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Poesía Cervantina, Ejercicios de Idioma Español

Asignatura: Cervantes y su tiempo, Profesor: Isabel Colón Calderón, Carrera: Español: Lengua y Literatura, Universidad: UCM

Tipo: Ejercicios

2017/2018

Subido el 09/03/2018

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Poesía cervantina
La producción poética de Cervantes ha sido lo menos valorado del conjunto de su obra. A pesar
de su importancia cuantitativa, se ha relegado a un segundo plano.
Se ha querido dar la imagen de que nuestro autor arrastró siempre la frustración y el complejo
de mal poeta; sin embargo, Blecua y Gaos, citando fragmentos del Viaje del Parnaso, advierten
de la alta estima en que el autor tenía su obra lírica. Así pues, la actitud al respecto no está tan
clara.
De todas formas, es evidente que no pudo o no supo hallar en el verso el instrumento adecuado
para plasmar su mundo literario y expresivo.
Algunos críticos modernos, como Cernuda o Gerardo Diego, quizá como reacción contra esta
actitud general de rechazo, han colmado de elogios a la poesía de nuestro autor. No obstante,
aun en estos casos es imposible dejar de señalar las imperfecciones que hay en sus versos. Se
trata de una poesía tosca, dura, que no resiste la comparación con el lenguaje poético creado por
Lope o Góngora. Se le ha relacionado a veces con Unamuno por la creación de una lírica
personal que prescinde de la servidumbre a la técnica de versificación.
La actividad poética ocupa toda su vida desde los primeros años y podemos dividirla según
grupos de esilo.
Poesía italianista
Poemas varios
Los primeros versos de Cervantes se inscriben en la estética renacentista y tienen como modelo
indiscutible a Garcilaso de la Vega. También rinde su admiración a dos poetas clasicistas: Pedro
Laynez y Figueroa. Se admite por lo general que estos dos autores aparecen disfrazados en La
Galatea bajo las figuras de Damón y Tirsi respectivamente.
Cervantes utiliza el endecasílabo en todo tipo de combinaciones métricas. Lo maneja con
soltura, pero no abundan en él los versos plenos.
Además de los tres poemas extensos, perfectamente individualizados: el Canto de Calíope, la
Epístola a Mateo Vázquez y el Viaje del Parnaso, abundan las poesías sueltas dentro de sus
novelas. Un nutrido grupo de ellas se incluyen en La Galatea, de las cuales Valbuena destaca la
égloga funeral a Meliso, del soneto “Si el áspero furor del mar airado…” y de las liras que saben
a Fray Luis.
Blecua subraya la unidad temática de los poemas de La Galatea, que giran casi siempre en torno
a un desengaño amoroso. Además de las composiciones italianizantes, hay otras de tipo
cancioneril y junto a la huella de Garcilaso, se advierte la de Herrera.
Aunque en las Novelas ejemplares predominan los metros cortos, también hay alguna estrofa
italiana. También en el Persiles hay algunos versos de interés.
Gran parte de sus poesías sueltas son obras de circunstancias, sobre todo los sonetos laudatorios
destinados a encabezar las publicaciones de autores contemporáneos o bien elogios de
personalidades diversas: A Lope de Vega, en su “Dragontea”, A la muerte de Fernando de
Herrera, En alabanza del marqués de Santa Cruz, etc…
La vena heroica produjo Dos canciones a la Armada Invencible, que nos ofrecen una visión
interesante de lo que supuso la derrota en el momento. La primera refleja las esperanzas puestas
en la expedición; la segunda, el desencanto ante el fracaso. Predomina en ellas el tono retórico
y altisonante.
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Poesía cervantina

La producción poética de Cervantes ha sido lo menos valorado del conjunto de su obra. A pesar de su importancia cuantitativa, se ha relegado a un segundo plano.

