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partes de la eneida libro VI para poder trabajar en clase y hacer unas citas correctas
Tipo: Apuntes
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Asi dice entre lagrimas y da a la flota rienda suelta hasia que se desiizan por ias piayas eubeas de Curnas^146. Quedan vueltas las proas cara al mar y las anclas fondean cada nave con su diente tenaz. Las corvas popas orlan la ribera. Enardecido bulle el tropel de mozos por la orilla de Hesperia. (^) 5 Buscan unos el germen de la llama oculta alla en las venas del pedernal; se adentran otros raudos por entre la marana de los bosques, guarida de las [fieras, y dan cuenta a los suyos de las corrientes de agua que descubren. En tanto el buen Eneas se encamina a la cumbre en donde Apolo asienta su alto trono "'y a la ingente caverna en donde mora aislada la horrida Sibila, 10 aquella a la que inspira el dios profetico de Delos su poderoso pensamiento y su espiritu y le esclarece el porvenir. Ya ascienden por el bosque de Trivia al aureo templo. Dedalo, segun cuentan, huyendo de los reinos del rey Minos
Fue Cumas la primera colonia griega fundada en Italia. Al norte, muy cerca de Napoles, era una colonia de Calcis. ciudad de la isla griega de Eubea del mar Egeo occidental. 14 ' En una de las cumbres de la montaiia de Cumas se alzaba el cClebre templo de Apolo, mandado restaurar por Augusto. Su fundacion se atribuia a Dedalo. Al pie del santuario se abria la boca de una cueva. A travks de un corredor de 30 metros se llegaba a un gran vestibulo a donde confluian?iumerosas galerias. Alli se hallaba el antro de la Sibila virgiliana.
ENEIDA LIBRO VI
15 oso lanzarse al aire con el vuelo de sus alas y atravesando el mar en direccion a las heladas Osas por via nunca usada, vino al cabo a posarse voiandero en ia cuiii'iie de Cuiiiiu. A! :ornar z!!i tierra lo primero fue consagrar los remos de sus alas a ti, Febo, y alzarte un espacioso templo. En sus puertas dio en cincelar la muerte 20 de Androgeo , ' 41 debajo a los Cecropidas, forzados a entregar todos los aAos en castigo, !ay! a siete de sus hijos. Alli aparece la urna presta para el sorteo. Y en el panel frontero alzandose del mar la tierra gnosica. Alli el cruel amor del toro y la furtiva union de Pasifae 149 y en medio el testimonio de su pasion nefanda, su engendro hibrido, 25 el Minotauro. el hijo de dos formas. Alli aquel laborioso Laberinto y su recorrido inextricable. Compadecido Dedalo del hondo amor de la princesa, 61 mismo remedio las vueltas y revueltas del palacio guiando con un hilo 30 ciegos pasos. icaro ''O, tu tambien ocuparias un lugar destacado en tan gran obra, si su dolor lo hubiera permitido. Por dos veces trato de cincelar en mn !u infnrtiinio; las dos veces las manos del padre desfallecen. Todo, punto por punto. lo habrian recorrido con los ojos, si Acates, enviado por delante, no hubiese vuelto ya 35 con la sacerdotisa de Febo y Trivia
de pararse a mirar esas escenas.
14' Androgeo fue hijo del rey Minos de Creta y de su esposa Pasifae. Concurria en Atenas a las fiestas Panateneas. en que obtenia todos ios premios. Los ncriieiises o Cccropidas. llamados asi por su rey C h o p e , celosos de los triunfos de Androgeo. le dieron muerte. Minos conquisto la ciudad y le impuso el tributo de siete jovenes. que eran devorados por el monstruo Minotauro en el Laberinto. Llama a Creta tierra gnkira por su capital Gnosos. 149 Vuelve aqui Virgilio sobre la pasion de la reina Pasifae por el toro, del que nace el Minotauro, tema tratado por 61 exquisitamente en la Egloga VI. Teseo, hijo del rey de Atenas Egeo, logra dar muerte al Minotauro en su refugio del Laberinto. Ariadna, hija de Minos, que se enamora de Teseo, ayuda a este a salir de sus recovecos con el hilo que Dedalo. su constructor, le proporciona. "O Hijo de Dedalo. Constmye este unas alas para evadirse de Creta. Alecciona a su hijo para el vuelo. Pero el hijo desoye sus consejos y cae al mar donde perece ahogado. I 5 l Divinidad marina mencionada en el cortejo de Neptuno del Libro V.
Ahora seria mejor sacrificar siete novillos de vacada no uncida y otras tantas ovejas elegidas segun rito)). (^) 4 0 3Ice a Enezs. SUS hemhres ne tardar? er? ciimp!ir S:: .agrade r?..ar?date. Y la Sibila llama a los troyanos al templo de la cumbre. El flanco ingente de la roca eubea estd excavado en forma de caverna, a la que dan cien anchos corredores, cien bocas, de donde otras cien voces salen con sus respuestas sibilinas. Ya han llegado al umbral y la virgen prorrumpe: •áEs el momento de que pidas tu oraculo. !El dios, miralo, el dios!)) (^) 45 Estaba hablando ante la misma puerta cuando de pronto se le altera el rostro, se le muda el color. su cabello se desata, el pecho le jadea, se hincha su corazon fiero de rabia, su estatura parece mayor y no suena su voz a voz humana, pues el poder del dios le va insuflando su aliento cada vez mas cerca. (^) 5 0
retardas? -prorrumpe-. Hasta que lo hagas, no se abriran las anchas bocas del recinto atoniton. Dice esto y enmudece. Un gelido terror corre a traves de los rigidos huesos de los teucros. El rey da suelta a sus preces de lo hondo de su pecho. 55 •á!Febo, que siempre te apiadaste de los graves sufrimientos de Troya, que guiaste los dardos de los dardanos y la mano de Paris contra el cuerpo de Aquiles, con tu guia he cruzado tantos mares que bailan anchas tierras, y entre por la region de los masilos, y los campos tendidos delante de las Sirtes! Ya hemos llegado al fin (^) 60 a las costas de Italia. siempre esquiva a nuestras manos. iOjala nos haya perseguido el mal sino de Troya hasta aqui solo! justo es pei&ongisya a ia (^) de ptigaiiio, ... Pergamo, dioses y diosas todas, celosos de Ilion y la gran gloria dardana. 65 Y tu. profetisa la mas santa, adivina del futuro, concedeme -no pido reinos no destinados por mis hados- asentar en el Lacio a los troyanos y a los dioses errantes y poderes divinos de Troya tan traidos y Uevados. Y yo alzare alli un templo a Febo y a Trivia -sera todo de marmol- y fundare unas fiestas que llevaran su nombre. 70 A ti tambikn te aguarda Iin gran recinto sagrado en mis dominios.
