

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Biografía de paul gauguin y toulouse-lautrec, dos pintores franceses pioneros del modernismo. Nacidos en francia, ambos se desempeñaron como representantes destacados de la bohemia parisiense finisecular. Gauguin, hijo de un periodista francés y con ascendencia peruana, se interesó por el arte y se formó en la quinta exhibición impresionista. Tras una vida acomodada, se dedicó por completo a la actividad artística. Por su parte, toulouse-lautrec, nacido en una familia aristocrática, sufrió dos caídas que le impidieron alcanzar una estatura normal. A pesar de ello, desarrolló una vida social normal y se formó en academias como léon bonnat y fernand cormon. Ambos artistas se relacionaron y se inspiraron mutuamente, destacando el uso de los contornos pronunciados y la influencia de edgar degas y las estampas japonesas ukiyo-e.
Tipo: Apuntes
1 / 2
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!


Nació el 7 de junio de 1848, París, Francia. Pintor francés, uno de los principales representantes del postimpresionismo. Hijo de un periodista francés y con sangre peruana por parte de madre, su familia hubo de huir a Lima tras el golpe de Estado de Napoleón III (1851). Cuando era todavía un adolescente, Paul Gauguin se enroló en la marina mercante; tras regresar en 1871 a París, entró a trabajar en una empresa financiera de la capital, contrajo matrimonio y llevó una vida acomodada. En esta época Paul Gauguin empezó a desarrollar un fuerte interés por el arte, que le llevó a tomar clases de pintura y a reunir una copiosa colección de obras impresionistas que incluía trabajos de Édouard Manet, Paul Cézanne, Claude Monet y Camille Pissarro. En 1875 trabó conocimiento personal con este último y empezó a trabajar con él; resultado de tan fecunda colaboración fue la invitación a participar en la quinta Exhibición Impresionista de 1880, que sería reiterada en los dos años siguientes. En 1883, su creciente interés por la pintura se unió al desplome de la Bolsa parisina para conducirle a tomar la decisión de dedicarse íntegramente a la actividad artística. Al año siguiente se trasladó a Copenhague, residencia familiar del padre de su esposa, en busca de apoyo económico, pero su empeño fracasó rotundamente y poco después abandonaría a su esposa e hijos. A partir de ese momento Gauguin vivió en la penuria, rechazado por una sociedad que con anterioridad le había abierto los brazos y que en breve iba a aborrecer. Entre 1886 y 1888 su obra experimentó un giro radical, cuyo origen cabe buscar en dos experiencias vitales de gran importancia: su encuentro con Vincent Van Gogh y su primer viaje a la Martinica. Paul Gauguin conoció al pintor holandés en París y quedó fuertemente impresionado por el modo en que éste conseguía plasmar sus inquietudes vitales en unos lienzos rebosantes de expresividad. En 1888 incluso se desplazó a Arlés con la intención de trabajar conjuntamente con Van Gogh, pero las incompatibilidades de carácter dieron espectacularmente al traste con el proyecto al cabo de tan sólo unas pocas semanas. Poco antes, Gauguin se había trasladado durante un tiempo a la colonia francesa de la Martinica, donde había descubierto un paisaje repleto de sensual colorido y una sociedad, la indígena, en estrecha convivencia con la naturaleza. Ambos factores se unieron para despertar en el artista una aguda nostalgia por lo primitivo, cauce en el que iba a encontrar una vía idónea para expresar una emotividad no contaminada por el naturalismo propio del arte refinado. Tras su desastrosa experiencia con Van Gogh en Arlés, Gauguin regresó a París, donde su interés por las formas del arte popular se acrecentó por vía de su amistad con el joven artista Émile Bernard. De resultas de sus propias experiencias en la Martinica y del aporte teórico de Bernard iba a surgir el sintetismo, estilo personal caracterizado por la representación no imitativa y la separación de la imagen pictórica en zonas de color fuertemente contrastadas y a menudo delineadas en negro. Dicho estilo, con su rechazo frontal al uso de trucos formales para recrear la percepción visual, significó una ruptura absoluta, desde el punto de vista conceptual, con el impresionismo que había abrazado anteriormente, razón por la cual la moderna historiografía del arte ha situado su producción más significativa en el postimpresionismo, etiqueta que también se aplica a maestros como Vincent van Gogh y Paul Cézanne, aunque apenas comparten otro rasgo que no sea el abandono parcial o total del ideario estético impresionista. Entre 1891 y 1903 Paul Gauguin efectuó largas estancias en Tahití y las islas Marquesas, donde su primitivismo fue atemperándose al abrirse a la influencia de neoclásicos como Jean Auguste Dominique Ingres o contemporáneos como el nabi Pierre Puvis de Chavannes. Este proceso corrió de la mano de un creciente refinamiento tonal y de la presencia en su producción de una aura onírico-poética que en modo alguno parece reflejar la enfermedad y los conflictos personales (particularmente sus enfrentamientos con las autoridades locales en defensa de las comunidades indígenas) que marcaron los últimos años de su vida. Murió el 8 de mayo de 1903, Atuona, Polinesia Francesa.