Se ha querido dar la imagen de que nuestro autor arrastró siempre la frustración y el complejo de mal poeta; sin embargo, Blecua y Gaos, citando fragmentos del Viaje del Parnaso , advierten de la alta estima en que el autor tenía su obra lírica. Así pues, la actitud al respecto no está tan clara.

De todas formas, es evidente que no pudo o no supo hallar en el verso el instrumento adecuado para plasmar su mundo literario y expresivo.

Algunos críticos modernos, como Cernuda o Gerardo Diego, quizá como reacción contra esta actitud general de rechazo, han colmado de elogios a la poesía de nuestro autor. No obstante, aun en estos casos es imposible dejar de señalar las imperfecciones que hay en sus versos. Se trata de una poesía tosca, dura, que no resiste la comparación con el lenguaje poético creado por Lope o Góngora. Se le ha relacionado a veces con Unamuno por la creación de una lírica personal que prescinde de la servidumbre a la técnica de versificación.

La actividad poética ocupa toda su vida desde los primeros años y podemos dividirla según grupos de esilo.

Poesía italianista

Poemas varios

Los primeros versos de Cervantes se inscriben en la estética renacentista y tienen como modelo indiscutible a Garcilaso de la Vega. También rinde su admiración a dos poetas clasicistas: Pedro Laynez y Figueroa. Se admite por lo general que estos dos autores aparecen disfrazados en La Galatea bajo las figuras de Damón y Tirsi respectivamente.

Cervantes utiliza el endecasílabo en todo tipo de combinaciones métricas. Lo maneja con soltura, pero no abundan en él los versos plenos.

Además de los tres poemas extensos, perfectamente individualizados: el Canto de Calíope , la Epístola a Mateo Vázquez y el Viaje del Parnaso , abundan las poesías sueltas dentro de sus novelas. Un nutrido grupo de ellas se incluyen en La Galatea , de las cuales Valbuena destaca la égloga funeral a Meliso, del soneto “Si el áspero furor del mar airado…” y de las liras que saben a Fray Luis.

Blecua subraya la unidad temática de los poemas de La Galatea , que giran casi siempre en torno a un desengaño amoroso. Además de las composiciones italianizantes, hay otras de tipo cancioneril y junto a la huella de Garcilaso, se advierte la de Herrera.

Aunque en las Novelas ejemplares predominan los metros cortos, también hay alguna estrofa italiana. También en el Persiles hay algunos versos de interés.

Gran parte de sus poesías sueltas son obras de circunstancias, sobre todo los sonetos laudatorios destinados a encabezar las publicaciones de autores contemporáneos o bien elogios de personalidades diversas: A Lope de Vega, en su “Dragontea”, A la muerte de Fernando de Herrera , En alabanza del marqués de Santa Cruz , etc…

La vena heroica produjo Dos canciones a la Armada Invencible , que nos ofrecen una visión interesante de lo que supuso la derrota en el momento. La primera refleja las esperanzas puestas en la expedición; la segunda, el desencanto ante el fracaso. Predomina en ellas el tono retórico y altisonante.

Lo mejor de todo el conjunto son cuatro sonetos satíricos: Al túmulo de Felipe II , obra de la que siempre estuvo muy orgulloso y de cuya composición se vanagloria en el Viaje del Parnaso ; es un ejemplo consumado de los sonetos con estrambote; el final descendente es de lo más redondo. Los otros tres son: A la entrada del duque de Medina en Cádiz , A un valentón metido a pordiosero y A un ermitaño. Tenemos que dar la razón a Gerardo Diego cuando lo califica de humorista genial. Independientemente del contenido, lo cierto es que en este tono burlón, Cervantes encuentra sus momentos más afortunados.

Hay que citar por último la Canción de Grisóstomo , incluida en el Quijote , que demuestra cómo aún en sus últimos años sigue cultivando la poesía italianista, aunque, como apunta Blecua, es probable que la hubiera compuesto con anterioridad.