15 ' Alude al templo dedicado a Apolo en el Palatino el ano 28 a. C. y a los juegos Apolinares fundados en el ano 212 a. C.
125 ((Troyano, hijo de Anquises, descendiente de sangre de dioses, la bajada al Averno es cosa facil. La puerta del sombrio Pluton esta de par en par abierta noche y dia, pero volver pie atras y salir a las auras de la vida, eso es lo trabajoso, ahi esta el riesgo. Unos pocos, de origen divino, a quienes Jupiter benevolo hizo objeto de su amor, 130 o que encumbr6 a los cielos su fervido heroismo, lo lograron. A lo largo del camino intermedio se extienden unos bosques y fluye en derredor con sus negros repliegues el Cocito. Pero si es tan ardiente, tan grande tu deseo de atravesar dos veces la laguna Estigia y otras dos el tenebroso Tartaro 135 y te agrada arrostrar tan insensaro ernpeiiu, escucha lo que antes has de hacer. Entre la espesa fronda de un arbol hay oculto un ramo con sus hojas y su flexible tallo de oro, consagrado a la Juno de lo hondo de la tierra. Lo protege todo el bosque, lo circunda la umbria dei vdie ienebrusu. 140 A nadie se permite bajar a las profundas regiones de las sombras si no logra arrancar antes del arbol el ramo de flotantes hojas de oro. Es un don que ha dispuesto se le ofrezca la hermosa Prostrpina. Cortado el primer ramo aparece otro igual y el tallo se reviste de hojas de oro. Asi que alza los ojos y escudrina, y una vez que lo encuentres 145 cogelo con la mano como debes, pues el se ira contigo de grado docilmente si !e es propicio tu hado. En otro caso no habra fuerza capaz de doblegar ni duro hierro que lo arranque. Ademas el cuerpo de tu amigo 150 -tU no lo sabes, jay! yace sin vida- y su cadaver inficiona la flota mientras tu consultando los oraculos permaneces suspenso =!e mi umhra!. Antes dale la tierra que merece
"' A Proskrpina, la esposa de Plut6n. La leyenda del ramo de oro no ha hallado todavia explicacion satisfactoria. Aduce Servio, comentarista de Virgilio. que quien tra- taba de suceder al rey de Nemi. sacerdote en el templo de Diana en el lago de Aricia, en los montes albanos, habia de dar muerte a dicho rey combatiendo con Cl. Pero antes habia de adueiiarse de la manzana en el arbol sagrado del interior del templo. trata del mutdago ofrecido a las divinidades del reino de muerte entre los celtas, los germanos y los mismos griegos? Virgilio la leyenda como elemento artistico?
y deposita su cuerpo en un sepulcro. Ofrece en sacrificio ovejas negras, Sea tsta la primera ofrenda expiatoria. Solo asi lograras
que a los vivos no es dado recorrer)). Dice, pliega sus labios y enmudece. 155
Da vueltas y mis vueltas en su alma a aquella trama de misterios. A su lado camina el fiel Acates. Va posando sus plantas bajo el peso de los mismos cuidados. Hablan de muchas cosas; se intercambian multiples conjeturas: de sus compafieros sera el muerto (^) 160 a que alude la Sibila? que cadaver deben dar tierra? Cuando llegan, ven en la seca arena de la orilla a Miseno sin vida, victima de una muerte inmerecida, a Miseno, el hijo de Eolo, que aventajaba a todos en lanzar al combate a los guerreros a toque de clarin (^) 165 y encenderlos con sus sones en impetu marcial. Camarada otro tiempo del gran Hector, entraba al lado de Hector en batalla destacado entre todos por el clarin y el brio de su lanza. Pero rlerpds qiic Aqiiiler. vencedor le despojh a su iefe de la vida, aquel hkroe, de esfuerzo sin igual, se unio al dardano Eneas. (^) 170 No se avenia a jefe de menos rango. Pero llega aquel dia y mientras hace resonar el mar con su concava concha y desafia, insensato, a los dioses con su canto, Triton, celoso de el, lo coge de improviso (si tal puede creerse) y en medio de las rocas lo hunde bajo las olas espumantes. Todos en derredor de su cadaver gemian prorrumpiendo en fuertes gritos, 175 el buen Eneas ei que mas a e todos. Entonces sin demora se apresuran ijorando a cumplir la orden de la Sibila. Su afan es apilar troncos de arboles en la pira del altar y alzarla hasta los cielos. Se adentran en un vetusto bosque, honda guarida de alimanas, caen a tierra los pinos; a los golpes del hacha resuenan las carrascas. (^) 180 Rasgan troncos de fresno y de hendidizo roble con las cunas. Rodando monte abajo van los talludos olmos. En medio del trabajo, Eneas se adelanta a animar a los suyos. Arma lo mismo que ellos con el destral su mano. Y con los ojos fijos en el inmenso bosque su entristecido corazon da vueltas y mas vueltas a su cuita (^) 185 y dirige esta suplica: •áiSi se me apareciera en este instante el ramo de oro
en su arbol entre la ingente fronda de este bosque! Pues todo lo que ha dicho la adivina de ti, Miseno, ha sido jay! harto cierto•â. Apenas acabo de decir esto cuando deiante mismo ae sus ojos, por foriuna, 190 volando desde el cielo desciende una pareja de palomas y va a posarse sobre el verde cdsped. Entonces reconoce el gran heroe a las aves de su madre y suplica gozoso: •á!Sed vosotras mi guia y si hay algun camino, vosotras por el aire dirigidme los pasos hacia aquella arboleda 195 donde el preciado ramo sombrea el fertil suelo! !Y tu, madre divina, no me abandones jay! en este trance!•â Dice y refrena el paso espiando que es lo que las palomas le senalan, a donde se dirigen. Ellas picoteando revuelan hasta el punto preciso 2 M qne pueden alcanzar los que las van siguiendo con los ojos. Y despues cuando Uegan hasta la boca del infecto Averno, alzan rauda el vuelo y se deslizan por el aire traslucido y se posan las dos en el tejuelo que desean, sobre el arbol donde con vario viso brilla el fulgor del oro entre las ramas. iL U - (^) llllJLILV , q Y C .., (^) ,, C I I ,lii huuryur ~ , ~ rii.nnAnruuiirv. , ~ Ilro.,-, ii-arii Inc frinr (^) invierno. a menudo [florece 205 en nuevas bayas el muerdago en un arbol ajeno a el y acostumbra a abrazar su fruto azafranado el combo tronco, lo mismo parecia el ramo de oro entre la fronda de la densa encina y su lamina asi iba restallando entre el blando susurro de la brisa. Eneas al instante se apodera del ramo 210 que resiste a su impaciencia y lo arranca afanoso y lo lleva a la gruta en que mora la profdtica Sibila. Entre tanto, los teucros en la playa no cesaban de llorar a Miseno y rendian a sus restos, ya incapaces de gratitud, el ultimo tributo. Comienzan levantando una gran pira con lena resinosa 215 y con troncos de roble. y entretejen de oscuro ramaje su costado. Plantan delante de ella funebres cipreses y encima la decoran con sus fulgentes armas Is9. Unos calientan agua; borbotea a la lumbre en calderas de bronce.
