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Orientación Universidad
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Plasticidad cerebral., Apuntes de Neurociencia Cognitiva

varios aportes personales de la clase

Tipo: Apuntes

2021/2022

Subido el 28/01/2022

carla-jacome
carla-jacome 🇪🇨

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Plasticidad, recuperación y rehabilitación del encéfalo del
adulto.
La plasticidad neuronal es la facultad del cerebro para recuperarse y
reestructurarse. Esta capacidad adaptativa del cerebro le permite reponerse a
trastornos o lesiones. Para sobrevivir, los humanos requerimos un cerebro
dinámico, flexible, eficaz, eficiente y adaptable a los cambios del ambiente, es
decir, la capacidad del sistema nervioso para cambiar adaptativamente su
organización estructural y funcional ante diversos estímulos y el entorno. Dicha
habilidad se presenta, cuando por ejemplo se aprende, recuerda o memoriza
algo, tal como un nuevo idioma o un instrumento musical. De acuerdo con el
académico, en la vida cotidiana, la plasticidad neuronal se aprecia cuando una
persona cambia de domicilio y debe familiarizarse con una nueva ubicación,
rutas de transporte y sitios aledaños. También ocurre ante una lesión por
enfermedad cerebro vascular, infarto isquémico, un traumatismo cráneo
encefálico, entre otras lesiones.
Santiago Ramón y Cajal (médico y científico español, especializado en
histología y anatomía patológica de 1906) fue el primero en proponer el
concepto de plasticidad como base física del aprendizaje y la memoria
(Morgado, 2005). Basándose en la observación de preparaciones histológicas
propuso que el aprendizaje producía cambios estructurales, siendo estos
cambios estrictamente necesarios para la formación de nuevas memorias
(Mayford et al., 2012). Según Santiago Ramón, el hombre puede ser escultor
de su propio cerebro. La plasticidad cerebral hace que nuestra capacidad de
adaptarnos a situaciones cambiantes sea muy alta. Un ejemplo,
desgraciadamente reciente para todos, sería el confinamiento por la COVID-19.
Como es normal, ha habido muchas personas con problemas psicológicos
derivados del confinamiento, pero la mayoría lo hemos superado a base de
adaptarnos a la nueva situación por cuanto es fundamental que las personas
ejerciten la plasticidad de su cerebro.
La plasticidad neuronal es lo que concede al cerebro la capacidad de aprender.
Toda la información que llega a nuestro cerebro a través de estímulos
sensoriales viaja a través de las neuronas, pero si éstas fueran elementos
estáticos un mismo impulso siempre generaría la misma respuesta, lo que nos
convertiría en una especie de autómatas. Lo que nuestro cerebro consigue
para evitar esto es que si un grupo de neuronas se activa a la vez cuando se
realiza alguna acción estas neuronas comienzan a agruparse, tanto físicamente
como a nivel químico, favoreciendo su comunicación. Por poner un ejemplo
cuando percibimos el olor de nuestro plato preferido normalmente lo vemos,
esto hace que los circuitos que activa el olfato y los que activa la vista se
pongan en funcionamiento de forma simultánea, y se vayan asociando, de
forma que cuando sólo olemos el plato los mismos circuitos que se activaban al
verlo se ponen en funcionamiento.
En los Accidentes Cerebrovasculares y Traumatismos Craneoencefálicos se
produce una lesión en el momento de estos, poco a poco la lesión se va
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Plasticidad, recuperación y rehabilitación del encéfalo del

adulto.

