En un poblado de un antiguo emirato había un barbero llamado As-Samet. Un día el emir se dio cuenta que hacían falta barberos en el emirato, y ordenó que los barberos solo afeitaran a aquellas personas que no pudieran afeitarse. Imponiendo así la norma de que todo el mundo se afeitase. Un día el emir llamó a As-Samet para que lo afeitara y él le contó sus angustias: —En mi pueblo soy el único barbero y no puedo afeitar al barbero de mi pueblo ya que soy yo, y si lo hago, entonces puedo afeitarme por mí mismo, por lo que no debería afeitarme pues le desobedecería. Pero, si por el contrario no me afeito, algún barbero debería afeitarme, pero como yo soy el único barbero de aquí, no puedo hacerlo y también estaría desobedeciéndole. El emir pensó que sus pensamientos eran tan profundos, que le dio la mano de la mejor de sus hijas. Finalmente, As-Samet vivió feliz para siempre y barbón. Esta paradoja se expresa en términos informales y la idea es fácil de entender. La cuestión es si existe un conjunto de todos los conjuntos que no pertenecen a sí mismos. Hay grupos que no son miembros propios y otros que sí lo son. Por ejemplo, el conjunto de todos los perros no es un perro, pero el conjunto de cosas abstractas es en sí mismo algo abstracto. Un ejemplo visual podría ser la idea de un canasto que contiene canastos, porque este canasto también es un canasto en sí. Cuando se le pregunta sobre el conjunto de todos los grupos que no son miembros de sí mismos, el resultado obtenido indica que no puede existir. Esto se debe a una situación paradójica, pues si no se pertenece a sí mismo, es del tipo de conjuntos que no pertenecen a sí mismos, y por tanto, debe pertenecer a sí mismo por la definición del conjunto que queremos saber. Por otro lado, si se pertenece a sí mismo, no puede pertenecer a sí mismo por su propia definición, porque sus miembros son grupos que no pertenecen entre sí. Al final, el conjunto pertenece a él mismo si no se incluye en él. Llegamos a una afirmación aparentemente contradictoria que, sin embargo, expresa una verdadera idea (paradoja).