Is9 Las armas de sus camaradas. ya que no les era dado colocar sobre su cadaver. como era uso en la cremacidn. las desaparecidas de Miseno. su remo y su trompeta. a las que se referira luego.
Y lavan y ungen el helado cadaver. prorrumpen en gemidos y, vertidas las lagrimas, coiocan en un iecno ios aespojos mortaies y sobre eiios sus purpureos vestidos. 220 sus prendas preferidas. Otros sostienen el pesado feretro, menester doloroso, y,vuelto el rostro a un lado, aplican a la base de la pira la antorcha segun rito ancestral y queman las ofrendas apiladas, el incienso, las viandas y las copas del aceite vertido. Cuando empiezan a caer las cenizas 225 y la llama se extingue, van lavando con vino lo que queda de sedientas pavesas. Corineo recoge los huesos y los guarda en una urna de bronce. Pasa el mismo tres veces ante el corro de asistentes con el agua lustral y esparce leves gotas sobre ellos con un ramo de fbrtil olivo (^) 230 y purifica asi a sus companeros y pronuncia las ultimas palabras. Y la piedad de Eneas monta el tumulo de imponente tamano en que pone las armas del soldado, su remo y su clarin al pie de un alto monte que en su honor se llama ahora Miseno y llevara siempre su nombre. (^) 235 Hecho esto, se apresura a acabar de cumplir la orden de la Sibila. Habia una honda cueva pavorosa, con su ancha fauce abierta, aspera de Iguijnrres, protegida de un lago de aguas negras y un tenebroso bosque. Sobre ella no podia tender impunemente su vuelo ningun ave. (^) 240 Tan hediondo era el halito, que sus oscuras fauces despedian y alzaban a la boveda del cielo. Por eso designaron los griegos el lugar con el nombre de Aornos, el ausente de pajaros. Alli alinea primero la Sibila cuatro novillos de espinazo negro y va vertiendo vino por sus frentes y cortando las puntas de las cerdas en medio de las astas, (^) 245 las echa por primicias sobre el fuego sagrado. Y llama a voces a Hecate, poderosa en el cielo y en el Erebo. Otros bajo los cuellos de las victimas aplican los cuchillos y recogen la tibia sangre en tazas. El mismo Eneas deguella con su espada una cordera de negro vellocino en honor de la madre ''O de las Furias y de su excelsa hermana, y una vaca esteril en tu honor, Proserpina. (^) 250 Inaugura el altar de los nocturnos ritos en honra del monarca de la Estigia. Pone sobre las llamas los canales enteros de los toros y sobre las entranas, que van ardiendo, vierte pingue aceite.
La Noche y su hermana, la Tierra, eran hijas de Caos.
y nifios y doncellas y mozos tendidos en la pira ante los mismos ojos de sus padres; + .e...rrrr.,, ,.c.m,. 1 .- I.,..-L ..& m..a a- -1 ,. LAC -..* a !os primeros frios o:cfia!cs
310 se desprenden y caen o las bandadas de aves en vuelo sobre el mar
a traves del oceano en busca de paises soleados. En pie pedian todas ser las primeras en pasar el rio y tendian las manos en ansia viva de la orilla opuesta. 315 Pero el hosco barquero va acogiendo en su barca ahora a estos, ahora a y rechaza a los demas y los mantiene lejos de la orilla. (^) [aquellos Eneas asombrado, turbada su alma por aquel tumulto: •áDime, virgen -pregunta-, significa esa afluencia al rio? quieren esas almas? 320 Y que raz6n se retira a las unas de la orilla mientras pasan las otras con los remos que barren la livida corriente?•â Le responde con brevedad la anciana profetisa: •á!Hijo de Anquises, verdadero descendiente [de dioses, ves los hondos remansos del Cocito y la laguna Estigia. CUYO alto poder temen los dioses invocar con falso juramento. Todos esos que tienes a la vista 325 son turba desvalida a la que se ha negado sepultura. El barquero es Caronte, los que va llevando por las ondas han sido sepultados. No le es dado pasarlos de esta ribera horrenda ni atravesar las olas de su ronca corriente sin que encuentren primero sus huesos el descanso del [sepulcro. 330 Cien anos revolando vagan en derredor de esas orillas. Solo al fin se !es admire y iiegan a cruzar !os remansos que ianio deseaban. Freno el hijo de Anquises el paso y se detuvo y se sumio en hondos pensamientos, dolida el alma de su dura suerte. Alli distingue entristecidos, privados de las honras rituales en la muerte, a Leucaspis y a Orontes. c a p i t h de la flota de los licios. 335 a los que navegando desde Troya con el por mares borrascosos arrumbo el Austro y arrollo nave y tripulacion entre las olas. Entonces el piloto Palinuro avanzaba a su encuentro, el que en la travesia de Libia, hacia poco, arrancado a la popa mientras iba observando las estrellas, 340 cayo lanzado en medio d e las olas. Apenas reconoce entre la densa sombra
Eneas su semblante desolado, se adelanta a hablarle: aiPalinuro! dios te arrebato de nwstri !id^ y !e hiinriib hajn e! a x h n haz de! mar? Di. c o n t 4 ~ 1 a m e Apolo, que j a m h me engaiio, esta vez se ha burlado de mi. Me aseguraba que saldrias sin dafio del mar y arribarias a las tierras de Ausonia. 345 Mira como ha cumplido su promesa•â. •áNo te ha engailado el tripode de Apolo 166, caudillo, hijo de Anquises, ni un dios me sepulto bajo las ondas. El gobernalle aquel, fiado a mi custodia, que yo asia, con que regia el curso de la nave, lo arranque sin querer con gran fuerza y al caer de cabeza lo arrastre a una conmigo. Lo juro por la furia de los mares, no Uegue a temer tanto por mi como temia por tu nave, que privada de timon, sacudido el piloto de su mando, zozobrase en aquellos montes de olas. Tres noches borrascosas el Noto me arrastro impetuoso 355 por sobre el mar inmenso entre las aguas. Al albor del cuarto dia empinado en la cresta de una ola, acerte a divisar Italia. Poco a poco avanzaba a nado hacia la orilla. Me hallaba ya a seguro, a no haberme atacado con sus armas horda cruel tomhndome, ignorante, por presa codiciada cuando bajo el agobio de mi ropa empapada iba asiendo con mis manos crispadas el cantil de una roca. Ahora estoy a merced del oleaje y me traen y me llevan los vientos en la orilla. Por eso te lo pido por la dulce, celeste claridad, por el aire que respiras, por tu padre, por !a esperacm FAesta e:: t~ J G! ~que y" vi hxiendcse hcmhre, librame, jefe invicto, de estos males, o echame tierra encima. ' 61 Te es dado hacerlo con que vuelvas al puerto de Velia. ' 61 O si hay un medio,
El orAculo o predicci6n de Apolo. Lo emitia la sacerdotisa o pitonisa del dios sentada sobre un tonel sostenido por un tripode. 16 ' Bastaba con lanzar tres puRados de tierra sobre un cadaver para darlo por enterrado. 'a El puerto fue fundado siglos despuks en la costa de Lucania. junto al cabo Pali- nuro, por emigrados focenses que huian de los persas. Virgilio no duda, a pesar de ello. en asociar al pasaje el nombre de un lugar de su Italia.