La plasticidad neuronal es la facultad del cerebro para recuperarse y reestructurarse. Esta capacidad adaptativa del cerebro le permite reponerse a trastornos o lesiones. Para sobrevivir, los humanos requerimos un cerebro dinámico, flexible, eficaz, eficiente y adaptable a los cambios del ambiente, es decir, la capacidad del sistema nervioso para cambiar adaptativamente su organización estructural y funcional ante diversos estímulos y el entorno. Dicha habilidad se presenta, cuando por ejemplo se aprende, recuerda o memoriza algo, tal como un nuevo idioma o un instrumento musical. De acuerdo con el académico, en la vida cotidiana, la plasticidad neuronal se aprecia cuando una persona cambia de domicilio y debe familiarizarse con una nueva ubicación, rutas de transporte y sitios aledaños. También ocurre ante una lesión por enfermedad cerebro vascular, infarto isquémico, un traumatismo cráneo encefálico, entre otras lesiones. Santiago Ramón y Cajal (médico y científico español, especializado en histología y anatomía patológica de 1906) fue el primero en proponer el concepto de plasticidad como base física del aprendizaje y la memoria (Morgado, 2005). Basándose en la observación de preparaciones histológicas propuso que el aprendizaje producía cambios estructurales, siendo estos cambios estrictamente necesarios para la formación de nuevas memorias (Mayford et al., 2012). Según Santiago Ramón, el hombre puede ser escultor de su propio cerebro. La plasticidad cerebral hace que nuestra capacidad de adaptarnos a situaciones cambiantes sea muy alta. Un ejemplo, desgraciadamente reciente para todos, sería el confinamiento por la COVID-19. Como es normal, ha habido muchas personas con problemas psicológicos derivados del confinamiento, pero la mayoría lo hemos superado a base de adaptarnos a la nueva situación por cuanto es fundamental que las personas ejerciten la plasticidad de su cerebro. La plasticidad neuronal es lo que concede al cerebro la capacidad de aprender. Toda la información que llega a nuestro cerebro a través de estímulos sensoriales viaja a través de las neuronas, pero si éstas fueran elementos estáticos un mismo impulso siempre generaría la misma respuesta, lo que nos convertiría en una especie de autómatas. Lo que nuestro cerebro consigue para evitar esto es que si un grupo de neuronas se activa a la vez cuando se realiza alguna acción estas neuronas comienzan a agruparse, tanto físicamente como a nivel químico, favoreciendo su comunicación. Por poner un ejemplo cuando percibimos el olor de nuestro plato preferido normalmente lo vemos, esto hace que los circuitos que activa el olfato y los que activa la vista se pongan en funcionamiento de forma simultánea, y se vayan asociando, de forma que cuando sólo olemos el plato los mismos circuitos que se activaban al verlo se ponen en funcionamiento. En los Accidentes Cerebrovasculares y Traumatismos Craneoencefálicos se produce una lesión en el momento de estos, poco a poco la lesión se va

recuperando debido al crecimiento dendrítico, la formación de nueva sinapsis, la reorganización funcional en el área lesionada, o la participación de otras áreas cercana u homólogos del hemisferio contralateral. La investigación científica en pacientes con Daño Cerebral Adquirido ha permitido reconocer la posibilidad de recuperación parcial o total de las funciones perdidas, observándose una restitución de las zonas afectadas. Estos mecanismos se producen de manera espontánea y se ven claramente beneficiados por la intervención terapéutica. Los estudios han demostrado que el sistema nervioso se remodela continuamente a lo largo de la vida y tras el daño por ACV, mediante la experiencia y el aprendizaje en respuestas a la actividad. Una de las variables más importante en la neuroplasticidad es la edad. Una persona joven tendrá mayor neuroplasticidad que un anciano, pero se ha demostrado que esta nunca desaparece, seguimos generando neuronas hasta el fin de nuestros días. Lo importante es darles buen uso y generar nuevas conexiones neuronales. Nuestro estilo de vida nos puede ayudar a aumentar o disminuir la posibilidad de tener un cerebro en forma. Es muy importante la actitud que tengamos en la vida. Una persona debe mantenerse activa para tener una buena reserva cognitiva y así prevenir futuras demencias como el Alzheimer. Muchas personas con la jubilación dejan de tener vida social, de estimular el cerebro como hacían antes y se vuelven más sedentarios. Por fortuna hay muchas que aprovechan que tienen más tiempo libre para hacer cosas que el trabajo no les dejaba hacer por falta de tiempo como viajar, leer, bailar, hacer ejercicio o echar la partida con los amigos. En fin, hay un montón de posibilidades para mantener nuestra mente en forma, lo importante es tener una actitud positiva. Practicar entrenamiento cognitivo mantiene nuestro cerebro activo y hace que sea más eficiente, al igual que nos pasa con el ejercicio físico para nuestro cuerpo de esta manera, los procesos cognoscitivos, sensorio perceptuales, motores e incluso de procesamiento emocional estarán sanos. De inhibirse esta cualidad, el cerebro se deteriorará, degenerará, y será incapaz de responder a condiciones de daño o lesiones es importante la realización de acciones que reten al cerebro y logren el cambio. En este sentido, señaló dos escenarios de intervención. El primero en el ámbito de la atención especializada (ante un traumatismo cráneo encefálico, por ejemplo). El segundo, relacionado con actividades cotidianas como alimentarse, dormir bien o practicar algún ejercicio. Los estudios realizados puntualizan la importancia de dormir de siete a nueve horas diarias, pues la privación del descanso inhibe la plasticidad. Asimismo, la actividad física (sobre todo el ejercicio aeróbico) promueve la oxigenación cerebral, la neurogénesis y la conectividad neuronal. Es recomendable utilizar nuestras funciones cognoscitivas y retarnos con dinámicas que ejerciten esta capacidad, por lo que también se sugieren lecturas cada vez más complejas o resolver laberintos o crucigramas.