Nació el 24 de noviembre de 1864, en Albi, Francia. Pintor, dibujante y cartelista francés. Fue uno de los artistas más representativos de la bohemia parisiense finisecular, cuyos personajes y ambientes reflejó en sus cuadros con una insólita libertada creativa, preludiando las nuevas tendencias del arte contemporáneo. Nació en el seno de una familia aristocrática y tuvo una infancia y una adolescencia felices, dedicadas en buena medida a la práctica del deporte. En la actividad lúdica sufrió dos caídas graves que le atrofiaron los miembros inferiores y le impidieron alcanzar una estatura normal. Medía aproximadamente metro y medio de estatura y tenía una cabeza desproporcionadamente grande, lo cual le daba un aspecto deforme. Pero llevó su condición física con estoicismo y su deformidad no le impidió relacionarse y mantener una vida social normal. Comenzó a dibujar en la infancia y posteriormente se formó en academias como las de Léon Bonnat y Fernand Cormon, donde conoció a Émile Bernard, Louis Anquetin y Vincent Van Gogh, de quien hizo un excelente. En 1885 abrió un taller en Montmartre y desde entonces se dedicó a la creación pictórica, integrándose plenamente en el ambiente artístico parisino que en aquella época buscaba por diversos medios la superación del impresionismo. Toulouse-Lautrec se relacionó, entre otros creadores, con Vincent Van Gogh, Pierre Bonnard y Paul Gauguin, y de este último tomó algunos rasgos estilísticos, como el uso de los contornos pronunciados. Pero las obras que más influyeron en su peculiar estilo fueron las de Edgar Degas y las estampas japonesas ukiyo-e. Del grabado japonés tomó la liberación del color de toda función descriptiva, su extensión en amplias superficies y la línea sinuosa, mientras que de los maestros del impresionismo admiraba especialmente la captación de la realidad inmediata. Hombre muy responsable de su trabajo, acudía puntualmente al taller o al estudio todas las mañanas, lo cual no le impidió llevar una vida disoluta en el ambiente bohemio de Montmartre, donde frecuentó cafés cantantes, teatros, prostíbulos y salas de baile. Estos ambientes constituyen, de hecho, lo más peculiar de su creación artística, en la que las bailarinas de cancán y los personajes de circo son los protagonistas más entrañables. Una de las primeras obras en las que se encuentra ya su propio estilo es La caballeriza del circo Fernando , en la que refleja el mundo del espectáculo. Los personajes del cuadro poco tienen que ver con la formación impresionista del artista, pues sus rasgos caricaturizados están más próximos al arte oriental. Con Baile en el Moulin Rouge comienza una serie de escenas de danza que constituyen el inicio de su período de madurez. La composición es una de las más ambiciosas y admirables del artista. La escena nos sumerge en el bullicio nocturno iluminado por luces artificiales y refleja toda la tristeza oculta tras la supuesta alegría. El cuadro se expuso, desde 1890 hasta 1893, en el propio Moulin Rouge. En el salón de rue des Moulins es una obra representativa del ambiente de un prostíbulo que el artista solía frecuentar. El cuadro nos muestra un espacio audazmente escalonado y con grandes extensiones de color. Además de cuadros llenos de vivacidad y movimiento, también realizó innumerables apuntes y dibujos rápidos, así como unos treinta carteles publicitarios de cabarés y productos comerciales. Para los carteles, creó un tipo de figura estilizada y adoptó unas tonalidades que ejercieron una influencia profunda y duradera en posteriores realizaciones de este tipo. La predisposición del artista a la síntesis y la acentuación de las formas permiten al espectador captar rápidamente el mensaje de los carteles, así como su eficaz estructura ornamental. En sus litografías retrató a personajes emblemáticos de la Belle Époque, como la bailarina americana Loïe Fuller , quien en sus danzas agitaba, con la ayuda de unas largas varillas, velos que se arremolinaban bajo el efecto sorprendente de luces multicolores. En 1899, fue internado en una clínica para seguir un tratamiento de desintoxicación etílica. Allí profundizó en el estudio de la luz artificial coloreada y en su estilo expresionista. A esta etapa final pertenece En el Rat mort , obra que retrata a Lucy Jourdain, amante de un famoso barón, en el reservado de un restaurante. Las creaciones de esta última época, tras una grave crisis de salud, están imbuidas de tintes sombríos; el artista falleció prematuramente a los treinta y seis años de edad, el 9 de septiembre de 1901, Saint-André-du-Bois, Francia