si tu madre divina te lo muestra -que no te aprestas, pienso, sin el favor del cielo a atravesar tan .imponente corriente y !es remanses. de !a !agtina Fstigir- dde 2 este infnni'nadc !a m z x 370 y lltvalo contigo a traves de esas ondas para que encuentre al menos en la muerte un lugar de apacible descanso)). Apenas habla asi, prorrumpe la Sibila: donde, Palinuro, te viene ese insensato deseo? Tu que no has recibido sepultura pretendes ver las aguas de la Estigia y el lugubre rio de las Eumtnides 375 y acercarte a esta orilla sin orden de los dioses? Cesa ya en tu esperanza de doblegar con suplicas los designios divinos. Pero escucha y recuerda mis palabras, donde hallaras alivio en medio de tu dura suerte. Prodigios de los cielos, operados a lo largo y ancho de la comarca, moveran a los pueblos vecinos a dar expiacion a tus restos. Te alzaran un tumulo y rendiran ofrendas a tu tumba cada ano 380 y llevara el lugar para siempre tu nombre, Palinuro)). Calman estas palabras su ansiedad y ahuyentan de su triste corazon por un momento su dolor. Le alegra que el lugar lleve su nombre. Siguen, pues, su camino y se acercan al rio. El barquero, tan pronto como desde las ondas de la Estigia 385 los vio cruzar el bosque silencioso y acercarse a la orilla se adelanta a hablarles y les increpa airado: •á!Tu, quienquiera que seas, que armado te encaminas a mi rio, ea, dime a iiUe ieiieJ desde si:iG^ e::^ qLe^ ests, deten el paso. Es esta la morada de las sombras, 390 del sueao y la adormecedora noche. Me esta vedado trasladar cuerpos vivos a bordo de mi barca estigia ni me cabe alegrarme de naber aado acogiaa en esias aguas a Iiercuies cuando vino aqui y tampoco a Teseo ni al mismo Piritoo, por mas que los dos eran de linaje divino 395 e invencible pujanza. El uno encadeno con su mano al guardian del Tartaro, tras de arrancarlo de el. se lo llevo a rastras tembbroso. Los otros intentaron llevarse a nuestra reina del talamo de Plutonn.
La inspirada del dios de Anfriso '69 le contesta brevemente: •áNo maquinarnos asechanza alguna, no te alarmes.
seguir amedrentando toda la eternidad desde su antro a las sombras exangues con su aullido. Bien puede Prostrpina seguir guardando fiel el umbral de su tlo. El troyano Eneas, afamado por su piedad y su valor guerrero, baja al hondo del Erebo sombrio en busca de su padre. Si no te mueve el alma 405 el dechado de tal amor filial, reconoce a lo menos este ramo." Le ensena el ramo oculto bajo el manto. Con esto se apacigua el hervor airado de su pecho. No se habla mas. Se asombra Caronte admirando el don sagrado, el ramo del destino que no veia hacia tiempo y va virando la popa verdiazul y se acerca a la orilla. En seguida echa fuera a las almas 410 que iban sentadas en los largos bancos, deja libre la tilla y al punto acoge a bordo al corpulento Eneas. Cruje bajo su peso la r m s i d a barca y por sus juntas da entrada a borbotones al agua marismosa. Al cabo pasa el rio y deja a la adivina 415 y al troyano salvos sobre un informe marjal de glaucas ovas.
El enorme Ctrbero ensordece este reino con el ladrido de sus tres gargantas, &scuii;Ui;a!, ,-...';A,. ,,,.u. U" a-,a. C" .Y (^) o -Y".. "";' fra,+a ..C ...., ?. !i?en!r=da. La Sibila, advirtiendo que se erizan las sierpes de su cuello, le arroja una torta amasada con miel y adormideras. El con hambre voraz 420 abriendo sus tres fauces la arrebata, esKra su monstruoso lomo y se tiende en tierra y iiena corpuienio iodo ei aiiiru. Sumido en sueno su guardian, gana Eneas la entrada y se aleja veloz de la orilla y las ondas de las que nadie vuelve.
169 El Anfriso era un rio de Tesalia. regidn del norte de Grecia. En sus riberas Apolo, al ser expulsado del cielo, apacentb los rebaflos del rey Admeto.