Viaje del Parnaso

Es su obra más ambiciosa y extensa, con casi 3.000 versos. Se publica en Madrid en 1614, siendo uno de los últimos libros del autor. Su contenido es similar al del Canto de Calíope ; se dedica a elogiar a los poetas contemporáneos. Se le ha comparado a menudo con el Laurel de Apolo de Lope de Vega.

Cervantes nos dice al comienzo del poema que ha imitado el Viaggio in Parnaso del italiano Cesare Caporali y lo repite de nuevo en el prólogo de las Novelas ejemplares. Gaos apunta que esto denota excesiva modestia por su parte, pues la influencia se limita a la idea inicial y a algunos motivos concretos. Más que en el cuerpo central de la obra de Caporali, se inspira en el apéndice, Avissi di Parnaso.

Basándose en la alegoría, tomada de Caporali, de que los malos poetas intentan atacar el Parnaso, desarrolla su argumento. Apolo envía a Mercurio a España en busca de los buenos para que hagan frente a los otros. A raíz de esto, se incluyen elogios a unos cien poetas españoles que son los que se marchan con Mercurio, pasando por Valencia e Italia. Llega también al Parnaso una nave de poetas que lamentan no haber sido incluidos entre los buenos; Neptuno los hunde en el mar y Venus los convierte en odres y calabazas. Comienza luego la batalla entre buenos y malos, en la que triunfarán los elegidos por Mercurio. Apolo afirma que sólo nueve son acreedores a ser considerados realmente como buenos y se produce natural revuelo entre los contrincantes. Cervantes queda excluido.

El texto es irregular y de escaso valor artístico. El verso flojea en ocasiones, como es habitual en Cervantes. Las alabanzas son monótonas y reiterativas, aunque se pueden destacar, según Valbuena, algunas agudezas críticas, ironías o semblanzas. Los momentos satíricos son los mejores.

Se ha querido ver en el Viaje una intención que va más allá de repetir lo que ya se había hecho anteriormente. A Cervantes le interesa hablarnos de su propia obra y actividad creadora, dejando ver el orgullo y satisfacción de sí mismo como creador, así como el lamento por la poca acogida que se le ha dispensado.

Al final del poema hay una Adjunta al Parnaso , en prosa, que se viene considerando lo mejor del libro. En ella, Cervantes busca la coyuntura para hablar de sus obras teatrales por medio de un diálogo con un joven que lo aborda en la calle pocos días después de que regrese de su viaje al Parnaso. Dicho joven resulta ser poeta también, llamado Pancracio de Roncesvalles, y le cuenta sus fracasos como dramaturgo. A raíz de esto, Cervantes cita sus comedias, que el estima buenas pero que no se representan porque ningún empresario se interesa, ni él va a ir a buscar a alguien que se interese. Gracias a este fragmento, podemos conocer los nombres de algunas piezas que se han perdido. De entre todas ellas, prefiere La confusa.

A continuación, Pancracio le entrega una carta del mismísimo Apolo, en la cual el dios se lamenta de que Cervantes se marchara del Parnaso sin despedirse y lo pone al corriente de los

La poesía de este tipo es lo más valioso de su producción.

Abunda sobre todo la inserta en el teatro. Algunos romances son parejos a lo mejor de Góngora, como “Escuchadme los de Orán…”, “Salió a misa de parida…” y “Hermosita, hermosita…”. También son muy destacables algunas de las letras para cantar que tienen todo el sabor del cancionero tradicional.

También en las novelas hay algunos ejemplos dignos de loa; es el caso de las seguidillas que aparecen en el Quijote.

La comparación con Góngora y los creadores del romancero nuevo, interesados por el mismo tipo de metros, es inevitable. En estas cancioncillas y romances se supera a sí mismo y consigue obras de la mayor calidad poética. El mismo Lope, refiriéndose a las Novelas ejemplares, reconocía que “no le faltó gracia y estilo a Miguel de Cervantes”.