Eneas, no menos apenado 475 de su duro infortunio, la sigue largo trecho con la vista, banada en llanto y en piedad ei aima. Despues a duras penas continua el camino asignado. Llegaban ya a los campos mhs distantes, donde moran aparte los varones famosos en la guerra. Alli encuentra a Tideo. alli a Partenopeo, 480 celebre por sus armas, y a la palida sombra de Adrasto ' 14. Alli a los dardanos caidos en combate, tan llorados alla arriba en la tierra. Mirandolos en larga fila a todos, prorrumpe en un gemido. Ve a Glauco y a Medonte, a los tres hijos de Antenor, a Polibetes, sacerdote de Ceres, y a Ideo ', 71 que a la par 485 empuiia todavia carro y armas. Rodeanle agolpados a derecha e izquierda. No les basta con verle una vez sola. Desean detenerle, ir andando a su lado y saber el porque de su venida. Pero los capitanes de los griegos y las filas de tropas 490 de Agamenon, apenas divisaron al heroe y el fulgor de sus armas en la sombra, se agitan de pavor y unos vuelven la espalda como antafio corrian a las naves, piuri-;mi;cn =?:os e:: a!Andrr wcer. E! g r i t ~se !es frustra en las bocas abiertas. Alli Eneas ve al hijo de Priamo, a Deifobo, 495 llagado todo el cuerpo, el rostro cruelmente desgarrado, el rostro y las dos manos, la cabeza arrasada a ambos lados por el despojo de las dos orejas, la nariz mutilada por vergonzosa herida. A duras penas logra reconocerlo. Trataba de ocultar, todo empavorecido, sus horrendos estigmas. Al punto le insta Eneas con su voz bien conocida de el: •áiDeifobo '", valeroso en combate, 500 vastago del linaje real de Teucro, ha querido infligirte castigo tan cruel? quitn le ha sido dado tal poder sobre ti? La Ultima noche de Troya llego hasta mis oidos la noticia de que al cabo de tanta matanza de pelasgos habias caido encima de una revuelta hacina de cadaveres.
' 14 Tres de los siete heroes de la guerra contra Tebas. tema de la tragedia y la epopeya griega. 17 ' Toma Virgilio de diversos pasajes de la Iliada los heroes que aqui menciona. Ideo era el cochero de Priamo. ' 16 Hijo de Priamo. A la muerte de Paris caso con Helena.
Yo mismo te alce entonces en la orilla Retea '" un cenotafio e invoque tres veces eq voz alta a los Manes. 7.- ,U (^) iiviiibre --- y ~ ~ s m s sa s sefida:: e! !ugrr. No me fue dado verte, amigo, ni al partir depositar tu cuerpo en tierra patria•â. A esto el hijo de Priamo: ((Nada, amigo, has dejado de hacer. Has cumplido tu deber con Deifobo y con su sombra funebre. En estos males me han hundido los hados y la furia 510 criminal de la espartana. Es ella quien me ha dejado estos recuerdos. Sabes como pasamos la ultima noche entre engaaoso jubilo. Lo recordamos demasiado bien. Cuando el fatal caballo escalb las alturas de Ptrgamo con el vientre prenado de peones armados, fingiendo ella una danza ritual, iba guiando a las mujeres frigias en torno a la ciudad entre alaridos baquicos. Ella arbolaba en medio una gran tea y desde lo alto del alcazar su llama hacia senas a los danaos. Yo entonces, acabado de fatiga. rendido por el siieno me acogi a mi infausto talamo. Tendido en el me invadio un dulce y hondo reposo, idhtico a una placida muerte. Entre tanto mi esposa, la ejemplar, aleja de la casa cada una de las armas y hasta mi fiel espada la hurta de la testera de mi lecho. Y llama a Menelao y le da entrada descorriendo de par en par las puertas. Esperaba sin duda hacer con ello un gran presente a quien la amaba y que podria bo;rzr asi e! :ec~e:& & i3tigr.s cg!p=s. LA q& & r g ~ p! r &! ~? lrrumpen en mi lecho y con ellos, el Eolida ,' 17 instigador de todas las maldades. !Dioses, dad a los griegos otro tanto (^) 530 si son puros ios labios que os piden venganza! Pero hablando de ti, ea, dime lances te han traido hasta aqui vivo?
'" El cabo Reteo, promontorio cercano a Troya. El sobrenombre de E6lida tiene un dejo de desprecio. Era fama que Ulises habia nacido de los amores de Sisifo. hijo de Eolo. y de Anticlea. raptada esta por Sisifo antes de que se casara con Laertes.
perdido el rumbo a merced de las olas o cumpliendo el mandato de los dioses? O si no fortuna te acucia a visitar estas moradas de tristeza, sin luz de sol, 535 estos eriales de confusas sombras?)) A vueltas de estas plaiticas. la rosada cuadriga de la Aurora en su etCrea carroza habia ya cruzado medio cielo. Y acaso en otras tales gastaron todo el tiempo concedido. pero su compariera la Sibila se lo advierte y le ataja asi: •áLa noche cae. Eneas, estamos malgastando el tiempo en llantos. 540 Aqui es donde el camino se bifurca. Este de la derecha, al hilo de los muros del gran Pluton, nos lleva hacia el Elisio. En cambio el de la izquierda conduce a donde penan los malvados, por el se va hacia el Tartaro impio•â.
545 Ya me voy. Vuelvo a ocupar mi puesto entre las almas. Ve, gloria nuestra, sigue tu camino y que goces de mas felices hados•â. Diciendo esto volvio el paso.
Mira Eneas de pronto hacia atras y ve al pie de una roca, a mano izquierda, un enorme recinto envuelto en triple muro. Lo cine en borbollones de llamas el Flegetonte del Tartaro, cuya rauda corriente va rodando 550 penascos resonantes. E n frente hay una puerta gigantesca con columnas de solido adamante, tales que ni los hombres ni los mismos habitantes celestes lograrian descuajar con su embate. Una torre de hierro se alza firme a los aires. 555 Tisifone sentada alli, cenida de sanguinoso manto guarda la entrada en vela noche y dia. Desde alli oyen gemidos y el horrido restallo de las vergas y el rechinar de hierros y arrastrar de cadenas. Eneas frena el paso y aterrado va escuchando su estruendo. 560 •á;Que crimenes son esos?, dime, virgen. que castigos los torturan, que grito tan horrendo hiere el aire?•â
La adivina comienza a hablar asi: •á!Afamado caudillo de los teucros, le esta vedado al puro de corazon poner pie en este umbral del crimen! pero a cuaiidu^ r,e^ cunfib^ Hecate^ la^ custu&a^ del^ bosqUs^ de! me instruyo 'en los castigos impuestos por los dioses (^) 565 y me guio en persona por todo este recinto. Radamanto de Gnosos 179 es el que ejerce aqui su ferreo mando. Ya castiga, ya escucha los delitos, ya fuerza a confesar las culpas que cada uno alla arriba celaba entre vana alegria y relego expiar hasta el momento demasiado tardio de la muerte. Tisifone al instante, latigo en mano, salta vengadora y azota a los culpables, 570 y azuzando con la izquierda el manojo de sus horrendas sierpes llama en su ayuda a la tropa feroz de sus hermanas. Se descorren entonces con hdrrido chirrido sobre sus goznes las sagradas puertas. que traza de monstruo esta velando sentado en el zaguan? horrible catadura la del que monta guardia en el umbral? Pues una hidra monstruosa, aun mas horrible, mora dentro abiertas sus cincuenta negras fauces. Desde alli abre su sima en !o hondo el mismo Tartaro y penetra en las sombras dos veces el espacio que desde el suelo la vista mide hasta el etereo Olimpo. Alli los viejos hijos de la Tierra, la raza de Titanes, (^) 580 derrocados de lo alto por el rayo, ruedan en lo mas hondo del abismo. Alli vi a los dos hijos de Aloeo, de estatura gigante que osaron con sus manos desgarrar en su asalto el vasto cielo y derribar a Jupiter de lo alto del empireo. Vi tambikn el castigo cruel de Salmoneo. (^) 585 Por imitar ei rayo aei padre de ios dioses y ei trueno dei Oiimpo sobre un carro de cuatro corceles -agitaba en su mano una antorcha- iba triunfal por los pueblos de Grecia y su ciudad del centro de la Elide reclamando para si los honores de los dioses. 590 iInsensato! Creia remedar la tempestad y el rayo inimitable con el bronce batido por los cascos de sus caballos. Pero el padre omnipotente vibro su dardo entre apifiadas nubes -no antorchas ni relumbres de humeantes tizones-,
119 En nombre de Pluton administraban justicia en el Hades Minos, rey de Creta. Eaco. rey de la isla Egina. y Radamanto. hermano de Minos. iao. - ii
que tane con los dedos unas veces y pulsa otras su plectro de marfil. Aili estaba la antigua dinastia de Teucro, galana descendencia, IU^ i--^ rI I G I U C ~l-..-..^ ,,,^ :,A,, - ...a~,,a,",.."a :A,,,,...ab.u"a^ ,, b., t:am....r%.b.n.p"s^ - d. .a,-.,^ ,&.hncnE-..a. """" 650 110, Asaraco y Dardano. el fundador de Troya. Eneas asombrado ve esparcidas sus armas y sus carros vacios. Hincadas en la tierra estan sus lanzas y sueltos los corceles pacen desperdigados por el llano. Aquella misma aficion a los carros y a las armas que les ganaba en vida, aquel su afan en criar lucios sus potros, 655 perdura en ellos vivo bajo la tierra. Aili de pronto Eneas ve a izquierda y a derecha a otros yantando por la yerba, cantando a coro un himno de gozo a honra de Febo en un bosque fragante de laureles donde brota el Eridano ' 8 5 caudaloso camino de la tierra rodando entre [arboledas. 660 Alli el corro de aquellos que sufrieron heridas por la patria, alli estan los que fueron toda su vida sacerdotes castos, alli los vates fieles a los dioses, cuya cancion sono digna de Apolo, y los que ennoblecieron la vida con las artes que idearon y los que haciendo el bien lograron perdurable recuerdo entre los hombres. Todos llevan 665 ceiudas a sus sienes vendas como la nieve. Cuando todos se apinan rodeandoles la Sibila les dice estas palabras -se dirige a Museo Ig6, estaba en medio de una turba innumerable que le miraba alzando hacia 61 los ojos, el descollaba con sus altos hombros-: ((Decidme, almas felices, 670 y tu el mejor de los poetas, dime il"t par-Le Aiiises? ii=aje le ;dicnc? Venimos a buscarle atravesando los caudalosos rios del Erebo•â. Esta breve respuesta les dio el heroe: •áNinguno tiene aqui lugar fijo. Moramos en los umbrosos bosques. Lecho nos brindan las riberas. Poblamos las praderas que sin cesar reirescan ios arroyos. 675 Pero si os fuerza el alma tan hondo afan, doblad ese collado y en seguida os pondrt en camino seguro•â.
Nombre griego del rio Po. Recorre bajo tierra un corto trecho a poco de nacer. De ahi la creencia m que irnmpia del Hades. Ia6 Cantor legendario, disclpulo de Orfeo. Compuso cantos sobre la vida de los bienaventurados en el ELisio, segun ~ A T ~ N Republica , 363.
Dice y marcha adelante y desde un alto les enseha los campos luminosos. Descienden al punto de la cima.
Estaba a la sazbn su padre Anquises en el fondo de un valle verdegueante, afanado en pasar revista pensativo a unas almas encerradas alli, que un dia subirian a gozar de la luz. (^) 680 Entonces casualmente recontaba todos sus descendientes, los que serian sus amados nietos. Pensaba en su destino, en su fortuna, en sus personas, en sus lances de guerra. Al punto en que vio a Eneas avanzando a su encuentro sobre el cesped tendib a 61 enardecido sus dos manos. inundadas en llanto las mejillas, 685 y prorrumpio en un grito: •á!Has venido por fin! Tu amor filial en que tu padre tenia puesta el alma. triunfo de los rigores del camino. Me es dado ver tu rostro, hijo, y oir tu voz que conozco tan bien y hablar [contigo. Si, mi r!ma !e esperzhz. hne irr?z,oir?zhz que hahius de veni: y c ~ n t a b a!as dias. 6% No me enganb mi afan. tierras, q u t anchos mares has cruzado antes de que pudiera yo acogerte? riesgos, hijo mio, has arrostrado? !Cuento temi que el poderio de Libia te llegara a danar!)) Pero el: •áTu imagen, padre, tu entristecida imagen, (^) 695 que acudia a mi mente tantas veces) me ha impelido a este umbral. Anclada esta la flota en aguas del Tirreno. Dame a estrechar tu mano, padre mio, y no esquive tu cuello mis abrazos)). Diciendo esto, las lagrimas le iban regando el rostro en larga vena. Tres veces porfio en rodearle el cuello con sus brazos (^) 700 y tres veces la sombra asida en vano se le fue de las manos lo mismo que aura leve, en todo parecida a un sueno alado. En esto, avista Eneas en un valle apartado un bosque solitario, resonante su fronda de susurros, y ve el rio Leteo que fluye por delante de aquel lugar de paz. En torno a su corriente revolaban las almas (^) 705 de tribus y de pueblos incontables, como por las praderas en el claro sosiego del estio las abejas van posando su vuelo en cada flor y se derraman en torno a la blancura de los lirios. Resuena su zumbido por toda la campina. Eneas a su vista inesperada, ignorando lo que es,
710 pregunta por su causa, q u t rio es el que tiene alli delante y quitnes son aquellos que llenan apiiiados sus riberas. A esio su padre Anquises: •áSon !as Piiiar a que destina el hado a vivir otra vez en nuevos cuerpos. A orillas del Leteo estan bebiendo el agua que libra de cuidados 715 e infunde pleno olvido del pasado. Por cierto que hace tiempo estaba deseando hablarte de ellos, mostrarlos a tu vista y recontar la serie completa de los mios para que todavia te alegres mas conmigo de haber llegado a Italia•â. •áPero, Les posible, padre, creer que hay almas que remonten el vuelo desde ahi hasta la altura de la tierra y vuelvan otra vez a la torpe envoltura de los cuerpos? que ese loco afan d e los desventurados por volver a la luz?•â •áTe lo voy a aclarar, n o te tendrt suspenso, hijo•â -replica Anquises-. Y le revela todos los secretos por su orden. •áAnte todo sustenta cielo y tierra y los llquidos llanos y el luminoso globo de la luna y los titanicos astros r n ecp!ritg in?ernn y nn dma que penetra cada parte y que pone su mole en movimiento y se infunde en su fabrica imponente. En el tienen su origen los hombres y los brutos y las aves y cuantos monstruos cria el mar bajo su lamina de marmol. Conservan estos germenes de vida igneo vigor de su celeste origen en tanto no les traba la impureza del cuerpo ni embota su terrena ligadura, y sus miembros destinados a la muerte. De aqui nace en las almas su temor y ansiedad, sus duelos y sus gozos. Encerradas en ias riniebias de su ciega carcei, no logran percibir las libres auras. Ni aun el dia postrero, cuando la vida ha abandonado el cuerpo, alejan todo el mal de si los desgraciados ni todas las escorias de la carne. Y es forzoso que muchas por misteriosa traza la' Esta mente o espiritu es el anima mundi. Tiene la naturaleza del fuego y es fuente de toda vida. Su espiritu o, como dice aqui, sus propios Manes siguen acompa- fiando al hombre en su purificacion despues de la vida, en que sufre el castigo merecido. Una clase de almas, segun Virgilio, permanecen purificandose en el Elisio en el cic!o del gran afio del mundo equivalente a diez mil &os. hasta recobrar su primera pureza. Otra clase, la mas numerosa. se purifica en el valle del Leteo, el rlo del olvido, para tornar al cabo de mil anos a sus cuerpos en la tierra.
perduren arraigadas en lo hondo de las almas. Por eso las someten a castigos con que pagan las penas de las culpas pasadas. Unas pmden tendidas a! soplo inconsistente de los vientos, 740 otras lavan la mancha de su culpa abajo, en el enorme regolfo borboteante, otras se purifican por el fuego. Cada uno de nosotros sufre su expiacion entre los muertos. Desputs se nos envia alla, a traves del espacioso Elisio. Pero pocos logramos permanecer en los rientes campos. S610 el lapso de dias y de dias, cuando el ciclo del tiempo esta cumplido, acaba por borrar la mancha inveterada y vuelve a su pureza del etereo principio y la centella de impoluta lumbre. A todas esas almas, cuando gira la rueda del tiempo un millar de afios, llama un dios en nutrido tropel a orillas del Leteo, por que, perdido todo recuerdo del pasado, tornen a ver la boveda celeste 750 y comience a aflorar en ellas el deseo de volver a los cuerpos)). Deja de hablar Anquises y va llevando a su hijo a una con la Sibila hasta el centro de aquella densa turba vocinglera, y ocupa un altozano para tomar de frente la larga hilera de heroes y conocer sus rostros segun pasan. •áAhora ven, te hart ver que gloria le reserva el porvenir al linaje de Dardano, que traza de herederos italicos te aguardan y las almas ilustres que han de llevar un dia nuestro nombre. Te voy a revelar tu destino. Aquel joven, ves? -va apoyado en su lanza sin hierro- Iss qce !. Q W? Phz ~mp!azx!o mris cercano a la luzj ser8 e! primero en subir a las auras de la altura llevando ya mezclada sangre italica. Es Silvio, nombre albano, hijo tuyo postrero que te dara tu esposa Lavinia, don tardio, t u ciiaid efi bsqUes,Y padii de icjes 189. (^) I u,
18' Se trata, segun Norden, del cetro que empufiaba Jupiter Olimpico en su mano izquierda. Otros creen que era la recompensa a un joven guerrero por su primera victo- ria contra el enemigo. 'O9 Lavinia, la esposa de Eneas, se refugia en un bosque a la muerte de su esposo. Alli da a luz a un nifio al. que llama Silvio. Este en Alba priva a Julo del poder y le reduce a la condicion de sacerdote o jefe religioso, que ostentaran los Julios, mientras los Silvios ejerceran el poder real.
ENEIDA Sera el primero que reciba el poder consular 820 y las hachas crueles. Y el padre que a sus hijos, por afanarse en reavivar la guerra, sometera a la muerte en nombre de la hermosa libertad "'. ihfortunado de el como quiera que tomen su acci6n los venideros! Por encima de todo destacara su amor a la patria y su inmensa ansia de gloria. 825 Pero mira alla lejos a los Decios y Drusos y a Torcuato, el cruel con su segur 'm, y a Camilo que torna cobradas las ensefias. Pues aquella pareja que ves resplandecer con el brillo de idkntica armadura, ahora acordes en tanto que esta noche les oprime, ique guerra, ay, no se haran si un dia llegan a la luz de la vida! iQuC batallas las suyas! iQuC tremendo su estrago! El padre 'O' bajara 830 de! hastibn de !os A!pm y de la fortaleza de Monaco: el esposo de su hija alineara contra el huestes d e Oriente. !No avectis, hijos mios, vuestros animos a tan funestas guerras ni volvais el poderoso brio de la patria en contra de sus propias entrafias! Y tu cesa el primero, tu que eres del linaje de ius dioses, aiiuja. de las manus ya !as a:mus, tu, sangre de mi s-npre! AquCl por su victoria de Corinto va a guiar su carroza triunfal hasta el bastion del Capitolio, egregio por los aqueos a que diera muerte 'O2. Ese otro arrasara Argos y la Micenas de Agamenon, y vencera a un Eacida, descendiente de Aquiles, poderoso en las armas, vengando a sus mayores troyanos
y el templo profanado de Minerva, a ti, gran Caton, y a ti, Coso 'O', 840 podria pasaros en silencio? olvidar la estirpe de los Gracos y a !os dus Escipiunes, dc; :ayos de !a =:::a, a::asa:& !a uiKa? a ti. Fabricio. tan grande en tu pobreza, y a ti, Serrano, que tus surcos siembras? dbnde f o r d s , Fabios, mis pasos ya cansados? Tu eres aquel, el mas grande. 845 el unico que sabe con dilaciones restaurar la patria lW. Otros habra -lo creo- que con rasgos mas morbidos esculpan bronces que espiran halitos de vida y que saquen del marmol rostros vivos, que sepan defender mejor las causas y acierten a trazar con su varilla los giros en el cielo y anuncien la salida de los astros. Tu, romano, 850 reherda tu misi6n: ir rigiendo los pueblos con tu mando. Estas seran tus artes: imponer leyes de paz 'O5, conceder tu favor a los humildes y abatir combatiendo. a los soberbios)). Hablo su padre Anquises asi y ante el asombro de sus oyentes anadib: •á!Mira como Marcelo se adelanta, radiante con su esplendido trofeo ' O 6 , 855 y se alza victorioso entre todos los guerreros! El cabalgando mantendra el poder de Roma en un tumulto asolador; arrollara a los cartagineses y a los rebeldes galos y por tercera vez sera el quien cuelgue las armas conquistadas en el templo del paterno Quirinon. Viendo entonces Eneas que iba con CI un joven de extremada belleza 860 y esplendente armadura pero triste la frente, vuelto el rostro y los ojos hacia el suelo:
(^191) Condeno a muerte a sus hijos, que habian conspirado para reponer a los Tarqui- nios en el trono de Roma. '" Manlio Torcuato ordeno la muerte de su hijo que. respondiendo al desafio de un enemigo, combatio con 6 1 y le dio muerte contra la orden dada por su padre que prohibia combatir fuera de formacion. '" M. Furio Camilo. que libro a Roma del asedio de los galos y recobro las ensenas perdidas en la batalla de Alia.' 'O' Alude a Cesar y Pompeyo. Este casa el ano 59 a. C. con Julia, la hija de Cesar. Traslada tste sus tropas de Galia a Italia, Pompeyo de Grecia y Asia Menor. Realza el origen divino de Cesar, descendiente de Venus. 'O' Se refiere a L. Mumio que destruyo Corinto en 146 a. C. y a L. Emilio Paulo, vencedor de Perseo. el ultimo rey de Macedonia. en Pidna el aRo 168 a. C. Con ello Roma se erigi6 en potencia unica del mundo. El rey Perseo. feroz enemigo de los roma- nos, se ufanaba de descender de Aquiles. nieto a su vez de Eaco.
'O3 Volvio vencedor con los despojos de Tolumnio, jefe de los veyentes en 428 a. C. 'O* Alude a Q. Fabio ael Cachazudo•â.Debe el sobrenombre a que en la lucha contra Anibal, despues de la derrota romana. en el lago Trasimeno en 217 a. C., freno el impetu del cartadnes. evitando presentarle batalla campal mientras ~ o $ arestablecia sus fuerzas. Virgilio reproduce aqui un celebre verso de Ennio. Remata el conocido mensaje a su pueblo con la alusion de Augusto, quien acerto a imponer la paz y con eUa las leyes y el orden al mundo romano. 'O6 M. Claudio Marcelo, cinco veces consul, cobro fama en sus combates a caballo. Vencio a los galos insubros en Clastidio el ano 222 a. C. Bajo su mando los romanos vencieron por vez primera a Anibal en Nola en el afio 215 a. C. Fue el tercero en ofrecer a Quirino, divinidad italica identificada con Marte, los despojos opimos, esto es, lo que cobraba un general romano que vencia en combate a un general enemigo.
es, padre, ese joven 'O7 que asi acompana a Marcelo en su camino? hijo? es acaso un descendiente de su larga estirpe? sorda aciamacion en torno de Ci? 865 noble aplomo en su figura? Pero vuela cinendo su cabeza la negra noche con su aciaga sombra•â. A esto su padre Anquises le responde asi rompiendo en 18grimas: •áNo inquieras, hijo mio, el duelo inconsolable de los tuyos. Los hados a ese joven n o haran sino mostrarselo a la tierra, mostrarlo, no mas que eso. Sobrado poderoso os pareciera, dioses, 870 el linaje romano si este don vuestro fuera duradero. !Que imponentes lamentos de sus hombres el memorable Campo de Marte hara llegar a la egregia ciudad! !Que exequias, rio Tiber, veras cuando delante de su tumulo recien alzado tu caudal deslices! Jamas un joven de troyana estirpe 875 elevara tan alto la esperanza de sus antepasados latinos ni la tierra de Romulo podra ufanarse igual de ningun otro de sus hijos. iOh, que bondad la suya, que antigua honradez de alma, quC brazo invencible en la guerra! Ninguno se opondria sin castigo al empuje de sus armas, 880 arremetia a pie o aguijaba su espuela el flanco de espumante bruto. !Ay, mozo infortunado! iSi pudieras de algun modo romper el cerco de tus duros hados! iTu seras Marcelo! Dadme lirios a manos llenas. Quiero esparcir sobre kl purpureas flores, prodigarle al alma de mi nieto 885 al menos este don, rendirle este vano homenaje•â. Asi van recorriendo sin rumbo toda aqueiia region, sur anchos llanos luminosos, derramando por todo la mirada. Cuando Anquises habia ya Uevado por cada uno de aquellos parajes a su hijo y enardecido su alma con el ansia de la gloria cercana, 890 en seguida pasa a mentar las guerras que habia de emprender poco despues. Y le habla de los pueblos laurentes y de la ciudad de Latino, y de cdmo evitar y soportar cada una de las pruebas.
Dos puertas hay del Sueno. Una de ellas de cuerno. segun dicen, por donde se permite facil paso a las sombras verdaderas, la otra es toda brillante con la lumbre del albo marfil resplandeciente. 895 Por esta los espiritus s61o mandan visiones ilusorias a la luz de la altura. Prosiguiendo su platica, Anquises acompana a su hijo y la Sibila, y los despide al cabo por la puerta de marfil 'O8. Ataja Eneas el camino a las naves y se reune con sus companeros. Al hilo de la costa ponen rumbo hacia el puerto de Cayeta. Echan anclas a proa (^900) y quedan alineadas las popas en la playa.
Termina el poeta dandonos a entender que Eneas no conservara de cuanto ha visto y oido otro recuerdo que el que se conserva de un sueno. Consigue no obstante Anquises su proposito de fortalecer el espiritu de su hijo y de acuciarlo al cumplimiento de al;"as cmpiesas :e esi""iai;.
'O7 El joven Marcelo. hijo de Octavia. hermana de Augusto. quien lo habia adopta- do para que le sucediera en el Imperio. Muri6 a los 19 d o s el 23 a. C. y fue enterrado en el mausoleo del emperador a la orilla del Tiber.